Juro que he repetido este capitulo tres veces, ¿El motivo? No me gustaba como se desarrollaba la historia, y pues este fue "El elegido"

Ni que decir de Bleach, solo que voy a participar en un evento y voy a colar mi pareja crack favorita XD

Bleach no me pertenece.

Después de una larga pausa donde yo salí de la casa de Urahara temiendo que me siguiera...

Seguí mi recorrido con shumpo hasta que finalmente llegue al distrito, aunque me sentí asqueado al ver esa escena.
¿Quien se pelea por la sombra de un árbol contra unos niños?
Lo peor era que se trataba de un shinigami raso, este trataba de golpear a una niña quien defendía a otros dos pequeños. Ni de coña toleraría eso.

—¡Dejalos bastardo!— grite antes de estamparle mi puño en su rostro.

Su cuerpo voló un par de metros, apreté mis dientes para no atacarlo con mi zampakuto. Un murmullo ahogado me sacó de ese ese pensamiento, eran los niños que se habían asustado.
Me agache hasta su altura, la líder de ellos se puso delante de mí.
—¡¿Quieres pelear tu también?!— me retó.

Negué con suavidad antes de tocar su cabello rubio.
—No, pero me debo disculpar por este imbécil— dije antes de señalar al inconsciente shinigami —Sigo sin creer lo que hizo.

Los tres se miraron entre sí, extrañados, otro de ellos se acercó cauteloso, sus ojos azulados parecían esculcar mi alma aunque tratase de esconderse detrás de su cabello negro.

—Es así desde la guerra— respondió —Vinieron muchas personas del mundo humano y esto se salio de control.
Otro de ellos asintió, su cabello gris y mirada marrón ocultaban su voz.

Una punzada en mi corazón pude sentir ante su tristeza, quizá alguno tendría la suerte de convertirse en un buen shinigami.
Todo dependería de su suerte.
—Soy nuevo— mentí.

La niña regresó a la sombra del árbol —Los clanes destinaban un poco de su dinero, ahora incluso ellos tienen problemas.
—¡Es cierto!— secundó el de ojos azules —También el capitán Kuchiki esta en aprietos.

Levanté una ceja ante sus palabras, el vago recuerdo de su rostro no mostraba alguna preocupación. Aun era un experto ocultando su sentir.
—Va a ser relevado— confesó el más joven —Escuché a los sirvientes comentarlo, por eso dejó que su hermana se fuese con su teniente. No quería desposarse con ella.

Suspire antes de dejarme caer en el suelo. Realmente esta guerra terminó mal, y no parecía que estuvieran haciendo algo.
—Ustedes tres, ¿Puedo saber su nombre?— pregunté.

—Homura— respondió la niña.

Le secundó el pequeño de cabello negro —Shizuku.

—Jin— murmuró el ultimo.
Sonreí al escucharlos, verlos tan pequeños en este mundo era adorable.

—Hoy es su día de suerte. Soy Homrurat Miyamoto— dije sin perder la sonrisa —No me crean, pero mi nombre significa deseo hecho realidad.

—¿Va a cumplirnos un deseo?— preguntó Homura.

Asentí en silencio.
Parecían incrédulos ante las palabras.
Todos hacen eso, incluso usted querido lector lo haría. No me mientas, yo lo sé.

—Quiero ver un mundo distinto— dijo Jin apretando sus puños —Uno donde no haya maldad, hambre o temor.
Sus amigos se quedaron extrañados ante sus palabras.

—En ese caso les mostraré mi mundo, este puede llegar a ser tan pacifico. Pero antes necesito descubrir porque parece que a nadie le interesa lo que pasa. Kyoka Suigetsu, revela su deseo— ordené.

A mis espaldas apareció en espíritu, quien en silencio comenzó a distorsionar la realidad. Todos los demás nos verían charlar.
Mientras nosotros estaríamos viendo mi mundo.

—¿Es el Goitei?— preguntó Shizuku mientras observaba a las blancas construcciones.

Jin fue el primero en notarlo —No... es donde estamos.

Comencé a caminar en el barrio solitario, aunque la perfección de las ilusiones era innegable, no podía hacerlo exacto o dejaría al descubierto mi posición.
—Costó cientos de años crear esto, y no fui solo yo. Todos aportaron su parte— dije en dirección al interior del distrito.

—¿Ya viste Jin?— menciono Homura con una sonrisa —¡Ya no hay muros! Todos estamos protegidos por el campo de fuerza.

Las sonrisas de los tres eran bellas, traté de mostrar la mayor cantidad de detalles pero mientras más avanzábamos ellos se emocionaban aun más.
—Algún día sera así— dijo Shizuku con alegría al ver los enormes portales de cuarzo en la lejanía.

Uno era hacia Las Noches, otro al palacio del Wandenreich y uno más a la división catorce en el subsuelo del Mundo Humano.

—¡Nosotros lo haremos!— exclamó Homura —Nos convertiremos en los mejores capitanes que hayan pisado el Goitei.

