Bueno, pues aquí les traigo la 2da parte del fic de mi hermano… ¬,¬ que ha tenido más fans de los que creía… ¬¬
Si me veo verde no se asusten, simplemente es la envidia TToTT buaaaaa!!
Jajajajaja no ya enserio, ojala y les esté gustando… sino mi hermano no me dejará de molestar n__n°
"Cuando los perros y los zorros se encuentran"
Disclaimer: bueno, como dije antes: ninguno de los personajes me pertenecen, si lo hicieran Naruto no tendría flash backs tan largos y redundantes y Kikyo no estaría con vida… ¬¬. Pero en fin, no me pertenecen, ¿así que qué le hacemos?
Reviews: sí, por favor!!!
A/N: aquí está el siguiente capítulo, espero que les guste!!
-xOx-
2° La Carrera Comienza
A ver… ¿en que me quede? ¿Dónde íbamos? ¡Ya no me acuerdo! Creo que volveré a leer el capitulo anterior, espérenme tantito. n__n°
(Música de espera) *tan, tan. ta, ra, ra,ra. Tan, tan*
Ah! Sí, ya me acordé… Ok, entonces Orochimaru encontró la perla de Shikon.
Se preguntarán que hacía Naraku mientras tanto, ¿cierto?
Bueno, aunque no se lo pregunten se los diré, aquí vamos:
En la guarida de Naraku…
Naraku habia estado bastante estresado los últimos días por haber extraviado al demonio que tenía el fragmento más grande de la perla. Él habia creído que con eso bastaría para vencer a esa peste de Inuyasha pero en lugar de eso el demonio lo habia traicionado y habia escapado junto con el fragmento.
Sus insectos llevaban días surcando los cielos buscándolo por doquier pero aun no había rastros de él. Esto estaba comienzan a fastidiarlo y él comenzaba a descargar sus frustraciones en sus lacayos, muy para el disgusto de Kagura, quien recibía todas las reprimendas por haber perdido al demonio de vista.
Kagura se encontraba parada frente a una gran puerta en la guarida de Naraku, lucía bastante tensa y hasta incluso nerviosa, cuando Kanna se apareció con su rostro tan inexpresivo como siempre.
Kagura: ¡Kanna! ¿Dónde has estado? Naraku está de muy mal humor por el asunto del fragmento. Debería estar buscando a ese demonio y no aquí esperándote. –sermoneó la mujer haciendo ver cuán nerviosa estaba de pensar en el castigo que Naraku le pondría si no encontraba el fragmento pronto.
Kanna: tranquila Kagura, Naraku no te hará daño. Con mi espejo pude localizar al demonio y Naraku ordena que vayamos a recuperar el fragmento. El demonio no le interesa más. –dijo la niña de blanco con su usual tono vacio de voz, sosteniendo como siempre su espejo mágico.
Kagura: ¿vayamos? ¿Quiénes? –preguntó Kagura de modo suspicaz, odiaba que Naraku la subestimara.
Kanna: Naraku ordena que Kohaku y yo te acompañemos en esta misión.
Kagura: humph! Querrás decir "te vigilemos". –dijo ella girándose para darle la espalda a la niña.
Kanna: sabes bien que Naraku ya no confía en ti. Le has fallado en otras ocasiones y no puede permitirse otro fracaso ahora. –la niña continuó hablando sin cambiar su tono de voz vacio, ningún sentimiento nunca era expresado a través de ella. –Kohaku…- llamó ella.
Al instante el joven exterminador apareció haciendo una reverencia.
Kohaku: ¿sí? –dijo él sin levantar la mirada hacia ninguna de las dos.
Kanna: Naraku ha ordenado que nos acompañes en una misión.
Kohaku: si. –dijo él sin preguntar nada, tan servil como siempre.
Kagura: bueno, si no hay nada que hacer al respecto… -dejó la oración incompleta mientras se quitaba una pluma de su peinado y al soltarla ésta se hacía grande. Hecho esto los tres subieron a la pluma y partieron del lugar sin más.
