-Buenos noches querido público esta con ustedes Rebecca Green-mencionaba una Rubia desde el foro de un noticiario.
- y Chris Clay-mecionaba un pelinegro apuesto conductor
-y aunque he dicho buenos noches hoy no es un gran día pues como sabemos es un día de luto, pues hoy fue el entierro oficial de la Enforcer Fate Testarossa Harlaown, que falleció en combate, y si bien dije que es un entierro no es así pues su cuerpo nunca fue recuperado- el desgano era evidente para la rubia
-una lamentable noticia para Midchilda-con la misma expresión con su compañero- así que para quien no sepa quién es la Agente T. Harlaown, y sinceramente si no sabe es que porque simplemente está ciego y nació ayer.
- bien dicho Chris, bueno y quien no sepa y para quien quiera saber más sobre ella, hemos recopilado todo su vida en un video.
Y la imagen cambio para poder ver a una joven rubia de 10 años con un uniforme de cadete.
-Fate T. Harlaown es hija de la Cientifica fallecida Precia Testarossa y hermana menor de la igual fallecida Alicia Testarossa, aunque en un principio fue una infractora de la ley junto con su familiar Arf, ella cambio mucho cuando conoció a la ya retirada Almirante Lindy Harlaown que paso a hacer su madre adoptiva, y con ello ella gano una nueva vida y familia.-
La imagen cambio por una de la rubia con su familia adoptiva.
-de niña participo en el incidente del tomo de las sombras y su familia se hizo mayor.
Ahora se miraba a una sonriente rubia con dos niñas de su edad a cada lado.
-Formo parte de llamado las tres Aces de la TSAB, junto con sus mejores amigas, la ya conocida instructora Nanoha Takamachi, más conocido como el demonio Blanco y la Comandate Hayate Yagami.
La imagen cambia para ser las tres, pero con sus respectivos uniformes y un poco más grandes.
-Es conocido su afín por salvar a pequeños de los orfanatos que han tenido una vida como la suya.
Ahora vemos a la rubia ya en su fase de adulta con dos niños en ambos costados, una pelirosa y un pelirrojo sonriendo a la cámara.
-fue una de los miembros de la unidad 6 que fue la unidad encargada del incidente Scaglietti y con ello más tarde se convertiría en la madrina de la hija adoptiva de la instructora Takamachi.
Ahora están todos los miembros de la unidad 6 y una pequeña Vivio en los brazos de su madre.
-a pesar de siempre estar viajando en la naves se puede decir que su verdadera casa fue en el hogar de los Takamachi, para así poder cuidar a su ahijada junto con su mejor amiga (porque eso es lo que nos quieren hacer creer, yo sé que son algo más)- hablo la narradora de la manera más rápida posible al decir lo último y con ello ganándose la mirada enojada de su productor.
-podrías apagar eso por favor shamal-se escuchó una tranquila voz mientras la imagen de la televisión cambiaba para mostrar a una familia de tres.
-admite que eso fue raro Hayate-chan - dijo la susodicha con apenas una sonrisa
-Con el paso del tiempo ella fue considera como la mejor Enforcer de su edad y algunos mencionaban que ha sido la mejor desde la fundación de la TSAB. Sin duda alguna va a ser difícil llenar ese lugar.
-tal parece los medios no nos dejaran descansar tranquilos-contestaba la castaña al ver como la imagen cambiaba por una mostrando a la Enforcer con su equipo de investigación.
La imagen ahora muestra a muchas personas de negro en lo que aparenta ser un cementerio.
-Su muerte nos causa gran pesar, pues nos recuerda que ni la más poderosa Agente puede vencer a la muerte, este no es un adiós solo para al Enforcer T. Harlown, sino para todos aquellos oficiales que cayeron en el cumplimiento de su deber…- un click se escuchó por toda la sala, apagando con ello el televisor.
-Bien prepárense, mañana saldremos a investigar que paso, quiero que todos descansen- se dirigio la castaña al grupo que estaba detrás de ella- Los que quieran se pueden quedar a dormir en la Agencia- volteo a ver a las diferentes personas que estaban en la sala repartidos en diferentes lugares todos ellos enfundados en diversos trajes que tenían en común el color negro.
- yo me quedare aquí-hablo una pelirroja.
- Estas segura Nanoha-chan, no deberías ir con Vivio, ella te necesita – la preocupación era evidente en la castaña, porque ver así a una de sus mejores amigas la destrozaba por dentro.
-Gracias Hayate, creo que iré- Hayate observó a la siempre animada Nanoha, caminar como zombie hacia la puerta para luego desaparecer de su visión.
Vio como todos se marchaban a sus habitaciones, para descansar o para llorar y esperar a que el sol se levantará, a que el astro rey les avisara que tal vez la misión más importante de sus vidas ha iniciado.
