Capitulo 3:

Mal entendido y confusiones

Salió por la puerta trasera del plantel escolar, echando chispas y murmurando cosas sin sentido, llegando hasta el coche de su hermano, Nawaki, quien le esperaba exasperado por la tardanza de ella.

— ¡Sakura! —Exclamó en queja al momento de ella abrir la puerta del auto y tomar asiento.

— ¡Llevo casi una hora esperando a que salgas!, ¡Sabias que hoy era el partido de baloncesto y lo vería con papá! —Continúo con sus quejas, mandándolo al demonio su hermana con una cara de espantos.

— ¡Nawaki!, ¡No estoy para tus tontas cosas ni para soportar a nadie!, ¡Arranca el auto Ya! —Le interrumpió, Nawaki, silencio por completo al sentirse intimidado e incomodo con el comportamiento de su hermana.

—Humm….ni sé como Kabuto te soporta. —Murmuró al aire, lográndolo escuchar ella quien poco le importo aquel comentario.

— ¿A dónde Vas? —Atacó ella de inmediato con una de sus interrogantes hostiles, suspirando su hermano al momento.

—A llevarte a tu casa, ¿Qué no ves la ruta? —soltó él, intentando de ser lo menos pesado, aun así, su pésimo intento enojo más a su hermana.

— ¡Detente!, ¡Da vuelta a la derecha que no vamos a mi apartamento! —Ordenó ella echando chispas.

— ¿Qué?, ¿Y a donde vamos?, ¡Y que no sea lejos! — preguntó con el ceño fruncido, aclarándole indirectamente a su hermana que tenia compromisos.

—Vamos a la delegación. —Soltó ella en palabras secas. Sus manos temblaban de ira, notándolo Naruto.

— ¿Y como para qué?, ¿Ocurrió algo en tu trabajo? —Arqueó una ceja con curiosidad, esperando que ella le informara de algo o por lo menos le dijera algún nombre.

— ¡Y a ti que te importa!, ¡Son mis problemas y no me gusta que nadie se entere de ellos! —Atajo ella con enojo. — ¡Así que ni se te ocurra soltarle algo a Kabuto de esto!, ¡Me entendiste hermanito! — Puntualizo al final con enojo. Nawaki trago hondo y le miro de reojo.

Para ella, todo parecía una broma de muy mal gusto, una escena como esas que solo se aprecian en el mundo del cine y no en la vida real, según ella. ¡Qué va!, bien sabía ella que el mundo real y el mundo de cine no tenía nada de diferente, porque bien que todo lo que se ve en películas pornográficas, hoy en día se ve en la vida real y lamentablemente, se ve en casos muy serios donde un homicida sicópata rapta a una mujer menor de edad y la viola, utilizando miles de cochinadas y objetos sexuales para abusar de ella y torturarla. El mundo era tan retorcido como una película de horror, ni siquiera tenias que ir tan lejos para escuchar o ver algo espantoso que en primer instante solo te ocasiona asco y vergüenza asía la propia raza humana.

Pero aquí lo sarcástico era que a ella le había ocurrido una escena de película, algo que jamás había pensado que le ocurriría, bueno…exactamente no de esa forma. En el mundo de profesores, es común escuchar un comentario por parte de algún estudiante, refiriéndose a la maestra como —Hermosa, buenísima— era común ver a un estudiante decir esas cosas al igual que una jovencita decir lo mismo por su profesor. A esas cosas se le agregaban los eventos bochornosos donde un maestro se ve envuelto en una relación con una estudiante, y eso tampoco era de impresionarse, no era noticia de primera plana como para exclamar a los cuatro vientos la impresión indignante de tal descaro, claro está, y añadiendo, es más común ver a una alumna coquetear a su profesor y llegar a tener algo con él, que ver a un hombrecito coquetearle a su profesora…ocurría, pero eran escasos los casos como para decir que ambos temas se llevaban a la par. Las mujeres somos más directas, impulsivas, arriesgadas y valientes para atreverse a dar ese paso de ir a coquetearle a su profesor, en cambio los hombres son mas reservados, indecisos a tal punto de acallar esa ola de sentimientos confusos por su profesora que ir a la deriva y ser así de impulsivos que las chicas. Tal vez eso se debe a que se sientes intimidados por la edad de la mujer, siente que no tiene experiencia para llegar hasta ella y engatusarla como normalmente asen con las jovencitas ignorantes que le rodean…esas mujeres no son ignorantes como para caer en sus juegos, sintiendo en ese punto intimidados por la falta de inexperiencia en ellas. Aun así, Sasuke, su estudiante, demostró lo contrario, él si se atrevió a navegar por aquellas aguas turbias, a ir a la deriva y arriesgarlo todo sin importarle las consecuencias.

