MI COMPAÑERO DE CUARTO ES GAY
CAPÍTULO II
.
Ella correspondió al beso... En ese momento siguió con sus planes, la seguía besando, hasta que abrió sus ojos, en ese momento me miró asustada y se alejó un poco...
— Kamui— pronunciaron sus dulces labios— eso... No te quitará la homosexualidad
Él solo rio ante lo que ella dijo y decidió decirle la verdad
—Soyo... Yo no soy homosexual— sonreí— yo rechazaba a todas por ti, porque me encantas...
Pude notar que empezaron a salir lágrimas de sus ojos, no creía que sucedía...
—No, por favor; discúlpame— pero antes que él pudiera seguir lo jaló...
Eso hizo que él cayera sobre ella, no aguantó las ganas y la besó de nuevo... Sentía sus labios, su lengua, que jugaba con la de él; con una mano de sus manos acaricio sus cabellos; aquellos que tenían un aroma incomparable; y con la otra mano le toque los pechos; aquellos perfectos senos que me enloquecían...
La fue despojando de su ropa y después hizo lo mismo con la de él; cuando ambos estaban desnudos, exploró su cuerpo con sus manos; para la mayor comodidad de él, en un rápido movimiento la posiciono encima de él; empezó a masajear sus pechos y mientras bajaba sus labios por el cuello de ella...
Aprovechando la excitación, ingresó en ella; sin aviso; él logro apreciar que ella dio un gruñido, le fue mordiendo el hombro; quería marcar aquel delicado y frágil cuerpo que ahora era suyo; siguió tocando sus curvas, aquellas que hacían que él pierda la cordura; e ingresó un dedo en ella por detrás; ella dio un gemido fuerte y se empezó a retorcer del placer... él siguió con las embestidas, hasta que decidió que era hora de cambiar la posición; entonces, la puso de rodillas, se posiciono detrás de ella y la penetró; Soyo movía su pelvis al compás de Kamui; él introdujo nuevamente su dedo por detrás de ella; ambos gemían y mantenían sincronizados sus movimientos; se podía observar que ella también lo disfrutaba, él se estiró un poco sobre su cuerpo para poder tocar sus pechos, masajear sus pezones; y con la otra mano libre, tocar su clítoris, y moverlo bruscamente para que ella logre llenarlo de su esencia.
Abrió sus ojos, y aún estaba a escasos centímetros de su boca. Su respiración chocó contra mis labios, todo eso había sido un sueño. ¿Qué tanto tenía que seguir sufriendo esta tortura? Pero vaya que la deseaba.
— ¿Cuánto más tengo que sufrir esta distancia entre los dos?— Susurró cerca de ella
Sin pensarlo más, Soyo lo abrazó, estaba casi sollozando en su hombro.
— Yo lo siento...— Se disculpó— Por mi culpa él te dejó
Y de nuevo volvía con esa estupidez, pero vaya que esta chica era insistente. Nunca podría tener algo con ese tipo, sólo verlo me daba ganas de golpearlo. ¿Y dejarme? Si fuera así, yo lo dejaría primero. Pensaba decirle que no era gay, pero si lo hacía me sacaría de inmediato de la habitación, y si no lo hacía esto seguiría así.
— Te amo— Le dijo y ella sonrió
— Díselo a el— Insistió entre sueños
— Te quiero dar con todo— Le sonrió
— Que lindo, de seguro a él le encanta cuando te pones así
Eso frustró tanto al joven Yato que desistió y se dio la vuelta. Ya no podía soportar esto.
— Amo tenerte como mi amigo, no me preocupa que me hagas algo y siento que me comprendes— Expresó con ese tono amable de siempre
Esto era el colmo, aparte de que lo cree gay ya lo friendzondeo eso hacía que lo que hace un rato estuviera rebosante de alegría por dormir en la misma cama, ahora estaba dormido. Así que él le limitaría.
Un nuevo día empezó y él lo supo porque escuchó mucho ruido a su alrededor. Tener una chica como compañera sí que era molesta, aunque ya se había adaptado también vivió con su hermana y sabe lo molestas que suelen ser por la mañana.
Abrió sus ojos y se encontró con la imagen de Soyo saliendo de la ducha envuelta en una toalla.
Genial si su amiguito amanecía feliz durante las mañanas, con más razón lo haría gritar de felicidad. Siguió haciéndose el dormido aprovechando que Soyo no lo había visto.
