Ems... Ya! No me odien por las 13,100 palabras! Estaba inspirada, me dejaron con ganas de un buen hard NicoMaki, que no pude hacer uwu!

Esta historia está inspirada por la canción "Saitei de Saikou no Paradiso" de BiBi, por eso hay algunas partes cortas que corresponden a la canción. Y por eso elegí Italia como punto de encuentro de Nico y Maki.

Atención: Esta historia es para mayores de 18 años, o para gente madura de mente que no se verá inmpactada por algunas que otras palabras fuertes. Sí, el sexo si puede provoca enamoramiento, así que hacerlo con prudencia es fundamental. No me hago cargo de mentes pervertidas o que se enamoren de alguien por querer imitar está historia, muchas veces no es mutuo.

Si no le encuentran sentido al final y no creen que el sexo hace que las personas se enamoran, googleen "tener sexo enamora" akjsdakjs XD

A los italianos que pueden leer esto, no se enojen XD. No es mi intención que suenen como que son mujeriegos pero aksldjakslcn. Ni tampoco decirle a los hombres fáciles asdnasdn.

Por otra parte, este lugar es real, por lo cual, si van a Italia no duden en visitarlo, para verlo, o hacerse una idea de él mientras leen, Googleen "PORTA D'ORO: Strip Night Club", y podrán verlo por dentro y por fuera gracias al mapa de google :D! También, todos los términos y canciones están disponibles, por si algo no les queda claro. La última canción es "Quelqu'un m'a dit" y la elegí porque se supone que Nico es francesa XD, pueden escucharla, es bastante linda :3


One-shot: "El mejor de los paraísos a través de lo peor"

(…) Maki Pov (…)

Era viernes en la noche, mi primera semana en Milán se cumplía hoy. Convencí a mi padre de mandarme aquí por un lapso corto, después de que me escapara durante un par de días de casa… Ellos estuvieron de acuerdo de dejarme descansar un tiempo, o de ellos descansar de mí, no estoy segura… independiente, todos salían ganando con esto, así que aquí estaba.

Nunca he sido, ni menos me he considerado una niña mimada, al fin y al cabo, no siempre he tenido lo que he querido, pero me esforcé lo suficiente para entrar a medicina a una buena universidad y verme recompensada por varias becas que me financiaban la carrera. Tampoco es mi idea permanecer más tiempo del necesario allí, sin embargo, cuando llegué, algo nuevo se abrió para mí. Quién iba a pensar que el mundo era más entretenido de lo que lo mostraban los libros…

En fin, gracias a eso y mi constante insistencia logré ganarme este viaje de tres semanas a una de las concurridas y maravillosa capitales de la moda, aquí en Italia.

Sin embargo, y aunque había pasado ya tiempo desde que llegué, no lograba aguantar los constantes elogios de los hombres de este país, que habían adquirido el extraño sobrenombre de 'principessa' para mi persona. Era rarísimo el ver como desconocidos se ponían de acuerdo para concordar en la misma forma de coquetear, aunque tal vez sea cosa de Italia como tal, puesto que mujeriegos llueven.

Suspiré mientras veía por la ventana de la habitación. Era viernes en la noche y si estuviera en Japón probablemente Rin y Hanayo me habrían llamado para que viéramos una película o algo por el estilo. Tenía hambre y los libros que había traído se supondrían que me durarían otras dos semanas más al menos, pero como iba, los terminaría en algunos días. Debía encontrar algo que hacer. O aprender a leer italiano.

Como mi segunda opción era imposible en dos semanas, puesto que esos extraños caracteres similares a los ingleses se leían y se pronunciaban de una forma diferente a ese otro idioma. Me levanté y me coloqué los jean ajustados negros, una polera blanca manga larga y arriba un abrigo largo café que me acababa de comprar aquí. El cabello me lo cepillé un poco, lo mojé para que perdiera volumen y me apliqué algo de maquillaje. Cuando iba saliendo, tomé mi teléfono y por si acaso vi el clima. No era tan noche, un poco pasado de las nueve, pero la temperatura decaería un montón. Así que tomé una bufanda muy larga y ancha, mas un gorro negro y el chaleco, para meterlos a una mochila, donde aproveché de introducir mi billetera, y las llaves, para que los bolsillos no quedaran tan abultados.

Salí con energía siendo recibida por aquella arquitectura antigua del centro de la ciudad repleta de gente joven caminando a quizá dónde. Como no tenía mucho que hacer, seguí al grupo que se veía más animado, pasando por frente aquellas grandes construcciones e iglesias varías, entre ellas la Duomo di Milano.

No fue mucho más lo que caminamos cuando un letrero recibía con el nombre de 'PORTA D'ORO' en letras doradas en fondo negro. Por lo que decía era un 'night club' y con mucha variedad, puesto que abajo del nombre con letras mayúsculas destacaba el 'international show'.

Un alto y macizo guardia pedía cierta cuota para entrar. Era bastante más de lo que yo tenía dispuesto a pagar, pero ya estaba aquí, y no volvería a caminar aquellos cuantos kilómetros sin haberme tomado algo. Cuando cancelaba, el hombre con bigote que acompañaba al guardia me miró algo extrañado por un momento, sin embargo no fue mucho para que me pasara un cartón con el nombre del local en la parte de atrás y diciendo que había cancelado la entrado.

-Es por si quiere salir un momento, para que pueda volver a entrar –Me explicó con un fluido inglés, creo que se me nota que soy extranjera- Y para el guarda ropa

-Gracias –Le devolví la sonrisa y el guardia abrió la puerta. Adentro dos puertas abiertas y doradas conducían escalera abajo por un pasillo con poca iluminación. Había espejos en el techo, mientras el piso y las paredes estaban forrados por una tela roja con puntos blancos, totalmente pulcra, sin detalles. Cuando al fin bajé la larga escalera me encontré en una especie de hall. Allí dos sillones de dos cuerpos reposaban al lado de una cortina roja con detalles dorado a la izquierda del lugar. A la derecha, una joven me sonrió y con extrañeza miré el 'guardaroba' arriba de ella. Ese debía ser el guardarropa que me dijo el señor.

Adentro estaba bastante temperado, y hasta la chica permanecía con polera de mangas cortas. Me saqué el abrigo y la mochila, me lo pensé bien, y por si las dudas saqué aquel chaleco blanco con negro de cierre. La chica me dijo algo que no entendí del todo, solo algo así como que con el número en ese cartón que me dieron en la entrada retirara mis cosas, lo cual me parecía lógico, le di las gracias y crucé la cortina.

Dentro, a la derecha estaba la barra de tragos atendido por una chica peliazul de mi edad probablemente, quien con gran precisión hacía algunos trucos con las botellas para recibir propina. A la izquierda en cambio, el local se separaba en múltiples sectores con mesas circulares rodeadas de sillas que parecían bastante cómodas, incluso más como sofás. Un escenario estaba justo en medio de todo. Había muchas mesas desocupadas, y otras varías repletas de hombres de traje o jóvenes con una fachada algo elegante. Yo me senté frente de aquel escenario, solo por el hecho de que las más apartadas estaban llenas de personas con las que no quería socializar. Una peligris de ojos dulces se me acercó a la mesa con gracias y un movimiento de cadera demasiado natural para lo joven que se veía.

- Buonanotte, il mio nome è Kotori –Me dijo en italiano- Cosa vuoi?

-Ems… -Me puse algo nerviosa- You can speak in English? –Le pregunté puesto que aún no me acostumbraba al idioma

-Claro –Me respondió en inglés como pedí- ¿Qué desea?

-Bueno… -Sonreí y ojeé la carta solo en la sección de vinos- un punset del dos mil diez y una pizza de queso –No era el mejor de los punset, pero era bueno. Y era obvio que tenían pizza, aquí en Italia abundaba

-Buena elección –Me dijo con un gesto sincero- enseguida vuelvo

La vi alejarse mientras anotaba algunas cuantas cosas más. Saqué el teléfono de mi bolsillo y revisé los mensajes entrantes. Le contesté a mi madre y a las chicas, quienes me sacaban en cara su noche de películas sin mí. Suspiré, tenía que decirlo, era más divertido estar en casa con un libro o en Japón con mis amigas.

La chica llamada Kotori llegó con una copa de vino y algunos panes de ajo con una salsa de oliva típica de Italia, más una pizza recién hecha familiar… ¿Qué haré con ella?

-El show comenzará en unos diez minutos más, esperamos que le guste –Me sonrió con esa mirada real y tierna

Cuando me di cuenta de sus palabras, entendí la razón del escenario y el excesivo precio que pagué para entrar. Al menos tendrían un show que no esperaba… aunque lo debería haber intuido por el ambiente y el 'international show' de la entrada, pero estaba claro que hoy me encontraba bastante torpe.

En el momento que al fin me digné en tomar un sorbo de mi copa la iluminación comenzó a bajar en fulgor. Una melodía empezó a sonar, y las luces especiales del escenario a titilar. La cortina blanca que estaba ubicada al final fue esclarecida por un foco. La música de un momento a otro inició un descenso y aplausos junto a exclamaciones masculinas se hicieron presente.

La música volvió pero claramente más pasional y lenta. Una rubia y una chica de pelo morado voluptuosas salieron con solo una tela transparente de encajes que tapaba los lugares justos. Ambas caminaron con paso suave y cadera quebrada hacia los fierros que estaban posicionados sobre una base. Recién me deba cuenta que no eran pilares como lo pensé inicialmente.

Esto es un sueño ¿verdad? Luce demasiado real…

Las chicas recién llegadas se afirmaron del bastón con su espalda pegada a él, y sus manos una arriba y otra debajo de su cabeza. Con un movimiento rápido tocaron el suelo y se mantuvieron así con una posición al parecer cómoda para ellas mirando con libídines al público.