Sasuke le había demostrado lo equivocada que estaba ella en sus deducciones y pensar. A pesar de toda su bravura de hombrecito ignorante, ella no se sintió intimidada ni mucho menos atraída por él y sus insinuaciones directas de querer cogerla allí mismo, en aquel aula vacío para ellos dos. Tal vez, otra mujer en su situación hubiera caído estúpidamente, pero ella no…ella no tenía ese tipo de parafilias con un menor como para tener sexo y arriesgar su carrera.

Llegaron al estacionamiento de la comandancia, soltando la Haruno un largo suspiro, atrayendo la atención de su hermano menor quien le miró de reojo. Se encontraba nerviosa, con su estomago revuelto y lleno de mariposeos. Suspiró una vez más, coloco la mano en la puerta y la abrió, decidiendo de una buena vez darle fin a todo aquel dilema. Su hermano le siguió a casca rabia al no poder disfrutar del partido de baloncesto que había planeado ver con su padre desde hace una semana atrás.

Entro por las anchas y grandes puertas de la comandancia y camino hasta la recepcionista. Su hermano se desvió de ruta, tomando asiento en la primera silla que vio vacía.

—Quiero hacer una querella—la mujer dejo de teclear y alzo la vista para mirarla.

—Escriba su nombre, por favor. En un momento le atenderemos. —Pidió la secretaria, extendiéndole el tablero de anotaciones.

Sakura lleno el formulario, lo entregó a la recepcionista y tomó asiento. Minutos después, un oficial de policía, se acerco hasta el escritorio de la secretaria, busco con los ojos el tablero de información, lo tomo en manos y le dio una ojeada.

—Haruno Sakura. —Le llamó el policía. Se reincorporó y antes de que su hermano se levantara, le pidió que le esperar ya que no quería que nadie se enterase de su bochornoso y delicada situación que se encontraba, y más al tener en cuenta que Nawaki era todo un sopetón, cualidad que heredo de su amada madre, Mita.

Siguió a la par al oficial quien le invito a reunirse en un lugar más privado, en su oficina principal, lejos de toda aquella muchedumbre, ruidos y una que otra voz alterada.

—Siéntese por favor. —Pidió el oficial mientras que tomaba asiento detrás de su escritorio.

—Y bien, ¿A qué se debe su visita? —Preguntó el oficial.

—Vengo a hacer una querella. —se acomodó en el asiento, soltando aquella palabras con suma seriedad.

— ¿Sobre qué? —le ínsito a que continuara.

Ella se sintió un poco insegura en continuar hablando, aun así, no se dejó intimidar por el miedo que llevaba dentro.

—Sobre un estudiante. —Finalmente habló, luego de seis segundos de silencio. El oficial tomó una pose más seria.

— ¿Un estudiante? —La noticia no le impresionó, de hecho, no era la primera vez que atendía casos como los de ella.

—Si. Me ha estado acosando, de hecho, me ha amenazado en varias ocasiones. —Continúo ella pausadamente.

— ¿Sabe el nombre del estudiante?, ¿Su dirección y numero telefónico? —Preguntó el oficial mientras sacaba de una gaveta una libreta y lápiz, preparado para tomar anotaciones.

—Su nombre es Uchiha Sasuke. No sé donde vive, pero tengo el número de teléfono de su padre. —rebuscó en su bolso la tarjeta que el señor Fugaku le había dado, extendiéndosela al impresionado oficial quien estaba aun sin creer lo dicho por aquella mujer.

Calibo de muy mala forma al creer que esa mujer venia de algún plantel con mala reputación, pero claro está, se equivoco y mas al escuchar el apellido de aquel muchachito y su nombre.

— ¿Está segura de lo que ha dicho? —Sakura parpadeó varias veces y frunció el ceño. Como no iba a estar segura de algo que ella fue la protagonista. ¿Acaso estaba dudando de su palabra?, ¿De la palabra de una mujer decente?

— ¡Claro que si! —Soltó indignada. El policía carraspeó de forma insegura, tomó el teléfono en manos y marcó la extensión de su compañero, pidiéndole que pasara por su oficina.

