Capítulo 2

"El guepardo y el abanico"

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-No lo sé, el secreto que descubrió sigue siendo un misterio- apostilló Sakura frotándose la sien mientras cruzaba las piernas frente a ella.

La oficina de Kakashi ahora en penumbras debido a la avanzada hora, estaba medio alumbrada por la débil luz de una lámpara de mesa y algunos espejos distribuidos estratégicamente para maximizarla, aunque varios de ellos estaban rotos; el Hokage prefería mil veces aquello a tener esos "estúpidos reflectores" por todos lados para que hasta "un niño curioso en medio de la calle pueda verte".

Las cuatro personas estaban distribuidas por la habitación, Naruto se había sentado sobre una mesa atestada de papeles que simplemente arrojó sobre el suelo sin que a su dueño le importase mucho; Sasuke se había puesto de pie y recargándose sobre una columna con los brazos cruzados observaba a los demás con ojo crítico, Sakura estaba apoyada en el brazo de un sillón desvencijado y Kakashi, tratando de tener un mejor panorama, se había quedado en su ergonómica silla de Hokage a la que de vez en vez daba vueltas para airear la cabeza y ver la aldea por los enormes ventanales a su espalda.

-Vaya, qué joya de familia Sakura- le soltó.

-Lo sé.

-Bueno, ahora no es que pueda enviarte en secreto ya que eres la que mejor conoce el Norte, porque… bueno incluso ya tienes un nuevo nombre.

Por toda respuesta, ella asintió. Naruto volteaba la cabeza de un lado a otro y Sasuke miraba sólo a Sakura.

-Ahora que tu padre ha muerto, no puedo arriesgarme a que traten de venir por ti ¿entiendes?

-Nadie vendrá por nadie- intervino Sasuke.

-Estoy de acuerdo, pero si los Haruno deciden manipular la situación mediante magia y la gente con malos ojos decide aventurarse a usarla… bueno… suficientes problemas tenemos ya con criminales usuarios de chackra como para también echarnos encima a magos novatos que experimentasen con un nuevo juguete aprendido de personas extranjeras.

-Es una locura Kakashi- terció Naruto, poniéndose de pie agregó –Si Sakura sólo tiene que reportar la muerte de su padre y expresar que no tiene interés alguno en volver al Norte ni ahora ni en el futuro… ¿por qué no puede hacer ante algún mandatario Haruno en el puerto de Momijin? Sin tener que adentrarse hasta Nosukuin.

-Porque daría la impresión de que tendría miedo y…

-¡Por supuesto que lo tiene! ¡Cualquiera lo tendría!- gritó en un último intento de salvar a su amiga de aquel viaje, -Entérate Kakashi que los ninjas que van al Norte no tienen nada con qué defenderse más que sus puños, su talento estratégico y una lengua que sepa cuando callarse…

-Lo cual es la razón por la que tú no irás.- le cortó en seco el aludido, -Ya hemos hablado de esto Naruto.

-Pero…

-Naruto- intervino Sakura con autoridad, más que acostumbrada a aquellas explosiones. Sasuke, con los brazos cruzados aún, no le quitaba ojo y por alguna razón, que le secaba la garganta y provocaba una sensación desagradable que le oprimía el pecho; el joven presentía que durante el viaje eso sería lo único que podría hacer por ella… verla.

-Iré y volveré- su fiera determinación se traslucía en las llamas esmeralda de sus ojos, la misma determinación que asustaba a Naruto y era admirada por Kakashi… y era una mezcla de ambas sensaciones para su esposo; -Justo como la vez anterior y la anterior a ésa. ¿Recuerdas?- Sasuke podía ver que procuraba calmar a su amigo y a ella misma, las manos le temblaban un poco y las cerró en puños.

-Lo que sea que hayan visto en el Norte… realmente los marcó- razonó, sin saber aún si debía tener el mismo miedo o descartarlo como hacía Kakashi; lo que si sabía es su mujer no daría un paso fuera de la aldea sin él.

Naruto no tuvo más remedio que resoplar y se acuclilló para recoger los papeles en el suelo, sin dejar de mirarlo Kakashi preguntó:

-¿Crees que puedan partir el día después de mañana?- y se sonrió tras la máscara, -Digo porque supongo que irás con ella.- añadió mirando a su discípulo preferido.

Sasuke asintió como quien le dijera idiota.

-Bueno, recuerda Sakura que una pequeña decisión…-

-Afecta más vidas de hombre que las puedes contar nunca…- se quedó pensativa mientras se incorporaba y Sasuke se acercaba a la puerta.

-Sí, ¿cuántos miles de millares de vidas se perdieron sólo porque Seishiro escogió a tu tía?-

-No debes ir al otro lado del mundo Kakashi- cortó Naruto con la rabieta todavía dura, -¿cuántas se perdieron porque Rin te escogió a ti y no a Obito?- y todos se quedaron en silencio…

-Lo siento Kakashi- pidió el joven rubio dándose cuenta de la dureza de lo dicho –Yo…

-Está bien Naruto- le respondió restándole importancia, -Sólo somos hombres y los dioses nos hicieron para el amor, ésa es nuestra mayor gloria.

