Típico, quieres hundir tu manga en venganza haciendo un final con más agujeros que un queso para que la Shonen no venda y ellos colocan más IR que en la pélicula, además de sacar una linea de ¿Ropa? o ¿Accesorios? y colocar tarjetas coleccionables para levantar la venta y quedar detrás de One Piece.

Mis respetos para la persona a la cual se le ocurrió hacer eso.

Inverse L. Reena, debo decir que tu comentario me ha dado una idea genial para esto.

Azuna Konoe ¡Bienvenida!

Solo he de mencionar que Iskander sea quizá, la zampakuto más poderosa que he creado, aunque no revelaré en este capitulo sus habilidades. Y si realmente quieren descifrar la historia de Homurrath, su compañero tiene la mayor parte.

Bleach no me pertenece o Iskander hubiese sido el oponente final XD

La luz de una lampara fue lo primero que pude vislumbrar, me levante con lentitud, aunque mis manos punzaban al igual que mi pecho, me encontraba relativamente bien. Reconocía la habitación, era aquella que utilizaba con Urahara y Kyoraku, sin embargo eso era lo de menos, a mi alrededor yacían dormidos mis espíritus, al igual que Grimmjow, Nell, Yachiru y los tres niños pero las energías de los dueños de la casa no estaban lejos.

Miré hacia una pequeña ventana, la oscuridad mostraba que era tarde, quizá demasiado para mi gusto. Me recargue en la madera del suelo, cada minuto que pasaba aquí me incitaba a descubrir la verdad.

Recordé a Ichigo perdiendo el control, aunque nunca conocería lo que es poseer un hollow, estaba al tanto de que eran peligrosos, aunque la forma en que me atacaba era extraña.

Parecía proteger algo y ese "algo" no estaba en Karakura, pues tuve que detener un par de ataques que originalmente iban hacia Kazui.
Una idea cruzó mi mente.
—Si es eso, le espera un gran peligro— murmuré, aunque primero buscaría las evidencias necesarias para confirmarlo.

Me recosté de nuevo en busca de caer dormido, pero el fantasma del insomnio hacia de las suyas.

—Vamos, necesitas hablar con alguien— dijo una voz con suavidad mientras me cargaba.

Se trataba de Iskander, mi zampakuto original y a quien consideraba como un hermano mayor.
A muchos les intimidaban sus ojos rojizos, la piel blanca como hollow que tenia, además de un par de perforaciones en su labio y una en su ceja derecha, todo esto acompañado de un cabello corto color negro y una edad aparente de treinta y dos años, lo cual le hacia ver mayor comparado conmigo. Sin embargo a mi me calmaba estar a su lado, quizá porque me cuido desde pequeño.

—¿Que sucedió?— pregunté en un susurro sin despegarme de él.

—Te has desestabilizado otra vez, el usar tanta energía en tu bankai y shikai lo ocasionó— respondió antes de salir, las luciérnagas nos recibieron tímidas, pero lentamente se acostumbraron a nuestra presencia.

Me dejó sobre el piso de madera, tomó asiento a mi lado y comenzó a aplicar kido. Suspire al sentir aquel calor tocar mi cuerpo, de seguir así podría perder en una batalla importante.
—Creo que estas pasando la raya, conoces lo que eso significa— dijo en su habitual calma.

—Ya es tarde para advertirme, cuando le di a Urahara su visión de nuevo ya estaba comprometido con esto. No podrían hacerme cambiar de opinión.
Él rió divertido antes negar con suavidad —Nunca intentaría hacerlo, ya has madurado lo suficiente para que no deba intervenir. Aunque me preocupa que esto pueda lastimarte de algún modo, no van cuatro días y ya has utilizado un cuarto de tu energía en cosas simples.

—¿Eso importa?— respondí con una sonrisa —Si hubieses visto los ojos de Urahara al ver de nuevo, no dudarias en hacer lo mismo.
Un breve silencio se apoderó de nosotros aunque no nos incomodaba en lo absoluto.

Iskander dejó de aplicar la energía por un momento —Homurrath, escuché que habrá una redada por parte del Goitei en el distrito Kusajishi. Dentro de unas horas al alba trataran de encontrarte aunque eso signifique destruir gran parte del lugar.

