Disclaimer: Gintama es propiedad de Sorachi-Sensei.

Advertencias: MA Lenguaje explícito y contenido sexual explícito.


Crap Potion

X

III Las sumisas son aburridas, busca una chica que cuando le digas "te amo" te patee las bolas

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Kagura no supo exactamente en qué momento el sádico estaba en medio de sus piernas, besaba suavemente la cara interna de sus muslos mientras con fuerza la sujetaba por el trasero. La pelirroja apretaba los labios intentando no dejar que algún sonido saliese de sus labios, cerró los ojos mientras Sougo comenzaba a acariciarla suavemente pero sin llegar a nada concreto aún.

–S-sádico…

Con una sonrisa ladina y un tanto sádica, Okita levantó la vista hacia la pelirroja que estaba completamente sonrojada y con los ojos brillantes y suplicantes. Una idea pasó por su cabeza, y rozó lentamente con sus dedos la intimidad de la fémina, ella no pudo hacer más que gruñir de la ansiedad.

–No lo haré hasta que no me lo pidas como es debido.

Kagura frunció el ceño e hizo una mala cara ante las palabras del policía, ¿no que le iba a devolver el favor?

–Vamos China, dilo.

–¡NO LO HARÉ! ¡NO HAY MANERA EN EL INFIERNO QUE YO TE SUPLIQUE, SÁDICO BASTARDO!

Sougo sonrió burlón y se sentó sobre sus rodillas. Se acercó lentamente al oído de la pelirroja, Acomodó su cabeza en el cuello femenino y con su mano derecha comenzó a palpar la espalda y brazos de Kagura. Ella se estremeció con ese contacto y al sentirlo respirar en su nuca.

–Kagura… si no lo dices, será peor para ti –susurró con voz ronca en su oído y posteriormente lamió la oreja y el lóbulo.

–Sádico… –suspiró casi en un chillido–. No lo haré… es tu problema, tú eres quien está más… necesitado.

Okita se separó de la chica y reflexionó en un instante que si estuviera en ese momento con una sumisa estaría completamente aburrido. Se mentiría a sí mismo si no aceptaba que la osadía de Kagura lo estaba calentando a un nivel de más de 8.000 [1]. Sin embargo, si Kagura seguía negándose, se frustraría totalmente y perdería el interés. Para motivarla "un poco" volvió a sus piernas, y en la unión de estas empezó a besar su centro, la Yato estaba sorprendida, sin embargo, al instante se detuvo.

–Sádico… por… por favor –balbuceó muy por lo bajo.

El castaño sonrió con pura satisfacción, y rozó con su dedo lentamente.

–¿Qué? No te escuché China.

Kagura gruñó profiriendo una maldición ininteligible. Sougo la miraba con una sonrisa burlona y una ceja arqueada.

–Lo que… escuchaste Sádico. S-sigue… por favor…

Sougo satisfecho y sabiendo que no lograría mucho más, impaciente él mismo por probar a su contraparte, volvió a su centro, y lamió y besó como quiso, arremolinando su lengua hasta encontrar el punto de placer que ni siquiera la pelirroja creía tener. Okita se llenó de orgullo cuando Kagura dejó de luchar consigo misma y se permitió gemir suavemente. Ese sonido era música para sus oídos, incluso más que cuando escuchaba a sus pobres victimas pedir piedad.

–Kagura… no tan suave, quiero escucharte.

La pelirroja frunció las cejas y quiso renegar, pero Sougo se adelantó aumentando el ritmo y llevándola casi al orgasmo. Sin embargo, el policía se detuvo, frustrando a Kagura por completo, estaba a punto de protestar, cuando Okita se ubicó justo encima de ella, sus respiraciones chocaban, los zafiros brillantes y los carmín oscurecidos por el deseo. Con agilidad Sougo se despojó de sus prendas; pantalón, chaqueta y bóxers estampados con "S". Kagura al entender lo que estaba a punto de pasar, se incorporó bruscamente su rostro lleno de pánico mezclado con deseo. Y así comenzó la batalla campal, sólo que esta vez, no sólo habían golpes involucrados, sino caricias bruscas, mordidas y una intensa pelea de lenguas.

