Cap. 7 "Bonnus"
• ¡Lo logramos!
Gritaron ambos estudiantes al unísono, levantándose victoriosos de un salto frente a la consola, mientras en la pantalla se podía leer 'Invasores del espacio IV – Niveles 50/50 – Máxima puntuación: 9.999'.
• ¡Somos unos genios!
Chocaron puños y se desplomaron en la cama de Okuyasu, como si de un par de deportista agotados tras ganar una maratón se tratara, suspiraron al unísono tranquilizando la adrenalina en sus cuerpos, y cruzaron miradas a lo que enseguida se dieron un pequeño beso en los labios.
• Koichi se lo tomo mejor de lo que esperaba -Comento Josuke-
• ¿Creíste que se enojaría con nosotros o algo así?
• No, de hecho creí que se sorprendería, pero no lo hizo… Quien me molesto fue Rohan.
Una vena salto en la frente del más alto al recordar la sonrisa burlona del mangaka cuando se enteró ´casualmente´ la noticia sobre que él y Nijimura eran pareja "Sabia que esa víbora no tardaría en saberlo…".
• Ya déjalo.
Okuyasu lo beso en los labios para calmarlo, gesto que Josuke de inmediato correspondió con cariño rodeándolo con los brazos; sus labios se encontraban una y otra vez con dulzura, y sus manos recorrían suavemente el torso del otro, cuando quien inicio aquel beso se atrevió a profundizarlo sintiendo el roce de sus lenguas.
Las manos de ambos buscaron con picardía la piel del otro, escabulléndose por debajo de sus camisetas acariciando sus marcados abdominales, cadera, cintura, y cada centímetro de superficie con el que se toparan; Nijimura sintió como la mano de su amigo se deslizo por su espalda hasta llegar a su trasero tomándolo con fuerza, atrayéndolo hacia él, en un acto que junto aún más sus cuerpos, cuales reaccionaron ante la cercanía.
• Mhhh…
El más alto aprovecho aquel suspiro para continuar con sus besos, pero esta vez sobre el cuello de su amigo, sus labios y lengua se abrían camino hacia abajo hasta encontrase con aquella musculosa banca de la cual de inmediato se deshizo admirando un momento aquel esculpido cuerpo, y seguir con sus caricias por su pecho; jugueteo con sus tetillas lamiéndolas, succionándolas y mordisqueándolas un poco, mientras sus manos juguetonas se dirigieron a su entrepierna acariciándola sobre la ropa. Okuyasu comenzó a suspirar sonoramente y se cubrió los ojos con un brazo sumamente avergonzado.
• Ah… Josuke… Es-Esto es vergonzoso.
• ¿Y no quieres que lo sea aún más?
Pregunto lujuriosamente lamiendo su piel al borde donde comenzaban los pantalones, arrancándole un gemido que lo hizo pasar de cubrirse los ojos a tapar su boca totalmente rojo de pena. Josuke no pude evitar reír un poco y tomando esto como un afirmativo prosiguió desprendiéndole los pantalones encontrándose con aquel bulto que palpitada bajo la ropa interior estampada de signos de dólar; sin esperar indicación alguna le quito aquellas prendas, sus ojos rápidamente examinaron cada centímetro del cuerpo que se exhibía totalmente desnudo ante él, e instintivamente se relamió.
Okuyasu no pude evitar sentir algo de vergüenza al verse tan vulnerable, hubiera querido taparse con ambas manos la entrepierna, pero Josuke fue más rápido, y termino posándolas entre los cabellos de este mientras sentía como lo estimulaba con su boca.
• ¡Jo-Josuke!
Higashikata disfrutaba arrancándole suspiros, suplicas, y gemidos; lamia el largo, chupaba la punta, se llevaba todo a la boca con hambre mientras también lo estimulaba con las manos. Nijimura viraba los ojos sin poder creer que eso estuviera pasando, aunque su mente poco a poco se ponía en blanco dejándose guiar simplemente por los instintos de su cuerpo.
• ¡Ah! ¡Voy a…!
Okuyasu acabo antes de terminar de advertirle a su amigo, eyaculando impremeditadamente en la cara de este; avergonzado, tras los últimos espasmos de placer que le había causado aquello y con la respiración agitada, le pidió disculpas sumamente apenado, pero Josuke lejos de enfadarse paso la mano por su manchada mejilla para lamer sensualmente aquella sustancia de sus dedos, y lanzarse nuevamente sobre sus labios en un lujurioso beso.
El más bajo se apresuró en quitarle la ropa al otro casi con violencia para quedar igual de desnudos, mientras sus labios y lengua no dejaban de encontrarse fogosamente una y otra vez; la remera amarilla de Josuke encontró el suelo, y sus pantalones fueron rápidamente desprendidos abriendo paso a una mano que comenzó a masturbar aquel erecto miembro arrancándole suspiros a su dueño.
• Oh… Oku…
Josuke gimió entre el beso disfrutando de aquella caricia que lo enloquecía hasta no poder soportarlo, necesitaba algo más; hizo que Okuyasu lo soltara volviéndolo a acorralarlo en la cama, acomodándose entre las piernas de este las cuales alzo sobre sus hombros.
Para sorpresa del más alto, Nijimura lo abrazo atrayéndolo hacia él y susurro en su oído.
• Hazlo…
Sin dudarlo, haciéndole caso a ese pedido y a sus instintos, comenzó a penetrarlo lentamente introduciéndose en él con cuidado para no lastimarlo, aunque aquella estrechez se sentía demasiado bien deseando entrar más, y más rápidamente. Okuyasu cerro fuertemente los ojos tomándose de la espalda de su amigo, intentando relajar el cuerpo para que no le doliera, aunque se le dificultaba experimentando una mezcla de sensaciones entre dolor y placer.
Josuke llego hasta donde el cuerpo de Okuyasu se lo permitió y se detuvo por un momento verificando que su amigo estuviera bien, se separó un poco mirando su rostro encontrándolo con algunas lágrimas en el rabillo del ojo, pero con una gran expresión de placer.
• ¿Estas bien?
• Ah… Muévete…
Ante aquella aprobación Josuke empezó a mover las caderas de atrás hacia adelante embistiéndolo suavemente en un vaivén que poco a poco fue tomando ritmo, aumentándolo progresivamente a medida que los suspiros de Okuyasu se volvían gemidos, mientras este inconscientemente clavaba sus dedos en la espalda de su amigo.
• ¡Ah! ¡Ah! ¡Jo… Josuke!
Al escuchar a su amigo gimiendo su nombre se mordió el labio extasiado, aquellas manos rasguñando su espalda, atrayéndolo hacia él, lo estimulaban a seguir hasta el punto de casi sacar su miembro del todo para volver a meterlo rápida y profundamente una y otra vez, hasta que su cuerpo no dio para más, y sintiendo que se venía masturbo a Okuyasu deseando que acabaran juntos.
• Ah… Oku… Ya casi…
Josuke acabo dentro de Okuyasu y este en su mano casi a la vez con un gran gemido, Higashikata se desplomo sobre el menor mientras ambos agitados trataban recuperar el aliento.
• Te amo…
• Yo también te amo…
Sellando aquel hermoso momento con un tierno beso en los labios.
FIN.
