Capítulo 2

Aquella casa era grande y estaba pintada de color blanco. Las ventanas con sus rejillas negras, la puerta principal era de madera oscura y el patio delantero estaba cubierto de césped pero a pesar de todo se veía muerta.

Ella llevaba contado los días dentro de esa habitación. Hubiera preferido quedarse donde estaba antes con la esperanza de que la matarían o violarían en algún momento pero ahí solo iba a estar hasta la muerte.

El maldito hombre agua la tenía en su casa desde el día en que la compro y no lo había visto desde que la dejo en la habitación encerrada.

Aquello era horrible. Solo había una ventana, un baño y una mujer que venía de vez en cuando a traerle comida, ropa o cualquier cosa que necesitara… menos un cuchillo para matarse.

Se dedicaba a mirar por la ventana que daba a un vecindario familiar. Podía ver niños corriendo y juguetes por todas partes. Le sorprendía ver cómo la gente agua se podía ver tan feliz durante la guerra ya que en los países Tierra las personas solo salían de sus casas cuando era necesario.

A veces recordaba a su padre y lloraba por haberlo decepcionado de aquella forma. Ya ni siquiera podría escapar de ahí, no tendría a donde en un país enemigo.

-Niña, traje tu almuerzo –Dijo la mujer mientras entraba a la habitación.

Helena estaba sentada sobre la cama mirando la pared. Miro de reojo a la mujer y noto que se veía bastante extraña.

-Gracias –Dijo ella mientras que la mujer dejaba la bandeja con comida en el pie de su cama.

-De nada –Dijo la mujer.

De repente la mujer antes de salir de la habitación cayó al suelo como un trozo tela.

Helena se quedó mirando a la mujer sorprendida y se acercó a ella viendo que estaba inconsciente. Maldijo en voz baja antes de agacharse a revisarla.

La mujer había sido amable con ella durante los veinticuatro días que llevaba ahí y Helena no tenía corazón para dejarla ahí tendida en el suelo.

-¡Lorena! –Escucho un grito femenino.

Helena la tomo en brazos y deseo que la mujer fuera más delgada. La dejo sobre la cama haciendo todo el esfuerzo posible por no soltarla de golpe. Solo estaba desmayada, aun respiraba y el latido de su corazón era muy estable.

-¡Lorena! ¡Te estoy buscando! –Una mujer entro gritando a la habitación.

Helena miro extrañada a la mujer que había entrado a la habitación. Sus ojos eran muy azules y su piel muy pálida al igual que el hombre agua, aparte ella también era muy alta.

-¿Quién eres tú? –Pregunto la mujer mirando a Helena extrañada.

-Y-yo… -Estaba diciendo la pelirroja cuando la mujer la interrumpió con un gritito de emoción.

-¡Oh por dios! ¡Lo siento! ¡Drew no me lo había contado! –Dijo ella con toda su cara roja –Soy su hermana Danielle, perdón por llegar así a su casa, sé que no debí pero Drew no me había contado nada.

¿Quién es Drew?

-Está bien, no importa –Dijo Helena sin saber que decir.

-¿Cuánto tiempo llevan juntos? –Pregunto la mujer acercándose a la pelirroja.

¿Ella piensa que soy mujer del hombre agua? Que divertido.

Helena pensó mucho rápidamente antes de dar su respuesta.

-Llevamos un mes viviendo juntos –Dijo Helena tratando de sonar natural. No era mentira.

-¡¿En serio?! ¡Él no me había contado nada! ¡Que grosero! –Dijo la mujer emocionada –Tengo que contárselo a mi madre, ¿Ya te dije que soy Danielle?

-Sí, es un placer conocerte, yo soy Helena –Dijo ella sonriendo.

Helena se sentía una actriz genial, la iban a nominar a algún premio… si terminaba viva.

-Tienes un acento muy lindo, ¿De dónde eres? –Pregunto la mujer.

Helena puso los ojos en blanco sin saber que decir. No podía decir que era de algún país Tierra.