Ambos estaban en su límite, tanto juego previo y nada de acción verdadera los tenía estresados y frustrados. Sougo sin importarle nada más, acorraló a la pelirroja bajo él, ella con sus tímidas manos comenzó a rozar la piel ardiente de su pecho y abdomen, delineando los músculos por debajo de la camisa del policía. Aquel contacto le hizo perder la cabeza y la penetró de una sola estocada, impidiendo con un beso el grito desgarrador de la pelirroja cuando atravesó la barrera de su castidad.

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Kagura ya había perdido la cuenta de todas las veces que se había venido, aunque más de una vez había sido frustrada con una sonrisa cruel de su contraparte. ¿Qué clase de seres son los sádicos que aguantan tanto? ¿Sería igual con Gin-chan? Bueno, en realidad ni quería saber. Ella con la sangre Yato corriendo por sus venas, había aguantado bastante, o bueno eso creía por algunas revistas triple x que había encontrado por pura casualidad entre el montón de Shonen Jump de Gintoki. Sougo estaba recostado encima de ella, respiraba con dificultad mientras estiraba su mano hasta una caja de pañuelos.

–No sé por qué tengo que aguantarme tu mierda encima –gruño Kagura empujándolo con desgano–. ¿Ya es suficiente?

Sougo sonrió cansado, limpiando el resto del semen que estaba desparramado en su abdomen.

–¿Acaso quisieras ser una madre adolescente soltera? En estos días es una problemática que afecta a la sociedad –dijo con un rostro poco expresivo, para luego curvar sus labios en una sutil sonrisa.

–Idiota, ¡si supieras lo asqueroso que es y que huele! –renegó levantándose con dificultad–… espera, ¡¿a qué te refieres con soltera, bastardo?!

El castaño no respondió nada, imitó a su contraparte incorporándose con cansancio y buscando su ropa interior.

–¡Respóndeme! ¡He perdido lo más valioso que hay en mi todo gracias a ti! ¡Ya no podré ser una esposa, tienes que tomar la responsabilidad!

Sougo se atoró con el aire, y luego la miró con los ojos muy abiertos y asustados.

–¿A-A qué te re-refieres, China? –balbuceó con nerviosismo, Kagura frunció el ceño, al ver la cara de horror del shinsengumi soltó una sonora carcajada y comenzó a reír estrepitosamente, se agarró la barriga intentando reprimir sin éxito la burla. Okita frunció el entrecejo confundido–. ¿Qué es tan gracioso? Yo no tomaría como esposa a una osada, plana y fastidiosa china.

–¡¿A quién llamas fastidiosa?! ¡Qué no se te olvide quién fue el que no pudo controlar sus malditas hormonas!

Sougo se preguntaba de dónde diablos sacaba tanta energía la niña extraterrestre para pelear. ¡Él estaba rendido! Sin embargo tenía que admitir que estaba satisfecho, jamás en su vida pensó que una chica como Kagura fuese quien despertara en él deseo como nunca lo había experimentado. No sabía a ciencia cierta que pasaría después de lo que acababa de ocurrir, pero no se arrepentía de nada. Había conocido a Kagura de la manera más profunda, e incluso había llegado a sentir algo por ella. No en sentido romántico, los sádicos no creen en mierdas como el amor, sino más bien algo como atracción y deseo. Pero algo que le molestaba era que no podía descifrar a la pelirroja, por lo que cualquier cosa a hacer en un futuro sería incierta. Odiaba no tener el control sobre ella, pero a la vez era lo que más le emocionaba.

–Sí, eres fastidiosa y fea, nunca pensaría en tener una familia, y menos contigo.

–¡Estúpido! ¡Tú no eres lo suficientemente hombre para estar con una reina como yo, tu cara de niña refleja lo que eres!

A pesar de que Kagura atacaba al castaño, en el interior sentía su corazón estaba oprimiéndole el pecho, no podía creer que el sádico quien la había llevado hasta esa situación ahora la tratara de esa forma. No es que le importara mucho, pero de cierta manera las palabras de Sougo la habían herido.