En un momento otra chica apareció, con un conjunto algo más vistoso, puesto que ella no poseía esa tela, en cambio, solo algunas pocas cosas que no sabría definir la tapaban en los lugares exactos. Ésta traía una silla, y al parecer era la más querida, puesto que un bullicio lleno de aprobaciones que apenas se coló por mis oídos (gracias a la fuerte música) resonó en el club. La colocó justo en medio de las otras dos que no soltaban en ningún momento aquel mástil, y se sentó con las piernas abiertas frente a mí.

Sonrió de medio lado y creí que me moriría, porque la saliva se me espesó tanto que me costó un poco respirar. La pelinegra, que no sé de dónde sacó un bastón, se movió libremente por el escenario en posiciones que dejaban a la imaginación más de una posibilidad en la cual ponerla.

Bueno, si era un sueño estaba a punto de cerrar los ojos para quedarme ahí.

En algún momento, aunque no sé cuánto después de que la presentación comenzara, nuestros ojos se encontraron, y me hicieron confirmar mi hipótesis. La única forma de encontrarme con esos ojos rojos pecaminosamente hermosos era en un sueño, o en el cielo… pero en lugar, en ese momento, con los espejos refractando las luces coloreadas, las paredes y suelos rojos, y el acto pasional, hacían que se viera más como el infierno… Aunque… a decir verdad no me importaba morir y llegar a un lugar así, al fin y al cabo, morir por una noche no sonaba mal, y si era para siempre, con un buen vino me conformaba.

Con una señal de la más pequeña las otras dos bajaron y actuaron algunas cosas con ella. Otra señal y un gesto hizo que la pareja se fijaran en mí. La silla vacía fue acercada unos pasos por la pelinegra, mientras las otras dos me tomaban de las manos y me impulsaban hasta ella, sentándome de golpe. Traté de escapar, pero era tarde la chica de ojos carmín me arrinconó entre ella y el mueble.

- Tranquilla bambina - La escuché susurrarme al oído mientras a horcajadas se posicionaba encima de mí- godersi il momento

-"¿¡Qué disfrute!?" –Pensé cuando entendí el significado.

Ellas siguieron su juego y nos acercaban con empujones. De alguna forma ella se agarró de la silla y se lanzó hacia atrás tomando mi mano para que repasará aquel cuerpo desnudo, cosa que desgraciadamente no le costó trabajo hacer.

Olvidé que estaba ante unos cien hombres y simplemente rasguñé un poco su espalda con mis uñas, quería que me volviera a hablar con esa aguda voz al oído. La levanté y la acerqué, topando aquellos ojos rojos con mis violetas que según muchos cautivaban. Aquella chica mostró un poco de sorpresa, y si no hubiera sido por eso aún la mantendría arriba mío. De un saltó bajo y abrió mis piernas con facilidad, posicionándose en medio de ellas empezó a levantar mi polera blanca, estaba a solo segundos de revelar mi pecho, pero justo en ese momento la música terminó. Las luces se apagaron por completo unos segundos en el que logré escuchar por encima de aplausos y silbidos un 'grazie, bella donna', y como mi ropa volvía a quedar en su lugar.

A oscuras fui conducida a mi asiento por aquellas dos que me secuestraron de allí. Cuando las luces se prendieron el escenario estaba vacío, y regresaba a estar en la misma posición embobada de cuando comenzó eso.

-Buonanotte –Escuché del asiento frente a mí

-Buonanotte –Dije volteándome para ver a una pelinaranja con sonrisa infantil en el rostro

-Kotori me dijo que te hablara en inglés –Me dijo en el idioma que le había pedido hablarme a la peligris

-Sí, por favor –Le pedí a ella también- Aún no estoy bien familiarizada con el idioma

-No te preocupes, te acostumbrarás –Sonrió- Por cierto, me llamo Honoka

-Un gusto, soy Maki –Me presenté

-Vi tu presentación –Me dijo moviendo sus cejas. Me sonrojé y suspiré.

-No era mi intención aparecer en escena a decir verdad –Aclaré.

-Generalmente eligen chicas para hacer ese tipo de espectáculos, y hoy te encontraron a ti –Me explicó ella.

-Tal vez hubiera sido mejor si habrías salido tú –Bromeé.

-No creo, no habría quien pusiera la música –Comentó.

-¿Trabajas aquí? –Me asaltó la duda.

-Sip, ahí, detrás de esa cortina –Me señaló- Hay bastantes cámaras aquí por lo que te vi claramente

-No lo digas por favor, es vergonzoso –Le pedí con suplica pero aquella mirada sería que me caracterizaba

-Okey, okey –Rio ella

-Por otro lado –Aproveché la oportunidad- ¿Cómo se llama aquella chica de pelo negro?

-Mmmm… -Pensó- ¡Ah! te refieres a Nico

-"Así que Nico ¿eh?"- Sonreí internamente

-Hola –Interrumpían mis pensamientos. Ahora era la rubia y la pelipúrpura quienes se me acercaban

-Hola –Saludé algo fría, estaba recibiendo demasiada atención en muy poco tiempo y la mejor forma para esconder los nervios era mostrar una actitud como esa

Sin esperar respuesta se sentaron en los otros dos asientos disponibles y me miraron con ternura algo materna.

-Me llamo Nozomi –Dijo la pelipúrpura con un bonito inglés –Y ella es Eli

-Queremos agradecerte por ayudarnos con la presentación, creemos que fue muy bien recibida –Contestó la que se llamaba Eli- ¿Hay algo que quieras?

-"Sí, hay algo… Despertar de este sueño… O que me dejen una hora con la pelinegra" –Reí ante mi pensamiento y negué –No, no hay nada, gracias –Dije al fin

-Entonces… -Nozomi tomó mi copa y tomando un respiro le susurró algo a Eli en el oído. Ésta última asintió y se marchó donde la peliazul. Cuando volvió, nuestra charla trivial concluyó para empezar otra. La rubia había traído dos botellas de aquel vino y con una sonrisa anunció:

-Un brindis por el fin de nuestro turno –Sirvió una copa y tomó de una vez. Yo le seguí la corriente y bebí. Nozomi y Honoka negaron, sin embargo me ayudaron con la pizza.

Fue una conexión instantánea con la rubia, teníamos mucho de qué hablar, aunque puede haber sido también por el alcohol.

-Ciao –Sonrió de lado aquella pelinegra- Honoka, si deve andare con Kotori, e Nozomi, Umi vuole sostituisce

Sé que la miré con duda, porque cuando se sentó me dijo- Kotori va a actuar ahora, así que Honoka debe poner la música, y claro, Umi quiere ver la presentación así que Nozomi la fue a remplazar a la barra- Me habló en inglés británico precioso y sensual, a lo que ella sonrió, debía saber el poder de sus palabras. Asentí, creo que en ese momento era demasiado fácil de leer.

-Chicas –Dijo con algo de dificultar Eli- Iré con Nozomi, diviértanse –Sin perder aquel vaivén al caminar, pasó entre la ahora casi repleta sala sin siquiera tambalearse.

-Cuando llegué esto no estaba tan lleno –Pensé en voz alta

-En general, antes de nuestra presentación no hay mucha gente, habitualmente se pelean asientos cuando estamos arreglando las luces –Explicó ella

-Parece que eres famosa –Le dije sonriéndole con voz picarona

-No sé qué contestar a eso –Rio de una forma bastante cautivadora y algo avergonzada- Aunque admito que el show de Kotori y el mío son los más cotizados

Sonreí dándole la razón, sin embargo no me mantuvo la mirada por mucho.

-Ahora que recuerdo –Dijo de repente- Me llamo Nico

-Yo Maki –Le contesté- Es un placer

-El placer es mío –Sonrió ella- Nunca había conocido de tan de cerca a alguien que se atreviera a marcarme

-No te marqué –Me defendí cruzándome de brazos

-Si lo hiciste –Contestó ella poniéndose en mi misma posición- Tus uñas se clavaron con bastante fuerza como para ser un accidente

-Tú me incitaste, te acercaste con esa intención

-¿Ves? Confesaste que lo hiciste

-Y tú que me incitaste

Nos quedamos mirando un rato con cara de enojo, hasta que la risa se hizo presente y nos destensó. Nico me sirvió otra copa de vino y en la que estaba bebiendo Eli se sirvió para sí.

Tomamos la otra botella que nos quedaba y cuando se acabó me guiño el ojo y se marchó a la barra, supongo que quería que esperara, así que lo hice comiendo los últimos trozos de pizza. Llegó con una de las más caras que poseía el local y me dijo:

-Llenar la sala trae sus beneficios –Me sonrió y me tendió la mano- Vamos a un lugar más privado

Pasamos cerca de la barra y vi a las chicas sonreír con aprobación. Nico hizo un ademán de adiós y me llevó por unas cortinas azules que cerró cuando pasó, luego, doblo a la izquierda, e hizo lo mismo con la otra que acabamos de pasar.

Se sentó en uno de los tres sillones, y me invitó con golpes a que me sentará a su lado. Eso hice, y apenas lo hice Nozomi apareció con algunas botellas, supongo que también eran vino.

Con esas tres botellas sobre la mesa y las dos copas empezamos a bajarlas. Era extraño, pero estaba siendo muy cariñosa con Nico (cosa que nunca hacía) y ella respondía afirmativamente. Quizá era por el alcohol.

Este sueño era demasiado real, me estaba asustando y extasiando a la vez. Pero encontré algo aún mejor en todo ese tiempo a solas con ella. Aquellos ojos que cautivaban de una manera irreal tenían un rastro que su cuerpo quizás había perdido hace ya tiempo. Era esa pureza escondida detrás de una mirada orgullosa y seria a la que quería llegar, al menos por ese noche.

-"Quiero capturar la pureza de tus ojos, Nico" –Me saboreé mentalmente

Sentí como mis labios se empezaron a dormir, y mi vista se nublaba. No sé qué era lo que estábamos hablando, pero estaba equivocada, y lo sabía, debía corregirla.

-Nico, no es así –Le dije secamente y no especifiqué más puesto que mi memoria falló

-¡Maki! Vamos, es obvio que sí –Contestó contradiciéndome

-Nico –Me encantaba decir su nombre, en Japón esto se consideraría cercanía- No

-Que sí –Se enfadó ella

La miré con ojos de 'debes estar bromeando, cabeza dura' y creo que la enfurecí más, puesto que se puso arriba de mis muslos con sus piernas abiertas y su cara muy cerca de mí.

