Pues bueno, después de una muy pero muy larga espera, demasiado larga, estoy aquí de regreso, la verdad, es que deje de escribir estas historias por diversas cuestiones, en especial por falta de inspiración, aunque ya tengo la historia hecha en mi mente, se me dificulta bastante el sentarme y completar las historias, es solo que las palabras no salen como yo quiero de mi mente a mis dedos, y eso es un verdadero problema, ya que no encuentro un momento oportuno para seguir con las historias, podría decirse que es un milagro que siga escribiendo, ya que de la nada me llego un poco de inspiración para escribir, y tratare en estas vacaciones de reivindicarme y continuar con las historias, ya que también tengo pensado hacer una historia de NibutanixDekomori, pero primero terminare estas historias y terminare con as historias.
Bueno, después de este largo discurso, espero y sigan leyendo mis historias, aunque supongo que ya muchos la dejaron por mi tardanza, pero, estaré mas que agradecido si pudieran seguir la continuación de esta historia y les agradecería aun mas si me dejan sus reviews, aunque parezcan simples palabras, a mi enserio me inspiran para seguir escribiendo (cosa que me hace falta al querer seguir mis historias) bueno, los dejo y espero y disfruten de eta continuación n.n
Aquel acaramelado reinado (¿Mis verdaderos deseos?)
-Princesa, llévame a mi cuarto, hay que dormir juntas, hay que hacerlo, por favor- Esa era mi clara oportunidad para llevarme a Miku a la cama, y tener una gran aventura esa noche junto a ella, esa chica linda y preciosa por fin podría ser mía, pero, yo simplemente no podría hacerlo, ella no se encontraba en sus cinco sentidos en ese momento debido al alcohol, por lo que considere que, si hacía caso a sus palabras, ella me odiaría realmente cuando estuviera consciente.
Decidí salirme de mis ideas locas y tomar solo la segunda idea. Si bien era cierto que quería que aquella pequeña chica fuera mi amante, lo que más deseaba era que ella me aceptara realmente con sus propias palabras, y no solo tener una noche desenfrenada y que eso terminara ahí. La idea más clara que tuve acerca de esa situación fue el llevar a Miku a su habitación y evitar que se armara más alboroto a mitad de la fiesta, por otro lado, parecía ser que IA había reaccionado de buena forma ante la actitud que había tomado Miku, lo que al principio me pareció extraño, ya que ella no hablaba de forma tan abierta en el castillo que no fueran Yukari o Mayu. Supuse que la fiesta había logrado su objetivo, por lo menos hice que aquellas dos chicas lograran comunicarse de manera adecuada, aunque pensaba que aún era muy poco el progreso que se había hecho para considerar una buena amistad, pensé que era el suficiente, tomando en cuenta el tiempo que transcurrió y la personalidad cerrada de IA.
Jalé a Miku de la manga de su traje de sirvienta para poder llevarla a su habitación y que descansara. En reacción ella solo se quedó ahí parada haciéndome pucheros, como si se tratara de una niña pequeña, pero tenía que llevarla a su habitación, no sabía que podría hacer si ella se quedara ahí por más tiempo, parecía como si se tratara de una olla cerrada, que explotaría en cualquier momento. Necesitaba llevarla urgentemente a su habitación, de todos modos, la fiesta estaba por concluir, el horario de servicio del comedor estaba por expirar, debido a que las sirvientas del castillo tenían que limpiar antes de que acabara su servicio, fue un trato que habíamos hecho, ellas limpiaban ese día y empezaban más tarde mañana, de tal modo que solo nos quedaban unos minutos, así que di por concluida la fiesta.
-Muy bien chicos, la fiesta esta por acabar, les agradezco mucho por haber venido- anuncie a todas las personas ahí presentes- me llevare a Miku a su habitación, así que si desean pueden quedarse y disfrutar del resto de la fiesta.
-Princesa, no tiene por qué hacer eso, nosotras nos encargaremos- dijo Yukari señalando a IA para que la apoyara.
