Capítulo 3

Helena era incapaz de enfocar la vista en un objeto luego de cinco vasos de Vodka. Nunca antes había estado tan ebria como ahora pero era muy obvio ya que solo tenía 18 años y 5 de ellos habían sido desperdiciados en un internado militar.

-¿Estas bien? –Pregunto Danielle a su lado.

Ella miro a la ojiazul unos momentos antes de asimilar sus palabras con claridad.

-Sí, estoy genial –Dijo Helena con una sonrisa abierta.

-¿Estas segura? Porque te ves del asco –Dijo Sasha llegando a la habitación.

La pelirroja ni siquiera podía mantenerse sentada en el sofá por lo que Danielle la había llevado a su habitación donde ahora Helena estaba acostada en una cama sonriendo de forma estúpida, mientras que la ojiazul a su lado cambiaba los canales de la Tv.

-Creo que Drew ya llego –Dijo Charlotte entrando a la habitación también.

Helena había pensado que en serio llegaría en 5 minutos pero no, había llegado 2 horas después en las cuales ella se había dedicado a tomar todo lo que pudiera.

-Está bien, creo que ya es mi hora –Dijo Helena sentándose lentamente en la cama.

-No lo digas como si fueras a la horca –Dijo Charlotte con humor.

-Pues desearía que fuera diferente –Dijo Helena levantándose de la cama.

-Un momento… -Dijo Sasha acercándose a ella –Drew nunca te ha lastimado ¿Verdad?

Helena pensó mucho en su respuesta aunque sabía que con lo ebria que estaba cualquier cosa que dijera iba a ser incorrecto.

-No, no que yo sepa –Dijo la pelirroja mientras caminaba para salir de la habitación.

¿Qué clase de respuesta idiota fue esa?

Salió de la habitación al pasillo y lo primero que vio fue al gran hombre calvo que recordaba de la subasta mirándola con una sonrisa. Ella rápidamente se asustó y pensó en volver a la habitación pero se dio cuenta de que no tenía a donde escapar.

-Cariño ¿Estas ebria? –Esa era la voz masculina que nunca pensó que se sentiría feliz de escuchar.

-Drew… -Dijo ella volteando a verlo.

Él la miraba con una sonrisa divertida y a la vez lo hacía de forma tierna. Ella tenía la esperanza de que no la dejara con el hombre calvo que ya había salido de su campo de visión.

-¿Estas ebria? –Pregunto el ojiazul de nuevo mientras ella lo miraba.

-Sí, lo siento –Fue lo que dijo Helena asintiendo con la cabeza.

-No la culpes, yo la convencí –Dijo Charlotte acercándose a ellos –Sabes que puedo ser muy persuasiva.

-Lo sé –Dijo Drew mirando a la pelirroja -¿Nos vamos a casa?

-Pero acabamos de llegar –Se quejó el hombre calvo.

Helena lo podía escuchar tras ella no muy cerca pero tampoco estaba lejos.

-Se lo preguntaba a mi novia, no a ti Ian –Dijo el hombre agua lo que hizo que Helena soltara una pequeña risa.

La había llamado "su novia" ¡Por lo que no la iba a matar ahora!

-¿Si? –Dijo la pelirroja sonando ebriamente dulce.

-Sera como tu quieras –Dijo él abrazándola contra su cuerpo.

Helena le devolvió el abrazo y le gusto sentir el calor de su cuerpo contra él. Nunca había querido abrazar a alguien tanto como en ese momento.

-Entonces se van a ir a casa, bueno yo me quedare –Dijo el hombre calvo haciendo que Helena se separara bruscamente de Drew.

-Nadie te invito a irte de todas formas –Dijo el hombre agua.

-Adiós Helena, espero verte pronto –Dijo Sasha mirándola junto a Danielle.

No, lo siento, dudo que tu hermano les deje ver mi cadáver…

-Sí, aunque cariño –Dijo Drew haciendo que lo mirara –La próxima vez avísame que vas a salir.

-Sí, lo siento, tu hermana llego de improviso –Dijo la pelirroja sintiendo su corazón latir lo más rápido que podía.

-Si entiendo –Dijo Drew.

-No me dijiste a que te dedicabas Helena –Dijo Charlotte cerca de ellos.

-…

-Está desempleada por los momentos –Dijo Drew.

-Sí, eso –Dijo la pelirroja con cara de póquer.

-Ah, entonces Drew te mantiene –Dijo Charlotte como una afirmación no como pregunta.

-Si, por los momentos –Dijo el pelinegro haciendo que ella sintiera mucha vergüenza –También es estudiante de medicina.

-¿Estudias medicina? Fascinante –Dijo Charlotte sonriendo.

Helena estaba muy ebria y pensar le cansaba así que dejo que Drew respondiera todo lo demás a su gusto.

En poco tiempo estuvieron en el auto de Drew y Helena solo podía pensar en que los brazos de Morfeo la atrapaban lentamente. Él no decía nada.

-Me mataras –Dijo ella mientras se recostaba a la puerta del auto.

-Estas muy cansada como para pensar en eso –Dijo Drew con burla.

-En realidad, si –Dijo ella mientras cerraba los ojos.

Ella sin darse cuenta quedo profundamente dormida. Él la miro dormir y encendió el auto antes de dar marcha a su casa.

Helena despertó ante el brusco movimiento que sintió y lo primero que vio al abrir los ojos fue la cara de Drew sonriente.

-Lo siento por eso –Fue lo que dijo él.

Ella lo miro unos momentos y luego a su alrededor antes de darse cuenta de que estaba en la misma habitación donde él la había encerrado.

