ÉL finalmente ha ejecutado la segunda parte de su temible plan. ¿Será que las chicas serán vencidas por fin a pesar de tener ayuda de sus otros yos? ¿Y qué pasará con el otro mundo ahora que las Chicas Superpoderosas no están para protegerlo de sus peligros? ¿Serán capaces ellas de limpiar el caos creado por ÉL-Z mientras sus contrapartes se recuperan?
En el laboratorio internacional de investigación las cosas se habían puesto realmente difíciles para el profesor Utonium, quien ahora debía de enfrentar a un grupo de padres enfurecidos, y con toda razón, mientras que Ken y Poochie hacían lo posible para estabilizar a las chicas, el daño que habían recibido era considerable y hasta tenían rastros del Polvo Negro de ÉL en sus sistemas; aunque para eso último estaban siendo tratadas con el generador de Rayos Z Blancos. Se estabilizaban pero Ken seguía preocupado.
—Onee-chan — murmuró Kuriko tomando la mano de Momoko. — Por favor recupérate, Onee-chan, no nos hagas esto. ¿Por qué tuviste que salvarnos? ¡No te mueras!
—No morirán, Kuriko-chan — aseguró Ken. — Nos aseguraremos de ello. Además…
—¡¿Además qué?! — Exigió saber Kuriko agitando a Ken de su bata.
—Este… yo…
—Ken-kun, por favor dinos — pidió la abuela de Miyako. — Onegai-shimasu, después de todo son nuestras pequeñas, no podemos tomar a la ligera algo como esto, por favor…
Ken asintió, supo que tenían razón, así que sólo miró preocupado a las chicas y explicó:
—Además que lo que quiere ÉL es derrotarlas en batalla, esto sólo fue para debilitarlas para que cuando se enfrente por fin no tengan ninguna oportunidad. Es cruel pero así es como ÉL hace las cosas, no puede perdonar que lo hayan derrotado la última vez.
—Puede esperar sentados, no dejaré que Kaoru vuelva a exponerse así — dijo muy preocupado el señor Matsubara. — Mi hija no volverá a exponerse así, nunca más.
—Es verdad, todo este tiempo Momoko estuvo en peligro, no podemos dejar que siga haciendo setas cosas — dijo la mujer tomando la mano de su hija. — ¿Ella tiene que hacer esto todos los días? ¡No, por favor! Ya tuvo bastante con soportar todo este castigo.
—Mamá… — dijo débilmente Momoko abriendo los ojos luego de tan largo tiempo.
—¡Momoko! ¡Momoko estás bien! — Lloró la señora Akatsutsumi. — Estás bien, estás…
—Yo, yo quiero seguir luchando. Soy una súper heroína, es mi deber como Chica Superpoderosa el mantener Tokyo a salvo de todos los monstruos que amenazan la ciudad.
—Momoko, puedes lastimarte, el monstruo que te hizo esto…
—El monstruo que me hizo esto seguirá haciendo de las suyas si no lo detenemos — dijo Momoko. — No, nosotras somos la única esperanza para derrotar a ÉL.
—Así es, nosotras fuimos las que lo sellamos la última vez… — dijo débilmente Miyako. — Esto ya es personal, sabe quiénes somos y seguirá provocándonos hasta el final.
—Sí, la única forma de terminar con esto es que volvamos a derrotarlo — añadió Kaoru.
—¡Pero chicas! — Suplicaron los padres. — Entiendan, no podemos dejar que las lastimen.
Las chicas se levantaron pero el profesor se apresuró a indicarles que se acostaran.
—En su estado recomendaría que descansen por lo menos veinticuatro horas, chicas recuerden que este es el plan de ÉL, si le dan lo que quiere entonces sin dudas será el fin.
—¿Pero entonces qué hay del otro mundo? — Preguntó Momoko. — Nuestros otros yos estarán en problema si no nos apresuramos a vencer a ÉL.
—Si van en esas condiciones serán sólo una carga para sus otros yos — dijo Poochie.
Al final había que rendirse ante la evidencia: así como estaban ya no podían luchar, de momento sólo podían esperar a que sus pequeñas yos las ayudaran.
—Por cierto, ¿cómo les irá a las pequeñas? — Preguntó Momoko.
Como respuesta Ken prendió uno de los monitores del laboratorio en donde se mostró a las pequeñas Superpoderosas haciéndose cargo de las criaturas de ÉL, no parecían tener problemas.
—Hay algo que me he estado preguntando, ¿quiénes son esas niñas? — Preguntó la abuela de Miyako.