-Te convenceré –Me dijo justo antes que nos interrumpieran

-¡Nico! Perché fare del mio meglio ragazza? –Preguntó aquel mismo tipo que me había recibido en la puerta aquella noche. Por lo que entendí, estábamos en problemas.

- Testa! –Dijo ella. Significa 'jefe'- attendere un attimo per favore! –Le pidió que se calmara

- Conosci le regole –Dijo él- fuori, parliamo domani.

Terminó por sentenciar el jefe. Al parecer tendríamos que marcharnos. Y eso hicimos. Justo en medio de la presentación de algunas chicas, caminamos por el largo pasillo pasando por la barra. Las chicas nos miraron con cara de espanto, pero Nico les sonrió e hizo un gesto que no comprendí, retiró sus cosas que Nozomi ya había ordenado y salió. Las chicas parecieron entenderla y lanzarles un beso con la mano en señal de despedida. El jefe se acercó a ellas para charlar. Por lo que intuye Nico confiaba en que la liberaran del reto de mañana. Y a pesar de todo el tiempo que estuvimos ahí, solo cuando al fin subimos las largas escaleras me acordé de mis prendas.

-Hey Nico –Le dije cerca del oído para no perturbar el silencio de la calle

-¿Sí? –Me contestó para que prosiguiera

-Deje mis cosas en el guarda ropa –Ella me miró algo confusa hasta que entendió

Se frotó la frente para sentenciar- El jefe no me dejará entrar por esta noche, ni menos a ti

-N-No importa –Le dije rápidamente- volveré después

-¿Está segura? ¿No tienes nada importante? –Me recordó e hizo que mi cara se palideciera

-Mis llaves están en la mochila

Suspiró-No sé si te parece, pero te puedes quedar en mi casa –Se sonrojó un poco- Mañana de todas formas tengo que venir y tus cosas no se perderán llamaré a Nozomi. Más encima fue mi culpa que nos sacaran.

Yo asentí como idiota y me dejé arrastrar por una desconocida por medio de Milán. Tanto así deseaba pasar un tiempo más con ella, que me cuestioné haber olvidado mis cosas por equivocación.

(…) Nico Pov (…)

Desde antes que saliéramos, estaba ya pensando cómo hacer para que se quedara más tiempo conmigo. Pero, el miedo al rechazo me jugo en contra cada vez que traté de invitarla, y al final, cuando me hice el valor de atacar me interrumpen. No obstante no lo veo como algo tan malo, al fin y al cabo ahora estaríamos solo las dos en mi casa y no tuve que parecer sospechosamente extraña invitando a una desconocida a mi hogar. Sin embargo, de todas formas, pese a que ya era un hecho que se quedaría conmigo, mi corazón saltaba como nunca por tal oportunidad.

Era extraño. Los hombres tomaban la iniciativa rapidísimo y no era necesario ninguna otra acción más que rozar su pierna para que te ofrecieran salir del local rumbo a su casa. Sin embargo, las chicas… o al menos aquella pelirroja, era bastante desatendida a las indirectas procaces que me empeñaba en ofrecer.

No habíamos salido hace mucho, sin embargo vi como aquella chica tiritaba de frio por la poca ropa que tenía encima, y no pude evitar compadecerme. Me acerqué para entregarle mi chaqueta, pero ella en cambio me abrazó, impidiendo que siguiera con aquella acción.

-No te preocupes –Me dijo- Solo necesito entrar un poco en calor –Me sonrió para tranquilizarme, aunque algo sensual se escapó haciendo que una extraña sensación se apoderara de mi nuca asimilando hormigueos.

Yo asentí con mi corazón saltando por alguna rarísima razón. Ella metió sus manos por los costados, tapando su mano y algo de su cuerpo en aquella chaqueta que ahora nos cubría a ambas. Estiré mis manos para juntarlas en su espalda, el único lugar que no se cubría.

Mi casa no quedaba lejos, pero cuando un taxi pasó por aquel lugar estiré mi mano deseosa de que estuviera vacío. Nos subimos, y tras escuchar unas diez veces las disculpas de Maki respecto a no poder ayudar con la cuenta puesto que no sabía dónde había quedado su cartera, llegamos a mi morada.

No era tan grande, pero tampoco extremadamente pequeña. Para una o dos personas, era perfecta.

Me sonrojé al ver el caos así que dije- Perdona por el desorden

Con quien me disculpaba me miró extrañada- Si esto es desorden, ¿Qué dirías de mi habitación?

-No te ves una persona desordenada –Rebatí

-No lo soy –Contestó- Pero es inevitable

-¿Por qué? –Me dirigí a la cocina mientras ella me seguía de cerca.

-Siempre está llena de libros desparramados por doquier –Suspiró-

-¿Estudias? –Pregunté curiosa- ¿Qué cosa?

-Sí, estudio medicina –Sonrió con orgullo.

-Vaya, entonces eres muy inteligente –La miré sorprendida, no era la primera vez que estaba tan cerca de un doctor, pero su torpeza me había hecho verla algo más… mm… inocente.

Se tomó unos segundos y contestó-No creo –No sabía si era por modestia o por algo más, así que indagué por aquella incertidumbre.

-Claro que sí, ¿Por qué dices eso?

Asombrada, me vi atrapada entre la estufa y su cuerpo, su respiración lenta rozó mi oído y me hizo un escalofrió que recorrió toda mi cabeza.

-En este momento, no sé cómo decirte que quiero que vuelvas a ponerte sobre mí –Dijo con una seguridad que desconocía.

La piel se me tensó. ¿Era esa misma chica algo tímida que atraje a la fuerza al escenario la que ahora me estaba proponiendo llegar más lejos? Si lo era, que alguien me detuviera, puesto que acababa de prender aquel interruptor que me sofocaba hasta no satisfacerme.

Ven y enséñame la deslumbrante llama del amor.

Ese modo que la chica había logrado sacar, me hizo separarme un poco de su cuerpo para juntar nuestros labios. Aquel terso y suave rosa se friccionaba con los míos pidiendo más. Yo me dejé llevar, ella tenía un muy buen control de la situación y la sentía sonreír cada vez que me hacía abrir la boca deseosa para luego dejarme solo con las ganas. Sí, era más inteligente de lo que creí.

Abalancé mis manos sobre su cuello y la besé hambrienta de su ser. Mi ropa consistía de una polera algo ancha tapada por una jardinera, la chaqueta que nos había abrigado minutos atrás, ahora estaba en el perchero, sin embargo sentía que llevaba unas diez de esas encima.

A tientas la fui conduciendo hasta la habitación. La cama de dos plazas colocada ahí sintió nuestro peso en un abrir y cerrar de ojos. Yo me posicioné rápidamente sobre sus muslos mientras ella no despegaba el contacto de nuestros besos. Estábamos sentadas, y agradecí haber dejado la cortina abierta, era un hermoso espectáculo ver su rostro en la oscuridad de una noche de aventuras y fantasías pasionales.

-Ahora estoy arriba de ti –Susurré a su oído.

-Lamentablemente, ya no es suficiente –Me miró desde abajo con un violeta que solo en sueños podría volver a ver

No supe cuándo, pero al darme cuenta la jardinera había sido desabrochada y sus manos jugueteaban con mi piel desnuda mientras nos besábamos apasionadamente. Su contacto ahora en privado era más intenso y placentero. Sentía cada caricia como choques eléctricos recorriendo mi cuerpo y sus besos me dejaban aún más ansiosa.

Ella permanecía con aquella polera blanca ajustada, puesto que en algún segundo su chaleco había volado, y aprovechando las circunstancias hice todos aquellos recorridos que ella hacía por mi cuerpo bajo la ropa.

Con besos suaves fue bajando hasta mí cuello y al llegar allí lamió pidiendo permiso para continuar. Suspiré con pesadez por el aire excesivamente caliente que saqué de mi interior y con mis brazos la sostuve para darle a entender que no se apartara de mí.

Con pocos movimientos me despojó de aquella prenda y dejó a relucir aquel brasier blanco con encajes que tenía puesto. Sus besos prosiguieron en el acto, y la temperatura de nuestro cuerpo en aumento.

Saqué su playera para sentir más de ella y que no se sofocara como yo lo estaba haciendo. La miré con calma y sentí algo de envidia al ver tan perfecto cuerpo. Creo que entendió mi embobamiento puesto que tomando ella la iniciativa me besó nuevamente. Cuando el contacto estuvo profundizado a más no poder, con un ágil movimiento me acostó y ella se puso arriba. Visualicé su brasier negro y como de un movimiento quitaba el mío. No sabía si estar feliz o avergonzada de usar de los que se abrochan adelante. Ella se sacó los suyos y pegó su cuerpo al mío. Lamió mi cuello y siguió hasta mi oreja. Lamiéndola, mordiéndola y besándola repasó cada parte de ella, provocando que el aire entrara y saliera con distinta intensidad de mis labios.

Yo me centré en su pecho que masajeé y amoldé a mi mano. Cuando sentí que ya no podía desestabilizar más su cuerpo con aquellas carisias me dirigí a su pantalón negro. Lo desabroché y escurrí por debajo de sus piernas. Ella me miraba impaciente, y solo entendí que era lo que esperaba cuando puso su cabeza en mi abdomen y bajó lo que quedaba de la jardinera.

Ya sin indumentaria la palpé en donde yo deseaba ser tocada. Su pecho, su abdomen, cada vez más cerca de su entrepierna. Ella lo sentía, y me molestaba subiendo y bajando sus uñas por mi vientre a solo centímetros de mi intimidad que se moría por ser tocada. La besé con pasión para gritarle con mis labios que lo hiciera de una vez. Metí de apoco mi mano por su sexo y sentí la humedad que ahí aparecía. Mi mente se hizo un caos cuando ella hizo lo mismo con la mía, produciendo sonidos acuosos mientras jugaba con sus dedos.

