Las chicas se encuentran en un predicamento cuando ÉL, ayudado por un misterioso aliado, usa un poder hasta ahora desconocido para mandarlas lejos, a otro mundo para ser más precisos, en donde se encuentran con… ¿Ellas mismas? O casi… ¿Qué pasará a partir de ahora? ¿Y qué misterio se oculta detrás del misterioso ayudante de ÉL?
—De acuerdo, ¿qué hacemos a partir de ahora profesor? ¿Seguimos recorriendo el lugar o ya tiene lo que necesita? — Preguntó Bombón Z a través de su comunicador.
—Sí, creo que ya tenemos todos los datos que podemos reunir en estas condiciones Bombón — dijo el profesor. — Por ahora creo que lo más prudente será regresar al laboratorio, mientras tanto Ken está tratando de hallar una forma de replicar el fenómeno que trajo aquí a sus contrapartes para regresarlas a casa pero de momento lo único que podemos hacer es preparar los cuartos adicionales que tenemos en el laboratorio.
—¿Entonces tenemos que quedarnos en el laboratorio de aquí? — Se quejó Bombón. — ¡Pero no podemos! ¡Seguramente el profesor está muerto de preocupación por nosotras!
—¡Sí! No nos podemos quedar aquí — lloró Burbuja. — No me gusta, quiero ir a mi casa, abrazar al profesor, ver a mis amigos de siempre… ¡y a Pulpi! ¿Qué hará él sin mí?
—Es cierto, la ciudad de Saltadilla está perdida sin nosotras, simplemente no podemos quedarnos aquí — se quejó Bellota. — Y como dice Burbuja, nuestros amigos y, y…
A pesar de querer mantener su actitud de chica ruda, el sentimiento le llegó a Bellota y tuvo que dejar correr una lágrima. Las Chicas Superpoderosas Z intercambiaron una mirada incómoda pensando qué debían hacer, no podían llevarlas a casa así como así ya que por órdenes del profesor y del alcalde tenían que mantener su identidad en secreto. Pero tenían que hacer algo, aunque fuera sólo un poco para tranquilizar a estas tres niñas.
—Bueno, en cuanto a Pulpi creo que te puedo ayudar — dijo Burbuja Z acariciando el cabello de Burbuja. — Antes de llegar al laboratorio podemos pasar por mi casa y te prestaré al mío. No es mucho pero estoy segura que a él le encantará conocerte.
—¿Lo dices en serio? — Preguntó Burbuja limpiándose las lágrimas y sonriéndole a su contraparte Z. — ¿Y de veras tienes a tu propio Pulpi? ¿De veras, de veras?
—Por supuesto — sonrió Burbuja Z muy orgullosa de sí misma. — Ha sido mi mejor amigo desde que tengo memoria y siempre me ha cuidado, así que puede cuidarte a ti.
—Yo… bueno, ¿saben qué es lo que me anima aunque sea un poquito cuando tengo un mal día? — Preguntó de pronto Bombón Z. — ¡Los dulces de mi amiga Sakurako! No sólo son deliciosos, sino que ella siempre te regala una sonrisa. No es mucho pero ya verán lo buenos que son, y cuando hallemos la solución; porque sí lo haremos, Ken es muy inteligente, les regalaré una gran caja para que compartan con sus amigos y su profesor.
—Y tú… bueno, supongo que podemos tener un encuentro amistoso, para ya sabes… calmar algo de tensiones luego de un largo día — ofreció Bellota Z a Bellota.
—Te voy a patear el trasero — fue la rápida respuesta de Bellota mientras se limpiaba la lágrima que había dejado escapar y le sonreía a su contraparte.
Las Chicas Superpoderosas Z suspiraron de alivio, por lo menos las niñas habían dejado de llorar. Entonces todas se dirigieron al Kintoki, la tienda de dulces caseros de Sakurako.
—Ah, Miyako-chan, ¿quiénes son estas tres adorables niñitas? — Dijo alegremente la dependienta apenas entraron. Era una bella muchacha de cabello rubio con un vestido azul y un pañuelo del mismo color con detalles rosa atado en el cabello y tiernas gafas.
—Ah, son nuestras… primitas que vienen de visita desde América — se apresuró a mentir Momoko, ya que no podían negar el parecido entre ellas y las pequeñas.
—¿Todas ellas? — Se preguntó Sakurako mirando fijamente a las niñas.
—¡Es decir! Mi primita viene de América, las de Kaoru y Miyako no sé.
Kaoru tuvo que usar todo su autocontrol para no hacer un face-palm y ponerlas en evidencia.
—Eh, la mía viene de Canadá — se apresuró a mentir Miyako.
—Y la mía de Inglaterra — dijo Kaoru rascándose la nuca. — Vaya sorpresa que las primas de todas vinieran a vernos al mismo tiempo…
—Mmmmh, — murmuró Sakurako, pero no volvió tomar el tema. — ¿Lo de siempre?
