MI COMPAÑERO DE CUARTO ES GAY

Capítulo 6


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Antes que nada, avisó que este capítulo contiene alto contenido de narración sexual, así que les sugerimos discreción al momento de leer.


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La azabache no cabía en sí de la alegría que sentía y se lanzó a los brazos de su pareja dando un firme si como respuesta a la gran pregunta.

Tanto fue el impulso del cuerpo de Soyo que Kamui trastabillo y callo junto a su amada al lago, mojando sus ropas por completo.

Los ahora novios se miraron fijamente para luego soltar una carcajada conjunta.

—Estas cosas solo nos pasan a nosotros y al pato Lucas —dijo riendo Kamui.

—Tienes razón —concordó Soyo.

—Mejor nos vamos antes de agarrar una pulmonía —dijo el pelirrojo extendiendo su mano a su pareja.

Muy sonriente la azabache tomo la mano extendida frente a ella y juntos se fueron al departamento donde tomaron una ducha al mismo tiempo.

Aunque para ser sinceros Soyo esperaba a un salvaje Kamui haciéndole el amor en la ducha, cómo tratar de concluir lo que quedó pendiente hace unos días. Pero lo que ocurrió fue muy distinto; el Yato preocupado por su novia la atendió como una princesa; lavo con champú de vainilla sus largos cabellos con suma delicadeza y limpio cada parte de su piel con la esponja de baño; y así se invirtieron los papeles con Kamui.

Ella lavo los cabellos de su pareja y también le tallo la espalda con la esponja, compartieron besos castos y risas cómplices; pero nada paso a más allá y eso preocupó a la azabache, pensando que Kamui no le veía atractivo sexual. Luego de salir de la ducha y de comer juntos una merienda frente a una maratón de Juego de tronos que pasaban por la televisión.

Después de toda una semana de relación, Soyo esperaba otro comportamiento de Kamui hacía su persona. No tenía nada en contra del Kamui tierno y dedicado que era su novio. Pero tuvo más insinuaciones de él cuando creía que era gay que ahora.

Era viernes por la tarde, ambos habían decidido pasarla en el departamento viendo una película después de tan agotador día en la escuela.

La joven de largos cabellos azabache pensó que era una buena oportunidad para insinuar a Kamui intentar llegar más allá de la tercera base. Se arregló con una falda muy corta que dejaban ver sus muy torneados muslos y una blusa muy pegada con un escote muy profundo. Una vez que Kamui había ya colocado la película, le aviso mediante un grito.

Durante un buen rato estuvieron viendo la película y eso a Soyo le desesperó un poco.

La azabache se levantó del sofá con la excusa de usar el baño y se miró detenidamente en el espejo de cuerpo completo solo tenía puestas unas bragas negras y una camiseta de tiritos pegada al cuerpo sin sostén abajo, había utilizado la escusa de que hacia mucho calor para deshacerse de algunas prendas de su ropa y convenció al joven de hacer lo mismo, entonces ¿Porque Kamui no le había tocado? ¿Estaba sexy o no?

Un poco molesta la azabache salió del baño dispuesta a seducir a Kamui, que la estaba haciendo sentir insegura de su poder de seducción y eso le dolía en su ego femenino.

Soyo camino sensualmente hasta el sofá y se quitó la camisa de tiritos dejando sus senos al aire, por el respaldo del sofá se acercó a Kamui abrazándole a la altura del cuello.

—Kamui —llamo sensualmente.

Al no obtener respuesta del pelirrojo, ni un mísero movimiento, molesta se paró de frente al Yato para encontrarlo dormido en el sofá.

Avergonzada y molesta la pelinegra fue hecha una furia a su cuarto con la plena intención de cambiarse y bajar a la piscina climatizada a despejar sus ideas.

Rápidamente se cambió a un traje de baño de dos piezas color negro con dorado; tomo una toalla y salió del departamento azotando la puerta.

La indignada Soyo, llego a la alberca y se tiró al agua cristalina de un solo chapuzón; nado varias brazadas ignorando la mirada que sentía en su espalda. Buceo un poco más y al sacar su cabeza del agua miro la brillante luna llena.

—Así que aquí estabas —hablo una voz masculina.

—Ka… Kamui —tartamudeo la chica al ver a su novio con unos bermudas azul marino con una camisa de botones abierta dejando tu pecho marcado al descubierto.

—Sí, yo ¿Esperabas a alguien más muñeca? —Hablo con tono sexy mientras se despojaba de su camisa y se reunía con su novia en las cálidas aguas— Ahora explícame ¿Porque azotaste la puerta? —pregunto mientras abrazaba el cuerpo de Soyo contra su pecho.

—Yo… yo —tartamudeo bajando la cara sonrojada dejando que su flequillo ocultara sus mejillas.