Después de un rato fingiendo, se quedó completamente dormido, hasta que oyó como si un ángel lo estuviera llamando al mundo de los vivos
—Despierta Kamui, se nos va a hacer tarde —me decía aquel ángel
—eh?—me desperté aturdido, agarre mi celular que yacía en una mesita junto a la cama y eran las 7:30, era demasiado temprano, las clases comenzaban a las ocho. En mi otro departamento me despertaba a las 7:50. Pero bueno en el otro departamento era un hombre en todo el sentido de la palabra. Aquí solo tenía el cuerpo de un hombre.
—sí, se nos va a hacer tarde
—Voy —abrió completamente sus ojos y se encontró con el rostro de Soyo tan cerca suyo, ya estaba arreglada, un sutil maquillaje, unos jeans y una blusa de botones, era la feminidad en todo su esplendor. Esa escena me parecía de lo más hermoso.
Se levanto y fue directo al baño.
Se dio una ducha rápido y salí directo a vestirse, buscó una muda de ropa rápido en su mochila. Unos boxes, unos jeans y una playera negra.
Ya estaba vestido de la parte inferior, se estaba secando el cabello cuando vio que Soyo estaba parada en la puerta de la habitación sonriente.
— ¿qué pasó? ¿Tengo algo en el rostro? —le preguntó ya que no le quitaba la mirada de encima.
— ¿Puedo peinarte?—cuestionó.
—Pero no que se nos hace tarde —le recordó, no quería saber que tipo de peinado le querrá hacer, pero noto qué eso la desánimo—Pero cuando regresemos dejo que lo hagas, ¿vale?
—Si —contestó con alegría.
Se puso la playera y salieron juntos en dirección a la escuela.
Una vez que habían llegado se separaron, pues estudiaban carreras distintas.
—Te veo aquí a las tres para irnos juntos a casa—le dijo Soyo a Kamui con una sonrisa
—Claro—le respondió mientras sonreía y le dedicaba un adiós con la mano.
—7:50 y veo un chino pelirrojo, esto debe ser de mal augurio —dijo un castaño con sonrisa sádica. —se nota que esa mujer te trae loco
—Tú no me hables —le respondió molesto, y le dio una golpee en la boca del estómago.
— ¿qué te pasa? ¿Estás en tus días o qué? —cuestionó con su típico monótono.
—Pues que gracias a tu visita de ayer, y a tu EX, Soyo piensa que tú y yo fuimos pareja — reclamó. La cara del ex compañero de piso era un poema
— ¿Que mierda dices, maldito chino?— Su cara palideció y fue un buen augurio para el chino ese día.
—Te veo en el salón EX— lo deje hablando solo.
Como siempre las clases eran complicadas pero divertidas. Se vistió con una bata y un cubre bocas el cual al parecer del chico es innecesario, ver cadáveres y examinar órganos era lo máximo.
Le hizo olvidar un poco su molesto problema con su ahora compañera de cuarto.
No podía cree que lo emparejará con el tipo que quiere con su hermana. Es indignante, pero aun así por más que pensará no podía enojarse con ella.
Las clases finalizaron y fue al punto de encuentro que quedo con ella para regresar juntos a casa, hasta que cierto bastardo pasó por su lado
— ¡chino! ¿No has visto a tu hermana?—preguntó el joven de mirada carmín —
—Crees que tenga una puta idea de donde pueda estar—contesto muy molesto, después de todo era él, el origen de los malos pensamientos que tenia Soyo hacia su persona.—
—Ay para mi ser mi "ex" eres tosco al responderme—dijo esto con una clara intención de molestarlo cosa que logró—.
Kamui cogió al muchacho castaño del cuello de su camisa y lo levantó con la intención de intimidarlo
—No sé si esto te parece a ti divertido, pero para mí no lo es y si sigues así te mataré
—Crees que me importa —dijo retándolo— creí que acá el único que está perdiendo eres tú. Le dijo esto clavándole sus ojos rojos.
Kamui ante esto lo soltó y se fue ignorándolo.
Pero ante todo esto estaba una Soyo que por la expresión que llevaba en la cara parece ser que mal interpreto todo.
La mirada de Kamui se cruzó con la de ella. Lo sabía, sabía que estaba pensando, su rostro reflejaba una agonía y un tanto de fascinación, casi podía escuchar sus pensamientos sobre él y Okita. En verdad tenía mala suerte.
El suspiro terminando por acercarse a su compañera de cuarto hasta quedar frente a ella.
— ¿Nos vamos?—. Preguntó el usando un tono de voz que pretendía parecer normal.
—Eh... Si—. Titubeo.