—Larga historia, pero nuestro enemigo abrió una puerta a un mundo paralelo y esas chiquillas digamos que somos nosotras — explicó la propia Miyako.
Precisamente en ese momento las tres pequeñas Superpoderosas regresaron al laboratorio.
—¡Misión cumplida, hemos derrotado a todos los monstruos de ÉL! — Dijo Bombón muy orgullosa de sí misma.
—¿Y ustedes cómo siguieron? — Preguntó Burbuja todavía preocupada.
—Sí, recibieron una buena paliza — dijo Bellota.
—Se mejoran, pero será mejor que descansen antes de enfrentarse a ÉL — explicó el profesor.
—Sí, supongo que es razonable — dijo Bombón. — ¿Cuidarán de ellas aquí en el laboratorio?
—No, por el momento es mejor enviarlas a casa, es donde estarán mejor — dijo el profesor.
Por su parte la abuela de Miyako extendió su brazo hacia la pequeña Burbuja.
—En cuanto a ustedes, son bienvenidas a quedarse con nosotros. Después de todo, ¿no son ustedes ellas en cierto sentido?
—Sí, es mejor quedarse juntas en caso ÉL vuelva atacar — dijo Ken.
Al final se acordó así: Bombón se quedaría con Momoko, Burbuja con Miyako y Bellota con Kaoru. Así pues ellas fueron colocadas en una camilla con ruedas con toda la delicadeza del caso para así colocarlas a salvo en el transporte de apoyo amablemente proporcionado por el alcalde
—Y por favor, cuando sea el momento de transformarse sería bueno que hagan una pequeña prueba antes de enfrentarse a ÉL quien seguramente estará en su máximo poder — dijo el profesor cuando finalmente todas se encontraban a salvo en el transporte. — Y también es muy importante que no lo intenten hasta que terminen de pasar veinticuatro horas para darle tiempo a sus cuerpos de recuperarse del todo, ¿entendido?
—¡Entendido profesor! — Dijeron las chicas desde sus camillas.
Todos se fueron, por lo menos ahora que las familias estaban al tanto de las identidades secretas de las tres jóvenes todos se esforzarían al máximo por ayudarlas a tener una pronta recuperación.
—¿Pero entonces cómo se supone que vayamos a su mundo? Los portales de ÉL son sólo de ida, no de regreso — preguntó preocupado Ken una vez el laboratorio quedó en silencio.
—No sé, pero tengo la sensación que el Dinamo-Z podrá ayudarnos para volverlo todo a la normalidad — pensó el profesor de pronto dirigiéndose a donde almacenaban los tres robots que formaban la máquina del tiempo.
—ÉL utilizó su Polvo Negro para distraer a las chicas mientras viajaban por el tiempo. Durante corto tiempo pude detectar una energía parecida a la de las chicas. Puede que me equivoque, pero siento que ahí está la clave para ir al mundo de las otras pequeñas Superpoderosas. Además, ÉL quiere luchar… ¿por qué no dejar una puerta abierta? No tiene sentido… a menos que sepa que nosotros ya tengamos nuestra propia puerta.
—Ya veo, no nos dará una puerta para retrasarnos más y expandir la destrucción — razonó Ken.
Mientras a la hora de la comida en la casa Akatsutsuki todos se habían transportado a comer apretados en el cuarto de Miyako, ya que era preferible que no se levantara y le dieron de comer en la cama; pero tampoco querían separase de ella así que aunque incómodos, todos estaban comiendo sin perderla de vista, sobre todo Kuriko y Bombón que se posicionaron a un lado de la cama cada una.
—¿Sabes? Tengo la sensación que su ÉL es mucho más peligroso que el de nuestro mundo.
—No lo sé, sólo sé que era alguien a quien no quería volver a ver — dijo Momoko. — Pero juntas venceremos, ¿a que sí, Bombón-chan?
—De por sí las Chicas Superpoderosas no hemos vencidas jamás, mucho menos ahora que somos dos grupos.
—¿Entonces cómo soy en tu mundo, Bombón-chan? — Preguntó Kuriko.
La chiquilla más joven rio divertida.
—No sé cómo decirte esto Kuriko, pero en mi mundo mis únicas hermanas son Burbuja y Bellota; y nuestra familia es el profesor, él es nuestro padre.
—Bueno, no sé si un padre pero para nosotros es algo así como el tío divertido — sonrió Momoko tras comer un poco, nada como la comida de su madre para recuperar fuerzas (excepto tal vez los dulces de Sakurako pero no les diría eso a sus padres). — Pero sí, luego que nos transformáramos en las Chicas Superpoderosas Kaoru y Miyako son algo así como mis hermanas honorarias, y también el pequeño Ken.