—Dime —presionó

—Es que somos pareja nos bañamos juntos, dormimos juntos y —se sonrojo a mas no poder mirando la cara de Kamui— No vi respuesta alguna durante estos días, incluso al estar ambos desnudos.

La sorpresa pinto la cara del joven quien luego soltó una socarrona sonrisa de lado.

—Soyo, claro que quiero hacerte mía con todas mis fuerzas —apretándola contra su cuerpo haciendo que sienta su creciente erección— Quiero atarte a la cama y hacerte olvidar como caminar; pero antes que mis necesidades están las tuyas. Y creí que querías tiempo para avanzar hasta allá —admitió.

—No quiero tiempo, me siento vacía sin que me toques —confeso Soyo— Te necesito —finalizo toda sonrojada.

En respuesta a esa confesión Kamui separo ambas piernas de Soyo y la hizo que enredara sus extremidades a su cintura, haciéndole sentir completamente su erección.

—Pues prepárate princesa —hablo con voz ronca— Esta noche empezamos a sumarle herederos al clan Yato.

Y como gesto para reafirmar su oración el pelirrojo subió un lado del traje de baño de Soyo liberando un seno, el cual tomo con delicadeza y lo amaso para luego llevarlo hasta su boca y darle una mordida leve; provocando el primer gemido de la noche.

Con lentitud el pelirrojo salió de la alberca con su novia cargada estilo koala, con la única dirección de su departamento; más específico la alcoba.

Cuando llegaron al lugar, solo una puerta los separaba de la pieza. Kamui se inclinó un poco para permitirle descender de su espalda, Soyo lo hizo... Comenzó a sentirse nerviosa, demasiado si era sincera consigo misma.

Él rodeo por la cintura a la chica con sus fuertes brazos besándola con aires de suavidad y poco a poco aumentando la intensidad recorriendo cada centímetro de la boca de ella. La apego más a su cuerpo deslizando sus manos hasta más debajo de su cintura amasando el redondo trasero de la chica. Comenzó a dar lentos pasos manteniendo aun su boca unida a la chica haciéndola retroceder a cada paso que daba; Soyo se dejó llevar confiando en que esta vez no tropezarían para que alguno terminara con la cabeza abierta.

La espalda de ella chocó contra la puerta, su mano palpaba está para lograr abrir con torpeza. Estaba tan sumergida en la lujuria que cada vez más dominaba su cuerpo. Ni se inmutó en prender la luz, para ella solo existían las caricias de su amado delineando su cuerpo. Conforme caminaban entre besos y caricias, Kamui la iba desprendiendo de aquel traje de baño que lo había excitado hasta dejarla completamente desnuda.

Kamui no podía dejar de mirarla mientras la chica le estaba robando el aliento de esa manera con esos besos tan intensos. Entraron a la pieza con Kamui haciendo retroceder a Soyo hasta llegar a la orilla de la cama donde la recostó con cuidado. Admirando cada más mínimos detalle de ese cuerpo que deseaba tocar como si fuera un instrumento.

Se sintió avergonzada por esa mirada tan lasciva.

— ¿Qué ocurre?—. Preguntó Soyo con un hilo de voz

— ¿Te han dicho que eres perfecta?—. Preguntó riendo a la vez que admiraba el cuerpo de ella, sintió la ironía. —Comenzaba a sentirme harto de hacerte el amor en mis pensamientos...

Confesó inclinándose hasta quedar sobre ella. La beso en los labios deslizándose por su cuello, lamiendo sus clavículas mientras sus manos acariciaban sus pechos y jugueteaban con sus pezones.

—Kamui...—. Pronuncio Soyo entre gemidos para después cubrir su boca.

Había sonado tan pervertida... Ese fue su pensamiento. Kamui rio, se había dicho que la haría gritar eufórica su nombre, como tantas veces lo imagino. Su lengua recorrió sus pechos, bajaba por su abdomen besando cada centímetro de éste, hasta que llego a aquella parte, la cual no podía ser cien por ciento admirada debido a que la chica había cruzado las piernas.

¿Demasiado agresivo de su parte? Se preguntó cuándo sus manos tomaron de las piernas de la chica para abrirlas frente a sus ojos. Admiraba cada detalle de aquel imagen, observaba aquella parte, sintiendo como algo se le atoraba en la garganta...

Beso sus muslos desde las rodillas bajando cada vez más hasta que su lengua se deslizó por ese lugar que estaba tan lleno de humedad. Ella sentía como palpitaba... ¡Por todos los cielos que le había hecho! Tuvo que morderse los labios para no emitir ningún sonido extraño.

Otra vez la lengua del chico se deslizo por aquella parte, la besó y succiono habiendo que ella sintiera que desfallecía a cada acción. El pudor había desparecido, ahora la pieza de inundaba por los gemidos incontrolables de la chica...

