Capítulo 3
"Miedo y valentía"
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Sakura se desesperezó para ponerse de pie, hacía rato que Sasuke había salido y ella se dirigió, usando el fiable medio de las azoteas, para llegar hasta su casa, asearse y cambiarse de ropa.
Hizo una rápida parada en el departamento de Sasuke para recoger sus rodilleras, coderas y armamento; luego se dirigió rápidamente a la clínica que había creado con Ino después de la guerra.
Intercambiando saludos y palabras de bienvenida, se hizo camino hasta la oficina de la rubia muchacha, cuyo cuerpo de sirena se había abultado un poco a la altura del vientre.
-¡Ino!
-¡Sakura! ¿Cuándo has…?
-¿Cuándo te…?
-Hace un mes-
-Yo ayer…-
Ino rodeó el escritorio y le echó lo brazos al cuello.
-¡Siento tanto lo de tu padre Sakura!
-Está bien Ino- la calmó pero ella comenzó a sorberse la nariz y derramar gruesas lágrimas por su perfilada nariz.
-Lo lamento tanto, de haberle dado tal vez más dosis de medicamento, esto no…
-No Ino, era inevitable. El coma de papá era difícil de curar y simplemente sucedió lo que tenía que pasar…- le sacudió el pelo como podría haberlo hecho con una niña, -Realmente estás hecha un desorden hormonal…- se burló al ver su embarazo.
Ella se sonrojó.
-En realidad estoy aquí de incógnito, la junta directiva me dio permiso para dejar de trabajar durante todo el embarazo y la lactancia; pero la florería ya me aburre demasiado y Sai se porta como una abuela gruñona cada vez que me va dar un paso fuera de la casa.
-¡Qué encantador!
-¿No te sientas?
-No, sólo venía aquí para saludarte… y despedirme.
-Lo suponía- dijo impertérrita, -Sasuke volvió ayer ¿no?
-Sí, sobre eso…- vaciló un poco antes de echar todo por la borda, -Ino, me casé con él el día antes de ayer.
Ino se le quedó viendo un momento y tomó asiento, luego se acarició el vientre complacida y lanzándole una sonrisa de zorro.
-No te perdonaré por….
-Cálmate, sólo estábamos nosotros dos. Ya sabes que es un poco… peculiar respecto a su entorno social. Naruto también estaba, pero inconsciente así que no creo que cuente- su compañera alzó una ceja, perfectamente arqueada y Sakura se vió en el dilema de explicar sin revelarle demasiado de lo que ocurrió –Pasaron muchas cosas, pero estuvimos viajando juntos cuando él vino a Amegakure; y bueno… al final, esto fue lo que pasó.
-Me asombras- le soltó ella, -Siempre pensé que la famosa Haruno Sakura querría una boda por todo lo alto, donde lucir su linda cara bajo el velo blanco y caminar sobre un tapete de rosas blancas.
Ella soltó una risita zalamera.
-No Ino, hace ya mucho que no quería eso.
-Si claro, dada tu situación lo primero era pescar al novio… lo demás siempre salió sobrando- dijo más para sí, -Bueno y ahora ¿qué? ¿se van de viaje de novios?
Sakura no sabía si reír o llorar.
-Si nos vamos de viaje, pero no de placer. Me acompañará al Norte para reportar la muerte de mi padre.
Ino se quedó muy seria, Sakura nunca le había contado lo que le pasó en sus dos viajes a la tierra de sus padres. Pero al volver del primer viaje su amiga, en aquel entonces de 5 años; volvió atemorizada y taciturna, con obsesión a la amplitud de su frente y una extraña psicosis de persecución, aunque ésta última se le quitó poco después. La vuelta del segundo viaje había sido como cualquiera que vuelve de una misión difícil; estaba delgada, pálida e inconsciente entre los brazos de Jiraiya y por más que intentó sonsacar a Naruto, éste milagrosamente no soltó prenda.
-Y… ¿y cuánto tiempo estarás allá?
-Una semana de ida, otra de vuelta y tal vez una de estancia; si el destino no dice lo contrario.
-Ten cuidado Sakura
-¿Cuándo no tengo cuidado?- dijo ella levantándose, -No respondas- exclamó.
-Sakura- la llamó Ino, antes de que saliera por la ventana, queriendo evitar más revuelo en el hospital por su llegada, -Mi padre me dijo una cosa antes del día en que partimos para hacer la guerra a… a lo que fuera que nos acabamos enfrentando. Nunca le creí… era demasiado, pero… no sé cómo es el Norte; quiero creer que no es distinto del sur. Pero lo que queremos creer muchas veces nos acaba traicionando- su interlocutora perdió la pícara sonrisa, que iluminaba a los pacientes y daba esperanza en medio de la tormenta. –En el mundo no hay caballeros sobre monturas de virtud, no existen porque sus estandartes se han manchado. Si no puedes protegerte, muere y sal del camino de los que sí pueden; pues el acero y la fuerza gobiernan el mundo.