Le preguntó si tenía algún testigo, y ella le contesto que si, incluso le dijo en donde encontrarlo. El compañero del oficial paso por la oficina, interrumpiendo la conversación entre ellos. El hombre se disculpo y se volteo asía su compañero, extendiéndole en su mano derecha la tarjeta que la Haruno le había proveído.

—Llama a este hombre y pídele que venga a la delegación, con su hijo. También quiero que vallas al colegio Azabu me traigas a Teuchi, es el conserje del colegio. —Ordenó en voz seria.

No sabía cómo reaccionar cuando todos estuvieran reunidos, y que es lo que diría Sasuke en su defensa, que clase de hazaña se inventaría para salir de todo ello. Le daba lástima involucrar al señor Fugaku, un hombre importante en la farándula y negocios, en algo tan delicado y bochornoso, pero no podía hacer nada, ya no sabía en que mas pensar, y si volvía a hablar con Fugaku, nada resolvería, sino que empeorarían las cosas.

El policía se había retirado de la oficina, pero antes, le pido a ella que espera en la sala de esperas, no en la que en momentos atrás esperaba ser atendida, sino en otra más privada, al final del corredor donde se encontraba la oficina del oficial cuyo nombre era, Yashiro Uchiha, el comandante y jefe de la delegación, y no un simple oficial como Sakura pensaba. Su apellido fue causante de que el corazón de ella palpitara sin control alguno. Se apellidaba Uchiha, al igual que Sasuke y su padre. Se mordió los labios, removiéndose en su asiendo con nerviosismo. Cruzó sus piernas e hizo presión en ellas…no estaba segura de haber hecho lo correcto y haber ido a aquel lugar. Tal vez, se precipito muy pronto. ¿Qué tal si ese hombre era todo un vendido corrupto y le saboteaba toda su querella, diciendo que ella no más inventó toda esa historia con el propósito de buscar dinero?, Era lógico, ¿No? Todos le creerían y mas al tener sentido toda aquella falacia.

Media hora había pasado y aun no tenía noticias del comandante. Creyó escuchar una voz familiar fuera de aquel cuarto donde ella se encontraba, entrando por la puerta el comandante Yashiro con un aspecto nada agradable en su rostro.

Bien…—Soltó, tirando en la mesa la carpeta que llevaba en manos, alterando los nervios de la Haruno.

—Dado que el señor Fugaku no se encuentra en Japón, no se le puede entrevistar al muchacho sin la presencia y autorización de su padre. —Sakura se disponía a replicar ante aquello, pero como todo descortés, el comandante que una vez se presento formal e amigable con ella, le interrumpió.

—Aun así. Siendo yo un pariente de él, su padre me ha autorizado a interrogarle con la condición de que le llame y lo ponga en alta voz para escuchar que se le acusa a su hijo. —Finalizó el comandante luego de una pequeña pausa. Todo aquello la estaba poniendo tensa.

Se levantó de la silla y salió del cuarto, sintiéndose aliviada por un momento. No sabía se equivocaba o no, pero sentía que todo aquello se estaba poniendo en su contra y nada llevaría a ninguna parte. Pensó en levantarse y salir de allí, de olvidarse de todo e incluso de olvidarse de su trabajo y desaparecer. Era lo mejor, abandonar su cómodo trabajo y buscar otro, así podría zafarse de todo aquel embrollo que no la llevaría a algo peor, incluso, podrían acusarle de pedófila si Sasuke revelaba toda aquella falsa que le había dicho, y eso era algo que la ponía aun más nerviosa. En esos momentos deseaba más que nunca la presencia de su hermano, así no sentiría toda esa ansiedad y desconfianza al estar cerca de alguien que conocía.

La puerta se abrió nuevamente, aun así, ella no vio a nadie aproximarse hasta la silla. Se volteó un poco, comprobando con desagrado quien había estaba detrás de ella. Y allí se encontraba él, recostado en la puerta, con sus brazos cruzados en el pecho. Su semblante era serio, y la miraba de una forma extraña, sintiéndose ella incomoda por su silencio, decidió darle la espalda e ignorarlo, después de todo, no tenía nada que decirle.

—Jhmp…—Bufó bajito él. Ella permaneció inmóvil en el asiento.

—No iras a ninguna parte con todo esto. ¿Lo sabes bien?, ¿Verdad? —Habló con Desdén, seguro de si mismo. Ella se mordió los labios y tomo un gran bocado de aire, intentando de tranquilizarse y no seguir su juego, después de todo, lo le convenía hablar en esos momentos.

—Crees que con traerme a la delegación del tío de mi padre, harás algo contra mí. —Se mofó en su forma fría y serena.