Caminaron en silencio hasta que llegaron al departamento. Él no quería hablar, sabía que ella buscaría arribar algo referente a lo que había visto y si hacia eso el podía aventarse por la venta de la desesperación o aventarse a ella... Cualquier opción era bastante placentera desde cualquier lado que lo mirara.
— ¿Tienes hambre?—. Preguntó ella.
—Si mucha—. Respondió.
Ella inclino la cabeza un poco, eso no era lo que quería decirle.
—Da... Kamui...—. Pronuncio ella, pudo ver el leve tono rosado de sus mejillas. — ¿Tu y Okita volvieron?
— ¿Que?—. Cuestionó casi como un gruñido.
—Quiero decir, si es así... Y tú deseas, puedes irte con él yo... Yo no quiero causar molestias ni problemas entre ustedes y eso—. Decía Soyo. —La verdad estaba encantada de vivir a tu lado pero si tú quieres irte, no voy a detenerte...
—No hay nada entre ese tipo y yo—. Decía, trataba de hacer que sus palabras no sonaran duras con ella.
—Oh...—. Respondió ella bajando la mirada todavía más.
Era increíble, lleno de fastidio se sentó en el sofá recargando su cabeza en una de sus manos. La persistencia de ella estaba comenzando a desesperarlo. Ella se sentó a su lado, recargo su cabeza en el hombro de él acariciando su espalda, estaba preocupada, no sabía cómo tratar con un chico que tenía el corazón roto.
—Yo estoy contigo—. Dijo tratando de darle ánimos.
El bufó y ella se elevó un poco para darle un beso en la mejilla a su amiga, pero a la vez, él se giraba para responderle algo a su comentario...
Fue algo fugaz, pero ese sabor que toco sus labios un efímero segundo lo entieso
Ella se sonrojo cubriéndose los labios. Pero luego rio, recordando que ese beso no contaba para nada. En cambio él, para él fue algo sublime tocar sus labios aunque fuese un segundo.
— Somos muy torpes— Continuó riendo ella— Así me pasó una vez con Kagura, creo que es lo mismo
— ¿Enserio? —Trató de reírse, pero cada carcajada salía tensa
— Esta bien, de seguro con Okita hubiera llegado a otra cosa después de eso— Bromeó y el semblante de Kamui se volvió sombrío
Ya estaba cansando de eso, era desesperante tenerla a ella juntándolo siempre con ese chihuahua molesto.
— ¿Por qué me sigues hablando de él?— Preguntó fastidiado
Entonces Soyo sintió la culpa, acababa de tocar una fibra sensible. Hablar de un ex no es fácil y acababa de hacerlo.
— Perdón... Recordé que tú y él nada— Se disculpó realmente arrepentida y lo abrazó, dejando su rostro contra el pecho de ella— No volverá a ocurrir
El disfrutaba cada momento así con ella, es más, hasta rogaba que durara más, aunque se la pasara insistiendo con ese absurdo yaoi. De repente alguien tocó al departamento, y Soyo fue corriendo a abrir.
— ¡Kagura!— Gritó y ambas se abrazaron— Pasa
Ella entró y se quedó en Shock cuando vio a su hermano sentado como si fuera su casa (y lo era).
— Soyo— La llamó esa pelirroja
— ¿Si?
— ¿Me puedes explicar esto?
Kamui se puso de lado de Soyo y está lo abrazó.
—Kamui es mi compañero de cuarto —dijo Soyo con una sonrisa.
Kagura se quedó viendo con extrañeza a su hermano. Como buenos hermanos que son se comunicaron con miradas
— ¿qué haces aquí?
—soy compañero de cuarto de tu amiga
—pero ¿por qué?
—Kagura, él está dolido —dijo Soyo interrumpido su telepatía —él y Okita terminaron.
Kagura volteo a ver a su hermano.
—Síguele la corriente —le dijo Kamui mentalmente, esta sonrió
—Te costará un año de sukonbu —lo miro maliciosamente
—si tú síguele, te explicó al rato
—Wii, un año de sukonbu —le dedicó la última mirada a KamuiCon
—Si Soyo ya me había enterado, por eso te vine a buscar para ir a consolar a mi hermano. Pero no me habías dicho que lo tenías compañero —dijo Kagura
—Sí, se no olvidó, es que ayer fue tan rápido —dijo Kamui con un tono meloso.
—Oh ya—respondió Kagura—Veo que estas en buenas manos, me voy.
—Espera Kagura, siento que su hermana sería mejor para estos casos. Quédate a comer con nosotros.
—Comer, claro —dijo Kagura con una enorme sonrisa.
