Y de nuevo voy a actualizar antes de examenes, creo que debería estar estudiando... Aunque aun tengo dos días enteros para hacerlo XD
Bleach no me pertenece, o ya sabría lo que contiene el ultimo capitulo.
Cada vez que nuestras espadas chocaban me sentía más vivo, podía percibir el poder de Grimmjow crecer al percatarse de mi verdadero potencial.
—¿Te mandaron los shinigami?
Reí divertido ante su pregunta.—Ellos son los últimos que quisieran verme en este momento pantera— dije antes de detenerle con facilidad.
Sus ojos azules parecían asombrados al observar como sostenía a su katana con una mano. Eleve mi energía para hacerlo recordar.
Parecía someterse lentamente ante mi, eran ciertas las palabras de Kyoka, él fue sometido anteriormente con su reiatsu, aun tenia rastros de este.
—Necesito información tuya.
Grimmjow alzó una ceja extrañado —¿Crees que hablaré con un shinigami? ¡Son tan patéticos!— se burló, pero solo hizo a mi curiosidad crecer —Dicen estar dispuestos a darlo todo, y al final se van con el rabo entre las patas.
—¿Shinigami? No, eso es muy simple , soy algo más— respondí con una sonrisa.
La katana que estaba en mi mano desapareció, dando lugar a una resurrección. El Rey se abalanzó sin miedo, sus garras luchaban por alcanzarme mientras la zampakuto lo detenía.
Seguía reacio a ofrecerme una oportunidad de hablar.
Nuestra pequeña pelea se alargó por diez minutos, debía admitir que tenia una condición mejor que Urahara aunque no pudiese golpearme o tocarme tan siquiera.
—Es hora de acabar esto— fue la petición de mi espada.
Quizá parecía simple lo que estaba haciendo pero, no por nada estoy usando esta zampakuto.
Utilice mi shumpo para darme un pequeño respiro, la arena seguía meciéndose con el viento, y su luna nos iluminaba. Grimmjow se acercó directo a la trampa, se extrañó al no ver mi katana, sin dudar se acercó veloz y tomó el cuello de mi kimono.
—¡A que juegas!— gruñó molesto, yo solo me encogí de hombros y le guiñe un ojo.
—La extrañas ¿No es así?— dijo mi zampakuto a sus espaldas.
El felino se giró a verlo, era mi cuarta zampakuto: Kaoru, quien aparentaba tener trece años, su cabello castaño y ojos marrones te recordaban a Kyoka, sin embargo esa sonrisa cínica se asemejaba más a la de Gin y vestido con un kimono ceremonial rojo le hacían ver peligroso.
Sin temerle al imponente Rey sacó de una de sus mangas un pergamino, lo extendió mostrando un nombre escrito.
Nell
—Puedo ver tus recuerdos— dijo Kaoru con calma. Nuestro oponente le atacó furioso.
Un golpe seco fue audible —¡¿Pero qué?!— menciono extrañado Grimmjow al notar como su mano estaba enterrada en la arena.
Mi espíritu rió antes de entregarme el pergamino —Calma pantera, nosotros solo tenemos curiosidad, yo podría sacarte la información pero, iría en contra de tu deseo.
La mirada azulada era digna de un retrato, quizá no creía posible el poder que poseo —Kaoru puede acceder a todas tus memorias, sin embargo yo solo le permito ver aquellas que afectan a mi oponente— dije para acercarme —Dime lo que necesito y la tendrás de regreso.
Una risa surgió desde lo más profundo de él.—¡¿Acaso puedes traer a los muertos?!
Me sorprendí al escucharlo, casi podía palpar el dolor oculto en esa oración, me descuide por un
segundo y a cambio gané un zarpazo en mi pecho. Retrocedí mientras tocaba la herida, la sangre comenzaba a salir y mi espada estaba a punto de atacar.
—Lo haré— respondí con una leve sonrisa. El dolor del alma de Grimmjow se impregno en mi herida, con cada segundo me era más difícil soportarlo sin quejarme.
—¡Mientes!— rugió. Fue inevitable gruñir ante la fuerte punzada.
Kaoru se colocó delante mio al verme, no atacaría hasta que se diera la orden solo me protegería.
—No es así. Te doy mi palabra.
