New Chapter!

Estuve editando y arreglando esta historia. Voy a enfocarme más en esto para lograr terminarlo en este año xd

Esto es ahora oficialmente un crossover, mi segundo crossover escrito y primero publicado! Estoy tan emocionada! :'D

Espero les guste esto! :D


Kendall caminaba entre los árboles con un arco en la mano y algunas fechas en su propio estuche puesto en el hombro. Corrió con cuidado entre las ramas y hojas secas del suelo y se acercó más al cuervo que estaba tranquilamente comiendo cerca de una laguna. Se acercó más y más, sacó una flecha y la puso en el arco y apuntó, fijó la mirada y...

-¡Kendall!- abrió los ojos y soltó la flecha haciendo que se clavara en un árbol, el ciervo se asustó y salió corriendo.

Kendall gruñó y se volteó frente hacia su amigo moreno. -¡Carlos!

-¡Lo siento, pero Jo está contactando a unas personas en la radio!- dijo sonriendo.

Kendall gruñó otra vez y volvió a ver hacia atrás, ese ciervo hubiera sido la cena hoy y el desayuno de mañana. Siguió a Carlos y llegaron al campamento en unos pocos minutos. Estaban Katie, Jo, James, Josh, Jefferson y Clayton alrededor de una maleta y encima la vieja radio que Jo había arreglado. Todos escuchaban con atención mientras Jo trabaja se comunicarse con ellos.

-Est... anta... odos nosotros... som...

-¿Hola? ¡¿Hola?! ¡Hey! ¡¿Alguien?!- Jo casi gritó, pero no tal alto, el pequeño hilo de comunicación se perdió. -Seguiré tratando.- le dijo a Kendall.

Él asintió y caminó donde James. -La cena escapó, lo tenía al frente, pero... Carlos llegó.

-No te preocupes, Sophia y Katie cazaron varias ardillas esta mañana.- Kendall tuvo que aguantarse un gruñido y regaño hacia Katie, sabía que no era una niña, al menos no como antes, pero él la seguía viendo así y no podía evitarlo. Tenía que cuidarla, Clayton era muy buena cazadora y cuidaba muy bien a su grupo, tenía que confiar en ella, en las dos.

-¡No me llames Sophia!- gritó Clayton desde la derecha Le recordaba a su hermana gemela que murió a pocas semanas del inicio de todo. Prefería ser llamada ahora Clayton, por su apellido.

El rubio rodó los ojos y se volteó de nuevo hacia su amigo -Estaré cerca. Necesito flechas.- James asintió y Kendall dio la vuelta hacia el bosque.

Él se sentó en su lugar preferido para pensar y a su lado estaba las ramas con las que fabricaba y arreglaba su arma. Agarró una y con un cuchillo que tenía prensado en una bota en caso de peligro, comenzó a darle forma.

Las cosas habían empezado a ser más difíciles cada semana y mes que pasaba. La comida se agotaba, ya no se veían animales, los ríos empezaban a secarse, las armas y balas se gastaban y era el mayor milagro de todos poder encontrar un cartucho o al menos una pistolita. Tenían que planear estrategias y modos para conseguir la mayor cantidad de comida para el grupo, a veces pasaban días sin nada, hasta que encontraban supermercados o casas llenas de caminantes y tenían que luchar con ellos. Habían pedido a William, su líder y salvador, en una guerra con una manada de muertos vivientes en un almacén.

Antes de morir, le había enseñado a su equipo todo lo que sabía, y había hecho a Kendall el segundo al mando bajo cualquier circunstancia. Kendall se convirtió inmediatamente en el líder cuando William murió de forma agonizante por una cortadura increíble en el hombro. Todos estuvieron de acuerdo, incluso Josh, Clayton y Jefferson que estaban con él desde que apenas eran un grupo de amigos y un profesor de física de la universidad. El cargo era muy importante y ellos no se sentían realmente listos, Kendall por otro lado tenía sangre de líder desde que nació.

Habían pasado cinco año y lo que había empezado con un experimento secreto fallido en Washington, poco a poco en esos años, se fue expandiendo. Primero rumores. Llegó a la central de radio y noticias del estado de la capital, el presidente fue bombardeado con preguntas sobre el tema, pero no fijo nada, todos se ponían nerviosos.

La transmisión del presidente se fue corriendo por los estados y el país, alertando a toda América.

En el oeste de Europa también había empezado algo, en un pequeño pueblo cerca de la costa, nadie supo realmente como había empezado, hasta dos meses después. El virus había infectado a los dueños de una gasolinera cerca del lugar de creación, ellos no sabían lo que pasaba en sus interiores, visitaron a su familia en Europa y ahí fue.

El tiempo era difícil, pero al menos no se habían topado con alguna pandilla de malhechores o ladrones. Aunque ya nada era realmente "fuera de la ley", ya no habían reglas y robar, matar, asaltar y todas esas cosas que antes eran ilegales, ahora eran sólo cosas cotidianas y de supervivencia. Conocieron a Jo en una pequeña casa afuera de la cuidad, estaba sola y todo su armamento y comida estaba a punto de agotarse, ella pidió unirse al grupo y Kendall lo pensó por un momento, aceptó por la condición tan mal y vulnerable en que estaba, pero no le quitó la mirada por un tiempo, tenía que protegerte a su familia.