—Bueno quédate consolando a tu hermano yo iré s comprar las cosas para la comida.
Soyo se fue a cambiar los zapatos y se fue, dejando a los dos hermanos solos. Ellos se sentaron en la mesa, uno frente del otro.
—Dime, ¿qué se siente que la chica que te gusta te crea gay? —preguntó con maldad Kagura.
—De lo peor, pero me imaginó que debes saber cómo se siente porque tú a los ojos del que te gusta eres un marimacho, aunque bueno a él también piensan que es gay, así que terminan juntos será entre dos hombres —dijo Kamui, esto hizo que Kagura se pusiera roja.
—Eso te pasa porque no te le confesaste cuando debías —le reprendió Kagura.
—Si pero bueno ya pasado— dijo Kamui con un suspiro —al menos me consuelo que la puedo ver en diferentes formas solo porque me cree gay.
—Sí, pero ve pensando en una mejor forma de desmentir, ¿qué tal si luego te empieza hablar de los chicos que le gustan? —dijo Kagura con un tono serio. —Eres mi tonto hermano pero quiero verte feliz.
Soyo llegó y logró escuchar los palabras que Kagura le dedico a Kamui, ella también quiere ver a su amigo feliz.
"Para que olvide un viejo amor, que tal si le presento a alguien, creo que hay unos gaysen mi salón" pensó Soyo mientras entraba al departamento.
Soyo estaba decidida a buscar compañía a Kamui, incluso eso sonó gracioso pero pensó que eso podría ayudar a su amigo.
Una vez que terminaron de comer, Kagura se retiró, y Kamui avisó que iría por el resto de sus cosas. Eso le dio tiempo a Soyo de pensar pero no se le ocurría nada. De tanto pensar de quedó dormida que ni notó cuando su compañero regreso y se había instalado perfectamente bien en el departamento.
Al día siguiente Soyo despertó y al notar que se había hecho tarde salió corriendo del departamento dejando a un Kamui todavía dormido, supuso que estaba cansado de haber hecho la mudanza el solo. Luego de llegar a las justas para una clase qué se habían adelantado inexplicablemente.
Después del fin de éste, salió hacia la cafetería
—No tengo idea de quién podría verse bien Kamui—dijo—
Atrás de ella se encontraba cierta persona que al escuchar el nombre "Kamui" no pudo evitar ponerle atención.
—No tengo ni idea de quién podría ser, pero llevarle un chico a Kamui y decirle llévate bien con él sería demasiado evidente y quizás eso lo molestaría, pero yo sólo quiero que sea feliz con otro hombre.
¿Hombre? Se preguntó el chico que estaba detrás de ella y al enlazar todo se dio cuenta de la situación cosa que le hizo reír mucho y se acercó cautelosamente con un claro objetivo hacia la chica.
— ¡Oye! —Soyo dirigió la mirada hacia donde venía esa voz—
—Mucho gusto — le dijo— mi nombre es Abuto, por lo que veo eres también de derecho, ¿no? —dijo esto fingiendo una dulce sonrisa
Soyo al verlo sintió que encontró a la persona que buscaba mientras que Abuto reía internamente porque su plan de joder a su amigo por todas las que le había hecho estaba recién comenzando.
—Mucho gusto Abuto, nunca te había visto en mi clase— Saludo con alegría.
—Lo que pasa es que. Voy en mi último semestre. Por cierto escuche que mencionaste a Kamui. No sabía que teníamos un conocido en común— su sonrisa se ensanchó más al ver lo ingenia de la chica enfrente de él.
—Sí, es mi romí. Y sabes últimamente está algo decaído y quería ayudarlo. — Se acercó más al joven y le susurro tapando un poco su boca —Tiene el corazón roto, lo dejo su novio.
Ante semejante "secreto" tuvo que aguantar la risa lo más que podía.
—Oh, qué suerte. Kamui siempre ha llamado mi atención pero como ignora a todos no creo tener oportunidad de nada con el. — Debía aguantar, sabia de ante mano que esta pequeña mujer era del gusto de Kamui. No por algo era su amigo desde pequeños.
Pero ante sus ojos se abrió la oportunidad de vengarse de todas las cosas que lo había obligado a hacer. "Karma, dulce karma" pensó.
— ¡¿En serio?!— Los ojos de Soyo se abrieron de alegría. Había encontrado el reemplazo perfecto de Okita y lo mejor, no tuvo que buscar mucho. — Abuto esto, ¡es genial! Vamos con Kamui— estaba eufórica, apenas terminó de decir esas palabras cogió de la muñeca a ese sujeto con rumbo fijo a Kamui.
