Disclaimer: Tanto Gintama como sus personajes pertenecen a Sorachi Hideaki, en cambio este loco intento de historia es de mi autoría.

Advertencias: Como siempre, lenguaje y leve mención de contenido explícito, nada fuerte si ya leyeron hasta aquí.


Crap Potion

X

VI Toda historia, hasta la más mala tiene su final

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Decir que la Yorozuya se convirtió en un caos era un eufemismo, ahora no era únicamente el capitán de la primera división del shinsengumi el perseguido, si no también Gintoki, quien era correteado por la pelirroja. Así llevaban unos diez minutos mientras un par de fumadores se miraban sin expresión alguna sentados en el sofá de la oficina y un cuatro-ojos trataba en vano de razonar con la Yato.

Era un hecho, Okita Sougo capitán de la primera división del Shinsengumi había desatado el infierno en ese pequeño piso de alquiler.

—¡Gin-chan ya te dije que ni loca me casaría con ese sádico de mierda! —gritó la niña lanzando pedazos de sukonbu a la cabellera plateada del samurái, él con un gesto inexpresivo se los sacó con desagrado de su cabello y continuó persiguiendo al castaño rubio.

—¿Ah? ¿No quieres casarte conmigo China?

—Ni en tus más depravados malditos sueños —respondió la pelirroja en la persecución.

—No hay remedio, tendré que obligarte —suspiró Sougo haciendo un gesto de resignación, todos los demás hicieron el gesto más cómico imaginable de sorpresa—, además, ¿qué hace aquí Hiji-bastardo?

Todos giraron su rostro en una expresión de confusión hacia el adicto a la mayonesa, el sólo se encogió de hombros mientras sacaba un nuevo cigarrillo y lo encendía con su mayo-encendedor.

—Yo venía a buscarte, Sougo —respondió con simpleza, pero era obvio que estaba fúrico por dentro—. Ahora, ¿me vas a explicar qué es eso de que te vas a casar con esa mocosa?

—¿Cómo que mocosa? —exclamó la aludida atacando a Sougo en la cabeza.

—¿Y por qué me golpeas a mí?

—No, la pregunta aquí es, ¿tú por qué mierda me golpeas a mí? —exclamó Gin siendo golpeado por el capitán del Shinsengumi.

—¡Creo que eso debería preguntarlo yo! —respondió Hijikata mientras trataba de sacarse de encima a Gintoki quién lo estaba golpeando igual.

—¡Ya basta! Esto no llevará a nada! —gritó Shinpachi, al aire posiblemente, porque nadie le prestó atención.

—¡Capitán! ¿Qué está pasando? —profirió cierto obsesionado con el anpan, y fue el segundo ignorado.

—¡No les hagas caso, como siempre ignoran lo importante, ¿no es cierto?! —respondió el cuatro-ojos, siendo sacado del cuadro de este fic junto con Yamazaki.

Tsukuyo que se encontraba en el sofá observando con indiferencia la escena mientras fumaba de su kiseru, se levantó con resignación, caminó en dirección al peliplata y agarrándolo del cuello de su yukata, lo sacó a rastras de la escena. Eso desvinculaba a Hijikata, pero ahora Kagura y Sougo estaban agarrados como perro y gato. Entonces ahora únicamente quedaban ese par. Kagura estaba agarrada de la cabeza de Sougo intentando morderlo, mientras él con un gesto inexpresivo caminó hacia el escritorio de Gintoki.

—¡No creas que me casaré contigo maldito bastardo! —espetó la pelirroja cuando fue lanzada hacia el escritorio. Sougo curvó sus labios en la que posiblemente era la sonrisa más cruel y sádica que Kagura pudo haber visto en el bishounen.

—¿Tú crees que estaba hablando en serio? —respondió con voz ronca, mientras aprisionaba a la chica entre su cuerpo y el escritorio—. Sólo quería sacarme a esos bastardos de encima.

—¿Q-Qué? ¿Y si hubi…era estado embarazada? —preguntó con un fuerte sonrojo en su blanquecino rostro.

—Eso no era posible —se encogió de hombros, respondiendo con desinterés—. Pero si así hubiese sido, simplemente te hubiera mandado a otro planeta a cuidar a tu pequeño monstruo.

—Lo dices por ti, ¿no es así? —respondió con cierto recelo tratándose de sacar encima al policía, el sin embargo insistía en aplastar el cuerpo femenino con el propio.