Continuó lamiendo ese dulce manjar que se desprendía de ella. No iba a desaprovechar esa oportunidad de tenerla a su merced, como lo estaba haciendo. Se veía extremadamente bella gimiendo, y luego de unos instantes esa chica soltó un grito más fuerte que los anteriores.

— Para...— emitió Soyo con un hilo de voz

— No lo haré hasta se cumpla todo lo que había soñado contigo— Fue hasta su boca y la beso

La besaba como si la necesitara más que nada en este mundo, y ella hacia lo mismo. Alborotaba sus rojizos cabellos con sus dedos, y el acariciaba sus senos con furia. Sentían la respiración del otro agitada.

Entonces, Kamui decidió que ella ya estaba lista, y se bajó sus bermudas.

— ¿Estas preparada? — Le preguntó con cariño, y ella sonrió rodeando su cuello con sus brazos

Poco a poco fue introduciendo su miembro en el sexo de ella, mientras Soyo soltaba unos pequeños gritos que excitaban cada vez más a Kamui. Lo hacía con cuidado, procurando no lastimarla, y rompiendo el himen de ella, por ende, su virginidad.

Entonces el al fin la pudo sentir, sintió como se volvía uno

Él estaba verdaderamente emocionado, hacer suya a la mujer de sus sueños, los más locos y salvajes y este era solo el comienzo.

Sentía como la cavidad de la morena lo rodeaba, era tan estrecho por ser su primera vez y él estaba maravillado, hacerlo en la realidad es mucho mejor que en las fantasías. Había quedado fascinado con este sentir.

Una vez que vio a Soyo cómoda con lo que estaban haciendo, la levando de la cama, con él todavía adentro, y se sentó un sofá para una sola persona que había dentro de la habitación, colocó a Soyo frente a él y le dio un tierno y lento beso, después fue bajando por su cuello, lamiendo, ella empezó a mover sus caderas cosa que hizo que el pelirrojo estremeciera.

Después del cuello bajo a sus pechos recorriendo con su lengua cada centímetro de su piel, mientras sus manos daban leve nalgadas al trasero de la morena.

Ella se aventuró a dar pequeños saltos y movimientos circulares de cadera. Estaba en el paraíso, de esa forma lo sentía cada vez más en su interior, llenándola toda. Estaba apoyada en sus hombros mientras él seguía atendiendo sus pechos y grabando su figura con las manos.

Presentía que se estaba volviendo adicto a ellos, amaba su aterciopelada piel.

Los gemidos iban en aumento y el oxígeno era cada vez más difícil de llegar a sus pulmones.

Se unieron en un húmedo beso lleno de la pasión del momento

—Se... Se siente tan bien, Soyo—

La coherencia sobraba en ese momento. Los ahora gritos de ella lo ponía, si era posible más y más duro

—Ka...Kamui—

Escuchar su nombre de esa forma le fascinaba.

Justo en ese momento los cuerpos de ambos se retorcían, sus mentes emprendían el vuelo a alguna tierra lejana llamada "lujuria" y sus voces emitían sonidos placenteros sin ningún tipo de pudor.

—Ah…. ah…. —. Gritaba ella, no podía detener esos gemidos.

Kamui sentía la dulcera en los gemidos de su amada, estaba fascinado por ello. Ella le rodeo con las piernas apegándolo más, si es que eso era posible, sentía como él se adentraba a ella todavía más, su boca no dejaba de gemir sin consideración tallándole los hombros y la espalda con las

uñas.

Era demasiado el placer que sentían ambos, ella le arañaba donde podía

para que entendiera que se sentía demasiado bien y el otro no se quejaba por las marcas de su cuerpo, al contrario, le fascinaba que ella dañara su cuerpo de esa manera.

—Te amo…. —. Pronuncio Kamui entre gemidos.

Se sostuvo de los brincando más hasta que su cuerpo le indicó que el

orgasmo estaba cerca. El sintió como todo el cuerpo de ella se tensaba otro se tensó, el rodeo con sus fuertes brazos empezando a moverse todavía más rápido de lo que ya lo hacían a moverlo rápidamente.

—Creo que me voy desmayar…. —. Susurró ella en el odio de él.

—Soyo... –. Dijo Kamui con el cuerpo tenso.

—Kamui...—. Decía ella en repetidas ocasiones.

Hasta que el sintió correrse dentro del cuerpo de su amada... Ambos estaban agitados, Soyo sentía como salía él dentro de ella. Él suspiró dejándose caer sobre ella sin aplastarla, la rodeo con sus brazos para después besar su frente.

— ¿Segundo round?—. Pregunto coqueto


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Bueno lectores míos, les aviso que estamos s un capítulo de terminar esta historia de amor/lujuria. Así que les recomiendo que esperen por él ddurante el transcurso de la noche.


GRACIAS POR LEER