Ella era una mujer fuerte, sabía y atrevida, sin miedo a casi nada. Sabía bastante sobre el asunto de recolección de los frutos que no contenían veneno o alguna sustancia dañina, además, antes de que todo comenzara, ella era asistente de médico y eso era como ganar un millón de dólares en ese entonces cuando había civilización y leyes. Pero sí que era buena, había curado a Carlos de una gripe fatal y hacía buenos "juegos" con vitaminas para tener a su equipo sano.

Era sólo cuestión de tiempo para que Kendall y Jo se hicieran grandes amigos y aliados.

El rubio dejó en el suelo otra fecha junto al pequeño montón que tenía ya, escuchó pasos acercarse y entró a la defensiva, se levantó rápido, preparó su arma y buscó algún movimiento entre los árboles y arbustos. Escuchó un gruñido y volteó velozmente hacia atrás, dos caminantes se acercaban. Apuntó y dejó soltarlo, al primero le dio en la cabeza haciéndolo caer, agarró otra flecha y le disparó al otro. Caminó lentamente hacia ellos para quitarles su fabricación de la cabeza y buscar si tenían alguna cosa útil, halló fósforos y cigarrillos.

Sonrió y levantó la mirada cuando oyó más pasos. Su corazón empezó a latir rápido y apretó la mandíbula. -Maldición.- una manada de caminantes se acercaban, más de una docena. Agarró las cosas de los cadáveres bajo su nariz y recogió todas las flechas que podía del suelo y corrió lo más silenciosamente al campamento. -¡Hey, todos!- dejaron sus cosas y lo volvieron a ver. James se levantó preocupado hacia su amigo. -Unos caminantes se acercan, son bastantes, podemos con ellos, pero no estamos en condiciones de gastar armas. Tenemos que irnos.

-Jefferson y yo habíamos encontrado unos en la mañana cerca de acá, los matamos. Te íbamos a decir antes, pero fuiste a cazar.- dijo Carlos.

-Está bien, no es tu culpa.- se acercó a James y Jo. -Tenemos que irnos ahora, se están acercando cada vez más.- asintieron. -Carlos, prepara la camioneta. Josh, ayuda a Katie y James a empacar las cosas. Jo, vigila el perímetro por si vienen más de otro lado. Jefferson, ven conmigo a matar lo que se acerquen.- todos empezaron a hacer sus labores y cuando todo estuvo listo. Subieron al vehículo y arrancaron.

-La entrada a Atlanta está a dos kilómetros y medio.- dijo Josh mientras miraba el mapa.

-No hay muchos lugares donde quedarnos por acá, Kendall.- dijo Carlos sin quitar la vista del camino. -Solo lugares al aire libre, demaciado visible.

-A un kilómetro hay una gasolinera.- afirmó Katie buscando también en el mapa.

-Va a anochecer rápido - anunció James. Volteó a ver a Kendall y lo encontró con un gesto pensativo, analizando todas las probabilidades. -¿Creen que esa gente de la radio estaba en problemas?

-No volví a escuchar sus voces o alguna señal.- dijo Jo.

-Podemos ir a Atlanta.- dijo Jefferson quién permaneció en silencio un tiempo. -Viví ahí toda mi infancia y conozco bien el lugar. Ahí un buen punto para formar un campamento... al menos uno bueno que resista algunos días o semanas. Luego podemos encontrar o arreglar uno mejor. ¿Qué dices, Kendall?- se voltearon hacia él, pero parecía que no escuchó nada.

-¿Kendall?- habló James.

-¿Hmm? Oh, sí. Pienso que deberíamos ir a este lugar que queda a dos kilómetros, buscar alguna cabaña o casa... y quedarnos por la noche. Hallaremos uno mejor en la mañana, también tenemos que buscar armas y comida.

Todos asintieron y miraron a la carretera. La camioneta iba en silencio, todos pensado en lo que podrían encontrar en Atlanta. Pensando en cómo estarían las cosas. ¿Abrían muchos caminantes? ¿Algunas personas vivas? ¿Personas malas o buenas? ¿Algún campamento? ¿Algún lugar para buscar lo necesario? ¿Qué tan abandonado estaría? Habían escuchado hace unos meses que la mayoría de personas ahí habían sido evacuadas y trasladadas a una zona segura en alguna isla, pero hubieron personas que no lograron encontrar a tiempo el camino. Entonces la cuidad estaría infestada de caminantes, tal vez más o menos que lo que tenían en menta. La última batalla que tuvieron contra un número gigante de caminantes fue cuando murió William, y fue su pérdida más grande. No sabían si estaban listos para algo tan importante y peligro como lo sería la cuidad repleta de muertos vivientes, pero no tenían opción ahora.