Ya casi, unos cuantos capitulos más, no creo que pasen de cinco y a lo mucho serán tres.
Pronto veremos el verdadero potencial de Iskander.
Advertencia: Un poco de yaoi, lo siento pero esa pareja me encanta, culpen a los fan arts que puedes encontrarte en internet XD
Bleach no me pertenece.
Ichimaru parecía tranquilo, aunque por dentro deseaba asesinar a quien se atrevió a tal acto. Sus pasos resonaban entre sus oficiales, ellos rápidamente salían de su camino, otros más valientes lo acompañaron hasta la entrada de la legendaria división catorce, aquella que nació para acoger a cualquiera que desease proteger a los distintos mundos.
—Creo que alguien se arrepiente de pelear con Aizen— dijo Rangiku con una pequeña sonrisa al verlo.
—Ahora no estoy de humor Ran.
La teniente asintió antes de extenderle un pequeño amuleto. —Toma la reliquia de mi división, Toshiro y yo creemos que este te servirá más esta vez.
—Gracias— dijo al tomarlo —Prometo tener piedad con ese desgraciado.
—La necesitarás.
Siguió con su camino mientras sostenía el collar, con el enojo había olvidado traer el suyo. Maldijo aquella discusión sobre la cena y su actuar tan infantil. Aizen había hecho lo posible para arreglarlo, pero se negó a escucharlo.
Unos pasillos más adelante se encontró a su compañero capitán Ahora parecía distante la amable imagen del hombre que podía saludar a cualquiera como si fuese de su división en cambio, miraba muy serio al techo.
—¿Quién le habrá hecho eso a mi hijo?
Él se encogió de hombros para acercarse. —No lo sé, quizá ese lugar es más diferente de lo que imaginamos.
—Debí convencerlo de quedarse y pasar de esto, solo esta vez.
—El arrepentirse no servirá de nada Ukitake, debemos esperar hasta que los distintos senkai se sintonicen antes de ir.
—Tampoco estas contento ¿Verdad?
Antes de que pudiese responder llegaron los últimos integrantes de la primera ofensiva.
—Buenas tardes— saludo un rubio Quincy con una leve reverencia. —Ishida esta entrenando con mi señor, así que yo tomaré su lugar en esta primera respuesta.
Ambos miraron a Haschwalth para asentir, Stark se acercó un poco más.
—Los terceros también me eligieron, según sus cuentas somos once, y el portal se abrirá en breve— dijo para extenderles una píldora. —Esto hará que las ilusiones de Aizen pierdan un poco de su poder contra nosotros, además nos preparará en caso de que el Senkaimon aun no esté listos para un segundo ataque.
—¡Miren, aquí están!— dijo Shizuku para acercarse con sus compañeros.
—¿También van?— cuestionó Ukitake.
No le agradaba la idea pero, no había tiempo para quejarse, aun existía un desfase de tiempo entre ambos mundos.
Los hermanos asintieron antes de sacar una pirámide de cuarzo tintado de azul.
—¡Traeremos de vuelta al señor calavera! — corearon con una pequeña sonrisa.
Gin negó divertido, podían estar en medio de una pelea, pero nada le agradaba más a esos pequeños que ser de ayuda, sus ojos se dirigieron a quien faltaba. —¿Vienes?— le preguntó al extenderle su mano.
Jin asintió —Iré con usted, no se que podría hacer pero... ¡Intentaré ayudarlo!
Lo despeinó con suavidad, —Gracias, esta reliquia sería muy pesada para mí, calma que pronto verás de que eres capaz.— dijo para tranquilizarlo.
Los cuatro integrantes ausentes aparecieron en pocos minutos. Tanto Ulquiorra como Ichigo llamaron la intención del grupo.
El Kurosaki fue quien empezó —Como representantes de esta división, debemos aclarar esto; Nuestro capitán parece resistir bien a lo que sea que le este controlando, sin embargo el portal del Goitei no estará listo antes de que el segundo nivel sea roto.
—Así que deberíamos buscar más aliados en ese mundo, desconocemos la cantidad de muertos y eso podría jugar en nuestra contra. Además los hollow serán los primeros en aparecer.— agregó Ulquiorra.
—¿Pueden activar el modo descarga?— preguntó Stark. —Creo que todos pueden soportarlo, los niños estarán protegidos por las reliquias.
