MI COMPAÑERO DE CUARTO ES GAY
Capitulo 3
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—Vamos, vamos—. Dijo Abuto dándole leves palmadas a Kamui para hacerlo caminar.
El solo lo miro, sonriente, era su idea y lo haría pagar con intereses por ello.
—Ahora que recuerdo, yo no bebo—. Dijo él.
—Tranquilo, también tienen sodas y jugos—. Dijo Soyo comenzando a caminar.
Entraron rápido, Soyo llevaba tarjeta de crédito por lo que los dejaron pasar rápido. Habían demasiados hombres usando pantalones ajustados, algunos bailaban y muchos otros lo miraban fijamente apenas puso un pie dentro.
Llegaron a una mesa sentándose. Abuto se puso de pie unos minutos después de que se sentaron con la excusa de "ir al baño".
— ¿Te estas divirtiendo Kamui?—. Preguntó Soyo alegre.
—No—. Respondió casi molesto.
"Cierto, debe estar muy deprimido para pensar en divertirse, ¿me pregunto a donde habrá ido Abuto? Se le ira su oportunidad" la vista de Soyo buscaba al otro hombre. Entonces su mirada se cruzo con la de un alto chico de piel morena, le sonrió a ella y mediante un lenguaje de señas diciéndole "¿es tu amigo? ¿Puedo adarme?". Ella asentía a todas la preguntas de esa persona, el chico era atractivo, además sería bueno que su amigo se sintiera cotizado por varios.
Aquel chico sonrió acercándose con pasos agraciados sentándose rápidamente a un lado de Kamui sin pedir permiso siquiera.
—Hola...—. Canturreo con un tono coqueto. — ¿Cómo te llamas?
Le sonrió a Kamui deslizando su brazo lentamente por detrás de su asiento para lograr rodearlo con el brazo. Rápidamente Kamui enfureció empujando sin mucho esfuerzo a aquel chico hasta hacerlo caer al suelo.
—Voy a matarte de tal forma que nadie podrá reconocerte—. Dijo Kamui con una sonrisa sádica que hizo que el pobre chico saliera corriendo.
Soyo se levantó de su asiento acerándose a Kamui quien apretaba los puños y la mandíbula para no empezar a destruir todo a su paso debido a la furia.
— ¡Kamui! ¿Por qué hiciste eso?—. Reprendió Soyo.
Kamui la miro furioso... Pero en dos segundos toda señal de enojo se desvaneció. Podría estar enojado con todo el universo menos con ella.
—Lo siento—. Respondió tratando de parecer normal
Soyo suspiro sentándose a su lado comenzando a acariciar la cabeza del pelirrojo.
—Deberías comenzar a hacer intentos por superar a Okita—. Dijo ella.
"Sigue... ¿Qué tan miserable tengo que ser?" pensó fastidiado, tenso y un tanto triste, al parecer a ella nunca se le saldrá ese pensamiento de la cabeza.
— ¿Algo de beber?—. Preguntó un mesero acercándose a ellos.
—Lo más fuerte que tenga—. Dijo Kamui
— ¿No que no tomabas?— Preguntó Soyo algo confundida
— De repente me dieron ganas... — Respondió desganado
"Pobre Kamui... Debe estar más dolido de ver a muchos chicos con parejas" Pensó Soyo triste. Quería ayudarlo a superar a ese chico, y haría lo imposible para lograrlo.
— No te preocupes princesita— Abuto estaba de regreso— Aún no puede superar a ese chico... Tantas veces lo vi con el haciendo...
— Abuto te voy a matar— Lo amenazó con una sonrisa
— No tienes por qué avergonzarte, es algo natural en una pareja— Trató de consolarlo ella, pero más furioso lo ponía
— Si Kamui, es natural— Seguía molestándolo Abuto, tratando de contener la risa
Tragó saliva, ya que esas imágenes mentales (O traumas) que se formaron por lo que ellos decían lo atormentaban. "Ni en 1000 años" renegó. Por fin llegaron los tragos, y Tequila fue lo que le sirvieron a Kamui. Lo bebió de un trago, pero su inexperiencia lo hizo toser y marearse. Soyo se preocupó al verlo, y Abuto estallaba en carcajadas.