—E—espera s—señorita— dijo entrecortado por el repentino agarre de la chica, haciendo que ella parase en el acto.
— ¿Qué sucede?— dijo impaciente Soyo, cada segundo que pasaba Kamui ha de estar recordando su estadía con Okita.
—N—no cree ¿qué es muy pronto?
— ¿Pronto?
—Si señorita, como has dicho, él debe de estar afligido con su ruptura, si voy ahora solo lo voy a confundir y lo más probable es que me rechace.
—Entiendo...—Soyo quería aliviar el "sufrimiento" de Kamui lo más rápido posible. — Entonces, ¿qué propones?
"Bingo" pensó Abuto, la tenía donde quería— Estaba pensando llevarlo a, no sé, ¿un bar?
—¡Buena idea! Yo no sabía cómo poder consolarlo, pero creo que tu idea sirve, ¡gracias!— este chico parecía haber caído del cielo.
Las clases terminaron por ese día en la universidad. Soyo se dirigió rápidamente a su departamento donde sabía que estaría su compañero de vivienda, con ella estaba el hombre que sanaría el corazón roto de su amigo gay. Subió las escaleras, abrió la puerta abriéndose camino a la vez que invitaba al hombre a que pasara con ella. Kamui estaba sentado a la mitad de la sala, leyendo un par de libros referentes a su carrera.
—Estoy en casa Kamui—. Canturreo Soyo.
—Bienvenida...—. Decía Kamui como respuesta pero no pudo continuar.
No cuando vio a ese alto hombre parado detrás de ella. Le estaba sonriendo como casi nunca veía sonreír a ese hombre con ojos de pescado muerto, eso le pareció realmente raro.
—Me encontré con un amigo tuyo—. Dijo Soyo sonriéndole amable.
—Hola Abuto—. Dijo el sonriendo forzosamente, "¿qué hace aquí?" se preguntó, después de todo tenía mucho que no hablaba con él.
— ¡Kamui!—. Chillo Abuto mientras internamente trataba de contener la risa. —Tu tierna amiga que dijo que tenías problemas, uno que te desgarra por dentro
Fue un breve segundo en que la expresión de Kamui reflejo sorpresa, la cual, rápidamente fue reemplazada por una enorme sonrisa que mostraba todo los dientes.
— ¿Que estás haciendo?—. Mascullo amenazante Kamui con un tono tan bajo para que ella no lo escuchara.
—Te duele, lo sé, pero estoy aquí—. Dijo Abuto rodeándolo con su brazo para apegarla más a él.
Soyo miraba aquella escena encantada, su amigo no se quejaba, ¿será que esa persona tenía una oportunidad para hacerlo feliz?
— ¿Te lo dijo verdad? ¿Te estas vengando verdad? Disfrútalo... Yo me encargaré de que sea lo último que disfrutes—. Murmuraba Kamui.
—Kamui, tranquilo, vine a aquí para mostrarte mi apoyo... Es más, te invito a beber unos. Tragos—. Dijo Abuto.
—Acepto—. Respondió inmediato "Lo sacare de aquí y podre matarlo libremente"
—Perfecto, ¿señorita usted también viene?—. Preguntó Abuto.
Soyo sonrió, el plan que ambos tenia funcionaba de maravilla. Por su parte, el cuerpo de Kamui se tensó, su conocido estaba jugando muy bien sus cartas para lograr seguir con vida.
—Encantada, vamos—. Dijo ella.
Se acercó al par de hombres rodeando a Kamui del brazo, como si intentara aprisionarlo para que no escapara. Aunque le gusta sentir el tacto de ella, esa acción lo hizo dudar, sabía que estaba tramando algo y lo peor, estaba tramando algo con ese hombre que estaba a un lado suyo.
Salieron del departamento, tomaron un taxi evitando que el pelirrojo escuchara el destino. En el auto era el silencio incomodo, Kamui miraba por la ventana tratando de identificar la zona, pero nada.
Cuando llegara a su destino bajaron del auto, Soyo de nueva cuenta rodeo del brazo a Kamui para hacerlo caminar. Llegaron a un edificio. Estaba pintado de color negro... Había un arcoíris pintado en casi todo la pared, resaltaba a Kilómetros de distancia, pero lo que más resaltaba era el letrero en luces de neón rosadas, el nombre del bar "I watt to break free" ¿esa no era una canción gay? ¿Además el arcoíris? ¿El rosa? Ella definitivamente estaba excediendo el límite