-SI, no se preocupe, nosotras nos encargamos de ella- IA sujeto de la mano a Miku, la cual a su vez me estaba abrazando del brazo. Su mirada era bastante linda, se me quedaba viendo con unos ojos medio llorosos, como si ella no quisiera separarse de mí.
- ¡NO! Yo quiero que la princesa me lleve a la cama-grito un poco fuerte en frente de ella- te lo agradezco IA, pero esta ocasión es especial- cambio su tono de voz a uno amable y gentil, en seguida, se aferró a mis brazos más fuertemente. Se formó un gran puchero en su rostro en señal de que ella quería irse conmigo, y que yo estuviera de acuerdo con su idea.
-IA, déjamelo a mí por ahora, yo llevare a Miku a su habitación- le acaricie la cabeza como si se tratara de un cachorro, por alguna razón eso ponía cómoda a IA.
-De acuerdo Princesa, pero tenga cuidado, parece que Miku no se encuentra del todo bien- me dio un poco de sorpresa, aunque no sabía si ella se estaba preocupando por mi o por Miku, pero al menos podía asegurar que ella estaba tratando de ser gentil con Miku.
-IA-chan, lamento haberte gritado, es solo que…- Miku en ese entonces tenía un comportamiento multifacético, nunca habría imaginado que ella fuera a comportarse de esa manera con tan solo unos tragos de alcohol. Estaba empezando a sentirme un poco culpable acerca de lo que le había pasado a Miku.
-No te preocupes Miku, espero… que te recuperes pronto- le fue un poco difícil decir aquello último, ella todavía no podía expresar correctamente sus sentimientos, pero intentaba sacarlos a flote.
-Gracias IA-chuan- su tono cambio de nuevo y su estado de humor parecía ser bastante soberbio- ahora vámonos a la cama princesa.
-Chicos, antes de que llegue la hora acordada para la entrega del comedor, asegúrense de no dejar muy sucio ¿de acuerdo? - todos asintieron con un "De acuerdo, su majestad".
Lleve a Miku a su habitación, mientras ella me abrazaba el brazo. Durante el recorrido, Miku siguió teniendo esa actitud multifacética, empezó riendo y diciéndome varias cosas un poco pervertidas, posteriormente empezó a llorar y se estaba arrepintiendo de lo que había hecho en su vida, como el haber robado cultivos a los campesinos. Sus cambios de humor fueron bastante variados, pero a pesar de eso ella no se despegaba de mi brazo.
Llegamos a su cuarto, y ella se lanzó inmediatamente a su cama, mientras yo me quedaba observándola en el marco de la puerta, con los brazos cruzados. Durante el recorrido me hice a la idea de que debía hacer entender a Miku que no se encontraba totalmente bien, aunque realmente la quería mucho, yo no quería que ella me llegara a odiar toda la vida solo por un momento de felicidad.
-Vamos princesa apresúrate, ¿no querías tu esto desde el principio? - Me dijo mientras se empezaba a desvestir.
Ella claramente estaba ebria, y no quería aprovecharme en el estado en el que se encontraba, así que solo me dirigí hacia ella, y me senté a su lado sobre la cama. Le dirigí unas cuantas palabras, esperando a que ella aun podía captar un poco de lo que yo diría.
-Miku, déjame explicártelo, yo no quiero llevarte a la cama solo porque sí, yo… quisiera tener una buena relación contigo y- Miku me interrumpió, lanzándose hacia mí con euforia. Pude observar a una chica completamente desnuda en frente de mí, no me había dado cuenta cuando se había terminado de desvestir, pero sin embargo ella estaba ahí, posicionada sobre mí a punto de hacer su próximo movimiento.
