Fic dedicado a ladyluna10 por aguantarme en mis horas más bajas y en los momentos más especiales. Por apoyar mis ideas a pesar de que sean una locura y ambas lo sepamos. Por estar siempre ahí aunque no sea el mejor momento de ninguna de las dos. Por desvelarnos hasta altas horas de la madrugada. Por los brownies que sabemos que no debemos probar. Por intentar encontrar un Darcy entre tanto Wickham. Por haber encontrado en ti a una amiga. Y porque, como tú ya sabes, me gusta hacer regalos sin motivo aparente. Espero que te guste, mein Meerschweinchen ;)


MARLENE

«Déjame pasar la noche. Deja que me quede aquí. Vamos a tocar el cielo. Como la primera vez. Celebremos esta noche»

Verano - LODVG


El viento golpeaba en la cara a Marlene refrescándola en esa calurosa noche de verano. Su melena bailaba salvaje a sus espaldas cada vez que Sirius aumentaba la velocidad de su moto.

Marlene amaba la adrenalina, la velocidad, el riesgo. Hacía que se sintiera viva, renovando sus ganas de luchar. Levantó los brazos en aire sintiéndose libre, nada podía detenerlos aquella noche. Por un momento no existían ni los mortífagos, ni Voldemort ni guerra mágica.

Aquella noche no tenían un rumbo fijo. Eran Sirius Black y Marlene McKinnon en su más pura esencia. Aquella noche eran dos jóvenes atractivos que se atraían el uno al otro como lo hacen los imanes de polos opuestos. Aquella noche Marlene quería sentirse como la primera vez que se había dado cuenta de lo similares que eran, de la complicidad pícara existente entre ambos, de ese joie de vivre que tenían como máxima en la vida.

Estaba agradecida de haber descubierto que el descarado Sirius Black tenía un corazón noble que no mostraba a mucha gente. Y estaba agradecida de ser una de esas pocas personas.

Marlene alzó aún más los brazos. La mano de Sirius agarró suave pero firmamente su muslo para evitar que se cayera. Marlene apoyó una de sus manos en el hombro cubierto por la chaqueta de cuero de Sirius para asegurarle de que seguía ahí. De que pasara lo que pasase, Marlene iba a estar allí para él de el mismo modo que él estaría allí para ella.

Lo único que ella quería era tocar el cielo aquella noche. Quería celebrar que estaban vivos, que se habían encontrado y que habían podido amarse. Quería besar a Sirius hasta que ambos se quedaran sin aliento. Quería sentir las manos de Sirius acariciándola como solamente él sabía hacer.

Marlene gritó con todas sus fuerzas en la noche, el aire raspó su garganta pero no podía importarle menos. Esta noche quería ser feliz.

Sirius sonrió ante las locuras de la rubia. Locuras que habían conseguido encandilarle hasta lo más profundo de su alma. Cosa que jamás pensó que le llegaría a ocurrir a él.

Sirius jamás había llegado a pensar que esa rubia que se pasaba el rato tumbada en los sillones de la sala común se transformaría en algo tan importante. Algo tan importante que llegaba a temer perderla. Y él no quería temer, no quería pensar en que podía perderla, no ahora que había encontrado a su otra mitad.

Tomó una de las manos de la rubia pasándola por debajo de su chaqueta colocándola sobre su corazón. Marlene sintió el intenso palpitar de Sirius contra la palma de su mano. El estómago le dio un vuelco. Ellos no eran de decirse las palabras prohibidas, ambos preferían los hechos.

Marlene pegó su cuerpo contra la espalda del moreno. Quería que Sirius notáse todo el amor que sentía por él. Nunca volverían a ser tan jóvenes como en aquel momento. Eran simplemente ellos dos, Marlene y Sirius, la mezcla explosiva que tiene lugar cuando juntas un tornado y un volcán.

Juntos, porque aunque se hayan llegado a conocer tarde aún tienen mucho tiempo para los dos. Esta es la noche del aniversario de su primer beso y viajan en la noche sin rumbo porque no tienen a donde ir.