N/A: En la mañana me quedé dormida, y desperté casi a las una de la tarde con tragedia. Pero igual alcancé a idear algo durante el día, ¡yey! El prompt que escogí para el día de hoy es cosplay.
Día 2: Hazlo tú también.
[Cosplay]
—No te vayas a mover, Saeran, que no quiero lastimarte con la aguja.
El aludido soltó un resoplido, pero decidió hacer caso por su bien. Incluso comenzó a respirar con cautela con tal de no expandir demasiado su pecho y alterar la concentración de Yoosung, ya que este no parecía ser precisamente un experto en el arte de coser. Achicaba demasiado los ojos, acortaba mucho la distancia entre el género y su nariz y se mordía la lengua ante cada puntada que realizaba. Incluso el pelirrojo creía verle tiritar la mano. Si terminar un traje requería de tanto trabajo y dedicación, ¿por qué no simplemente lo había mandado a hacer? Ah, claro, el dinero. Yoosung vivía cómodo gracias a la mesada que le mandaban sus padres, pero no le quedaba un remanente demasiado extenso como para despilfarrar a su antojo. Pero entonces, ¿por qué estaba tan decidido en querer hacer un cosplay como a dé lugar en la próxima convención que ocurriría en su ciudad dentro de dos días?
Y sobre todo, ¿por qué él también tenía disfrazarse? Era cierto que estaba aprendiendo a jugar LOLOL dado a que su novio se emocionaba bastante cuando tenía la oportunidad de enseñarle y a él le gustaba darle el gusto con tal de ver la alegría transmitirse en sus ojos, pero había una gran diferencia entre disfrutarlo como pasatiempo a tener que caracterizarse como un personaje al cual aún no reconocía totalmente.
Saeran titubeó. La aguja seguía pasándole una y otra vez cerca del pecho cosiéndole un borde plateado a su capa de mago azul. Pensó que dirigirle la palabra a su pareja podría significar un pinchazo, pero aun así no pudo evitar querer hallar la respuesta.
—Yoosung…
—¿Hmm? —el chico había colocado la aguja entre sus labios y tanteaba la mesa cercana en busca de una tijera. Al parecer había terminado de coser la tela por lo que el peligro había decrecido, Saeran podía seguir respirando normalmente. Yoosung cortó el hilo, arregló algunos pliegues y alzó la cabeza expectante—: ¿Qué sucede?
—¿Por qué te empeñas tanto en esto?
—Mi traje ya está listo —contestó sin meditarlo mucho, señalado hacia una de las sillas ubicadas tras su espalda. En ella descansaba una capa que usaban los magos en LOLOL, bastante parecida a la que le estaba preparando a su novio pero de un brillante color rojo y bordes dorados. Inclusive, recargado sobre la mesa, había un cetro simulando madera hecho con papel de diario y cola fría—, así que puedo concentrarme totalmente en el tuyo.
—No es eso a lo que me refería —continuó el pelirrojo mientras observaba como Yoosung le colocaba un broche redondo y celeste uniendo la tela a la altura de sus clavículas—. ¿Por qué me estás haciendo un traje a mí?
—¿No querías acompañarme?
—Sí, pero tú puedes hacer cosplay si quieres. Mi idea era acompañarte de civil, usando, ya sabes, mi ropa.
—¡Pero si vamos los dos disfrazados será mucho más entretenido! ¡Seríamos un team-pareja! —respondió el rubio colocándole la capucha a Saeran y apreciando orgulloso el resultado. Para nunca antes haber cosido en su vida, los dos trajes que había preparado le habían quedado bastante decentes. Por lo menos no se notaban las malas costuras, y el color azul marino que había escogido favorecía bastante a Saeran—. Además, te ves… bien usando eso —murmuró avergonzado—. ¡Y podremos tomarnos un montón de fotos juntos!
Saeran soltó un suspiro, luchar contra la sonrisa radiante de su pareja era una batalla ya perdida. Desde hace días que había visto a Yoosung pulular de un lado a otro con bastante excitación buscando materiales y géneros que le pudieran servir, su tema de conversación dentro del chat se había reducido casi a lo ansioso que estaba para que se llevara a cabo la convención e incluso de tanto que la mencionaba terminó entusiasmando a Saeyoung, quien incluso dijo que iría vestido de «codename: Hermana Seven Zero Seven» y posteaba sus fotos vestido con un traje de monja. Desde donde se miraba era algo terrible, y lógicamente no iría con ellos. Ni muerto, esta era una cita de sólo ellos dos.
De todas formas, no quería decepcionar a Yoosung. Sentía que al negarse estaba despreciando su esfuerzo y, si tenía que ser sincero, llevar la capa puesta no era tan malo que digamos. La diadema y el cetro sí, pero si los ponía en la balanza, pasar de ello por un día contra menospreciar las ojeras de Yoosung por trasnochar mientras trabajaba feliz de la vida era lógico cuál sería su elección. Y si con eso lograba entender aún más los gustos de su pareja no tendría por qué estar en contra.