— Estoy bien— Aviso Kamui aún si dejar de toser
— ¿Seguro?
El asintió y pidió más, tomaba y tomaba pensando en lo absurda y patética que era su situación. Y cualquier hombre que osara acercarse a él lo mandaba por un tubo, y de igual manera lo había con Abuto, lo que comenzó a preocupar a Soyo y a ponerla triste.
Salieron por fin del bar, y ambos sujetaron a Kamui para que no se cayera. Tomaron un taxi, y llegaron al edificio, donde Abuto ya no quiso entrar.
— Creo que no lo ha olvidado... Y me rechaza— Expresó Abuto colocando una mano en su pecho— Ya no quiero seguir siendo rechazado
Soyo pensó contestarle pero no quería ver a alguien más sufrir, así que simplemente me dijo adiós.
Fue directo al ascensor, y entró, pero se dio cuenta de la presencia de alguien que no deseaba ver en esos momentos. Era demasiado incómodo.
— O… Okita— Balbuceó
— Soyo— Le respondió el con normalidad
"Ojala Kamui no se despierte, por favor" suplicaba ella, pero todo fue lo contrario. Aquel ebrio despertó, y al ver a Soyo sonrió.
— ¿Sabes?— Dijo con un tono torpe— Te amo. Por ti he rechazado a todas. Y lo seguiré haciendo... Por qué...— Se fue acercando a sus labios— Porque no soy...
Antes de que dijera algo ella lo empujó hasta Okita, aún con los labios preparados para besarla.
— ¡No me uses a mi como intermediaria de lo que le quieres decir a él!— Chilló ella
Sólo a unos escasos centímetros quedaron los dos del rostro del otro. Kamui aún con sus labios listos para besar, que los hizo poner pálidos, y si no vomitar, si quedaron con las ganas.
— ¡Ni muerto!— Gritaron al unísono, de tal manera que todo el edificio pudo escucharlos
—Está bien, tranquilícense. Van a despertar a los demás residentes. Okita me ayudas a llevar a Kamui a mi departamento por favor.
—Está bien —contesto resignado Okita
—Muchas gracias —contesto Soyo
Los dos caminaron mientras Okita llevaba a Kamui entre sus brazos.
—"que lindos se ven juntos"—pensaba Soyo.
Una vez que entraron al departamento. Okita había dejado en el sofá a Kamui.
—Ahí no, por favor mételo a su habitación
Okita camino resignado a la habitación que le señaló Soyo. Una vez que el castaño estaba adentró, Okita oyó como cerraban una puerta detrás de él.
—Lo siento Okita, pero quiero que arreglen su diferencias, me duele verlos así —Soyo cerró la puerta con seguros.
—Por favor princesita no me dejes solo con este chino, preferiría a la china ahí si dejo que me dejes encerrado toda la noche.
—Espera ¿tú y Kagura tienen algo? —preguntó Soyo algo desconcertada mientras abría la puerta
—Kagura ¿no te dijo nada? —pregunto Sougo con monótono.
— ¿Que tú y mi hermana qué? —pregunto Kamui y estaba atrás de Okita con un aura negra a su alrededor
—Acaso no oíste chino, ya te lo dije, ella y yo estamos en eso —dijo eso mostrando ciertos movimientos entre sus manos—
— ¡Te mataré Chihuahua!
Kamui se abalanzó contra Okita con la intención de molerlo a golpes a lo cual el castaño sólo esquivaba y se reía.
Soyo al ver esto intento detener a Kamui abrazándolo por detrás
—Kamui ¡para ya! La violencia no lleva a nada —dijo ella mientras volteo su cabeza hacia Okita diciéndole
—Y tú Okita, no me lo esperaba, recién terminas con él y te vas con alguien de tu otro sexo, acaso ¡¿te diste cuenta que te gustan tanto hombres como mujeres?!
