Capitulo 4:
Inicio de las temporadas de juegos.
Salió por la puerta de la bodega del colegio con una caja en manos, caminando por el ancho y estrecho pasillo hasta llegar a las puertas del salón de recepción donde se celebraría una pequeña fiesta en honor al inicio de la temporada de juegos. Era sábado puesto que no llevaba ropa formal, vistiendo con un simple pantalón mezclilla, color negro y una camisilla blanca. Su cabello rosa lo tenía recogido en una alta coleta sencilla. caminó hasta el mural, que ella junto a otros profesores asían, depositando la caja, llena de brochas y pequeñas latas de pintura, en el suelo, junto a la profesora Yuhi Kureina quien era la de la gran idea de decorar la sala de recepción para la fiesta.
— ¿Es suficiente? —Preguntó Sakura mientras secaba el sudor de su frente con su mano derecha. Kureina, la profesora de arte, dejó de pintar las palmeras que había dibujado, bajó su mirada y observó todo lo que había traído su compañera.
— ¿No hay verde? —Le cuestionó, dejando el pincel a un lado mientras sacaba de la caja las pinturas, poniendo aparte los colores que utilizaría para el mural.
—Necesito lila, añil, cian, carmesí, amaranto, carmín, coral, sesamo, albaricoque y ocre. —Pidió, examinado una vez más con la mirada los colores que tenía a su disposición.
—Búscalos en el armario de mi salón. Están en orden, desde el más oscuro hasta el más claro. —Finalizó Kureina luego de una pequeña pausa.
— ¡Oh!, casi lo olvidaba. Iré a la cafetería del colegio, ¿Quieres algo? —Preguntó antes de salir por la puerta.
—Un café bien cargado estará bien. —Contestó mientras mesclaba el rojo oscuro con el azul, creando un color semejante al carmesí.
— ¡Ah!, y si ves a Maito Gai, dile que venga a la recepción para que me ayude a mover las mesas. —Finalizó luego de una corta pausa.
Lo primero que hizo fue ir hasta el estadio del colegio Azabu donde seguramente estaría el profesor Gai, reunido con los demás profesores de educación física. Cuando entro, lo primero que la golpeo fue el reencuentro con su salón hogar que había pasado a la historia pues que Danzo la había cambiado de salón. Todos vestían con ropa deportiva de tela ligera, bastante finita, pantalones hasta la rodilla y camisetas sin mangas. El color de su uniforme era negro con franjas rojas y el emblema de azabu en el lado derecho de la camiseta deportiva. Vio a Gaara correr por la cancha mientras pasaba el balón a Shikamaru. Tan problemáticos ellos dos que era casi imposible creer verlos ayudándose y comunicándose sin quejas ni peleas, como siempre acostumbraba a hacer en su clase. Los observo por unos instantes más para luego emprender marcha hasta el Gai. El profesor de baloncesto. Quien hablaba con Kisame, el profesor de natación.
—Profesor Gai, ¿Tiene un momento? — Preguntó, tocándole el hombro para que este se volteara. Gai la observo maravillada
— ¡Para usted los que quiera! —Profirió en tono meloso. Ella no más le dedico una sonrisa forzada.
—Kureina necesita de su ayuda. Tenemos que mover unas mesas y cargar varias cosas. Son bastante pesadas, de hecho. — Soltó de inmediato ella, intentando de evadir todo coqueteo del profesor quien le miraba libidinosamente.
— ¡Ah!, no hay problema. Enviare a los muchachos. — Resolvió.
Se volteo asía el grupo que descansaba en las banquillas, asiéndole señal a Kiba, Sasori y Choji.
—Muevan su trasero atlético y vallan a ayudar a la profesora Yohi. —Ordeno, mascullando entre quejas los jóvenes. — ¡Neji!, ¡Tu también! —Exclamó desde lejos, fulminándolo el joven de ojos azules con la mirada.
—Ahora, ¿Dónde estábamos? —Se preguntó, mirando con expresión idiota a la Haruno quien en todo momento esquivaba aquella mirada comprometedora de su colega.
— ¿Porqué no se queda a ver los muchachos practicar? —Le invitó, y Sakura, fingiendo todo momento un rostro de apenada, le dijo.
—Lo lamento, pero es que tengo que terminar el mural y ahora voy a buscar unas pinturas que me encomendó Kureina. —Se disculpó, y antes de darse media vuelta, escucho al profesor Gai proferir el nombre de él, volteándose ella con asombro.
Estaba en todo momento entre ellos, y ella, desapercibida, no le había notado, ni siquiera había notado la fría y atenta mirada de él quien le observaba detenidamente desde el momento que entro por aquella puerta del estadio.