—Quien entiende a estos capitanes— dije cansado —Parecen querer paz y solo por un bravucón entran en pánico.

—Los comanda Aizen— agregó, yo de inmediato le miré extrañado ¿De nuevo logró tener influencias?

—¿Kyoraku lo sabe?— él negó —Esto es malo.

—Francamente, parece más un golpe de estado siendo planteado por una mente maestra que un intento de búsqueda— respondió.

Pasé una mano por mi cabello mientras suspiraba una vez más —Llama a Kaoru y Kyoka, ellos pueden crear una estrategia para vencerlo en su propio juego, mientras le daremos una ofensiva falsa al traidor.

Mi zampakuto asintió y se levantó en busca de ellos. Ahora no solo tenia que averiguar lo que pasó, sino evitar un ataque mientras sigo aparentando ser una amenaza.
Los pasos lentos me indicaban que ellos estaban dormidos aun, me levante con un poco de esfuerzo para mirarlos.
—¿Cuanto tiempo seguirás?— preguntó Kyoka antes de bostezar —Nosotros aceptaremos el reto.

Kaoru asintió — Si el amo lo necesita en menos de una hora la ofensiva estará lista.

Negué con suavidad —Un día o dos, aun tengo bastantes cosas que analizar, Kyoka que ningún shinigami descubra la verdad, los demás deberán seguirte el juego hasta que regrese ¿Vale?

—Nadie descubrirá la ilusión— respondió con una leve sonrisa y una pequeña reverencia —Aunque deberías tratar el asunto del noble como una prioridad, los niños han descubierto que su situación es más grave de lo esperado.

—Lo haré, ahora vámonos Iskander— dije para marcharme.

Cuando regresé al distrito comencé a utilizar shumpo, necesitaba llegar lo más pronto a mi objetivo. Después de ello, iría por Byakuya, si Kyoka se negó a hablar frente a los demás era grave.

Quizá mis zampakutos eran las más fuertes de mi mundo, sin embargo todas ellas tenían algo en común; fueron espadas bestia a excepción de Iskander, aun así los recuerdos de algunos como Kinohamaru, Muramasa o el mismo Kyoka seguían intactos. Los demás tenían temas de los cuales aborrecían hablar, especialmente de la muerte...

Mientras mis pasos se iban confundiendo con los de aquellos shinigami que llegaban a revisar el distrito seguía divagando, se que no existen las casualidades y por un motivo estoy en esta linea tan parecida a la mía. Aunque deseaba que las similitudes pararan lo más pronto posible.

Iskander seguía en silencio a escasos metros, él cuidó de mi cuando no tenia a nadie.

Conozco de sobra que los espíritus nacen de las almas de un shinigami, puedo explicarlo. Cuando uno es hijo de dos de ellos y estos tienen un gran poder espiritual el descendiente tiene un espíritu de zampakuto para poder nivelarse y no ser un peligro para sus propios familiares, el espíritu espera solo a obtener un recipiente, mientras eso sucede ambos crecen a la par y lo demás es historia.

Cuando mis padres murieron, Iskander me protegió hasta que pudo conseguirme un padre sustituto, quien era nada más ni nada menos que Ukitake. Él me crió hasta que me convertí en un adulto, justo cuando perdoné a Aizen y logre conseguir piedad para todos los implicados a palabras de mi zanpakuto.

El sonido del fuego llamó de inmediato mi atención, las personas corrían y se empujaban entre sí, muchas de ellas al verme me esquivaron, otras desviaron su camino. Cerré mis ojos, el calor comenzaba a ser mas fuerte, sin dudar extendí la mano y mi espada regresó a su forma sellada.

Con un salto llegue a los techos, las llamas comenzaban a crecerá mayor velocidad y los shinigami parecían dispuestos a destrozar todo.
—¡No tienen derecho de hacerlo!— exclamé molesto. Ellos me rodearon aunque el miedo florecía en su mirada. No estaba dispuesto a perder el tiempo en esto.
Levanté la palma de mi mano hacia el cielo, concentrando bastante energía apunté a las nubes con el dedo índice. —¡Hado; uno shō!

