Cap 3.- La historia de un Fab'huritu de cuarta…
En algún lugar perdido en el "Krosmoz" existe una dimensión conocida como "Fab'hugruta", una tierra devastada por sus propios habitantes conocidos como "Fab'huritus", demonios de diferentes formas y tamaños cuyo propósito en la existencia es la destrucción
Este lugar era gobernado con mano de hierro por un gran demonio conocido como "Rushu", el cual no conforme con su reinado, había decidido conquistar el universo y convertirse en el más grande de los dioses
Su primer intento fue durante el año 24 de la "Era de los Dofus" cuando decidió invadir el "Mundo de los Doce", pero fue vencido por los héroes y exiliado nuevamente a su mundo
Muchos de sus esbirros quedaron atrapados en el Mundo de los Doce, sellados en objetos comunes, desde armas a joyas; y custodiados por guerreros de gran poder y voluntad, para no caer en las tentaciones que los demonios pudieran sugerir
Los Fab'huritus fueron clasificados en base a su poder y astucia, desde aquel capaz de robar las sombras de los seres vivos para convertirlos en zombis a aquellos que simplemente servían como un mapa para guiar a los viajeros a su perdición
Esta es la historia de un pequeño demonio alado de nombre "Rhinn", su poder era tan simple e insignificante a la vista de sus hermanos que lo trataban peor que la basura. Su don es que podía transformarse en todo tipo de objetos o armas que solo podían ser utilizados por manos pequeñas, manos humanas
Siendo el hazme reír de los Fab'huritus, durante la primer invasión decidió pasar desapercibido ocultándose en las sombras de demonios de gran poder, su única habilidad útil según Rushu
Esto nos lleva a la gran hazaña atribuida a "Gúltar", el hijo del dios Yopuka; tras una incesante batalla logro derrotar al Fab'huritu Mayor conocido como "Rubilax", siendo astuto y orgulloso; el demonio le ofreció un trato al héroe. Se dejaría sellar dentro de una gema y se convertirá en su leal compañero de batalla, Gúltar sin dudar acepta y cuando se realiza el ritual de sellado Rubilax toma a Rhinn de su sombra y lo lanza lejos con dirección a la isla flotante de "Incarnam"
Nunca se sabrá si fue compasión, para que pudiese seguir libre; o si fue desdén a quedar atrapado con un demonio inferior
Al caer en la isla flotante, Rhinn comienza a vagar descubriendo a su paso que este sitio es donde se inician los héroes del Mundo de los Doce, por lo que con temor permanece fuera de la vista de todo novato en su camino
Pasado el tiempo aprende que cada uno de los Dioses ha pisado en algún momento dicha isla, dejando inscrita una historia que contar… Un día mientras curioseaba en un campamento cerca de un portal supuestamente fuera de servicio, un cegador destello se dio a sus espaldas, presa del pánico corrió a una mesa y se transformó en lo primero que vino a su mente, un reloj de arena similar a una escultura que hacía referencia a uno de los dioses
Del destello apareció una figura encapuchada, ni más ni menos que Xelor el Dios del Tiempo, viendo hacia todos lados en busca de algo, desafortunadamente para Rhinn
"En que tiempo habré dejado esto aquí" dijo identificando y tomando el reloj como uno de los suyos "No tengo tiempo que perder, tengo pendientes por hacer" sin más lanzo al pequeño demonio transformado hacia el portal, el cual se activó justo en el momento que lo toco "espero caiga en mi habitación" dijo el dios sin más para desaparecer en otro destello
