Hola! :D!
Bueno, aquí les traigo el NozoEli que les debía. Sinceramente no sé que tan bien me quedó, puesto que es la primera vez que escribó (y terminó) algo de esta pareja. Agradecería sus comentarios, tanto positivos como constructivos.
Por otro lado, para los que leen CIELO NOCTURNO les tengo una mala noticia D: ¡No puedo escribir esa historia! Está demasiado ¡agh! y tendrán que disculparme un poco más, puesto que no quiero cometer el mismo error como con el Diario de Nico y Maki :((((( Ahora, de todas formas, no creo que me desaparezca por mucho, quiero releer todo CN y continuar lo antes posible.
Lo bueno es que les tengo una genial idea para un KotoUmi para un tiempo más :D
Espero me sigan apoyando y no se molesten :((( Sé que no sé coordinar mi tiempo pero trato en la medida de lo posible hacerles llegar mis pequeños desordenes mentales que he escritos XD! Nos leemos pronto y espero sus review :( quiero saber que piensan, me ayudará mucho para mis próximos projectos :3
One-shot: "Una noche es suficiente"
*Flash Forward*
Era lunes en la mañana, y pese a que ayer la rubia durmió acompañada, hoy despertaba sola en una cama que le parecía muy amplia. La alarma no había sonado, o quizá sonó y nunca la sintió, o la apagó ignorándola, pero claro, eso era comprensible, ya que la noche anterior no descanso tanto como debería.
Recordó con enojo el por qué no había dormido, sin embargo en su memoria estaban las manos de una hermosa chica tocando, buscando, recorriendo y disfrutando de cada pequeño pedazo de su piel, por lo cual, de inmediato relajó el ceño.
-Cómo es que en tan poco tiempo la gente... -Suspiró tocando el lado frío de la persona que le había hecho compañía hace algunas horas
Llamó a la empresa y avisó que iba tarde, no le hicieron mucho problema, no obstante, nada del mundo la salvó del exiguo llamado de atención para que se preocupara más de ahora en adelante. Se subió al automóvil sin desayunar, y se encaminó al edificio de astronomía, donde ella era la supervisora en jefe.
Ayer noche, había estado pendiente de cualquier cosa, menos de lo que haría hoy. Su familia, estaba en Rusia desde siempre, pero ella, en cambio tuvo que viajar a Japón para cumplir su sueño de ver las estrellas toda su vida en uno de los observatorios más grandes que conocía. Pero la tristeza viajaba en segundos, tal como las malas noticias.
Horas antes de que se metiera a respirar a un bar de la ciudad, su madre la llamó. Con tristeza le informó que su querida abuela había muerto. Aquella mujer que la crio y cuido cuando su madre trabajaba arduamente por alimentarlas. Esa que la apoyó en su decisión de salir de su país natal para hacer lo que realmente le gustaba. Y aun más, aquella que la aceptó y amó, aun cuando se confesó ser diferente al resto y nunca poder darle un bisnieto de la manera común.
-¿Qué hice? -Preguntó tristemente mientras en un semáforo rojo tomaba su cabeza y cubría sus ojos- Esa no son formas de olvidar…
*Fin Flash Forward*
(...) Eli's Pov (...)
-[Mamá dímelo, por favor] -Pedí impaciente al teléfono- [Me preocupas]
-[Es solo que...] -Y ahí, su voz se quebró. Llorando me dijo- [Mi madre... Murió mi madre, Elichika]
En ese momento sentí como se rompía mi corazón. Nunca había sentido tal dolor, tanta soledad y frustración junta. No la había visto en sus últimos momentos, y no llegaría a tiempo para ver sus restos. Soy la persona más mal agradecida que existe sobre la tierra.
Triste y sin ánimo salí de casa rumbo a donde fuera. Ni siquiera recordé sacar el automóvil, por lo que caminaba bajo la luz de la luna, con las manos metidas en mi abrigo dejé escapar mil suspiros, hasta que aburrida entré a un local para tomar algo.
El típico ambiente de bar se presentaba adentro, así que por descarte me senté en la barra. Tomé una bocanada de aire para sentirme a tono, mentalicé el dónde estaba y me hice a la idea de aceptar, quizá después de unas copas sea más fácil.
-Un 'grande' -Pedí a una chica que asintió. Tomando la coctelera batió, en tanto yo veía a mí alrededor buscando algo que me entretuviera mientras esperaba.
Al parecer el local carecía de hombres, y las personas que estaban eran muy cariñosas entre ellas. A lo lejos, visualicé chicas en poca ropa bailar, y otras tantas que miraban con lujuria a mi dirección. Me di vuelta rápidamente, mis mejillas ardían, me da vergüenza llamar la atención, o por lo menos, me da cuando no la quiero.
-Aquí tienes, preciosa -Me sonrió aquella chica de ojos marrones y pelo azul
-Gracias -La miré brevemente y luego bajé la mirada
Aquella chica se veía simpática, y necesitaba hablar. De hecho, la iba a llamar, pero justo en ese momento la luz que emitió la puerta al ser abierta me distrajo, y me centré en la persona que la cruzaba. Pantalones azul marino, botas negras hasta la pantorrilla, chaqueta de cuero negra y ajustada, casco. Caminó unos pasos a la barra, exactamente a mi lado, en tanto sacaba el casco y dejaba que su largo y bello pelo púrpura cayera libre.
-Hola Umi-chan –Sonrió dirigiéndose a la chica del barstaff
-Nozomi -Con solo un asentimiento de cabeza saludó, en tanto le extendía una copa con lo que podría ser 'Canciller'
-Gracias –Alzando la copa cóctel le sonrió, y creo que a mí también
Me cohibí y no me atreví a hablarle a la barwoman peli azul. Suspiré y dejé caer mis hombros.
-Siento molestarte –Dijo la chica de mi lado- Pero ¿Podrías pasarme aquel recipiente?
-Claro –Contesté más fría de lo que esperé- "¿Me molestó que me interrumpiera cuando iba a hablar con la chica?" -Tomé el pote de limones y lo dejé a su lado sin verle la cara, hasta creo que cayó muy fuerte.
-Gracias –Dijo, sin embargo, sonaba más como una pregunta
-Ok –Suspiré y di un trago prolongado a mi vaso.
-Si bebes así te emborracharás –Me advirtió
-¿Y si es lo que quiero? –Manifesté neutra
-Entonces me las daré de heroína y te sacaré a patadas de aquí –La miré con sorpresa, pero ella en cambio tenía una tierna sonrisa de la que no me había percatado
-¿Heroína? –Pregunté desviando la mirada
-Ah… -Suspiró sonoramente- Estás en la boca del lobo, novata
-Hey –La miré molesta- De verdad que no te entiendo, y me gustaría que no me enredarás con tus palabras
-Mira… -Dijo haciendo que de inmediato posicionara mis ojos en los suyos. Es un bonito turquesa- Eres rubia, tienes unos ojos preciosos, excelente físico, y buena estatura –Me sonrojé un poco, pero su seriedad me apaciguó- Estás en un bar en el que todas las chicas están buscando presas lindas e inocentes como tú, y te acecharán toda la noche esperando a que te acuestes con una de ellas.
-No soy así –Alegué de inmediato
-Pero ellas sí –Botó aire- Solo tómalo como consejo
- … -No contesté, solo me limité a mirar hacia el frente
Prepotente y como si supiera todo agregó- Y si estás enojada porque sin querer te corté tu royo con Umi-chan, aceptaré un regalo de agradecimiento más tarde
-No estaba haciendo nada –Escupí ya fastidiada
-Que bien –Sonrió- Porque aquí viene su tierna y controladora novia a sustituirla –Seguí la mirada de la chica y me encontré con aquella peli azul besándose con una chica de pelo gris, se veían felices
-Espera, ¿controladora? –Me asusté
-Verás, Kotori-chan es un amor, pero a veces algo posesiva, y Umi-chan tiende a casi coquetear con las clientas –Explicó- Así que entenderás como es cuando se acercan a su chica
-Sí, comprendo –Suspiré- Lo siento
-¿Y por qué te disculpas? –Preguntó
La miré con el ceño de '¿es en serio?' y respondí- Me molesté por una estupidez, ni siquiera le había hablado. Creo que yo también la vi como presa…
Una tenue y tierna risa llegó a mis oídos, en tanto la chica de quien provenía la apaciguaba cubriéndose su boca. Era una escena tierna y cautivante, por lo que no pude evitar sonreír.
-No te preocupes por eso –Sonrió cuando terminó de reír- Me alegra saber que tu personalidad no era de una gruñona
Amplié mi sonrisa mientras negaba con la cabeza. Mirando hacia la repisa llena de licores tomé otro trago de mi vaso- Mi hermana dice que soy algo enojona –Contesté
-Veamos qué es lo que pienso yo después de esta noche –Dijo tomando otro pequeño sorbo de su copa- Toujou Nozomi, un placer
Tomándolo como una invitación la miré de frente-Ayase Elichika –Con delicadeza agarré su mentón y moví su cara. Un beso en la mejilla derecha, luego en la izquierda y por último, nuevamente en la derecha- El placer es todo mío
Desvió la mirada rápidamente- No pensé que eras así de… cariñosa –Dijo sonrojada al extremo
-Es una vieja costumbre –Contesté
-¿Besas a todas las chicas que conoces? –Preguntó burlona
-No –Reí- Suelo olvidar que aquí no se practica esa forma de saludarse cuando tengo licor en mis manos
-No eres japonesa, ¿verdad?