-Yo siempre había querido conocer a la familia de Drew pero él siempre tiene una excusa cuando se lo digo –Dijo Helena cambiando el tema rápidamente mientras que la mujer la miraba con emoción –A veces pienso que tal vez no quiere que su familia me conozca.

-¡¿Qué?! ¡Es un idiota! ¡Eres muy linda y bastante tierna! ¡Eres tan pequeña! –Dijo Danielle casi gritando -¿Sabes qué? Vamos a mi casa ahora, tienes que conocer a mi madre.

¡Sí! Se vengaría del tal Drew fácilmente.

-Me gusta tú vestido –Dijo Danielle mirándola.

-Gracias, es un regalo de Drew –Dijo Helena sonriendo.

Era cierto, era un regalo por parte de él, al igual que toda la ropa con la que se había vestido estos veinticuatro días. Lorena llevaba ropa a su habitación todas las noches y Helena agradecía que en la habitación hubiera un baño privado ya que la mujer insistía en quedarse hasta que se vistiera para entregarle el otro conjunto de ropa.

-¿Por qué Lorena está durmiendo? –Pregunto Danielle mirando a la mujer en la cama.

-Estuvo limpiando arduamente últimamente porque… -Helena no sabía con qué completar la oración.

-¡Entiendo! –Dijo de repente la ojiazul –Tranquila, yo también hago desastres con mi novio.

La pelirroja sintió como su cara se calentaba y estaba segura de que en ese momento podía hacerle competencia a un tomate.

-No te avergüences, eres joven y puedes disfrutar de tu sexualidad –Dijo Danielle muy seria -¿Quieres buscar tu bolso antes de irnos?

-No, me muero por conocer a la madre de Drew –Dijo Helena con falsa emocion –No puedo esperar.

No puedo esperar por salir de aquí.

-Bueno, vámonos –Dijo Danielle tomándola de la mano y sacándola de la habitación.

-Tu cabello es muy lindo ¿Es natural? –Pregunto Danielle mientras caminaban por un pasillo bastante largo.

-Si, a Drew también le gusta –Dijo Helena recordando al idiota el día que la trajo a su casa.

-¿Por qué es tan corto? –Pregunto la ojiazul.

La pelirroja pensó mucho antes de responder a esa pregunta. Usaba el cabello tres centímetros sobre los hombros y si, en comparación con la ojiazul era muy corto.

-Porque a mis padres no les gustaba que mi cabello fuera muy largo ya que les parecía desarreglado –Dijo Helena y eso no era una mentira.

-¿En serio? Yo no podría soportar tener el cabello corto, amo mi cabello –Dijo Danielle mientras llegaban a las puertas de la casa.

-¿Estas segura de que Drew no se molestara? –Dijo Helena pensando en lo que podría hacer el hombre si ella salía de la casa.

-No se va a enterar, luego podremos molestarlo –Dijo la ojizul mientras abría la puerta –Volverás antes de que él llegue del trabajo.

-Claro –Dijo la pelirroja soltando la mano de la mujer y saliendo de la casa primero que Danielle.

-Mi madre va estar tan feliz de verte, y tan molesta con Drew por no decirnos antes –Dijo Danielle mientras salía de la casa y cerraba la puerta tras de ella.

-Espero que no se moleste conmigo –Y que no me torture hasta la muerte.

-Si te quiere tanto como para que vivas con él, no se molestara por esta tontería –Dijo Danielle mientras sacaba un celular del bolsillo de sus jeans.

Helena miro el viejo Porsche negro aparcado frente a la casa y espero que Danielle terminara con su celular.

-¿Un mes? Guao, creo que no recuerdo la última vez que Drew tuvo una relación tan larga –Dijo Danielle mientras dejaba su celular y lo metía en el bolsillo de nuevo.

-Él es tan lindo conmigo –Tanto como puede serlo un esclavista.

-Me sorprende que no nos haya contado nada –Dijo Danielle pensándolo –A veces cuando no nos quiere contar algo, se lo dice a Ian quien es nuestro primo y es su mejor amigo.

A Helena ese nombre le sonaba pero no podía recordar quien era.

Igual, espero salir de aquí lo más pronto posible.

