Texas.

Dos semanas después del inicio.

El nuevo negocio que abrió su padre hacía dos meses había ganado mucho éxito y fama en poco tiempo, tan sólo en dos semanas habían conseguido un gran número de clientes y grandes ganancias. ¡Era asombroso! Un nuevo mini parque acuático para ahogar el destructor calor de Texas.

A Logan Mitchell no le importaba que sus compañeros y chicos más populares del lugar lo vieran trabajar ahí. Era el negocio de su padre y estaba teniendo muchísimo éxito, y no era nada malo. Era más bien divertido. Era un salvavidas y el hombre donde se le pregunta cualquier duda.

–¿Dónde está el baño?

–¿Cuánto mide esta piscina?

–¿Dónde puedo conseguir bocadillos?

–¿Algún lugar para tomar el sol?

Era lo típico por un tiempo, luego las personas de tanto ir todo el tiempo, se aprendieron el lugar de memoria y ellos mismos les dicen a sus amigos.

A su grupo de amigos del colegio les gustaba ir después de las clases a la atracción del papá de Logan para que él les diera algunas clases extras y les explicara algunos temas que no lograron entender en clases. El papá de Logan siempre quiso ser profesor, amaba todo lo que abarcaba la ciencias. Le encantaba más que nada física, química y biología. Hacía experimentos caseros con sus plantas y demás en su tiempo libre, en la comodidad de su oficina en casa.

Logan sonrió hacia su mejor amigo Patrick y volvió a prestar atención a su papá. Cambió la página de su cuaderno y siguió escribiendo lo que había en la pizarra. Vio por la ventana un momento a las personas que corrían y se tiraban a la piscina honda, salían nadando y riendo con sus amigos y familia. Logan sonrió y sintió que alguien se movía a su lado, se volteó y vio a Patrick levantándose.

–¿Qué haces?

–Uhm, voy al baño. Ya vengo.– dijo y caminó a la puerta. Logan asintió y lo vio irse.

Cinco minutos después su papá les había dado un descanso para nadar o comer. Patrick no había vuelto y Logan empezaba a preocuparse, pero no tenía que hacerlo. Probablemente su amigo estaba mal del estómago o se había topado con alguna chica o... algo así. No lo creía, pero tenía qué.

Se levantó de su asintiendo y vio a Camille y Mark cerca de la piscina grabando a unos chicos mientras hacían una competencia, caminó hacia ellos y rió con sus risas. Vio a todas las demás personas disfrutando de su día con las personas que quieres. Niños, niñas, chicos, chicas... Parecía que iba a ser un día bastante tranquilo, casi aburrido. Y estaba bien para él, faltaban dos horas y media pata cerrar, después podría cenar, dormir un rato y levantarse temprano para su examen de biología de mañana.

–¿Por qué no habrá venido Patrick?– se preguntó.

Unas personas venían corriendo hacia él, parecían asustadas. Sacó su silbato del bolsillo del pantalón y llamó la atención de algunos, unos bajaron la velocidad, otros se detuvieron, pero la mayoría seguía corriendo. Frunció el ceño y decidió ir al lugar de donde venían corriendo todos.

–¡Hey, Logan!– su papá lo agarró del hombro y lo paró. –Ve a la casarodante de emergencia.

–¿Qué?

–Vamos, hijo. Dile a tus amigos que también vaya.– dijo rápido.

–¿Qué? ¿Por qué?

–Solo haz caso.

–Pero las personas...

–Yo me encargo de ellos, ¡ve rápido!

–Papá...

–¡Rápido!

Su papá lo empujo y Logan no tuvo de otra que hace caso. Caminó confundido por los senderos del parque, llegó a la pequeña aula y vio a Camille, las Jeniffers, el chico de la guitarra y Lucy en unas mesas viendo videos en el celular de Camille. Logan se acercó y tocó el hombro de Camille.

–Hey, Loges.

–Hey. Chicos, mi papá dijo vayamos a la casar rodante de atrás.

En un abrir y cerrar de ojos las cosas cambian, ¿saben? Antes Logan solía ser un niño con déficit de atención y ahora era el chico más inteligente de la escuela. Antes él solía ser un chico con un grupo de amigos normal y una historia que no quería hablar con nadie, él siempre fue reservando. Algunas cosas cambian, otras... no tanto.

Logan pasó por el umbral de la puerta y vio como todas las personas corrían y gritaban, había sangre por todo el suelo y se oían los llantos ahogados de los que caían a las piscinas y se hundían. Parpadeó y vio a un hombre con apariencia de muerto morder el brazo de una mujer. ¿Qué clase de hombre hace eso? ¡Le arrancó el pedazo de carne y se lo comía como si fuera algo normal!

