He de mencionar que este es el último capitulo donde se narrará en primera persona y las cosas comienzan a descontrolarse y a tomar un tono más serio.

Aquí se revelará un detalle importante, aunque me pregunto como imaginan al protagonista.

Bleach no me pertenece, solo la historia.

Aunque la valentía fue solo un impulso en aquel momento, la palabras seguían de pie; protegería a toda costa a ellos dos.
Sin embargo, en mi pecho habitaba una sensación de vacío...

Cuando Rukia se calmó nos dirigimos hacia su antigua residencia, Byakuya se sorprendió ligeramente de vernos o eso aparentaba. Tuve que forzar una sonrisa mientras conversamos, el vacío aun continuaba y parecía extenderse cada vez más.

—Disculpen pero, necesito regresar, las personas quienes me ofrecen posada iban a dar una cena y prometí asistir.— dije antes de hacer una reverencia.

Me marché con rapidez del Goitei, en mi mente comenzaban a aparecer los recuerdos de esos tiempos tan lejanos. Hubo un momento que estaba tan ensimismado que tropecé con un niño.
Y odie cuando reconocí sus ojos con un deje de temor.

—No grites— amenacé y pedí antes de extenderle mi mano —Ahora ¿Qué haces en el Rungokai?

Kazui desvío la mirada mientras la aceptaba —Me he perdido— confesó avergonzado —Estaba jugando con Ichika, ella se adelantó con shumpo y la seguí.

—Vale, te aconsejó que regreses al Goitei y le digas a un adulto.— mencione antes de seguir mi camino.

Sus pasos solo me hacían enojar, si era tan malo como su padre en reiatsu, podía decirlo y lo llevaría.
Después de unos minutos sentí como el niño elevaba su energía rápidamente, por instinto giré la cabeza, él empuñaba su espada y se había abalanzado hacia mí.
Antes de que pudiese detener el filo de esa katana con mi mano un par de sombras sujetaron a Kazui antes de desaparecer.

—¿Qué fue eso?— murmuré mientras los buscaba Un golpe seco en un árbol me llamó la atención, al acercarme vi a los dos hermanos enfrentando al pequeño Kurosaki.

—¡Pelea como hombre!— regañó Homura antes de obligarlo a levantarse.

—No lo haré— respondió cortante Kazui —Menos con una niña.

Sonreí al ver cono Homura se enfurecía.
—¡Niña tus calzones!— grito antes de tratar de darle un puñetazo. Sin embargo Shizuku la detuvo.

Incluso su hermano parecía molesto y no por su actitud, sino por el ataque sorpresa.
—Yo lo haré— dijo Shizuku —El señor Miyamoto no puede enfrentarse a un debilucho que solo tiene potencial por sus genes.

Suspire al ver como esos dos comenzaron a pelear, aunque el puñetazo limpio fue algo admirable a tan corta edad pero, debía detenerlos.
—Ustedes dos— dije serio, ambos se detuvieron en seco ante mi voz.

Me acerque y eleve mi reiatsu lo suficiente para dominarlos.
Sujeté a Kazui de su kimono y lo levante —Podría darte una paliza por tu idiotez, ¡¿Crees poder matar con ese poder?! — gruñi antes de empujarlo contra el árbol, él tosió por el golpe —¡Debes pensar más! Tus padres son tan inútiles como una col, los aplastaría pero... He hecho un trato.

Sus ojos me miraron con furia, incluso tuvo la osadía de agarrar mis manos.
—¡Dejalos en paz! — grito mientras elevaba su energía —¡Todo estaba perfecto hasta tu aparición! Aquel débil reiatsu comenzó a crecer, primero parecía un estudiante, luego un raso, después un oficial e iba escalando puestos rápidamente, pronto llegaría a teniente.

—¡¿Crees que no lo sé?!— dijo mientras trataba de liberarse —¡¿Qué no sé como ellos dos se miran?!

Me quede en silencio ante su voz, mis ojos se clavaron en los suyos, podía verlo, a ese pequeño sentimiento creciendo para comenzar a correrlo.
—Deberías controlar eso que sientes, o después te perderás— aconseje mientras trataba de utilizar a Kyoka para disimular su reiatsu y de paso equilibrarlo con el mío y así liberar a Homura y Shizuku de la nueva presión.

—¡Voy a encargarme de esto yo solo! ¡Ya conseguí ayuda de un genio entre los shinigami!

Lo solté y de inmediato cargue a los hermanos y me marche con shumpo.
Cuando llegue al lugar donde me hospedaba los baje.

—Esto es malo— Murmuré antes de sacudir mi cabeza.