La esperanza parecía regresar por instantes a sus ojos, la presión lentamente desaparecía al igual que su resurrección.
—¿Que quieres saber?— me cuestionó serio.
Sonreí aliviado de que aceptase —Necesito saber las palabras de Yhwach. Todo indica que él es un posible factor— dije.
Joder, ahora mi kimono estaba bañado de sangre y aun no era medio día.
—¿Sabes que es peor que la muerte?— respondió antes de desviar la mirada —Vivir con miedo.
Miedo...
Así que se ha tratado todo el tiempo de eso. Cerré mis ojos y solté un suspiro.
—Se más específico felino— le pedí.
Escuche un pequeño "Tsk" de su parte antes de que respondiera —Apareceré en su momento de mayor felicidad y los destruiré.
Deben bromear, ¿Toda esta mierda fue provocada por esa oración?
—Comprendo, ahora es momento de cumplir mi parte— dije antes de señalarlo —Kaoru es tu turno.
El espíritu asintió para desaparecer, en cuestión de segundos apareció con una pequeña perla dorada en sus manos.
—Muy bien, ya sabes que hacer con Kinohamaru— ordené serio —Volverán en una hora aproximadamente— agregué para que Kaoru se desvaneciera.
Grimmjow parecía intrigado sobre mi cambio de actitud tan repentino, sin embargo yo solo reí divertido.
—¿Por eso lo decías? Le tienen miedo a un Dios y prefieren sacrificar todo antes que enfrentarlo.
Comenzaba a molestarme y mucho. Agrega a esto a mi primer espíritu y Kyoka murmurando sobre el tema y estabas creando una bomba de tiempo.
—No conoces su poder— me advirtió en un vago intento de hacerme recapacitar —Puede ver todos los futuros y es invencible. Apenas lograron derrotarlo.
Me acerque con calma, podía ver como mi energía azulada comenzaba a tornarse rojiza. Cuando lo tuve enfrente de mí negué con la cabeza.
—Voy a adivinar, ¿Solo la muerte era la respuesta?
—Tu harías lo mismo.
El reiatsu que ahora emanaba de mi cuerpo era rojo con negro, sin titubear sometí al Rey, lo hice arrodillarse ante la energía.
—Eres un hollow, un alma sin corazón ¿Deberia matarte solo por eso?— dije serio mientras materializaba una katana —De hacerlo ¿Qué cambiaría?— coloqué el filo en su garganta, él sabía que no iba a morir.
Después de todo, había dado mi palabra.
—A que quieres llegar con esto.
—Deja responder con otra pregunta ¿Perdonarias a Aizen por todo lo que ha hecho?
—Claro que no, es un maldito.
Una leve risa se escuchó junto a mi, por la expresión del felino podía asegurar que estaba muy asombrado.
—Te presento a mi Aizen— dije con simplicidad mientras este hacia una reverencia —Como vez, él esta a mis ordenes, y ha hecho lo mismo que el tuyo, solo su pasado más remoto es distinto.
—¿Como lo lograste?— su pregunta estaba impregnada de curiosidad, tal vez me imaginaba con un poder destructivo o una inteligencia mayor a la de Urahara.
Kyoka respondió calmado —Me ha perdonado, y creeme cuando digo que te hace cambiar de idea— una sonrisa macabra apareció en él, hacia tantos años que no la veía —Así que existe más de una forma de derrotar a alguien Grimmjow.
—Lo dudo.
—De ser así ¿Porque incluso tu obedeces esa norma?— retó el castaño con malicia —Pareces un gato miedoso.
Incluso su tono de voz regresó a ser arrogante, sin dudar le propine un codazo antes de que siguiera imitando a su pasado.
—Deja de molestarlo Kyoka— dije serio, este asintió.
—Perdona, pero al verlos tan vulnerables me es imposible.
Negué ante sus palabras, mis ojos se posaron sobre los de Grimmjow, seguía molesto por esa trivialidad pero él no era culpable —Aveces para terminar una pesadilla debes enfrentarla de forma distinta— mencione al soltarlo —Nos vemos después pantera.
Comencé a alejarme en silencio, Kyoka me seguía mientras cada uno divagaba en su mente. Quizá estaba perdiendo el tiempo.
