-Muy bien chicos, ya les dije todo muy claro, ni un día más ni una hoja menos ¿De acuerdo?.-

-Si señor Garrison…-

Contestaron con desgano los alumnos del salón 8-B; resulta que el señor Garrison como era tradición en 8vo grado había dado a los chicos un huevo para incubar, lo nuevo de esta modalidad que como experiencia de años anteriores y para evitar tiempo de ocio fue él quien designó las parejas, si, era en parejas y por sorteo, cada chico de la fila A saco un papel con un nombre de los chicos de la fila B. Firkle fue el último en levantarse pues era el que se sentaba siempre al final del salón, y maldita sea que estaba encabronado pues extrañamente asistía a clases y justamente tenía que ir ese día que dieron el maldito trabajo.

Miró a algunas de las chicas que murmuraban en un tono no muy amistoso, el las ignoró pero no pudo evitar oír un nombre, en ese momento se dio cuenta de qué se trataba todo el barullo, era Ike Broflovski el único de la fila B que no había sido sacado aun, lo que significaba que el siguiente papel tenía escrito su nombre. Al llegar frente al escritorio del señor Garrison éste lo miró con aire severo y mientras sacaba el papel le dijo digo entre dientes "Ojalá aportes en el trabajo Thomasson…" al parecer el profesor también se había dado cuenta de la situación.

Era por eso que algunas de las estúpidas sufrían por perder la oportunidad de trabajar con el otro estúpido conformista, pensaba Firkle apunto de mandar todo al carajo.
El pelinegro siseó al darse cuenta que efectivamente era el nombre del menor de los Broflovski que estaba escrito, arrugó el papel y miró al fondo del salón donde estaba vacío el puesto de Ike, generalmente no era del tipo de chicos que faltaba a clases por lo que debió ser algo realmente importante, cosa que Firkle agradecía pues no dudaba que su compañero quisiera arreglar de inmediato una cita para coordinar la tarea, era un nerd encubierto.

A Firkle le pesaba tanto la situación porque ya hasta el momento había repetido ese curso dos veces y a esas alturas del año ya llevaba tres ramos reprobados, otra vez. Lo único que deseaba era terminar la maldita preparatoria para por fin hacer nada pero le estaba costando mucho.

Faltó dos días seguidos luego de eso, estaba superando el hecho de ese último acontecimiento y esperando que Ike buscara alguna otra pareja para hacer el trabajo, ya se las arreglaría él para presentar el proyecto; pero Ike tenía otros planes.

Se fue atrás del gimnasio a fumar como de costumbre al sonar el timbre de entrada, luego de eso iba por un café y luego a al salón de clases.
Como siempre nadie lo miró, nadie lo saludó y el maestro ni siquiera se tomaba la molestia de regañarlo por entrar con un vaso de café en las manos.

Se sentó en su habitual puesto y puso su vaso en el pupitre mientras acomodaba su bolso, cuando tomó su vaso se dio cuenta que habían nuevas groserías escritas sobre el pupitre pero ésta vez de forma mucho más agresiva y con buena ortografía.

"Muérete marica" "Apestas a cementerio, cadáver" "Eres un marica que no se sabe maquillar" "Hasta mi hermana de primaria tiene mejor estilo" "Busca una novia y deja a Ike puto marica" "Te odio" "Te detesto" "borracho" "apestas a marihuana"….

Podría completar a hoja sin terminar de describir todos los insultos que ahí habían, unos más antiguos y otros nuevos, ahora alcanzaban la pared y sumado a ello varios dibujos que mostraban la figura de Firkle colgando del cuello, desnudo con la piel y pene cortados sujetando un letrero que dice "Mírenme sufrir" entre otros, como hecho paradójico aquel dibujo le gustaba mucho a Firkle, excepto lo de la escritura, él le daba una connotación romántica a ello y se calmaba, lograba hacerlo… le encantaba ese género literario e incluso él mismo con frecuencia dibujaba "flores", así era como le llamaba a las criaturas desangradas y rodeadas de espinas y pétalos de rosa o ahorcadas para él era fascinante ese género.

Se encontraba inmerso mirando aquel dibujo que no notó la presencia que se le acercaba. Ike Boflovski llegó hasta su pupitre y solo cuando tomó la silla de enfrente levantó la cabeza pero este ya lo miraba de frente con los ojos muy abiertos y una sonrisa que provocaba náuseas.

-…¿Qué?...-
Fue lo que le dijo Firkle con su habitual voz catatónica, pero apenas dijo las palabras recordó el trabajo y no necesitó respuesta, sin embargo Ike se las dio ignorando que el otro chico ya sabía el motivo de su presencia ahí.

