Disclaimer: Todos los personajes de los que se habla en estos drabbles le pertenecen a Suzanne Collins.


-Para ti- dice Peeta, mientras le entrega una perla que acaba de encontrar dentro de una ostra a Katniss.

-Gracias- le responde esta, recibiendo la perla en su mano, mientras le da vuelta entre sus dedos, reconociéndola.

Artemis se siente muy orgulloso de que, por fin, luego de seis años, su hijo le dé en la mano un regalo a Katniss. Con ese pensamiento, continúa realizando sus deberes en la panadería.

-Papá, se está acabando el pan con frutos secos, pon más en el horno, por favor- solicita su hijo mayor.


Esa misma noche, el matrimonio Mellark y sus dos hijos van a la plaza para reunirse con el resto de sus vecinos de distrito. En esos momentos no importa la común jerarquización que siempre se ha dado en el 12. No importa si eres de la Veta o un comerciante, todos están pendientes a los extraños sucesos que han ocurrido en la arena de los Septuagésimos Quintos Juegos del Hambre. Allí, todo es un caos. Katniss ha sido atacada por Johanna Mason, el tributo del distrito 7, mientras que Peeta se encuentra luchando contra Brutus, un profesional del 2.

Rye, su hijo del medio se aferra al brazo de Artemis cuando Peeta le da el golpe mortal a Brutus. A pesar de sus 19 años, en el último año ha buscado cobijo en su padre (más que nada debido a su remordimiento por no haberse ofrecido voluntario por su hermano menor).

-Papá- levanta la voz Rye cuando Katniss lanza una flecha, amarrada al cable de Beete, en dirección al campo de fuerza. En ese momento, las pantallas se apagan y solo se puede escuchar las respiraciones de los habitantes presentes en la plaza.

-¡TODOS A SUS CASAS!- grita Thread, el jefe de los agentes de la paz.

En medio de la incertidumbre, todos le hacen caso.

-¿Qué habrá pasado?- pregunta Bag, el hijo mayor, en la seguridad del hogar.

-No lo sabemos- responde Adalberta -lo más probable es que el chiquillo haya muerto... esperemos que la cazadora sobreviviera, aunque con todos esos vencedores, no tiene tantas probabilidades-

-Bueno, pero Peeta también es un vencedor- replica Rye -por algo ganó el año pasado-

-Si ganó fue por la cazadora, no por mérito propio-

-Ya basta- irrumpe Artemis con fuerza. Algo que usualmente no hace, ya que es su esposa que la lleva las riendas de la casa -mejor vayamos a dormir. Mañana nos

enteraremos de todo-

Luego de ponerse el pijama y meterse a la cama Artemis espera a que Adalberta se quede dormida para soltar las lágrimas que ha estado acumulando desde que vio a Peeta matar a Brutus. Odiaba la vida, odiaba lo que le tocó vivir, odiaba haber traído hijos al mundo para que alguien los usara para su entretenimiento, que les obligaran a vivir de aquella forma, rodeado de pobreza, de faltas de oportunidad.

Después de horas de llanto silencioso y reflexión algo le hace pararse y mirar por la ventana. Lo que ve le espanta: aerodeslizadores como los que se llevan los cuerpos de los tributos en los juegos, están llegando para situarse sobre el distrito. El primero que llega suelta una bomba sobre la Veta.

El Capitolio estaba bombardeando al Distrito 12

El pánico lo paraliza. No le permite moverse para despertar a su familia y arrancar.

Su último pensamiento fue sobre Peeta, su hijo menor. Lo único que quedará de Artemis sobre la tierra y cree que es lo mejor que puede quedar: un hombre íntegro, lleno de valores y fortalezas. Un hombre bondadoso, con una inclinación natural por hacer el bien.

"Espero que tengas una larga y plena vida, Peeta"

Y ahí todo termina.


Hola a todo aquel que se diera el tiempo de leer esta historia.

Creo que la mejor forma de demostrar amor, según el Señor Mellark, era traspasar todas las cosas que él creía buenas a sus hijos. Para mi Peeta es una persona admirable, tiene todo lo que valoro en una ser humano y de alguna parte debió aprenderlo; me parece obvio que fue de su padre, considerando lo bruja que era la Sra. Mellark, jajajaja.

Debo admitir que la idea la tenía hace mucho tiempo, pero no pude escribir por mil y un motivos, aunque a decir verdad, no estoy tan descontenta con el final de la historia.

Un beso y un abrazo para todos. Caro.