El siguiente capítulo sabe mejor escuchando "Glósoli" de Singur Ros.
FINAL
Al salir del edificio Seiya levantó los ojos al cielo, el viento soplaba y los rascacielos daban vueltas a su alrededor. La atestada calle de transeúntes y la inmensa urbe le hicieron sentir más el vacío de la soledad. Seiya se sintió nada, nada más que un punto en la inmensidad.
—¿Qué querías que hiciera? —Dijo Serena con la cabeza baja sentada en el sillón. Titubeaba y jugaba nerviosa con sus manos—. Todo el tiempo estoy aquí sola mientras tú te vas de viaje a las giras.
—Te pedí que vinieras conmigo —dijo Seiya de pie frente a ella, que a pesar de las circunstancias, estaba en calma.
—Sabes que no puedo hacerlo, mis amigas están aquí, son mi familia.
—¿Y qué soy yo para ti?
—Tú, yo no… —Sin saber cómo sincerarse, con la apretada mano en el pecho Serena evadió lo más que pudo su mirada, y por unos segundos calló buscando cómo expresarse, hasta que encontró el valor gestándose en su vientre—. Yo… no te conozco. Estoy esperando un hijo que sabes bien, que no es tuyo. Necesito el divorcio. Lo siento.
Seiya sintió una punzada en el pecho, una incisión que lentamente lo desgarraba por dentro. Él podía haberse alterado, podía haberle gritado y dejarse llevar por la humillante traición pero no lo hizo. La amaba, y recordó sus votos, cuando dijo que la amaría por sobre todas las cosas, todos los días de su vida, por siempre y para siempre, no mentía. La traición no significó nada para él, pero perderla lo era todo, y no lo permitiría, haría lo imposible, aceptaría a su hijo, lucharía por ella, así tuviera que ir incluso a terapia.
—No. Yo lo lamento —dijo firme, y sin un dejo de duda agregó—: no puedo.
Los ojos de Seiya se derramaban en sus mejillas.
—"Si la amas déjala libre", ¿no? —dijo con media sonrisa.
—¡Oye! —Exclamó alguien a su espalda.
Él se volvió hacia la voz.
—Lo arruinaste —dijo Serena a unos metros de él.
Seiya no comprendió y con la manga de su chaqueta se limpió la cara.
—¿Qué quieres? —Preguntó incisivo—. Está hecho, ¿no? Es el final que querías. Ahora, podrán formar una familia.
—No —dijo ella con media sonrisa—. Lo arruinaste.
Con las manos en la cintura, él se giró de un lado a otro sin entender. Serena alzó los papeles.
—¿Ves? Lo arruinaste.
Las firmas en el papel eran una mancha de tinta que se había corrido con las lágrimas.
Con una gran sonrisa Serena lanzó los papeles y corrió a sus brazos fundiéndose con él en un beso. Seiya la rodeó y la abrazó tan fuerte justo como creyó que no volvería a hacerlo.
—¿No te irás? —Preguntó temeroso.
Ella negó y con la mano en su mejilla lo confirmó con otro beso.
—Él… —dijo Seiya.
Serena negó como leyendo su mente.
—Se acabó.
—El bebé será…
—Tuyo.
Con una sonrisa Seiya posó la mejilla en el pecho de Serena y levantándola del suelo, giró con ella en brazos. En medio de la gente que iba y venía, en medio de los enormes edificios quizá ambos seguían siendo un punto, pero serían un punto, juntos.
"Lo que llamamos el principio, a menudo es el final, y finalizar es comenzar. El final es el principio".
T. S. Eliot
NOTA DE AUTOR:
¡Gracias por leer!
