Capítulo 1:

El mundo era protegido por distintos guardianes, eran todos diferentes entre sí pero juntos mantenían el equilibrio del universo. Los guardianes del balance del mundo eran Dipper y Mabel Pines, y aunque tenían una misma misión, se especializaban en ámbitos distintos; Dipper era el encargado de lo que a la mente refería: justicia, sabiduría, responsabilidad. Mabel por otro lado manejaba lo que tenía que ver con el corazón: amor, sueños, bondad.

Por ello, juntos mantenían un perfecto equilibrio, eran indispensables entre todos los guardianes, dioses y espíritus; ellos eras quienes juzgaban a la humanidad. Ambos tenían millones de años de existencia, casi tantos como el mundo mismo, no eran muy conscientes de quien era su creador o de donde habían emergido, pero lo habían hecho ya sabiendo cuál era su misión en su eterna vida.

—¿Dices que alguien halló el diario número 3? —cuestionó la castaña con sorpresa y un deje de preocupación.

—Sí, debí enfocarme más en buscarlo que en quitarle el segundo a Gideon, pensé que nadie se adentraría tanto al bosque para encontrarlo—Dipper gruñó un poco molesto, no había sido lo suficientemente listo para preocuparse por el último de los diarios.

Los tres diarios, aquellos que contenían información no solo de la existencia de las criaturas míticas que mayormente habitaban en Zero Gravity sino en el resto del mundo, había secretos sobre el cuerpo y la mente que no cualquiera sería capaz de entender o soportar, hablaba de la existencia de los guardianes, sus poderes e incluso sus debilidades, contaba también de las conexiones que existían sobre distintas realidades similares. Los diarios ocultaban tal cantidad de secretos y eran capaces de otorgar poder.

—No es tu culpa hermano, se suponía que nadie sería capaz de encontrarlos, desde que los Gleeful llegaron allí todo cambió terriblemente—Mabel abrazó a su gemelo por la espalda intentando darle consuelo, de forma inconsciente empezaba a liberar burbujas de un tono rosáceo alrededor de ambos, era una manifestación de su poder y emociones mezclados, en aquellas burbujas se reflejaban aquellos gemelos humanos encontrando, leyendo e investigando el diario.

—Si lo es, debimos destruirlo cuando nos dimos cuenta que eran peligrosos, que los humano podían encontrarlos y causar problemas como lo está haciendo Gideon…—el castaño solo se cruzó de brazos, observando las burbujas creadas por su hermana, eran solo niños o adolescentes más bien, confundidos y solos en la vida, no podían ser malvados como Gleeful pero podían llegar a serlo.

—El tío Ford los creó esperando que alguien utilizara este conocimiento para el bien, había logrado muchas cosas buenas como con el señor Newton o el señor Einstein, tal vez esos chicos lleguen a ser como…—la castaña se quedó en silencio, mirando como sus burbujas se oscurecían hasta ser grises casi negras, lo que significaba un futuro turbio e incluso siniestro—. Dipper en sus corazones hay dudas, tanta tristeza y sufrimiento…

El guardián de traje azul se giró al sentir que su hermana sollozaba, sentir las emociones humanas era un peso fuerte incluso para alguien tan resistente como lo era Mabel, seguía siendo tan duro y difícil aun con el tiempo. Dipper usó sus dientes para retirar uno de sus blancos guantes y poder así tocar el rostro de su gemela, limpiando con delicadeza sus lágrimas.

—Los humanos han evolucionado muy bien en sabiduría pero no en sentimientos, darles más del conocimiento necesario solo provoca el caos, lo has visto, ha sucedido muchas veces y seguimos cometiendo error tras error—pasaba su mano sin guante por la mejilla de la castaña, admirando sus ojos que eran opuestos a los suyos, la esclerótica de Mabel era rosada y sus pupilas azuladas mientras que la suya eran azules y sus pupilas eran rojizas.

—Y es mi culpa, yo debería ayudarlos a ser mejores, de corazones puros, y solo se han ennegrecido tanto que ya no sé qué hacer…—no pudo evitar agachar la mirada, ella había logrado muchas cosas en realidad, aun existían personas tan puras de corazón y buenas pero la maldad poco a poco se había hecho superior en la especie humana—. También es mi culpa que Wendy los odie…

—Ella no los odia, solo que han causado tanto daño a los animales y a la naturaleza como tal que inclusive llegaron a debilitarla un tiempo, extinguieron muchas especies pero eso no es culpa de ellos del todo, tampoco es que yo hiciera las cosas a tiempo.