—Ajam China, si —murmuró en voz baja, acercándose al oído de la pelirroja—. De todas formas aún es ilegal casarnos, puedo divertirme mientras tanto.

—¿E-Eh?

La queja de Kagura murió en los labios del policía, que sin advertencia alguna invadió los de ella en un apasionado y necesitado beso. La Yato no tuvo tiempo de protestar, puesto Sougo ya se había apropiado de una de sus piernas colocándola alrededor de su cadera y la otra era acariciada debajo de su vestido. Kagura olvidó por un momento que estaba peleando con su rival y correspondió el ardiente beso con algo de brusquedad, jugueteando con sus castaños cabellos mientras se acomodaba encima del escritorio.

—¿Qué opinas de hacerlo en el escritorio de Danna? —preguntó Okita en un susurro con una pícara sonrisa, mientras ahuecaba su rostro con una de sus manos y continuaba besándola con deseo, le mordió el labio inferior y se separó unos segundos mirándola con los ojos llenos de un brillo escarlata—. No sabía que podías llegar a ser tan traviesa…

Kagura invirtió los papeles con rápida agilidad, recostando al castaño en el escritorio mientras ella se enganchaba a su cadera, sintiendo ya la erección golpear contra su abdomen, se movió un poco para luego dar una mordida no muy suave en el cuello de Sougo.

—¿Traviesa dices? —preguntó con cierta diversión—. No debemos preocuparnos por hacerlo rápido, se bien que te vendrás muy pronto, idiota.

—¿Quieres apostar? —indagó con enojo, enterrando sus dedos en las caderas de la chica, obligándola a intensificar la fricción entre sus cuerpos—. Puedo quedarme haciendo esto todo el día, lo que me molesta es que no podría hacerte sufrir tanto como me gustaría.

—Estúpido sádico, quién te dijo que te dejaré meterme tu asqueroso #$% en mi —murmuró con distracción, concentrándose en desapuntar su chaleco y camisa del uniforme reglamentario del shinsegumi. Sougo por su parte sacó una cuerda vaya a saber de dónde [1], y en un veloz movimiento ató las manos de la pelirroja en la espalda—. Bien Doraemon, deja de sacar objetos de la nada.

—No me vas a decir que no quieres que te folle aquí mismo —murmuró contra sus labios, recostándola en el escritorio, y aunque ella pataleaba como podía sin poder usar sus brazos, él sólo rio con burla, deslizando sus manos por las bragas de la pelirroja—. Sé que es lo que quieres —añadió sonriente, para luego fingir sorpresa—. Oh, ¿y qué tenemos aquí? No me digas que todo el juego previo ya te calentó, estás tan mojada…

Kagura dio un brinco mientras con su fuerza sobrehumana soltó las ataduras de sus manos. Agarró al policía del cuello de su camisa buscando ahorcarlo. Ella ya iba a insultarle cuándo él la interrumpió desviando la mirada y levantando los hombros.

—Bien, sólo porque estás así, me saltaré la parte en que debes rogarme y te daré tu polvo del día.

—¿E-Eh… q-qué?

Más se tardó en hablar la Yato, cuándo fue devuelta al escritorio y devorada por los hambrientos labios de Sougo. El estruendo que hicieron los objetos en la mesa al caer al suelo, no les importó en lo más mínimo, les dio igual si algún molesto viniera a interrumpirlos, ahora simplemente querían pelear de esa manera en la que extrañamente ambos ganaban un poco.

Sin embargo, el hecho de que no le dieran importancia a ser descubiertos, no impidió el que Tsukuyo completamente sorprendida soltara los cuerpos inconscientes de Gintoki y Tōshirō en el suelo bajo el umbral de la puerta de entrada.

—¿P-pero qué demonios? —balbuceó la rubia con rubor en sus mejillas, apartando su mirada amatista de la escena que tenía en frente, con intenciones de abandonar el lugar tan pronto como fuera posible.

Kagura apartó al castaño de una patada en el abdomen, haciendo que el shinsengumi volara hasta el otro extremo de la habitación. Él se levantó con una mueca de disgusto mientras una avergonzada Tsukuyo se retiraba lentamente abandonando los cuerpos que traía a rastras.

—Creo que me iré, perdón por interrumpir…

—Sí, haces bien en irte, Rosa [2] —murmuró Sougo con desagrado, ambas mujeres le dedicaron una mueca de confusión, Tsukuyo sólo dejó el lugar sin intención de regresar.