-Princesa, la deseo…- otro cambio repentino de humor surgió en ella, agarrando uno de mis pechos, y después de unos segundos, cayó como piedra sobre mí. Se quedó dormida, al parecer no había aguantado todo el ritmo que le había ofrecido el alcohol
La vi el rostro y ella estaba profundamente dormida sobre mí, como si no loe preocupara nada en el mundo, aquella linda mirada que observe hizo que se dibujara una gran sonrisa en mi cara. Sabía que definitivamente me había enamorado de la persona ideal.
Quería quedarme en esa posición con ella toda la noche, pero ella se enojaría conmigo si ella se quedara de esa forma sobre mí. Proseguí a empujarla lentamente hasta que ella quedara recostada sobre la cama, tomé unas cobijas y la cubrí, ese día estaba un poco fresco el clima, por lo que pensé que sería la mejor decisión, me acerque a ella y le brinde un pequeño beso en la frente deseándole unas buenas noches.
Le conté la historia a Miku, por su puesto, sin los detalles tan relevantes, ni mis ideas presentes en ese momento, solo lo que había sucedido entre nosotras en ese momento. Deje de hablar y voltee a ver a Miku, que tenía una cara notablemente sonrojada después de lo que le había contado. Se generó un momento de silencio entre las dos
Redactora: Miku
Me encontraba bastante apenada por lo que me había contado, no podía siquiera soltar una palabra. El solo pensar que le había dicho esa clase de cosas a la princesa, fue suficiente para quedarme paralizada, sonrojada e impactada, nunca imaginé que esos estados de ánimo pusieran combinarse hasta ese momento. Por otro lado, no sabía de donde había aprendido a decir esas cosas, quizás fue de cuando vivía en las calles, era normal escuchar esa clase se cosas en los vecindarios más marginados, aunque yo nunca creí llegar a utilizar esas palabras, de igual forma, me había portado de tan mala forma en frente la princesa, pensé que ella me vería con otros ojos a partir de ese día, aunque era algo casi obvio después de lo que paso.
-Lo siento mucho princesa- le dirigí la palabra unos segundos después de que ella había terminado de hablar. Mi vergüenza se podía notar en todo mi rostro estaba realmente enrojecido, a un punto tal que era imposible ocultarlo. -En serio siento mucho lo que hice princesa- estando ya levantada a un lado de la cama, incline mí cuerpo en símbolo de disculpa.
-No te preocupes, Miku, en realidad, pase una hermosa noche ya que pude saber un poco más sobre ti- Me respondió con esa sonrisa tan sincera que tanto le caracterizaba.
Aunque ella no parecía estar enojada, a mi si me daba bastante vergüenza el darle la cara a la princesa, ya que la chica que había conocido la noche anterior no era yo para nada del mundo, en mis más fuertes pensamientos yo solo quería que mi vida acabará ahí de una vez por todas y empezar una nueva donde la princesa no me encontrará.
-Pero esa no era yo, no estaba en mis cinco sentidos, en serio, lo siento mucho por haberme dejado llevar de esa forma por alcohol. -Mientras decía aquellas palabras el sentimiento de arrepentimiento se reiniciaba una y otra vez en mi cabeza.
-Pero fue divertido, sabes, parece que ya puedes llevarte de mejor manera con los de aquí, en especial con IA, hacia mucho que no la veía reír así, con otra persona que no fuera Yukari, bueno, aunque ella hace un poco de trampa, ya que tiene años de conocer a IA... -parecía que en ese instante, la princesa simplemente había cambiado el tema de conversación, como si se hubiera acordado de algo más importante que era necesario mencionar.
La princesa se levantó de la cama para que a continuación, se dirigiera hacía la puerta. Todo parecía normal, quizás la princesa ya me iba dejar a solas en el cuarto para poder vestirme, pero, ¿acaso pensaba salir con solo su ropa interior al exterior?
Debido a que yo no estaba en las mejores condiciones para ir a detenerla por como iba vestida, simplemente me quedé viendo que acción iba a realizar la princesa, espere por un "Nos vemos en el desayuno", o un "Nos vemos más al rato Miku", pero mis predicciones estaban erróneas. La primera acción que hizo la princesa, fue dirigirse a la puerta, y posteriormente girar la manija (hasta ese punto parecía que todo iba de acuerdo a mis pensamientos, pero...) después de haber abierto la puerta, una pequeña chica de cabello rubio calló en el piso haciendo un sonido un poco fuerte al momento de impactar su rostro contra la losa.