Los gemelos resoplaron un poco, no habían hecho las cosas del todo bien por un buen tiempo, pero se suponía que solo eran una guía, los humanos debían actuar por su propia cuenta, lo que conocían como libre albedrío. Dipper sujetó la mano y la cintura de su hermana, haciendo uso de su poder hizo que sonara algo de música clásica y así empezó a moverse y girar con ella; Mabel sonrió un poco más calmada, bailar era algo que le relajaba cuando se sentía mal sobre su trabajo como guardián pero era inevitable, sentía que desde la segunda guerra mundial todos los problemas se habían triplicado sino es que más, pero mortificarse no mejoraría nada, a lo mucho generaría lluvias en algunos lugares.

De momento necesitaban despejarse, recuperar los diarios no sería una tarea muy sencilla, su creador les había colocado un hechizo de protección para evitar que fuesen robados o tomados por la fuerza, claro que ninguno esperaba que el hechizo se mantuviera incluso contra ellos, aquel hechizo causaba un gran daño al que tratara de tomarlo así que por eso eran cuidadosos, por eso no quedaba más que persuadir a Gideon y ahora a los gemelos Cipher.

Bill y Will habían regresado a casa antes del atardecer, no sería bueno que la noche les agarrara en pleno bosque. Habían comprobado que lo que el diario contenía no era mentira, como prueba ambos habían tenido una pequeña confrontación con esas criaturas llamadas gnomos, los cuales por alguna razón trataron de llevarse a Will con ellos y tras una especie de rara pelea, ambos acabaron todos sucios y llenos de hojas.

—¿Por qué no tomas un baño? Yo me ocupo de la cena—sugirió el menor de los gemelos, el rubio pareció pensarlo un poco pero estaba lo bastante cansado como para discutir sobre quien iba a cocinar y quien debía ducharse.

—Vale—contestó mientras se sacaba su camisa amarilla y quedarse solo con su playera marrón con el triángulo amarillo en medio.

Bill se fue desvistiendo en el camino hasta llegar al baño, al llegar a dicha habitación cerró la puerta y se detuvo primero a mirarse en el espejo. Ya no había rastros de hematomas en su cuerpo, eso le aliviaba bastante, eran el único recuerdo de la horrible vida que llevaba con sus padres, los pocos que tenía ahora eran nuevos, luego de correr y caerse un par de veces huyendo de aquellas criaturas era natural tener uno que otro moretón, nada grave en consideración de los que tuvo antes.

—Ahora sé que puedo cambiarlo todo, nadie pasará por lo que Will y yo hemos pasado—decía para sí, encajando sus uñas en el mesón del lavado—. Nadie será capaz de hacernos nada…

Luego de tomar una ducha para sacarse la tierra y las hojas, regresó a la habitación que compartía con su hermano. Esa cabaña tenía otra habitación pero desde muy pequeños habían compartido y preferían seguir haciéndolo, la otra habitación estaba vacía pues no tenían demasiadas cosas, si la sala tenía mueble y una televisión o la cocina un horno y nevera era por Soos, pero no habían llegado realmente con muchas cosas, claro que el mayor de los gemelos ahorraba lo poco que estaba ganando para poder comprarse más cosas.

—Ya está la comida hermano—escuchó decir a Will mientras pasaba a la cocina secándose el pelo con una toalla.

—¿No quieres ducharte primero antes de cenar? Yo te espero—se sentó en una de las sillas del comedor.

—No, quiero que comamos ahora que está caliente—contestó antes de tomar asiento también—. N-Nunca creí que uno hombrecitos tan pequeños pudiesen ser tan aterradores—murmuró antes de probar del espagueti que había preparado.

—Uniéndose de esa manera no era para menos, lo importante es que estamos bien, además que fue divertido.

Los Cipher rieron un poco, realmente correr por sus vidas de un monstruo gigante hecho de muchos hombrecitos era algo para reírse, raro, pero era gracioso. Al acabar de comer, Bill lavó los trates mientras su gemelo iba a tomar un baño, luego de eso ambos vieron televisión un largo rato. No se sentían tan solos en realidad, con la compañía del otro era más que suficiente, no necesitaban de nadie más para ser felices.

