MI COMPAÑERO DE CUARTO ES GAY
Capítulo 4
.
La mañana siguiente Soyo fue incapaz de despertar al pelirrojo, porque este paso toda la noche con fiebres y feas pesadillas que no le dejaron descansar bien; esto era atribuido al golpe según Soyo, así que muy temprano se levantó en silencio del lado de Kamui y preparo el desayuno para él, dejándolo en una mesa auxiliar al lado de su cama.
Luego de apagar su "instinto materno"; Soyo noto que era muy tarde y corrió a ducharse y vestirse en el mayor silencio posible para no despertar al joven herido.
La de cabellos oscuros estaba por salir del departamento cuando un impulso la hizo regresar a la habitación donde su amigo descansaba. Lentamente se acercó a él y tomo la toalla húmeda que le había puesto en la frente durante la noche, remojo la toalla en el baño y la volvió a colocar en su sitio, sin percatarse la chica quedo viendo detenidamente la cara del joven; analizo cada una de sus facciones y acaricio levemente su mejilla; sin saber porque su mirada se desvió al torso descubierto de Kamui y todos los eventos ocurridos en la ducha regresaron a su memoria.
Un sonrojo leve surco las mejillas de la joven que lentamente acerco su rostro al de Kamui hasta quedar a escasos centímetros.
¿Que estoy haciendo? Se supone que no siento nada por Kamui, es mi amigo. Además de que es gay; pero anoche en ningún momento me dio esa impresión. Realmente nunca ha dado esa impresión
¿Sera verdaderamente gay o solo estará confundido? —se cuestionaba Soyo en su cabeza, aun sin alejarse del rostro del pelirrojo.
Sin poderlo evitar el azabache depósito un cálido beso en los labios del dormido muchacho; para luego retirarse de la habitación y salir del departamento sin notar la sonrisa leve que se dibujó en los labios del estudiante de criminología.
Durante toda la mañana Soyo no paraba de suspirar y pensar en el joven herido que dejo en su departamento. ¿Habrá sido lo correcto dejarlo solo? Se preguntaba.
Su rara actitud le acarreo varios regaños por parte de sus profesores; dejando extrañados a muchos de sus compañeros de clase, ella siempre era una alumna modelo, esto llamo la atención en especial de una rubia que se sentaba tras Soyo; de nombre Hikari esta chica siempre tenía una competencia con Soyo por el primer lugar en la carrera y en la vida personal; más bien durante largo tiempo la rubia estuvo enamorada de Kamui al verlo tan cercano a Soyo, pero al ser rechazada por el desistió y como nunca vio especial acercamiento entre Soyo y el, lo descarto como objetivo para fastidiar a la azabache; aunque últimamente los había visto muy juntos y lo había vuelto a ver como blanco.
Muerta de la curiosidad la rubia se acercó de forma simpática a Soyo durante el cambio de clases.
—Buenos días Soyo —saludo Hikari con una falsa sonrisa.
—Buen día Hikari—contesto la azabache decaída.
— ¿Sucede algo? —pregunto interesada.
—Es que mi compañero está enfermo y me preocupa dejarlo solo—explico inocente Soyo
— ¡Eres tan buena Soyo! Siempre te preocupas por todos —alabo Hikari falsamente.
—No siempre es así —dijo Soyo.
— ¿Y quién es tu compañero? —pregunto la rubia como quien no quiere la cosa.
—Uhm, Kamui Yato de Criminología.
— ¡Kamui! —fingió sorpresa.
— ¿Le conoces? —pregunto interesada.
— ¡Claro! Somos amigos de la infancia —mintió.
—No sabía —dijo un poco celosa Soyo.
—Me gustaría ver como esta—comento de forma inocente.
Luego de la siguiente clase Soyo fue abordada varias veces por Hikari, para preguntarle de Kamui, haciendo que la azabache se preocupara más por el pelirrojo. Pero en vista del interés de Hikari le pidió el favor que fuera a atender a Kamui por un rato mientras ella veía su última clase del día. La rubia muy feliz acepto y con dirección y llaves en mano se dirigió al departamento, en el cual encontró al pelirrojo sin camisa viendo la televisión.
— ¿Quién eres? —pregunto el pelirrojo de forma hostil.
—Soy Hikari; Soyo y yo tenemos una tarea que hacer y ella me pidió que me adelantara a su casa mientras ella regresa.