-Y nuestra mayor tragedia- apuntó Sasuke saliendo el primero seguido de su esposa. Naruto, después de una pequeña reverencia de disculpa, salió también.

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-No Sakura, Jiraiya nunca me lo dijo.

Sakura suspiró y replicó:

-Supongo que tendremos que averiguar.

-No vamos a averiguar nada- la interrumpió Sasuke; -Irás allí, dirás lo que necesitas decir y nos volvemos lo mismo que llegamos.

-Por extraño que parezca, ésta vez estoy con Sasuke- aportó Naruto, -Entiendo que es tu gente Sakura, y que deseas ayudar porque eso es lo que siempre quieres hacer. Pero el embrollo es demasiado grande para ustedes dos, solos y sin chackra- advirtió –La muerte es segura, pero el tiempo en que vendrá, no. No quieras hacerlo antes de tiempo... recuerda lo que nos dijo tu tío cuando nos dejó en el campamento para adelantarse a Saibankan… una vez que decides jugar, no puedes retirarte; o ganas o mueres.

-Eso es un poco radical…- Sakura se rió entre dientes, medio consciente que Naruto tenía más razón que nadie, -Pintar rayas a una rana no la convierte en tigre.

-Sakura, en el Norte sólo hay un infierno…- Naruto la tomó por lo hombros y parecía que iba a sacudirla, -Aquel en el que viven. Y tú no eres su salvadora, no importa lo que quieran Sakura, una vez que lo tengan; querrán otra cosa-

Sasuke le dejó hacer, tampoco estaba muy seguro sobre la actitud que tendría su esposa una vez en el Norte y sabía que, la amistad entre Naruto y Sakura era algo en lo que él no podría meterse jamás.

-Así es aquí, y así es allá- puntualizó, -Ahora quisiera hablar contigo, estúpido.

Sakura parpadeó un par de veces y le palmeó el hombro, como para decirle que no se preocupara; luego miró a Sasuke y le señaló el edificio en donde estaba su apartamento.

-Te veré allá-

El asintió y se quedó a solas con su amigo.

-Sakura cambia un poco estando allá amigo- empezó a decirle.

-Me lo supongo.

-Me refiero a que se vuelve muy fría y calcula todo- aclaró,- La primera vez me asustó un poco, pero tómalo como el cuidado extra que pone para que no los maten si sospechan que desean escaparse… pero creo que la manera en que mataron a su tío la ha afectado para ver a los Haruno como unas víctimas y en cierto sentido, sí lo son… pero no son unas palomas Sasuke.

-Tampoco olvides nunca y recuérdaselo a ella… lo que son, con sus defectos y virtudes… porque ellos, los de Norte, no lo harán; si lo conviertes en tu fuerza y en tu armadura, ellos no podrán usarlo contra ti.

Sasuke entrecerró la mirada, las sombras de la noche perfilaban su rostro, ya de por sí con gesto duro y frío.

-¿Tan ridículamente peligroso es?- preguntó sin inmutarse.

-No… si tú tuvieses chackra y ellos no estuvieran locos. Es difícil desenvolverse cuando los que se supone son tus aliados tratan de saltarse a la yugular entre ellos. En fin… yo me marcho a casa; Hinata se ha de morir de la preocupación.

Chocaron puños a modo de despedida y Sasuke se dirigió a su casa… no, hogar sonaba mejor.

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Sakura había preparado algunos onigiri de verduras que sabían y se veían mucho mejor que sus homónimos cuando ella tenía 13 años; comieron en silencio y mientras ella lavaba los platos y limpiaba la cocina; Sasuke preparaba el agua para el té. Tomaron asiento en el único sofá y Sakura le preguntó con voz casual.

-Supongo que, una vez allá tendremos que fingir que no estamos casados ¿verdad?

-Dormiremos juntos- respondió él en el mismo tono.

Su interlocutora carraspeó ruidosamente al quemarse la garganta con el té. Él se la quedó viendo con su misma expresión indescriptible y tomó tranquilamente un sorbo de su taza.

-Oh…ah… vaya- tosía ella.

-Quería darte también los blasones familiares para que los pusieras en tu ropa, eso también tendrá que esperar.

-G—gracias- aquellas muestras de… ¿afecto? La tomaban absolutamente de sorpresa.

Sasuke dejó la taza sobre la mesa y se quitó la hombrera, quedando sólo en una camisa oscura que le favorecía extraordinariamente en contraste con su tez pálida; ella también terminó la suya y retiró las coderas y rodilleras; dejó igualmente las bolsas de armas.

-Ven conmigo- dijo él levantándose con lentitud.

-¿A dónde?

-Al complejo Uchiha.

-¿En serio? ¿Ahora?

Sasuke asintió sin contestar, y Sakura se dispuso a tomar sus cosas de nuevo de la superficie de la mesa. Él le detuvo la mano.

-Déjalas, más vale acostumbrarnos a andar sin ellas- aseveró mientras miraba con una expresión que a Sakura le sacó una risita, a su katana en un rincón.

