Bella's POV
Ya llevo cuatro días en Puerto Rico y un no he ido la playa, por lo que aprovecho hoy que hace un buen tiempo. Esme me dejado indicaciones de como llegar a diferentes playas, así que decido ir a una estrategicamente ubicada cerca de un faro y parto rumbo a un pueblito cercano llamado Rincón, para aprovechar una de sus tan famosas playas. Al parecer, las olas son perfectas ahí para todos que aquellos que surfean, por lo cual siempre hay una pequeña multitud de gente ansiosa por ver a aquellos que sí se atreven entrar al mar.
Una vez llego a la playa, me bajo inmediatamente del auto y empiezo a buscar un lugar donde acomodarme. Rápidamente encuentro un 'spot' cerca de un árbol que da sombra, y acomodo la toalla. Una vez me quito el traje que llevo puesto me pongo bronceador y me recuesto sobre la toalla. La vista aquí es espectacular, y el clima es perfecto para un día en la playa.
Suspiro contenta, y pongo la alarma para que suene en la media hora que voy a estar acostada de espalda. Nadie quiere quedar como camarón, pienso.
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Al ver que he tomado un lindo bronceado en todo mi cuerpo, decido que sería divertido refrescarme un rato en el mar. La temperatura del agua es perfecta, ni muy helada, ni muy caliente. Me sumerjo completa en el agua y empiezo nadar a la parte más profunda. Así estoy por los próximos diez minutos hasta que decido salir del agua y alimentarme. Encuentro mi bulto rápidamente y empiezo a comer de las frutas que he traído. Más me doy cuenta de que no he traído agua, y que muero de sed. Miro alrededor y encuentro un pequeño quiosquito que dice "Artesanías Black" y me dirijo hacia allí.
El quiosco tiene todo tipo de artesanías: desde pulseras, collares y aretes hechos en madera, hasta artefactos y decoraciones para la casa; tales como cuadros, lámparas y mesas. Al final, puedo ver que tienen un pequeño refrigerador, y suspiro aliviada al ver que tienen agua. Me dirijo hacia la caja principal rápidamente, pero encuentro que no hay ningún cajero, aunque claramente puedo escuchar como murmuran en la parte de atrás.
"Contigo yéndote no sé como voy a manejar este triste quiosco, sabes que no soy partidario a estar en la caja y que prefiero mil veces estar acá atrás encargándome de crear las artesanías" se quejaba un hombre mayor. "Así que por favor, ayúdame a encontrar a alg…"
Toco el pequeño timbre que se encuentra al lado de la caja, interrumpiendo lo que iba a decir. No más tarde sale un muchacho joven, alto y gigantesco. Se puede ver que está bien ejercitado, ya que al estar sin camisa su tonificada piel morena queda expuesta. Claramente es un joven atractivo de unos 20 años, ojos marrón y cabello castaño. Pero lo que más llama la atención son sus nada pequeños tatuajes que cubren sus brazos y pectorales.
Demonios, esos sí son tatuajes, pienso mientras me quedo embelesada admirándolos.
En su brazo izquierdo se ve como claramente se va formando un bosque, y justo en el medio se encuentra la cara de un lobo. Su otro brazo, y el más impresionante, está cubierto de tribales desde su muñeca hasta su pectoral derecho.
Un carraspeo interrumpe mi inspección pectoral. Ruborizada, levanto la mirada para encontrarme al chico mirándome con una sonrisa presumida plasmada en su cara y la ceja alzada.
Joder, sí que está bueno este muchacho, pienso mientras me ruborizo más fuerte.
"Me imagino que ya que abras terminado de inspeccionarme, querrás pagar eso que tienes en la mano" señala la botella de agua.
Rápidamente le paso la botella de agua y el se ríe al ver mi torpeza debido a mi estado embobado.
"Sería un dólar." señala divertido. "Por cierto, soy Jacob." se presenta cuando me devuelve el cambio del billete de cinco que le he entregado.
Me le quedo mirando.
"¿Y tu nombre es…?" pregunta, aun divertido con mi estado de idiotez.
"Bella… Mi nombre es Bella." le sonrío.
"Bonito nombre." me guiña un ojo.
"Gracias." agradezco mientras abro la botella de agua. Me despido y salgo rumbo al lugar donde dejé mis cosas.
Una vez allí saco en libro que traje para leer mientras disfruto del clima, el olor y el ruido del mar.
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Voy por medio libro cuando escucho al chico de la tienda llamar.
"Ey, tu" grita mientras se acerca. Cuando llega a donde mi me sonríe. "¿Me puedo sentar?" pregunta señalando a espacio junto a mi.
Me encojo de hombros y espero a que se siente.
"Así que…¿te gusta leer?" señala el libro.
No, pendejo, me encuentro con el abierto por la mitad porque encuentro divertido simplemente abrir libros y admirar sus paginas, pienso sarcásticamente mientras ruedo los ojos.
"Ok, pregunta estúpida" dice al ver mi expresión. "¿Que lees?"
"¿Sabes qué? Te voy a ayudar por que se nota que claramente no estás interesado en qué estoy leyendo y tus tácticas de socialización tampoco son muy buenas" le digo divertida. "Soy Bella Swan y me acabo de mudar a Puerto Rico hace solo cuatro días. ¿Ahora cuéntame sobre ti? ¿Eres de aquí?" empiezo una conversación con el ya que se ve una persona agradable.