Los ojos de Hayate picaban por las lágrimas que querían salir, pero ella no lo permitiría, no lloraría, primero tenía que encontrar al culpable de tanta tristeza, y ya luego tendría tiempo para llorar y lamentar pero ahora no, porque sabía que si lo hacía perdería la poca cordura que aun tenia, porque sabía que tenía que ser fuerte por todos, porque si ella no lo hacía nadie lo haría, ni el inalterable Chrono había podido evitar llorar como magdalena y ni que decir de la ya madura almirante que había quedado inconsciente a nada más enterarse, porque no esperas que de un día para otro te digan que tu hija,hermana, amiga, compañera y jefa se ha ido para no volver jamás.
Claro que decirlo resultaba más fácil que hacerlo pero tendría que aguantar, tenía que hacerlo, lo que nunca se esperó la joven comandante es que al ir a su habitación se encontraría con una rubia de hermosos zafiros.
Pov Hayate.
-Hayate-chan – Saludo la mencionada rubia.
-Carim-sama – dije mientras le reverenciaba, y me puse a pensar en todo lo que había pasado, tal vez al destino no le agrado pero esto era pasarse mucho.
- Hayate..-
-Basta- la interrumpí no quería que me viniera con otro de sus discursos sobre cómo debo tratarla, que el "sama" no le gusta, que le duele que la trate de usted, pero es que la verdad es mejor así, pues la única que sufre aquí soy yo - Carim-sama, me podría decir que hace en mi habitación, eso no es algo propio de una "Monja"- intente decirlo tranquilamente pero eso ultimo salió muy envenenado.
-Vine a verte- aunque intente odiarla no puedo, esta es una de las razones, ella es de las pocas que ven detrás de mí fachada.
-¿por qué?- ya sabía la respuesta
- no puedes hacerte siempre la fuerte, debes llorar, deja salir el dolor, no te encierres en ti misma, Hayate me preocupo por ti, asi que anda llora- ella me pedía llorar pero eran sus ojos lo que derramaban las lágrimas.
- yo no lloro- intente hacerme la fuerte.
-te equivocas, tu solo lloras con las personas correctas- me conoce, me conoce muy bien, pero justo por eso me estaba haciendo enojar, si me conoce ella debe saber que su presencia me hace más mal que bien, que cuando se vaya dejara en mi un gran dolor aun incluso mayor del que siento ya.
-porque!, porque me dices esto! Sabiendo que no puedo!- y explote, no aguante, nunca lo hago, no con ella, simplemente no puedo ocultar mis sentimientos- Tu mejor que nadie sabe, que solo hay tres personas con las que puedo llorar, solo tres, una de ellas es una mar de llanto y la otra es la causa de este dolor, y la que me queda, me destroza el corazón cada vez que la veo, cada vez que está conmigo!-mis ojos picaban y ya no podía detenerlo, y mis lágrimas salieron.
-Hayate….- con solo decir mi nombre me derrumbe en ella, me abrazo, como solo la persona dueña de tu corazón puede hacerlo, como solo Carim hace conmigo, a pesar de que su posición me impida amarla, aun a pesar que este sentimiento que tengo por ella me lleve al infierno, aun a pesar de que mi amor no sea correspondido. Y llore como magdalena, como una niña cuando pierde su juguete favorito, como la persona que soy.
-shhh calma, aquí estoy- su voz es como un arrullo de ángeles- no tienes nada que temer hayate-chan- mi llanto cesó pero los espasmos no se controlaban, no los controlaba.-descansa mi pequeña- y así lo hice.
-Hayate-chan es un gusto que vengas, aunque he de admitir que me sorprende verte aquí- una rubia con un rostro esculpido por ángeles me saluda.
-Carim-san- mi rostro dice más que mil palabras mis ojeras provocadas por no dormir le hacen cambiar su sonrisa por una mueca de preocupación, lo sé, me he visto mejor, pero es que las noches sin dormir por pensar en ella, me hacen mella.
- que ha pasado Hayate?- me preguntas y solo puedo intentar sonreír aunque la mueca que hago solo te hace preocupar más.
- veo a todos lados menos a ti, veo tu elegante oficina, el librero, la biblia que está ahí, me hace morderme el labio, veo los relicarios, las cruces que solo provocan que sienta un sabor metálico en mi boca, veo atrás de ti, la ventana para ser más específica, veo a la gente pasar, es fácil verlos, pues estamos en la oficina más alta, que da una hermoso vista a la catedral, y con eso siento mis ojos picar, y al final te veo a ti, con tu Habito, ese habito que me hace recordar lo que eres, una mujer hermosa, si pero una mujer entregada en cuerpo y en alma a la iglesia, y tomo fuerzas de no sé dónde y te contesto- vengo a confesar un pecado hermana- veo que te sorprendes jamás pensaste que vendría por eso, y pensé que me gritarías por decirte eso, que me dirías que para eso está el santísimo, que tú no te rebajas a confesar, que a ti te incumben cosas más importantes que estar aquí conmigo y escuchar mis pecados pero no, no lo haces y en cambio me regalas una de esas sonrisas de ángel.