-Hola…-

Firkle rodó los ojos por a obvia pausa que más que claro era porque no sabía su nombre.

-Firkle…- Le ayudó el gótico.

Ho claro, Firkle, hola. Bueno, esto… me preguntaba cuándo podríamos coordinar para ya sabes, el trabajo que nos dio Garrison…-

El otro chico estaba un poco desconfiando, ¿esto era en serio, Ike perfecto Broflovski planeaba hacer una tarea con él?... no terminaba de creerlo, aunque seguía un poco incómodo por el hecho de que ni siquiera se había tomado la molestia de preguntar su nombre y planeaba presentar un proyecto con el chico de peor reputación de la clase.

Este le cortó a mitad de su diálogo pues era una cuestión obvia, él chico no quería hacer pareja con ese chico en nada, nunca querría hacerlo, prefería sacar 0 en el puto experimento pero definitivamente no haría esa mierda con nadie y menos con él… no haría pasar malos ratos u obligar a nadie.

-No…-

Ike dejó de hablar con el "no" de Firkle, entonces le miró con un gesto confundido.

-¿Qué?...-

Firkle medio echó su cuerpo en el pupitre tratando inconscientemente de cubrir las groserías.

-Dije "No" Broflovski, busca alguien más para hacerlo, yo no haré una mierda…-

El otro chico quedó boquiabierto observando al otro como le daba un sorbo su café de forma despreocupada, volteó a ver a Garrison y movió la silla un poco hacia el lado.

-¡Hey! Si te ve bebiendo café en el salón te va a regañar…-

Le dijo el Broflovski con voz silenciosamente escandalizada.

-Tsh...-

El otro hizo un espaviento y se enfocó otra vez en el punto.

-Como sea, tú eres mi pareja Firkle, el trabajo me corresponde hacerlo contigo, no quiero otra persona-

Tajó el pelinegro más alto y se levantó de la silla. El otro levantó un poco la mirada hacia la enorme presencia que se erguía en frente, no tenía un atisbo de duda, de lástima o enojo… en su lugar encontró una sonrisa idiota que… no pegaba nada con el resto de su enorme cuerpo, acto seguido estiró su mano y de forma confianzuda le revolvió levemente el mechón de cabello que caía sobre su ojo.

-Te veo a la salida…-

El chico sintió tanta rabia que se quedó inmóvil por varios minutos antes de mover algún músculo otra vez, cuando tenía esos repentinos ataques de ira lo mejor era autoinmovilizarse para no hacer alguna estupidez.

Ike se había ido a sentar pero Firkle no volvió a dirigirle la mirada, estaba indignado de la forma casi amistosa que lo trataba ese chico con el que jamás había cruzado una palabra, y si mal no había entendido ni siquiera sabía su nombre, para Firkle era algo tremendamente molesto relacionarse con conformistas y mucho más si era uno que tenía una enorme "C" de conformista pegada en su frente, porque si, Ike Broflovski era de los chicos más populares de la escuela, incluso de grados mucho mayores, era algo así como "El de la clase 8-B" el típico alumno ejemplar con buenas calificaciones por lo tanto excelente promedio que toda la escuela conoce, uno de los mejores de todos los cursos de 8vo grado, y gracias a él el equipo de Rugby había llegado a las nacionales ese año, era un excelente jugador, también hacía basquetball pero sin duda el rugby era lo suyo.

Se le conocía una que otra novia de vez en cuando, pero con una fila de admiradoras que podría dar la vuelta a la manzana de la escuela.

Ese era Ike Broflovski, y Firkle lo conocía bien pues era un "emblema" de los conformistas después de Kyle Broflovski y sus populares amiguitos los cuales siempre terminaban montando un kilombo pero todos se reían y celebraban sus idioteces.

El hermano mayor que se había graduado hacía ya unos años con su grupito pero dejó el apellido muy bien puesto y Ike seguía con el legado de alumno modelo, por el mismo motivo cuando Firkle supo que el trabajo sería con él se le envejeció el hígado.

Los góticos más antiguos que habían cursado con el mayor de los Broflovski habían vivido lo que ahora Firkle vivía con el hermano menor, si, todo ese asunto se le hacía tan interesante como tomar sol en una playa de Hawai, una mierda.

Ese día se fue al refugio como siempre, cuando casi llegaba de forma fugaz recordó que Broflovski había quedado con el después de clases, pero qué va, él ni siquiera estuvo de acuerdo así que le valió una madre y entró siendo esperado por sus amigos, los otros chicos góticos.

Eran casi las tres cuando llegó y los chicos se preparaban para salir, todos odiaban la hora entre las cuatro y las seis porque el lugar se llenaba del insistente y caluroso sol que hacía sudar y ponía de mal humor a los enlutados amigos, todos iban a sus casas a comer, a dormir, solo a echarse ¿quién sabe?.

