Bueno, estoy de regreso, despues de unos dias difíciles en la universidad, les vengo trayendo la tercera parte de esta hermosa historia n.n espero y dejen sus reviews, para saber en que puedo mejorar y sus opiniones de la obra, bueno, como les había dicho antes, soy nuevo en esto, asi que agradecería su apoyo
Los dejo con la historia y disfruten de la lectura :3
Aquel acaramelado reinado (Mi primer día como sirvienta)
Aquellas palabras que había dicho me habían dejado bastante sorprendida, nunca me imaginé que me diría aquello, lo único que pensaba en aquel momento era que me arrojaría a la calle instantáneamente, ya que era lo más obvio, ninguna persona de clase tan baja como yo había entrado al castillo antes y había salido para contarlo, bueno no que yo hubiera escuchado. Las únicas personas que había escuchado que habían entrado en este castillo con las mismas condiciones que yo, no se le volvía a escuchar más en aquel reinado, en otras palabras y según rumores, aquellas personas terminaban ya sea muertas o encerradas en el calabozo de por vida. Era esa una de las tantas razones por las que las personas temían de acercarse al castillo, especialmente las personas como yo, ¿Por qué había decidido acercarme yo, entonces? La verdad no lo sé, quizás solo fue el hambre que consumía mi interior lo que me motivaba a ir ahí, a parte, en mis otras idas a ese lugar nadie me había atrapado… no hasta ahora.
-Que dices, ¿Te gustaría trabajar aquí?- me dijo después de unos segundos de silencio.
Ya que no sabía que responderle me quede un poco más de tiempo callada, sin decir palabra alguna, solamente me quede pensando en cómo sería mi vida si aceptara lo que me había propuesto la princesa, mi vida sin duda alguna daría un giro de 180 grados, el tan solo hecho de servirle a la princesa me llenaba de alegría, pero… a su vez hizo preguntarme el por qué me había dicho eso, que era lo que yo tenía en especial para que me aceptara como alguien cercana a ella, poniendo a un lado el hecho de que hace un momento intentaba intimar conmigo…. Después de que se me vino aquella idea a la mente, el hecho que de que la mismísima princesa intentara tener relaciones conmigo, me puso a reflexionar acerca de si la princesa sentía repulsión por mí después de que lo que le dije… pero, entonces ¿por qué me diría aquellas palabras? "Era una trampa" pensé, nadie había sido tan amble conmigo, "Es un sueño por supuesto" me negué a aceptar tan buena realidad. "Despertare y nada de esto habrá pasado" seguí pensando.
-Yo… la verdad no creo ser capaz de poder aceptar su oferta, su majestad- le respondí pensando que todo aquello era un simple sueño.
-Comprendo que es algo repentino, pero por favor reconsidéralo, nos beneficiaria a ambas, te ofreceré hospedaje, comida y te pagare, y a mí la verdad me gustaría que trabajaras aquí, sería estupendo si aceparas- me dijo con un tono entusiasmado, mientras me tomaba de las manos.
-Pero es demasiado su majestad, y a parte ¿en qué le beneficiaria a usted princesa?, ¿Qué le ve de bueno que una chica de la calle trabaje aquí?, de seguro hay muchas personas mejores que yo allá afuera, ¿Por qué yo?- le puse más peros a sus palabras, yo simplemente no me creía capaz de realizar semejante tarea, era demasiado para digerir en un momento. Sabía que esa decisión cambiaria mi vida por completo, y no era para tomarla a la ligera, sobre todo viniendo de la princesa.
-No es demasiado, es lo justo, después de todo, eres una persona bastante confiable, y a tu respuesta del por qué te elegí a ti de entre todas las personas es porque creo que eres especial, después de todo, saliste a rescatarme en aquel momento sin saber si quiera quien era, y la verdad te lo agradezco- después de haber dicho lo último, acerco su mentón a mi frente y me dio un pequeño beso en la misma zona- aparte, creo que eres muy linda, y… me gustaría que nos acercáramos más.
"Acercarnos más" había dicho ella, pero estaba segura que lo decía en el sentido sexual, después de lo que me iba a hacer hace unos momentos, no había duda de eso, sin embargo, no estaba del todo inconforme con la idea, ella realmente era bella, hermosa e imponía respeto con tan solo su presencia, era toda una dama, pero… de nuevo se me vino la idea de que dos chicas estuvieran saliendo, y más si era la princesa con una simple plebeya de la clase más baja, la reina obviamente no estaría de acuerdo con eso.
