¡Hey! ¿Cómo están? En fin, agradézcanle este capítulo a Julchen awesome Beilschmidt, quien me dio la idea.


Arthur no entendía porque habían vuelto a ese lugar, o más bien, porque él había accedido a ir. De su amigo/novio/aliado/ex-colonia lo comprendía, pero… Será idiota.

Ahh. Ya lo recordaba. Accedió para que Alfred dejase de hablar sobre como su presidente haría brillar a su país y demás. Estadounidenses y sus delirios de grandeza.

El caso. Solo tenía que escoger un avatar y ya ¿No? Se sentía como un crió homosexual primerizo al frente de esa máquina rosa, así que acabaría rápido.

Bien. Era homosexual, pero estaba lejos de ser un puto crío y además primerizo.

A Alfred le brillaban los ojos mientras miraba a las corredoras, escogió una tal 'Vanellope' chillando de emoción. Que maduro.

- Esto es estúpido –

- Iggy, lo prometiste – Mofletes inflados y bracitos en la cintura, todo un infante.

Decidió no discutir más y seleccionó a 'Candlehead'.

¡Que comience la carrera!

1… 2… Go!

- ¡Vas a perder, Iggy! –

Desde el principio, Vanellope lo había rebasado. Por poco, pero iba a delante. Oh no, ni loco pensaba dejársela fácil al yankee.

Sweet Seekers!

- Lo dudo ¡Trágate esto! – Ninguna de las bolas le daba ¡Maldición! - ¡Deja de moverte! – Alfred se desconcentró un poco y pudo sobrepasarlo, no iba a perder.

- ¡Eso es trampa! –

- Y ahora…-

Cherry Bomb!

- ¡Deja de atacarme! – Alfred no podía evitar gritar. Iggy le había dicho que no gustaba de los videojuegos y que nunca había jugado Sugar Rush ¡Mentira! – No me dejas otra opción ¡Falla! – Oprimió los botones en una secuencia extraña.

Vanellope desapareció.

- ¿Dónde estás? – Arthur seguía corriendo, pero solo veía a su corredora y un halo azul.

- ¡Delante de ti! ¡Muajaja! – Vanellope apareció adelante y siguió corriendo.

Alfred ganó.

Arthur estaba congelado.

Bloody wanker!

- ¡Eres un tramposo! –

- ¡Así es el juego! – Ninguno de los dos notaba que hablaban a gritos y que los adolescentes les veían con extrañeza. Dos adultos peleando por ver quien ganó una carrera de Sugar Rush… extraordinario.

- ¡Pues esta defectuoso! No volveré a jugar, asshole –

- No importa ¡Yo gané! –

- ¿Ah sí? Solo sabes jugar con trampas –

- ¡Pues probemos otra vez! Ganaré sin usar a Vanellope – El yankee cruzó los brazos.

Segunda ronda: Taffyta vs Candlehead.

Ganador: Taffyta.

- Te lo dije, Iggy ¡Soy invencible!

- ¡Otra vez! –

3ra Ronda: Taffyta vs Rancis

Ganador: Rancis

- ¡Te gané, Alfred!

- Imposible… ¡Otra vez! –

4ta Ronda: Vanellope vs Rancis.

Ga: Vanellope.

- ¡Dijiste que no la usarías! ¡Esa no se vale! –

- Eres un mal perdedor –

- ¡Mi turno! –

5ta Ronda: Citrusella vs Vanellope.

Ga: Citrusella.

- Esto no es justo… ¡¿Por qué tu si puedes hacer desaparecer a Vanellope y yo no?! -

- Iggy, es habilidad innata, no puedo enseñártelo-

- Otra vez! –

6ta Ronda: Las mismas ;)

- ¡¿Qué estás haciendo?! ¡Vas a dañar el juego Iggy! – Arthur solo se dedicaba a oprimir botones a lo loco, haría desaparecer a Vanellope aunque fuera lo último que hiciera en su vida.

Misteriosamente, la corredora re-apareció en la línea de meta directamente, sin correr más que unos metros.

La cara de Alfred sufrió un espasmo, y su boca se abrió hasta límites insospechados.

- Solo es habilidad natural – Arthur estaba altivo, le devolvió las palabras con sorna.

- ¡OTRA… -

- ¡Señores! Han asustado a nuestros demás jugadores, por lo que agradeceríamos que dejaran de gritar, sino tendremos que sacarlos del establecimiento –

Los dos hombres, por fin, vieron a su alrededor. Arthur se puso tan rojo como una cereza y Alfred empezó a rascarse la cabeza con incomodidad, bajando la mirada.

- Viejo ¿Van a soltar el juego? Llevan allí horas y nosotros también queremos jugar –

El británico volteo la mirada cuando escucho al niñato ¿Viejo? ¡Él no estaba viejo! Se lo demostraría.

Claro, lo hubiera hecho si Alfred no lo hubiese tomado de la mano, alejándolo de la máquina rosa.

- Eres un tramposo Iggy, pero me divertí mucho – El estadounidense estaba sonrojado, los ojitos le brillaban tras los lentes.

- Creo que… yo también – Le acaricio el cabello, dándole un corto beso en los labios. Un momento mágico. Claro, si un montón de gente no estuviera viéndolos con atención desmedida.

- Es él ¡El chico del puntaje infinito en la máquina de baile! ¡Es mi ídolo! – Empezaron a gritar unas niñas, acercándose a Arthur con devoción.

- Nunca volveré a pisar este lugar –

...

OMAKE

- Arthy, mira. Un arcade –

- ¿Qué se supone que tienes que hacer? –

- Reparar cosas, creo –

- Repara-Felix Jr. – Leyó el inglés – No parece tan complicado –

- Juguemos. El que consiga el mayor puntaje, gana – Retó el yankee.

- Ambos sabemos quién va a caer – La competitividad había sido avivada… de nuevo.

- ¡TÚ! –

Gritaron ambos.

En conclusión, los sacaron a patadas del sitio.

Sin embargo, la noche estuvo agitada en casa. Y como no estarlo si pasaron de la Play Station a la cama.


¿Fin? Ojalá les haya gustado. La idea era que Arthur perdiera contra Vanellope, pero no quería que Inglaterra se rindiera tan fácilmente ¡Iggy Rules!

Por otro lado ¿Qué carajo con las elecciones de EE. UU?