-Buenos días, princesa- la chica rubia saludo a la princesa como era costumbre en el castillo.
-Rin, vaya sorpresa, ¿que te trae por aquí? No me digas que nos estabas espiando...- Su tono severo salió por primera vez en el día.
-¿Yo? No como crees, sólo me estaba asegurando de que a la princesa no le faltará nada jejeje- su tono de voz parecía más de nervios que de otra cosa
-¿En serio? Pero si IA y Yukari son las encargadas de eso- le dijo la princesa con una respuesta certera.
-B-bueno que tiene de malo que me preocupe por usted su majestad.
-Eso no suena a la Rin de siempre, quizás debería mandarte a la cocina después de todo...-una mirada maléfica se dibujó en el rostro de la princesa
-Ggghh... creo que mejor iré a hacer mis deberes... -quizás no le gustaba cocinar, o eso pensé yo, después de que puso su cara de asco al escuchar la palabra cocina. La chica llamada Rin se levantó y volteo a verme y con una mirada pícara se dio la media vuelta para salir de la habitación.
-Parece que si lo hicieron después de todo, Princesa pervertida...- después de lo que dijo corrió por el pasillo alejándose lo más posible de ese punto. La princesa quería salir a perseguirla pero no en ese estado, así que simplemente lo dejo pasar.
-Luego me encargaré de esa pequeña... -se dijo a su misma con un tono molesto. Cerro la puerta y se adentró a la habitación de nuevo. Dio unos pasos y se dirigió a la cama de nuevo, se detuvo para sentarse en frente de donde yo me encontraba. -Sabes, creo que te enfermaras si no te pones un poco de ropa Miku, aunque la vista es bastante agradable, no me gustaría verte tumbada en la cama, al menos que sea conmigo a tu lado. - Medición esas indirectas tan directas que me decía la princesa me dejaban con un tono completamente rojizo, y está no era la excepción.
Desplace esos sentimientos vergonzosos de mi mente, y proseguí a buscar mi ropa interior, aunque no la encontraba por ninguna parte de la habitación.
-Si buscas tu ropa interior, está dentro del tercer cajón de ese mueble, ahí tienes una gran variedad por si deseas alguna en especial. Aunque me gustan más como se te ven los verdes, esos te quedan perfectos. -"¿Es que acaso no puede dejar de decir esas cosas vergonzosas enfrente de mi?"
-¿P-por que no se viste usted también princesa? -Note la penetrante mirada de la princesa recorriendo mi cuerpo, ella sólo estaba ahí sentada viéndome, era algo vergonzoso, sentía que estaba haciendo otra cosa a la princesa.
-Yo solo estoy esperando a que lleguen Yukari e IA para que me traigan mi vestido, se los pedí ayer por la noche así que supongo que ya deberían de llegar.
-Ya veo... -tal y como se esperaba de una princesa, sus sirvientas se encargan de todo eso- Bueno, como sea, ¿podría voltearse por lo menos? Me da vergüenza que alguien me vea así.
-Oh, lo siento Miku, no me había dado cuenta- "por supuesto que sí se había dado cuenta, Princesa pervertida".
La princesa se giró tal y como dijo quedando de espaldas conmigo, traté de vestirme pero después de todo, era un poco difícil, ya que aunque la princesa estuviera de espaldas, aun sentía su presencia dentro de esa habitación.