-¿De qué te ríes?- exigió saber él mientras le abría la puerta

-Tu cara, parece que dejaras atrás lo más importante de tu vida en la katana.

El permaneció serio un momento y luego también sonrió un poco.

-Eso ya me lo llevo.

Dejando a Sakura arrebolada mientras caminaban rumbo a donde era su antiguo hogar.

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-¿Éste era tu cuarto?

-Y el de Itachi

Camino al complejo, Sasuke le había preguntado por su madre y si sabía que ya estaba casada; Sakura dijo que aún no se lo comentaba porque estaba pasando por momentos difíciles debido a la muerte de su padre y a que sabía que ella aún tendría que viajar a Kita, para enfrentarse a la demente caterva familiar; pero le diría al volver. Sasuke no insistió más, pensó que Sakura conocería a su madre.

-Nuestra madre se sentaba ahí para cantarnos.

-¿Qué les cantaba?

-Leyendas Uchiha.

-¡Wow! Yo solo podré cantar historias de Kita, tú tendrás que contarles de tu familia- dijo ella distraídamente mientras miraba los cuadros sobre la pared.

-¿A quiénes?

-A los niños, claro.

-¿Qué niños?- preguntó aunque se adivinaba la respuesta y a su pesar, Sakura volvió a hacer un sonoro –crack- en su alma.

-Los nuestros por supuesto- respondió con naturalidad al frotar el vidrio de una de las pinturas. -¡No puede ser!- exclamó emocionada al distinguir el dibujo de un cómico dinosaurio verde, -¿También a ti te gustaba…eh, te pasa algo?- preguntó inquieta, Sasuke le daba la espalda.

-Sakura, canta un poco.

-¿Eh?

-Una estrofa- sus pedidos siempre eran algo extraños, sonaban a órdenes. Ella se encogió de hombros y se sentó sobre la cama.

-Ahm, mamá me cantaba esta pieza siempre que llovía; hablaba de una princesa que se perdió en un bosque de árboles de durazno… decía…

Pero nunca pudo cantarla porque Sasuke se acercó para cerrarle la boca con la suya y recostándose con ella sobre el lecho, cerró su mano en torno a la de ella y juntos, volvieron a danzar la hermosa melodía de marido y mujer

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-Tendrás que aprender a ser más silenciosa.

-¿Eh?- inquirió ella todavía adormilada y sintiendo la deliciosa sensación del cuerpo dormido y medio hinchado en ciertas zonas.

-Debes aprender a guardar más silencio mientras- - aclaró él sin el menor recato, como si discutiese la calidad del mejor vino.

-¡!

-Vamos a dormir juntos en el Norte, será algo muy desagradable que vengan a cada momento a interrumpir porque haces esa clase de sonidos cuando se supone que estás sola.

Contuvo una risa sarcástica cuando las pálidas mejillas de su esposa adquirieron el mismo tono que su cabello; estaba entre sus brazos y la sintió temblar perfectamente.

-Eres…

-Eres mi esposa y tienes derecho a expresarte- le dijo tratando de que no se lo tomase a mal, -Pero para el fin de la misión que a la que vamos, es mejor si…

-¡Ya entendí!- dijo ella, mortificada y tratando de que cambiase de tema.

-Bien.

Sakura no sabía que pensar, veía la lógica de su pensamiento y si algo tenía su esposo, era un capacidad de razonamiento aplastante que expresaba de la forma más variopinta posible; incluso cuando sonase algo insensible y, dada su naturaleza de poco tacto; probablemente pensó que el mejor momento para decírselo era justo después de hacerlo varias veces en un lapso tan corto, pues el sol aún no salía.

-Tengo frío- expresó.

Él la rodeo más estrechamente y ella tuvo oportunidad de besarle ahí donde le faltaba el brazo. Sasuke se reclinó sobre su cabeza y se durmió aspirando el perfume fresco de la transpiración en su cuerpo. Nunca le parecía tan Sakura como en esos momentos.

-Sakura, hablaste de tus hijos conmigo- pensó –Sólo diciendo eso estabas más cautivadora que aquella noche bajo el cerezo. –Recordó todo lo que le había contado de su familia y continuó razonando, -No importa niños o niñas… serán guepardos manejando las llamas del abanico Uchiha. Pobre y loco el Haruno que quiera llevarte a donde sea, espero que disfrute su deseo igual que yo disfrutaré arrancarle la piel a tiras.

Después de todo, los Uchiha en modo alguno podían envidiar nada a nadie, especialmente la manera en que expresaban su desagrado por alguien

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Fiu! otro! Disculpa anticipada si Sasuke estaba OoC, ya saben q este hombre es mi peor pesadilla en ese asunto XD

Ahora, la guía me está saliendo demasiado amplia para pegarla al final de un capítulo... así que la adjuntaré a la historia como si fuera el capítulo 4 (es decir, después del final de este three-shot) vale?

Mix Vaya, pues muchas gracias! Espero que ha medida que va evolucionando, también te vaya gustando ;)

Guest Mil gracias :) q bueno que te gusta

Carol-chan Hmm, mil gracias por las porras! jaja, espero que el nuevo capítulo tambien lo disfrutes igual ;)