Hola de nuevo, gracias nuevamente por seguir esta historia narrada de forma peculiar. Como nota aclaratoria, la trama ira lenta y la conjuncion final de ambos puntos de vista sera en el ultimo capitulo. Como ven, inicio de forma lenta como forma de explicar toda la situacion antes de llegar a lo que realmente vale la pena: la cita. Y confirmo, el fanfic constara de 7 capitulos.
Capítulo 4: El parque (Marinette I)
Una fresca tarde de primavera, una carta llegó a la casa de los Dupan-Chen. El sobre era plateado en su totalidad con unas grandes iniciales blancas en medio de este; en el reverso, el nombre de Marinette venia grabado en relieve. La señora Chen al imaginarse de que se trataba, subió a la habitación de su hija quien en esos momentos platicaba con su mejor amiga. Entregó el sobre en manos de su primogénita y salió de la habitación, dejando tras ella los gritos emocionados de ambas chicas.
Marinette junto a Alya apreciaron los detalles del sobre, definitivamente exquisito. La bloggera insistió en ver el contenido y aunque nerviosa de saber lo que había dentro, la obedeció. Dentro, una hoja decorada en tela tipo encaje enunciaba el resultado del concurso.
-¡Ganaste!- exclamó su mejor amiga quien la abrazaba con fuerza. Por su parte, ella miraba atónita las letras doradas que resaltaban sobre el papel tela, por inercia, una sonrisa boba se formó en sus labios, ¡lo había logrado!.
Y luego de pedir permiso a sus padres y esperar un par de semanas a la fecha de la sesión, ahí estaba ella, sentada en el auto de la familia Agreste, ese auto que llevaba al amor de su vida a clase todos los días. Tomó un par de fotos de forma discreta mientras imaginaba en que parte del vehículo su chico de hebras doradas se sentaba. Río por lo bajo ante lo entusiasmada que se sentía de viajar en tal transporte, sin embargo, empezó a ponerse nerviosa una vez se dio cuenta de la situación, iba a conocer en persona a su "futuro suegro".
Se removió del asiento, imaginando de qué forma presentarse ante tal celebridad –mucho gusto Sr. Agreste- pensó para luego negar –no, suena mal. Encantado de conocerle- actuó, saludando a una mano invisible. De pronto, el auto dio un frenon, ya habían llegado. No estando preparada para lo que pasaría, se ajustó las coletas, se acomodó en el asiento y tomó su bolso para colocárselo de lado cuando de pronto la puerta se abrió –H-Hola Señor A-¿Adrien?- dijo espantada, no esperaba ver al modelo. Por instinto, se cubrió con su bolso mientras escuchaba al otro pronunciar su nombre de forma dudosa.
Tras unas miradas incomodas por parte de ella y de él y un par de preguntas insistentes, Adrien la invitó a abandonar el auto y aunque nerviosa al saberse a su lado, intentó bajar con naturalidad, aunque terminó tropezándose con la puerta. Se reunió con el equipo a cargo de la sesión, todos se veía contentos de verle y de inmediato se sintió bienvenida en aquel círculo laboral.
Mientras caminaban hacia la entrada, no pudo evitar lanzar una mirada hacia arriba y leer el nombre del parque de diversiones: "Disney Resort". Había escuchado maravillas del lugar y dirigiendo su mirada hacia su amor platónico, agradeció a Alya la insistencia de participar en el concurso y sobre todo, agradeció su buena suerte puesto que pasaría toda la tarde en un lugar maravilloso junto al chico de sus sueños.
En cuanto cruzaron la puerta de entrada, el paisaje de un mundo de ensueños lo recibió y junto a este, un Goofy quien traía globos entre sus manos. Al principio se espantó, estaba aún nerviosa por el hecho de estar junto al modelo pero pronto cayó maravillada por lo idílico del lugar. Hizo un intento de ir a saludar al anfitrión pero antes que logara hacerlo, Adrien se le adelanto, corriendo cuan niño chiquito al ver a su héroe. Lo vio sonreír de oreja a oreja mientras tomaba entre sus manos el globo que la botarga les ofreció y como éste pedía a uno de los muchachos que le tomara una foto con su celular. Parecía ser que ella no era la única entusiasmada por estar ahí.
Luego de aquella escena tan surreal, el equipo avanzó hacia la fuente central, ahí empezaron a preparar la locación para las tomas que harían. Marinette observo a todos trabajar con gran entusiasmo y mientras veía como preparaban a Adrien. Uno de los muchachos se acercó a ella y le entregó unas orejas de Minie –relájate y diviértete, de eso trata la sesión- dijo en un tono amigable.
Marinette en ese momento se dio cuenta que ante ellos, ella se veía tensa y esa había sido la forma de ellos de decirle que no estuviera así. Tomó entre sus manos la diadema y la observó detenidamente para luego sentirse avergonzada de usar eso, claro que no lo haría, era demasiado infantil incluso para ella aunque muy en el fondo, la curiosidad de como se vería la mataba. Armándose de valor y sabiendo que nadie más sabría lo que hizo en ese lugar, finalmente se colocó la diadema.
Ahora entusiasmada y sintiéndose más relajada, se reunió con el equipo quien veía a Adrien presumir de unas orejas de ratón, todos ignoraban de donde las había sacado y no se animaban a decirle o preguntarle algo al respecto, el chico se veía muy feliz portándolas y presumiéndolas ante todos. Verlo actuar de esa manera, le provocaba la misma felicidad. De pronto, el rubio con orejas Mickey se le acercó, este tenía una sonrisa de oreja a oreja que no había perdido en ningún momento desde que ingresaron al lugar.
Una sonrisa boba se dibujó en su rostro, ver a Adrien sonreír de esa forma, usando esas orejas, todo era un sueño, seguramente había muerto y eso era el paraíso.
-¿Qué tal?- preguntó este, incluso su voz irradiaba alegría. Ella lo miró un momento, identificando al instante el broche que colgaba de la solapa de éste.
-Se v-ve bien… d-digo… mi broche se ve bien… t-tu igual eh… digo, a-ambos se ven bien- tartamudeó nerviosa. Si bien no había iniciado la sesión, ella ya había hecho exhibición de su lado torpe. Sonrió incomoda -yo.. iré por allá- se excusó al tiempo que se escabullía entre el personal, dejando ahí a un rubio quien aún procesaba las frases que había dicho.