Un trueno salió disparado en dirección a las nubes, en pocos minutos y ante la mirada de los presentes la lluvia hizo su aparición.
Les miré seriamente a ellos —Si no quieren morir, quiero pelear contra los capitanes a cargo.

—No hay— respondió uno con temor —Se nos dio la orden y...

Lo interrumpí —¡¿Eso vale la vida de inocentes?! En ese caso no tendré problemas en asesinarlos.

Antes de dar un paso, sentí varias cuchillas clavarse en mi espalda. Al girar lo vi, ahí estaba el noble a quien debería ver después, iba a atacarlo cuando sentí a las espadas detrás mío.
Varios gritos se escucharon, la mayoría se apagó al instante.

—¿Estas escorias son tuyas?— preguntó el Kuchiki serio.

Negué divertido ante su voz —Nunca utilizaría a algo tan vil, además prefiero luchar uno contra uno.

Las espadas aparecieron de nuevo, eleve mi energía como amenaza, nadie estaba cerca así que podría luchar sin preocupación.
Esquivé mediante acrobacias y shumpo los primeros ataques, Byakuya me estaba probando para decidir si realmente valía la pena seguir. Las heridas en mis manos realmente dificultaban el seguir así, tampoco quería revelar mis mejores cartas ni terminar de destruir el distrito.

Senbonzakura se clavó en mi costado, rozando a varios órganos en el proceso, era extraño, podía asegurar que él estaba atrás y no adelante.
Solté un gruñido ante el dolor, retrocedí antes de encontrarme con otra de las espadas, esta por poco y logra su cometido de no ser por mis reflejos.
Miré hacia arriba por intuición, a unos metros estaba Hikaro con su shikai.

—¿Alguien más se va a unir?— les pregunté burlón.

—Con nosotros basta— dijo el rubio antes de hacer una mueca —Debemos quedar a mano después de la humillación en tu presentación.

Trague saliva ante sus palabras, ahora debía tener cuidado y ser observador, pues el shikai del quinto capitán era un counter casi perfecto para mí.

Byakuya siguió atacando y yo seguí esquivando su bankai, si quería tener oportunidad de detenerlo, primero tenia que dejar a su compañero fuera de combate.

—¿Donde esta la energía de la que tanto alardeabas?— me cuestionó Hikaro serio —Si sigues jugando, morirás.

Negué con una leve sonrisa —Uno puede dar su energía para algo que considere digno, aunque las heridas de su quinto potencial aun no se desaparecen.

Al mencionar a Ichigo la espada dejó de girar por unos segundos, sin demora utilicé shumpo y aparecí atrás del rubio —¡Bakudo nueve: horin!

La energía naranja sometió a su objetivo, agarré con firmeza el otro extremo y lancé al rubio contra el suelo. El Kuchiki utilizó la misma táctica que yo, solo que su katana tocaba mi cuello.
—¿Que eres?— dijo con su tono monótono —Juraría que hay algo familiar en tu energía. ¿No serás un experimento de Sosuke?

—Claro que no, además suenas tan común que nadie notaría tus penas, Byakuya— respondí con una leve sonrisa —Supongo que ni tu adorada hermana lo sabe.
El frío metal hizo mayor presión, justo en mi garganta, el aire comenzaba a faltarme.

—Quien te lo dijo.

—Te conozco mejor de lo que piensas, incluso tu amada katana no tendría problemas en obedecerme— toque la hoja con mi mano izquierda —¿O si Senbo?

El shikai se activó ante mi voz, liberandome del peligro.

Los pétalos comenzaron a revolotear a mi alrededor, como si deseasen jugar un poco, incluso tuve la osadía de acariciarlos —Solo seguían el juego, pues había un compañero cerca. Fue cuestión de tiempo para que me reconociera como un aliado.

—Si ese es el caso, ¿Cual es tu motivo?

Parecía tranquilo, pero yo percibía algo de nerviosismo en él, sus manos parecían sudar un poco, pues la tela en sus guantes estaba más oscura en la parte de las palmas.

—Inicialmente era entrenar, aunque por lo que he conocido, creo que será mejor dejarlo para después— dije para guardar a Iskander —Han perdido condición y eso es peligroso, más con el hecho de aun no haber derrotado a Yhwach.