—Eres una estúpida si crees que podrás hacerme algo con todo este escándalo que has formado. —Finalizó luego de una corta pausa.

—Y si estas tan seguro de ello, entonces, ¿Por qué dices todo eso?, ¿Acaso estas nervioso?, ¿Piensas que con intimidarme no diré nada? —Se maldijo así misma al no contenerse y contestarle al Uchiha.

A pesar que sus palabras le debieron haber molestado, el joven rio ante la lengua venenosa que tenía su docente, encontrando divertido todo aquello.

—No estoy nervioso, al contrario. Estoy mejor que nunca, aunque no puedo decir lo mismo por ti…se nota que esta tensa, ¿Algo te pone nerviosa? —Soltó divertido, ella volteo para verlo con rencor.

—Eres un niño dañino. Disfrutas hacerle mal a todos y manipularlos a tu antojo, ¿Acaso no eres consciente de todo el daño que haces?, No es divertido jugar de esa forma, Sasuke. —Bramó ella. Sasuke pareció no darle importancia a sus palabras.

—Yo no fue quien decidió jugar este juego, señorita Haruno. —Contestó él, reincorporándose de la pared para luego caminar hasta ella, tomando asiento en la silla que estaba frente a su docente.

—Admítelo. Nadie te creerá, ni siquiera mi padre. Él sabe que soy todo un rebelde, pero no tanto como para acosar sexualmente a mi profesora de clases. —cruzó sus brazos en la mesa blanca y se agacho en esta, hablándole bajito mientras la miraba con aquellos ojos maliciosos a través de sus pestañas largas y oscuras.

—Ni siquiera el conserje te servirá de testigo, y si lo hace, terminara despedido, y no creo que se le haga fácil buscar otro trabajo luego que todos se enteren que a confabulado contra mí, el hijo de Uchiha fugaku, al estar de acuerdo en colaborar con la falacia de una profesora como usted. —continuo luego de una pausa, ella se disponía a replicar ante aquello, aun así, las palabras de él, su mente retorcida, dejaron su lengua paralizada.

—Él no lo hará, y tu no saldrás bien en el asunto al yo decir la verdad sobre nuestra relación. —Estaba loco, y ella lo había comprobado. Sasuke era todo un niño dañino y malicioso.

—Vamos…hágame caso, salgamos de todo este asunto, y vera que todo saldrá bien, en ambas partes. —se reincorporó, recostando su espalda en el espaldar de la silla.

— ¿Qué es lo que quieres? —como una tonta, se dejo manipular en su juego, humillándose ante sus pies al soltar aquella palabras. Contrajo su rostro rojo de la ira y mordió sus labios, asiendo un esfuerzo sobrehumano por no echarse a llorar de la presión que llevaba por dentro. Sasuke sonrió de lado.

—No le pido que mienta, sino que omita los acontecimientos que ocurrieron hoy, y yo en cambio, aceptare que le he acosado con amenazas e incluso, hice un gesto con agredirle. Es normal ver un comportamiento así en un joven rebelde y huérfano de madre, mi padre lo dejara pasar y entenderá sus acciones, e incluso, se que le pedirá disculpas por ello. —Explicó paso por paso lo que tenía en mente. Ella cambio la mirada para luego posarla en él.

— ¿Te sientes bien ver a tu padre humillarse por tus acciones?, Crees que con hacerle creer que ha fallado en algún punto para que las cosas terminaran así, te hará sentir mejor. —Atajó ella con desprecio.

—Eso a ti no te importa, más bien, lo que debería importarte es lo que está pasando ahora, al menos que quieras hacerlo a tu forma y terminar sin trabajo, con la imagen dañada y probablemente en la cárcel por acosar a un menor. Dudo que con todo eso y lo que se agregue, puedas continuar tu carrera de maestra. Te suspenderán la licencia y no dejaran que ni siquiera te acerqué a un menor por ser uno más que una pedófila. —Quedó petrificada por sus palabras. Aun no podía creerlo, no podía creer que todas aquellas palabras y hazañas eran productos de la mente de un joven…era imposible de creer.

—Y bien, ¿Qué haremos al respecto? —Pregunto al ver que el silencio la había sumergido por completo en sus pensamientos.

—Prometo ser "buen estudiante" a partir de ahora…—soltó con malicia. Ella negó con la cabeza, aceptando con lamentación la propuesta de él.