No era posible que un niño pudiese llegar a Aizen, estaba encerrado un par de kilómetros bajo tierra, siendo custodiado por varios shinigamis. Aunque el hecho de ser una amenaza al Goitei podría facilitar un descuido en la seguridad y Kazui era lo suficientemente pequeño para escabullirse entre los conductos de ventilación.
Shizuku comenzó a jalar la manga de mi kimono en un intento de llamar mi atención.

—Señor, ¿Sucede algo?— preguntó algo preocupado por mí.

—Necesito vigilar a alguien y proteger a otras personas.— respondí antes de despeinarlo con una leve sonrisa.

—Ese niño estaba raro— mencionó Homura antes de cruzarse de brazos —Lo vimos antes y sus ojos no eran castaños, sino avellana.

Le miré con curiosidad —¿Crees que era alguien más?

—Puede ser.

Un poco de temor apareció al imaginar la posibilidad de que Aizen estuviese libre, quizá yo tenía a Kyoka pero, no era inmune por completo a su poder, después de todo no soy su portador original.
—¿Donde esta Jin?— pregunté mientras sentía a la ansiedad intentar dominar mi mente.

—No lo sé.

Esa respuesta me asustaba y mucho.

—Voy a buscarlo, ustedes no se muevan de aquí— dije.

—Miyamoto-kun, creo que yo tengo lo que buscas— mencionó la voz de Kyoraku a mis espaldas.

Solté un suspiro de alivio al ver a aquel pequeño sujetando la mano del comandante.

—Lo encontré de camino mientras hablaba de ti y creí que sería buena idea invitarlo a comer, hoy Kisuke ha ido a la división cero y no llegará hasta mañana.

—¿Puedes cuidar de ellos dos también? Necesito asegurarme de algo antes— pedí, él solo asintió y me marché.


Frente a mí volvía a estar ese hombre, su sonrisa parecía ser más arrogante.

—¿Qué pasa? Tu energía parece inestable— preguntó antes de reír ligeramente.

—N-no te incumbe.
Joder, incluso mi voz comenzaba a cortarse, la ansiedad y nervios comenzaban a hacer de las suyas.

—Yo creo que te has encontrado con algo que no esperabas ¿Verdad? Quizá tu pasado.

Apreté mis puños y mandíbula con fuerza, trataba de pensar en algo para responder. Una mano me dio un pequeño golpe en la cabeza.
—Recuerda que ya tenemos un lugar al cual regresar, no como él— respondió Kyoka con cierto aire de arrogancia.

Hasta cierto punto era interesante ver a dos Sousuke, uno atado a una silla y el otro vestido como shinigami listos a enfrentarse, incluso sus miradas frías volvían todo más tenso.

—Vaya, no pensé que sería reducido a un lacayo de un mocoso.

Kyoka parecía inmune a sus comentarios, quizá conocía sus trucos mejor de lo que pensaba.

—Tengo plena libertad, y él ha sido fundamental para aumentar mi poder, además no veo nada de tu dichoso reinado por aquí.

—Deseo comprobar tu teoría, puedo asegurarte que mi poder puede superar al de Miyamoto y por mucho.

Suigetsu rió alto ante eso, incluso por un momento casi pierde la ilusión.
—Espera— dije al leer su pensamiento —Solo lo básico.

Él asintió —Homurrath tiene un poder que supera al de Yhwach, aunque por desgracia no soy yo quien se lo otorga, sino Iskander mi hermano adoptivo.

—¿Puedo conocer al tal Iskander?

—Iskander se negaría a hablar— respondí más calmado, aunque parecía que no le hizo gracia a Aizen, quien chasqueo la lengua en respuesta.

—Sigue atado, no es él a quien buscamos.

Estaba a punto de retirarme, entonces él habló —Vaya, vaya, entonces ¿Hay un enemigo suelto? Si fuera tu, tendría cuidado con todo y todos— menciono Aizen.

—Tienes razón, gracias Sosuke— respondí con una leve sonrisa, ante la mirada extrañada de Kyoka suspire.

El resto del día continuo sin muchos incidentes, Kyoraku les ofreció posada a los niños al notar que ya había anochecido, y por mi parte el jodido vacío seguía y comenzaba a irritarme.

Al día siguiente me aliste, debía ir a respaldar a Rukia e Ichigo como medida preventiva.
—Kyoraku— Murmuré al no sentir su energía cerca.

Mientras caminaba por los pasillos me encontré con mis tres protegidos.
—¿Pasa algo?— pregunté.

—No, solo... que nos alegro ser invitados — respondió Homura con una pequeña sonrisa.

Imité el gesto por simple cortesía, no me sentía con ánimos de conversar.
—Muy bien, pueden quedarse un poco más, solo no entren en las habitaciones de Kyoraku y Urahara ¿Vale?

