Capítulo 2
-¿¡Cómo me permití ceder ante una estupidez así!?- Repetía Vegeta en su cabeza incansablemente. – ¡Fui débil! ¡Mi principal objetivo es convertirme en un super saiyajin para así poder derrotar de una vez por todas al imbécil de Kakarotto! -
Esto lo atormentaba desde el fatídico día en que no pudo luchar más contra sus deseos carnales, y se dejó llevar por el cuerpo de la mujer. Lo que más lo enfurecía, era el hecho de no poder dejar de traer a su mente los recuerdos de dicho momento; el perfecto cuerpo de Bulma, su suave piel y la perfecta sincronía con la unieron sus cuerpos.
Antes de que eso sucediera, podía darse el lujo de pensar en ella de vez en cuando. Después de todo, él era un macho y ella una hembra. Además, cubría los estándares de belleza del príncipe. Realmente atractiva para él; poseedora un cuerpo perfectamente contorneado, delicados rasgos faciales y, lo más cautivador de todo, una fiereza que jamás había conocido en ninguna hembra de todas las especies que había conocido en la inmensidad del universo. En todas las discusiones que habían tenido desde que lo acogió en su casa, JAMÁS había retrocedido ante él. Ni siquiera podía observarse algún ápice de temor en sus ojos. - Ah, sus ojos. Bellas piscinas de color zafiro… piscina… ¡rayos! – Se maldijo nuevamente al encontrarse por milésima vez recordándola a ella y a lo sucedido esa tarde.
Luego de que Bulma saliera disparada de la cámara de gravedad, una vez concluido el acto sexual, él rápidamente hizo lo propio; se vistió y emprendió camino hacia el bosque. Realmente quería dejar atrás todo rastro de ella en su piel y mente. Le fue imposible.
Lamentablemente debía volver a la Corporación Cápsula, pues era su único hogar y sabía que sin la ayuda de la cámara de gravedad, no podría cumplir su cometido.
Regresó ya caída la medianoche, todos dormían en la gran mansión. Bueno, casi todos. Podía sentir la energía de la mujer en su habitación. Se encontraba muy inquieta.
-Es lo normal, acaba de compartir el lecho con un príncipe - Pensó arrogante con una media sonrisa en su rostro, para luego darse cuenta de que nuevamente estaba dejándose llevar por banalidades y maldecirse por ello.
Se dirigió al refrigerador, tomó los alimentos suficientes para soportar hasta la noche siguiente, y emprendió camino a la cámara de gravedad. Quería mantenerse lo más alejado posible de esa casa.
Y así lo hizo, evitando todo lo posible mantener contacto con la humana. Sólo le notificaba cuando la cámara se descomponía, e inmediatamente salía volando. No quería sucumbir ante sus deseos, no quería sentirse débil nuevamente.
Luego de casi un mes, su plan venía resultando a la perfección. Había aumentado su poder de pelea considerablemente, y se sentía cada vez más cerca de su meta. Por fin derrotaría al insecto de Kakarotto.
Lamentablemente, en sus planes no cabía la posibilidad de algún tipo de reproche de parte de Bulma. Un error muy estúpido de su parte conociendo a la científica y a su peculiar forma de ser.
Se encontraba entrenando. Hacía 2 días que no ingresaba a la casa, pues la madre de Bulma le había dejado en la puerta de la cámara de gravedad cientos de bocadillos, pasteles e incluso carnes y frutas. Podía subsistir con mucho menos que eso, así que realmente no sería problema aguantar un par de días sin ir a la cocina por alimentos. Realmente esa arpía rubia podía ser útil, al menos culinariamente útil.
Sentía que nada lo detendría, hasta que una pequeña distracción hizo que uno de los robots de ataque lo hiriera. Nada de gravedad, pero perdió la concentración, y al lanzar un poco de energía para derribar a ese maldito cacharro, no midió la intensidad del ataque y terminó destrozando parte del tablero del control.
-¡Maldita sea! – Refunfuñó. Ahora debería llamar a la mujer para que se encargara de reparar su desastre y realmente se encontraba de un humor de perros por ello. Pero no tenía más opción, así que se dirigió al laboratorio de Bulma dispuesto a hacer lo que ya era costumbre para él hace 3 semanas: entrar, ordenarle que arreglara la máquina, y largarse lo más pronto posible.
No contaba con lo que sucedió después…
N/A: Bueno, primero que nada mil disculpas por la demora! Desde principios de febrero que quise dedicarme a seguir con la historia, pero la universidad me lo impidió desde entonces D:
Leí los comentarios que me dejaron, y de verdad me resultaron muy útiles. Me encanta que me aconsejen, ya que soy nueva en esto de la escritura, y realmente siento que aprendo. Además, me gustaría crear algo que les guste a ustedes además de solo a mí.
También a los que me han dicho que les gusta mi historia, realmente me alegran :3
Espero que les guste este capítulo. Lo acabo de escribir en apenas un par de horas, que son las que he tenido libre por ahora. Lamentablemente se viene la época de exámenes y, aunque trataré de ir escribiendo algunas líneas, es probable que hasta fines de abril o principios de mayo no pueda volver a dedicarle unos momentos a este hobbie. Espero sepan disculparme.
Con respecto a la longitud de los capítulos, no me voy a extender demasiado en ellos porque creo que se volverían tediosos, prefiero ir haciendo breves reseñas de lo que va sucediendo a llenarlo de cosas innecesarias. Sólo los animes tienen buenos episodios de relleno…
Por ahí en los comentarios me preguntaron cuales eran las historias que actualmente me tenían entretenida. Las principales son por ahora Fragmentos de Dev Fanfiction, La canción número 7 de I'm Brave y Los lazos del destino de Henai-chan. Espero con ansias cada actualización de estos fic, y realmente los recomiendo.
En fin, sin más nada que decir, los saludo :3
Sigan dejando comentarios y sugerencias!
Ani