-Vamos, mi madre está en casa como siempre y mi hermana casualmente está de visita –Dijo Danielle mientras volvía a tomar a Helena de la mano y casi la arrastraba al auto.

Helena solo soltó la mano de la mujer cuando subió al asiento del copiloto. Volvió a pensar en lo que estaba a punto de hacer pero cualquier cosa era mejor que quedarse en la habitación hasta que al hombre se le ocurriera hacer algo más con ella.

-¿Y trabajas? –Pregunto Danielle al encender el auto.

-…-Helena no tenía idea de que responder.

-¿Drew te mantiene? –Pregunto la mujer volteando a mirarla al ver que no obtenía respuesta.

-¡No! –Espeto Helena a pesar de que no tenía una respuesta a la primera pregunta –Es solo que… no me gusta hablar de eso, para mi es incómodo.

-Bueno no es que quiera presionarte pero mi madre te va a preguntar lo mismo –Dijo Danielle mirando al frente y acelerando el auto.

Eso significaba para Helena que debía buscar la respuesta a la pregunta antes de llegar.

Se preguntó qué pensaría el hombre de lo que estaba haciendo. Su familia seguro no sabía que compraba mujeres en subastas porque de ser así la hubieran calificado como lo que era rápidamente. Tal vez luego de esto la matara pero eso era mejor que quedarse encerrada en la habitación con sus pensamientos de odio hacia el hombre.

-A menos que seas una prostituta o una bailarina exótica, está bien que digas para que trabajas –Dijo Danielle en broma mirando el camino y aun así Helena no sabía que responder –Bueno no es que ese trabajo este mal, lo siento…

-No, es eso –Dijo Helena simplemente sintiéndose incomoda.

Hola Señora mi nombre es Helena Del Fiore y su hijo me compro en una subasta luego de que me tomaran como carne de caño en mi escuadrón del Ejercito Militar Tierra, por suerte estoy viva que es mucho en comparación con el resto del escuadrón.

-No te sientas nerviosa, mi madre estará encantada de conocerte –Dijo Danielle y Helena se percató de que ya estaban bastante lejos del vecindario.

-¿Ella sabe que vamos en camino? Lo último que quiero es molestarla –Dijo Helena pensando en lo que estaba haciendo.

-Ella nunca está ocupada, seguro está en su jardín, leyendo un libro o tejiendo algo –Dijo Danielle mirando unos segundos a Helena y luego de nuevo al camino –Y mi hermana mayor ahora también está con ella porque vino a pasar una semana con nosotros ya que ella vive en el Quinto País Aire.

-Ah… Eso está un poco lejos –Dijo Helena mirando por la ventana.

Los Países Agua y Aire estaban muy bien relacionados a pesar de que los países Agua estaban en continentes bastante alejados.

-Si pero su esposo trabaja allí y cuando se casaron ella se mudó con el –Dijo Danielle mirando el camino –Mi novio es soldado en el ejército Agua, no está bien entrenado así que no lo envían a misiones fuera del país lo cual para mí es un alivio.

-Ah que bien –Fue lo único que dijo Helena esperando escuchar más.

-Tiene veinticuatro años pero se inscribió a los veintidós y él dice que hay que tener por lo menos tres años para que te envíen a una batalla –Dijo Danielle mientras su mirada se perdía vagamente –No sé cómo sus padres lo dejaron inscribirse, pero yo ya no puedo hacer nada aunque desearía que no fuera así.

-Pero tienes la seguridad de que pase lo pase será un héroe –Dijo Helena al ver que la voz de la mujer se iba apagando gradualmente.

-Pero preferiría tenerlo siempre como lo que es a perderlo como alguien mejor –Dijo Danielle ahora con la voz quebrada.

Esas palabras.

Era tan parecida a la que una vez alguien le había dedicado a Helena cuando dio a saber que se inscribiría en el servicio militar. Ella ni siquiera se dio cuenta de que ya había una lágrima rodando por su mejilla.

-Helena perdón –Dijo Danielle mirándola.

Helena no se había percatado de que Danielle la había estado observando.

-No, no, no importa –Se apresuró a decir Helena al ver la preocupación en la cara de la mujer.

