Disclaimer: Gintama y sus personajes son propiedad del gorila.
Advertencias: M Lenguaje y contenido explícito.
Extensión: 1.401 palabras.
N/A: Este extra ocurre unos días después del epílogo.
Crap Potion
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Extra #2 Si la novia no es pura, ¿debe vestir de negro?
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—¿No crees que estamos muy jóvenes aún? —intentó razonar el shinsengumi.
—¿Quieres que te mate? —preguntó ella—. Lo prometimos, pero como ya dije, a mí tampoco me causa demasiada ilusión.
Sougo soltó una carcajada y le dedicó una mirada burlona.
—Hace nada te declaraste china, me quieres y quieres estar conmigo —se jactó—. Deja de ser tsundere, si realmente querías casarte conmigo tenías que decirlo antes, no fingir que no te importaba.
—Lo dije al principio del epílogo —blanqueó los ojos—. Y eres tú quién debe aceptarlo, ¡Lo sugeriste hace tres años!
—Sólo era por salir del paso, no creas que todo lo que digo es en serio.
—¿Ah sí? —alzó las cejas incrédula—. Entonces cuando dejes de balbucear entre dormido y llamarme tu esposa me convenceré de ello.
—¿Que yo qué? —Okita se exaltó, sin creer lo que la pelinaranja acababa de decir—. En tus sueños.
—En los tuyos —contestó ella—. Pero lo que diré es muy en serio: Si no cumples tu promesa haré de ti una princesita masoquista y luego romperé cada uno de tus huesos.
—Vale, vale —intentó conciliar.
—¿Y dónde está el anillo? —preguntó ella, halando los dedos entrelazados del shinsengumi, elaborando una llave de lucha libre con ellos.
—No te pases, Kagura —masculló—. Es suficiente que sepas que me casaré contigo, si quieres un anillo te puedo colocar un hula-hula en el cuello hasta que dejes de respirar.
—Si así lo prefieres sádico, olvídate que con suerte podrás tocarme hasta la noche de bodas.
Kagura dejó de mirar al castaño y regresó su vista al sacerdote frente a ellos. No comprendía como era que había llegado allí, sinceramente, había pensado que jamás se casaría, Okita Sougo no poseía ese tipo de sangre.
La ceremonia fue mucho más larga de lo que Sougo había esperado, no entendía por qué estaban celebrando una boda de estilo occidental. ¡Estaban en Edo! ¿Por qué no pudo ser sintoísta como la de cualquier otro con unos pocos invitados y ya? Eso era lo que él quería. Aunque en realidad, él ni quería casarse.
Pero no, la princesa Yato quería una boda como la de las celebridades. ¡Por favor! Él había organizado mejor su funeral, eso sí que había sido placentero de ver, Kagura en un desfile bajo la luz intensa de su ataúd. ¿Por qué no había reciclado esa idea?
Luego de mencionar los votos, Kondo apareció con unos anillos en sus manos, puesto que Sougo no compró las sortijas de matrimonio. Luego de que cada uno le colocara el anillo al otro. Los asistentes aplaudieron, bailaron y celebraron al estilo de Hot N Cold [1], pues temían que el shinsengumi se arrepintiera de su decisión.
Entre los asistentes, estaban la mitad del distrito Kabuki, y la mitad del shinsengumi, y de primeros, la yorozuya y la familia de Kagura, su padre, y nadie entendía como, también su hermano.
Al terminar la ceremonia, continuaron con la partida del pastel, el primer baile y la comida. Por supuesto, después de que Kagura se sentara en la mesa, no se dejó de comer hasta que se acabó el último bocado del banquete. Sougo, poseedor de una fuerza un poco superior a la del promedio, tuvo que arrastrarla en una carreta hasta la habitación.
La Yato estaba tan cansada que tan pronto como Okita la descargó en su cama matrimonial, quedó sumida en un profundo sueño. El castaño resopló, y se encontró detallado el pacífico rostro de Kagura mientras dormía, se veía tan tranquila, despreocupada. Todo lo contrario a la violenta bestia que era mientras estaba despierta.
No era la primera vez que la observaba dormir, llevaba años con aquella imagen serena y dulce cada noche, y con la desastrosa imagen de los malos despertares cada mañana. ¿Qué estaba pensando? ¡Eso estaba muy fuera de personaje!
Observó su cuerpo, perfectamente proporcionado y esbelto bajo un vestido blanco con detalles en rojo. Sougo rió ante la idea de que estaba muy lejos de ser digna de usar ese vestido que representa la pureza de una novia el día de su boda, él había sugerido un vestido negro, o uno rojo. Pero eran muy atrevidos, ni el padre Yato ni el de la tierra permitirían aquello, y él, quería tener descendencia algún día…
Soltó un suspiro. Estaba muy jodido, estaba casado y pensando en tener hijos, precisamente con su rival, la china. Se deshizo de sus prendas, él estaba cansado también, tener que fingir que no quería matar a ninguno de los asistentes de su boda durante todo el día lo dejó agotado. No obstante, una traviesa idea se formó en su mente.