Sougo miro sorprendido a Soyo por la respuesta que definitivamente no esperaba a lo que se río y le contestó
—Princesa pero si la china cuenta como hombre —esto hizo que Kamui se enfadara y este se eche a reír— por lo que esto me hace homosexual— término la frase con una cara de desagrado total.
Aprovechando que Soyo aun sostenía a Kamui salió por la puerta despidiéndose con conchudez total mientras le levantaba la mano derecha despidiéndose.
Kamui no podía contener la rabia que ese maldito lo hizo sentir con sus palabras, él quería matarlo, lamentablemente Soyo estaba y la única persona en poder detenerlo era ella.
— ¿Ya estas más calmado? — preguntó con una mirada dulce.
—Ese maldito debe de conocer a mis dos amigos
— ¿qué amigos?—Pregunto Soyo confundida, ya que ella cree que soy alguien muy solitario
—PU y ÑOS
Ella soltó una leve carcajada
—Creo que ya estas mejor
—Si, solo necesito una ducha.
—Perfecto yo también necesito una...
Esperen... no creo que ella me proponga lo que pienso.
—Bañémonos juntos —dijo sonriente
Y fue ahí donde le alegraba de ser "gay"
Con esa frase, olvido lo fatal de su día, de su vida, de todo. Ya no la imaginaria desnuda, húmeda y enjabonada. Ahora la vería, cuanto había orado para que sucediera eso.
—Ok, suena divertido—
Se metieron al baño y la vio desvestirse con el rabillo del ojo. Blusa, jeas, sostén y bragas. Por fin, como dios la trajo al mundo. Procedió a hacer lo mismo algo cohibido por su incomoda erección...
"Ya estoy cansado de estar excitado... ¿Si dejo que mi cordura se vaya?" pensó. Su cuerpo comenzó a temblar abrumado por la adrenalina y la excitación de verla. Admiraba cada detalle de las curvas de su cuerpo deseoso de delinearlas con las yemas de sus dedos.
Soyo dirigió su vista a él, observo aquella amplia y pálida espalda la cual era delicadamente tocada por las largas hebras pelirrojas del chico. Sus mejillas se sonrojaron instintivamente. ¿Pero qué pensaba? A él no le gustan las chicas... ¿Porque ella sintió una atracción a su cuerpo como si fuera una abeja atraída por la miel? El marcado abdomen del chico hizo que abriera los ojos como platos, lo observaba a detalle sintiendo como algo le obstruía las vías respiratorias.
Él estaba casi desnudo quedando solo en un nada raro bóxer color negro, no estaba seguro si debía quitárselo... ¿Qué tal si ella salía con comentarios de que esta "así" por pensar en hombres? No dejaría que nada arruinara su momento feliz.
Pero ella, ella no tenía ni la más mínima idea de cómo reaccionar al verlo, parecía un ángel caído del mismísimo cielo, se veía tan varonil, tan único y adictivo que la hizo dudar si es que él en realidad era... Pues gay. Y por si fuera poco, estaba esa imagen imborrable, siempre recordaría como su vista se encontró con esa tela de la cual brotaba una leve erección.
Se sintió nerviosa, trataba de sacar esos pensamientos de su cabeza. Por inercia con uno de sus brazos se cubría los senos, el maldijo aquello en sus adentros; ella termino de adentrarse a la ducha abriéndola del lado del agua fría porque de la nada había empezado a hacer mucho calor, pese a que en el exterior comenzara a soplar el viento frio.
— ¿Esa no es el agua fría?—. Preguntó el.
— ¿Eh? ¡Es cierto! Es que esa es buena para la piel—. Respondió, estaba perdida en sus pensamientos.
—Ya veo...—. Respondió el.
—Si... Si quieres puedes bañarte tú con agua caliente después de mí...—. Respondió.
"No te dejare" respondió el dentro de sus pensamientos. Sintiéndose un breve segundo vencido, le sonrió.
—Seguiré tu consejo—. Vocifero con el tono más gay posible.
Se acercó un poco más a ella acercando su mano para retirar los rebeldes cabellos que estorbaban para dejarlo admirar su rostro.