Sin ambages bajo su cuerpo hasta mi entrepierna mirándome con excitación. Su cara dibujo una sonrisa mientras se acercaba. No me resistí cuando sentí aquella humedad, era placentero, casi como llegar a un paraíso y caer en éxtasis. Ella jugueteó con su boca y su lengua, feliz de aquellos gemidos que no podía contener. Su lengua se metió ardua por aquel estrecho agujero, y me hizo agarrarme de las sabanas en donde di un salto, mas un grito imposible de oprimir.

-M-Maki –Gemí en la oscuridad

Escuché algo parecido a una risa entre mis piernas. Sabía que estaba a punto de alcanzar el clímax, y sé que ella también lo sabía, puesto que con su mano jugueteó con aquel sensible punto escondido en mi intimidad.

Exhalé tres veces antes de soltar un alarido ahogado por mi mano.

-N-No es justo –Traté de recordar el inglés, y como respirar- También quiero escucharte

Ella no dijo nada, aparte de mirarme con una mezcla entre dulzura y ternura. Demasiada para mi corazón que dio un vuelco al ver esos ojos por primera vez expresando tanto.

Tal vez y sólo tal vez me estoy enamorando. Sin embargo, no dejaría que me digiera que no tenía nada de malo.

Ahora era mi turno yo sería aquella tentación que la guiara y la hiciera disfrutar. Por lo cual me coloqué encima de su cadera y con unos movimientos le di a entender lo que quería. Se sonrojó un poco desviando la mirada cautivadoramente, abrió sus piernas con pudor afirmándose de las sabanas desordenadas bajo ella. Sin aguantar las ansias junte nuestras intimidades en un breve gemido proveniente de nuestras dos bocas por el solo roce que nos provocó. Ella se había levantado un poco pegando los codos al colchón como apoyo para acercarse a mí. Su mano se deslizó por mi cuello y aplicó una pequeña fuerza que me atrajo hacia sus labios. El beso fue intenso haciendo que nuestras caderas se movieran por si solas. A medida que el placer nos iba inundando, el deseo representado en fogosos besos que se iban haciendo cada vez más profundos salía a flote.

Sus caderas jugaron también con las mías a un ritmo suave, pero sorprendentemente ella volvía a tener el control y me llevaba a compás creciente. Nuestras respiraciones no podían ser más irregulares en búsqueda de aire. Nuestros cuerpos no podían estar más mojados por el sudor. Nuestros corazones queriendo juntarse palpitaban con fuerza sobre nuestro pecho. Un abrazo nos unió y casi sin aire escuché

-N-Nico –Dijo agitada

-Maki –Contesté yo tratando de pasar algo de saliva a mi seca garganta

Un grito de placer inundó la habitación en tanto nosotras curvábamos nuestras espaldas sintiendo la maravillosa sensación de llegar a la cima.

Con delicadeza nos dejamos caer en la cama tratando que nuestra respiración se nos aliviara manteniendo una sonrisa celestial. Creo que a pesar del mal rato con mi jefe he tenido una muy buena noche.

-Maki… -No pude contener el suspiró que se mezcló con su nombre

Ella se puso de costado y me miró a los ojos con esa misma sonrisa que yo poseía

- Tal vez y sólo tal vez me estoy volviendo loca –Le confesé al pensar todo lo que había pasado hace solo segundos atrás con una desconocida de la que solo sabía el nombre, pero todavía más, con una mujer.

-Eso no tiene nada de malo… -Me contestó con aquella parsimonia que la caracterizaba. Y quizá, eso era lo que quería oír, puesto que se me estaba haciendo difícil definir lo que estaba bien y mal dentro de alguna situación que pudiese involucrar a esta pelirroja. Por ejemplo un posible despido por intentar besarla en el club, si esto era su consecuencia, por mí, era perfecto.

Sonreí mirándola con un cariño algo extraño que provenía de mi vientre y subía por mi pecho apretado. Tomé la manta que estaba en el suelo por tanto movimiento y nos tapé. Ella me dejó posarme en su brazo para descansar, mientras aquellos rayos de sol eran solo unas líneas rasas y delgadas.

Maki tomó uno de mis cabellos negros que caían en mi rostro rosándome la mejilla, aprovechando el contacto deslizó la mano hasta mi barbilla. Acarició mis labios y me acercó un poco a sí

-¿Cómo terminaste allí? –Me preguntó sin maldad. Era algo como incertidumbre.

Me separé un poco, no me molestaba, pero me era difícil recordar aquello- No sé si deba decirte –Confesé algo apenada

-No –Se apresuró a decir- No te preocupes, solo era una duda, no te quiero presionar

Y eso me hizo sentir cierta confianza. Era una muy buena persona, escondida tras esa máscara de frialdad y timidez.

-Bien… -Suspiré

*Flash Back*

- Maman–La llamé mientras indagaba en mi computador

- Oui? –Apareció por la puerta de mi habitación y me miró con las manos mojadas por estar lavando los platos

- Je l'ai trouvé! –(Lo encontré) Le exclamé feliz

-¿De verdad? –Me miró con alegría genuina

-Mira, esto son los valores y este es el curso –Le mostré la pantalla del maltrecho aparato que se esforzaba por seguir siendo llamado computador

-Hablaré con tú padre sobre esto –Sonrió y se marchó a terminar sus quehaceres

Mis hermanos pequeños volverían a la escuela dentro de poco, así que terminé las camas y ordené algunos zapatos que habían sido lanzados descuidadamente en el armario

- Bonjour sœur –Exclamó una adolecente tras de mí

- Bonjour Cocoro –Saludé a mi hermanita- ¿Dónde están los otros dos?

-Están abajo esperándote, debemos ir a comprar –Dijo ella sabiendo lo que significaba

Cuando mis padres nos pedían salir a los cuatro era por una sola razón. Hablarían, y seriamente. A mis veinte años lo había entendido lo bastante bien como para llevarlos inmediatamente de allí. Era unos padres geniales, y odiaban saber que sus discusiones tendrían que ser oídas por sus hijos, pero a veces me daba la sensación que huíamos de los problemas familiares en vez de enfrentarlos.

Salimos dirección el negocio típico, sin embargo haciendo una parada en la plaza que se encontraba cerca de allí. Mi hermano se puso de inmediato a encaramarse en las barras, mientras mis hermanas hablaban de chicos de su escuela. Era extraño, algunos años atrás estarían los tres jugando.

Cuando regresamos con el pan encargado y un par de dulces que había financiado de mi bolsillo, mis padres estaban sentados en la mesa del comedor. Me indicaron que tomara asiento, y mis hermanos subieron de inmediato.

-Padres… -Los llamé para que dejaran aquel triste semblante

-Hija… -Comenzó mi madre viéndome de frente- Sabes que te apoyamos con eso de la gastronomía y aquella beca que ganaste

-Sin embargo –Ahora era mi padre quien proseguía con aquella voz apagada que se había apoderado de él pocos años atrás, el día que había perdido aquel empleó que tanto le gustaba- El pasaje debe ser costeado por nosotros, y no podemos permitirnos aquel gasto

-Lo sé –Le contesté, puesto que de verdad lo sabía, de hecho traté de no tener ilusión alguna respecto a eso, no obstante la alegría me ganó y ahora me jugaba una triste pasada- No se preocupen

-Claro que nos preocupamos, es tu sueño –Dijo mi madre triste

-Creemos que tal vez puedas viajar si te costeas el pasaje tu sola –Agregó mi padre. Yo lo miré sorprendido, no se me había si quiera ocurrido, y era una muy buena idea.

Desde esa misma tarde me puse a indagar sobre empleos, y ya al día siguiente comenzaría a trabajar. Medio año fue necesario para juntar todo lo que necesitaba para el viaje, sin embargo, cuando mis padres y hermanos me fueron a despedir al aeropuerto, sentí una satisfacción tan grande que no me lo creía.

Al llegar a Milán me sorprendí. Era parecido a algunas partes de Francia, pero algo me hacía tener claro en mi cabeza que no estaba ahí.

Deambulé un par de cuadras hasta que tuve que preguntar, con aquel inglés básico que había aprendido, dónde estaría mi nueva casa. Era una modesta hostelería con una viejita bastante agradable como dueña, el restaurant donde comenzaría a aprender se encontraba a unas cuadras de distancia, así que era cómodo para mis necesidades.

Una televisión que tomaba solo los canales principales me mostraba algo de la vida aquí en Italia. Cuando me fijé que toda la programación estaba en inglés o en italiano me dispuse a aprender dichos idiomas. Le pregunté a la abuelita donde podría empezar a aprender tales idiomas, y me mandó a una Biblioteca con el nombre de Sormani donde podría encontrar libros sobre eso gratis, puesto que era pública.

Cuando llegué una joven me saludó y pesé a que me esforcé por entenderle, me vi obligada a hablar en aquel inglés y pedirle indicaciones de cómo encontrar aquellos libros con temática educativa. Nunca pensé que estaría tanto tiempo en una biblioteca, pero después de una semana era habitual ir hacia allá para seguir con mi entrenamiento lingüístico.

Por otro lado, mis clases de cocina empezaron unos pocos días más tarde. Hacía todo lo que aquel viejo y gordo jefe me pedía hacer, quien solo me hablaba en italiano, a pesar de saber que no entendía. Mis compañeros me ayudaban, en especial una pelipúrpura chica que llevaba desde principio de año aquí. Venía de Inglaterra y su inglés era perfectamente nativo, como era obvio. Me dijo que le había pasado lo mismo, pero que gracias a eso comprendió el italiano rápidamente. En cambio yo aprendí aquel británico de mi nueva amiga, antes que el italiano de aquel viejo amargado.

Cuando ya estaba por terminar el año pasó…

Nozomi (mi amiga pelipúrpura) y yo caminábamos con una cacerola con sopa adentro. Se supondría que las llevaríamos al estacionamiento para que el jefe las repartiera a una especie de celebración. Sin embargo, cuando iba a dejar aquella olla dentro del automóvil mi pequeño cuerpo me traicionó e hizo que desparramara la preparación en mi falda y en la de Nozomi.