Sintió que alguien lo sujetó de los hombres y lo jaló, se volteó rápidamente y vio que era una chica que intentaban morderle la cara, ella estaba igual que el hombre. Logan la empujó, pero ella se acercó con intenciones de arrancarle también un pedazo de carne. ¿Qué demonios estaban pasando? Vio unos brazos lanzándole una silla a la chica dejándola tirada en el suelo, su cara estaba desfigurada, pero seguía gruñendo. ¡Estaba literalmente con el rostro quebrado y ensangrentado!

–¡Vamos!– su fue papá el que golpeó a la chica. Lo tomó de la muñeca y lo jaló. –¡Te dije que fueras al camper!

–¡¿Qué diablos está pasando?!– gritó mientras corría entre la gente, esquivando a todos y lo que fueran esas cosas. Estaba convencido de que no eran humanos.

Cuando llegado a la caravana todos los demás estaban ahí, tan asustados y confundidos como Logan. Camille apenas lo vio, lo abrazó, el respondió y calmó su respiración.

–Señor Mitchell, ¿qué está pasando ahí afuera?– preguntó Lucy mientras veía como el hombre cerraba la puerta y se movía a la parte del conductor.

–La infección llegó más rápido de lo que pensé...– murmuró.

Logan se separó de su amiga y caminó hacia el asiento de adelante. –¿Qué infección? ¿Qué está pasando? ¿Dónde vamos?

–Hijo, será mejor que tus amigos y tú se pongan cómodos, esto se va a poner demasiado fuerte.

–¿Vamos a casa de Camille?

–No. No tenemos un lugar seguro, sólo aquí. Vamos a buscar o hacer uno. Necesito que pongas atención a lo que te voy a decir.

El moreno se movió en su lugar y tragó saliva, miró atrás y vio a sus amigos sentados en el suelo uno junto al otro pensando en lo que estaba pensando. –¿Qué son? ¿Qué son esas cosas?

–Son personas infectadas,– dijo sin quitar la vista de la carretera. –aunque no creo que sean personas. Yo les llamo muertos vivientes, pero muertos para abreviar.– Logan lo miró un momento –Ellos están muertos, pero sus funciones vitales siguen vivas, mejor dicho, sólo una función vital, ellos sólo comen.– su hijo lo miró como si estuviera loco –Ellos no "mueren" si no les das en la cabeza y le atraviesas el cerebro, no les importa nada, sólo comer, y si llegan a morderte o rasguñarte, ten por seguro que tienes menos de veinticuatro horas antes de convertirte en uno de ellos.

–Entonces...– Logan suspiró y miró sus manos mientras su cabeza hacía todo lo posible por pensar y razonar en una respuesta lógica y concreta, pero sonaba cada vez más absurdo cuando lo repetía. –No entiendo.

–No te presiones, no intentes quebrarte la cabeza en algo tan simple y... raro.– te lo explicaré todo mejor. Te enseñaré a como enfrentarte a ellos, como lugar y sobrevivir, te enseñaré todo lo que he estado estudiando y aprendiendo para que estés a salvo...

Logan miró atrás y vio a sus amigos todavía en el suelo y hablando en voz baja sobre lo que estuviera pasando afuera, veía preocupación y miedo en sus ojos, sólo eran chicos a mitad de la preparatoria. Con sueños y esperanzas de un futuro mejor, con metas que alcanzar. Con risas y momento que compartir. Ellos no eran niños, pero eran jóvenes y la juventud era la etapa más hermosa para experimentar y descubrir como es la vida y como funciona realmente, cometer errores y morir de risa y vergüenza con ellos. Adiós a todo a lo que tenían en mente.

–Tienes que protegerlos.

–Yo...

–Ahora son familia, somos familia. Y tenemos que estar lo más juntos posible, ayudarnos y apoyarnos. Tenemos que sobrevivir y salir adelante.

Se recostó en el asiento y suspiró. –Intento entender, pero... todo pasó tan rápido. Me duele la cabeza.

–Duerme un poco. Te avisaré cuando lleguemos.

–¿Dónde vamos?

–¿Recuerdas aquel lugar donde solíamos acampar con tu mamá antes?

–Sí.

–Bueno es ahí. Encontré un lugar bastante seguro y oculto para estar, tenemos comida y armas.

–¿Armas? ¿Para qué necesitamos armas?

–Estas cosas no se matan tan fácilmente cuando hay una docena o más.

Logan asintió y se acomodó mejor en su lugar. –Va a ser una larga noche.