Ahora, ambos se encontraban en su habitación disponiéndose a descansar, o al menos Will tenía ese plan, vaya que había sido un largo día. Pero Bill quería indagar más en aquel diario, necesitaba informarse de todas esas criaturas y conseguir una fuente de poder, no era fantasía alguna eso de cambiar el mundo, realmente deseaba hacerlo y ahora sabía que era capaz de ello.

—Bill ¿puedes apagar la luz? —Pidió somnoliento, su hermano ya llevaba buen rato leyendo—, deberías dormir ya hermano.

—Lo siento, me entretuve un poco—dio una última mirada a la página, necesitaba encontrar unas cosas antes de poder invocar a aquel ser, sería algo complicado pero podría hacerlo, estaba seguro de ello. Cerró el diario y lo dejó bajo su almohada antes de apagar la luz y cerrar los ojos para dormir—. Descansa Will.

El fin de semana, Soos había llevado de pesca a los hermanos al lago de Zero Gravity. Admitían que había sido muy divertido hacerlo y aunque no pasó la gran cosa, Bill estaba convencido de que seguro había algo en aquel lago, no por nada el bote había dado fuertes brincos y no era precisamente por las olas que los motores generaban, además que Will fue muy feliz fotografiando castores.

—Mira Bill, les saqué muchas fotos—decía el de cabellos azules mirando las fotos que había sacado con la cámara desechable, aquellos animalitos se le habían hecho tan adorables que tuvo que gastar un rollo entero solo para ellos.

—Solo eran castores, no tenían nada de interesante, solo estaban ahí en lo que quedaba de un barco—los pucheros de su gemelo le hicieron suspirar un poco—. De acuerdo, si son bonitos—rodó los ojos, no iba a discutir con su hermano por ese tipo de cosas—. Me hubiera gustado ver algo más, aunque dice Soos que el pueblo es normal ¿cómo puede decir que es normal?

—No lo sé, tal vez las criaturas no aparezcan ante la gente del pueblo o el pueblo los ignora—Will se sentó en el sofá de la sala luego de tomar una especie de libro rectangular azul. Al llegar a Zero Gravity había decidido registrar su nueva vida con Bill en un álbum de fotografías, con un bolígrafo escribió en una hoja "Día de pesca en el lago Zero Gravity", luego pego las fotos de los castores y las que había tomado a su hermano y Soos.

—Aquí la gente es algo idiota, pero al menos nos dejan en paz—contestó mirando lo que su hermano hacía, sonrió un poco antes de pasar su mano por los cabellos azules de Will.

—Bill ¿realmente crees que seamos capaces de cambiar el mundo? —Preguntó volviendo a la primera página, allí había un par de fotos de la casa y de su hermano y él solo sentados en el pórtico mientras bebían refrescos de lata—¿Y si nos va bien aquí? ¿Y si no hay necesidad de hacerlo?

—No solo es por nosotros Will, nuestros padres no son los únicos que son tan despreciables, hay personas incluso peores y ellas no merecen existir—el moreno mayor apretó los puños con rabia, recordando las cosas por las que pasaron y que en su anterior escuela ni siquiera la psicóloga escolar podía ayudarlos pues había otros problemas similares a los suyos—. Encontrar ese diario es prueba de que tenemos que hacerlo.

Dipper y Mabel se habían dedicado a observar a aquellos hermanos un par de días, habían mirado en su pasado y la nebulosa de su futuro, ni siquiera ellos podían verlo de forma clara. Había sido muy triste todo lo que pasaron con sus padres, como les habían maltratado tanto en sus cortas vidas, no podían culparlos de huir de ellos.

—Deberían descansar un poco, hay más humanos de los cuales deben preocuparse ¿recuerdan? —aquella voz les devolvió de algún modo a la realidad, en el lugar que se encontraban estaba rodeados de fragmentos similares a un espejo, los cuales reflejaban lo que ellos desearan, en esto caso: a los gemelos Cipher—¿Ellos tienen el diario 3? No parecen tan malos como Gideon.

—No lo son tío Stan, solo están confundidos, no han tenido una vida muy feliz—respondió Mabel mientras caminaba hacia el otro guardián, al cual consideraba su tío por ser más antiguo que ella y su hermano—. Dipper cree que no será tan difícil persuadirlos.

—Tienen quince años, son mayores que Gideon pero no parecen tener malas intenciones, hablan de hacer un mundo mejor y estoy consciente de que con el diario 3 pueden hacerlo—el guardián de la mente se dirigió a la salida de aquella zona junto a su hermana y el mayor—¿Qué te trae por aquí tío Stan?