Con esa excusa la rubia estuvo durante casi dos horas acosando a Kamui y haciéndole insinuaciones, cuando la rubia se percató de la hora dijo que iría al baño, una vez dentro se desvistió completamente y calculo los minutos en que Soyo llegaría aproximadamente de la universidad, cuando creyó conveniente salió totalmente desnuda y se sentó al lado de Kamui con una actitud sensual.
— ¿Que mierda crees que haces? —preguntó enojado.
—Lo que tú y yo queremos —dijo con voz sensual.
La rubia acorto la distancia entre su cuerpo y el de Kamui, dejándolos completamente pegados sobre el sofá. En ese momento a punto de un beso entra Soyo al departamento.
— ¿Qué diablos sucede aquí? —grito enojada.
—Ya interrumpiste Soyo y eso que íbamos por la mejor parte —dijo Hikari levantándose de encima de Kamui y caminando al baño.
La rubia desapareció por unos minutos para vestirse, minutos en los cuales Soyo acribillo a Kamui a preguntas.
— ¿Por qué? ¿Es esto lo que haces para olvidar a Sougo? —pregunto molesta.
—Yo … yo —tartamudeaba Kamui.
—No quiero oírte —dictamino dejando que su flequillo ocultara sus ojos.
En ese instante salió Hikari del baño, ganándose inmediatamente la mirada de odio de Soyo.
— ¡Y tu zorra! No te quiero ver en mi casa jamás —grito empujándola hasta la puerta.
—Adiós amor —dijo en tono cantarín despidiéndose de Kamui —Nos vemos luego.
— ¡Ustedes no se verán nunca! ¡Kamui es mi novio y no te quiero cerca del! —grito nuevamente para cerrarle la puerta en la cara a Hikari.
Soyo se quedó un par de minutos viendo la puerta y regulando sus emociones, para cuando se dio cuenta de lo que dijo volteo a ver a Kamui, percatándose del sonrojo en su cara.
Apenada la azabache corrió a la habitación encerrándose allí.
¿Qué fue lo que dije? ¿Acaso me gusta Kamui? Pensaba Soyo muy sonrojada mirando las cortinas de la habitación, sin darse cuenta que lagrimas bajaban por sus ojos.
No podía dormir. Ver a Hikari desnuda acercándose a los labios de Kamui y que él no hiciera nada por detenerla, es más, parecía que lo esperaba. Era muy doloroso y por eso lloraba.
No se dio cuenta cuando fue que amaneció, pero según su reloj ya eran las 7. Se levantó cual zombi de la cama preguntándose cómo es que llegó ahí y se fijó que su almohada tenía dos manchas de color negro. Si así estaba su almohada ¿cómo estaría su cara?, mejor ni pensarlo.
Salió de la habitación y se encontró a Kamui recostado aun lado de la puerta. "Que se joda" y con ese pensamiento se fue a tomar una ducha. Fue la ducha más rápida que tomo, no quería estar mucho tiempo en ese lugar, porque si se demoraba tendría que hablar con él y no podría responderle por lo que dijo ayer. Una vez lista, se dirigió a la universidad y fue lo peor que pudo hacer. En ella estaba Hikari que no paraba de mirarla con una sonrisa estúpida y que ella quería borrar a toda costa, pero sobretodo recordaba a Hikari encima de Kamui. Eso la molesto he hizo su día amargo.
Tenía que hablar con alguien para desahogarse y quien mejor que su mejor amiga. Al terminar las clases salió en dirección a donde vive su amiga.
—Kagura, necesito hablar contigo, te veré en tu apartamento— dijo después de haber entrado la llamada y con eso colgó.
Faltando 5 metros para el departamento de Kagura se encontró con Sougo
—Princesita, ¿te encuentras bien?— dijo con su voz monótona.
—Sí, lo estoy— fue lo único que dijo.
— ¿De verdad? Pues parece todo lo contrario— sentía como la escrutaba con la mirada. — Solo procura no alterar a la bestia china— le dio una palmada en la cabeza y con eso se fue.
No tuvo tiempo de tocar la puerta cuando Kagura ya la había abierto. Al verla sus lágrimas empezaron a correr.
—No lo entiendo Kagura, realmente no lo entiendo. Esto, esto es muy confuso.
