Hola, jem, como decirlo, hemos llegado a la meta, el capitulo final esta aqui, si despues de un largo año, doy por finalizado el mayor de mis proyectos, después de todo este es el fic más largo que he hecho, y debo decir que estoy orgullosa por el, tal vez en el futuro lo reescriba, eh admitamoslo cometi varios errores con este pero gracias por leerlo, por darme sus opiniones, saben lo que más me gusta de este proyecto es que muchos se emocionaron con el y sufrieron me agrada eso, digo me hace feliz, no esperaba ese tipo de reacciones y ahora se que este no es el mejor final, pero es final que siempre estuvo en mi cabeza, desde el primer capitulo, gracias a todos los que le dieron en favoritos o follow, en serio gracias.
masspao: jajaja realmente me alegro que hayas disfrutado mucho de este fic y espero no decepcionarte con este final, y uy espero haber pasado bien este examen jaja nos leemos en el futuro jeje.
Katherine: me alegra tanto que te gustaran todos los capitulos, y espero que este tambien lo disfrutes tanto como yo disfrute el escribirlo.
Guest: bueno he aqui el ultimo capitulo, espero te guste, y si es dificil escribirlos pero si se puede, lo acabo de comprobar con este fic, si se puede jejeje.
oh dios estoy muy feliz jajaja lloraré...
este cap va muy bien con musica de piano, les recomiendo continues story, u orange de shigatsu wa kimi no uso
Disclaimer los personajes pertenecen al mundo de msln
Capitulo final:
Sayonara.
-Más de una vez me pregunte que hacia yo en este mundo, pero ninguna respuesta me convencía, hasta que crecí y lo comprendí, nacer, crecer y morir, todo tiene una razón.- mire al cielo y recordé todo lo que había vivido a lo largo de mi vida.
-Cuando naces entiendes que eres un ser querido, tienes a tu familia unida, eso si naces en el mejor momento de tus padres, pero sino, las cosas se complican y tu puedes tener la peor infancia, gracias a todos los cielos, tuve una buena infancia fui amada por mi madre, la amo, después de todo, ella dio todo por mí, y eso es algo que jamás olvidare.- y tenia razón yo jamás olvidaría la lección que había aprendido hace ya varios años.
-Cuando era joven mi madre me conto una historia, la historia de cómo su vida tuvo un cambio drástico, de cómo creyó haber perdido todo, me conto todo lo que tuvo que pasar para ser lo que ahora es, nunca creí que su vida hubiera sido tan intensa, ahora que soy mayor comprendo un poco más, sé que no fue fácil, sé que en ese momento ella estaba muy dolida, pero sé que esas acciones permitieron cerrar un ciclo de dolor, con solo imaginármelo se me parte el corazón.-
-¿Qué historia abuelita?- me pregunto una pequeña con unos increíbles ojos zafiros.
-Un recuerdo lejano, amigas peleando por una justicia, por intentar recuperar la paz, amigas que tenían el corazón en líos, las almas de estas que estaban incompletas, cada una con una batalla que luchar.- le conteste a la pequeña de corta melena castaña.
-nos las contaras, verdad abuela- me comento la rubia de ojos borgoña que tenía enfrente.
-si abuela, cuéntanos la historia- dijo una tercera voz vivaz.
-Nanoha, les contaré la historia más tarde- le conteste a la pequeña que se parecía demasiado a la antigua portadora de ese nombre- pero ahora hay que mostrar nuestros respetos ¿no lo creen niñas?-
-si- contestaron la tres animada, me quede viéndolas mientras ellas rezaban, mire a mi alrededor y pude ver cada una de las tumbas que estaban perfectamente colocadas a lo largo y ancho del cementerio, reconocí muchas de estas, porque eran de muchas personas queridas para mí, eran mi familia, y una lagrima recorrió mi mejilla, pero no era momento para ello.
Recordé la historia que hace muchos años había ocurrido.
Cada día, a cada minuto, nosotros formamos nuestra historia, la historia pasa la eternidad, cada cosa que hacemos afecta a nuestro alrededor, todos estamos conectados, todos somos uno y a la vez ninguno, por eso debemos ser conscientes con lo que hacemos, porque no solo nuestra historia se escribe, sino también la de las personas que están a nuestro alrededor, si nosotros cometemos un error podemos afectar a los demás, por ello debemos tener cuidado con lo que hacemos, por ello debemos proteger lo nuestro, y lo nuestro son ellos, nuestros amigos y la familia, porque por ellos somos lo que somos y por ellos no podemos rendirnos tan fácilmente… no rendirse es la clave, no rendirse es lo más importante para tener un futuro mejor.