—¡Por favor! — Saltó alegremente Bombón.
Sakurako pronto les trajo los pastelillos Zuber y comenzaron a comerlos alegremente.
—¿Y ustedes saben cómo comer estos correctamente? — Preguntó Momoko.
—¡Ya empezó! — Se quejó Kaoru.
—¿Hay una forma de comer dulces correctamente? — Preguntó Burbuja.
—¡No tienen ni idea! — Dijo de mala gana Kaoru.
Y ella empezó su explicación mientras las demás comían ya acostumbradas a Momoko, cuando llegó un viejo amigo a ver a Sakurako.
—¡Sakurako-san!
—¡Souchiro-san! — Saludó Sakurako.
Ambos comenzaron a comer y charlar alegremente por su lado mientras que en la mesa de las chicas Momoko ya había terminado su explicación y las tres pequeñas la miraban con una gotita en la sien.
—Tú en serio tomas comer golosinas a otro nivel — se sorprendió Bombón de su contraparte.
Momoko sacó la lengua alegremente. De vuelta con Sakurako y Seichiro, el chico se levantó.
—Bueno, debo ir al baño — dijo Souchiro. — No me tardo.
—Te espero, Souchiro-san — dijo Sakurako levantándose y comenzando a limpiar el mostrador.
Entonces un pequeño objeto rodó de su vestido, siendo notado por Burbuja.
—¡Señorita, se le cayó esto! — Dijo Burbuja acercando el lápiz de labios a Sakurako.
—Ah, gracias — sonrió Sakurako. — Este traje es viejo así que no lo había usado últimamente. Vaya, había olvidado que tenía esto aquí.
—Durazno, creo que se vería bien en ti — dijo Burbuja.
Sakurako se sonrojó.
—Bueno, arigatou. Lo compré por Souchiro-san, ¿entonces crees que le guste?
—¡Sólo hay una forma de averiguarlo! — Dijo Burbuja muy segura de sí misma.
Las demás estaban comiendo dulces, pero pronto Kaoru notó lo que estaba pasando.
—¡Espera Sakurako-san! NOOO
Todas las de la mesa reaccionaron rápido, pero era muy tarde. Igualmente Souchiro salía del baño.
—¡NO! ¡ESPERA, SAKURAKO-SAN!
Pero en esos momentos la transformación ya se había dado, y Sedusa estaba presente.
—¡Ajajajajajajajaja! He regresado… ah, ahí estás Seichiro-san…
—¡SEDUSA! — Gritaron ambos grupos de Superpoderosas
—¡No, espera Sakurako-san! ¡Regresa a tu verdadero yo! — Suplicó Souchiro.
—¿Sakurako de nuevo? ¿No prefieres la nueva yo? ¿No puedo ser yo tu tipo de mujer? — Se rio Sedusa avanzando amenazadoramente hacia Souchiro.
Miyako, Kaoru y Momoko pensaban retirarse en silencio para transformarse y luego atacar pero las pequeñas fueron más rápidas.
—¡Eso de esperar es una tontería! ¿No les molesta que ataquemos primero? — Gritó Bellota tacleando a Sedusa.
—UFFFFFFFF
—Toma esto Sedusa — Gritó Burbuja usando sus láser.
—Ouuuuuuu… ¿de dónde salieron estas pequeñas Superpoderosas? — Rugió Sedusa.
—Eso no te incumbe — dijo Bombón congelando a Sedusa con su aliento especial.
Al final la temible chica monstruo terminó atrapada en un bloque de hielo.
—Vaya, eso fue genial — tuvo que admitir Kaoru.
—¿Pero qué pasará con Sakurako-san? ¿Estará bien? — Preguntó Souchiro.
—Estará muy bien — declaró Bombón. — No molestará a nadie… ¡en prisión!
—¿Prisión? — Gritó Seichiro muy afectado.
Pero pronto las tres mayores intervinieron negando con la cabeza.
—No es necesario Bombón — explicó Momoko. — La transformación De Sedusa es reversible, sólo hay que llevarla al laboratorio para arreglarla.
—Además Sakurako-san no tiene ni idea de lo que hace siendo Sedusa — añadió Miyako.
Bombón levantó una ceja.
—¿Y en serio ustedes son nosotras? No, esto no tiene absolutamente nada que ver con nuestro mundo, no tiene sentido…
—Ya tendrá — sonrió Miyako. — Vamos al laboratorio a ayudar a Sakurako-san. Ah, y antes iremos a mi casa por Pulpi.
…
Mientras tanto de regreso en Saltadilla, los ciudadanos habían evacuado a un refugio preparado para los ataques de monstruos en caso éstos se pusieran muy extremos. Todos estaban murmurando entre sí, sin saber qué hacer o cómo hacerlo.
—¿Por qué no aparecen las Chicas Superpoderosas? — Preguntó alguien por ahí.