— ¿Que paso Soyo?— Ver a su amiga así de afectada le hizo hervir la sangre. — ¡¿Que te hizo el maldito de mi hermano?! ¡Lo voy a matar!— Grito encolerizada. Pero Soyo la detuvo, solo quería un hombro en el cual llorar
—Detente Kagura. No me hizo nada, solo déjame estar así por favor
Fueron al sillón más cercano, Kagura sostenía a la pelinegra contra su pecho, mientras la chica le contaba todo lo sucedido entre sollozos que poco a poco fueron bajando de intensidad.
— No entiendo que pasa conmigo. ¿Por qué siento esta opresión en el pecho cada que ves pienso en ellos juntos? Para empezar ¿Kamui es gay verdad?— Volteo a ver a la pelirroja con algo de esperanza brillando en sus ojos por una negativa.
En ese momento Kagura quedo en blanco, no sabía si soltarte la verdad ante todo el sufrimiento de su amiga o apoyar a su hermano.
— Soyo— Kagura la llamó seria— Kamui... No es como piensas
— ¿De qué hablas?— Preguntó Soyo confundida
— Pues... — Balbuceó esa pelirroja
— Yo no soy gay ni el chino idiota ese— Entró Okita de nuevo al departamento de Kagura, quien sólo había ido por algo a la farmacia
— ¿Que?— La boca de Soyo formó una o
— Idiota yo quería decirle— Lo reprendió Kagura
Okita se acercó a ella, y le mostró a Soyo algo.
— Aquí está la prueba de que yo no le tiro al otro lado— Era una prueba de embarazo
Kagura lo pateó tan fuerte como puedo hacerlo, y continuó dándole patadas en el suelo.
— ¡Grandísimo idiota! ¡Eres un grandísimo idiota!— Luego volteó donde estaba Soyo— Vámonos de aquí
La jaló del brazo y la llevó afuera, donde todo parecía estar más tranquilo.
— Olvida lo de hace un momento— Dijo Kagura cansada
— Kamui... ¿No es gay?— Soyo era un fantasma en ese momento
Al acordarse de todo lo que hizo con él, su rostro se tiñó de un carmesí intenso.
—Bueno... no—. Reafirmó Kagura un tanto apenada con su amiga por haberle mentido y un tanto triste por que decirle la verdad significaba que ya no tendría sukonbu.
—Me tengo que ir—. Dijo Soyo poniéndose de pie abruptamente.
Sin decir una sola palabra más ella abandono el lugar. Estaba confundida, demasiado, si él no era gay... Significaba que habían pasado muchas cosas vergonzosas entre ellos que en ese momento solo servían para alterar sus nervios mientras caminaba con dirección a su departamento. Otra cosa era... Que lo llevo a un bar gay dejando que insistentes chicos se le aceran y dijo por ahí que él era gay ¿por qué él no se enojó con ella por eso? ¿Era una treta para divertirse con ella?
Llego a edificio, subió por las escaleras hasta llegar a su departamento donde se quedó parada frente a su puerta. Se sentía demasiado alterada hasta el grado de pensar en que cualquier segundo caería con las piernas hechas gelatina para adentrarse y verlo, porque él estaba ahí casi podía jurarlo.
Por su parte al otro lado de aquella puerta, dentro del departamento. Estaba Kamui dando vueltas por toda la sala, estaba preocupado, no la vio salir, no la vio en todo el día y ella aun no regresaba a casa, sabía que estaba molesta con él pero una criatura tan tierna como era ella para él no haría cosas tontas. Y por si fuera peor un mensaje extraño le acababa de llegar al teléfono.
"Ya valió"
Algo breve, pero el remitente era Okita Sougo, ahí estaba lo pésimo. Exhalo profundo tratando de calmar sus pensamientos un demasiado preocupados.
El sonido sordo de la puerta golpeándose lo hizo dar la vuelta, la vio, estaba parada bajo el marco de esta. Sus hombros subían y bajaban como un gesto de una respiración acelerado.
—So...—. Intentó decirle.
—Cállate—. Dijo ella
Soyo cerró sus ojos apretando sus parpados con fuerza tomo todo el aire que sus pulmones soportaron para salir corriendo y lanzarse sobre Kamui al grado de hacerlo caer al suelo olvidando que él tenía una herida en la cabeza.