-si ellas nunca se rindieron- fue lo único que pude decir al ver los nombres de las tumbas que estaban enfrente mio, eran los de mis madres, si me había partido el corazón cuando estas se fueron de mi vida para siempre, pero asi era la vida-A veces un nuevo camino para unas personas representa la terminación de otro para otras- dije al ver a las tres niñas rezando, dioses esas tres se parecían tanto a ciertas personas.
-Mamá!- escuché como cierto hombre rubio me llamaba.
-Alex- conteste al reconocer a mi hijo.
-gracias por cuidar de las niñas, los demás ya vienen- me comento antes de ponerse a dar sus respetos a sus abuelas.
-entiendo- dije al verlo, si ese hombre era mi hijo, fruto del amor de mi esposa y yo, la cual ya venia acompañada por su hermano y mi hermana menor, alex había sido criado con mucho amor, pero ciertamente no era fue el hijo perfecto la razón, el casi provoca que mi mejor amiga quisiera matarnos a los dos, la razón una divertida, pero a la vez una peligrosa.
Era una cena normal, en la que mi pequeña familia de tres miembros cenaba con normalidad hasta que mi hijo de 24 años empezó una plática muy reveladora.
-madres voy a casarme- fue lo único que dijo antes de escuchar como la puerta era azotada por mi mejor amiga.
-Shate!- le grite indignada por la entrada tan violenta.
-Alexander Testarossa!- fue lo único que alcance a escuchar antes de ver como mi mejor amiga se lanzaba contra mi hijo el cual salió huyendo.
-Shate!- antes de que yo pudiera gritar una voz se me adelanto y pude ver como dos pelirosas entraban a mi casa.
-Carol, Wendy, ¿me podrias decir que esta pasando- dije al no entender muy bien la situación.
-es cierto, no entiendo porque shate atacaría a alex…. Ay no, no me digas que el y..-
-el y….- intente que mi esposa terminara de hablar pero al final otra persona me contesto.
-si, el y Wendy…-
-ay no- y ahora entendía por qué la reacción de la otra rubia, mi hijo, mi único hijo se le había ocurrido la grandiosa idea de querer casarse con la princesa, la única hija de Shate.
Bueno ciertamente ese si fue un gran escándalo.
-Shate basta- le grito mi esposa.- recuerda que tampoco tu eres tan inocente, dioses te robaste a la princesa de los mondial.
- eso y aquello es diferente- le contesto la rubia al fin deteniéndose de atrapar a mi hijo que se fue a ocultar detrás de Caitlin.
-no, no lo es- y al fin Wendy habló- Shate-mamá, te robaste a Carol-mamá, por amor, y mira alex no ha hecho nada de eso, me lo ha pedido de buena manera, y te iba a pedir permiso antes sino fueras tan dramática.- vi como la pelirosa de hermosos ojos zafiro se unía a mi hijo.
-Bueno ya has escuchado a tu propia hija Shate, no podrás hacerlos cambiar de parecer, acéptalo- y asi fue como mi mejor amiga no le quedo de otra que aceptar la decisión de los chicos, decisión que nos dio tres bendiciones más.
-mi amor- escuche la dulce voz de mi esposa.
-dime-
-ya todos están aquí- volteé y mire a cada uno de mis amigos, acercándose a las tumbas de sus familiares.
-Hikary-neechan-
-Miyuki, y Vivio-onesama?-
-vendrá pronto- me contesto antes de ser recibida por la pequeña castaña y la cobriza.
-abuela!- gritaron las dos.
Si Miyuki era su verdadera abuela, después de todo esas dos eran hijas de los dos hijos de mi hermana de Clyde y Shiro Yagami, ambos hijos del matrimonio de Miyuki y Hayato, y ellos con sus respectivas parejas habían tenido a Hayate y Nanoha Yagami.
Clyde era cobrizo y de ojos azules, mientras que Shiro era castaño y sus ojos eran violáceos.
Nanoha y Hayate, tenían la suerte de parecerse a las antiguas portadoras de esos nombres.
-abuela!- de la nada sentí como dos pequeñas niñas se abrazaban a mi.
-Signum, Alicia- fue lo único que pude al reconocer a ese par, Alicia era rubia y tenia los ojos borgoñas, al igual que su gemela, Fate, la cual se había acercado a ella al verla correr con su hermana mayor, Signum, esta tenía el cabello rosa y unos ojos azules.
Si ese trio eran mis nietas, hijas de Alex y Wendy.