—¡Creía que ellas siempre nos protegerían!
Los rumores seguían poniendo cada vez más nervioso al profesor Utonium, sus niñas… ¿qué había ocurrido con ellas? ¿Qué no habían ido a detener a ÉL antes que las cosas escalaran a este nivel? ¿O acaso…?
—No será que… ¿fueron derrotadas? — Dijo de pronto la vocecilla del alcalde.
—¡Señor alcalde no diga eso por favor! — Regañó la señorita Bellum, pero ella misma sonaba insegura.
¿Acaso sería posible? ¿Ellas finalmente fueron vencidas? ¡No por favor no!
Mientras tanto ÉL reía y bailaba en el fuego que había creado, usualmente no era mucho del calor extremo pero esta vez había significado su victoria por fin.
—Lo que no entiendo, ¿por qué no eliminarlas en lugar de mandarlas lejos? ¿Y a dónde las mandamos de todos modos? — Le preguntó al polvo negro que volaba a su alrededor. — ¿Y quién eres tú?
Una risita muy desagradable se hizo escuchar.
—Cada cosa a su tiempo, mi querido…
Él se quedó de una pieza. Su nombre, uno demasiado escalofriante como para que los débiles humanos se atreviesen a pronunciarlo, pero este polvo negro.
—¿Cómo es que tú conoces mi verdadero nombre? ¡Quiero respuestas ya mismo!
—Kya, kya, kya, kya, kya, — volvió a sonar esa risita tan desagradable. — Como dije todo en su momento, pero digamos que tú yo tenemos más en común de lo que piensas: ambos deseamos sembrar el caos en nuestros universos y ambos buscamos ajustar cuentas con ciertas Chicas Superpoderosas.
—¿Universos? ¿Te refieres a otro mundo? ¿También te han vencido las Chicas Superpoderosas?
—No las que tú conoces, pero sí. ¿Sabes lo que se siente estar encerrado en un sarcófago de piedra por cientos de años? Es incomodísimo, pero mientras tanto les mandaré un saludito — dijo la voz haciendo aparecer varios portales mientras a través de los cuales mandaba su infame polvo negro. — Kya, kya, kya, kya, kya, quiero que todo esté listo para nuestra batalla final. SU FINAL, ¡KYA, KYA, KYA!
ÉL no entendía pero algo le decía que mejor no perdía de vista a este extraño polvo.
…
De regreso en los Laboratorios Internacionales de Investigación, todas las alarmas sonaron de inmediato. Poochie comenzó a ladrar como loco a todas partes temiendo lo peor.
—¡Wan! ¡Peligro, wan! ¡Un gran peligro nos acecha!
—¿Poochie? — Preguntó Ken.
—Huele, como el Polvo Negro de ÉL, ¡wan! — Ladró el perrito. — Pero esto no puede ser, lo habíamos derrotado.
Entonces el profesor los miró muy agitado.
—Detecto de nuevo esas anomalías que trajeron a las otras Chicas Superpoderosas. Me temo que algo no anda nada bien.
Por su parte las chicas esperaron fuera de la casa de Miyako mientras ésta iba por su pulpo de peluche cuando sus cinturones comenzaron a brillar.
—¿Qué es lo que pasa? — Preguntó Bombón.
—No sé pero…
Un tremendo temblor sacudió la casa entera y antes que pudieran reaccionar, las puertas de la casa estilo japonés antiguo se abrieron violentamente mientras que una anciana era elevada por un extraño polvo negro.
—¡Ayúdenme por favoooooor! — Gritaba la anciana mientras el grupo corría tras ella.
—¡Obaa-chama! — Gritó Miyako apretando el paso para rescatar a su abuela, pero la anciana se perdió de vista.
—No te preocupes Miyako — dijo Kaoru. — ¡Nos encargaremos ya mismo!
—¡Bien!
Entonces cada una tocó su cinturón y gritaron sus respectivas transformaciones:
—¡HYPER BLOSSOM!
—¡ROLLING BUBBLES!
—¡POWERED BUTTERCUP!
Finalmente transformadas, Burbuja Z fue a toda velocidad.
—No hay tiempo para posar, debemos ir a rescatar a Obaa-chama.
—¡Bien! — Dijeron las otras cinco chicas yendo detrás de Burbuja, lo que fuera a que se enfrentaban se metió con las chicas equivocadas.
Otro pequeño capítulo en donde ya vemos una provocación más directa de ÉL-Z, espero que les guste ver el siguiente paso de su temible plan. Me gusta cómo va quedando (por si alguien tiene curiosidad hice cuatro capítulos antes de publicar esta historia). Sin más me despediré con el:
Chao; nos leemos!
(Por cierto tengo terminado hasta el capítulo 6 y voy a la mitad del 7 por si alguien tiene curiosidad cómo es que puedo updatear tan rápido)