—¡Espera!— gritó el Rey antes de alcanzarme.
Algo en su mirada cambió, incluso mi espíritu sonrió satisfecho como si hubiese recibido a un alumno estrella después de mucho tiempo. Grimmjow hizo una reverencia antes de arrodillarse ante mi.
—Si existe otra alternativa para derrotar a Yhwach, por favor ¡Te pido que lo hagas! Toma el orgullo que me queda y arrastralo si quieres, solo, solo termina con esto.
Me quejé del dolor que sentí en el pecho, este superaba por mucho al anterior. Kyoka de inmediato me ayudo a mantenerme de pie.
—¡¿Donde esta tu orgullo?!— rugió mi espíritu al verme así —¡Él esta absorbiendo tu dolor por si no lo notas!— se notaba a leguas que quería golpearlo pero se resistía.
La mirada marrón mostraba una preocupación comparable a la de un hermano mayor, con esfuerzo logre recuperar la compostura, Grimmjow por su parte era el arrepentimiento en persona.
—Probaré algunas cosas primero, después decidire como enfrentar a Yhwach ¿Vale?— respondí con una leve sonrisa.
¿Acaso era confianza lo que percibía? Mi dolor se desvaneció con lentitud, Kyoka no dudó en aplicar kido para cortar el lazo que se formó entre el espada y yo.
Sonreí ligeramente antes de extenderle mi mano al hollow, era raro ver como se tragaba su orgullo con facilidad, quizá la soledad era suficiente para él.
—Confío en ti.
—Quiero un favor Grimmjow, abre una garganta al mundo humano, debo ver con mis propios ojos lo que sucede allá— dije calmado —Kyoka, que esos tres niños consigan la mayor información sobre la situación del sexto capitán.
La herida terminó por cerrarse, Suigetsu asintió —Como ordene, a su regreso estará todo listo.
El rey parecía dudar de mi petición, pero prosiguió sin decir algo más, me acerqué al borde, podía ver algunos edificios nuevos y otros seguían igual.
—Se paciente— dijo la pantera como advertencia —Si te molestó mi comentario, allá te espera algo peor.
Suspire ante sus palabras —Que mi zampakuto me ampare— murmuré antes de saltar.
Lo vi y por poco juraba que era una broma de Kyoka.
Dios, parecía que iba a quedarse calvo. Cerré mis ojos mientras esperaba paciente sobre el tejado de la casa vecina; su energía no era nada fuerte.
Si bien podía haber aprendido a manejar su reiatsu, temía que estuviese volviéndose débil. Las palabras de Yachiru aparecieron en mi mente por un instante.
La división cero y compañía lo estaba cuidando, quizá hasta que recuperase algo de fuerza, después de todo hace diez años que no pelean.
Al abrir mis ojos observé a un niño de cabello naranja correr hacia él, sin duda era su hijo, pues compartían similitud de energía. Materialice a un buen oponente, mi espada le traería recuerdos no tan gratos y de paso aterraria al niño obligándolo a pelear con todo.
De un salto baje enfrente de ellos dos —Kurosaki Ichigo, no creo lo que veo.— me burle.
—Kazui, ve a casa yo tengo que encargarme de esto.
El menor tenia la palabra miedo grabada en su rostro y su padre mostraba su faceta más seria. Estaba convencido de que mi apariencia y nombre eran presentes.
—No te preocupes pequeño, en mi ética esta prohibido asesinar a alguien de tu edad.— respondí al ver que estaba paralizado.
Me di la oportunidad de tocar su cabello naranja, ante el tacto ahogó un murmullo de miedo. Negué con suavidad antes de dirigirme hacia Ichigo.
—¿Acaso tienes ética?— me retó el sustituto cortante —Porque no la veo en atacar la paz de mi mundo— agregó. Como respuesta mi mirada se tornó afilada ¿A eso le llamaba paz?
Le mostré mi espada en un intento de cambiar de tema, no parecía impresionarle, gruñí para mis adentros.
Realmente se volvió un creído, en sus mejores años habría tomado una pose defensiva y me hubiese atacado sin dudar.
—Atemu— dije antes de sonreír ligeramente, le demostraría que podía ser tan fuerte como Yhwach —Destroza.