—¿Rosa? —indagó la pelirroja con extrañeza. Sougo sólo le dedicó una mirada inexpresiva.

—Sí, es rubia… aunque son cosas que no entiendes.

Kagura quiso protestar, para sus ojos el sádico estaba actuando de una manera tan extraña, que simplemente tenía la intención de golpearlo por no explicarle. Él, sin embargo previó cualquier acción de la Yato y la acorraló de nuevo bajo su cuerpo. La pelirroja podía notar perfectamente la urgencia de Sougo contra su muslo, pero Kagura no iba a ser quién para bajarle la calentura. Correspondió el beso unos breves instantes y lo separó. Volvió su vista a Gintoki y Hijikata que yacían en el suelo en estado de inconciencia. Ciertamente tan pronto como ellos despertaran comenzaría una nueva guerra mundial debido a las falsas intenciones de responsabilidad de Sougo, el peliplata se encargaría de que él nunca más se acercara a Kagura, y por su parte Hijikata creería que antes de tomar juicio –que sería lo más indicado–, juntar a ese par de sádicos sería la peor idea. Pero teniendo en cuenta la gravedad del asunto y los celos de padre enfermizos de Gintoki, para él lo mejor sería no decir nada.

La pelirroja también –y extrañamente– tenía eso mismo en mente, ella ni loca querría casarse con Okita, pero en la situación en la que estaban, Gintoki los obligaría, luego de dejar sin descendencia a Sougo, y aunque le costara aceptarlo, Kagura no quería que ninguna de las dos cosas sucediera, mucho menos si Sakata le comentara a su padre la situación… eso sería la hecatombe. Ni tampoco contar con que bakamui se enterara de su relación con el policía.

—Huyamos —musitó Kagura separando sus labios delicados de los de Sougo. Él le dedicó una mirada de pura confusión mientras colocaba el dorso de su mano en la frente de la chica.

—¿Estás bien China? ¿Segura que eso que hiciste era una prueba de embarazo? ¿No era algún dispositivo loco para cambiar de personalidad? —Kagura le miró con el ceño fruncido mientras con sus ojos le decía que estaba hablando en serio—. No puedes estar diciendo eso en serio, ¿o si? ¿Qué te hace creer que quiero a una niña plana conmigo?

Esa fue la gota que rebosó la copa de la Yato, quién le dio una fuerte parada en el estómago al capitán del Shinsengumi, quién inmediatamente toció y escupió sangre.

—¡Por supuesto que hablo en serio subnormal! —gritó dedicándole una mirada asqueada a Sougo que yacía en el suelo tratándose de levantar—. Yo tampoco amo la idea, pero prefiero eso a lo que ese par de locos puedan hacer porque nos casemos—, murmuró mirando a los cuerpos de el peliplata y mayo-maniaco.

—No tienes remedio Kagura, si querías estar conmigo sólo tenías que decirlo —respondió como pudo incorporándose del suelo, a la vez que se acercaba a la niña que lucía completamente disgustada y le daba un corto beso en los labios—. Pero bueno, antes de aguantarme un sermón de Kondo-san, e incluso el Hijibastardo, me gustaría huir un tiempo, además tendré sexo cuando quiera.

La Yato le fulminó con la mirada. De alguna manera sentía que ella simplemente representaba una atracción para Sougo que ni él mismo lograba entender, pero únicamente eso, más allá del gusto físico, nada. Tampoco es que ella quisiese que la amara, si ella misma le aborrecía… Pero aun así, sentía un vacío sin razón.

—Sí, tendrás sexo: una vez al año con suerte —dijo con una sonrisa triunfal, al menos en ese asunto, ella estaba segura que tenía el control… al menos la mayoría de las veces.

—Ya veremos eso —respondió Sougo enarcando una ceja, en plan de reto.

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—Ya le dije seño… señorita que sin pasaporte no puede salir del planeta —habló la vendedora de tiquetes de la terminal de Edo con una gota de sudor en la sien a una mujer con excesivo –y terrible- maquillaje que la apresuraba impaciente.

—¿Qué pasa? —inquirió un hombre con sombrero y gafas de sol—. ¿Por qué no tienes los pasajes?

—Señor, ya le dije a la señorita que sin pasaporte no puedo vendérselo.