En ese momento comenzó una carrera por ver quién llegaba primero, puesto que las noticias vuelan en la era feudal, pronto Sesshomaru se unió a la carrera, e incluso Koga pronto alcanzó al grupo de Inuyasha y se les unió. Habia dejado a sus amigos, Ginta y Hakkaku en la aldea de la anciana Kaede porque sólo lo retrasarían para alcanzar a su amada Kagome y así se les unió… muy en contra de las protestas del hanyo.
Los primeros en llegar al lugar fueron Kagura y sus acompañantes, quienes ni se molestaron en bajar de la pluma para adentrarse en la cueva. El lugar era muy oscuro y no podían ver nada, pero se guiaban gracias a Kanna y a su espejo.
Kanna: detente Kagura –dijo la niña, sintiendo repentinamente una extraña fluctuación de energía en aquel lugar, pero antes de que Kagura pudiera obedecer una extraña luz, esta vez de color celeste, los cubrió cegándolos momentáneamente. Cuando recuperaron la visión se encontraron flotando en pleno cielo azul, en medio del desierto.
Kohaku: ¿Qué? –preguntó confundido el chico.
Kagura: ¿Cómo rayos llegamos a este lugar? –dijo ella en frustración, volteando a sus lados algo desorientada. No habia rastro alguno de la cueva en la que habían entrado momentos atras.
Kanna: fue la cueva. –dijo la niña inexpresiva como siempre, haciendo que los otros la voltearan a ver en busca de respuestas.
Kohaku: ¿la cueva? –el no entendía como eso era posible.
Kagura: ¿a qué te refieres, Kanna? –preguntó sin apartar la vista de ella.
Kanna: justo antes de aparecer aquí sentí una extraña energía. Probablemente la cueva nos transportó aquí de algún modo-
Kohaku: ahora que lo dices recuerdo haber visto una extraña luz justo antes de aparecer aquí. –pensó en voz alta, reflexivo.
Kagura: ¿a donde nos mandó esa cueva, entonces?
Kanna: no lo sé. –respondió cortantemente
Kagura: ¿cómo que no lo sabes? –ella levantó la voz algo irritada.
Kanna: mi espejo no reconoce este lugar ni nada cercano. Tampoco puedo encontrar la cueva por la que entramos. Además… - hizo una pequeña pausa, ahora algo extrañada – además, no logro sentir la presencia de Naraku.
El comentario impactó a los otros dos. ¿No sentía la presencia de Naraku? ¿Cómo era eso posible? Sin importar cuán lejos Kanna estuviera de él, ella siempre sentía la presencia de su amo y viceversa. Entonces, ¿Dónde diablos estaban?
***
Un torbellino cruzó a toda velocidad a través del bosque, espantando a todas las criaturas que se cruzaban en su camino y repentinamente, tan súbito como apareció, el torbellino se detuvo frente a la cueva. El torbellino fue desvaneciéndose dejando ver a Koga una vez disuelto. El levantó la nariz en dirección a la cueva y luego de unos olfateos volteó a ver en dirección a donde habia venido. En el horizonte se veían Inuyasha y los demás corriendo a toda velocidad para intentar alcanzar al lobo.
Koga: ¡dense prisa, es por acá! ¡Siento el olor del demonio en esta cueva! –les gritó haciéndoles señas para que se apresuraran, no pasó por alto el hecho de que también sentía el olor de la responsable por la muerte de todo su clan, Kagura.
Inuyasha: ¡ash! ¿Por qué tenía que venir ese lobo rabioso con nosotros? Yo podría haber rastreado al demonio mucho mejor que él. –refunfuño él corriendo con grandes zancadas.
Miroku: claro, Inuyasha pero Koga es mucho más rápido que tú y podría advertirnos de cualquier ataque de Naraku y sus secuaces. - Dijo Miroku sorprendentemente siguiéndole el paso al hanyo.