- Hayate-chan, dudo mucho que algo que tu hagas se ha considerado un pecado- te oigo decir, pero no estas más que equivocada, porque desde que nací he pecado y ahora a mi edad adulta he pecado como ninguno otro.
- te equivocas- veo como cambias tu expresión por una más comprensiva.
- en ese caso dime tus pecados- me señalas a la silla enfrente de ti pues desde que llegue me quede de pie.
- yo solo niego con la cabeza y rechazo con esto tu oferta- me he enamorado- y tu expresión cambia de nueva cuenta, no sabes cuánto me gusta ser de las pocas personas que logra que cambies tu cara, pero no es momento de regocijarme por mis triunfos.
-Hayate amar no es un pecado- sonríes otra vez.
- me he enamorado de una mujer- bien ahora te sorprendes ya cuantas van 4 o 5.
- Hayate- oh me encanta cuando dices mi nombre- enamorarte de una mujer no es pecado, nuestra iglesia acepta el amor en sus infinitas maneras- sonríes con lo que me encanta que sonrías –asi que deja de decir que cometes un pecado, anda ve por ella, sigue tus sueños, haz lo que te digo y en un futuro cercano, yo personalmente las casaré- sonríes de la manera más cautivadora posible, sonríes sin saber que tu sonrisa me mata.
Mi mirada se nubla, me enoja que digas eso-está casada- te contesto tajantemente, si, no te lo esperabas, lo puedo ver en tu rostro, estas completamente desubicada.
- sabes si acaso su matrimonio corre peligro?, sabes acaso si te corresponde?, haz provocado adulterio?- tantas preguntas y todas con la misma respuesta.
- No lo sé- te contesto y es verdad no lo sé.
-Hayate- me dices con una mirada tan seria que para que negarlo me encanta- es una compañera de trabajo?- preguntas finalmente.
- Si- y veo cómo te angustias.
-desde cuando la amas- preguntas otra vez.
- creo que desde que la conocí, pero no me di cuenta hasta hace algunos meses atrás, lo pude controlar durante un tiempo pero estas últimas semanas lo que siento me ha superado- admití derrotada
- Hayate, sabes que no puedes amar a la mujer de tu prójimo, dime al menos le conozco, puedo ayudar a que esa peregrina enderece su andar.
- Claro que la conoces- suelto sin más y tus ojos parecen salir de tu cara y con lo siguiente se que quieres golpearme para que te diga quien exactamente- la conoces mejor que nadie, hermana Carim.
-Hayate sin rodeos- está molesta lo sé.
-me enamore de una mujer imposible- te impacientas- está casada- tus ojos quieren clavarse en mi-esa mujer se ha entregado en cuerpo y alma a lo que es- y te sorprende eso ultimo- mi mayor pecado es- quieres caerte de tu silla y eso me provoca una sonrisa interna- el haberme enamorado de una mujer casada con su iglesia- te caes- me enamore de una hermana- te levantas con la cara desencajada- una monja se ha robado mi corazón- te digo – me he enamorado de ti!- te grito.
-Hayate- no sabes que decir y solo puedes verme llorar, te lamentas lo sé- yo no…- no sabes que decir pero yo sí.
- lo sé, sé que no tengo ninguna oportunidad y por eso me disculpo, pero es que tenía que decirlo o me moriría, perdón Carim- camino a la puerta y no hay necesidad de que voltee, sé que estas en shock.
-Hayate yo…- se lo que viene a continuación pero no lo quiero oír, así que apresuro el paso pero al llegar a la puerta me detengo.
- espero pueda perdonarme – ahora ya no hay vuelta de hoja, lo dicho, dicho esta y así debe quedar- adiós Carim-sama- y me voy como la cobarde que soy, no quería escuchar lo que vendría pues ya sabía que tú me rechazarías.
Casualmente la persona que me consolo en aquella ocasión es la razón por la que lloro hoy.
-Carim- tu nombre es lo primero que pronuncio, otra vez ese sueño, no, otra vez ese recuerdo, ya de eso tiene un año, yo Yagami Hayate, a mis 27 años cometí el más grande pecado, me enamore de una mujer que vive y muere por la iglesia, me enamore de más ni menos que de la responsable de la iglesia, Carim Gracia., me levanto puedo ver que estoy en el sofá al que hace unas horas estábamos las dos, yo llorando y tu consolándome, me has dejado abrigada y eso te lo agradezco, haz evitado que enferme, antes de partir a mi misión, Gracias Carim, por ser mi pilar en estos tiempos tan difíciles, te agradezco ahora, porque después llorare por no tenerte a mi lado, hace un año me rechazaste, hace un año rompiste mi corazón, pero también hace un año tu y yo dejamos de ser amigas a pasar hacer unas simples conocidas, el sol mañanero me termina de despertar y me doy cuenta que se me hace tarde, luego tendré tiempo para preocuparme por ti, mi amor no correspondido, pero ahora, debo hacer que mi familia se recupere, debo traer paz, debo mantenerme fría para poder permitir que mi mejor amiga descanse en paz.