El hombre se jaló el pelo exasperado mientras miraba hacia todas las direcciones, y luego hacia la chica a su lado, quién al igual que él tenía gafas y un chal cubriendo su cabeza. Luego de mirar hacia su alrededor, se acercó a la mujer.

—Disculpe, pero esto que ve es una inmigrante ilegal —indicó señalando a la pelirroja encubierta quién a través de sus lentes le hizo saber su disgusto, sobre todo al ser llamada "esto" —. Verá, como puede notar en mi pasaporte soy policía, y ella ha sido extraditada, yo soy su acompañante, pero puesto ella tiene muchos problemas con varias bandas ilegales y uno que otro restaurante, nadie puede notar que está dejando el planeta.

La mujer detrás de la ventanilla asintió con preocupación.

—Comprendo.

—Exacto, además ahí donde la ve, en realidad es un travesti —continuó Sougo ganándose una patada por parte de la yato.

—Ya que le explicó el policía, que por cierto es un impotente sexual, ¿podría darnos los pasajes? —siseó Kagura con desprecio.

La mujer tenía una mueca de asombro, y con las manos temblorosas digitaba los nombres de los dos en los tiquetes.

—¿Y a donde van a viajar? —preguntó con nerviosismo en la voz.

—A un planeta lejano, donde pueda dejarla abandonada —mencionó Okita con burla en la voz, Kagura le dedicó una mala cara.

—Pero desde el que se pueda regresar —dijo Kagura entre dientes.

—Uhm existe un planeta, aunque no tan lejano —sugirió la mujer con preocupación—, allí es tranquilo, no va mucha gente pero se puede vivir con normalidad, y por supuesto la terminal siempre está dispuesta para transportar.

—Bien, bien, allí, pero rápido —apresuró el castaño claro, arrebatando los tiquetes a la mujer, y con la otra mano jalando a Kagura para correr.

—¿Por qué vamos tan rápido? —preguntó Kagura cargando su equipaje junto con el de Sougo.

—Porque Hijikata y el Dana acabaron de entrar a la terminal, tenemos que irnos ya.

Kagura asintió sin perder el ritmo, no sabía que estaba haciendo, estaba cambiando a lo que consideraba su familia y el amado arroz con huevo por el sádico bastardo, pero sabía que eso no se iba a solucionar tan fácilmente, por lo que de alguna forma se le ocurrió que huir por algún tiempo cambiaría que Gin-chan explotara y la obligara a casarse con el sádico. Por supuesto que regresaría, no se quedaría como una fugitiva junto a alguien que no significaba mayor cosa para ella.

Sougo entró a la pelirroja con brusquedad a la nave, tomaron asientos y la chica pidió el asiento de la ventana, estaban impacientes. Lograban ver a casi todo el shinsengumi junto con todos los conocidos de Kabuki-chō corriendo en su búsqueda. La nave se encendió y comenzó a elevarse, Kagura observó a sus queridos amigos incluyendo a Sadaharu y no pudo evitar el derramar una lágrima. ¿realmente estaba segura de lo que iba a hacer? Ya no había marcha atrás.

—Vamos China, no llores, no nos iremos para siempre —murmuró Sougo con voz aburrida—. Si vas a llorar, que sea suplicándome a mí.

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Desde la superficie, los perseguidores miraron con confusión una ventanilla en la que claramente se lograba ver un cabello pelirrojo y un castaño siendo jalados entre sí.

—¿Por qué mierda no detuviste la nave? —preguntó Hijikata mordiendo su cigarrillo—, suficiente con que aprovecharan nuestra inconsciencia para huir.

—Ya volverán —murmuró Gintoki con enojo camuflado—, por supuesto que la mocosa de Kagura no soportará más de una semana con Souichiro, tendré siete días de vacaciones.

Tōshiro lo miró con desaprobación, antes de expulsar el humo del cigarrillo por su boca.

—Espero que tengas razón.

—¡Nooo Kagura-chan! ¿Por qué te marchaste con Okita-san? —gritó Shinpachi con desilusión, ninguno de los presentes le prestó atención.

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La nave aterrizó en un planeta bastante peculiar, era casi como la tierra, con la excepción de que era mucho más pequeño y no tendría más de 1.000 habitantes. Kagura y Sougo fueron los únicos en descender de la nave, mientras observaban a extraterrestres muy similar físicamente a los humanos, salvo que curiosamente todos eran exactamente iguales, hombres y mujeres –si es que se podían diferenciar–, todos con la misma piel morena, ojos negros, el mismo peinado… cómo si alguien hubiese escogido a uno y hubiera hecho ctrl + C y luego ctrl + V. Kagura le otorgó una mirada preocupada.