Inuyasha: pues ojala que lo ataquen y nos libren de él de una vez. –pensó en voz alta.
Kagome: ¡Inuyasha! no digas esas cosas. –Kagome lo regañó desde su posición sobre Kirara detrás de Sango, como estaba enojada con Inuyasha habia preferido irse con Sango.
Inuyasha: pero Kagome, yo solo digo que si lo atacan y lo matan por lo menos nos prevendrá del ataque. – (A/N: ¿Qué este chico no sabe cuando callarse? ¬¬)
Kagome: ¡Abajo! – Inuyasha cayó instantáneamente al suelo arrastrándose por la velocidad a la que iba hasta la entrada de la cueva, llenándose hasta a los oídos de tierra.
Inuyasha: ¡ah! ¡Eso me dolió! –el chico levantó la cabeza furioso, lleno de raspones volteando a ver a Kagome, quien se estaba bajando de Kirara, ahora también en la cueva. –Kagome, ¿Por qué lo hiciste?- mas que pregunta, el chico exigió.
Shippo: ¡JA! te lo merecías, Inuyasha. Eso te pasa por andar hablando mal de la gente- Shippo dijo bajando de un brinco de la cabeza de Kirara y acercándose a él.
Inuyasha: Shippoooo… -él soltó entre dientes apretando cada vez más su puño frente a él hasta el punto en que comenzó a templarle. Al instante el zorrito corrió a refugiarse detrás de Kagome.
Shippo-¡ay, ay, ay! ¡Kagome! ¡Protégeme! –dijo el niño con su mejor versión de carita shojo hacia la chica. Ella simplemente volteó a ver a Inuyasha con una mirada fulminante y con eso él se calmó, temiendo otro encuentro con el suelo.
Miroku: que extraño… ¿no debería haber personas en esta área? –dijo volteando a los lados al no ver ni un alma por el lugar, ni siquiera animales.
Sango: se dice que esta área está embrujada. Supongo que los aldeanos están muy temerosos como para acercarse. –dijo ella ahora con una versión mini de Kirara en el hombro.
Kagome: ¿embrujada? ¿A que se refieren? – dijo con cierto nerviosismo, nunca le habia gustado la idea de los fantasmas, la verdad era que con respecto a ellos, ella resultaba ser muy cobarde.
Sango: bueno, al parecer varias personas han desaparecido en esta área. Se dice que se trata de fantasmas que los arrastraron a las profundidades de la oscuridad de esa cueva y nunca más se volvió a saber de ninguno de ellos.
Al instante Kagome se tensó aun mas al pensar que se trataba de la cueva a la que tenían que entrar. Imaginándose un montón de fantasmas aterradores esperando a que entraran.
Kagome: ¿enserio? Que miedo… -dijo ella con cierto temblor temeroso rodeando su cuerpo mientras observaba la oscuridad de la cueva.
En ese momento Koga se acercó con su velocidad extrema a Kagome y cogió su mano entre las suyas de modo tierno.
Koga: no te preocupes Kagome, nada te lastimará mientras yo esté aquí. Te protegeré de cualquier peligro que haya en esa cueva. –dijo él mirándola a los ojos con un tono dulce de voz.
Kagome: gracias… -dijo ella con una sonrisa incomoda por el acto del lobo. Al instante Inuyasha se habia colocado a un lado de ellos, intentando hacer que Koga soltara la mano de Kagome.
Inuyasha: ¡suéltala lobo sarnoso! Si se necesitara proteger a Kagome de seguro no serias tú el que lo hiciera –dijo él en un arranque de celos usual.
Koga: ¿ah sí, bestia? Pues alguien tendría que protegerla, y dudo mucho que tú puedas hacerlo.
Inuyasha: ¿eso crees, lobo rabioso?- dijo él totalmente colérico a un paso de comenzar a pelear con el lobo.