-No te preocupes Nicochi –Me calmó- No es nada, podemos hacer otra

Sin embargo el jefe no estaba de acuerdo con aquel pensamiento. En cambio se hizo una furia y exclamó toda clase de insultos que no hacían más que denostar a mi persona. Cuando ya se hubo pasado de la raya, Nozomi interrumpió, y tratando de defenderme sufrió aquellas mismas consecuencias. El despido inmediato.

¿Ahora qué haría? Había perdido todo. Se suponía que ya no podría ni entrar a casa. No tendría derecho a comer, y me debía ir cuanto antes de aquel lugar. Sin embargo, lo que más me dolió… fue haber perdido mi sueño.

-¿Qué harás Nozomi? –Pregunté por curiosidad

-Encontraré algún trabajo aquí, juntaré lo suficiente y me iré a casa –Dijo con sinceridad- ¿Y tú Nicochi?

-Supongo que lo mismo –me desanimé

-Lo siento –Se disculpó con el labio fruncido- Es mi culpa que nos despidieran

Me di cuenta de mi estado de ánimo y contesté- ¡Claro que no!, ese hombre me estaba denigrando… me salvaste, yo no podía decir nada en ese momento... -Me sonrió no muy convencida, así que agregué- Salgamos está noche

-¿Qué? –Se sorprendió, pero luego sonrió con sinceridad- Justo te iba a sugerir lo mismo

-Paso por ti a las diez –Me despedí con la mano dirigiéndome a la hostelería

-Nos vemos –Se despidió ella

Cuando llegué la abuelita me recibió como siempre. Sin embargo, debía decirles las malas noticias. La llevé a la cocina y mientras ella ponía el agua le dije con un italiano algo trabado que me debía ir porque estaba despedida. Ella se sorprendió y me pidió escuchar toda la historia mientras tomaba el té que recién había servido para ambas. Fue muy paciente ante todas mis dudas con palabras o pronunciaciones, y escuchaba atentamente con los ojos puestos en mí.

-No te estoy echando –Dijo

-P-Pero no tengo como pag¬ -Iba a apelar pero me interrumpió

-Nico, ni siquiera sabes el idioma –Habló con calma para que la entendiera- Quédate, y cuando estés lista simplemente despídete

Mis ojos se nublaron con lágrimas de agradecimiento, todavía tenía dónde llegar. Mis hombros se relajaron por una presión menos y pude sonreírle con coraje.

Eran cinco minutos para las diez cuando salí de casa. Estaba oscuro, y como era mediado de noviembre había un frío poco agradable. Cuando llegué donde mi amiga vivía eran unos minutos pasados de las diez, así que no se demoró nada en salir.

Caminamos calle arriba hacia el centro, y entramos a un pub bastante discreto. Las luces azules y violetas solo permitían ver a unos centímetros de distancia, por lo cual, no sé con quién se fue Nozomi apenas entrar allí. Me fui a la barra en donde había un poco más luz para pedir un tragó, el cual al primer sorbo me hizo suspirar. No había sido un excelente día, pero estaba tranquila, ese trabajo no era para mí, o al menos eso tenía que pensar.

-Nicochi –Escuché la voz de Nozomi desde atrás distrayéndome

Me di vuelta, encontrándome con dos desconocidas que me miraban sonrientes. Una era tan alta como Nozomi y tenía el pelo rubio. La otra era castaña con ojos celestes felices.

-Mi nombre es Elichika –Se presentó la rubia con un asentó algo extraño

-Y yo Honoka –Dijo enérgicamente la otra

-Me llamó Nico –Saludé

-Escuchamos que querían trabajo –Comenzó a explicar Elichika- Y necesitamos personal extranjero

-¿Entonces ustedes son extranjeras? –Pregunté

-Sip, vengo de España –Infló el pecho de orgullo y sonrió

-Yo soy de Rusia –Dijo la otra- Tu amiga dijo que ustedes también son extranjeras

-Así es, vengo de Francia –Expliqué –Y Nozomi de Inglaterra

-Excelente, solo tienen que contestar una pregunta y están dentro –Dijo la española

Nozomi y yo nos miramos con duda, para responder casi al unisón- ¿Cuál?

-¿Saben guardar secretos?

*Fin Flash Back*

-… Y ahora estoy aquí… Han pasado varios años desde aquello –Terminé mi historia con un suspiro

-¿Y eres realmente feliz haciendo eso? –Preguntó la pelirroja a mí lado

-…Sí –Pero ni a mí misma me convencía con eso

-Sería genial si algún día me cocinaras –Sonrió de lado mientras se ponía arriba mío

-Estás pidiendo mucho –Le saqué la lengua- Mi comida es demasiado buena para andarla repartiendo a cualquiera

-¿Ah sí…? -Me puse algo nerviosa, quizás había sonado muy pesado. Desvié la mirada y esperé a que hablara, pero en cambió sentí su pulgar rozar mi labio inferior y con un susurró su sentencia- Hoy dejaré de ser cualquiera y haré que me debas mil y un plato de tu comida

Mi corazón saltó como si hubiera estado corriendo por horas, y me sentí indefensa ante aquella mirada cautivadora que me hacía vibrar, su aliento dulce golpeó mi cara y su sortilegio concluyó con un besó tierno y suave.

-Maki… -Solté como un suspiró

Ella volvió a juntar sus labios mientras sonreía.

(…) Maki Pov (…)

¿Cuántas veces lo había hecho? Me dolían las piernas así que solo supuse que muchas, más que cualquier otra vez, y más profundas que ninguna antes vivida.

-"Nico" –Pensé cuando recordé la primera vez que su nombre rebotó en mi cabeza y saboreé la dulzura que me provocaba en la boca

La busqué a mi lado para que le brindara calor a mi desnudo cuerpo, sin embargo, las sabanas a mi lado estaban a punto de perder todo calor que había sido almacenado minutos atrás.

Me levanté. Vi una polera gigante que supuse era de Nico y me la coloqué. Aquella enana no podía estar tan lejos, al fin y al cabo era su casa, no se escaparía de ahí.

La puerta estaba cerrada. Así como todas las otras que traspasé. Al parecer no quería que me percatara del olor dulce que salía de la puerta de la cocina. Sin embargo, la abrí.

-Buenos días –Saludé con una expresión relajada

-Bonjour, Maki –Me dijo en su lengua nativa a lo cual me estremecí. Sin embargo, no se comparó al choque eléctrico que me recorrió toda la columna al ver mi ropa interior en ella, eso, y solo eso cubriéndola.

-Nico, ¿Qué haces? –Le pregunté

-Te cocinó… -Me respondió ahora en inglés- Creo que te debo un par de comidas

-Me refería a qué haces con mi ropa –Me acerqué y coloqué mis manos frías sobre su estómago

-¿Y tú qué haces sin ropa? –Dijo colando sus manos por debajo la polera y tocando desde mi espalda hasta mi muslo

-Será porque la tienes puesta tú –La miré acusadoramente

-No me esperé eso –Dijo desviando la mirada y sonrojándose un poco

-No te preocupes, yo te la quito – Le ofrecí para que no se molestara

-Te gustaría –Me sonrió dándose vuelta y prestando nuevamente atención a la cocina

-Sí, pero definitivamente a ti te gustará mucho más –Le dije para molestarla

-Te tienes confianza –Rio ella

-No es confianza, son pruebas –Me aguanté una risa para que no se diera cuenta de que solo bromeaba

-Creo que no era yo la más ruidosa –Dio un poco vuelta la cara y me miró por el rabillo del ojo mientras fruncía el labio en una sonrisa

-¿Qué estás insinuando?–Le dije abrazándola por la espalda- Claro que no era yo

Sentí cuando se tensó, y luego agregó- Claro que sí, después los vecinos se quejaran –Suspiró

-Bueno –Imité su suspiro- Si se van a quejar de todos modos, que lo hagan por todo el día –Besé su cuello, y sentí como nuevamente se tensaba

Suspiró con pesadez-Disfruta mientras pueda –Me dijo con voz tersa, algo cautivante, pero no propia, lo cual no me hizo vibrar como otras veces - Para mañana esto será pasado y entre nosotras no habrá nada

Tragué espeso. Mi piel se congeló, y mi cuerpo se puso rígido. Me mordí el labio y me arrepentí de haberme tomado tan enserio esta aventura, sin embargo, era imposible no hacerlo, me había revuelto como nunca antes lo habían hecho, y no pude no esperanzarme. Quizá había sido la única que se había sentido de esa forma tan maravillosa con solo pasar esas horas con ella. Lo había hecho varias veces antes, y con distintos tipos de gente, entonces ¿por qué ahora tenía que ser diferente?, solo me debía apegar a aquellas noches de locura y mañanas solitarias que tantas veces marcaron día completos de resaca. Sería una más…

Me tragué el nudo de la garganta. Me había afectado lo que dijo, pero no me pondría a llorar por algo de una noche. Simplemente la fui soltando de a poco y me sonreí a mí misma- Entonces aprovechemos –Susurré, dedicando esas palabras tanto a ella, como para mí.

La vi sonreír por unos breves instantes, y no aguanté las ganas de besarla. No obstante, me detuve y posicioné mis labios sobre su mejilla para seguridad de ambas. Ella se volteó agarrándome la polera con su mano libré y me besó en los labios, y como si nunca se hubiera ido, su voz casi tierna volvió.

-Estoy casi segura que prefieres el café antes del té –Dijo como saboreándose los labios.

La miré con aprobación y asentí- Tú tienes más cara de té.

Ella rio y dijo –Creo que somos bastante diferente.

-Mejor, más para hablar –Apunté

-Estás loca –Me miró como tal

-No más que tú –Le contesté

-Yo no estoy loca –Se defendió

-Sabía que debí haber grabado aquello –Dije para que recordara su confesión

Se sonrojó- Tonta

-Idiota

-Loca

-Más loca

Me miró con ojos de risa y agregó- Bueno, algo que tengamos en común

Y ambas reímos relajadamente.