El agua comenzó a caer, ella sentía como sus músculos perdían tensión a cada gota que tocaba su piel, el admiraba cada movimiento de ella, como sus propias manos se pasaban por sus curvas enjabonando su perfecto cuerpo. Su entrepierna dolía de tanto contenerse. Soyo lo miro directamente a los ojos, en la miraba lascivo haciéndole distintas cosas con la mirada... Ella se sintió abrumada por eso.
— ¿Es... Es la primera vez que vez a una chica?—. Preguntó.
"A una tan perfecta... Si" respondió para sí mismo a la vez que dejan escapar una risita divertida.
—Algo así...—. Respondió apegando más su cuerpo a la chica. —Cuando Kagura y yo éramos niños nos bañábamos juntos...
—Eso no cuenta...—. Dijo ella riendo.
"Al diablo... Llegaré lo más profundo que pueda" se dijo a si mismo recargando su cabeza en el hueco de entre la cabeza y el cuello de la chica a la vez que su mano se deslizaba por el plano abdomen de esto.
— ¿Te ayudo a enjabonarte?—. Preguntó a su oído.
Después procedió a morder el hombro de Soyo haciéndola temblar con esa, acción a tal grado que se vio forzada a morder su labio para no dejar escapar un grito.
—Ka... Ka... Kamui—. Dijo ella.
—Dilo más fuerte...—. Susurró.
— ¿Q... Qué?—. Preguntó ella algo exaltada.
—Mi nombre—. Respondió él.
Soyo se sonrojo al escuchar ese tono de voz proveniente del chico. Un cosquilleo invadió su cuerpo haciéndola perder toda fuerza sobre su rodilla, si no fuera porque él ahora lo sostenía tal vez caería...
¿Pero qué pensaba? Tal vez... El deseaba hacer lo mismo que Okita la había hecho.
—Kamui...—. Dijo con la voz más dura, eso le fascino al. —No tienes que hacer esto... No te esfuerces...,
Lo hizo de nuevo, se repitió a si mismo haciendo rechinar sus dientes a la vez que se apartaba un poco de ella.
—Yo no soy un chico...—. Dijo ella. —Yo no puedo darte las mismas sensaciones que un chico te da y
Vale, se sentía tenso... Y furioso, eso sin mencionar locamente excitado. Termino por acercarse a ella hasta arrinconarla contra la pared, la sostuvo de las piernas elevándola y obligándola a que estas lo rodearan al de la cintura.
—Déjame intentar—. Susurro el casi en forma de súplica.
Enloqueció, acariciaba esas piernas que abrazaban su cintura, sin aguantar mucho más acerco sus labios al cuello de la chica dejando leves mordidas a su paso, lamiendo como consuelo al posible dolor que pudo haberle causado.
El agua tocaba sus cuerpo, pese a que estaba fría sentía que le quemaba. Las manos de Soyo temblaban de nervios y sentía como su propio cuerpo se lo comía la ansiedad. ¿Estaba bien? Alguien dígale...
Sus brazos rodearon del cuello al chico, el pego su rostro al de ella. Sus respiraciones se fundían creando un ardiente vapor... La beso, el beso con tal desesperación como si llevara toda la maldita vida esperado por ello y era así. Su lengua recorría cada centímetro de su garganta mientras una de sus manos se deslizaba por las curvas de su abdomen subiendo hasta tocar uno de sus senos... Acariciándolo, apelmazándolo y jugueteando un poco con el rosado pezón de la chica...
El agua no dejaba de caer, un pequeño movimiento por parte de la pierna de él y resbaló...
Cayó con tal fuerza que su cabeza dolía de una forma insoportable, pero su máxima prioridad fue ella quien para su fortuna había caído sobre el resultando ilesa, para su desgracia, ese dolor en su cabeza venía acompañado de una gran herida que no dejan de sangrar
— ¡Kamui!— Gritó preocupada
Tomó una toalla y limpió su cabeza con cuidado.
— ¿Estas bien?— Le preguntó mientras le quitaba la sangre y él asintió adolorido
Sacó su botiquín y comenzó a curarlo de poco en poco, pero la sangre seguía brotando, entonces Soyo decidió que debía hacer algo. Entonces, se puso su bata, y abrió la puerta para buscar ayuda.