—¡Hai!— corearon sus amigos.

Me detuve ante sus palabras —Confió en ustedes, Kyoka creo que es suficiente.

La ilusión desapareció de un momento a otro, sin embargo las sonrisas de ellos tres seguían con esperanza.
Me levante y saque una pequeña bolsa de tela de mi kimono.

—Tomen esto como un regalo.

Jin aceptó la bolsa, las monedas hicieron ruido —Señor, ¿Porque?— pregunto al notar que era bastante dinero.

—Yo fui un niño como ustedes, un shinigami me crió, entonces juré protegerlo y aquí me tienen— dije con una leve sonrisa —Quiero que sus nombres pasen a la historia ¿Vale?

Los tres asintieron, y entonces fue cuando comencé a alejarme.

Ahora lector, ¿Te sorprende que tenga a Kyoka Suigetsu en mi poder?

Esto tiene una explicación simple, la obtuve con el incidente de Aizen.
Aunque aun no es hora de contar esa anécdota.


—Sigues sin cambiar— me dijo Kyoka para caminar a mi lado.

Finalmente habíamos cruzado el distrito sin muchos incidentes, solo dos intentos de asalto y un par de ladrones torpes con su botín.
—¿No es peligroso que camines así?— respondí tranquilo —Creo que te identificarían de inmediato.

El espíritu rió antes de sonreír —Tu hermano cree que son buenas personas.

—Nunca se equivoca, tú has sido testigo de eso.

—Y pensar que hace siglos eramos enemigos, es divertido los giros que da la vida— dijo antes de mirar el cielo —Incluso yo cambie.

Solté un suspiro —Todos lo hicimos, no creas que siempre fui alguien sabio. Mi concepto de justicia evoluciono con los años.

—Es cierto— rió —Recuerdo que deseabas asesinarme sin piedad.

Me quede en silencio ante sus palabras, aun me avergüenzan los pensamientos que tuve en esa época, solo me alegraba ya haber cambiado y no haber cobrado alguna vida cuando pensaba así. Continuamos así hasta llegar al claro que dividía al distrito 57 por el norte.
La brisa fresca mecía al césped largo que comenzaba a secarse, Kyoka parecía disfrutar el paisaje carente de arboles. —¿Que crees que deba hacer?— pregunté.

Se detuvo para mirarme como un padre, sonrió para despeinar mi cabello.
—Lo sabrás, eres aquel que pudo mostrarme mi pasado y hacerme recordar el deseo de esta alma.

—Aizen...— Murmuré con suavidad.

Él negó —Tú sabes que ese no es mi nombre, lo utilice en honor a la persona que asesine accidentalmente con mi bankai. Aquella que me hizo comenzar todo.

Suspire antes de seguir caminando, el Aizen de mi mundo nunca existió, o por lo menos como teniente y posterior capitán, solo era Kyoka Suigetsu envuelto en la oscuridad de su soledad y egoísmo. Sin desearlo él asesinó a su portador cuando este era un niño, todo por su fuerza descomunal.
Por ese motivo careció de moral y podía utilizar a quienes le rodeaban sin arrepentimientos. Pues una zampakuto se desarrolla a la par con un shinigami, por eso su pensamiento es igual o diferente, ambos viven al mismo tiempo, se conocen y crecen juntos.

A él quise detenerlo desde el incidente con los vizard, pero aun no podía hacerle frente, seguía siendo débil. Mi mente se veía afectada por sus acciones, más cuando comenzó a manipular a toda la quinta división cuando se convirtió en capitán.

—Homurrat— su voz me sacó de mis pensamientos —¿Crees que a Gin le gusten estas flores?— preguntó al ver unas pequeñas campanillas de color azulado entre el pasto.

—Le encantarán, si quieres llevártelas no cortes sus raíces. Creo que soportaran estar en nuestro mundo interno— dije calmado al ver su mirada. Ya no parecía la arrogante que conocí, ahora mostraba un brillo de amabilidad.

Sonrió antes de tomarlas con cuidado —Ya tengo su regalo de cumpleaños— alardeó.

—Apresurate o se secaran.

Ante mis palabras se desvaneció. Solté un suspiro para seguir caminando, eran pocas las veces en que terminaba en un dilema así.

—Lo que quieres saber nadie te lo dirá— dijo una voz alegre a mis espaldas —Solo los espadas hablaran.

Me giré de inmediato y me coloque a la defensiva —¿Yachiru?— pregunté al verla con un kimomo blanco.

—Podría decirtelo yo, aunque perdería la gracia— respondió con simpleza antes de acercarse.

Retrocedí por cada paso que ella daba, mi mente trataba de analizar el origen de ese uniforme. Una idea había aparecido en mi mente, era descabellada pero fue lo único que se me ocurrió.
—¿Estas en la división cero?

Ante mi pregunta rió divertida.
—Si, descubrí que puedo liberar el potencial de una zampakuto a cambio de ir a su mundo interno. Y después de la guerra, con las nuevas normas tuve que dejar a Ken-chan y aquí me tienes.