Cuando el desayuno estuvo listo, ambas pusimos la mesa procurando no tropezar entre nosotras (cosa que ya había pasado varias veces). Nos sentamos en la mesa con una especie de waffles con una cubierta blanca entre cada capa, y escurriendo lo que parecía ser miel de maple. Lo probé con expectativas elevadas, pero definitivamente fueron superadas muy fácilmente. Iba a elogiar cuando Nico ya había hablado

-Lo siento –Me le quedé mirando con duda- No quedaron tan buenos como quería

Y ahí me empecé a cuestionar decirle aquello. Puede que la desanime, o crea que es solo por pena que le diría tales elogios que aún mantenía en la punta de mi lengua. Sin embargo, quizá pueda darse la idea errónea de que concuerdo con su comentario.

-A mí me gustaron –Contesté- Y bastante

Me sonrió, pero al parecer su propio ego había sido dañado por aquel plato. Estaba a punto de quitárselo y decirle que yo lo comería por ella, pero en cambió solo la miré con una sonrisa acogedora (que me costó poner) y con agradecimiento.

Ella se fue relajando de apoco, lo noté en sus hombros, y gracias a esa tranquilidad, vi cómo se terminaba aquellas delicias con algo de felicidad.

-Me alegra que te gustaran –Me sonrió con sinceridad.

-Por supuesto –Le guiñé el ojo y me levanté para tomar su plato.

Frente a su atenta mirada llevé la bajilla al lavamanos y empecé a refregar.

-No tienes que hacerlo –Me dijo dejándose caer en el umbral de la puerta.

-No, pero quería hacerlo –Le contesté

-Bueno… entonces aprovecharé de vengarme, mientras tienes las manos ocupadas –Sonrió con malicia

Se acercó a mi cuerpo, y procuré apresurarme con aquellas ollas, sartenes y platos que debía lavar. Sin embargo, nunca sería lo suficientemente rápida como para evitar su contacto con mi piel. Me estremecí, y me vi con un apetito enorme de detenerla y acorralarla contra una pared para castigarla, pero mis manos llenas de espumas me lo impedían, y en realidad, tenía unas ganas insanas de dejarme llevar.

-Estás tensa –Me susurró al oído

-Es porque estás fría –Le contesté con mi voz más calma que pude poner

-¿Te molestan? –Me preguntó

-No… -Me limité a decir

No quería que se moviera, estábamos bien, y sobraría cualquier otra palabra. Ella me abrazaba desde atrás con las manos entrelazadas sobre mi vientre, apoyando su cabeza la dejó descansar sobre mi espalda, mientras movía sus pulgares con carisias suaves y tersas.

Terminé de lavar en menos de lo que pensé que me demoraría. Y me separé solo para abrazarla de frente.

-Hey –Me dijo separándonos un poco- Tenemos que tomar una ducha

Concordé con ella. Después de una noche tan agitada definitivamente necesitábamos quitar todo ese sudor.

-Ve, mientras ordeno la cama –Terminó por decir

Asentí y con sus indicaciones llegué al baño. Ella se ofreció a llevarme una toalla mientras estaba en la ducha, así que sin preocupación me saqué la polera y abrí el agua para que me mojara.

Estaba lavándome el pelo cuando escuché la puerta abrirse.

-Gracias –Le dije, pues sabía que me había traído la toalla

-De nada –Abrió la puerta de la ducha, y se metió también

-¿Vienes a provocarme? –Le pregunté con sonrisa traviesa

-Tal vez –Sonrió ella

Se acercó para abrazarme. Se veía linda y sensual, pero no tenía ganas de hacerla mía, solo con tenerla cerca estaba bien.

-Hey Nico –La llamé, tenía varía preguntas sobre su vida, pero no sabía cómo hacerla, no obstante como ella había dicho, aprovecharía la confianza de hoy- ¿Qué piensa tu familia de tu trabajo?

-No lo saben -Me miró desde abajo por la diferencia de altura- Y es mejor así

-Entonces…

-Sí, piensan que sigo trabajando en aquel restaurant

-¿No crees que se merecen saber?

-De vez en cuando les mando dinero y ellos lo agradecen –Contestó- El suficiente para alivianar mi conciencia

Sonreí con melancolía. Era una buena chica al fin y al cabo.

-¿Y tú qué? ¿Eres el orgullo de mami y papi?

-Sí, lo soy –La miré con ataraxia- Sin embargo, la única que se puede sentir orgullosa de sus logros soy yo. Estoy donde estoy por mí. Lo único que he recibido de ellos en este último tiempo fue un pasaje para acá, y solo porque necesitaban descansar de mí

-¿Una princesa que se porta mal?

-Algo así –Sonreí para hacerla sonreír

-¿Qué has hecho? –Me miró divertida

-Nada muy malo –le contesté con sinceridad- Solo escaparme un par de veces de casa…-Ella me miró como diciendo 'no es nada'- Algunas veces desaparecer por días –Tornó la mirada a una más curiosa- Al robar un banco te encierran ¿sabías eso?

-Idiota –Rio como quería y me besó con ella

Nos demoramos bastante más de lo que sentí en la ducha. Al salir solo una toalla me cubría, al igual que a Nico. Me coloqué la misma polera negra ancha que traía puesta desde la mañana y Nico sacó una blanca casi del mismo porte

-¿Por qué tienes este tipo de ropa? –Le pregunté apoyada en la muralla de la cocina mientras la veía moverse de aquí a allá

-Porque es genial –Me contestó sin sacar la vista de la comida- Y admite que se siente bien andar holgada

-Ams… bueno… tiene sus ventajas –Concordé

-¿Cómo cuál? –Me preguntó

-… -Al no escuchar mi respuesta se dio vuelta a verme. Yo esperando eso, tenía colocada una mirada atrevida dándole a entender a lo que me refería

-Idiota –Desvió la mirada claramente sonrojada

Otra vez nos sentábamos a la mesa a comer. Y nuevamente mi paladar era cautivado por los sabores y delicias que hacía la enana. Tenía talento, y uno muy bueno, era molesto ver como no lo aprovechaba.

La tarde pasó tranquila. No había apuro de nada. Y solo cerca de la noche me puse mi ropa interior y unos pantalones de Nico para salir al exterior a comprar cosas para la cena. Íbamos tomadas de la mano por aquellas calles poco concurridas rumbo al local. Compramos, y nos acomodamos las cosas para no tener que soltarnos.

Ya dentro, me puse en mi lugar a ver aquellas lindas caras que hacía al cocinar. La veía feliz y me provocaba algo de dolor saber que en un par de horas más no estuviera haciendo lo que plenamente le gustaba. Suspiré, y me limite a esperar.

Ya a las diez nos pusimos nuestra respectiva ropa. Ella iba normal, y yo igual que ayer. Camino a PORTA D'ORO le pedí por última vez su mano, para al menos recordar al día siguiente su calor en las mías. Una cuadra antes de llegar la detuve. La miré al carmín que reflejaba las luces del lugar y me armé de valor.

-Nico, sé que nos conocemos hace poco, y quizá mi opinión no te importe, pero eres la mejor cocinera que he conocido en toda mi vida –Le dije, porque lo pensaba, lo sentía, y lo necesitaba

-Estás bastante interesada en mí, como para decir algo así –Dijo con sonrisa de lado y ojos tristes

-Sí, lo estoy, porque veo el potencial que tienes y aún no entiendo como no lo aprovechas –Me enfadé un poco

-Ya es tarde –Miró el suelo y negó

-No lo es idiota –Con enojo alzó la mirada por el 'idiota'- El día en que tus platos sean un desastre e incomibles ríndete, pero mientras tanto cumple tu sueño. Eres demasiado fuerte como para aceptar todo cruzada de brazos.

Respiró, alzó la cabeza al cielo y exhaló. Me besó y con aquellos ojos cautivantes sonrió- Gracias Maki

-No hay de que, enana –Le dije posando mi mano en su cabeza

-No soy enana –Se molestó

-Vamos, acéptalo –Le pedí

-Tu eres muy alta –Se excusó ella

-Sí, yo, Nozomi, Eli, Honoka, Kotori y esa de pelo azul también lo son –Agregué a su argumento

-Por lo menos soy más madura que tú

-Solo son dos años, y no significan nada

-Dos años mayor, y con más experiencias vividas –Infló el pecho con orgullo

-En otras palabras, dos años más vieja –Le saqué la lengua

-N-No es lo mismo

-Te saldrán arrugas antes –Dije subiendo los hombros

-Tú con ese ceño fruncido y cara de 'esto me molesta' las veinticuatro horas, tendrás muchas más arrugas que yo, y antes

-Touché

-Touché –Me corrigió la pronunciación

-Con una francesa me tenía que meter –Suspiré mientras ella reía tapándose la boca un poco

Llegamos rápido al lugar, y con algunas palabras de Nico me dejaron entrar sin pagar. Lo primero que hice fue buscar mis cosas, y caminar a donde estaban las chicas.

Nos molestaron un buen rato, en especial Nozomi, quien no evitaba reírse cada vez que nos veía cruzar mirada.

-Hey Maki, lo pasaste bien con Nicochi –Me preguntó con voz divertida

Me sonrojé un poco, pero logré arreglármelas para decir- Ella lo pasó bien conmigo

-¿Qué? –Exclamó la aludida- Tú fuiste quien más disfruto

-Quisieras –Solté una carcajada algo ruborizada- No recuerdo haberte escuchado quejarte de algo que hiciera

También sus mejillas se coloraron con un rojo-Yo tampoco escuché un reclamo tuyo –Y con eso, otro tono de rojo subía a mi cara

-Ya calma –Nos pidió Umi- Decir esas cosas es desvergonzado

-Ves lo que provocas Nozomi –Le regañó la rubia

-Pero si se veían como una linda pareja –Rio ésta

-Claro que no –Dijimos al unisón Nico y yo provocando la risa en las otras cinco

Después de eso, Nico me dijo que solo le tocaba el turno de camarera, así que debía esperarla mientras tanto. Con las otras nos conocimos más, y también me percaté de lo buena muchachas que eran. Todas de diferentes partes del mundo, pero eran muy unidas y se les notaba que se querían. Conversamos de todo y al final, me terminaron invitando para que mañana también viniera. Tomamos algo de vino, y solo cuando Nico volvió, me aparté un poco para hablar con la que me había ayudado con mis cosas.