-Me encantaría, pe-
-Entonces está decidido, descansa por hoy y cuando te recuperes les diré a Yukari y a IA que te den una pequeña platica inductora acerca de los requerimientos principales- se separó de mí, y se dirigió a la cama, quería detener lo que estaba diciendo y explicarle bien mi situación, pero era una falta de respeto muy grave interrumpir a la princesa, así que decidí no hacerlo y esperar a que terminara- y… acerca de lo que paso anteriormente, olvídalo por favor. Ah, y por favor no mal interpretes lo que te dije de acercarnos más, solo quiero tener una buena amistad contigo. Quiero conocerte un poco más, ¿de acuerdo?
Se escuchó como tocaron la puerta inmediatamente después de que dejo salir sus palabras, sin dejar una pausa para que yo pudiera responderle.
-Su majestad, la reunión está a punto de empezar y solicitamos de su presencia- se escuchó la voz de un hombre viniendo de detrás de la puerta.
-Enseguida voy- se dirigió a la puerta mientras decía aquello- descansa, en un momento te veo Miku- dijo aquello ultimo mientras abría la puerta.
-P-princesa- le dije para que no se fuera, pero al parecer no me escucho y cerró la puerta. Pude escuchar cómo le hablaba a aquel hombre que se encontraba fuera del cuarto, hablaban algo sobre una reunión de impuestos, o algo por estilo, la verdad no puse mucha atención a lo que decían, debido a que estaba pensando en la consecuencias que me traería ser la sirvienta de la princesa, y aunque no quería más problemas con el castillo, escapar seria la opción menos lógica, ya que pensarían que sería alguna clase de ladrona si salía así como si nada, así que mejor decidí esperar a la reina para explicarle bien la situación.
Termine de comer todos los alimentos que se encontraba en la mesa, después de todo si se desperdiciara sería una total falta de respeto para la reina, "Ella me dio alimento y hospedaje, y ni siquiera le he agradecido apropiadamente" pensé. Al haber terminado de comer, me dirigí a la ventana que se encontraba al lado de la cama, decidí abrir las cortinas para dejar entrar un poco de luz al cuarto, parecía que era de atardecer, el sol estaba a punto de caer entre las montañas. Pero pude sentir la calidez del sol recorrer mi cuerpo, afortunadamente todavía alcanzaba los últimos rayos de sol de ese día.
Posteriormente me dirigí a la cama y me recosté en ella, pensé en esperar a que llegara la princesa para explicarle debidamente mi situación, sin embargo, se sentía bastante reconfortante estar ahí, en esa cama, en ese cuarto, en ese lugar, era algo especial, algo que no había sentido hace mucho, el calor de unas sábanas recorriendo mi cuerpo en compañía de una suave y cómoda cama, se sintió tan bien que caí dormida, hacía mucho que no disfrutaba de algo así.
…..
"Mi pequeña niña, recuerda que siempre te amare y te protegeré, no importa donde me encuentre, yo siempre estaré de tu lado, siempre serás mi adorada niña, recuerda que pase lo que pase nunca olvides de dónde vienes" Pude ver ante aquella voz una silueta que me resultaba bastante familiar, se parecía a una mujer con un cabello bastante largo.
Abrí los ojos lentamente y me encontré en la misma habitación en la que había despertado anteriormente, me levante un poco, quedando sentada sobre la cama con las piernas extendidas, estire mis brazos hacia arriba para flexionar mi cuerpo y quitarme esa fatiga que tenía en mi cuerpo. Hace mucho que no dormía así de bien, en realidad no recordaba ni siquiera hace cuanto había dormido de esta forma, pensé. Me fije en los alrededores y al parecer todo estaba igual, solo que estaba un poco más silencioso, así que me pare de la cama y me dirigí a la ventana para comprobar que horas eran de acuerdo con la posición del sol. Abrí las cortinas, y al parecer estaba oscuro, quizás era de madrugada y aun nadie se levantaba, todo se escuchaba bastante silencioso, así que decidí abrir las ventanas para recárgame en el marco por un rato, ya que no raramente tenia sueño después de despertarme de una siesta.
Se sentía una pequeña brisa de aire fresco, el clima no estaba tan frio, en realidad estaba confortable. Mire a los alrededores una vez que saque la cabeza por la ventana, parecía estar en un tercer piso y había dos grandes árboles a cada lado de mi vista a unos 15 metros de donde yo me encontraba. Era una vista hermosa, se podía ver toda la ciudad desde ahí, hasta los pequeños pueblos que se encontraban en las montañas, había muchas luces caseras prendidas, así que supuse que estaba por amanecer, ya que todos los comerciantes empezaban sus actividades diarias desde la madrugada.
Una fuerte brisa de aire llego a la ventana, por lo que decidí retroceder un poco hacia atrás, tapándome la cara con la mano derecha. Al momento de bajar la mano, pude observar como una extrañaba silueta entraba por la ventana, me exalte un poco y decidí dar unos pasos, para posteriormente tropezarme con la cama y caer sentada en ella. Me preguntaba si era alguna clase de ladrón o algo por el estilo, así que tenía miedo de que se me acercara.