—Pues soy el guardián del día y el sol, ya me ocupé de que amaneciera al otro lado del planeta y que no habrá nada raro, mis soles están bastante bien en otras galaxias también así que no me preocupo de nada—contestó el guardián de apariencia más anciana—¿Han hablado con Ford sobre eso?

—No, aun no, ya se siente bastante mal por lo que ha pasado, le hemos dicho que nosotros nos encargaremos pero...

—Dipper, no tienes que ser tan comprensivo con él—le interrumpió Stanley—. Stanford debió destruirlos en cuanto supimos que era peligroso ¿recuerdas lo que pasó por abrir la ventana a otra dimensión? ¿O acaso olvidaste a Phil?

La imagen del demonio de ojos y cabellos rojos invadió la mente del guardián de traje azul, el cual frunció el ceño y apretó los puños con cierta rabia. Aquellos diarios habían generado muchos problemas, habían sido creados por el guardián de la noche y la luna, claro que Stanford Pines no los había creado por maldad ni mucho menos, los había hecho con tal de registrar conocimientos y prestárselos al humano que -según el profeta- sería el nuevo guardián.

Siguiendo tal profecía, Ford había escrito toda aquella información con tal de facilitar y ayudar al humano que sería un guardián con tal de que comprendiera mejor su misión, pero los diarios juntos contenían tanto poder que incluso abrió ventanas a otras dimensiones paralelas, una de ellas era a un pueblo igual a Zero Gravity pero en esa realidad habitaba un demonio muy peligroso el cual estaba dispuesto a destruirlo todo, Dipper había logrado detenerlo y cerrar las aperturas que los diarios habían creado, volviéndolas puertas ocultas en todo el pueblo que solo podían abrirse teniendo los tres diarios.

—No es del todo su culpa, lo que debimos hacer fue aislarlos en nuestra propia dimensión no en Zero Gravity, así como hicimos con el diario 1, si lo hubiéramos hecho Gideon no lo hubiese encontrado…

—Si pero la profecía también decía que el humano debía encontrar al menos uno de ellos, solo queríamos encontrarlo y no pensamos en las consecuencias de ello—Mabel apoyó su mano en la de su hermano, apretándola un poco—. Tal vez uno de los Cipher sea…

—No—negó Dipper de inmediato—. En otras dimensiones, ese apellido está ligado a la maldad y a los demonios, lo que debemos hacer es recuperar los diarios y aislarlos todos, tal vez Fiddleford se equivocó, no esperamos un nuevo compañero tal vez hablaba de un demonio…

—Dipper pero ellos están…

—Vamos a ayudarlos Mabel, no te preocupes por eso, los ayudaremos a darse cuenta que no tienen que vengarse de nadie, solo deben seguir sus vidas—sonrió a su hermana con suavidad—. Pero ninguno de ellos está destinado a ser un guardián, si lo fuese, sus futuros no se verían tan oscuros…

—Ustedes tienen trabajos muy complicados ¿en serio solo van a vigilarlos y a descuidar a los demás mortales? —cuestionó Stan mientras caminaban por aquel lugar lleno de pasillos, podría decirse que era una especie de mansión extra dimensional.

—Para nada, Candy y Grenda me ayudan con mi trabajo—respondió sonriente la guardiana.

—Lo cual no es muy bueno en realidad—murmuraron ambos hombres muy bajo, Mabel solo sonreía feliz de sus "caballeros", un par de cuervos que había rescatado de ser asesinados y las convirtió en sus leales guerreras, aunque según los demás guardianes no era más que una excusa para tener amigas y no la culpaban, Pacifica no era muy amigable y Wendy era más feliz con sus animales.

—Por cierto, iré a verlas—sonrió feliz de la vida antes de alejarse dando saltitos.

—Yo iré a ver a Stanford, nunca se sabe con qué locura saldrá ahora—señaló el guardián del día.

—Yo, creo que solo iré a dar una vuelta—balbuceó el de ojos azules, rascando su nuca mientras se daba media vuelta para buscar otro lugar en aquel enorme sitio.

—Oh claro, salúdame a Wendy entonces. Oh cierto, ella ni siquiera sabrá que estás ahí ¿acoso verdad? —se burlaba el más longevo, haciendo ruborizar al otro en sobremanera.