Hablamos mucho sobre nosotras. Nos reímos varias veces de nuestras diferencias, y nos sorprendimos mucho al encontrar alguna similitud. Aprendí de sus gustos y sonreí al pensar que algunos eran un poco infantiles. Sin embargo, ya entrada la noche me dispuse a marcharme, le avisé a las chicas y me despedí de Nico agregando que mañana igual vendría.

El día siguiente fue calmo. Solo pasé a comprar un par de ropas y a esperar la noche para poder volver a hablar con esas seis chicas.

No sé cómo, pero cuando me di cuenta, pasaba todos los días ahí. Disfrutábamos, a veces tomando vino, a veces solo charlando y comiendo. A veces a sola con la pelinegra, a veces las siete con alguna anécdota graciosa.

Fue entretenido, pero esa misma entretención hizo que los días se me pasaran volando y llegara el día que debía partir rumbo a casa.

Las chicas se portaron genial, y justo el día anterior a mi partida, todas se tomaron el día libre e hicieron una fiesta en casa de una de ellas.

(…) Maki Pov End (…)

Nozomi se sentía algo decaída. Le pesaba saber que aquella chica que tenía tan feliz a su mejor amiga se iba en algunas horas más. Así que aprovechó la oportunidad, y organizó todo para que ellas se pudieran ver unos segundos más.

-Nozomi ¿pasa algo? –Preguntó la rubia

-No, solo lo siento por Nicochi –Suspiró la pelimorada

-Tu misma has sido testigo de cómo esa niña ha afectado a nuestra Nico –Sonrió- Relájate que ahora tu mejor amiga te necesitará

-Lo sé –Sonrió con melancolía

Por otra parte, las mencionadas hablaban animadamente de cualquier cosa. Se habían hecho muy buenas amigas después del primer día que se conocieron, y lograron forjar una muy buena relación. Por ende, se iban a extrañar, aunque no lo admitieran. Sin embargo, se hacían las fuertes y solo se limitaban a reír y a continuar con su charla.

La hora de concluir aquella junta llegó rápido, más porque Maki tomaría un avión que porque tenían sueño. No obstante, todas debían admitir que ya estaban lo suficientemente 'alegres' para tambalearse un poco, en especial las que no tenían ese caminar tan especial y natural de las strips.

Cada quien pagó su taxi y se fueron a su casa. Sin embargo, y por un mero impulso, Nico se encontraba junto a la pelirroja caminó a la casa de ésta última.

Entraron al departamento y apenas cerraron la puerta se escuchó casi como un murmullo

-¿Volverás? –Suspiró Nico desde el fondo de su alma. Con esa cantidad de alcohol en la sangre ya no se molestaba con seguir escondiendo sus sentimientos.

-Claro que lo haré, idiota –Se acercó la menor- ¿Estás triste porque me voy?

-N-No te hagas la importante –Volteó su cara pese al tartamudeo

-¿Me extrañarás? –Interrogó nuevamente

-No, no lo haré –Contestó orgullosa con las manos cruzadas

Maki se acercó más y con un solo roce a su cara los brazos de la otra aflojaron de apoco hasta desvanecer la pose –Pues yo sí lo haré –Dijo con franqueza, sabía que no tenía nada que perder en ese momento- Y volveré para que me pagues la comida que me debes…

La más baja rio y pasando sus manos por arriba de los hombros de la otra dijo –Sí, yo también te extrañaré Maki, a ti y a ese estúpido sentido del humor tuyo

-Es cautivador, no mientas –Lanzó un suspiro que contuvo la risa

-Tú, y esa seguridad tuya lo es –Aclaró Nico para besarla

El beso comenzó suave, tierno y puro, pero de apoco se fue tornando más profundo y pasional. Ahora era Maki quien guiaba hasta la cama a tientas, y Nico quien quedaba inmediatamente abajo.

Otra vez la pelirroja jugaba con su cuerpo y lo hacía estremecer con caricias. Se lamian y se cercioraban de dibujar con cincel el cuerpo de la otra. Recordar cada detalle, cada lunar y cada cicatriz de la chica frente a sí.

Sonreían cada vez que la otra suspiraba su nombre, y lo respondían de la misma forma. Decididas, ambas al tiempo humedecieron sus manos en la entrepierna ajena, y dejaron que sus dedos fueran el vaivén que movía a la chica de su lado.

Ninguna sabía por qué se sentía mejor que cualquier otra vez, incluso, mejor que su primera vez juntas. Pero no tenían respuesta para eso, solo porque ignoraban el hecho de que ambas estaban haciendo el amor, no cualquier sexo casual, sino uno con la persona que amaban y deseaban.

Besos fueron los precedentes de la cima más exquisita que ninguna había alcanzado antes. Y con relajo ambas se abrazaron para guardar el calor y lograr calmar su corazón acelerado a uno estable, o al menos, al estado más neutro que podía llegar al estar con la chica de la que se habían enamorado.

(…) (…)

A la mañana siguiente Maki despertó junto a la pelinegra, y con suaves susurros la despertó. Ambas se levantaron, y por insistencia de la más baja comieron lo que ella preparó.

Llegaron juntas al aeropuerto, y para sorpresa de ambas las chicas también estaban ahí. Ayudaron a Maki a entender lo que decían los hombres del lugar (aunque su italiano era bastante bueno a esas alturas) y la acompañaron a la sala de espera.

Todas se despidieron, pero solo Nozomi le agradeció.

-Sabes Maki –Le dijo- Ayudaste más de lo que pude a Nicochi, y te lo agradezco

La futura doctora se sonrojó y contestó- Gracias a ti, no sabes lo importante que es eso para mí

-Y no sabes lo importante que fue para Nicochi

Ambas se miraron con una bonhomía efímera para luego sonreírse.

-Ya es hora chicas –Batió las palmas Nozomi. Y con eso, todas se acercaron a despedirse de la pelirroja, que para sorpresa de todas, era la menor en cuanto edad, pero junto a Eli, la más alta.

Como su personalidad pedía, Honoka lanzó un par de bromas. Umi y Kotori aseguraron que volverían a verse y recalcaron que había sido muy genial haberse conocido. Nozomi la abrazó y le obligó jurar que volvería. Eli le agradeció las charlas diciendo que pondría algunas cosas en prácticas con la pelipúrpura, y reconoció que ya se sentía amiga de la menor a pesar de lo poco que llevaban conociéndose.

-Bueno Maki, no nos olvides –Pidió la peliazul

-¡Tienes que venir a visitarnos! –Recalcó Kotori

-No se te puede olvidar que hiciste una promesa –Recordó Nozomi

-Escríbenos –Le guiñó Eli

-Si no lo haces mandaremos a Nico a buscarte –Rio Honoka

-Gracias chicas –Sonrió Maki- Me ayudaron mucho en mi estancia aquí, y es genial saber que tengo amigas en una parte tan remota del mundo

-La que vive lejos eres tu Maki –Por fin se atrevía a hablar la pelinegra, quien la miró con los brazos cruzados y una sonrisa de lado. Las chicas, entendieron que ya era todo, y despidiéndose con la mano caminaron hacia el exterior para esperar a su amiga afuera.

-No es tan lejos –Negó Maki

-Creo que nos será difícil volver a vernos –Melancólica Nico manifestó- Pero bueno… Ya sabes donde vivo

-Sí, lo sé –Dijo Maki- A solo diez mil kilómetros de mi casa –Bromeó

-Bueno, si viniste sin razón a este país, ahora tienes seis para volver –Apuntó

-Pero por solo una persona volvería a cruzar toda Asia para volver a verla –Reconoció con un pequeño sonrojo

-No me gustan las relaciones a distancia –Bromeaba ahora la pelinegra

-Ni a mí –Concordó- Pero volveré, y ya no tendrá que ser a distancia

-¿Me estás proponiendo algo? –Preguntó

La pelirroja suspiró y tomó valor-Nico, te amo –Acercándose lo más posible a la cara de ésta

La striptease se sorprendió un momento, pero no tardó en poner una mirada cálida y feliz –Demuéstralo, cuando vuelvas te daré mi respuesta, pero tienes que volver –Pidió

-Lo haré, no importa cuánto me demore, volveré, y lloraras con ganas

-No estoy llorando –Se defendió

-Pero lo harás –Dijo- Cuando llegué con un ramo de rosas a tocar tu puerta

-Tu lloraras, cuando me veas después de tanto desearme –Decía Nico mientras colaba sus brazos por el cuello de la menor

-Oh… Eso me suena a una apuesta –Rio Maki

-Lo es, y ganaré –Terminó, y al hacerlo cerró su distancia, fundiéndose en un tierno beso que por ellas duraría horas, sin embargo, una voz femenina las interrumpió

-Los pasajeros con destino a Japón favor de abordar –Siendo repetido en distinto idiomas

-Tienes que irte –Dijo Nico bajando de apoco las manos del cuello de la otra, en tanto bajaba la mirada

Maki las agarró antes que la gravedad las tomara del todo y las dejó descansar contra su cara- No será por mucho, pero en todo ese tiempo que estamos separadas tienes que cumplir tu sueño –La pelinegra levantó la mirada ante la extraña petición y la fijó en los violeta- Por favor –Sin palabras solo se limitó a asentir y sonreír

-à bientôt, Maki- Dijo Nico con los ojos aún llorosos

No entendió el significado, pero si lo que le quería decir, así que le contestó- Sayōnara Nico-chan

Caminaron con rumbo opuesto, a paso lento por la despedida tortuosa que no pudieron demostrar, pero sí sentir. Maki estaba calmada, le había podido decir sus sentimientos tan claros, pese al poco tiempo que se conocían. Nico estaba ansiosa, quería poder abrazarla como antes y gritarle los mismos sentimientos que ella profesaba hacia su persona. Sin embargo, la espera es larga y los años lentos cuando se anhela un reencuentro, y ambas se vieron atrapadas en ese flujo, que avanzaba lánguido conforme aparecía una expectativa nueva de reencontrarse.