"Sí, de hecho, vivo aquí mismo en una casa frente a la playa. El quiosco en el que trabajo es de mi padre, que es el artesano. ¿De donde vienes? Tu español es muy fluido" dice curioso.
"Soy de Forks, un pequeño pueblito en Washington. Aprendí español leyendo en los últimos 15 meses, aunque realmente empece aprender en la preparatoria cuando tome el curso básico de español." contesto.
"Bien, parece que eres de aquí." sonríe. "¿Y que te trajo al paraíso?".
"Aventuras. Este es el primer de muchos países que quiero visitar. Sé que esta es una pequeña isla con grandes tesoros por lo que decidí vivir aquí por los próximos dos o tres años. Tengo planes de conocer todo lo que me ofrezca la isla, y de encontrar un trabajo de medio tiempo que me permita disfrutar de suficiente tiempo como para vivir a aventura." comento, soñando despierta.
"¿Estás buscando trabajo?" pregunta curioso. "Mi papá está estresado buscando a un empleado que me sustituya mientras desaparezco los días en semana que estaré estudiando. ¿Te interesaría?"
Me quedo mirándolo, sin saber que decir. Realmente no había pensado aún en que quería trabajar, y como le dije a Jacob realmente quiero algo que me permita hacer mis actividades. Jacob puede ver la duda en mi rostro, y rápidamente aclara.
"Puedes pensarlo si quieres, pero te agradecería que me dijeras antes de finales de agosto, que es cuando empiezo las clases." sugiere.
"Lo pensaré, gracias. Me tomaste desprevenida, y aun quiero estar mejor ubicada y segura antes de darte una respuesta." le sonrío.
"Sin problema, pero ahora tendrás que anotar mi numero para que me dejes saber." me guiña un ojo.
Me río, porque se nota claramente como el chico está coqueteando.
Una vez intercambiamos numero guardo mi iPhone en el bulto nuevamente, y Jacob me invita al agua. Lo miro dudosa, porque no sé si quiero volver al darme otro chapuzón en el agua.
"¿No sabes nadar, princesita?" pregunta con una sonrisa burlona.
"Realmente no quiero volver al agua" le sonrío disculpándome. "Pero, ¿por qué no mejor me acompañas al faro? Aun no lo he visto y se ve muy bonito"
"Claro. Vamos." se levanta y me tiende una mano para levantarme.
Caminamos tranquilamente hasta la entrada del faro, hablando sobre nuestras vidas. Descubro que Jacob es un estudiante de tercer año en la universidad y su concentración es Ingeniería Mecánica. Me cuenta sobre su familia que se compone de su padre, quien está en silla de ruedas debido a un accidente en el cual lamentablemente la madre de Jacob murió. Me explica, además, que es hermano trillizo de dos hermanas, y que ambas decidieron dejar Puerto Rico para irse a estudiar a los Estados Unidos. Jacob decidió quedarse para no dejar solo a su padre, cosa que me pareció bastante admirable.
El faro esta atestado de gente al ser domingo, ya que la gente en Puerto Rico decide salir de sus casas a disfrutar con la familia. Según me cuenta Jacob, 'chinchorrear' es la palabra adecuada para las salidas de los puertorriqueños.
"Wow, que hermosa vista." comento. Desde donde estábamos parados se podía ver perfectamente la puesta del sol sobre el mar, y a los surfistas trepados en las olas. Al pasar toda mi vida en un lugar como Forks, el hecho de tener frente a mi una vista tan tropical y cálida era muy distinto para mi. Y a pesar de tener a La Push cerca de donde vivía, la vista y el ambiente no se comparaban con la belleza que tenía frente a mis ojos.
"Esto no es nada. A pesar de su belleza, existen un millón más de playas y lugares igual o más hermosos para visitar." dice Jacob mientras salta el muro que divide el área del parque con un área donde hay grama y las personas se sientan. Me tiende la mano y yo salto sin pensarlo, para luego sentarnos en la grama y ver el espectáculo.
Nos mantenemos en silencio, apreciando la vista que se nos presenta delante. Y me doy cuenta de que Jacob podría ser un gran amigo, el silencio entre nosotros no es para nada incómodo. Aunque se vea que es un tipo que prefiere estar activo, pude apreciar claramente que él disfrutaba un poco de paz de vez en cuando. Sonrío, pensando que esto podría ser el comienzo de una bonita amistad.
Una vez ha oscurecido, Jacob se levanta y me tiende la mano.
"Creo que es hora de irnos, princesita. A menos que quieras pasar la noche." sonríe.
"Eso lo dejaré para otro momento, pero definitivamente está en la lista." replico. Me levanta y empezamos a andar hasta mi coche.
"Bueno, creo que ha sido todo por hoy." dice Jacob. "Espero que decidas volver y me llames para hacerte compañía nuevamente."
"Claro que sí. Te estaré llamando en la semana para dejarte saber mi decisión sobre el trabajo." respondo. "Fue bueno conocerte, Jacob."
"Tu igual, princesa." Me guiña y se despide con un beso en mi mejilla.
Y mientras lo veo partir me doy cuenta de la necesidad que tengo de hacer amistades y crear una nueva vida.
Hola gente linda! Aquí otro cap que lleva preparado hace días pero no he podido subir hasta ahora. Espero que lo disfruten!