Helena se percató de que el auto estaba aparcado frente a una gran casa en lo que parecía ser las afueras de la ciudad.

-¿Es aquí? –Pregunto ella y lo único que hizo la mujer fue asentir con la cabeza.

-Sí, antes de entrar tengo que decirte que mi madre hace preguntas y comentarios indiscretos de vez en cuando –Dijo Danielle sonriendo –Así que si te molesta solo no le respondas ¿Esta bien? Ella también va invitarte a beber un trago o algo, y lo harás quieras o no.

-Sí, bien –Dijo Helena antes de abrir la puerta del auto.

La ojiazul se dirigió a la casa y justo en el umbral de la puerta hizo algo que la pelirroja no esperaba para nada.

-¡MAMÁ! –Grito Danielle de repente.

-¡Esta en el jardín! –Se escuchó un grito más suave en respuesta.

-¡ES LA NOVIA DE DREW! –Grito de nuevo Danielle.

Pasaron unos segundos antes de que la puerta de entrada se abriera de golpe mostrando a una mujer que debía tener unos 30 años con cara de sorpresa.

-¿En serio? –Dijo la mujer sorprendida mirando a Helena.

-Hola –Dijo Helena simplemente.

-¡Oh por dios! ¡Eres la novia de Drew! ¡¿Dónde está él?! –Dijo la mujer exaltada mirando a Helena fascinada.

-Él no sabe que ella está aquí –Dijo Danielle emocionada –Es una visita secreta.

-¡Yo soy Sasha! Soy la hermana mayor de Drew, ven pasa –Dijo la mujer mirando a Helena antes de tomarla de la mano y llevarla dentro de la casa.

-¡Oye! ¡Yo la tenía primero! –Dijo Danielle siguiéndolas.

-¡Mamá! –Casi grito Sasha cuando estuvieron en la sala.

Sasha era una mujer un poco baja de estatura debía medir como metro y medio a pesar de que Danielle y el pelinegro eran muy altos y delgados. Ella tenía unas amplias caderas y bastantes curvas, el cabello castaño, los ojos verdes y no era tan pálida aunque si tenía muchas facciones parecidas a las de Danielle.

-¡Ya voy! –Se escuchó la voz de otra mujer quien al parecer sonaba cansada.

-¡Abuela! ¡No vale rendirse! –Se escuchó la voz de un niño quien también se acercaba.

En cuanto la señora llego a la sala lo primero que pensó Helena era que esa mujer invertía mucho dinero en el cirujano plástico. Era una mujer alta, delgada y con un cuerpo escultural que cualquier joven envidiaría.

-¡Mamá! ¡Ella es la novia de Drew! –Dijo Danielle tomando de los hombros a Helena.

La mujer se sorprendió y miro a Helena primero confundida y luego fascinada.

-¡¿Qué?! ¡¿Ella es la novia de Drew?! ¡Pero que pequeña tan tierna! –Dijo señora antes de acercarse a Helena.

-Hola –Fue lo único que dijo Helena.

-¡Hola! ¡Cariño! ¡¿Cómo terminaste con un hombre como mi hijo?! –Decía la mujer emocionada.

-Ah pues, es una larga historia –Fue lo único que dijo Helena sin saber que decir.

-¡Sasha trae el vodka! –Dijo la mujer antes de casi tumbar a la peliroja sobre el sofá junto a Danielle.

Helena no solia beber mucho pero probablemente moriría después de eso.

Sasha se fue y luego de hacer que Helena se sentara en el sofá la señora se sentó junto a ella mientras seguía alagándola como si nunca hubiera visto a alguien tan tierna y con el cabello así.

-Yo soy Charlotte, soy la madre de Drew, Danielle, Sasha y Samuel –Dijo la mujer y en ese momento llego un niño con lo que parecía una pistola de agua.

-¡Abuela! –Dijo el niño mirando a la señora sentada junto a Helena.

-Daniel tu abuela ya está muy vieja para esos juegos, aparte no seas maleducado ¿No ves que hay visita? –Dijo Charlotte mirando al niño.