-Soy rusa –Tomé otro gran trago
-Vaya… -Suspiró- Primera vez que conozco a una extranjera
-Te sorprendería lo inadvertidos que pasamos, es que somos iguales –Sonreí- Apostaría que tenemos gustos similares
-Suena interesante –Sonrió
-¿Cuál es tu hobby? –La miré penetrante, no podría mentirme
-Ver las estrellas –Contestó volteando la cara
-Te lo dije –Suspiré- También me encanta ver las estrellas
-Eso es una coincidencia –Río
-Entonces, ¿Cuál es tu comida favorita? –Pregunté
Con voz tímida contestó- La carne a la parrilla –Hizo que estallara en risas a las que ella se sumó luego. Era una chica muy extraña
-¿Y cuál es la tuya, Ayase-san? –Devolvió
-El chocolate –Sonreí
-Eso es simple –Suspiró- No me gustan los dulces
-¿¡Qué!? –Exclamé- De verdad que eres rara, ¿cómo es posible que no te gusten los dulces?
-No son mi estilo –Encogiéndose de hombros le quitó importancia
-Eso me desanimo un poco –Confesé, pensé que tendríamos muchas cosas en común
-Lo siento –Suspiró- Pero deben existir más cosas que nos relacionen, por ejemplo, ¿Qué signo eres?
-Libra
-Y yo géminis –Sonrió- Ambos son aire
-¿Igual de volátiles? –Sonreí
-No –Rio. Y poniendo un tono gracioso agregó- Yo me considero libre como el viento~
A carcajadas celebré la broma y me dejé llevar por sus gracias. Tomamos un par de copas más, solo algunas para entrar a tono con la otra gente del lugar, mientras hablábamos con la pareja de chicas que atendían.
-Oye… -Le susurré cuando ambas chicas se alejaron a atender a otras personas
-¿Si? –Sonrío casi en mi boca
-¿Bailemos? –Le pregunté
-No sé hacerlo –Hizo un puchero
-Yo te guío, confía en mí –La tomé de la mano y me puse de pie
-Bien –Me siguió
Una movida y divertida canción empezó a sonar. Rihanna o quizá Shakira, en ese momento ya no sabría diferenciarlas ni aunque las viera de frente. Pegué mi cuerpo al suyo y noté los centímetros que nos diferenciaba cuando la miré. Su esencia se coló de inmediato en mi nariz, y me di la libertad de tomar su cintura, puesto que, ¿Qué más da? Ella posó sus manos un poco más arriba, y cuando sentí que entró en confianza, hice que nos moviéramos al ritmo de la música.
-¿Te gusta? –Casi gritando para poder ser oída con todos esos parlantes en la pista dibujé una sonrisa
Su cara mostraba emoción- Sí –Gritó abrazándome
Su sudor me embriagó (más de lo que estaba). Su mechón pegado a su cara me cautivó. Su chaqueta desabrochada, mostrando una sexy top blanca con un pronunciado escote me hipnotizó. Sin embargo, justo cuando la miraba directamente a los ojos para besarla, desvió sus ojos palideciendo.
-T-Tengo que irme –Dijo apresurada
Miré a todas direcciones tratando de buscar aquello que la había puesto así, pero no encontré nada- Nozomi –No sé cuándo la empecé a llamar así. Muchas veces olvidaba que estaba en Japón y aquellas formalidades, no obstante, por el contexto, lo dejé ahí- ¿Qué pasa?
Arrastrándome de vuelta a la barra me tomó de las manos y me dijo- Lo siento, no puedo estar aquí –El frío de sus palabras igualaron el frío que sentí al salir de la multitud
-Nozomi-chan –Llegó Kot¬ Minami-san- ¿Viste qué…?
Nozomi asintió.
-Nozomi, deberías dejar de huir –Habló Sonoda-san
-¿Eh…? –Solté sin querer
-Ayase-san, lo sentimos –Dijo la peligris- Sé que no entiendes nada, pero…
-Pero solo Nozomi sabe bien qué problema tiene –Terminó su novia
-Tampoco es tanto como para llamarlo problema –Se ruborizó- Es más un dilema
-No es malo, ¿verdad? –Pregunté tomando su rostro para hacer que me mirara
-No –Sin embargo desvió su mirada preocupándome
-Las dejamos solas –Dijo Minami tomando el brazo de Sonoda- Si quieren beber algo nos avisan –Y la arrastró al otro lado de la barra
-Explícame –Agradecí mis ojos acuosos y los coloqué en modo suplica. Quería saber más de la extraña y bella chica de cabello morado- Por favor
-Si no es tanto como piensas –Sonrió- Veras…-La miré a su turquesa y dejé que me explicara- Tenía una mejor amiga desde la preparatoria, pero al llegar a la universidad confundimos nuestro sentimientos y empezamos a salir. Era entretenido en cierto modo, a todos les gustaría que su pareja fuera también su mejor amiga, pero cuando es al revés, no pasa mucho hasta que deja de ser divertido.
Bajó su cabeza y miró sus pies. Tomé su barbilla y levante su rostro para que me mirara de frente- No es eso, es que algunas personas están hechas para ser amigos, son distintos cariños
-Lo sé –Suspiró- Pero de todas formas no fui buena amiga. Rompí su corazón
-¿Cómo? –Me aventuré a cuestionar
-Cuando supe que no podría quererla más allá de amiga, terminé con ella sin siquiera darle explicaciones. Por las chicas me enteré que sufrió mucho y me extrañó, pero no podía verla a la cara, no podía enfrentarme a la persona que no merecía todo el dolor que le causé
-Entonces hazlo cuando estés lista –Susurré empática
-Estoy lista –Alcé la ceja preguntando- Es solo que… –Nerviosamente empezó a jugar con sus dedos- Ahora, tiene novia y no se ve muy amigable…
-Pero es su problema –Contesté yo- No se debería meter ella
-Yo… entiendo que la quiera defender –Dijo con sinceridad- De hecho, iba a hablar primero con su novia, para que no supusiera cosas erróneas, como que la ex quiere arrebatarle a su chica. Sin embargo, cuando lo intenté, esa mirada gélida me penetró –Hizo un puchero y me miró- Ahora que pienso –Se acercó peligrosamente a mi rostro- En primera instancia tenías la misma cara de los 'odio a todos' que ella –Rio
-¡Oye! –Acompasé su risa
-Chicas –Habló una peli azul en el otro lado de la barra- Kotori no quería que viniera, pero me veo en la obligación de avisarles que el par de tsunderes se acerca
Fije mi mirada a donde Sonoda había señalado, y me encontré con dos chicas de la mano. Una pelirroja y otra pelinegra. La primera era alta, seria y tenía un excelente físico. La otra, era algo más baja que Nozomi y una cara, cuerpo y sonrisa tiernos.
-Gracias, Umi-chan –Tomó mi mano- Nos vemos mañana
A tirones me sacó y sin siquiera preguntar me colocó uno de sus cascos- ¿Para qué es esto? –Pregunté inocente
-Sabes mucho, no te puedo dejar aquí –Dijo ella seriamente
-¿Eres parte de la mafia o algo así? –'Temerosa' me alejé
-Nop –Rio a gusto- Pero eres la primera persona a la que no me cuesta revelarle verdades, así que quiero seguir hablando contigo
-Pero… -Miré la hora en mi teléfono- Es tarde
-¿No podemos? –Montada sobre la motocicleta, sus codos en el manubrio y un puchero en sus labios me intentaron convencer- o ¿No quieres?
-Si quiero –Dije con sinceridad- Pero mañana es lunes, hay que trabajar
Suspiró resignada- Entonces déjame llevarte a tu casa –Pidió
-E-Ems… -Nerviosa negué con la cabeza
-¿Te da miedo, Ayase-san? –Preguntó juguetona
-Algo –Crucé mis brazos y desvié la mirada
-Confía en mí –Me tendió la mano- ¿Sí?
Suspiré, sabiendo que haría una de las cosas más ilógicas en la vida. Sentada detrás de ella me llegó la razón- Oye, y ¿no es peligroso si manejas cuando has bebido?
-No, ya estoy acostumbrada –Dijo quitándole importancia
-Esto ya no me da tanta confianza
-¿A dónde vamos? –Ignoró mi queja. Y antes de siquiera responder, despegó los pies del piso y se puso a andar. Como un movimiento involuntario me agarré de su cintura y cerré los ojos mientras gritaba la dirección. Su calor me devolvió la vida que me quitó una tristeza inmensa que temía mencionar aunque fuera solo en mi mente, puesto que sabía que derrumbaría todo.
El trayecto fue corto, pero fue suficiente para que tomara una decisión. Así que apenas me bajé, saqué su casco y le dije- Vamos, quiero seguir hablando contigo –Guiñé y me dirigí a abrir la puerta. Nozomi me seguiría, lo sabía, ya sea para hablar, o recuperar su casco.
No di ni dos pasos adentró cuando escuché la puerta cerrarse tras de mí- Eres más astuta de lo que pareces, Ayase-san –Sonrió
-Eso es porque aún no me conoces lo suficiente –Respondí picara
-Eso no debería ser un impedimento –Se acercó coqueta- Pronto arreglaré eso
-¿Y cómo lo harás? –Pregunté
-Luego verás –Se alejó de golpe y pasó a mi lado- ¿Dónde está la sala?