–¿Una reina? ¡Tienes el privilegio de decir que tu primera vez fue con un hombre! ¿Quisieras que te demostrara de nuevo qué tan hombre soy?

Con tono sugestivo se acercó y juguetonamente le besó el cuello, Kagura se ruborizó al instante y quedó estática.

–Sádico… lo de tomar responsabilidad no era en serio –dijo con la voz apagada–. No quiero que mi esposo sea un sádico narcisista con complejos de superioridad y problemas de eyaculación precoz.

El castaño se detuvo en seco. ¿Acababa de escuchar eso? Con el orgullo de hombre herido, le pegó una bofetada a la pelirroja que la hizo caer al piso. Ella roja del coraje le escupió en el rostro.

–¿Eyaculación precoz? –preguntó ofendido, masturbándose frenéticamente tratando de reanimar a su mini-sádico que había peleado valerosamente contra la Yato–. Te mostraré lo que es un hombre de verdad.

–Deja eso, tal vez ahora te estás adelantando a la vejez… ¿Necesitas una ayudita? Puedo conseguirte viagra o algo…

Sougo se llenó de rabia y se abalanzó a la pelirroja, pellizcó sus pezones, mordió sus senos, enterró sus dedos en los delgados brazos de porcelana y por último devoró sus labios en un salvaje beso. Kagura estupefacta no pudo hacer más que gritar por el trato brusco. Separó sus piernas con rudeza, sin embargo, antes de protestar, sintió como el castaño entraba duro en ella. Gritó y Okita le mordió los labios, la sangre comenzó a manar y escurrir por su mentón, él lamió el líquido carmín y la embistió con fuerza.

Los movimientos imponentes y vehementes hacían parecer todo lo anterior un juego de niños entre peluches. Kagura no hacía más que gritar y eso encendía más al policía.

La pelirroja jadeaba llena de excitación, no podía creer que él aún tuviese la energía para continuar, antes de que lo pensara, un orgasmo violento sacudió todo su cuerpo, alcanzó a ver las estrellas, planetas, naves del Harusame y una figura redonda color violeta rodando por el espacio gritando con voz graciosa: "¡Soy el Príncipe Haaataaaa!"

–¿Ya… acabaste? –preguntó Sougo aún moviéndose en el cuerpo de la pelirroja–. Yo… me vendré dentro…

Con un gruñido, al instante Okita llegó al clímax y se desplomó encima de Kagura, ella quien entreabrió los ojos con pereza giró cabeza hacia un lado para no ver el rostro del castaño muy cerca del de ella.

–Idiota, si llego a quedar embarazada, te lo cortaré…

Sougo sonrió y le dio un beso en su frente perlada del sudor, con cuidado salió de ella y se acostó a un lado.

–Kagura… me encantas –dijo acariciando suavemente su cabello bermellón, miró los moretones que empezaban a aparecer en su piel–… Lo de antes, no era verdad, eres… linda.

Un tenue rubor apareció en el rostro del shinsengumi, Kagura abrió los ojos de golpe.

–¡¿QUÉ?! –gritó al ver la imagen tan OoC de su rival–. ¡Deja de hablar mierda!

Dio una fuerte patada a las joyas doradas del chico, él profirió maldiciones y un quejido de dolor.

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[1] [Popular referencia a Dragon Ball Z] Opino igual que como lo haría Vegeta. A mi también me gustaría calentarlo a un nivel de más de 8.000 (?) WTF. Por cierto, es 8.000 en realidad, el único doblaje en el que Vegeta dice 9.000 es en el inglés, tanto en el original en japonés, como en español y el resto de idiomas dice 8.000.

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N/A: Bueno por fin ha llegado el clímax de lo que esperaban (?) Pero no se alarmen, este no es el fin D: Espero el capítulo sea de su agrado y les pido que si les gustó, o si tienen alguna sugerencia o lo que sea, dejen un review :D Muchas gracias por el apoyo, de verdad me hace feliz. Saludos :3