—Él fue quien las estabilizó luego de recibir tal daño— dijo la señora Akatsutsuki. — Debo recordar hacerle un pequeño regalo como agradecimiento.
—No debieron exponerse a ese peligro en primer lugar — dijo el padre de Momoko todavía muy preocupado. — Y esa cosa vendrá por más… por favor pase lo que pase regresen con vida.
Momoko asintió y aunque le encantaría ponerse a ver su show de anime favorito en esos momentos lo que más necesitaba era dormir, según Ken y el profesor si dormían toda la noche y buena parte de la mañana recuperarían la fuerza a tiempo para enfrentarse a ÉL; y por el bien del otro mundo el tiempo era crucial.
Por su parte en la vieja mansión estilo japonés Gotokuji Burbuja reía alegremente mientras que la abuela acariciaba su cabello y le servía un poco más de comida.
—Vaya Miyako, tu abuela cocina delicioso — dijo la niña. — Con esto seguro te recuperarás para la lucha.
—Obaa-chama pone todo su amor en lo que cocina — sonrió Miyako.
—No hables tanto Miyako-chan o no podrás recuperarte del todo — le advirtió la abuela poniéndole un poco más de sopa miso frente a su nieta. — Por favor toma otro poco.
—Cómo no, Obaa-chama.
—Cariño, ¿por qué no me contaste? — Preguntó la abuela.
—Porque hicimos una promesa, queríamos contarles pero…
—Supongo que el profesor quería evitar que precisamente esto pasara — dijo Burbuja.
Igualmente en el hogar Matsubara la familia vigilaba el estado de Kaoru, en circunstancias normales estarían comiendo salvajemente y luchando para divertirse pero ahora sólo observaban cómo la joven se recuperaba poco a poco.
—Kaoru, te conozco bien y sé que no te quedarás aquí sentada — dijo su padre en cierto punto. — Así que por el honor de la familia, patéale el trasero al que te hizo esto.
—Estaremos contigo en todo momento — añadieron sus hermanos. — Derrótalo por favor.
—Si ella falla yo lo partiré en dos — aseguró Bellota.
—Te lo encargaremos, Bellota-chan.
No muchas palabras, su familia tenía de esos extraños vínculos en donde no se necesitaba hablar mucho pero precisamente por ello era tan sólido.
A la tarde siguiente estaban todas en el laboratorio, listas para ir a confrontar a ÉL. Gracias a su físico de Chicas Superpoderosas más el tratamiento extra de Rayos Z Blancos de emergencia y su merecido descanso de veinticuatro horas, consideraban que ya estaban recuperadas
—Recuerden, antes de enfrentarse a ÉL hagan una prueba preliminar de sus poderes, dben estar en óptimas condiciones para enfrentarlo — recordó Ken.
—Y tal como lo pensé, extrañamente tenemos los datos del mundo de sus yos pequeñas en el Dinamo-Z — explicó el profesor.
—¿Pero no se supone que era una máquina del tiempo? — Preguntó Miyako.
—Sí, pero funciona viajando a través de la fábrica misma del tiempo-espacio — explicó Ken, — así que igualmente puede utilizarse para viajar a través de otros mundos.
—Además conseguimos estas imágenes del último viaje del Dinamo-Z — siguió el profesor prendiendo una de las pantallas del laboratorio.
En éste se veía tres luces rosa, verde y azul luchando contra un monstruo parecido a un pez con muchos ojos.
—¿No es ese nuestro mundo? — Preguntó Burbuja.
—Es lo que pensaba — dijo el profesor. — Intenté programar el Dinamo Z para que apenas llegara unas horas antes que se fueran pero no prometo nada, no estoy familiarizado con la zona horaria americana.
—Comprendemos profesor — dijo Bombón. — ¿Entonces nos vamos?
—¡Vamos!
Las chicas se montaron a los tres robots con sus respectivas contrapartes y salieron volando listas para la acción formando la figura final.
—¿Por qué se transformó en Bombón Z? — Preguntó Bellota.
—Depende quién sea la cabeza, nos turnamos — dijo Bombón Z.
Entonces le programaron las coordenadas y volaron a la acción, ÉL pronto sería derrotado.
En serio cómo me cuesta hacer capítulos de transición, pero bueno; a partir del próximo capítulo llegaremos a la batalla en sí luego de una rápida charla con el profesor Utonium original (creo que el único de los buenos al que prefiero en la serie original; su papel de padre despistado se ve mejor con tres niñas a su cargo que con un niño que es prácticamente un clon)
Chao; nos leemos!