Solté aire que sentí como risa ahogada y la seguí. La hice sentarse en el sillón mientras yo traía más licor, y la encontré viendo mis fotografía viejas cuando volví.
-Lo siento –Se disculpó- Me llamarón la atención, no lo pude evitar
-No hay problema –Sonreí- Era linda aun cuando pequeña
-Lo noté –Sonrío mostrando la imagen que más me gustaba, esa en la que estábamos mi abuela, mi madre, mi hermana y yo.
Sonreí nostálgica y tomé el marco, la miré a detalle, y me fijé en las arrugas de mi abuela, su expresión feliz, y sus brazos rodeándonos a las dos más pequeñas Ayase.
-¿Ayase-san? –Se levantó Nozomi- ¿Qué pasa?
-No es nada –La miré con duda
-Entonces no llores –Me acarició el rostro ya algo dormido por el alcohol y me hizo sentarme a su lado- ¿Qué pasa?
-Nozomi –Sollocé- Es que¬ -Mi voz se cortó y no pude proseguir, solo balbuceos salían de mi boca
-Hey, hey –Llevando mi cabeza a su hombro me abrazó- Calma Elichika-chan, ya pasará
-No pasará –Volví a llorar- Nozomi, se fue
-¿Quién se fue? –Susurró con ternura
-Mi abuelita –Le contesté con un hilo de voz- Mi abuelita se fue
Lloré a mares mientras me agarraba a la ropa de la única persona que estaba ahí para sostenerme. En un país lejano, en otro mundo, ella era la única que podía consolarme.
-Eli-chan –Acarició mi pelo mientras susurraba mi nombre- Estoy aquí, tranquila… -Pero no podía, el aire ahora me faltaba, y lloraba a la vez que trataba de tomar algo de aire- Estarás bien, Elichika, sé que lo estarás –Negué en su hombro- Sí, mírame –Y eso hice- La confiada., picara y genial Elichi saldrá de esta. Lo sé, porque es mí fuerte Elichi.
-¿Elichi? –Reí ante el nuevo sobrenombre, pese a las lágrimas, mi corazón me dejó respirar- ¿Qué con eso?
-Solo estaba jugando con tú nombre –Sonrió- No te diste cuenta, ¿verdad?
Negué- Solo a las estudiantes las he escuchado usar el 'chi' –Reí nuevamente- Estamos algo viejas para ello
-Pero creo que es un lindo apodo, te lo dejaré –Sacó la lengua en señal de burla
-No soy tu mascota –Dije frunciendo un poco el entrecejo
-No es eso, es de cariño –Me abrazó- A mi mejor amiga también le decía así
La miré de reojo sintiendo su pesar- Te toca –Ahora yo la acercaba más a mi cuerpo- Cuéntame más de ella
-¿Qué quieres que te cuente? –Preguntó con voz baja- Ya te di el resumen
-Dame detalles –Contesté- Como que la extraña, o que la quieres, o algo por el estilo
-Bien –Dijo tomando un gran sorbo de su vaso- Pero no debería estar haciendo esto, mañana tengo una entrevista
-Y ahora te acuerdas- Reí a carcajadas- Cuando me hiciste subir a la moto no te importó
-A ti tampoco, Elichi –Me acompañó en las risas
-Tú tendrás problemas
-Tú también, Elichi~
Dejé de reír- Verdad que mañana debo trabajar
Y ahora ella río a carcajadas- Bueno, entonces deberíamos aprovechar la noche
-Y lo mejor que se me ocurre a mi es escuchar tus historias – Me apresuré en agregar
-Eres aburrida –Dijo sacando la lengua
-Algo –Me encogí de hombros
Suspiró- Sí, la extraño –Se dejó caer arriba de mi cuerpo- También admito que la sigo queriendo –Y cubrió su rostro con mi vientre para terminar de decir- Pero solo como amiga
Acaricié su cabeza y no paré hasta que relajó sus manos, que permanecieron bastante tiempo agarrándose a mi ropa– Gracias Nozomi
Levantó su rostro y me penetró con su turquesa- ¿Por qué? –Preguntó inocente
-Por consolarme, y quedarte conmigo –Manifesté
-Pero tu hiciste lo mismo –Me abrazó
-Entonces las dos somos muy buenas personas –Sonreí
-Un brindis por eso –Dijo pasándome un vaso
-Creo que en realidad solo tenías sed –La miré con una ceja levantada
-¿Qué dices, Elichi? –Sonrió mientras se llevaba el líquido a la boca- ¿Por qué piensas así de mí?
Desvié la mirada y tomé de mi copa…
(…) (…)
-Elichi –Susurrándome se acercó a mí- Nos tomamos toda una botella de vodka solas…
-"¿Cuándo había pasado eso?"- Pensé para mí- No importa –Sonreí mientras la abrazaba. Sé que estoy más sobria que ella, y también que el alcohol nos hace más atrevidos, pero no esperé hacer lo que hice.
El suave toqué de sus labios me embobó lo suficiente como para que quisiera seguir haciéndolo. Estaba abajó de ella en el sofá, pero aun así me sentía dominante. La afirmé fuertemente de su cadera y la obligué subir un poco para recostarme, luego abracé la estreches de su cintura.
-Nozomi –Susurré en su oído antes de morderla suavemente
-¿Qué haces, Elichi? –Me dijo respirando cada vez más difícilmente
-Me di cuenta de algo, Nozomi –Ésta puso ambas manos a los lados de mi cabeza y se levantó un poco para mirarme- Tenemos algo más en común
-Ah sí… -Me miró interesada- Y ¿qué es eso?
-Ambas somos unas chicas afligidas –Y la besé, como para decirle- 'pero te prometo que te mantendré a salvo'
-Elichi –Juntó su frente con la mía y susurró nuevamente- Elichi
-¿Qué pasa, Nozomi? –Sonreí atontada por tantas veces que mi nombre salía de su boca, las suficientes para desbaratarme
-Me siento segura contigo –Admitió
-Y yo completa contigo –Manifesté
-Elichi –Me besó
-¿Por qué repites tanto mi nombre? –Pregunté, aunque por el contexto, lo debería haber dejado pasar
-Así recuerdo que nadie más te dice así –Sonrió en mi boca
-¿También eres posesiva? –La acerqué más a mí
-Quizá –Rio brevemente
Cuando nuestros ojos se encontraron, sentí como por un segundo, mi azul con su turquesa se fundían en un color demasiado precioso para poder describirlo. Y así mismo, mi corazón saltó al saber que ambas cortábamos esa fusión al mismo tiempo para obtener un contacto más profundo con la ayuda de nuestros labios.
Mi legua se deslizó con facilidad en su boca, y jugueteó un buen rato con la de Nozomi, quien iba cayendo cada vez más débil sobre mi cuerpo. No me di cuenta que estaba aguantando la respiración hasta que me tuve que separar unos centímetros en busca de aire.
-Esto no está bien –Susurró con voz apenada
-No digas eso –La miré triste- ¿Es que no quieres?
-No es eso –Suspiró ella- Pero… ¿Estás tú de acuerdo? Esto no es más que un placebo
-O una morfina a la vena –Recogí su cabello con una mano para verla más claramente- Pero es lo mejor que nos podemos dar, al mismo tiempo que es incólume para ambas
Sonrió triste- Tienes razón –Pero no la veía muy convencida, aun cuando me besó una y otra vez
Eran tan lentos y tiernos los besos que por un momento pensé en hacer lo posible para poder tenerlo todos los días, pero antes que esa sensación se adueñara de mí cambié la posición de nuestros cuerpos. Me senté en el sillón mientras ella seguía sobre mis piernas. Agradecí todo el ejercicio que había hecho en mi vida y la levanté con solo un impulso, era más liviana de lo que pensé, aunque pudo ser igualmente por la adrenalina y la situación en la que nos encontrábamos. La solté para besarla relajadamente mientras la dirigía a mi habitación, sin embargo, ella me empujó hasta la pared más cercana y atacó mi cuello.
-¿N-Nozomi? –Susurré. Gemidos se me empezaban a escapar
-No creas que tendrás siempre el control –Sonrió
Me besó en el cuello para luego pasar a la clavícula, en tanto, sus manos me iban sacando la ropa. Levanté los brazos para sacar mi playera y aprovechando el vuelo los dejé en sus hombros, con la posición, ella pudo apreciar a cabalidad mi brasier, y aunque me dio algo de vergüenza, tomé el tiempo de su despiste para moverla al pasillo y acorralarla en otra pared.
-Tienes razón, no puede estar una dominando siempre –La miré dispuesta a atacar, pero sus ojos se desviaron y me hicieron dudar- Me gustas… -Le susurré al oído en tanto la abrazaba. La besé tiernamente, eso era lo más cierto que le podía decir en ese momento.
Toqué su cintura, toqué su pelo, toqué su vientre. Con cuidado retiré la chaqueta de cuero y la lancé lejos, no me había dado cuenta, pero desde que me había percatado que el tacto de su piel me era negado por aquellas prendas, las empecé a detestar. Por tanto, a la medida que avanzábamos a mi recamara, un rastro de ropas iba tiñendo el piso de lascivos colores.