—Tomará tiempo pero, creo que estará listo antes que el portal central.— comento Ukitake.
Los terceros al mando se miraron entre sí, Ichigo sonrió ligeramente a lo que Ulquiorra asintió.
—Pediré a Urahara que inicie la carga espiritual, el Rey y su hijo deberían bastar para conseguir la energía necesaria. Ustedes vayan primero, los alcanzó después.
Gin se dirigió con los demás al senkai, este abrió sus puertas una vez más, la luz primero los cegó, enseguida les permitió ver un panorama desolado. Todos sin excepción avanzaron, cuando Ulquiorra cruzó, las puertas de inmediato se cerraron a sus espaldas.
—Ahí esta— dijo Ichigo para señalar al gran lobo que destruía todo a su paso.
—Sube a mi espalda.— ordenó el zorro a Jin.
Todos se separaron enseguida, si querían detenerlo antes de que Iskander fuese sometido debían derrotar a cada una de las zampakuto anteriores a él.
—Señor, ¿A donde vamos?— preguntó el pequeño quien se aferraba con todas sus fuerzas.
—A por el cuarto piso, con los maestros de la ilusión y los recuerdos.
—Miren a quien tenemos por aquí.
Ichimaru se detuvo al escucharlo, aunque sería absurdo pensar que él no estaría vivo, siendo esa realidad bastante similar a la suya. —Sosuke Aizen ¿O me equivoco?— preguntó.
El aludido sonrió mientras avanzaba hacia ellos. —Debo decir que no esperaba verte. Urahara y Miyamoto me han liberado, aunque por desgracia no puedo negarme a obedecerlos. El maldito rubio usa su bankai como quiere y estar sentado sin poder defenderme, junto a la ridícula cantidad de reiastsu de su compañero me hizo imposible tratar de protegerme.— respondió un poco fastidiado.
—Así que es él quien lo controla— dijo Gin antes de sujetar la reliquia —Pues veremos quien es mejor estratega.
—¿Vas a pelear con un niño en tu espalda?— cuestiono antes de materializar su espada —Que patético.
El zorro rió divertido desconcertando un poco a su oponente . —Los humanos lo llaman reliquia, y es un equivalente a nuestra zampakuto, sin embargo ¡Puede albergar un gran poder al combinarse con nosotros!— respondió Gin para tocar la reliquia.
—¡Aulla colmillo albino!— agregó el pequeño.
Aizen retrocedió al ver como una columna de energía se apoderaba de sus enemigos, perdiéndose en esta por unos instantes. La sorpresa apareció cuando un kitsune de casi dos metros de alto apareció frente suyo.
—Ahora estamos más nivelados Aizen.— dijo Ichimaru antes de abalanzarse hacia él.
La espada chocaba contra las garras del zorro, ocasionalmente debía esquivar también los mordiscos que este lanzaba.
Ukitake había llegado a su hijo, odiaba verlo así, más recordando la impotencia que Homurrath sentiría al darse cuenta de que había llevado a la destrucción a otro mundo.
—Debo de asumir que en su mundo sigues vivo ¿Verdad?
Apretó la empuñadura de su espada al escucharlo, no conocía lo que le motivó a hacerlo pero... Aun así no podía perdonarlo.
—¡Libera a mi hijo!
Urahara se sorprendió ante sus palabras.
—Por lo que tengo entendido él es el hijo de Ichigo-san y Kuchiki-san— respondió.
—Y lo fue, ahora yo soy su padre.
Recordar el pasado de aquel niño que lo perdió todo y fue salvado por su zampakuto, sólo para ser victima de su nueva realidad era desagradable e inimaginable para muchos, aun así, él después de muchos años logró mostrarle un futuro mejor.
—¡Hado 124; Hidra de fuego!— exclamó el albino mientras apuntaba a su oponente.
Un rugido estremeció el cielo y cinco columnas de fuego trataban de asestarle un golpe a Kisuke, por suerte o desgracia este era protegido por los pilares negros.
—Miyamoto-kun, no creo que sea necesario, deberías apresurarte a reemplazar todos los recuerdos de ellos dos para traer a Yhwach de la división cero.
El capitán miró detrás del lobo, allí estaban atados Ichigo y Rukia, mientras Kaoru y Kyoka comenzaban a eliminar sus recuerdos y otorgándoles otros.