Miroku: Inuyasha por favor compórtate –dijo él intentando calmarlo, pero claro, no lo escuchó.
Koga: si, eso creo bestia inútil –dijo él también mostrando los dientes listo para pelear del mismo modo.
Kagome: por favor, chicos. No tenemos tiempo para estas cosas… -dijo ella levantando las manos en modo de rendición con la esperanza de que se calmaran si ella se los pedía pero ambos la ignoraron vilmente.
Sango: es inútil Kagome. Ninguno de los dos entiende razones.
Justo en ese momento ambos chicos estaban a punto de dar el primer golpe para empezar la batalla cuando… '¡ABAJOO!' Inuyasha cayó de bruces contra el suelo, dando por terminada así la pelea.
Inuyasha: ¡Kagome! ¿Qué rayos te pasa? ¿Por qué hiciste eso?
Kagome: ¿Qué qué me pasa? ¡No tenemos tiempo para sus cosas! ¡Debemos recuperar el fragmento antes que Naraku! –la chica le gritó a Inuyasha como solo ella sabe hacerlo.
Koga: ah, es verdad… –dijo recordando lo del rastro de Kagura, a lo que los demás voltearon a verlo. – hace unos momentos detecté el olor de uno de los sirvientes de Naraku dentro de la cueva…
Inuyasha: ¡¿Y no se te ocurrió mencionarlo antes, lobo rabioso?! ¿Quién es el inútil ahora? –dijo él completamente frustrado y con un soplido de fastidio dio por terminada la discusión adentrándose en la cueva sin avisar.
Kagome: ¡Inuyasha, espéranos! ¡No puedes entrar ahí tú solo! –le gritó ella desde la entrada de la cueva mientras veía como Inuyasha iba siendo rodeado por las sombras. Cogió a Shippo en brazos y sin más todos entraron a la cueva tras Inuyasha.
Rápidamente todos lograron alcanzar a Inuyasha, quien se habia detenido al notar que no veía absolutamente nada. Lo bueno era que Kagome siempre iba preparada para todo y de su mochila sacó una linterna para alumbrar el camino, aun estaba algo tensa por la idea de los fantasmas cuando repentinamente notó como una luz que provenía del fondo de la cueva se acercaba a ellos… la luz choco contra la linterna de Kagome y repentinamente se dividió en dos luces, una roja y una verde. Todos cerraron los ojos al verse cegados por la luz cuando está impactó con la linterna y al abrirlos…
Inuyasha abrió los ojos y sus protestas no se hicieron esperar al notar que ya no estaban en una cueva oscura, sino en la cima de una montaña con unos rostros grabados en su costado. Estaba preparado a culpar por el suceso a Kagome y su linterna cuando se giró y notó que Kagome no estaba ahí. A decir verdad, los únicos que estaban con él eran el monje Miroku y el sarnoso de Koga.
Inuyasha: ¿Qué? ¿Dónde está Kagome? –dijo volteando a todos lados buscándola.
Koga: estaba a mi lado hace tan solo un momento –dijo él también buscándola por todas partes.
Miroku: tampoco veo a Shippo ni a Sango ni a Kirara en ningún lado –él monje parecía preocupado.
'¿Dónde estarán las chicas?'fue el pensamiento que estaba en la cabeza de los tres en ese momento.
Esta Historia Continuará…
-xOx-
A/N: bueno, ese fue el segundo capítulo… qué les parece hasta ahora? Espero sus Reviews y como siempre dice mi hermana: sin fans la historia muere!!!
Dejen sus comentarios/ideas/sugerencias/criticas/opiniones/dudas/quejas/etc.
No sé a dónde me llevará esta historia, la actualizaré dependiendo de cuanto interés tengan ustedes en ella, así que ustedes mandan bueno, de eso y conforme se me ocurran ideas para siguientes capitulos, claro... asi que: ta-taaa!