Se acercó a Enrietta quien cogía un quitasol completamente negro con blondas negras en las orillas, distrajo su vista en ello unos momentos, le atraían todas aquellas cosas negras, hermosas y muy decoradas… le recordaban a su madre.

-Hola…- le saludó la chica acercándose a él y besando su frente.

-Hola…- Respondió secamente Firkle, tal vez porque presentía lo siguiente...

-…¿Ya te vas?...-

Enrietta le apuntó a una distancia prudente con el paraguas y lo abrió, luego lo giró lentamente causando un efecto de hipnosis en el pequeño gótico.

-¿Te gusta, verdad?- Henrietta Ignoro la pregunta directa del chico.

Firkle asintió y estiró su brazo para tocar suavemente un borde de la blonda transparente.

-Volveré más tarde ¿Quieres que te traiga algo en especial?-

-Una manzana, tal vez…-

-Está bien, ¿nada más?-

-No-

La voluptuosa chica le extendió un par de cigarrillos y Firkle los recibió encendiendo uno al instante, por lo que la chica le entregó otro reponiendo el que acababa de encender.

-Te veo luego-
No se escuchó otra palabra de los labios de Firkle.

Habían pasado tantos años, había vivido mucho incluyendo la experiencia con su padre, el incendio en 4to grado, la mutilación de uno de los góticos por la pandilla de vampiros y la muerte de otro por la mismas personas, muchas mierdas que los chicos no viven en su día a día, pero podía vivir con eso sin sentir ni el más mínimo remordimiento o preocupación, sin embargo estar solo lo dejaba en un estado irreal un estado en el que no sabía si estaba vivo o había muerto, había deseado morir tantas veces que en soledad no sabía del pasado ni futuro, se perdía en el tiempo y no podía despertar de ese estado a menos que alguien lo sacara.

Generalmente era Henrietta quien sacaba a Firkle de sus estados "cósmicos" así habían decidido llamarle los góticos al estado de Firkle cuando estaba jodido, a Henrietta le preocupaba dejarlo solo pero no es como si realmente fuera a pasarle algo, una vez lo dejaron en ese estado unas seis horas hasta que la chica decidió traerlo porque necesitaba comer, mentiras pues temía que algo peor pudiera pasarle si seguía en ese estado.

No podría decirse que estaba dormido, porque respondía a las preguntas, a veces pensaba en voz alta de forma lúcida, sabía quiénes eran cada uno de los chicos, cual era ese lugar, quien era él… pero no sabía la fecha, el año… el día, no sabía ubicar en una línea de tiempo la situación misma en la que se encontraba, si había ido a la escuela ayer, hoy o debía ir mañana…

¿Cómo lo despertaba? Fácil, agua. Si, agua fría directamente desde el grifo con tuberías de cobre que la traían casi congelada del subsuelo del pueblo más frío del país.

Verlo volver era algo tétrico.

Se fue al closet que usaba como cama y se encerró para ocultarse del sol, a diferencia de sus amigos él no tenía opción, no tenía otro lugar donde ir así que se las había ingeniado para evadir la luz y calor de la media tarde.

Recordó cuando Michael y Peter discutían por quién debía comprar unas cortinas, Michael decía que iba solo por las noches y por lo tanto no le correspondía, mientras que Peter le rebatía con que sus padres tenían mucho dinero y que él había comprado ceniceros y era el que menos fumaba.

Al final, nadie compró cortinas y prefieren irse a sus casas por las tardes.

Estaba pensando en eso cuando su móvil vibró en su bolsillo, el chico lo abrió y vio que eran dos mensajes de texto.

Remitente: Robert.

-Ahhh…- suspiró pesadamente.

Tenía centenares de llamadas y mensajes de su padre, él nunca le respondió siquiera uno, sin embargo aún seguían llegando, algunos los eliminaba y otros se abrían de casualidad, pero nunca los leía, solo alcanzaba a distinguir en el pequeño lapso en que los borraba ciertas palabras como "hijo mío… perdón… por favor... te necesito…" etc etc.

Pero había otro mensaje esta vez, un número desconocido.

Se sintió curioso, ¿Quién podría ser? Solo los góticos tenían su número móvil y solo a ellos los tenía en registro, a Robert lo tenía saber si era él y colgar sus llamadas, pero…aquel número estaba sin remitente. Lo abrió enseguida.

"Hola, soy Ike Te esperé hoy pero no llegaste, dime cuándo nos veremos para organizar el proyecto… ¡nos vemos mañana!"

Firkle se palmeó la frente incrédulo, de todas las personas del mundo tenía que ser Broflovski.