Un suspiro fue la primera respuesta del Kuchiki —Senbonzakura afirma que puedo confiar en ti, además por tus heridas deduzco que no has recibido un tratamiento adecuado. Si me pones al tanto de tu información a cambio obtendrás la atención necesaria.

—Muy bien, acepto. Aunque deberás decirme tu problema con los ancianos del clan.

—¿Porque debería confiarle eso a un completo extraño?

—No lo sé, quizá sea bueno hablar con alguien de tu edad y que comprenda lo complicado que es lidiar con un titulo de nobleza— dije sin perder la sonrisa —¿Acaso crees que soy un ignorante? Tuve que ayudar a resolver este tipo de cuestiones en mi tiempo— por su mirada parecía no creerme nada.

Aunque ya eran varias ocasiones donde esto pasaba, y dejaba de ser novedad. Me rasque la nuca por reflejo, tal vez el mostrar otra fotografía arreglaría el asunto.
Busque dentro de mi cinta con cuidado —Anda ve esto— comenté al dársela —Se que tu clan es estricto con esto temas, pero si me permites leer sus documentos te aseguro que puedo hallar un hueco y salvarte.

—¿Cuanto te tomo resolver esto?— preguntó mientras analizaba la imagen, era curioso, no parecía sorprendido por el contenido ¿Acaso es algo parecido aquí?

—Dos días.

—Me parece bien— dijo al entregarme mi pertenencia —Serás de mayor ayuda que el inútil de mi sirviente.

El azabache comenzó a caminar en dirección al Goitei, iba a seguirlo pero, no podía dejar a Hikaro en el suelo, no después de ver que estábamos en la zona que conectaba a los distritos más peligrosos del Rungokai.

Tenía dos opciones, lo dejaba ahí a su suerte con la posibilidad de ser ultrajado de múltiples formas o hacia presión en mi herida al cargarlo.


—Él es Iskander— dije mientras caminábamos.

Menos mal que mi zampakuto podía pensar con mayor claridad que yo, sin duda el cansancio hacia mella en mí.
Aquel silencio era incómodo, pero me daba una oportunidad de pensar sobre lo que planeaba hacer.

Debería existir una manera para enfrentar al Quincy, cuando hallase la forma en acceder a donde estaba lo enfrentaría con el bankai de Iskander.
Se que tengo que definirlo mejor pero, las heridas parecían aumentar en dolor ante la energía de todas las personas a mi alrededor, incluso mi pecho comenzaba a doler de nuevo.

Ingresé al Goitei por una entrada subterránea, la cual nos llevó directamente al jardín de la mansión Kuchiki. —Puedes dejar a Hikaro ahí— dijo el noble al señalar la sombra del cerezo —Ordenaré que lo lleven a su división.

Iskander obedeció, su silencio me alarmaba un poco, quizá estaba preocupado por mis heridas y la energía que he ocupado últimamente.
—Miyamoto— me llamó el azabache mientras caminaba al interior —Vamos a tratar los asuntos.

Lo seguí por unos cuantos pasillos y habitaciones, finalmente llegamos a lo que parecía ser la sala más retirada de todas, ningún alma parecía estar cerca por el momento, él tomó asiento en el piso y yo lo imité.

—¿Puedo ver los documentos?— pregunté, él negó.

—Recibirás atención medica, puedes colapsar de nuevo— respondió para quitarse su haori —Utilizaré la técnica de mi familia, creo que será más efectiva que el kido normal.

Asentí en silencio, esto era nuevo para mí y pondría toda la atención del mundo, quizá podría imitarla y evitar este tipo de situación.
—Bankai— dijo Byakuya antes de cerrar los ojos, me puse un poco nervioso pero Iskander me calmó con solo poner su mano en mi hombro, después de eso, se desvaneció.

Los pétalos de cerezo se arremolinaron alrededor de la sala, poco a poco perdí la noción de lo que nos rodeaba, y la fragancia a flores de cerezo apareció. Cuando los pétalos se desvanecieron me di cuenta de que nos encontrábamos dentro del mundo interno de él.

—Miyamoto, necesito que cierres los ojos o caerás dormido.