Estando sobre él, lo tomó del cuello de la camisa obligándolo a mirarla con brusquedad y concluyo uniendo sus labios con los de él.
Kamui se quedó inerte unos segundos sintiendo el dulce cruce de sus labios con los de ella. Rápidamente se adaptó a aquel contacto dejándose llevar, acariciaba el cabello de esto mientras aumentaba cada vez más la intensidad de aquel beso que lo estaba volviendo loco. ¡Maldita sea! Estaba sucediendo lo que el más deseaba, ella fue quien lo besó...
Entonces ella se alejó rápidamente se puso de pie arrastrándose por el suelo hasta topar contra la pared. Lo mira un tanto aturdida mientras abrazaba su rodilla con el pensamiento de "un gay no besa así".
—Tu... Tú no eres gay... ¿Cierto?—. Preguntó.
Kamui se quedó en silencio, era por el alivio, llevaba demasiado tiempo deseando que ella lo supiera.
—No, no lo soy...—. Respondió.
— ¿Me mentiste?—. Dijo ella melancólica.
—No, bueno creo que no, tú pensaste esto y yo...—. Decía él, comenzaba a sentirse preocupado al ver el rostro de ella.
—No lo negaste, ¿por qué? ¿Por pervertido? ¿Por divertirte conmigo?—. Dijo Soyo. — ¿Eres ese tipo de persona? Yo creí que eras una buena persona, alguien amable y tierno conmigo.
—Exacto, solo contigo...—. Respondió él con una risa nerviosa. —Acepte vivir contigo porque soy un hombre, aparentemente uno muy pervertido, pero sobre eso está el hecho indiscutible que soy un hombre perdidamente enamorado...
— ¿Que?—. Dijo Soyo, una corriente eléctrica recorrió su cuerpo al escuchar las últimas palabras.
—No dejo que ninguna chica se acerque a mí porque solo quería una sola... Ha sido así desde que un día una chica toco a la puerta de la casa donde vivía a visitar a mi hermana menor, ambas iban en la preparatoria, ella me pareció curiosa pero nunca me dirigí la palabra, no tenía interés. Solo me limitaba a mirarla en la distancia mientras reía y reía con mi hermana... Entonces un día ella me sonrió a la vez que me miraba preocupada por un raspón que tenía en la mejilla, me dio un curita y después beso mi mejilla para aminorar el dolor y con las mismas se marchó con mi hermana de nuevo... Estaba fascinado—. Dijo el, le sonrió y se acercó a ella quedando acuclillado frente suyo. —Desde ese día no pude dejar de admirarla, desee ser el único en su vida y me prometí a mí mismo ser el único para ella, por eso mandaba al diablo a todas, Kagura me descubrió, incluso me insistió demasiado en que yo le confesara mi sentir... Pero en su lugar, solo me atreví a dirigirle la palabra demasiado tiempo después cuando ambos estábamos en la universidad
— ¿Entonces solo me seguiste el juego? —dijo Soyo algo simple.
—Por ti, seria gay, abogado, hasta astronauta para bajarte la luna —respondió Kamui con un tono meloso mientras se acercaba a ella.
Soyo sonrió, le gustaba pasar tiempo con él, se volvió su amigo cercano en poco tiempo y era porque era agradable los momentos junto a él, "acaso era porque su subconsciente le decía que quería ser algo más con Kamui"
—Yo en realidad quería un amigo gay —confesó Soyo.
—Podemos ser algo más que amigos —sugirió Kamui con un tono coqueto.
—Súper amigos —respondió Soyo sonriéndole.
— ¿qué tal si empezamos otra vez? —cuestionó Kamui mientras ayudaba a Soyo a levantarse del piso.
—Bueno
—Hola mucho gusto, soy Kamui Yato, estudiante de cuarto semestre de Criminología. Compañero de habitación de una chica muy hermosa la cual me trae locamente enamorado. —Dijo Kamui con una sonrisa —Ah y no soy gay, soy el hombre más heterosexual de este departamento. —continuó Kamui poniéndose en una pose de galán. Soyo rio ante este gesto.
—Hola soy Soyo Tokugawa, estudiante de segundo semestre de leyes. Tengo de compañero a un chico muy divertido que yo creí que era gay —. Lo último Soyo lo dijo apenada.
Al terminar las presentaciones se abrazaron. Después de un largo rato así. Kamui rompió el contacto, ¿cómo se había enterado ella de su sexualidad?