El filo se desvaneció, y a mi alrededor comenzaron a aparecer cientos de pequeñas cuchillas de un color azul rey. Muchos llegaron a compararlo con Senbonzakura, sin embargo el shikai era inofensivo comparado con el bankai.
—Espero que extrañes a Byakuya porque esto va a traer buenos recuerdos— dije antes de ordenar a mi zampakuto atacar.
Kazui por corrió hacia la clínica Kurosaki, su padre se transformo en shinigami sin la necesidad de salir de su cuerpo. Momentos más tarde Zangetsu bloqueaba mis ataques, buscando acercarse lentamente hacia mí.
—¡Bankai!
Me sorpendí al ver parte de su rostro asemejarse al vasto lorde, de inmediato sentí el incremento de energia, otras presencias elevaban la suya y se disponían a acercarse para atacarme.
Sus ataques seguían y mis manos no eran lo suficientemente rápidas para atacarlo siempre.
—Atemu, te concedo la libertad— ante esa oración las navajas aumentaron su velocidad, ahora Ichigo apenas podía cubrirse de ellas.
No le permitían respirar o acercarse más, ni su gentuga tensho era lo suficientemente poderoso para detener a mi shikai, quien tomaba parte de mi energía vital para multiplicarse.
Sonreí altanero al ver como en su rostro aparecía la furia de no poder hacer algo.
Seguí así hasta que un par de ceros golpearon mi espalda.
Me levante de inmediato, justo a tiempo para evitar dos katanas que se incrustaron en el suelo.
—Hikaro y Hiyori, el dúo inesperado— comenté antes de que un aullido ensordecedor llenase el ambiente.
Esto se volvía más bizarro, ahora Komamura parecía una bestia, ya no estaba erguido sino en cuatro patas, su mirada era rojiza y juraría que era más grande de lo normal.
—¿A que vienes idiota?— me cuestionó la rubia con seriedad.
Me encogí de hombros —Creí que el legendario Kurosaki Ichigo sería un oponente digno, pero miren, no puede contra un simple shikai. Y tuvieron que venir sus sirvientes a protegerlo.
Si tocar fibras sensibles me permitirá obtener la mejor información sobre su poder, estaba dispuesto a ser peor que Aizen.
El lobo no dudó en atacarme, elevando su energía y con un gruñido invocó al samurái, el cual parecía una versión destrozada del original, asemejándose con la bestia de Leorone*. Me preparé para recibir la mordida que lanzó el bankai, sin embargo este desapareció en un instante.
—No interfieran— dijo Yachiru al aparecer en mis hombros. Admito que incluso yo me asuste. —Las peleas son uno a uno, él ha respetado eso.
—¡¿Acaso vas a aliarte con él?!— exclamo Ichigo quien parecía finalmente haber entendido como enfrentarse a mi zampakuto —¡Es el enemigo!— rugió. Podía sentir la ira creciente en esa fresa, algo seguía dentro suyo y lentamente lo corrompía.
Iba a responder, pero Yachiru encontró la mejor manera de callarlo —Tú también lo eras, no entiendo porque han hecho todo esto. Si traicionarlos me va a regresar al Goitei lo haré— dijo antes de negar con suavidad —No podrán derrotarlo sin ayuda.
El aire se tensó de un momento a otro, las energías de los otros emanaban ira pura, quizá rememoraban a Sosuke o Ginjo en el caso de Ichigo.
Atemu me advirtió de unos murmuros a la distancia, quien fuese estaba invocando una forma de atadura bastante poderosa.
Sonreí antes de escuchar como caían los pilares blancos a mi alrededor y cientos de cadenas rojas se aproximaban a atarme. Yachiru me dio unos pequeños golpecillos en mi cabeza indicando que era momento de elevar el temor.
—Bankai. Juicio de los mil pétalos.
Aquel bakudo fue destruido antes de terminar de ser invocado, un grito desgarrador fue audible, era Tessai quien seguramente ya no tendría una mano o algo por el estilo. —¿Que fue eso?— preguntó Hikaro al sentir la energía del hombre disminuir considerablemente.
Reí cínicamente ante sus palabras.