(…) (…)

Había pasado cinco años desde ese día. Ninguna de las dos tenía contacto con la otra, no porque no quisieran, sino porque sabían que solo sería más sinuosa la espera.

Una camarera charlaba amigablemente con un cliente, mientras tres chicas se posicionaban en medio de un escenario de unos seis metros por cinco.

-Dijo que no te dijéramos nada –Susurró la camarera

-De todas formas me dirá –Sonrió de medio lado el cliente

-Pues, cuando te conoció, al día siguiente ya había renunciado, y desde ahí se puso a trabajar como loca –Sonrió la pelipúrpura

-Me alegra que haya cumplido su sueño –Correspondía la pelirroja mientras tomaba su mochila para marcharse

-Le falta cumplir otro –Suspiró, mientras la otra se detenía en seco- Escucha

-Buongiorno a tutti –Saludó una pelinegra sentada en una silla con un micrófono delante de ella- Esta canción es especial para mí, me recuerda por qué sigo esperando, como un mantra en mi cabeza –Sonrió escuchando al público reír- Hoy me acompaña Eli y Honoka. Si las han visto servir algunos de sus platos, sorpréndanse viendo que no son solo caras bonitas –Las otras dos tras ella rieron y con guitarra en mano asintieron

-Mira quien habla –Dijeron al unisón, probablemente sabía que diría eso

Nico rio un poco y agregó- Bueno, para los que no saben soy de Francia, así que si no entienden la letra, es porque está en francés –Otras risas y una sonrisa satisfecha de Nico surgió

Se aclaró la garganta y la guitarra de Eli empezó a sonar con una suave melodía:

On me dit que nos vies ne valent pas grand chose,

(Me dicen que nuestras vidas no valen gran cosa,)

Elles passent en un instant comme fanent les roses.

(Ellas pasan en un momento como se descoloran las rosas.)

On me dit que le temps qui glisse est un salaud

(Me dicen que el tiempo que se desliza es un carbón)

que de nos chagrins

(que de nuestras penas se hacen abrigos)

Il s'en fait des manteaux pourtant quelqu'un m'a dit...

(Sin embargo alguien me dijo...)

Que tu m'aimais encore,

(Que me amabas aún,)

C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encore.

(Es alguien que me dijo que me amabas aún.)

Serais ce possible alors?

(¿Sería esto posible entonces?)

Como saboreando las letras un 'mm' salió de sus labios mientras Honoka golpeaba un poco la caja de su guitarra para acoplarse con unos rasgueos algo más intenso. Maki, se alegraba e haber aprendido francés en su tiempo fuera de Italia.

On me dit que le destin se moque bien de nous

(Me dicen que el destino se burla harto de nosotros)

Qu'il ne nous donne rien et qu'il nous promet tout

(que nos da nada y que nos promete todo)

Parais qu'le bonheur est à portée de main,

(Parece que la felicidad es al alcance,)

Alors on tend la main et on se retrouve fou

(Entonces se tiende la mano y se vuelve loco)

Pourtant quelqu'un m'a dit...

(Sin embargo alguien me dijo...)

Que tu m'aimais encore,

(Que me amabas aún,)

C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encore.

(Es alguien que me dijo que me amabas aún.)

Serais ce possible alors?

(¿Sería esto posible entonces?)

Otra vez las palabras acariciaban su paladar como un ronroneo. Y la repetición del 'Serais ce possible alors?' por parte de las tres sonó sublime.

Suspiró y las guitarras se pausaron un momento.

Mais qui est ce qui m'a dit que toujours tu m'aimais?

(Pero, ¿quién es él que me dijo que siempre me amabas?)

Je ne me souviens plus c'était tard dans la nuit,

(No me acuerdo era tarde en la noche,)

J'entend encore la voix, mais je ne vois plus les traits

(Oigo aún la voz, pero no veo ya los rasgos)

"il vous aime, c'est secret, lui dites pas que j'vous l'ai dit"

("la ama, es un secreto, no le diga que se lo dije...")

Tu vois quelqu'un m'a dit...

(Ves alguien me dijo…)

Que tu m'aimais encore, me l'a t'on vraiment dit...

(Que me amabas aún, realmente me dijo...)

Que tu m'aimais encore, serais ce possible alors?

(Que me amabas aún, ¿será posible entonces?)

Un 'serais ce possible alors?' 'mm' acompañó las guitarras que tocaban un solo. Honoka en el punteo y Eli con la base. Las guitarras comenzaron lento al terminar el solo.

On me dit que nos vies ne valent pas grand chose,

(Me dicen que nuestras vidas no valen gran cosa,)

Elles passent en un instant comme fanent les roses.

(Ellas pasan en un momento como se descoloran las rosas.)

On me dit que le temps qui glisse est un salaud

(Me dicen que el tiempo que se desliza es un carbón)

Que de nos tristesses il s'en fait des manteaux,

(Que de nuestras tristezas se hace abrigos)

Pourtant quelqu'un m'a dit que...

(Sin embargo alguien me dijo...)

Hizo una pausa antes de terminar el 'dit que…' como buscando aire que le quitara el nudo de la garganta. Y las guitarras retomaron su ritmo.

Que tu m'aimais encore,

(Que me amabas aún,)

C'est quelqu'un qui m'a dit que tu m'aimais encore.

(Es alguien que me dijo que me amabas aún.)

Serais ce possible alors?

(¿Sería esto posible entonces?)

El público aplaudió, mientras la cantante agradecía y las guitarristas se felicitaban entre ellas. Bajaron y la gente volvió tranquilamente a comer.

El restaurant, a pesar de haber comenzado hace solo unos años era muy popular. Las comidas eran famosas y tenían de todo lo que se pudiera imaginar un extranjero. Las chicas cantaban en su idioma natal y servían como garzoneas o hacían los platos en los que eran expertas. Y por otro lado, tenían una extensa variedad de la comida típica de Italia, auspiciada por la abuelita del hostal, que empezó a enseñarles las recetas a las chicas, y terminó con publicidad para su casa y compañía cuando quisiera ir a cocinar, o solo a retar a Nico por lo lenta que era, o por no recordar alguna especia en las sopas.

Los clientes disfrutaban mucho de la música mientras degustaban comida de variados países en ese amplio local. Nadie se paraba ni siquiera para ir al baño mientras se cantaba alguna copla. Sin embargo, ese día, a penas segundos antes que la melodía terminaba una chica salió, seguida por una pelipúrpura.

-Maki, espera –La llamó Nozomi- ¿Tuviste el valor para despedirte y prometer cinco años atrás, pero no tienes el coraje para ir y cumplir la promesa? ¿Incluso después de eso?

Maki tragó pesado y limpió unas lágrimas que caían por su mejilla. Apretó el ramo entre sus manos y entró nuevamente al local. Cruzó las mesas ante la atenta mirada de las demás personas.

Inhaló y a dos pasos de distancia la llamó- Nico, Je suis retourné (volví)- La chica que iba rumbo a la cocina se detuvo enseguida, y se giró, fusionando violeta con carmín- Hola enana

La pelinegra acortó de inmediato la distancia, y se aferró al cuello de su tan esperada amada. Lágrimas cayeron haciendo crecer ese perenne amor. Se besaron cortamente y dejaron que el mundo las viera. Varios de los clientes aplaudieron, otros hablaban entre ellos, pero sin importar nada más, sus amigas se acercaron para celebrar con ellas.

-Te dije que volvería – Dijo Maki apenas separaron sus labios

-Te dije que llorarías –Ahora era Nico quien indicaba

-Pero de todas formas gané la apuesta, lloraste antes que yo –Negó con la cabeza Maki

-No mientas –Posando su mano en el hombro de la otra, Nozomi aclaró- Lloró desde que te escuchó cantar

-No se vale, fue un talento inesperado, no tenía pensado verla cantar –Se excusó

-Ni yo esperaba verte hoy –Manifestó Nico- Pero estás aquí

-Y aquí me quedaré

-¿Estás hablando enserio? –Sus ojos se iluminaron con iridiscencia por las lágrimas que llenaron sus pupilas

-Claro que sí, idiota –Contestó emocionada- Si vine lo hice porque estoy lista para empezar aquí

-Pero… -Iba a opinar Nico no obstante fue callada

-Vamos, ¿Quién no quiere a una linda doctora con una muy buena experiencia y con certificados de habla fluida en tres idiomas mas el natal?

-Tienes razón, ese es un buen currículum –Aceptó la pelinegra

-Algo más de que quejarte –La molestó Maki

-Sí –Suspiró ella- Te demoraste mucho

Se sonrieron y se besaron cortamente por el contexto. Sin embargo tendrían varías cosas por hablar después de que Nico terminara en el restaurant, y obviamente tenían que celebrar.

-Hey Nico –Le susurró la menor al oído- Hoy si se quejaran los vecinos

-Idiota… -Sonrió la chica- ¡Ah! Y también te amo Maki

(…)


Ems... por último, puede que de una parte en adelante se sienta un poco forzado, pero la verdad es que lo iba a dejar hasta que tenían sexo y luego cada una a su casa, pero queria darles un final bonis jeje.

Y eso, ojalá les haya gustado. Aún no puedo escribir el NozoEli, pero juro que lo haré, así que paciencia :3!

Los quiero y espero sus review por esta exageradamente larga historia XDD (Sí, otra vez mendigo sus comentarios, pero me gusta leerlos .!)

PD: Para aquellos a los que no les gustó el final de 'El diaro de Nico y Maki' lo bajaré y lo resubiré con el final que merece :3