-Buenas noches –Dijo Drew mientras se iba a la puerta.

-¡Espera! ¿No preguntaras como escape? –Dijo ella sintiéndose ya no tan ebria.

-Sí, dime ¿Cómo escapaste? –Dijo él mientras que colocaba una mano en el marco de la puerta.

-La mujer del servicio desfalleció y tu hermana entro… -Dijo ella pero se mareo y no supo cómo continuar.

-Llego mi hermana, supuso que eras mi novia y tú no le dijiste lo contrario, hasta inventaste tu propia historia de amor –Dijo Drew con burla –Yo sabía que te resultaba irresistible pero pensé que te aguantarías más.

-Eres un idiota –Dijo ella mirándolo con los ojos entrecerrados.

-Pero al parecer ahora soy tu idiota –Dijo él.

-¿Me volverás a encerrar? –Pregunto Helena con la esperanza de que no lo hiciera y la matara.

-No, vagaras libre por toda la casa… te encerrare pero no en la habitación –Dijo el hombre agua sonriente.

-¿Cuándo me mataras? –Pregunto la pelirroja.

-No lo sé, cuando sea necesario –Dijo Drew poniendo los ojos en blanco –La guerra terminara pronto.

-No lo sabes –Lo acuso ella.

-Si lo sé, créeme –Dijo –En la cocina hay mucha comida, come lo que quieras y puedes estar tranquila, la puerta estará cerrada.

Al decir eso se fue y cerró la puerta de la habitación.

Ahora ¿Qué coño hago?

Helena se levantó de la cama y se dirigió a la puerta que para su sorpresa estaba abierta. Salió al pasillo y camino por la casa hasta llegar a la cocina donde encendió la luz.

No se sentía completamente segura pero tenía hambre y estaba ebria.

-Hambre… -Dijo mientras abría el refrigerador.

Lo primero que vio fue un envase de yogurt así que lo tomo y luego una caja de cereal. Lo puso todo en la barra, busco una cuchara y se sentó.

Mientras se comía el yogurt se puso a mirar lo bien decorada que estaba la cocina. Todos los platos eran de porcelana y tenían decoraciones azules y negras y los vasos iban a juego junto con las tazas de café.

Comenzó a pensar en porque el hombre la había comprado si no la había utilizado para nada. También en porque sabía que la guerra terminaría pronto.

Los países tierra no firmarían ningún acuerdo mientras los países agua continuaran traficando gente como droga. Aquella era gente indefensa que encontraban, que vendían en subastas al igual de como la habían encontrado a ella.

Helena recordaba como su escuadrón gritaban mientras las llamas lo consumían todo. Como ella se ahogaba en humo mientras el otro escuadrón corría al helicóptero y los dejaban ahí para que se quemaran vivos. Todo por ese estúpido negocio con la gente agua.

Apenas el yogurt se terminó comenzó a beber leche directamente de la jarra. Sentía tanta sed y hambre.

-Que niña tan insaciable –Dijo el hombre agua de repente desde la puerta de la cocina.

-Pensé que estabas dormido –Dijo ella separando la jarra de leche de su boca.

-Ya quisieras –Dijo él sonriendo –No eres muy inteligente, ¿verdad? Pudiste escapar cuando viste a mi hermana.

-Ni siquiera sé dónde estoy –Dijo Helena mientras sentía el calor en sus mejillas.

-Pareces un tomatito, toda roja incluyendo tu cabello –Dijo Drew con burla -¿Qué edad dijiste que tenías?

-Dieciocho, en Diciembre tendre diecinueve –Dijo ella.

-Yo tengo veinticuatro, soy bastante mayor –Dijo él sonriendo.

Helena enarco una ceja y el hombre agua se acercó. Se paró frente a ella y la miro a los ojos un rato largo.

-¿Qué haces? –Pregunto ella.

Su mirada paso a su pecho y luego siguió bajando por todo su cuerpo lo que hizo que Helena quisiera levantarse e irse pero no lo hizo, solo se sonrojo aún más… como la idiota que era.

-¿Me dejas besarte? –Pregunto él.

Ella pensaba que no podía sonrojarse más pero si lo logro luego de escuchar esas palabras.

El hombre agua sin esperar respuesta se inclinó y tomo su labio superior en la boca de él mientras colocaba una mano en su cuello. Ella no sabía porque exactamente pero correspondió el beso.

Helena estaba besando al hombre agua. El mismo que la había comprado por veinticinco mil cellas. El mismo que la había tenido encerrada por mes y medio en una habitación sin hablar con nadie más que con aquella mujer.

Se besaron lentamente. Drew pasó su lengua por el labio de ella y Helena inconscientemente abrió un poco la boca dejando que su lengua entrara dejándolo jugar con la de ella y así estuvieron un rato disfrutando cada uno de la boca del otro .

-Eres hermosa –Dijo él separándose un poco para respirar.

-No… -Dijo ella con los ojos cerrados.

-Si –Dijo Drew volviendo a besarla.

Helena estaba tan absorta besándolo que ni ella sabía si lo hacía por el alcohol en su sistema o simplemente el hecho de que él le parecía atractivo a pesar de todo y ella era estúpida.

Drew comenzó a pasar la mano justo donde estaba el cierre del vestido y lo bajo rápidamente antes de comenzar a pasar la mano por su espalda.

Helena sentía la mano del hombre agua en su espalda y supo que era el momento de terminar con aquello, así que se separó bruscamente y se levantó de la silla de la cocina.

-¿Qué haces? –Pregunto él mirándola perplejo.

-Me voy –Dijo ella mientras se levantaba.