—¡No es acoso! —exclamó avergonzado—. Ella si sabe que estoy ahí, aunque es más bien porque puede olerme que porque yo me haga de notar…

Algo que no era un secreto para nadie era el enamoramiento que tenía Dipper por el espíritu de la naturaleza, no se le podía culpar del todo, Wendy era hermosa, con sus largos cabellos rojizos y su blanca y final piel, además de esos brillantes ojos ámbar. Dipper se acomodó su gorra y plancho su uniforme con sus manos antes de dirigirse a la zona de naturaleza que había en su mundo. Hizo lo de siempre, se sentó en el tronco de un árbol caído y se dedicó a observar a la mujer, la cual hablaba feliz de la vida con un tigre, después de todo uno de sus dones era el de entender a aquellas criaturas y aunque cualquiera podría asociar eso a una película de princesas Disney, la realidad era algo distinta.

Dipper pudo esquivar el hacha por poco, sabía que Wendy era un poco agresiva y de hecho se guiaba más de sus instintos que de su sentido común, pero era una de las cosas que más le gustaba del espíritu de la naturaleza.

—Hola Wendy—saludó sonriendo leve al verla acercarse.

—Oh Dipper—sonrió al verle, le ayudó a levantarse antes de recuperar su hacha—¿Listo para el entrenamiento de hoy? No pienses que seré tan blanda como la última vez.

—Tu nunca eres blanda—rió un poco mirándola alejarse un metro, en realidad ya no solo se dedicaba a observarla, usando la excusa de que le enseñara a pelear mejor, la visitaba cada que podía solo para luchar y compartir un rato con ella. Desenvainó su espada y se colocó en posición, no necesitaban cruzar demasiadas palabras en realidad.

—Haz mejorado mucho, apuesto a que si tuvieses que luchar contra Phil de nuevo le darías una…—Corduroy se silenció al notar que Dipper se había puesto algo serio—. Lo siento, sé que no es algo de lo que te guste hablar mucho.

—Descuida, no pasa nada es solo que me dio mucha rabia lo que le hacía a ese niño y lo peor es que ese niño era yo, al menos el yo de esa dimensión—se recostó sobre el césped y se dedicó a mirar el cielo nocturno, Wendy se recostó a su lado para mirarle, retirando su curioso sombrero de piel con cuernos y dejarlo junto a la gorra azul del guardián de la mente.

—¿Qué es lo que más te preocupa? ¿Que haya un demonio como él en esta dimensión? —cuestionó mirándole curiosa.

—No lo sé en realidad, tengo la sensación de que es algo más, desde que Gideon sabe cómo utilizar el poder de aquellos amuletos, todo es más difícil y Fiddleford no deja de hablar de un terrible futuro, no me olvido que es un humano pero si tiene el don de la profecía es por algo, muchas cosas se han cumplido tal como las dijo…

Pines sintió las mejillas rojas cuando la chica recostó la cabeza en su pecho, incluso temió que escuchara a su corazón tan acelerado. Con cierto nerviosismo pasó su mano por sus cabellos para acariciarlos, eran tan suaves, incluso sentía que era una fantasía aquello.

—Todo estará bien, eres muy listo y eres fuerte, estoy segura que no permitirás que nada suceda y no olvides que no solo cuentas con Mabel, también cuentas conmigo y con los demás guardianes…

—Menos Pacifica, ella me dejaría morir ahogado—bromeó haciéndola reír.

—Es posible, pero así es ella.

Ambos se quedaron mirando el cielo un rato, era difícil procesar muchas cosas, desde hacía varios años, más de treinta en realidad, esperaban la aparición del dichoso nuevo guardián pero solo había aparecido Gideon, alguien que simplemente no podía serlo con tan horribles sentimientos y tal avaricia por poder. Ahora estaban los gemelos, todos sabían que el apellido Cipher en otras dimensiones se ligaba a los demonios ¿acaso si obtenían más poder esos chicos lo serían? Dipper no quería creer eso, quería creer que podía salvar a esos niños de la oscuridad para que vivieran una vida normal y tranquila, no solo lo creía, sabía que lo haría, los ayudaría y los salvaría de un futuro lleno de tinieblas.

Continuara…

Lamento la demora, he tenido cosas de la universidad que me han ocupado un poco, espero les haya gustado el cap, sé que dije que sería como el capítulo de Turista atrapado pero ñe, me dio pereza así que seguí mis propias ideas, solo hice referencia a los dos primeros capítulos y eso xD Me disculpo por las incongruencias y demás, cualquier duda pueden preguntar. No me resistí al WenDip por que lo amo :'v Bueno eso es todo por ahora, nos leemos pronto 3