La conversación entre ellos culmino al abrirse la puerta, entrando el comandante Yashiro en compañía del conserje del colegio. Ambos tomaron asiento frente a ella, junto a Sasuke quien no había quitado la mirada de ella, provocando que la muchacha se pusiera aun más nerviosa.

El comandante, levanto el teléfono y marco un número, poniendo en alta voz al momento que aquel hombre de voz conocida, contesto.

—Fugaku, ¿Estas disponible? —pregunto Yashiro.

—Suspendí la reunión. Era lo mejor, después de todo, dudo que después de esto, me enfoque bien como para dar una conferencia. —Habló serio Fugaku quien se notaba algo estresado.

—Señorita Haruno, puede empezar si gustas. —Pidió el comandante.

—Yo…—Dudo en un momento en hablar. Estaba nerviosa y hablaba atropelladamente.

—Bueno…—intento fallidamente en hablar, Yashiro empezó a notar el nerviosismo en ella, y como medio de intimidación, la ínsito en que hablara, Interrumpiendo Sasuke en ese momento.

—Fui yo quien acoso a la profesora Haruno. —Interrumpió Sasuke, Mirándole con sorpresa el conserje. Yashiro frunció el ceño y le miró con intención.

—Sasuke, deja hablar a la docente. —Pidió Yashiro quien noto algo turbio en todo aquello.

—Qué más da. Al fin de cuentas, no es la primera vez que ella se queja. —Continúo Sasuke, rebasando la orden del comandante con la intención de darle una idea a ella por dónde empezar con su mentirilla.

—Sasuke. —La voz gruesa y firme de su padre se escucho por el auricular.

—He venido a hacer una querella con el propósito de que de una buena vez por todas se acabe todo este problema que he venido teniendo con el joven. —las palabras de Sasuke le dieron una idea.

—Viendo que el señor Fugaku no había hecho nada con la situación, me sentí indignada y a la vez enojada al mis quejas no ser tomadas en cuenta. No podía continuar en la situación en donde me encontraba, Sasuke es demasiado rebelde, manipulador. Admito que le tuve miedo por su aparente agresividad que en estos días me ha llevado demostrando. —No era mentira lo que decía, aun así, a todo aquello, ella le había excluido la parte de acoso sexual, y pese a que se sintió tentada en decirlo, la mirada de Sasuke cual en todo momento la observaba, la hizo entrar en razón y acordarle del acuerdo que había hecho con aquel inmoral.

Yashiro estaba aturdido con todo aquello, nada de lo que ella decía encajaba muy bien, sentía como si algo más faltara en toda aquella confesión.

— ¿Es lo que ha venido de decir? señorita Haruno. —Sonó impresionada la voz del comandante.

—Señor Teuchi, tiene algo que argumentar, después de todo, Usted es un testigo clave de todo este asunto, ¿No es eso cierto, seño Teuchi? —Pregunto Yashiro con voz intimidante.

—Eh, si. Es toda la verdad. Yo mismo lo he visto sus discusiones, e incluso, admito que la señorita Haruno ha intentado por medio de sus palabras en hacerlo entrar en razón, pero este muchachito no hay quien lo haga recapacitar de su rebeldía. —Admitió Teuchi quien tenía la vista perdida en otra parte…se encontraba nervioso.

— ¡Sasuke! ¡Me has decepcionado!, ¡Cómo es posible que insultes e intentes de agredir a tu docente!, ¡¿Acaso eres consciente en el plano que me pones a mí con tus acciones! —Grito su padre. Estaba furioso y al parecer, a Sasuke no le parecía importar.

—¡Con un demonio!, ¡Contéstame! —profirió.

—¡Esto no es conversación para tener por teléfono!, ¡Me tienes estresado!, ¡Todos los días es algo nuevo y si no fuera por Yashiro estuvieras pasando la noche todos los días en la delegación! —continuo con sus regaños severos.

—Hablaremos mañana en la noche, cuando llegue de mi viaje, y espero Sasuke que estés en la casa para recibirme, porque si no, te ira mal. ¡Me escuchaste! —A Sasuke no parecía intimidarle nada, al contrario, tal parece que encontró divertido los regaños de su padre porque bien se veía una sonrisa reflejada en su rostro.

—En cuanto a usted señorita Haruno. —Bajo el severo tono de su voz, dirigiéndose a ella una poco más calmado.