Obedecí de inmediato, sentí algo acercarse a mi, para ser exactos eran dos, podía percibir su energía aun con los ojos cerrados, de un momento a otro comenzaron a girar alrededor mio, y un calor agradable parecía surgir de mi pecho.

Esto se asemejaba de alguna forma a lo que utilizábamos para estabilizar a Ukitake en mi mundo, era simple, tu energía era drenada en parte para ser purificada, mientras eso sucedía se aplicaban medicamentos en forma de acupuntura. Aunque aquí no había agujas.

Lentamente me relaje, hasta el punto de entrar en meditación profunda y poder percibir a las almas que rondaban la mansión...

Pero una fragancia llamó mi atención, era suave y dulce, ni el mejor perfume podría imitarla. Era aquella que me sujeto con delicadeza cuando caí inconsciente, aun no reconocía de quien se trataba pero, yo estaba dispuesto a descubrirlo.

Cuando el calor cesó abrí los ojos, lo primero que pude ver era a Byakuya, parecía estar creando una cúpula de kido sobre mí, era tanta la energía que estaba utilizando que no solo sus manos, sino hasta sus codos estaba una fina capa de reiatsu de un color verde.

Pasaron un par de minutos hasta que terminó la sanación —Puedes marcharte, nos vemos aquí a las cinco, procura que nadie te vea— dijo para desvanecer su bankai y levantarse.

—¿A donde irás?— pregunté por reflejo.

—Necesito descansar, además hay demasiado movimiento aquí. No puedo arriesgarme tanto.

Lo vi desaparecer en el pasillo, suspire al sentirle solo, aunque mi estado físico parecía haberse estabilizado, quizá era eso lo que necesitaba.
Fue ahí donde mi nariz captó por un segundo el aroma, traté de analizar la energía pero, no se parecía a alguna que hubiera conocido e iba a ser difícil seguirla. Me levanté en dirección del aroma, corrí lo más rápido que pude, la persona a quien pertenecía tan bella fragancia parecía haberme descubierto pues agilizó su paso, aunque mi shumpo marcaría la diferencia.

Cuando pude verla de espaldas, reconocí ese cabello oscuro, no lo entendía, su energía era extraña, como si alguien estuviera jugando conmigo...

Y el único que podría enmascarar algo así era un maestro de las ilusiones: Kyoka Suigetsu.

Pero eso no importaba, solo fue cuestión de tiempo para atraparla.

—¿Porque?— fue lo único que pude atinar a decir mientras la abrazaba por la espalda.
La obligué a verme a los ojos, estos estaban conteniendo las lágrimas. Creo que los niños y Kyoka descubrieron más de lo que esperaba, y que el castaño sutilmente me dio la respuesta desde que me desperté.

—Lo...siento— murmuró en un intento de seguir fuerte. El escucharla así, me partió el corazón.

Hice que su cabeza se recargara en mi pecho y la abrace con más suavidad. Fueron pocos los segundos hasta que finalmente se decidió a llorar.
—Rukia— dije con suavidad, en ese instante quería protegerla, aunque ella no me conociera o que solo fuera una versión alterna de mi Rukia —Te prometo que todo estará bien, no necesitas verme a la cara si no estas bien. Solo dime cuando se enterará todo mundo.

—Mañana a las doce— respondió antes de aferrarse con más fuerza —Tengo miedo— confesó con voz cortada —No solo de los demás, también de Yhwach. Comencé a acariciar su cabello con mi mano derecha, algunos recuerdos borrosos aparecieron en mi mente, sonreí con nostalgia ante ellos. Fue ahí donde noté cuantos años habían pasado y como cambié en el proceso.

—Calma, ya he lidiado con Yhwach y con situaciones más delicadas. Ustedes dos estarán a salvo— murmuré para recargar mi mentón en su cabeza. —Fue plan de Kyoka montar este acto mientras estaba en Karakura ¿Verdad?

—Sí— respondió la capitana con más calma —Incluso el capitán Hikaro se organizó con nii-sama. Ambos conocían los movimientos de Aizen y el que llegaran ellos cuatro a la reunión fue lo que necesitábamos.

Ya siento el final cerca, incluso he hecho algunos borradores sobre esto pero, la idea que esta tomando mi atención parece ser la indicada ;D