Un empujón y la tenía totalmente a mi merced sobre mi cama. Solo un brasier negro y unas bragas purpura tapaban lo único que desconocía de su cuerpo. A mí, me cubría unas bragas blancas y un brasier celeste.
-Nozomi, ¿puedo? –Pregunté insinuando mi próximo movimiento
Ella no respondió, solo asintió con la boca apretada y un sonrojo poco visible que me esforcé en buscar. Al recibir el consentimiento deslicé mis manos muy apegadas a su piel, y me abrí paso por el interior del sujetador para encontrarme con aquellos voluptuosos y firmes pechos.
-Eli… chi –Gimió mi nombre- Tan de repente
-Te avisé –Sonreí picara
-P-Pero no pensé que lo fueras a hacer directamente –Se sonrojó mucho. Mucho más de lo que la había visto nunca.
-Eres muy linda –Solté sin querer (aunque no me arrepentí)- Es imposible contenerme
-Déjame tocarte también –Me besó mientras pasaba sus manos por mi espalda y se desasía de mi sujetador.
-Nozomi –Susurré
-Elichi también es muy linda –Me dijo tomando uno de mis senos y jugando con cada espacio de él
Me sonrojé, pero no me cohibí. En cambio, le sonreí, en tanto acariciaba su abdomen con labia. Bajé mi cabeza y besé el centro de su cuerpo mientras iba bajando a cada gemido.
-A-Ahí no –Dijo cuando estaba a un beso de su intimidad- No puedes
-¿Qué me lo impide? –Pregunté. Ella no contestó, pero desvió la mirada dándome a entender que le daba vergüenza
Metí mi mano por debajo de sus bragas y sentí la humedad de esa zona que estaba deseándome, necesitándome, pidiéndome- Para, Elichi –Pidió. Sin embargo, se mojaba cada vez más. Lamí su ombligo ignorando sus quejas y fui descendiendo nuevamente, pero ahora no me detendría- Es vergonzoso. Detente, Elichi~ - Exigió con una voz demasiado excitada como para ser cinto por ciento real.
Me acerqué a su cara, y así de esa forma ver su turquesa- Sino dejas de quejarte –La besé cortamente- Mañana no podrás asistir a tu entrevista –Ahora con más lentitud me acerqué a su boca, y dejé que mi lengua jugara con la suya
-Mmh~ -Soltó en mi boca cuando volvía a posar mis dedos en su intimidad
Mientras la besaba, jugaba a la vez con sus partes más sensibles, que por raro que pareciera, ya me las sabías de memoria. Disfruté de sus reacciones, hasta que ella no resistió más e interrumpió mis acciones.
-Quiero hacerlo juntas –Me susurró- Quiero sentirte y que me sientas, Elichi
-Nozomi~ -La llamé, como si su nombre fuera la respuesta a todo, como si no supiera decir nada más
Se fue levantando con tanta confianza, que fui yo la que se tuvo que apresurar para que no nos pegáramos. Cuando estuvimos a la misma altura se lanzó a comer mis labios, haciéndonos caer nuevamente, pero dejándome a mí con la espalda pegada a la cama. Sacó con agilidad y mis bragas. Tras eso, me tomó la mano y me levantó, para que me sentara sobre la cama, en tanto ella, como asechando mi cuerpo, se acercó posicionando sus caderas sobre mis muslos–Bésame –Pidió cuando algo mojado tocó toda la superficie de mis piernas
Hice lo que me pidió y tomando su cadera la hice moverse un poco. El solo roce con mi pierna me excitaba al punto de tener la mente en blanco- Eli~, Elichi~ -Sus palabras se trabaron en mi cabeza entremedio de los cables e hicieron que toda mi cordura se fuera
Mi mano se deslizó por su cuerpo al mismo tiempo que ella deslizaba la suya. Al llegar ahí sentí tanto placer con un poco de presión ejercida, que si antes me había vuelto loca, ahora ya ni siquiera me podía llamar ente pensante, había perdido aquella habilidad.
Nuestras voces decían aquello que nuestras mentes no podían procesar por la intensidad de las emociones contenidas. Estábamos cayendo a un estado de ensoñación en donde no se tenía más vocablo que el nombre de la otra conocida, que había llegado a este mundo por una remota casualidad, y que regocijaba el corazón con distracciones incorrectas pero necesarias.
-Elichi –La audición volvió y mi desanublo de la vista desapareció
-Nozomi –Respondí- N-No puedo m-más
-Y-Yo tampoco –Apegando un poco más su cuerpo, se hizo presente el roce de nuestros pezones que extasió un poco más los movimientos
-Mmh¬ -La besé en el momento exacto para que nuestros gritos pudieran ser contenidos
*Thump* Nuestros cuerpos cansados, derribados por el placer, se dejaron abrazar por las sabanas desordenadas y tibias.
-¿Quieres dormir? –Pregunté en el mismo momento en la que la vi bostezar
Asintió y se dejó guiar por mis brazos. Su cabeza se dejó caer sobre la almohada y sus brazos se extendieron para darme la bienvenida a una almohada aún más cómoda.
Con un movimiento rápido tomé el cobertor y lo lancé arriba nuestro para que nos tapara. La noche se había puesto algo helada, pero aquella manta y el calor de nuestros cuerpos era más que suficiente para amortiguar cualquier frío, cualquier problema.
-Gracias Nozomi –Murmuré recibiendo un beso en mi frente –"Gracias por darme esta hermosa experiencia. Eres el apoyo que amaría tener a mi lado siempre"
(…) Nozomi's Pov (…)
Desperté en la cama de una 'extraña' a la que tenía fuertemente abrazada. Una resaca horrorosa me recordaba que ayer había bebido más de la cuenta, pero ningún sentimiento de culpa me decía que estaba mal despertar así.
La chica rubia en mis brazos se veía algo indefensa- Elichi –Susurré acariciando su cabello.
Me había acostado con aquella chica extranjera simplemente porque ella deseaba ser consolada por su perdida. Era triste pensar que a esta altura yo debería decir lo mismo, 'solo fui consolada', sin embargo, estaba aquí, queriendo abrazarla más y más fuerte. ¿Y qué sacaba haciendo eso? Nuestra relación no fue más que un acuerdo mutuo para deshacerse por unos segundos de nuestros inconvenientes… No obstante… Anoche no fue el sexo lo que me hizo olvidarme de mis problemas, sino ella.
Me estiré sobre la cama y dejé que ella siguiera disfrutando de mi hombro. *Biiiip* Biiiip* Me alarmó el despertador, haciéndonos saltar a ambas. Ella se quejó sonoramente y dándose la vuelta golpeó el aparato y se acomodó nuevamente para descansar. Gracias a eso me pude liberar de su cuerpo, y salir de la cama.
Estaba desnuda, al igual que ella. Nuestra ropa esparcida por el piso manifestaba la cantidad de pasión que le habíamos puesto. Unas bragas que no eran las mías saludaban con indecencia. Un brasier se reía de lo mucho que había disfrutado sacándolo. Varias de mis prendas perdidas.
Caminé dando palos de ciego por toda la casa, hasta que encontré todas la ropa que me había sido arrebatada. Me di la libertad de ordenar la vestimenta ajena, y me dejé poseer por la nostalgia al saber que sería la última vez que encontraría a alguien como esa rubia, la última vez que vería a alguien así.
No me quise bañar, para no despertarla, y para poder permanecer con su esencia un poco más, y así convencerme que aquello fue real.
Tomé el casco de la sala de estar y el otro que estaba tirado a la entrada de la casa. Me puse el que tenía su olor y me monté en mi motocicleta. Di una mirada a la fachada de la casa, y me memoricé el número: "8900".
El motor me hacía cosquillas en las piernas, recordándome que estaba viva. Quizá fui un juguete para ella, pero ahora era un poco más fuerte, puesto que, sin o con querer, me había dado las herramientas para afrontar cualquier golpe. Sentirse usada hace que casi cualquier cosa se vea simple.
Llegué a mi casa con una hora a favor para ir a la entrevista. Tomé una ducha y lavé mis dientes. Peiné mi cabello con delicadeza, tomándome mi tiempo para hacerme una trenza que cayera sobre mi hombre izquierdo. Me puse unos pantalones grises simples que tapaba desde el ombligo hasta el tobillo, una blusa blanca abrochada en el botón exacto que hacía desaparecer el escote. Metí los tacones al compartimiento de la motocicleta y me puse unas deportivas. Podía manejaba ebria, pero no con tacones.
Cuando iba conduciendo, en cada pare o semáforo rojo miraba al cielo y a la luz amarillenta recordarme el dorado de su cabello y el celeste de sus ojos. Por alguna razón, estaba siendo muy terca con su recuerdo.
Al llegar a aquel edificio casi a las afueras de la ciudad, me encaminé al piso que me indicaron los guardias de la primera planta. En este piso, había unas cuantas personas moviéndose de un lugar a otro, y un mesón en el medio de aquellas habitaciones en las que intercambiaban papeles. Me acerqué a la única persona sentada que veía y pregunté
-Hola, busco a Koizumi Hanayo-san –Sonreí
-Hola –Me correspondió- Soy yo, usted debe ser Toujou Nozomi-san, ¿verdad?
-Así es –Asentí- ¿Me entrevistará de inmediato?