-Eso cambiará cuando Naruto y nuestra generación tomen el poder.
-¿De veras? Nuestra generación es fuerte, y le quitará el poder a otra más débil; sigue siendo lo mismo.
-Pero no oprimiremos al débil; lo que dices es horrible.
-Fue lo mismo que le dije a mi padre- dijo Ino entre diversión y taciturnidad- "El mundo es el que es horrible, yo solo soy honesto" me contestó… y ahora, a años de la guerra; puede que creas que ya no aplique aquí, pero en el Norte tal vez.
-Te lo concedo- respondió Sakura con un pie sobre el descansillo, -Pero "tal vez" no existe en Norte.
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Naruto y Sasuke se derrumbaron exhaustos sobre el pasto, el cuerpo sudoroso y los músculos punzantes.
Naruto había accedido a practicar taijutsu con Sasuke y contarle los modos de defensa a nivel físico con los que contaría durante su viaje.
Y ahora, mientras Sasuke miraba al cielo despejado y el sol cruzarlo; solo sabía que sus mejores armas eran la astucia, el ingenio y en tercer lugar, muy en tercer lugar; venía el acero.
-Tienes ventaja- le aseguró su amigo, -Sólo tienes un brazo y no te tomarán muy en serio; se les irá la lengua frente a ti, lo que puede ser muy provechoso. Procura no enseñar tus habilidades con las armas muy a menudo.
Sasuke volteó a verle esperando una explicación.
-Una vez que vean lo bueno que eres, entonces querrán atraerte hacia su bando; el que sea… hay mil bandos distintos y todos pelean por cosas diferentes, desde el trono en Saibankan hasta sangre de dragón. Y Sakura no puede tomar bandos, aunque tratará de hacerlo.
Su interlocutor asintió.
-Una cosa más Sasuke- añadió sentándose sobre la hierba y tratando de relajar los músculos para evitar futuras hinchazones, -Hoy por la tarde me marcho al país del Agua a reunirme con Shikamaru y los demás sobre una misión diplomática- dijo como si realmente lamentase no poder despedirse, -Ayer por la noche Sakura me preguntó si Jiraiya no me había confiado nada más y yo dije que no.
-Mentiste
-¡Ja! ¿Tan obvio fue?
-De niños
-¿Crees que se dio cuenta?
Sasuke se encogió de hombros.
-Jiraiya descubrió un lugar en Norte donde sí era posible usar sólo un poco de chackra.
La atención de su amigo se triplicó, en lugar de escuchar con los oídos, Sasuke escuchaba por todo el cuerpo.
-Dijo que mientras más te acercabas a las llanuras de Nosukuin más fuerte era.
Su compañero asintió con lentitud
-Sí, no me preguntes porqué…-continuó el joven rubio, -pero habrá que ser precavido. Aunque por ahora, oficialmente nosotros en Norte no podemos usar chackra, y ellos no tienen acceso a su magia estando en el sur. Si descubren que hay un sitio donde pueden aprender a practicar el uso de chackra…
-Sería crearnos otro mundo de problemas- le completó Sasuke, -No soy como tú Naruto.
-Así es…¡hey!- soltó un golpe que dio en el aire.
-¿Jiraiya nunca te dijo nada sobre lo que creyó que Hirotaka había averiguado?- preguntó Sasuke mientras salían del campo de entrenamiento, -Lo que le valió la condena.
-No… bueno, no recuerdo, pero tenía algo que ver con el color del cabello del rey Arata.
-¿El cabello?
Naruto asintió, aunque ambos sabían que aquello no tenía pies ni cabeza.
-Pero olvídate de eso; ustedes solo irán de ida y regreso ¿cierto?
Sasuke no respondió; él esperaba que sí pero…
Caminaron en silencio hasta que llegó el momento de separarse, las miradas taciturnas de ambos hombres alejaban a las chicas adolescentes ansiosas de salirles al paso.
-Naruto, ¿has matado alguna vez?
El aludido le miró con tristeza.
-Soy un idealista, pero también soy un ninja. Quiera o no, para eso fui entrenado… pero lo he ido girando a entrenar para proteger en lugar de para matar.
-¿Has matado alguna vez?- Sasuke preguntó de nuevo.
Naruto suspiró antes de responder.
-Sí.
-¿Con rabia o con la cabeza fría?
-¿A qué viene esto?
-Responde
-De las dos maneras supongo.
-Yo también- dijo Sasuke, - ¿Habías estado enamorado antes?
-¿Eh?
-He dicho que respondas.
Naruto se sonrojó un poco, claro que lo había estado; de verdad había amado a otra persona, pero el tiempo y la profunda amistad lo había cambiado.
-Bien sabes que sí, estúpido y no veo a lo que quieres llegar.
