Bueno, hemos llegado al final de este hermoso pero trágico romance :)
Lily, espero que te guste.
MENTE VERSUS CORAZÓN
Capítulo 5: Aceptación
Cuando tenía la mano en el pomo de la puerta, vaciló. A pesar de lo que había dicho Tonks, su sentido del deber seguía susurrándole que era una mala idea. Aun así… ¿por qué no intentarlo? ¿Qué era lo peor que podía pasar, que Tonks lo rechazara? Ya se había imaginado en su mente ese escenario cada vez que se atrevía a pensar en dar el paso.
Inspiró hondo —‹‹Joder, Remus, eres un Merodeador. ¿Qué dirían James y Sirius si pudieran verte?››— y abrió la puerta.
En realidad, no sabía ni por qué había salido de casa: podía desaparecerse desde allí. Pero siempre era bueno respirar un poco de aire fresco. A veces era bueno coger aire para seguir avanzando. Gracias a eso, se dio cuenta de que era muy temprano: apenas había amanecido.
—Mierda —murmuró.
¿Y ahora qué?
Tal vez sería mejor volver dentro y pensar en qué iba a decirle a Tonks cuando la viera. ¿Qué haría, se presentaría en su casa con un ‹‹Hola. Llevo meses evitándote, pero he decidido que sí que quiero intentarlo. Por favor, no me rechaces›› sin más?
—¿No es un poco temprano para estar ya levantado? —dijo una voz a sus espaldas.
Remus se quedó congelado en el sitio. Reconocería en cualquier sitio y bajo cualquier circunstancia a aquella voz que hacía que su alma temblara. Se volvió lentamente.
Tonks tenía una cálida sonrisa en el rostro. Su pelo lucía un rosa apagado, pero no era un tono tan triste como el de las otras veces en que se habían visto. Llevaba unos vaqueros, una camiseta amarilla y zapatos rojos. Y estaba preciosa.
—No podía dormir —fue lo único que Remus acertó a decir. ‹‹Genial, Remus, cualquiera diría que sacabas buenas notas en Hogwarts››.
—Yo tampoco —respondió ella.
Se acercó a él y, por primera vez en mucho tiempo, Remus no retrocedió, sino que avanzó un paso para salir a su encuentro. Cuando estuvieron a apenas centímetros de distancia, se permitió sumergirse en la profundidad de sus ojos oscuros.
—Tonks… —empezó.
—Me da igual —se anticipó Tonks—. ¿Cuántas veces tengo que decirte que estoy enamorada de ti para que me creas?
—No se trata de que me… —Remus apenas era capaz de expresarlo en voz alta— de lo que sientas por mí. No sabes lo peligroso que soy. Lo peligroso que es tenerme cerca cuando llega la luna llena —explicó con pena.
—¡Pues dime lo que tengo que hacer! —Tonks lo cogió por los brazos con fuerza.
Él cogió sus manos entre las suyas y suspiró.
—¿Y qué pasará cuando te des cuenta de que estás cargando con un viejo inútil y…?
Tonks puso los ojos en blanco antes de lanzarse encima de él y besarlo. Remus se quedó congelado cuando sintió la calidez de los labios de ella contra los suyos. Sí, su mente estaba paralizada, pero su cuerpo no tardó en actuar por instinto: sus manos buscaron la espalda de ella; sus labios respondieron a ese beso como si estuviera moribundo y ella fuera su última salvación. Por primera vez en mucho tiempo, estaba haciendo algo que deseaba con toda su alma en vez de algo que debía hacer porque era lo correcto.
El egoísmo nunca había sabido tan bien.
Ahora que había tenido ocasión de probar lo que se había prohibido durante tanto tiempo, sentía un deseo voraz. No quería soltarla nunca, porque no sabía qué pasaría cuando se separaran. Solamente ansiaba quedarse así, besando a la mujer que amaba, durante un rato más. Para siempre, a ser posible.
Cuando por fin se separaron, Tonks sonreía de oreja a oreja.
—No sabes dónde te estás metiendo —dijo Remus.
Era su última advertencia antes de rendirse. Ya no tenía fuerzas de luchar contra sí mismo, no ahora que sabía que podían ser felices juntos.
Que lo amaba.
—¿Hace falta que te recuerde con quién estás hablando? —dijo Tonks entre risas—. Y créeme, sé perfectamente lo que hago.
Oyéndola hablar, Remus creyó de verdad que el futuro podía ser un lugar brillante. Y eso era el mayor regalo que Tonks podía darle.
Remus se permitió inclinar la cabeza y besarla una vez más. Ahora parecía que las cadenas que ataban su corazón pesaran un poco menos. No, en realidad ahora parecía que hubieran desaparecido por completo.
Se sentía libre como no se había sentido en mucho tiempo.
Quizás el destino sí tenía reservado algo hermoso para él después de todo.
