Una luz blanca aparece en el cuarto de la princesa, esta recamara es amplia, tiene paredes de ladrillo de color rosa, el suelo está tapizado con una alfombra parecido al color de las murallas, en la parte del centro de la recamara se encuentra la cama de dos plazas, en la esquina este un gran y largo espejo. En la esquina oeste un mueble de madera de roble con un espejo más pequeño y una banquita para sentarse, en la esquina sur un armario de color blanco y con manillas de oro, y por último en la esquina norte la puerta para el baño privado de la soberana.

Aquella misteriosa luz, poco a poco comenzó a tomar la misma figura de Zelda hasta conseguirla. Luego de aquella transformación, la princesa se dio cuenta de que ya no estaba siendo lastimada por lo que empozo a abrir sus ojos con algo de temor, ya que, no sabía con que se encontraría.

Después de haber abierto los ojos, se percató de que ya no estaba en el salón de reunión sin que en sus aposentos por lo que se alivia y trata de sentarse en su cama pero en vez de hacerlo, ella atraviesa la cama y llega al piso que queda justo debajo de su cuarto y no solo eso, sino que también estaba flotando en el aire. Estos nuevos sucesos, empezaron angustiar y asustar a la soberana, ya que, no comprendía que estaba ocurriendo.

Así que decidió bajar al suelo tratando de no atravesarlo para regresar a sus aposentos. A Zelda le costó llegar pero una vez que lo logro y entro a su recamara, se dirigió al espejo más grande para observarse y al hacerlo quedo realmente pasmada, al darse cuenta de que ya no era una hylinana sino que era un espíritu.

Todo su cuerpo era completamente blanco a excepción de sus pupilas que eran de color negro. Luego de verse cayó al suelo, sin atravesarlo y empezó a sollozar hasta romper en llanto.

Por otro lado, en la sala de reuniones, Impa comenzaba a reaccionar, después de conseguirlo, se levanta de un salto y comienza a buscar a la princesa con la mirada, pero no logra encontrarla. Solamente logra ver a Link, quien aun esta en el suelo e inconsciente, la aya se acerca al guerrero y empieza a sacudirlo hasta que el joven consiga volver en sí.

- Al fin reaccionas- dice Impa soltando bruscamente, el cuerpo de Link, el cual cae al suelo, mientras que ella se aleja para quedar en una prudente distancia.

- Auch… eso si me dolió- menciona el guerrero, a la vez que se sienta y se soba la espalda, para después mirar a su alrededor de manera confusa - ¿Qué sucedió?

- Ese maldito nos ataco

- Ya veo – Link, se para al mismo tiempo que se da cuenta de que su amada princesa no estaba en el salón con ellos- ¿En dónde está la princesa?

- No, lo sé yo también acabo de despertar

- Tenemos que buscarla, podría estar mal herida – menciona el guerrero preocupado por su princesa.

- Lo sé, pero iré yo sola a buscarla, es mejor que te quedes aquí

- ¿Por qué no puedo ir contigo?

- Porque no eres un miembro del palacio, Link, si algún soldado te ve merodeando por los pasillos, no lo pensara dos veces y te meterá al calabozo- le explica la aya de una forma corta pero convincente.

- Odio admitirlo pero tienes razón, aquí me quedaré

- Bien – Impa se va del salón a buscar a Zelda por todos los rincones del castillo, ella no descansaría hasta encontrar a su protegida.

De lo ocurrido han transcurrido dos horas desde que la aya dejo solo a Link en la sala reunión y esta larga espera le estaba colmando la paciencia, por lo que, no aguanto más y salió del salón en dirección hacia el norte del castillo. Para comenzar desde allí su búsqueda de la princesa al mismo tiempo teniendo mucho cuidado de no ser visto por los guardias reales.

El joven guerrero la busca y busca pero no logra encontrarla hasta que un sollozo se escuche de una habitación, aquel sonido hace que Link se detenga enfrente de esa puerta y sin pensarlo dos veces, abre la puerta, ingresa en el cuarto y cierra la puerta. Una vez dentro queda asombrado en ver a Zelda convertida en una clase de fantasma pero aunque la fuera para él seguía siendo hermosa.

La princesa siente la presencia de alguien más en su recamara por lo que levanta su rostro y mira a Link, quien no le quita los ojos de encima. Aquella mirada la sorprende un poco, dado que, ella daba por hecho quien nadie más que ella misma la podía ver.

- Li…Li…Link ¿Puedes verme?- A la soberana le cuesta platicar por culpa de su llanto.

- Puedo verle y oírle, princesa – responde el guerrero con seriedad, Zelda al ver aquel gesto de seguridad, comienza a secarse las lagrimas y dedicarle una linda sonrisa al joven.

- Link, te lo suplico, por favor ayúdame a recuperar mi cuerpo –menciona la princesa con un gesto y tono de súplica a la vez que se acerca al joven.

- Lo haré con gusto alteza

- Gracias, Link

- Por nada, pero ¿Cómo vamos a recuperar su cuerpo? Si no sabemos dónde está el enemigo

- No, lo sé- suspira y se pone a pensar hasta que se le prende el foco- ,pero quizás Impa pueda ayudarnos

- Bien, vayamos a buscarla

Ambos jóvenes salen del cuarto de Zelda, en busca de Impa por el castillo, lo cual no es nada fácil para Link ya que él se tiene que estar escondiendo a cinco minutos, lo que le causa gracia a la princesa pero no puede reírse porque los descubrirían y eso no estaba en sus planes. Después de dos horas de búsqueda por fin pueden ver a la aya quien estaba bajando por una de las torres del castillo, por lo que la siguen, hasta que los tres llegan al primer piso de la torre.

Esta historia continuara