-Miku, sabes, me he puesto a pensarlo y la verdad es que quería preguntarte si te sientes cómoda en este lugar, después de todo, te traje al castillo sin siquiera preguntarte, no sé si te sientas cómoda o quizás sientas que es una prisión, porque te encerré aquí en esta jaula sin oportunidad de decir que no, espero que no te hayas sentido presionada al momento de firmar ese contrato, yo... la verdad no me gustaría que estuvieras aquí por la fuerza. -Las palabras de la princesa fluyeron a través de mi, habiéndome pensar que en ese momento de mi vida, todo había cambiado, aún no sabía si para bien o para mal, pero estaba segura de que esta vida que llevaba ahora mismo no estaba tan mal, en comparación con la dura vida que tuve que sobrevivir en las calles. En realidad esta vida me estaba agradando.
-No se preocupe princesa, en realidad, le agradezco por haber recogido a una chica huérfana y sucia como yo, incluso lo siento por irrumpir en su castillo de esta forma, de seguro soy una molestia.
-No digas eso Miku, tu eres bastante especial para mí, sabes... el momento en el que decidiste salvarme, pude ver a una chica cargada con bastante determinación y justicia, esa chica que sin pensarlo dos veces decidió saltar a salvarme sin pensar por lo menos en su bienestar, estoy bastante agradecida de que me hayas salvado, porque pude conocer a una persona magnífica y me di cuenta de que en este reinado hay personas tan especiales como tú.
-Pero Mayu-chan me dijo que tú podrías haber hecho frente a esa situación sin ayuda alguna, me dijo que eras una fiera para las batallas
-Puede que sea cierto, pero si no lo hubieras hecho, entonces no te habría conocido, una persona así como tú es difícil de encontrar.
-¿Y por eso me tomaste como tú objetivo en el amor? -No recuerdo por que salió esa pregunta de mi boca, quizás fue aleatoriamente.
-Ese sólo es una pequeña parte, me enamoré de ti por varias razones, no sólo por eso, si no por muchas otras razones, como tú lindura, tu belleza, tu actitud, tu pelo, tu piel... no acabaría de decirte todas las cosas que me enamoran de ti, Miku.
Termine de vestirme después de aquella charla que tuvimos, las palabras que había dicho la princesa, estaban retumbando en mi corazón, no podía dirigirle la palabra después de lo que dijo. La princesa era bastante certera en ese aspecto.
-Dime Miku, ¿que es lo que más deseas?- Después de unos segundos de silencio, ella decidió dirigirme la palabra. -Sabes, yo soy la princesa y puede concederte casi cualquier deseo.
-¿Por qué querría saber eso, Princesa? -aquellas palabras no tenían nada que ver con lo que estábamos discutiendo hace un momento y por eso me lo cuestioné.
-Oh, es sólo que dicen que cuando se te cumple tu mayor deseo, una gran felicidad invadirá tu cuerpo, y nada me llenaría más, que ver a la chica que amo feliz.
Con que algo que desee... durante todo el tiempo que vivía en la calle, mi único deseo de cada día era encontrar un poco de comida y agua para sobrevivir otro día más, pero ahora ese deseo ya no parecía tan lejano, ahora, mientras estaba en el castillo, tenía todas esas comodidades que jamás imaginé llegar a tener, por muy simples que parecieran, para mi era una gran satisfacción encontrar un plato de comida, y un lugar donde dormir. No es que no deseará nada más, es sólo que en ese instante mis deseos ya se habían cumplido, y tal y como dijo la princesa, ella fue la encargada de que estos deseos se hicieran realidad.
Me dirigí hacia la princesa y me senté a su lado, a continuación tome su mano y le dirigí las palabras que venían desde mi corazón. Lo que siempre deseaba.
-Supongo que no tengo nada que desear, ya que todo se me ha cumplido gracias a la princesa, pero, si tuviera que elegir algo, sería quedarme al lado de su majestad, y seguir siendo alguien para usted. -Un ligero sonrojo se mostró en la cara de la princesa, con una sincera sonrisa.
Ese era mi deseo, estar con la princesa, porque estos momentos que he vivido con ella, han sido los más magníficos y especiales de siempre, quería seguir siendo parte de este castillo y poder acercarme más a todos los demás.