—Está bien, está bien —murmuró con simpleza—. Usaré esto.
—Por lo mismo eres el mejor —sonrió Yoosung.
Saeran frunció los labios y acortó el cuello, intentando ocultar la nariz entre la tela azulada detrás del broche pero no lo logró. Para tratar de pasar el bochorno, aclaró su garganta y prosiguió con el tema pero tomándolo desde otro punto.
—Y… ¿no debería haber usado otro tipo de traje entonces? No tengo nada contra el mago, pero en LOLOL hay otras castas, ¿verdad? ¿Por qué decidiste tener que ir iguales? Incluso al principio creí que irías de armadura.
Yoosung, quien ahora estaba ordenando un poco el desastre de hilos de colores y agujas de varios tamaños que había dejado sobre la mesa, se detuvo por un instante al terminar de escuchar a su novio. Se llevó una mano a la nuca y comenzó a rascársela, soltando una carcajada nerviosa.
—Ah, eso. Podrías tener razón, pero… —desvió la mirada sonrojado—. Hacer la armadura era muy difícil, y la verdad es que siempre había querido hacer un matching contigo. Aunque fuese haciendo cosplay.
—¿Matching?
—Vestirnos iguales. Co-como pareja.
—Ah, ya veo.
Maldición, Yoosung era muy injusto. Era cierto que ambos eran unos inexpertos en tema de estar en pareja —Saeran porque nunca le había interesado hasta conocerlo a él, Yoosung porque sus intentos y peticiones no habían resultado aunque ahora agradecía haber fallado rotundamente hasta haberse topado con el menor de los Choi—, pero era como si el rubio fuese un experto en decir cursis en los momentos indicados, encontrando a Saeran con la guardia baja y acrecentando su efecto. Es por eso que prefirió no responderle, y sólo alzó una de sus manos para acariciarle la cabeza, pasearse por sus mejillas, bajar por su cuello. Sentir sus labios sobre los suyos.
Después de separarse, Yoosung se llevó una mano a la barbilla con aire pensativo. El pelirrojo le observó interrogante al notar su expresión, pero el chico sólo sonrió de nueva cuenta y retrocedió un par de pasos para darle la espalda.
—Saeran, espérame aquí un momento.
—¿Adónde vas?
—A ninguna parte. Me pondré la capa —respondió entretanto caminaba hacia la silla y la tomaba entre sus manos, para luego pasársela por los hombros. Enseguida, se colocó el broche morado al centro de su pecho y la diadema sobre la cabeza, agarrando incluso la que correspondía a Saeran—. Aprovechando que tenemos casi todo listo, quiero enviarle una foto de los dos a los demás.
Saeran no alcanzó ni a opinar cuando Yoosung llegó a su lado y colocó la joya sobre su frente antes de volver a ponerle la capucha. Se arrimó a un costado de su pareja juntando los hombros y estiró el brazo con su celular en la mano, listo para tomarse una fotografía. Sonrió y con sus dedos libres realizó un signo de paz.
—¡Voy a tomarla! ¡Di cheese!
El pelirrojo no murmuró nada y ni siquiera salió sonriente en la foto por sentirse avergonzado ante la rapidez en que había ocurrido todo, pero a Yoosung no pareció importarle. A su juicio los dos salían perfectos y la envío directamente al chat del RFA, atento a cualquier reacción que manifestaran el resto de los integrantes.
—¡A todos les gustó! —comentó a los pocos minutos—. Zen dice que una muy buena fotografía y nos desea mucha suerte en la convención, al igual que Jumin y Jaehee. ¡Y Saeyoung dice que está llorando por la hermosura que desprende su hermanito vestido así!
El pelirrojo menor chasqueó la lengua ante eso último, pero aun así se acercó a su novio por detrás y colocó su barbilla en su hombro. Así podía apreciar por sí mismo los mensajes, y de paso, ver la fotografía. Ya entraría al chatroom y aprovecharía de descargarla en su celular.
La verdad es que durante la convención Saeran seguía pensando en que no le encontraba la gracia en disfrazarse de personajes inexistentes en el mundo real, aunque admitía que ver a gente con cosplays geniales le resultaba asombroso. Pero tampoco le importaría tragarse una tarde entera llevando una capa de mago a juego, una armadura o lo que fuera si con eso era capaz de observar la emoción en las facciones aniñadas del chico rubio. Yoosung le mostraba contento las cientos de fotografías que había tomado, Saeran sólo se fijaba en la sonrisa que el muchacho dibujaba en cada una de ellas. Mientras no le pidiera repetir la experiencia al año siguiente-
—¡Esto estuvo increíble, Saeran! ¡Volvamos a hacerlo el próximo año pero con otros personajes!
Supuso que ya no le quedaba de otra.
