Gracias otra vez por seguir esta historia. Gracias por sus comentarios y sobre todo, gracias por leer.
Y si temian lo peor, en este capitulo se confirma.
Capitulo 3: El parque (Adrien I)
Los pesados pasos de Adrien hacían eco en el pavimento de Marne-la-Vallée, él junto con el equipo a cargo de la sesión fotográfica se dirigían hacia la entrada de Disney Resort. Pese a que sus pasos decían una cosa, su rostro decía otra, como buen modelo experimentado, el jugar con sus facciones y sobre todo, con sus expresiones le permitía verse sereno cuando por dentro estaba de un estado tal fatal que de ser posible, lo poseían todos los Akumas de Hawk Moth.
Su padre había vuelto a hacer de las suyas, dándole tremendo revés al anhelo que pocas veces exponía a la luz paternal. Convertir su salida al parque de diversiones en un concurso ¡solo a su padre se le ocurriría! Y para colmo de males, iría por trabajo. Una sesión fotográfica y un concurso, mucho dinero y promoción para el diseñador, un mundo de chaperones para él. Oh desgracia bendita, vaya mala pasada de la vida pero al menos y lo único que lo reconfortaba es que pasaría un día en un parque de diversiones, un lugar que tenía mucho que ofrecerle.
Al llegar a la entrada del resort, revisó el itinerario con el equipo. Unas tomas por aquí, cambios de ropa por allá, lo de siempre. Revisaron el mapa del lugar, no era un mapa normal había que mencionar, estaba lleno de dibujos y nombres de películas clásicas. Adrien sintió que la magia ya había empezado, no obstante, mantuvo su rostro serio, cuan Poker face.
Y mientras algunos miembros del equipo se encontraban comprando los boletos de entrada, él se enfocó en esuchar los gritos animados de las personas que se encontraban dentro del lugar, la música de ensueño y casi pegajosa. Por instinto cerró sus ojos mientras su alma amenazaba hacer un viaje astral.
De pronto, un auto se estacionó frente a él, se trataba de la limosina familiar. Su alma retornó a él y sus ensoñaciones se desvanecieron, regresándole a degustar el agrio sabor del control parental. Los que estaban comprando los boletos regresaron corriendo al ver el auto llegar. Todos tenían curiosidad de la persona que se encontraba tras las puertas de este, puesto que era un secreto, solo sabían que el artículo que ganó se trataba de un broche muy novedoso.
El fotógrafo poso su mano sobre el hombro del modelo, apretándolo ligeramente, se veía que estaba en ascuas totales. Trago saliva, el sería el anfitrión. Apretó ambas manos y respiró profundo mientras rogaba que aquella persona fuese alguien con quien valiera la pena pasar la tarde –relájate Adrien- se dio ánimos –se educado, se agradable, se como Chat Noir…ok, no, no tanto- continúo con su charla interior hasta el carraspeo de uno de los del grupo lo hizo perder el hilo de esta.
Destensó los hombros, sacudió el polvo invisible de su ropa, apretó la manija de la puerta e hizo una reverencia al tiempo que mostraba su mejor sonrisa –Mu-¿Marinette?- tartamudeó, era obvio que estaba impactado ante la sorpresa que acababa de recibir, de todas las personas en Paris, la que ganó el premio fue su compañera de clases, la tímida y extraña Marinette.
Mudo por la impresión y no sabiendo exactamente cómo reaccionar, solo la miró, Ella lucia igual de impactada que él, como si pareciese que no sabía que estaría ahí.
-¿A-Adien?- la escuchó casi gritar con un tono que no supo definir si era de asombro o nerviosismo. Había colocado su característico bolso como muro entre ellos mientras buscaba con la mirada a alguien más -¿d-dondé está t-tu padre?
Ante la mención de su padre, no pudo evitar torcer los labios y entrecerrar sus ojos –no vino, la sesión de fotos es conmigo- le explicó a su compañera y por un instante pareció verla tensarse aunque tampoco estaba seguro, la chica era indescifrable en cuanto a sus gestos y expresiones. Relajó la mirada y volvió a retomar la reverencia que había hecho en un inicio, invitándola a salir del auto.
La presentó ante el equipo a cargo de la sesión, todos lucían maravillados y quizá, asombrados por el hecho que una compañera de él haya ganado un concurso tan peleado. Para él, quien ignoraba lo reñido que estuvo aquel concurso, solo se limitó a sonreír de forma suave y agradecer que al menos no pasaría el día con un total desconocido o desconocida.
Luego de aquella breve presentación, tomaron el equipo y avanzaron hacia la entrada. Con cada paso que daban, Adrien podía sentir la magia entrar por sus poros, estaba decidido a pasar el mejor día de su vida en el lugar que según palabras de Nino, era el mejor lugar del mundo entero.