—Soyo, ¿cómo te enteraste que yo no era gay? —preguntó Kamui.
—Bueno, es que fui a casa de Kagura, me había molestado mucho lo de Hikari y me fui a desahogar con ella.
—Maldita mocosa, me prometió que no lo haría —dijo Kamui con un tono molesto.
—No fue ella, fue Okita.
—Maldito sádico —dijo Kamui para sus adentros.
—Y ¿por qué no querías que lo supiera?
—Porque ya no me ibas a dejar vivir contigo y yo quería conocerte mejor para saber cómo conquistarte.
—Además, explica me eso de que te desahogaste por lo de Hikari—
El chico alzo una ceja de forma inquisidora
El rostro de Soyo paso por los mil tonos de rojo apartando la mirada rápidamente de Kamui.
—Bu...bueno. Verás... Como te lo digo. Estaba algo celosa cuando los vi de esa forma. Ahora me alivia saber que no pasó nada entre ustedes.
Volteo a verlo, notando su hermosa sonrisa sincera. No le cabía duda también estaba irremediablemente enamorada de él.
De la nada, el tomo su barbilla delicadamente, con el pulgar delineo sus rosados y apetitosos labios. Se inclinó hasta quedar a su altura. Chocaron alientos mientras hacia el ademán de besarla. Hasta que capturo sus labios en un intenso beso sin darle tiempo de procesar semejante acción.
Se sentía mareada por tan exquisita sensación de sus lenguas luchando en su boca sin tregua alguna. Sintió las manos de Kamui delinear su cuerpo de los hombros hasta la cintura posesivamente
Los pulmones de ambos estaban en su límite se obligaron a separarse entre gemidos llenos tensión. Cundo el hablo su voz era ronca y grave.
—Soyo, en serio te necesito— decía algo agitado y con las mejillas rojas, su lívido estaba al máximo no quería parar hasta por fin unirse con ella.
"Me necesita..." pensó algo agitada y conmovida. "Me necesita... Él realmente me necesita... Espera... ¡¿De qué forma y como me necesita?!"
— ¡PARA!— y con eso lo empujó.
—Au, eso duele— dijo sobándose la cabeza y se percató que ella estaba tapándose la cara pero aun así se veía lo roja que estaba.
— Soyo yo...
—N—no hay problema, esto es muy rápido ayer en la noche creía que eras gay y ahora eres un hombre... ¡No!, no es que no eras hombre antes, lo eras, pero pensé que te gustaba por... Ahí. Si… si no, si no fuera porque Sougo me dio evidencia de que no eras gay, yo nunca lo hubiera descubierto, pero yo ya me daba cuenta, como sea, ¡todo es gracias a Sougo y su evidencia! — Gritó alterada.
"¿Evidencia?"— ¿De qué evidencia hablas?— dijo totalmente perdido.
—La… la evidencia que me mostró en la casa de Ka… Kagura. La… la prueba de embarazo.
"¿Prueba... De... embarazo?" Iba a correr sangre.
— ¿De quién era esa prueba de embarazo ?—. Preguntó con un tono de voz profundo.
Soyo pudo notar como su semblante había cambiado por completo, parecía alguien que estaba deseoso de alcanzar la venganza. Eran los ojos de un monstruo sin piedad.
—Ka... Kagura—. Respondió titubeante. "Creo que no debí ni mencionarlo"
Él se hecho la carcajada y eso asusto un poco a Soyo.
—Entiendo, Okita Sougo le compro una prueba de embarazo a mi hermana... Curiosamente ellos iniciaron una relación—. Dijo el para comenzar a reír de nueva cuenta. —Iré a matarlo, vuelvo en media hora
Fue lo último que dijo antes de dejar a Soyo en la soledad de su apartamento. Tres segundos fueron los que ella necesito para darse cuenta de que si no detenía al pelirrojo, Okita acabaría desayunando sus propios testículos
.
Holo, un saludo a quienes siguen este fic o/ Esperó les este gustando. Reafirmó que es un fic en colaboración con the sun is silent, BlueSkyMoon, Jen, Fanny, Yunia-san. Coco, Maria Isabel (Wattpad), Grell Whoops (No todas las escritoras cuentan con cuenta en fanfiction
.
GRACIAS POR LEER