—¡Hai!— corearon los tres.

Solo tome un poco de jugo y una rebanada de pan pero, la sensación seguía igual. Definitivamente era un mal presagio.
Me dirigí a la Mansión Kuchiki, ahí debería esperar y desear que mi intervención no fuese necesaria. Oculte mi energía con facilidad, aunque maldije al sentir a más personas entrar, utilizando a Kyoka logre ingresar sin ser detectado.

—Renji— la voz de Rukia sonaba con temor.

Ichigo quien aparentaba estar de forma neutral se encontraba igual de nervioso, Abarai parecía no tener idea de lo que sucedería, Inoue igual, por lo menos me alegraba que los mocosos no estuviesen o esto sería peor.

—¿Qué sucede?— preguntó preocupado.

El silencio crecía y se convertía en algo insoportable, el ambiente comenzaba a ser pesado y el nerviosismo entre ellos dos crecía. —Eh... Rukia esta... esperando un hijo.

—Si lo sé— respondió el pelirrojo —Espera, no dirás que...

La capitana asintió ante las palabras de su esposo.

—¡¿Qué?!

De inmediato sentí la discordia en su corazón, ellos dos no estaban nada contentos.
—¡Maldito bastardo!— rugió Abarai al levantarse —Por si no lo sabes, has condenado a Rukia y lo peor es que ¡Creí que eras mi amigo!

—Kuchiki-san— y allí iba la otra a echar más leña al fuego —No te creí capaz de algo así, pensé que eramos amigas.

—¡No pienso dejar que le hagan algo a Rukia o al bebe!— respondió Ichigo antes de imitar a su amigo. —¡Tampoco voy a dejarlo sin padre, me haré responsable de él!

Abarai rió —¡Claro! Porque finalmente tienes la oportunidad que perdiste hace años ¿No?

—¿Como se lo vas a explicar a los niños?— se unió Inoue —¿Y tus hermanas?

—¿Acaso el capitán Kuchiki lo sabe?

—Nii-sama esta enterado desde el primer momento.

Les observaba en silencio, aunque tenía una vaga idea de lo que sucedería.
—Lo siento Kuchiki-san pero, no puedo aceptarlo, simplemente no... aquel pequeño no.

Sonreí divertido al notar como Inoue trataba de controlar sus emociones, pero sus puños estaban demasiado apretados para lo calmada que aparentaba estar.

—¿Que van a hacer cuando la verdad aparezca?— preguntó el teniente serio —¿Van a enfrentarse a la Central?, ¿A los clanes?

—Si lo hice una vez, puedo repetirlo— aseguró el Kurosaki.

Abarai tomó la empuñadura de Zabimaru —Pues no tendré consideración por ti, o por ese pequeño bastardo.

Antes de que pudiese atacar a Ichigo lo sujete del cuello, desapareciendo la ilusión en el proceso.
—Que mal, porque yo soy un equivalente a ese bastardo— dije antes de apretar un poco mi agarre —Y no permitiré que ese niño sea privado de lo que merece. Aunque deba destruir lo que se atraviese.

Unos pasos calmados se escucharon a mis espaldas, un escalofrío me recorrió al no lograr identificar su energía.
—Miyamoto-kun, creo que eso es una magnifica idea.

—Urahara— susurré antes de sentir un pinchazo en mi cuello, de inmediato solté a Renji.

El rubio sonrió calmado —Kazui-chan me pidió un favor y además me dio una maravillosa idea para terminar con toda esta farsa.

—No jodas— respondí, aunque comenzaba a sentirme mareado.

Los demás no sabían como reaccionar o a que se refería el antiguo capitán. Urahara se abrió paso en la habitación y se acercó a mí.
—Tú serás suficiente para acabar con él ¿Verdad?

Trague saliva ante sus palabras, fue entonces que mi visión comenzó a nublarse.
—Lo supe desde el primer instante que sentí tu energía. Eras la viva imagen de ellos dos.

—¡Ustedes tres, deben irse!— grite antes de colocarme en posición defensiva ante el rubio —¡Largo!

No parecían entender o se negaban a hacerlo.
—Miyamoto-kun, debo agradecerte de antemano el derrotar a Yhwach de una vez por todas.

Mi cuerpo temblaba, la visión estaba nublada, mi pecho se oprimía y sentía que perdía el control.
—Urahara, no lo hagas— pedí. —Hay algo que no... ¡Ahh!

Aquel bankai parecía finalmente apoderarse de mí, caí de rodillas ante el dolor.

—Corran...— dije antes de cerrar mis ojos para hundirme en la oscuridad.