—Es mi bankai por supuesto, mi zampakuto hace un juicio y si no lo pasas te elimina, francamente tuvo suerte al salir casi por completo— las miradas se llenaron de temor, mientras que la leve risa de la antigua teniente volvía a esto una escena perfecta para el plan —¡¿No se los dije?! Voy a eliminarlos, y tomaré su poder para fortalecer a mis zampakutos.
—Ti..tienes más de una— la voz de Ichigo parecía temblar, quizá por culpa de los recuerdos enterrados.
Quería llevarlos al extremo —Por supuesto, nueve para ser exactos ¿A manos de que numero van a morir? Quizá por culpa de Ichi-ni-san.
—¡No hables más!— respondió el naranjino antes de abalanzarse a gran velocidad, Atemu estaba ocupado con Tessai y no podía defendernos, quite a Yachiru con un movimiento brusco solo para detener la espada con mis manos.
Sentí como se enterraba el filo hasta mis huesos, elevando mi energía trataba de detenerlo pero algo se apoderaba de Ichigo, el cuerno de hollow fue lentamente creciendo, y la máscara comenzó a aparecer. Agrega a los otros dos tratando de atacarme y Yachiru sometiendo a Komamura junto a su shikai.
—¡Voy a matarte!
El grito del Kurosaki creó una columna de reiatsu, varias gargantas aparecieron y de ellas cientos de huecos salieron en busca de comida.
Aunque no sentía más mis manos empuje con fuerza hacia adelante, logre hacerlo retroceder. Miré a las bestias ir en distintos lados ¿No iban por Ichigo? Un escalofrío me recorrió al recordar la normas, tal vez Grimmjow era el encargado de evitar eso.
No tuve más tiempo, Zangetsu trataba de asestar un golpe en mi pecho, Hikaro y Hiyori se detuvieron al notar que eran demasiados.
—¡Pilares de la noche eterna!
Mi zampakuto obedeció antes de comenzar a eliminar a los hollow con gran velocidad, el Kurosaki parecía cegado pues se negaba a cambiar de objetivo y otras presencias aparecían por el bullicio.
La sangre perdida entre esta herida y la de Grimmjow me comenzaban a debilitar, mi respiración se tornaba pesada y la visión era borrosa por segundos.
—¡Para!— gritó una voz que no pude reconocer. Otras lo secundaron para ver su petición se desvanecerse en el aire.
Él se negaba a escuchar y a cambio obtenía unas cuantas heridas extras tratando de obtener toda su atención para que ellos no resultasen heridos. Algunos trataron de intervenir pero los hollows se volvían su prioridad de inmediato.
Mis espíritus restantes estaban alterados como en pocas ocasiones, reí ante el dolor mientras seguía desgastando al potencial de guerra.
Cuando los huecos fueron diezmados fuimos rodeados por todos, en sus ojos se mostraba una confusión y miedo al verle tan violento ante mi.
—¿Eso es todo, Ichigo?— cuestione, aunque en el fondo me preocupaba bastante.
No respondió más allá de un grito de guerra y un ataque.
Miré a mi alrededor por un instante, Orihime lloraba en silencio, Yuzu cuidaba que Kazui no viese a su padre y Karin mostraba impotencia en su rostro. Ishida y Chad por su lado buscaban una alternativa para resolver este conflicto y los shinigamis no estaban mejor.
Vagos recuerdos cruzaron mi mente, algunos relacionados con los oponentes que he tenido, junto a estos el murmullo de mi primera espada —Entiendo — dije al comprenderlo.
Ichigo había perdido parte de su cordura y percibía los restos del reiatsu de Yhwach que permanecían en mi cuerpo.
Lo hice retroceder con una patada, era momento de darle tregua a todos —Chicos, inmovilicen a Kurosaki— ordene sereno.
Tres sombras surgieron de la mía, dos de ellas sujetaron ambos brazos del sustituto y la ultima le propino un golpe en sus piernas para derribarlo, seguido de esto lo sujeto de la cabeza.
Dirigí mi mirada a los demás —Deberían entrenar un poco más— dije antes de acercarme a Ichigo, coloque mi palma sobre su frente y de inmediato quedó inconsciente.
Entonces todo se oscureció, lo ultimo que pude percibir fue un aroma a lavanda y unos brazos sujetandome con suavidad.
*Leorone: Es un personaje del juego de Brave Frontier que imita a una especie de león alado.