-Yo no- le cortó él.
Naruto se quedó serio.
-Nunca…-
-Nunca supiste lo que era sentirte realmente vulnerable ¿no?
Sin responder, Sasuke miró hacia arriba, su Rinnegan se llenaba del azul del cielo; pero Naruto se lo tomó como un sí.
-Era mucho más fácil fingir que no la quería- confesó, sintiéndose de golpe como un estúpido –Porque así no tenía que decirle nada, ni explicarle nada; pero ya no pude seguir tragándomelo y…
-Y un día, te acostaste pensando en ella y te despertaste pensando en lo mismo; y viste que eso estaba siendo mucho más grande que tú. Conozco el sentimiento amigo.
-Es molesto
Naruto abrió los ojos de pura sorpresa
-¿Molesto?
-Esto es precisamente lo que no quería que pasara. Volverme débil por amar.
-¿Otra vez con eso? Pensé que ya lo habías superado ¿tendré que pegarte para devolverte el sentido?- exclamó su amigo echando ambas manos al cielo.
-No malentiendas asno- le insultó, -Cómo veo las cosas ahora es distinto, a de haber podido elegir entre amar o no;
-Ésa actitud es extremadamente cobarde y lo sabes- le señaló con un dedo acusador, -¿Quieres decir que solo amarás lo suficiente para que si pierdes ése amor no te duela? ¡Es lo mismo que no amar para nada! Si no hay nada que temer, un cobarde no se distingue en nada de un valiente; cualquiera cumple con su deber si no le cuesta nada.
Pero Sasuke seguía sin responder o defenderse, Naruto se exasperó.
-Oye estúpido, si realmente piensas así. Hubiese dado lo mismo si Sakura se casara con alguien en Norte, allá por lo menos, hubiera sido amada en proporción a que podría dar hijos.
Entonces ocurrió.
Naruto no lo vió venir, pero Sasuke se giró tan rápido como un oscuro tornado y le asestó un golpe en la mejilla que le envió volando por los aires.
Su único ojo negro estaba al rojo vivo.
Pero Naruto se sonrió, tocándose el cardenal que estaba comenzando a formarse, Sasuke se echó a andar en dirección contraria mientras Naruto le gritaba:
-¡Quiero ver a Sakura de vuelta en su clínica en un mes, estúpido!
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-¿Estás lista cariño?- preguntó Mebuki empacando las últimas piezas del atuendo que su hija luciría en Gekkabijin; los había diseñado ella misma y esperaba que la moda no hubiese cambiado tanto en los años lejos del Norte.
-Sí, madre. Creo que sí.
-Recuerda andarte con mucho cuidado Sakura, ellos harán…-
-Lo que sea para retenerme, lo sé. Sasuke irá conmigo madre. Cálmate.
En otras circunstancias Mebuki le habría preguntado de qué iba aquello; sabía que el apuesto joven había roto el corazón a su hija por lo menos una vez. Pero se refrenó, cuando Kizashi aún vivía y Sakura todavía estaba en Konoha, siempre le aconsejó salir con más chicos… después de todo no exageraba si decía que era la mujer más codiciada después de la guerra. Joven y preciosa, Sakura era una Haruno hasta el tuétano y eso le atemorizaba; fiera y determinada… Kizashi la había criado para ser como él, dispuesta a ir al fin del mundo para salirse con la suya.
Le llevó la mochila a la puerta y le tocó la frente, adornada ahora con un diamante púrpura, signo del poder y la fuerza que llevaba dentro; no decidiéndose a dejarla ir todavía.
-Sakura- la tomó por los hombros y ella le sonrió.
-Hija mía… ¿por qué no pudiste nacer con el cabello castaño?- pensó con más angustia de la que estaba dispuesta a mostrar, -Por favor… que con el color de tu cabello, el destino no quiera decime que naciste para ser reina. Vuelve al lado de tu madre querida, solamente como la médico más bonita de Konoha-
-Que tengas un buen viaje
-Gracias madre, cuídate por favor- le hizo un guiño y se marchó.
Sasuke estaba esperándola a la entrada de la villa, no había nadie más; era una tarde como cualquier otra en la aldea.
-Perdona por hacerte esperar
-Vámonos.
Sakura no pudo evitar sentir un escalofrío y se aferró a la mano de Sasuke
-¿Está mal si uno está atemorizado?
-No- dijo él sosegadamente, -La valentía no existiría si no hubiera cobardía- añadió aunque su esposa tuvo la impresión que lo decía más para sí mismo que para ella.
En el cielo, el sol estaba a punto de ocultarse.
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Yay! otro a la bolsa.
Muchas gracias por éste three-shot y la guía que pongo a continuación, figura como capítulo.
En ella pongo varios lineamientos y aclaraciones; es bastante larga pero me gustaría que pudiesen leerla con calma ;)