-¿ah y para mi no hay abrazo?- pregunto lastimosamente mi esposa.
-Abuela!- y así fue como ese trio le abrazo rápidamente, me reí ante la acción de esas tres, Signum que era la mayor y contaba con unos honorables 11 años cuidaba que sus hermanas menores, la gemelas de 9 años fueran cuidadosas con su abuela.
Por otro lado vi a los Yagami pasar un momento agradable, pues Hayate y Nanoha de también 9 años, se subían a la espalda de su abuelo.
Vio a muchas melenas de diferentes rezar por sus familiares que ya no estaban con ellos, algunos dejaban escapar unas cuantas lágrimas, otros se hacían los valientes pero aun así mostraban caras tristes.
Pero aun asi me alegraba, me alegraba el tener a toda mi familia reunida, y a lo lejos vi a mi hermana mayor llegar con su familia, podía ver a la distancia su cara triste, siempre se ponía asi cada vez que venía aquí, pero con el tiempo su rostro había mejorado.
Y no la culpaba a mi también me causaba un profundo tristeza el saber que mis madres ya no estaban conmigo, pero lo había aceptado hace mucho tiempo ya, era cierto que no estaban entre nosotros pero su cariño, sus valores y sus leyendas permanecieran por siempre conmigo.
Y si era posible que el mundo hubiera perdido a sus tres grandes Aces pero estaba segura que pronto tendría a unas nuevas, y vi a esas tres que se parecían tanto a ellas, si se esforzaban podrían superar a sus bisabuelas.
En especial vi a una rubia muy protectora con la cobriza, dios ese par si que le traería algunos problemas en el futuro pero confiaba en esas dos, y bueno al final del día no compartían una relación sanguínea, la razón sencilla, Alex era podría haber crecido en el vientre de su esposa pero no tenía ninguna relación sanguínea con esta, solo con ella, si alex no era un Yagami para nada, y eso bastaba, después de todo ella ni miyuki tampoco tenían una relación consanguínea.
Así es, ese simple detalle libraba a aquel par de hacer lo que quisieran en un futuro, y aun así ella cuidaría de ambas, después de todo, con la misma sangre o no, asi se habían criado y sobre todo respetaría la decisión que tomaran, porque las quería, y las protegería.
-estas muy callada- mi esposa, mi adorada esposa me abrazo.
-estoy bien, solo recuerdo algunas cosas Cait.-
-está bien, pero no te esfuerces tanto por recordar, ya no somos tan jóvenes como antes- tenía razón, su cabello castaño ya no lo era tanto y mi cabello platino ya no lo era, y no era la única así, Hayato, Miyuki, Vivio, Einheart, Shate, Carol, estaban en las mismas condiciones.
-tienes razón, pero aun asi puedo pasar un agradable momento contigo sabes-
-no lo dudo-
Sin medir el tiempo pasamos una tarde agradable disfrutando como la familia que éramos, y sin darnos cuenta el cielo se oscureció producto de lo tarde que era, ya casi nos retirábamos pero aun así hice memoria de todos los momentos en lo cuales fueron los mejores con mis madres, las extrañaba mucho.
-Hikari vámonos-
-adelantate, ire en un momento.-
-no, me quedaré contigo,- sin más nos volvimos a cercar a las tumbas de nuestras madres.- fueron las mejores-
-si, lo fueron, y siempre lo serán-
-no lo dudo, pero sabes los jóvenes aun quieren superarlas.
-lo sé, ya veremos quien lo logra.
-jajaajaja bueno al menos esperemos que sea alguien de la familia.-
-sabes, yo creo que si- mi esposa me miro curiosa pero se calló cualquier comentario.
-¿tu crees que sea el destino?-
-¿de que hablas?- le pregunte.
-ya sabes el hecho de conocernos, mmm no, el hecho de existir.
-lo dices por la profecía verdad-
-mm no solo por eso, sino por el hecho de que aun sin la profecía, creo que el destino se encargo de juntar a las personas correctas, ya sabes, que no es de todos los días que personas de planetas que tienen poca magia se combiertan en grandes leyendas, y que esas leyendas crezcan juntas.
-sabes no importa si fue el destino o no, yo te amo, y destino o no, eso no cambiara, princesa del viento bendito.
-jajaja chistosa, bueno creo que ya hemos incordiado lo suficiente, vamos, los demás no esperan.
-si- iba detrás de mi esposa, pero no pude evitar mirar por ultima vez las lapidas de mis madres, asi que lo único que pude hacer fue despedirme con una reverencia y un-Sayonara-.