Juushiro se lanzó hacia el rubio —¡Nada justifica esto Urahara!— exclamó mientras las zampakuto chocaban entre sí.
Kisuke no respondió, solo bloqueaba los ataques del capitán, quien comenzaba a perder la paciencia ante los gritos de quienes fuesen los héroes hace años.
Sentía el reiatsu se sus compañeros, algunos comenzaban a disminuir debido al cansancio, mientras pasaban los minutos uno entre todos ellos parecía estar herido y con ello uno de los espíritus de Miyamoto parecía alterarse.
Él tampoco estaba en la mejor condición, había tenido que esquivar varios hado y bakudo, algunos apareciendo por sorpresa y otros ocultos.
Cuando su hijo soltó otro gruñido supo que el tiempo se agotaba, el tercer nivel comenzaba a ser invadido por el bankai. Aun así el aullido ensordecedor que lo secundó le heló el alma.
—Ichimaru— murmuró Ukitake antes de correr hacia Kyoka quien parecía desconcertado ante el alarido, aunque antes de llegar al castaño tuvo que evadir a Kaoru y Kisuke al mismo tiempo, con algo de esfuerzo logró acercarse lo suficiente a Suigetsu para tomarlo del kimono y sacudirlo un poco.
—También ha venido, yo me encargo de darte el tiempo suficiente, tú eres a quien quiere salvar con desesperación, no lo decepciones.
—¿Qué haces?— cuestionó Kisuke divertido —Al tener a Miyamoto-kun bajo mi control, él también lo está.
Ukitake sonrió antes de soltar al castaño y empuñar de nueva cuenta su espada. —Lo sé... pero él es el único que tiene alguien más a quien proteger.— respondió con una sonrisa.
Kyoka desapareció con shumpo ante la mirada atónita del rubio, Kaoru iba a seguirlo pero fue detenido.
—Deberíamos encargarnos de Juushiro, luego siguen con los recuerdos.— ordenó Urahara.
—No lograrán vencerme.
—Realmente lo no entiendes ¿Verdad? Es necesario que haga esto— dijo molesto el rubio.
—Lo mismo digo Kisuke.
Ichimaru no pudo hacer nada más que abrazar a Jin antes de sentir como su espalda impactaba contra los edificios. Se levantó de entre los escombros, y busco alguna herida en el menor, por suerte solo habían algunos raspones.
El pequeño se disculpó —Lo siento señor, yo no pude...
Lo interrumpió —Fui yo, mi mente esta divagando y nos dejo débiles, ahora ve y busca a los otros.
—Pero...
—Sobreviviré— dijo antes de acercarse a Aizen de nuevo.
—Siempre tratando de ser el héroe pero, ¿Quien te salvara? Aunque ahora, tendré la satisfacción de terminar con tú vida por segunda vez.
Utilizando sus ilusiones, trató de asestarle un único golpe en el pecho, sin embargo su espada fue detenida con ambas manos del zorro.
—¿Crees que no puedo reconocer tu energía? Después de tantos años, soy el único que es inmune a tus ilusiones— respondió con una sonrisa —No son más que tu energía adoptando otra forma.
Con un rápido movimiento Aizen liberó su espada, aunque no podía usar su shikai, había inutilizado las manos de Gin casi por completo.
Cada uno de sus siguientes ataques era esquivado con milésimas de antelación quizá por los residuos de energía, si no podía golpearlo, tendría que sofocarlo. Elevó su energía rápidamente, en minutos vio los resultados. A Ichimaru le era más difícil moverse y con ello comenzó a ser herido ligeramente por la espada.
—Hoy me siento de buen humor, así que te daré la elección ¿Quieres una muerte rápida o lenta?— preguntó Aizen mientras sujetaba el mentón de su enemigo.
—Personalmente, prefiero vivir.
El castaño rió ante esa respuesta, aun al borde de la muerte su compañero podía ser divertido. Preparó su último ataque, una estocada igual a la que arrebató la vida a su Ichimaru.
De pronto Aizen sintió que algo lo sujetó se la cintura.
—¡Quita las manos de él!— rugió Kyoka antes de arrojarlo.
Ahora, el espíritu había retornado a su forma original: un dragón serpiente albino. De forma posesiva se acercó y rodeó a Gin con su cola a modo de barrera.
—Ai-kun, me alegra verte— dijo Ichimaru con una sonrisa sincera.