-Eh, ¿yo? –Se sorprendió, y con voz nerviosa agregó- ¡No, no! Yo solo soy una secretaría, la directora la atenderá
-Ah… -Suspiré yo- Ahora me he puesto un poco nerviosa
-N-No por favor –Dijo de inmediato- La señorita tuvo un percance y viene en camino, así que aún hay tiempo para que se relaje
Sonreí tensa pese a sus palabras- Bien, gracias –Iba a sentarme en una de las sillas que estaban al fondo de la habitación, pero el ruido de una silla moverse me descolocó
-Espere, Toujou-san –Interrumpió mi marcha la chica- ¿Me acompañaría a por un café?
-Claro
Sin salir del edificio bajamos un par de pisos a la cafetería. La chica me hizo tomar asiento a la ventana desde donde se veía a esplendor el monte Ontake, estaba casi encima. Al rato volvió con dos tazas de café humeante y las dejó sobre la mesa.
-No sabía qué clase de endulzante le pone a su café –Dijo ella sacando sobres de azúcar de su bolsillo
-Muchas gracias –Le sonreí
-No es nada –Sonrío ella- Recuerdo que cuando recién comencé a trabajar aquí también me ponía muy nerviosa, pero la directora me ayudó mucho, así que pensé en seguir su ejemplo
-¿Es la directora una buena persona? –Pregunté inocente
-Sí –Manifestó segura- Es diligente, aplicada, inteligente y hermosa, todo un modelo de inspiración
-Espero caerle bien –Sonreí
-Le agradará de inmediato –Soltó ella- Usted tiene algo… -Se tomó un segundo para pensar- Algo que hace que no pueda ser ignorada
-Gracias –Reí- Pero me tiene en muy alta estima
-Bueno, de ser como digo –Posó su mano sobre la mía- La próxima vez usted invita el café
Nos quedamos hablando de nada en particular un rato más, hasta que una llamada al teléfono de mi acompañante nos sorprendió
-Deberíamos volver –Aconsejó caminando hacia el ascensor. Subimos y nos encontramos con la sala desierta- Se nota que ya ha llegado la jefa- Por mi asombro no dije nada, pero ella continuó caminando, tocó la puerta y me hizo un gesto para que me quedara afuera.
Ahora sí que me había puesto nerviosa. Ayer por querer relajarme, hacía que hoy tuviera una cara larga y cansada. Necesitaba este empleo, necesitaba hacer lo que me gusta, y necesitaba el dinero.
La chica castaña salió de la habitación y sonriéndome dijo- Suerte
-Gracias –Contesté en tanto cruzaba el umbral.
-Buenos días señorita –Dijo una rubia sin levantar la mirada de sus papeles- Hanayo me habló mucho de su excelente currículo
-E-Elichi –Tartamudeé yo
-Nozomi –Levantó la mirada y dos segundos después la bajó rebuscando en sus papeles- No lo creo
-Yo tampoco –Coincidí anonadada
Aclaró su garganta y respiró. Con aquella voz que me congeló en aquel bar, ordenó- Toma asiento
-Bien –Respondí, pero la voz me tembló un poco- "Necesito este trabajo, y justo ahora aflora su lado desapacible" –Pensé en tanto me dejaba caer en la silla
-Así que viene por el empleo –Habló seria, sin emoción. Neutro.
-Sí –Con voz baja respondí
-Toujou-san, hábleme de usted –Pidió, cambiando el 'Nozomi' intenso y pasional por un 'Toujou-san' frío.
-Verá… –Por alguna razón, su comportamiento me impedía tratarla sin formalidad- Estudié astronomía en la universidad de Tokio e hice varios proyectos ahí, sin embargo, cuando se terminaron los presupuestos me quedé cesante
-¿La universidad le consiguió esta entrevista? –Preguntó
-Sí –Respondí
Se demoró un rato revisando papeles- Su carta de recomendación –Explicó mostrándome un papel con el logo de mi universidad- Al parecer se dice que usted es muy responsable, comprometida, y confiable. Bonitas cualidades ¿cierto?
-Lo son –Contesté, ¿Qué quería lograr?, ¿Era aquello sarcasmo?
-Supongo que todos a los que conoce podría afirmar eso… -Dijo con voz irónica confirmando mi duda
-Quizá… -Respondí
-¿Me podría señalar sus cualidades? –Con mirada penetrante me encaró. ¿¡Está dolida!? ¿¡Por qué!? Si ella fue la que me utilizó
-Me gustaría escuchar las suyas también –Respondí con ceño fruncido
-No tengo por qué decir algo –Contestó enojada
-Ya basta –En tono normal volteé mi rostro para no mirarla- Parecemos niñas de primaria
Suspiró y sus hombros cayeron junto con su respiración- Es verdad –Frotó su frente, tomó firmemente su entrecejo y negó- Pero…
-¿Pero? –Pregunté impaciente
-Pero… no puedo verte –Murmuró
-¿De qué hablas? –Me sorprendí con algo de pánico
Levantándose se acercó a la puerta, y sosteniendo la manilla me miró- Nozomi, sal de aquí –Exigió con voz fuerte y clara
-No puedes hacer esto –Dije yo exasperada
-Sí, sí puedo –Soltó enojada
-No porque hayamos compartido una noche juntas tienes el derecho de juzgarme –Argumenté
-Juzgo por hechos –Refutó, y con rabia - ¡Si hubiera sabido que eras así nunca¬! –Y se paró en seco, pero era obvio lo que venía
-¿Sabes? –Tomé mi cartera con los ojos llorosos y unas ganas inmensas de darle una cachetada a aquella rubia, y me acerqué a ella- Puede que me arrepienta luego por perder esta oportunidad, sin embargo no volveré a ser tu muñeca, y no dejaré que me pisotees como te da la gana. Ayase Elichika, eres despreciable y una egoísta.
Sus ojos azules se pegaron a mi rostro. Tal era su sorpresa que no se dio cuenta cuando aparté su mano del pestillo y lo giré. Su vista me siguió al cruzar la puerta, pero no volví a mirar, aún estaba débil ante sus ojos expresivos. Para evitar dolor, sencillamente cerré la puerta en su nariz y corrí al ascensor. No me estaba siguiendo, lo cercioré tres veces. Por otro lado, agradecía mi compostura o lo poco que se mantuvo después de aquella discusión, ya que al menos no me veía como una loca, puesto que los guardias se despidieron con la misma sonrisa con la que me recibieron.
Me subí a la motocicleta y conduje a quince kilómetros por hora por arriba del límite en todo el recorrido. No quería volver a verla, no quería escuchar de ella, no quería que se acercara a mi corazón. Le había dicho que era especial, y abuso de eso para usarme como monigote.
Entré a casa, tomé un cigarrillo de aquellos que había escondido Nicochi desde hace mucho tiempo atrás y busqué como encenderlo. En aquel tiempo, una amiga de nosotras fumaba y olvidó una cajetilla en casa, sin embargo, aunque le dije a Nico que los probáramos nunca accedió, por lo que los escondió (sin saber que yo conocía el dónde) y tiró los encendedores. De todas formas, no lo necesitábamos. No obstante, por aquello, no sabía cómo prender aquel pequeño cilindro de cáncer que 'aliviaría' de alguna forma mi pesar, por lo que con valentía prendí la cocina, y me acerqué con cuidado a la llama mientras tenía el tubillo en la boca. El calor me rosó el flequillo y calentó mis labios, pero logré cumplir el objetivo. Tosí como idiota mientras me dirigía a la terraza de mi departamento sacando y poniendo el cigarro en mi boca, mientras con ojos entre cerrados trataba de no llorar, me había entrado parte del humo a la nariz. Me senté en la silla que tenía para esperar el momento en el que salieran las estrellas ignorando el ardor de mi garganta.
-Esto ni siquiera tiene un buen sabor –Tomándolo entre mi pulgar e índice lo examiné- Es asqueroso –Arrugué mi nariz, lo lancé y pisé- Solo tiempo desperdiciado –Suspiré
Caminé desanimada y frustrada, gracias a lo sucedido. Muy dentro de mí quería solo meterme a la cama y dormir hasta no poder más, pero sabía que otras mil solicitudes de empleo debían ser enviadas, y por triste que pareciera, no lo harían por arte de magia.
Al abrir la computadora, me adentré en ella y abrí el navegador. Me puse a saltar de página en página revisando en donde trabajar. Tengo que adquirir toda la experiencia posible, para que gente de telescopios como el GMTO o algún día los de E-ELT me considere para sus investigaciones. No voy por buen camino ¿verdad?
Independiente de eso, estaba esperanzada, había enviado currículos a todo el mundo, y sentía que hoy me iba a llevar una buena noticia después de todo lo malo que había sucedido.
"Estimada Toujou-san: El Observatorio Kiso tiene la alegría de informarle que ha sido aceptada para la revisión del contrato a plazo indefinido con la mesa directiva este lunes xx de enero de 20xx. Todos los datos están más estipulados en el archivo adjunto, adyacente a la copia de las premisas a examinar. Esperamos su asistencia y puntualidad. Contamos con usted. Atentamente Kiso Observatory"
Tres, cuatro, cinco… No, ¡seis veces!... Seis fue la cantidad de veces que releí el mensaje para poder creerlo y asimilarlo. Había sido totalmente inesperado. ¿Quién se imaginaria que después de gritarle a la jefa me aceptaran?