Noté el deje de nostalgia en su voz, seguía siendo una niña después de todo.
—Has visitado el mio ¿Verdad? De lo contrario me habrías atacado.

—¡Eres listo viajerito!— respondió con alegría —Aunque ya quiero verte pelear contra Ichi-san, se que se llevará una sorpresa contigo. Y todos los demás.

Me intrigaba cada vez más conocer a lo que se referían, sin desearlo la ansiedad trataba de dominarme y con ello la inestabilidad parecía más cercana.
—Viajerito— me llamó sin perder su sonrisa —¿Puedo saber a donde vas?

Esto de un momento a otro parecía volverse extraño, mis zampakutos hablan hasta por los codos con quienes consideraban aliados especialmente Kyoka, era obvio que ella debería saberlo.
—Al Mundo Humano... ¿No?

La pequeña negó —Yo creo que deberías ir a Hueco Mundo y buscar a Gatito, la división cero esta con los demás y no creo que quieras mostrar tu poder antes de tiempo.

—Lo capto, aunque no tengo manera de viajar a Hueco Mundo— dije para rascarme la nuca. Aveces era un olvidadizo de primera.

No revisé si tenía mi equipo para abrir portales y mi plan era usar el Senkaimon para abrirlo con mi energía. Error de viajero ¿Vale?

—Toma— dijo antes de arrojarme una insignia de shinigami —Esto te permitirá ir.

—¿Puedo saber porque me das esto?

—He visitado a tus amigos y se que terminaras con todo este problema— respondió antes de marcharse en la dirección contraria a la mía.

Era mi imaginación o Yachiru parecía más madura en mi linea aun le gustaba gastarnos bromas a todos.
Guarde la insignia en mi kimono, primero quería dejar un encargo especial. Utilizando shumpo cruce varios distritos buscando un reiatsu especial, solo rezaba para que ella se dedicase a lo mismo aquí.

—¡Al fin!— exclame feliz.

—¿Que se le ofrece?— me preguntó desconfiada.

Hice una reverencia antes de extenderle unas monedas.
—Quiero el especial, en la tarde regresare por él— dijo antes de ir adentro del establecimiento.

Y tampoco te contaré que es esto pequeño lector, primero iré ver a los espada.
Me aleje hasta una zona abierta, y lance la insignia. Esta brilló antes de abrir un portal hacia lo que restaba de Las Noches.

Pisé la arena y una pequeña brisa fría me recibió, seguía siendo el mismo lugar carente de vida que esperaba.
—¿Quien te dio eso?— me cuestionó Grimmjow al ver como guardaba la insignia.

—No te incumbe espada.

Lanzó una carcajada —Soy el Rey, y si vas con esa confianza me encargare de arrancarte la sonrisa.

Retrocedí ante su amenaza, ¿Donde estaba su sonrisa? Por el Rey Espiritu, era Grimmjow quien tenía adelante, debería tener una.

—Si eres el soberano no me sorprende ver tu reino en ruinas— respondí retador.

Sus ojos azules parecían enfurecer ante mis palabras, la sonrisa seguía ausente como si hubiese desaparecido hace tiempo.
Busque un reiatsu parecido en el área cercana... Nadie estaba con él.
—Grimmjow— lo llamé seriamente —¿Que sucedió con los demás espada?

Utilizó sonido y me sujeto del cuello —¡¿Bromeas?!— rugió —¡Todos saben que soy el ultimo espada vivo!— comenzó a ahorcarme con una mano, su reiatsu crecía rápidamente y parecía convertirse en su resurrección.

El aire de mis pulmones se comenzaba a agotar, mis espíritus suplicaban aparecer y liberarme, yo les ordene esperar un poco.
—Se lo duro que es ser Rey— dije en un suave susurro, con una de mis manos sujete la suya —Pero puedo dejar que los veas una vez más.

—Mientes...

Podía ver a su razón luchar contra los recuerdos, sus mandíbula se tensó en una mueca de arrogancia.

—¿Para que quiero ver a esos perdedores? No sobrevivieron por su debilidad.

Sonreí divertido, el aire se terminaba, era la ultima frase antes de que mis zampakuto intervinieran.
—Yo no me refiero a ellos... Acaso ¿No quieres ver a tus súbditos?

Me soltó en silencio, sus ojos se abrieron, estaba sorprendido. Di una gran bocanada de aire para toser enseguida, me arrodille por reflejo mientras recuperaba el aliento.
La katana tocó mi hombro —Arriba— ordenó serio.

Obedecí —Vamos a pelear— dije al materializar mi cuarta zampakuto — Demuestra que su sacrificio no fue en vano y que has superado a todos.
Mis palabras parecían alentarlo, una leve sonrisa apareció en su cara.

—No creas que será fácil shinigami.

—Nunca te he subestimado pantera.

Y hasta aquí el capitulo, pronto saldrán a la luz muchas cosas jujuju