-Vaya que hace frio afuera.- Me dijo mientras se abrazaba a sí misma.
La silueta de aquella persona se fue convirtiendo en alguien más reconocible. Con el miedo de que aquella persona pudiera hacerme daño, simplemente me le quede mirando, y al momento de verla, pude verificar que aquella persona era una mujer de cabello corto y rubio, con una estatura menor a la mía, parecía como si fuera una pequeña niña, y aunque no podía observar bien su rostro, pude deducir que no suponía un peligro para mi debido a su físico.
-Tú debes ser la nueva sirviente personal de su majestad- me dijo en un tono alegre- mucho gusto, mi nombre es Rin, Kagamine Rin, futura escudera de la casa real- extendió su brazo para saludarme.
-M-mucho gusto- le respondí el saludo parándome de mi cama.
Cuando me pare pude observar mejor su rostro, era una chica bastante linda, con unos grandes ojos azules, "Quizás todas las de la realeza son así de lindas", supuse. Aunque esa chica era bastante linda, me preguntaba cómo es que había subido hasta aquí, ¿Acaso no estábamos en un tercer piso?, y por qué vendría a mi cuarto a estas horas de la madrugada. Esas preguntas se contestaron por si solas cuando comenzó a hablar la otra persona.
-De seguro te preguntaras porque estoy aquí, y porque he decidido entrar por la ventana, bueno, la verdad es que la princesa me había hablado acerca de su nueva sirvienta y lo linda que era, y solo quise venir a comprobarlo- (L-linda, ¿La princesa seguía con eso?) me causo un pequeño sonrojo por lo que dijo- y entré por la ventana, ya que yo duermo en la habitación que se encuentra justo debajo de la tuya, y como me cierran la puerta, he decidido venir por la ventana, así que… ¿He resuelto tus dudas?.
Creo que me dio más respuestas de las que necesitaba, pero aun así, no podía creer que una chica tan mona como ella estuviera escalando paredes como si nada hasta llegar a mi habitación. Poco después me di cuenta de algo que había dicho, ¿Por qué la encerraban en su habitación? No tenía una respuesta en mi cerebro para eso.
-Emmmm… disculpa pero, ¿Por qué te encierran en tu habitación?- le dije con un tono dudoso, tratando de tomar más confianza.
-Oh eso, bueno, la verdad es que me he tratado de escapar varias veces de este castillo, ya que a nosotros los de la nobleza nos dejan salir muy poco afuera del castillo, y la verdad es algo frustrante para mí el estar encerrada en este lugar.
-Ya veo…- me puse a pensar en que quizás ese era el mismo motivo por el que la princesa había salido del catillo, quizás se había cansado de estar aquí adentro, ahora que lo pienso tiene lógica, si estas encerrado en un lugar, sin conocer cosas nuevas ni aventurarte por ti mismo, para mí sería algo que no soportaría. Viendo una analogía seria como ver a un pájaro que estuviera enjaulado, pero que tuviera toda la comida y comodidades que le pudieran ofrecer, pero ese pájaro se encontraría mejor si se estuviera en libertad, disfrutando de su vida, y haciendo lo que él quiera hacer.
-Jejeje, bueno, cambiando de tema, en realidad pareces una chica bastante linda- me dijo la chica de pelo rubio con una sonrisa en su rostro- serás una esclava sexual perfecta para la princesa.
-¿E-e-esclava sexual?- le dije en un tono un tanto alterado.
-Sí, serás su esclava sexual, y obedecerás todas sus órdenes al pie de la letra, por más vulgar que se escuche.- lo dijo con un tono burlón.
Aunque sabía que la princesa sentía cierta atracción hacia las mujeres, no pensé que tuviera ese tipo de fetiches, entonces la princesa se refería a ser su esclava sexual y por "acercarnos más" ¿se refería a tener ese tipo de relaciones sexuales?, no pude soportar aquella idea y me puse roja como tomate, la vergüenza de solo pensar el hacer eso con la princesa, era demasiado para mí.
-¿E-s en serio?- le dije tartamudeando.
-Sí, eso es lo que les hace a todas sus sirvientas personales, primero las prepara y les mete un-
-¡KAGAMINE RIN!- se escuchó como se azotaba la puerta de la recamara y al voltear a ver así allá, pude ver a la princesa ahí parada, parecía estar realmente enfurecida.
-S-su majestad- le respondió la chica pequeña.
-Supuse que estabas aquí, no te encontré en tu habitación…- le dijo la princesa.
-No, no lo haga princesa- podía observar como aquellas dos personas, IA y Yukari, tomaban de los brazos cada una a la princesa.