Si quería que Kagura durmiera cómoda, sería mejor quitarle el ostentoso vestido.
Y lo hizo, con suma delicadeza empezó a desvestirla, cómo se haría con una delicada muñeca de piel de porcelana. Una muñeca que roncaba como camionero el 98% de las veces. Comenzó por los zapatos de tacón, los guantes en sus manos y el vestido blanco impoluto.
Una sonrisa ladina se dibujó en su rostro al descubrir la lencería roja que cubría su pecho e intimidad. Estaba tentado, nunca la había visto con un conjunto de encaje como ese, seguro que alguien le había dicho que lo usara para esa noche. Él no lo desaprovecharía, tenía que disfrutar de su regalo de bodas.
Apartó un mechón de cabello bermellón que caía sobre el rostro pálido de Kagura, y llevó sus labios hacia su cuello, impregnado de su perfume, y también de la comida de la recepción. Aseguró que había probado cada plato, y se había atiborrado de comida hasta la inconsciencia.
La besó con suavidad, y delineó cada curva de su cuerpo con sus manos. ¡Maldita sea! ¡La necesitaba despierta! No podía soportarlo, su erección lloraba por introducirse en su calidez, pero ella parecía muerta.
¿Sería calificado como necrofilia?
Volvió su boca a los labios rosados y entreabiertos. Percibió el aliento a alcohol. Kagura no sólo se había tragado medio banquete, sino que bebió tanto sake, como nunca lo había hecho.
La sintió quejarse tan pronto como él apretó uno de sus pechos. Ese conjunto lo excitaba, pero la idea de arrancárselo lo tenía enloquecido. Desabrochó el sostén, con urgencia y lo lanzó lejos, se encontró con la vista de sus generosos senos, completamente expuestos a él.
Tomó uno de los pezones entre su boca, ansioso. Generalmente era ella quién le daba placer a él, la ponía a hacer todo el trabajo. Pero ahora, intoxicada por el alcohol y la comida, estaba a su completa merced. Podía hacer lo que quisiese con ella y con su cuerpo, era su esposa, era suya.
Sus dedos encontraron rápidamente el camino hacia la entrepierna femenina. No se molestó en retirar las bragas, las hizo a un lado e introdujo uno de sus dedos. Estaba caliente, estrecha, húmeda…
¿Húmeda? Estaba tan mojada que chorreaba como una maldita cascada.
Pero… ¿cómo era posible?
—¿Sá…dico?
Sougo notó que sus ojos zafiro estaban entreabiertos, y supo entonces que llevaban un buen rato así.
—Qué perra, dejándome todo el trabajo a mí.
Masculló, sacando su miembro de su bóxer con un patrón estampado de "s".
—Apre…súrate —murmuró ella con voz débil—, te quiero adentro…
Okita no vaciló para cumplir la petición de su esposa, la penetró con violencia, y aquello la hizo brincar. Volvió su vista a su rostro y vio los ojos cerúleos completamente abiertos, sorprendidos, desconcertados.
—¿Qué mierda haces sádico? —exclamó, ubicándose a horcajadas sobre él, sin dejar de moverse. Su cuerpo se movía al compás del de su pareja, por simple y llana inercia—. ¿Estás violándome?
Sougo ladeó la cabeza, confundido. No dejaba de embestirla, sentía que estaba en el mismísimo cielo.
—¿Qué dices? Estás montándome vaquera, ¡eres tú la que me está violando!
Kagura se detuvo, consciente de lo que estaba pasando pero sin entender el por qué.
—Yo… estaba soñando con…
El castaño ahogó un bufido, mientras enterraba sus dedos en los glúteos femeninos y la obligaba a moverse.
—Sí Kagura, sé perfectamente lo que estabas soñando, yo era el causante —apretó los dientes—, sólo… no te detengas.
Lejos de ser una orden, había sonado como una patética súplica.
Pero a Okita Sougo eso no le importaba. Si era necesario, sería un M para la china. Al fin y al cabo, dentro de las paredes de su habitación, podía dejarla dominarlo sólo un poco.
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[1] Referencia al videoclip musical Hot N Cold de Katy Perry.
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N/A: Deberían darme un premio, porque este capítulo extra sí que es un premio para ustedes. Espero que les haya gustado mucho, que lo hice con mucho amor. Me pasé de romántica, esto no sucede muy a menudo. Muchas gracias por sus comentarios y por seguir ahí luego de tanto tiempo. Saben que los comentarios y opiniones siempre son bien recibidas.
Queda sólo un extra más, que lo estaré publicando en el transcurso de la siguiente semana. Por cierto, empecé una nueva historia, de temática de parodia y humor. Por supuesto, es OkiKagu, así que si quieren, pueden darse una pasadita por mi perfil y dejarme un lindo review allí. :B
—Junio 23 de 2017—