(…) Eli's Pov (…)
-Hanayo –Hablé con voz firme pero tersa- ¿Has enviado el correo que te solicité?
-Sí, ya está –Contestó de inmediato- Es una gran chica, espero nos llevemos bien
Sonreí- Sí, eso espero –Dije con sinceridad
-¿Ya se va? –Preguntó al verme caminar a la salida
-Sí –Reí suave y nerviosamente. Toqué mi cabeza y agregué- No le digas a nadie –Le sonreí y coloqué el índice vertical a mi boca- Será nuestro secreto
Con un sonrojo un poco visible y nerviosismo contestó- ¡Sí! Confíe en mí –Terminó con ternura
Salí del edificio con un peso algo desequilibrado en mis hombros. No podía poner mis sentimientos antes que el trabajo, pero eso no impedía el dolor que sentía del ver a Nozomi.
Sé que es una buena persona, sin embargo, eso no dice nada de aquellos sentimientos que me hizo creer reales ayer en la noche. Tengo resentimiento, no obstante con razón. No soporto saber que ella solo me uso, no se ve así. Se ve como una persona tan tierna y maravillosa, que no sé qué pensar.
Ya noche, le dije a Hanayo que me enviara todos los documentos que se supone haría mañana en el trabajo, para tomarme un día de 'descanso'. Ella me dijo de inmediato que sí. Siempre he sido una mujer responsable, supongo que eso ayuda mucho en estos momentos.
Con eso acordado, salí de casa igual que ayer, y entré al mismo bar que ayer. Tenía algo de pena y rabia contra mí misma. A veces, detestaba este lado de mí que confía en todos, y recordé porque años atrás alejaba a todos. Me senté en la barra, pero no vi ni a Kotori ni a Umi, solo un par de pelinaranjas.
-Hola –Me saludó la de pelo más largo- ¿Qué te sirvo?
-Hola –Le sonreí seductoramente, era guapa- Pues… Algo que tenga vodka, y que sea doble
Rio en silencio y asintió- Bien, sé que es lo que quieres
Tomó los licores, revolvió y sirvió –Gracias –Sonreí
-No agradezcas antes de probarlo –Se apoyó en la barra y acercándose me miró de frente- Con dos de estos, mañana vas a querer pegarme un tiro… -Se tomó un momento- Y quizá a ti también
-No me subestimes –Con mirada picara reté
-Suena interesante, pero soy cabeza dura –Su mano se deslizó un poco hacia la mía, sin embargo…
-Honoka –Sonó una voz fuerte, penetrante. Era una jefa innata hablando- Te he dicho que dejes de coquetear con las clientas
-Maki-chan~ -Contestó la regañada con voz infantil- No seas aburrida~ -Una mirada bastó para que la que se defendía inflara las mejillas en señal de protesta
Suspiré antes de mirar a la dirección de la que provenía la voz más neutra que había escuchado. Pensé que me regañaría, pero al ver mi rostro sorprendido solo se limitó a sentarse a mi lado.
-Así que tú eres la novia de Nozomi –Soltó tomando un sorbo de su copa
-¿Me estás siguiendo? –Contesté antipática- ¿o es que pasas todos los días aquí?
-De hecho, así es –Dijo- Paso todos los días aquí
-Y yo me sentía mal por pasar dos días consecutivos bebiendo –Sonreí burlesca
-Quizá debieras –Respondió directa- Yo estoy aquí por trabajo
-¿Ah, sí? –Nozomi tenía razón, en verdad era muy molesta los primeros segundos conociendo a alguien
-Sí, soy la dueña –Escupí en mi copa- En realidad no es tan sorprendente
-Sí lo es –Negué de inmediato- No es que no parezcas una jefa, pero no pensé que manejabas este tipo de lugares
-Nico me obligó a proseguir –Suspiró- Iba a cerrar esta rara inversión que hizo mi madre hace mucho tiempo, sin embargo, al parecer es el único sitio en donde las lesbianas conviven en este pequeño 'pueblo'
-Nico, ¿eh? –Sonreí de lado- Nozomi me habló mucho de ella, y de lo inaccesible que era gracias a ti
Rio. Rio, de una forma tan sutil y elegante que me hizo gracia- ¿Por mí? –Preguntó anonadada- He estado todo este tiempo tratando de juntar a esas dos
-Debes estar bromeando –Dije sincera
-No, para nada –Y de pronto, la chica de cabellera roja se volvió mucho más amigable. Cayó su máscara- El problema, es que Nico-chan tiene miedo, y Nozomi se me escapa cada vez que me trato de acercar a ella. Eres mi última posibilidad
-Siento decepcionarte –Mi cuerpo cayó por el peso- Solo he visto a Nozomi dos veces en mi vida
-Pero se veían cercanas –Argumentó
-Fue un amorío de una noche –Manifesté
-No creo que ella lo piense igual –Increpó
-¿Qué más da? –Subí y baje mis hombros quitándole importancia
-Dos muy buenas amigas están separadas por una estupidez –Dijo ella
-No me incumbe –Declaré fría- Tengo mis propios problemas
-Todos los tenemos –Dijo ávida- Y tú sabes que deberían estar juntas
No entendía- ¿Por qué haces esto? –Alcé una ceja y la miré
-Porque amo a mi novia –Me sorprendió
-Bien –Dije moviendo la cabeza en sentido confusos
-¿Sabes? –Llamó mi atención- El karma, o el destino, o como sea que se llame… Es tan complicado, que siempre hay que tratar de hacer lo mejor
-¿Y tú lo haces? –Interrogué
-Estoy intentando reunir a dos buenas amigas que nunca debieron cortar el contacto –Cuestionó- ¿Crees que será suficiente? –Tomó su barbilla pensando- Tal vez deba donar algo a caridad
-Sí, tal vez –Reí
-Y antes que te termines ese full combo que te dio Honoka –Sonreímos- Nozomi es una persona algo complicada, pero muy buena. No se acerca a la gente por miedo a ser dañada, sin embargo, para la sorpresa de todas lo hizo contigo porque te vio diferente –Me contó- No la decepciones
Asentí- Hey –La llamé cuando se levantó- Soy Ayase Eli –Sonreí
-Y yo Nishikino Maki –Hizo un gesto con su cabeza como saludando- Espero verte pronto, y al lado de la persona por la que te estás torturando
-Gracias –Susurré, pero sé que leyó mis labios. Tomé mi copa y la alcé por nosotras, por ese par de amigas, y bebí todo su contenido mientras veía su figura perderse entre los cuerpos
Un micrófono sonó al medio del salón con voz un poco metálica pero enérgica- ¡Vamos chicas-nya! ¡Quiero escuchar sus gritos! –Pidió la voz- ¡Hoy celebramos a Nozomi-chan, quien al fin tiene trabajo! –Un griterío se escuchó desde todos lados- ¡Es una pena que ahora no podrá pasar tanto tiempo aquí! –La voz dolida de algunas chicas resonó- ¡Así que aprovéchenla esta noche-nya!
-Esa Rin –Comentó la chica llamada Honoka
-Es bastante animada –Reí yo
-Sí, bastante –Dijo algo cansada- Lo bueno, es que Nozomi se llevará una buena noche
-Eso espero –Sonreí dejando billetes sobre la mesa
Caminé hacia la salida deprimida. Con las palabras de Nishikino-san debería haberme armado del valor suficiente para hablarle y disculparme por mi comportamiento en la entrevista, pero no puedo.
Así que en cambio, recorrí el estacionamiento en busca de su motocicleta y sin recatos me subí. Esperé sentada mientras escribía en una boleta que encontré en mi bolsillo un pequeño mensaje para ella.
-'Ven a mi casa' – Eso. Simple y rápido.
Me dejé consumir por la silla un rato, y luego, salí con calma hacia mi casa. Esperaría lo que fuera necesario. Así que apenas llegué, dejé la puerta sin llave. Caminé a la cocina y saqué una botella de vodka para llevarla a la bajada que tiene la casa para sacarse los zapatos y sentarme allí a beber.
Olvidé los vasos, el hielo o algún acompañamiento para el licor, pero el cansancio emocional era demasiado. Necesitaba que me consolaran. Necesitaba que Nozomi me consolara. La quería, tenía tanta confianza en ella pese a todo, sin embargo, eso no era lo único, también me ahorraba de contar una historia.
Llevaba la mitad de la botella terminada, y creo que ya me estaba mareando, pero no me pararía para comprobarlo. Dejé el frasco a un lado. Apoyé mi espalda a la pared y me dejé descansar, espero que no se demore mucho.
(…) Nozomi's Pov (…)
No estaba para celebrar. Aún me tenía algo desanimada el hecho de perder a Elichi, pensé que sería un pilar importante.
Me despedí de Honoka-chan y de Rin-chan quienes seguían en la barra, y les pedí que me despidieran de Kotori-chan y Umi-chan, ya que vendrían en unos minutos a remplazarlas.
Salí al parking y me dirigí al lugar en donde había estacionado mi motocicleta. Abrí la tapita que resguardaba el lugar en donde se colocaban las llaves sorprendiéndome de que cayera un pequeño papel. Era una boleta común y corriente, que no recordaba haber adquirido. Sin embargo, cuando la examiné más a fondo logré ver la tinta al otro lado.