— Espera— La llamó con esfuerzo, tratando de que no se fuera
— Voy a llamar a la ambulancia— Estaba a punto de colapsar en llanto
— No es para tanto— sonrió— Sólo... No quiero que ningún...— Tragó saliva— No quiero que ningún hombre me vea sin ropa
Ella lo abrazó con cariño, y lo miró con los ojos llorosos y una sonrisa.
— Este bien— Dijo Soyo y comenzó a curarlo en la cama
Curaba esa herida hasta que por fin dejó de sangrar.
— Tengo sueño— Expresó el
— Pues mala suerte que no te dejaré dormir— Soyo se cruzó de brazos
Le comenzó a hacer cosquillas para que no durmiera, y en eso... Las cosquillas eran algo que una mujer no debía hacerle a un hombre por ley. Así que el hizo que ella parara.
— Lo de hace rato...— Trató de decir Kamui
— No, no— Río ella nerviosa— Olvidémoslo, te vi muy forzado, quizá no te gustó... Y a mí tampoco, así que no te sientas comprometido
Sonrió, pero en realidad aquello que había pasado la había hecho palpitar su corazón con furia y llenado de sentimientos raros. "No, él es gay... De seguro pensaba en Okita, y así es mejor"
— ¿Soyo por qué dices que no te gusto? ¿A ti te gustan las mujeres? —cuestionó Kamui, por las palabras que le dedico antes. Esto hizo que Soyo se sonrojara.
—No, como crees, digamos que tú y yo tenemos los mismos gustos —dijo Soyo sonriendo. —Además seria mi primera vez y quiero que mi primera vez sea especial —dijo Soyo algo sonrojada.
—Oh ya veo —dijo Kamui mientras se sentaba con un poco de dolor en la cama. —Ya que estamos en eso yo también soy virgen. —dijo Kamui volteando hacia otro lado.
— ¿De adelante o de atrás? —preguntó Soyo con burla.
—De ambos lados —dijo Kamui sonrojado.
—Oh ya veo, y entonces nunca llegaste a tercera base con Okita, él se ve todo un experto en ese tema
—Pero ya sabes perro que ladra no muerde —dijo Kamui. —Él está igual que tú, esperando a alguien especial.
—Oh ya veo, ¿y tú que esperas?—cuestionó Soyo
—Creo que yo no soy esa persona especial para él
Dijo esto Kamui es que era obvio nunca estaría con ese sádico, pero Soyo tomo esto con melancolía y mucha tristeza
—Hey ¡no digas eso! —dijo esto mientras abrazaba al muchacho y el recostó su cabeza en su hombro.
Era obvio que él no estaba triste sólo estaba aprovechando el momento como buen hombre que es pero se sentía un poco culpable por haber creer a Soyo que Okita aparte de ser "homosexual" era un rompe corazones.
El pelirrojo estaba en un lio mental, a él le habían enseñado a no mentir ni traicionar a sus camaradas y aunque no lo admitiera el sádico era su camarada; era el código de hombres o algo así. Pero por otra parte no quería ser alejado de su amada azabache, de aquel delicado cuerpo que le otorgaba calidez. Entre todas las cavilaciones del joven Yato se hizo espacio al sueño y poco a poco sus ojos se fueron cerrando; quedando plenamente dormido en el regazo de su compañera de habitación
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Holo, un saludo a quienes siguen este fic o/ Esperó les este gustando. Reafirmó que es un fic en colaboración con the sun is silent, BlueSkyMoon, Jen, Fanny, Yunia-san. Coco, Maria Isabel (Wattpad), Grell Whoops (No todas las escritoras cuentan con cuenta en fanfiction
A los que también leen Bienvenue y se preguntan cómo es que actualizó este más rápido que el otro, es que este ya esta escrito y solo me encargo de corregirlo, pero ya estoy en la redacción del capítulo, saldrá enormeeee
Bueno nos leemos luego, Bye :3
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GRACIAS POR LEER