—No estamos en China, ¿o si?

—¿Qué dices China? ¿Hablas de tu familia?

La pelirroja dio un bufido, ¿de verdad toleraría al bastardo sádico más de unos días?

—No imbécil, todos aquí son iguales, desencajaremos por mucho.

—Me sorprende que puedas usar palabras como "desencajar" pero, por eso no te preocupes, podemos hacer unos cuantos más diferentes nosotros mismos.

La yato sintió enrojecer, pasar tanto tiempo seguido con Sougo ya había dañado su mente más de lo que estaba. Él la tomó por el mentón y le dio un beso de esos a los que ella de alguna forma ya se había acostumbrado, intenso, apasionado, necesitado…

—Vamos a buscar un lugar para vivir… —dijo Sougo agarrando a la chica de la cintura, ignorando las miradas de asombro por parte de todos los habitantes iguales que se clavaban en ellos—, juntos.

Kagura le dedicó una sonrisa sincera, no sabía que le deparaba lo que venía, sabía que no iba a ser sencillo, tendría que tolerar el humor de mierda del sádico y sus extraños arranques de querer sexo, pero por ahora para ella todo estaba bien. No estaba con él por obligación, incluso mentiría si dijera que no sentía diversión con todo lo que había pasado. Sougo intentaba a su vez entenderse a sí mismo, y preguntarse qué hizo esa mocosa china para tenerlo como lo tenía ahora, y en el camino claro que aprovecharía para intentar muchas más formas de sadismo para intentar dominar a la yato, que sabía que no era posible, pero eso era lo que realmente quería, la osadía y grosería de la que sería su compañera por un tiempo indefinido.

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[1] No pude resistir el hacer de nuevo una referencia a Doraemon xD Perdón, me he vuelto tan repetitiva hasta con mis propias bromas, pero bueno, tenía que reutilizarla (?)

[2] A ver si puedo explicarlo, aunque ciertamente es una referencia realmente boba (?) Ok, no es tan difícil, Kaida Yuuko la seiyu de Tsukuyo, también ha dado voz al personaje de Rosa Joanna Farrell de Final Fantasy IV quién es rubia. Como dato adicional y sumamente personal que no debe de importarles lo más mínimo, y que si leen los amaré, también es la voz de mi personaje favorito de Resident Evil, Claire Redfield en la película animada y en el último videojuego. Si leyeron hasta aquí, tienen mi amor =3

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N/A: Bueno, no tengo mucho por decir realmente, simplemente debo agradecerles infinitamente a ustedes por haber leído mi historia, por haberme tenido taaanta paciencia, sobre todo hasta ahora casi medio año después que volví a actualizar. Agradecer a todas aquellas lindas personas que le dieron follow y fav a mi historia, y aún más a aquellas quienes me dejaron reviews [inserte corazón aquí].

No creo que tenga una continuación, pero si haré un Epílogo, no pondré fecha porque no quiero comprometerme después dejarlos esperando tanto como esperaron por este último capítulo que espero les haya agradado, y haya sido lo suficiente o al menos se acerque a un buen final y se sientan levemente satisfechos. Pero estén seguros de que lo haré, esta demente historia tendrá su epílogo.

Por último, espero volver a hacer algún fic y volverlos a ver por ahí. Muchas gracias de nuevo, es por ustedes que estoy aquí ahora, de verdad les aprecio, me hizo muy feliz contar con ustedes mientras hacía este fic que disfruté mucho escribiendo. Por cierto, con otra chica (Momento de publicidad plz) Estamos iniciando lo que sería el primer foro de Gintama en español en fanfiction, apreciaría mucho que se dieran una pasada, ya pronto comenzarán las actividades, retos y esas cosas que se hacen en los foros. Si logré captar su atención se llama Yorozuya Soul y pueden encontrar el link en mi perfil.

Ya esto es lo último, ¡lo juro! Me entusiasma mucho la nueva temporada de anime que salió hace unos meses, y por supuesto que quiero ver todo animado si es posible, hasta lo que está sucediendo en el manga, eso me hace amar Gintama cada día más xD

Y ¡FELIZ CUMPLEAÑOS A SOUGO! Un 8 de julio como hoy se supone que nació nuestro adorado sádico xD