—Lamento mucho todo esto. Sé que se debía haber sentido abandonada por mí, pero créame, hice todo lo posible para no quedarle mal. De verdad lamento mucho todo este mal rato que mi hijo le ha hecho pasar, y prometo que hablare con usted en cuando llegue de mi viaje de negocios. —Se disculpo, Sakura se encontraba apenada al ver como el padre de Sasuke se humillaba de esa forma al pedirle perdón, asumiendo toda la culpa sin tenerla.

—NO se tiene que disculpar. —Intervino ella, apenada por las palabras de él.

—¡Claro que si!, ¡Un caballero acepta sus fallas y se disculpa por ellas! —le interrumpió.

—Se que el deber de todo maestro es dar clases y asegurarse que todo estudiante haya aplicado bien su tarea, pero usted se ha tomado la molestia de educar a mi hijo y hacerlo entrar en razón, y de eso le doy las gracias. —Si supiera él que sus palabras la asía sentir la peor mujer del mundo al ser manipulada como un títere con un inmoral hijo.

—En fin…Yashiro. —poniéndole fin a la conversación entre la Haruno y él, llamo a Yashiro, prestando este atención.

—Volviendo al tema de Sasuke, esta vez, no vaciles con detenerlo y que pase la noche en la celda. —Dio la orden de que sometieran a su hijo a toda pena, dejando a un lado los remordimientos que tendría luego.

—¿Está seguro de ello?, No sería bueno para su imagen. —Opino Yashiro, Fugaku chasqueó la lengua con molestia.

—Al demonio con la farándula. No dejare a mi hijo vagabundear en la calle como lo ha hecho, es tiempo de corregirlo, así que por mí, tienes el consentimiento de que pase una noche entera en la celda, tal vez y así recapacite. —A su padre no le importaba la farándula ni su imagen, era momento de corregir a su hijo y si eso significaba ser el centro de atención de los paparazis y bochinches por un tiempo, entonces que así sea, después de todo, la farándula y su buena imagen no corregiría a su hijo.

Luego de firmar una par de papeles en la delegación y ver como Yashiro se llevaba esposado a Sasuke, salió de delegación, encontrándose de frente con su hermano quien llevaba un rostro nada amigable.

—Y bien, ¿Qué paso? —Preguntó Exasperado. Ella masajeo su sien con los dedos, intentando de calmar toda aquella presión que llevaba por dentro.

—Llévame a mi apartamento. Estoy cansada y quiero darme una ducha caliente. —pidió Sakura, Nawaki Chaqueó la lengua en desaprobación ante el silencio de ella con guardarse todo aquel asunto.

—¿No paso nada? —Pregunto mientras caminaba a la par junto a ella.

—No. No paso nada, ¿Contento? —Soltó exasperada, tanta pregunta la estaba alterando y no la dejaba pensar en lo que había ocurrido.

—¿Cómo que no paso nada?, ¿Hemos venido hasta la delegación a hacer una querella y tú me vienes a decir que no paso nada? —soltó entre ironías y sarcasmos.

—Te repito, son mis asuntos. —Le recordó ella, ya cansada de tanta interrogación por parte de su hermano.

Te repito, son mis asuntos. —molesto, hizo una vaga imitación de las palabras de su hermana, alejándose de ella con molestia.

—¡Ni pensar que me he perdido el perdido por tus asuntos "disque" personales! —Exclamo al aire, cerrando la puerta del auto con fuerza. Su hermana suspiró…era un hecho que ahora tendría que soportar las quejas y mal humor de su hermana.

—¡La próxima vez, le dirás a Kabuto o a papá que te traigan a uno de tus tantos asuntos personales! —Arrancó el auto y metió la reversa con fuerza, ni siquiera espero a que Sakura se acomodara en asiento y se colocara el cinturón de seguridad.

En el camino, pensó en la idea de renuncia a su trabajo, pero luego, se retractó de ella al tener en cuenta que tenía un techo que mantener y sueños que cumplir. Tenía la vaga esperanza en que las palabras de Sasuke fuera verdaderas, y que esta vez cumpliera su acuerdo de ser un buen estudiante, aun así, no se sentía del todo confiada de su palabra. Tenía tantas confusiones en su cabeza que no la dejaban pensar bien en una solución a su problema, atacándole en ese momento la idea de que todo aquello podía tomar un giro peor del que había ocurrido….tenía que pensar en alguna solución a su problema.

La sonrisa y mirada maliciosa de Sasuke había quedado grabada en su mente, impidiéndole enfocar sus pensamientos concretamente. Sasuke no solo la atormentaba en su clase, sino que había logrado atormentarla en sus pensamientos, asiéndole la noche una larga y tediosa…la peor de todas.