-Okay, entonces solo la pondré en la plancha por 2 minutos, así que déjenme- se veía aun molesta la princesa.
-L-lo siento princesa- le dijo la chica de cabello rubio.
No quería ver como terminaba esto sin hacer nada a cambio, nunca me gusto ver como se peleaban las personas mientras yo me quedaba parada ahí sin hacer nada. Así que decidí actuar para evitar un conflicto, entre las chicas.
-Eh… buenos días su majestad- la salude con un tono de voz suave, y al parecer logre que volteara a verme- espero que esta mañana sea tan hermosa y magnifica como usted, su majestad.
"Flechazo" podría decirse, si, ese fue un flechazo, al momento en que le dije aquellas palabras la princesa se calmó a un nivel tal, que paso de un tono enfurecido a un tono amable. Se dirigió hacia mí y empujo a Rin a un lado, posterior a eso, me tomo de las manos y me dedico unas cuantas palabras.
-Sera más hermosa, si tú me acompañas- Ante aquello, saque un pequeño sonrojo.
-¿Por qué no se casan de una vez?- dijo la chica de cabello rubio.
Oh vaya, yo que intentaba salvar la situación aquí, para que ella solo llegue a empeorarla…
-L-lo siento Miku, yo no...- me soltó de las manos y miro al piso
-Está bien, no te preocupes.- le dije con una sonrisa, obteniendo una sonrisa también de su parte.
Pasaron unos segundos de silencio en esa habitación, mientras la princesa y yo nos mirábamos fijamente a los ojos, parecía como si estuvieras viendo un eterno atardecer a través de sus hermosos ojos, era simplemente magnifico.
-Oh bueno, creo que yo ya me marcho aquí…-dijo la chica pequeña.
-¿A dónde vas?- la princesa tomo de la mano a la chica rubia- explícale la situación adecuadamente, ¿o acaso quieres que le llame a tu madre?
La pequeña chica saco una cara de sorpresa y asintió ante lo que había dicho la princesa.
-E-está bien- agacho la cabeza- la verdad es que no hay nada de eso de esclava sexual, todo lo invente yo, tu solo te encargaras del cuidado de la princesa, y de estar pendiente de ella en todo momento.
-Así es como son las cosas- respondió con un tono serio- pero bueno, Miku, te traje el documento oficial para que firmes el contrato, ¿sabes leer cierto?
-Oh si, si se leer- le respondí con seguridad.
Era curioso, ya que la mayoría de las personas que eran como yo y que vivían en la calle eran analfabetas, quizás obtuve algún tipo de educación cuando quede huérfana, y debido a eso, se leer, escribir y hacer conteos sencillos. Sin embargo, mis memorias acerca del pasado eran aun borrosas, no recordaba casi nada de antes de quedar huérfana.
-Bueno, léelo y firma aquí- me señalo una línea que se encontraba en la parte baja del documento. El documento no tenia en si nada especial, solo un contrato que estipulaba las acciones que tenía que realizar en el trabajo, los horarios de servicio y los beneficios.
-Listo- firme inmediatamente después de leer el documento, como había dicho la princesa, no había nada acerca de relaciones sexuales ni nada por el estilo, parecía ser un trabajo de sirvienta normal y corriente.
Pero en el momento en que lo firme, me di cuenta que ya se había ejecutado mi cambio de vida, y no hablé nada con la princesa acerca de lo que quería hablar con ella el día de ayer, me frustre un poco en mi interior, pero al final de cuentas, lo iba a hacer, aunque mis pensamientos me dijeran que no, la necesidad de comida y hogar decían otra cosa diferente.
-Bueno, parece que aquí acaba el contrato, gracias por aceptarlo Miku- me respondió con una enorme sonrisa.
-Su majestad, la hora del desayuno casi llega y necesitamos estar ahí puntuales.- le dijo la chica de cabella largo, IA.
-Oh, ciertamente, por favor entréguenle su uniforme a Miku, para que pueda acompañarnos en la mesa.
-Como ordene, su majestad- De nuevo la chica de pelo largo se dirigió hacia mí, y me entrego lo que parecía ser un uniforme igual al de ellas.
-Póntelo, lo necesitaras para que puedas desayunar con nosotras.-Me dijo la chica de pelo morado.
-Claro- le respondí.
-Bueno, nosotras nos vamos, me muero de hambre, nos alcanzas en el comedor, la princesa te esperara- dijo la más pequeña.
-Te espero afuera Miku- mientras lo decía, recibí un beso en la frente de su parte, quizás esa era su forma de dar los buenos días, o de saludar.
Y así fue como empezó mi vida como sirvienta personal de la Princesa Megurine, una historia que todavía tiene mucho que contar, y que seguirá siendo contada… hasta que se desvelen todos los misterios.