El mensaje era claro. Me subí de un tirón y encendí el móvil como nunca antes lo había hecho. Quizá estaría ilusionándome, pensando que ella era quien me había enviado el recado, pero no perdía nada intentándolo.
En cinco minutos estaba estacionándome en su garaje con el casco en una mano y la boleta en la otra. Toqué tres veces y esperé a que me abriera, cosa que no pasó en los diez minutos frente a su puerta.
Analicé nuevamente la nota, y pensé en la posibilidad que no fuera suya, pero aquella letra algo cursiva, ordenada, pero no lo suficientemente japonesa me gritaba que era de ella. Por otro lado, las luces de la cocina, la sala, y el pasillo estaban encendidas, y no creía que a Elichi se le fuera a olvidar apagarlas. No era descuidada. Aparte, no creo que haya algún vendedor indeseado se pasee por fuera de las casas a las dos de la mañana, lo que claramente sería digno de ignorar. Algo podría estarle pasando ahora mismo. Era rarísimo concebir que alguien desatienda su casa con tanto bullicio en su puerta. Ni siquiera los vecinos (que habían empezado a prender sus luces) quitaban importancia a mi presencia.
-"Bien" –Me dije- "Un intento más"
El sonido del timbre llegó a mis oídos y no pude evitar decepcionarme a los dos minutos de silencio dentro. Me debía marchar, quizá sea porque soy yo por lo que no abre.
Di la espalda a la puerta y caminé.
Sin embargo, en un estúpido e ilógico momento, me devolví y giré la perilla, que cedió de inmediato.
-E-Elichi –Reprimí el grito
Ella estaba ahí. Tumbada en el piso, con una botella a menos de la mitad de vodka, ningún vaso cerca. Abrí más mis ojos, y la duda recayó de inmediato… ¿Cuánto me había estado esperando?
Cerré la puerta como si un bebe estuviera durmiendo en mis brazos, y me acerqué al cuerpo que solo se dedicaba a inhalar y exhalar con un sonido rasposo.
-Elichi… -Susurré
-Nozomi –Habló con voz cansada y ebria- T-Te estaba esperando. Pasa –Se afirmó fuertemente de la pared, y con dificultad se intentó levantar. La ayudé a sostenerse, y sentí su toqué
-Lo siento, ya estoy aquí –Acaricié su cabello sedoso y rubio, que no me había atrevido a rosar antes.
-Sí… -Susurró- Tenemos que hablar
-Pero no ahora –Sonreí ligeramente- Me tarde mucho, así que creo que es mejor que durmamos
-No te iras, ¿verdad? –Me sujetó con firmeza del brazo y abrió sus pesados parpados mostrándome pesar
-No, Elichi –La abracé. Despedía un vapor caliente de su cuerpo.
Me tomó de la cintura y del cabello. Tomó aire pesadamente, al igual que yo. Me estaba embriagando, y no sé si era por su aroma, o por el alcohol que había bebido y que traspasaba mi piel.
La ayudé como pude a llegar a la habitación, y la dejé apoyada sobre una pared mientras abría las sabanas de su cama lo suficiente para que después no tuviera que levantarla para arroparla.
-Nozomi… -Bobamente me llamó- Me dejaras acostada… -Se tomó un tiempo, en el que se balanceaba aún apoyada- … ¿Y luego te iras? –Su voz se quebró- …Me dejaras sola
-¿Qué…? –Pregunté estupefacta- Yo no haría algo así
-Ya lo has hecho –Lágrimas rodaron por su mejilla
-No, no es así –Traté de razonar ignorando su estado- Tú me estuviste usando
-¿M-Me vez capaz… -Las gotas del lado izquierdo cayeron, y las otras se curvaron en su fino rasgo y siguieron bajando por su cuello- …De usar a alguien?
-Y-Yo –Tartamudeé- "¿Era ella así?"
-¿Crees… -Siguió hablando- que yo lloraría por alguien quien no me importa?
-Pero todo lo que dijiste –Las comisuras de mis ojos se humedecieron-Dijiste que era tu morfina
-Porque pensé que era tu placebo –Suspiró- Sin embargo… -Se tapó los ojos- Creo que soy la única que se hizo adicta
-¿Qué hay de lo que hiciste? –No le diría que también la necesitaba
-Lo hice disfrutando cada caricia con todas las fibras que hay en mi ser –Se sinceró. Presionó sus ojos haciendo el recorrido hasta su entrecejo, me miró de frente y adicionó- Lo hice pensando que yo era solo tu entretención
-No me acuesto con quien sea, Elichi~ -Bromeé ablandándome, y por el saltito que me produjo la risita, el cumuló de agua cayó
-Te conozco desde hace poco más de un día –Sonrió- N-No me juzgues
-No lo hago –Me acerqué nuevamente a su lado, y la llevé a paso torpe a la cama. La dejé tumbada de costado, y la tapé.
Caminé al pasillo y escuché su voz- Non-chan –Me sonrojé, pero sé que ella no me ha visto- Vuelve
-Sí, lo haré, solo apagaré las luces –Me volteé brevemente y le sonreí
Hice lo que dije que haría, y aproveché de guardar la botella en la cocina, y sacar un vaso de agua de la misma. Suspiré pesadamente. Ella mañana no se acordaría de nada. Pero yo sí. Acababa de prender una flama demasiado grande y demasiado intensa para acabar de la noche a la mañana. Creo que esa intensa llama, al ser mía, llevaba aquella esencia a la que sería correcto llamarla 'esperanza'.
Caminé, de nueva cuenta a la habitación y me senté en el banquillo que suponía era para su ropa. Ella estaba dormida. Su respiración era tranquila, pero aun así, cautivaba mis entrañas.
Hice una locura está noche. Corrí a la casa de una extraña a socorrerla y me quedé con ella, solo por la preocupación. No debiese importar si cometo una más.
(…)Eli'sPov (…)
Nozomi estaba dormida en el banquillo en donde dejo la ropa cuando desperté. Su rostro era sereno. Suspiré mientras me dejaba consumir por la cama. Pensé en lo que hice anoche y me avergoncé. Mi ropa estaba totalmente arrugada y mi maquillaje estaba corrido. Había llorado. Lloré pidiendo que ésta chica se quedara conmigo.
Me levanté silenciosamente, y saqué todo lo que tenía en los bolsillos antes de llegar al baño para quitarme la ropa y meterla en el canasto de lo sucio. Recibos y un par de papeles innecesarios. Exceptuando uno, que anunciaba con gran letra el nombre de 'Nishikino Maki' con un título que ni me empeñé en leer.
-[¿Hola?] –Sip, telefoneé al número que aparecía allí- [Nishikino-san¬]
-[Maki, por favor] –Me interrumpió la voz- [Y buenos días Elichika-san, al parecer obtuviste mi recado]
-[Eh… sí, aunque no sé cómo] –Respondí- [Y si estamos en esos términos… dime Eli, así me llaman mis amigos]
-[Bien Eli, tengo amigas muy escurridizas] –Me contestó- [Y ¿a qué se debe el gusto?]
-[Tengo una propuesta que hacerle] –Sonreí ante mi poco elaborado, pero muy ingenioso plan
-[Eso es genial] –Escuché su sonrisa- [Tienes mi atención]
(…) (…)
Preparé el desayuno, y me puse prendas ligeras. Tomé valor y me dirigí a la habitación.
-Nozomi~ -La llamé risueña
-Elichi –Se quejó- ¿Qué hora es?
-Las diez menos quince –Contesté
-¡Estás bromeando! –Se alarmó- Te juro que traté por todos los medios de mantenerme despierta. Tenía que despertaste para que fueras a trabajar –Hizo un puchero
-No, no tenías –Sonreí- Tranquila, me tomé el día libre. Vamos a desayunar, te contaré todo en tanto tratamos de calmar el hambre
-Bien –Asintió
Me siguió hasta el comedor. Ambas con una taza en la mano conversamos de todo tipo de cosas, de todo tipo de situaciones. Y lo más importante, decidimos comenzar a conocernos. Dejamos en claro que nos atraíamos y que estábamos dispuesta a comenzar una relación sentimental.
-Nozomi –Comencé nuevamente, anteponiendo su nombre para darme el gusto de sentirlo propio en el paladar- ¿Quieres tener hoy una cita conmigo?
Ella rio- Claro, Elichi~
-Entonces tienes toda mi casa a disposición para arreglarte
-Así que aún no quieres que me vaya –Sonrió picara
Me acerqué a sus cautivantes labios y amarré su cintura- No, por mí que te quedes cerca el tiempo más prolongado que sea posible
-Uff –Me detuvo con su dedo índice en el labio- Jefa, va muy rápido, creo que debería esperar hasta la primera cita
-Nosotras ya nos saltamos eso –Reí
-Y no resulto muy bien –Me besó la mejilla- Ahora hagámoslo mejor
-Tu ganas –Encogí mis hombros y me aparté
Cambiamos de tema unas tres veces más, hasta que nuestras tazas se enfriaron por completo, y aprovechando que yo lavaría la loza Nozomi corrió a mi habitación a quizá que cosa.
Dos horas después, cuando al fin pude acceder a mi pieza, salimos rumbo a un restaurante. Nos sentamos frente a frente, y pedimos suficiente comida para seis.