El dragón asintió antes de mirarlo con mayor detalle, Gin estaba bastante herido y se alegraba de estar con él. Aun así, su mente seguía confusa y dudaba entre seguir las ordenes de su amo o luchar por el zorro.
—Tranquilo— agregó Ichimaru antes de acariciarlo —Lo que decidas esta bien.
Al ver a aquella figura acercarse de nuevo gruño ligeramente, se dejaría guiar por sus instintos una vez más, y estos le pedían proteger a quien amaba.
Rugió como amenaza, al no ver respuesta se colocó a la defensiva.
—Bankai— pronuncio su oponente.
Sus sentidos comenzaron a desaparecer rápidamente para recibir algunas cortadas, sin embargo dos podían jugar. —Bankai, Suigetsu Kannon Bosatsu Hankazo.— murmuró en su mente.
Quizá su enemigo podía quitarte los sentidos, aunque no podía compararse con torcer la realidad como él podía. Recobró la visión y el tacto, con eso le bastaba, esperó con cautela al siguiente ataque, cuando Aizen estuvo lo suficientemente cerca le asestó un golpe.
Sus garras fueron suficientes para rasgar aquellas ataduras que aun seguían en su enemigo, con los segundos de sobra recuperó los sentidos restantes. Poco después, la katana volvió a atacarlo.
—Ni en tu forma más poderosa lograras ganarme, yo tengo algo que tu no.
Mostró sus colmillos como respuesta. Aquel artefacto por el cual hizo tanto daño, estaba enterrado en lo profundo del alma de su amo, custodiado por Iskander. Sosuke volvió a incrementar su energía, parecía casi intacto y dispuesto a seguir por un largo tiempo.
Cosa que él no tenía...
—Recuerda que tu eres Kyoka Suigetsu— menciono Gin al llegar a su lado, la heridas habían disminuido gracias al kido que se aplicó —Es innecesario que lo derrotes, si hay alguien más que puede encerrarlo.
Asintió antes de lanzarse de nuevo al ataque, en esta ocasión buscaba acorralarlo, tenia que regresar a su forma humana y clavar su propia espada en él.
Sin importar que estuviese inmerso en la batalla, aun podía sentir a sus compañeros. Muramasa estaba un nivel superior y cuando fuese dominado, iría por él, para seguir las ordenes de su portador.
El tiempo se agotaba, sus ataques incrementaban en velocidad ante el temor de regresar y condenar a muerte al albino.
—¿Qué pasa? No dirás que el dragón tiene miedo.— inquirió Sosuke.
Kyoka negó, esperando el siguiente ataque. Permitió que la espada se clavase en uno de sus costados, ahogando su queja clavó sus ojos en los de él, la soledad que mostraba el espíritu encerrado en la espada era grande.
Con su cola volvió a sujetarlo, aunque no esperaba ser recibido por un potente hado, su rugido de dolor se extendió por los rincones del lugar. Comenzó a tratar de embestirlo, pero su velocidad se vio reducida por el corte.
—¡Bakin!— dijo Ichimaru al aparecer detrás suyo con shumpo.
El bakudo atrapó a Sosuke, Kyoka rápidamente regresó a su forma humana y clavó su espada en el pecho del castaño. —Kyoka Suigetsu— habló el espíritu con calma —Espero que esto sea suficiente para darte un buen motivo.
Después de aquellas palabras, Aizen lo golpeó con la empuñadura y enseguida elevó su energía para disipar el kido y sanar la herida, inmediatamente su espada se alzó contra Gin, quien se cubrió con la suya.
—¡Ni te atrevas!— gritó Kyoka. Pero antes de lanzarse de nuevo una mano detuvo a su espada.
—Las ordenes del amo son absolutas— dijo Muramasa mientras una cadena se comenzaba a formar alrededor del cuello del dragón.
Este comenzó a luchar para liberarse, y con cada intento una nueva cadena aparecía y se ataba a él, inmovilizándolo poco a poco.
—¡Estaré bien!— exclamó Ichimaru mientras se mantenía a la defensiva.
Kyoka trató de quedarse más tiempo, hasta que Muramasa dio la orden y las cadenas comenzaron a arrastrarlo hacia el gran lobo, el cual seguía destruyendo todo aquello que se le interpusiera.
—¡Gin!— gritó desesperado el espíritu antes de regresar al mundo interno, para ser sometido por su compañero y así seguir con el plan.