-Hola señora –Dijo el niño un poco apenado.

-Hola soy Helena, es un gusto conocerte –Dijo la pelirroja sonriendo esperando disminuir la vergüenza del pequeño.

-Mamá aquí está el vodka –Dijo Sasha entrando con una botella y unos vasos con hielo hasta el tope.

-Sírvenos a todos, menos a Daniel –Dijo Charlotte y miro al niño –Ve a buscar las galletas que tu mamá escondió junto a la vajilla.

-Como usted diga –Fue lo único que dijo el niño antes de irse.

Sasha les entrego un vaso a cada una y en ese momento Helena estuvo a punto de decirle que ella no solía beber mucho pero daba igual en ese momento.

-¿Por qué mi hijo no nos había contado de ti? –Pregunto Charlotte y luego le dio un trago a su bebida.

-No lo sé, como le dije a Danielle yo siempre había querido conocer a su familia pero el insistía en que no –Dijo Helena encogiéndose de hombros –Pensé que tal vez se avergonzaba de mí y no me presentaba a su familia.

-Drew es un verdadero idiota –Dijo Sasha sentada en una silla frente a ellas.

-¡Sí! ¡Y lleva un mes viviendo con ella! –Dijo Danielle luego de dar un sorbo a su bebida.

En los siguientes minutos Helena no tuvo la necesidad de volver a hablar ya que todo lo que preguntaba Charlotte, Danielle lo respondía con gusto según lo que ya la pelirroja le había dicho.

Helena bebió y bebió vodka y cada vez que su vaso llegaba al fondo, Charlotte volvía a llenar su vaso. La pelirroja le parecía que aquella bebida tenía un sabor horrible que le arañaba la garganta cada vez que le daba otro trago pero igual se sentía bien beberlo.

-Helena ¿Quieres algo de comer? –Pregunto Charlotte mientras se levantaba del sofá.

En cuanto la pelirroja giro la cabeza para mirar a los ojos a la señora un mareo repentino la cegó lo cual le hizo gracia y comenzó a reír.

-¿Estas bien? –Pregunto Sasha sonriendo a Helena y está entre risas asintió.

-Si me gustaría algo de comer, gracias –Dijo la pelirroja mirando a la mujer.

-¿Estas ebria? –Pregunto Danielle divertida en cuanto su madre se fue.

-No sé, nunca había estado ebria antes –Dijo Helena y las otras dos mujeres estallaron en risas.

La pelirroja sin saber porque comenzó a reír con ellas también.

-Pero si llevas tres vasos, nosotras llevamos seis ¿Sabes cuantas veces cambiamos esa botella? –Pregunto Danielle.

-Pero ustedes también están ebrias, estamos todas ebrias –Dijo Helena antes de reir.

-Pero mamá no, ella es muy difícil de embriagar –Dijo Sasha.

En ese momento sonó un celular y fue Danielle quien contesto rápidamente.

-¿Hola? –Dijo Danielle aparentando sonar normal -¡Drew!

Helena miro a Danielle asustada y ella le devolvió la mirada divertidamente ebria.

-Si fui a tu casa, estoy aquí con Helena –Dijo la ojiazul –No sé por qué no nos dijiste que tenías novia, pensé que confiabas más en nosotras.

Hubo un corto silencio y luego Danielle volvió a hablar.

-No, estamos en casa de mamá, no ha conocido a Samuel ni a Ian –Dijo Danielle un poco fastidiada –Si, ella me agrada mucho y a todas nosotras.

-Seguro Drew está nervioso –Dijo Sasha mirando divertida a Helena.

O más bien furioso.

-Sí, está bien, no dejare que se vaya, te estará esperando –Dijo Danielle antes de colgar –Que pesado.

-¿Qué te dijo? –Se atrevió Helena a preguntar.

-Que llegara en cinco minutos y que no dejara que te fueras–Dijo Danielle.

-¡Traje tarta de limón! –Dijo Charlotte entrando de nuevo a la sala con una bandeja.

-¡Amo la tarta de limón! –Espeto Helena.

Se dedicaría a disfrutar sus últimos cinco minutos de falsa felicidad.