-¿Acaso tienes hambre? –Miró burlesca
-Me das ansiedad –Contesté- Tengo que apaciguarla de algún modo -Negó y me miró algo sonrojada- ¿Bebes vino? –Interrogué
-Sí, algo –Contestó ella. Miré mi reloj
- Entonces ¿te importaría escoger uno de esa sección? –Señalé la muralla que con madera en forma de rombos mantenía una buena cantidad de botellas- Quiero que tu escojas una de tu agrado
-Bien –Asintió- Es una buena forma de celebrar el comienzo de nuestro periodo de conocernos
Y puntual, como esperé, apenas Nozomi se levantó dos siluetas se asomaron con una precisión exacta.
-Eli –Habló una voz tersa que ya había aprendido a conocer- ¿Qué tal?
-Maki –La saludé- Muy bien. Es un agrado verte
-Igualmente –Se acercó y besó mis mejillas- Está es mi novia –Vi un pequeño sonrojo, pero orgullo al decir eso
-Yazawa Nico –Se presentó ella mientras tomaba mi mano- Un gusto
-Exacto, es un gusto- Estreché su mano- Ayase Elichika, pero dime Eli. Y tomen asiento. He pedido mucha comida, y mi cita probablemente se enfadará si no termino todo, me vendría genial su ayuda
-¿Nico-chan? –Miró a su novia como pidiendo permiso
-Si te agrada a ti, creo que nos llevaremos muy bien –Le sonrió con ternura a su novia
Ambas se sentaron y platicaron sobre todo. Eran buenas chicas.
-¿Nico… chi? –Llamó desde atrás la voz dulce de Nozomi
-¡Nozomi! –Nico se volteó de inmediato y amenazó con pararse- ¿Q-Qué haces aquí?
-Ella es mi cita –Sonreí
-Verán… -Calmó Maki- Con Eli planeamos esto, creemos que deben hablar
-¿Es en serio? –Las dos chicas con coletas nos miraron. Nico-san fijo su vista en mí, y Nozomi en Maki.
-Hay una muy extraña confusión –Agregué yo- Non-chan~ -La llamé cariñosamente- ¿Por qué no te sientas? Te explicaremos todo
Cuando todas estuvimos algo más tranquilas, y el silencio amenazaba con ser incomodo, Maki y yo tomamos turnos para explicarles a las chicas lo que había sucedido. Les dijimos lo desesperadas que estaban ambas por compartir nuevamente con su mejor amiga, pero que miedos absurdos se habían interpuesto.
Efectivamente. Maki sonrió con una calma y una paz tan grande como yo cuando escuché al par de ex-ex-mejores amigas disculparse y arreglar sus problemas. Era bellísimo ver como algo se reconstruía, y otras cosas se construían, porque admitiré que esa pareja era bastante interesante y simpáticas. Eran de mi estilo.
(…)Eli'sPovEnd(…)
A eso de las cuatro y algo, cuatro chicas se despedían entre sí, con el corazón palpitante de emoción. La rubia aún tenía la mente nublada con su futuro, con aquello que quería y necesitaba, pero sabía que en cualquier cosa, esa chica de cabello largo sería su pilar más importante.
-Elichi –Llamó la pelipúrpura a su acompañante
-¿Sí~? –Preguntó
-¿Puedo pasar a tu casa antes que me vaya a la mía? –Dijo tiernamente
-Claro –Cerrando los ojos asintió con una sonrisa- Sabes que puedes ir cuando quieras
-Algún día llegaré a las cuatro de la mañana y te arrepentirás de haber dicho eso –Se burló la chica
-No lo creo –Negó de inmediato mientras entrelazaba la mano de la joven
-¿Qué no crees? –Interrogó- ¿Qué llegue a las cuatro de la mañana?
-Nop –Miró picara- No creo que me pueda arrepentir de haberte dicho algo como eso
Abrió un poco los ojos, desvió la mirada, y al sentir que su sonrojo solo aumentaba cubrió su rostro con la mano libre- ¿Sabes que a veces dices cosas muy injustas?
La rusa rio y pasando su mano por arriba de la cabeza de la otra bajo lo suficiente para rodear su cintura.
Unos minutos después, ambas entraban a la casa y se iban desprendiendo de sus prendas. No es que no tuvieran un casi incontrolable deseo por la otra, sin embargo, ahora sabían que debían hacerlo bien, así que se quedaron con lo más ligero que podía sin que su amiga de pelo azul digiera que era indecente.
Mientras se pintaban las uñas y hablaban de cosas que solo mujeres entenderían se miraban a los ojos con confianza, lo que motivó a Nozomi, la mayor de las dos a hablar.
-T-Te quería agradecer, Elichi –Soltó con voz baja y algo nerviosa
-¿Y por qué sería? –Tapó el embace y fijo su atención en la otra
-Ya sabes –Titubeó- Me reuniste con mi mejor amiga de años
-Eso no es nada –Le quitó importancia mientras tomaba nuevamente el pincel- Aparte, fue idea de Maki
-¿Conoces bien a esa chica? –Preguntó con la ceja alzada
-No –Rio- La conocí ayer
-Ayer no estábamos en buenos términos –Apuntó Nozomi
-Sí, lo sé –Contestó- Pero… Ayudarla te haría feliz, ¿verdad?
-Lo hizo –Sonrió- Y aunque sé que te molestarás… ¿podrías revisar tu correo?
-¿Qué? –Sonrió mientras tomaba su teléfono.
Pasados los diez segundos que se demoró la página en cargar pudo revisar uno proveniente de un usuario que definitivamente era de la chica que la acompañaba en ese momento. Lo abrió con duda, pero presionó de todos modos y se dejó iluminar por las letras que anunciaban: 'Ticket de Avión'
-Nozomi, ¿qué es esto? –Preguntó. No se lo creía- ¿Cuánto dinero has gastado aquí?
-Elichi~ -Se acercó la pelipúrpura con una sonrisa en el rostro- Eso da igual, sabes que debes ir –La abrazó, pero vio el ceño fruncido que hacia la rubia- Y sí te preocupa tanto, debes saber que eres tú quien me permitió pagarlo, de no ser por ti no tendría sueldo este fin de mes
-Pero… -Eli se contrajo y movió sus labios para evitar seguir poniendo un semblante triste
-Nada de peros –Dijo de inmediato la otra- Tú me ayudaste, me toca
-¿Y cómo lo hiciste? –Preguntó incrédula- Consulté por todas partes y no había vuelo a Rusia
-Ahh~ -Suspiró- Nop, pero ¿sabías que por Europa viajar en avión dentro del mismo continente es baratísimo?
-¡E-Es cierto! Y salen viajes muy periódicamente –Asintió
-Todos los días - Agregó
-Eso es muy inteligente –La acercó lo más que pudo a su cuerpo y le dio un pequeño besos en los labios
-Lo sé –Dijo satírica- De hecho, creo que pelearé por el puesto de jefa, se necesita una mente fresca
Separándose de inmediato la miró -¿Y yo no tengo una mente fresca?
-Bueno… Eres mi jefa –Susurró- Así que no creo que deba decirte
-¿Qué quieres decir? –Haciendo un gesto terrorífico espantó a Nozomi
-Ahh~~ -Reía- Elichi me quiere atacar- Corrió por la sala por la cocina y nuevamente a la sala.
-Es mejor que te acerques –La miró desafiante la rubia mientras planeaba como sortear aquel sofá que las separaba
-Das miedo, no me da nada de confianza –Le sacó la lengua
La mano en la parte superior del respaldo, un salto con mucho impulso y brazos ágiles, fue lo que uso Eli para llegar al otro lado y acorralar a Nozomi contra el mueble. Las manos por sobre la cabeza y una mirada lasciva en sus ojos.
-Hey –Murmuró
-¿Sí? –Preguntó con su rostro algo rojo
Dejándose caer, el suave pecho de Nozomi le sirvió como almohada al igual que la otra noche, pero ahora permitiéndose escuchar los latidos que acompasaban una bella melodía que gritaba cariño- Ven conmigo
-¿Elichi? –Parpadeó repetidamente, sin embargo, dejó que sus manos acariciaran a la chica
-Quiero que estés conmigo -Respondió segura- Y no tiene que ser como mi novia o algo por el estilo… Nozomi… Yo solo quiero tu presencia a mi lado
Hizo un amago como que estaba pensando y la miró a los ojos- Bien… Pero no quiero que tu familia me odie así que tendremos mucho de qué hablar, hay que prepararnos
-Lo que tú digas –Exhaló todo el aire de sus pulmones y se levantó
-No te pongas celosa –Rio- Eres la única Ayase en mí vida
-Sí, cuidaré de que sea así –Sonrió mientras se sentaba a su lado y la otra cambiaba de posición- De esa forma, la próxima vez, les diré a todos con orgullo 'vean a mi hermosa Non-chan, mi novia'
-Lo estaré esperando
Se fundieron en un beso y consumaron el acuerdo… Ambas sabían que se necesitaban y ambas querían que la otra la necesitara. El comienzo no siempre marca el fin, son las acciones que delimitan el destino, por lo que es recomendable seguir la lección que estas dos aprendieron: Si encuentras a alguien especial, no la dejes ir sin preguntarle qué tan especial eres tú. Te podría sorprender una coincidencia.
(…) End (…)
Y así acaba. No sé que tal estuvo, y aunque quede satisfecha creo que me falto algo, aunque no sé qué.
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