El profesor le dio una orden y el sonrió…al parecer, no se inmuto en lo mas mínimo en cumplir la orden que Gai quien lo había mandado a ayudar a la profesora Haruno.
— ¡No es necesario! —Intervino Sakura al momento de ver que él se levantaba y se encaminaba asía ellos.
— ¡Cómo no va a ser!, ¡No quiero que se lastime sus preciosas manos! —le alago.
—No cree que sacarlos de la práctica afectaría el partido. —Opino ella nerviosa.
—Nada de eso. Estos muchachos están más que listos para toda una temporada de titanes. —Exclamo, orgulloso así de esos jóvenes.
¡Genial!, no mas eso faltaba luego de una larga semana de descanso que tuvo sin la presencia de Sasuke. Viendo que sus insistencias no servirían de nada, termino por aceptar la ayuda, saliendo en completo silencio de la cancha, seguida por Sasuke.
—Profesora, ha subido unas cuantas "libritas". —Comentó mientras desviaba su mirada hasta el redondo trasero e ella. Sakura cerró sus ojos con fuerza, frunciendo completamente el ceño.
—Se ve "Bien". —La palabra bien no era la que tenía en mente utilizar, sino "apetitosa", aun así, su forma libidinosa de decirlo, llevo bien su mensaje de doble sentido cual ella no capto al ignorarlo.
Sonrió. Ella, toda una bestia de lengua venenosa, había ignorado su comentario y no contestado como seguramente hubiera hecho, aun así, eso no le molesto en lo absoluto, sino que lo incito a continuar hostigándola hasta que ella, inconscientemente, callera en su juego.
—Me gustaba más tomar la clase de bilogía con usted. Prestaba más atención y no me aburría. — ¡Claro que no se aburría, si siempre conseguía una forma de entretener su mirada con el trasero de ella y llevar su imaginación lejos de toda esa clase, fantaseando las miles y un posiciones sexuales en las cuales se cogería a su profesora.
—El profesor Orochimaru es mucho mejor que yo en la materia, a pesar que su titulo sea de bioquímica. —Intervino ella, cayendo así en su juego. Tan ingenua era a pesar de llevarle más años de experiencia en la vida.
Abrió la puerta y entro al salón de su colega, limitándose de sus modales, soltó la puerta, cerrándose esta en las propias narices del Uchiha quien sonrió ante lo mal educada que era su profesora.
La vio aproximarse hasta el ancho armario de dos puertas, abriendo estas al momento. Busco en interruptor eléctrico y encendió la luz, inclinándose para buscar las pinturas mientras jalaba una caja vacía y las depositaba.
No dejaría pasar una oportunidad así, como la que se le ofrecía abiertamente frente a él, así que sin pensarlo dos veces, acometió contra su fantasía, empujándola asía el armario.
—¡Sasuke!, ¡¿Qué haces? —Exclamo histérica, sintiendo el fuerte impacto contra la pared del armario, seguido por la presión que ejercía Sasuke En su pecho.
—Shsss…tranquila. —Le susurro con malicia, chocando su gélido aliento con su rostro.
—¡Sasuke!, ¡No vaciles conmigo! —Profirió enojada.
El sonido de la puerta abrirse la altero, por suerte, las puertas del armario estaban cerradas y con seguro ya que el muy descarado, se aseguro que ella no escapase.
Sasuke Sonrió, acercando su rostro al de ella, le dijo.
—Tranquila, no hagas algo que luego puedas lamentar…sería muy indignante encontrar a una profesora encerrada con un estudiante y su erección. —Lo último lo dijo casi en burla, aprovechándose así de las circunstancias, bajo de manera suave su lengua por el cuello de granito, mordisqueándolo en el centro de la unión de su cuello y mandíbula.
—Sas-ke…—Gruño, mordiéndose los labios para contener ese fuerte paroxismo que insistía estallar en ella y caerle a goles allí mismo.
—¡Maldito seas! —Masculló con gran aversión. Él rio entre su cuello, sintiendo la cálida respiración chocar en su piel.
Clavo sus uñas en sus hombros al sentir sus manos en sus muslos, separando estos para acomodarse entre ellos. La tomo de sus muñecas, retirando sus manos en un rápido y fuere movimiento de sus hombros, llevándose en sus uñas sangre y piel del joven quien al parecer no le había dado el mas mínimo dolor, sino que al contrario aquello lo había excitado, sintiendo ella ese gran bulto apretarse contra su pelvis. Se restregó con fuerza mientras mordisqueaba con deleite su cuello. Ella no parecía captar lo que ocurría dentro de ese armario puesto que su mirada estaba posada en la puerta del armario y sus oídos estaban atentos a lo que platicaban aquel par de profesores, ignorando las mil y un obscenidades que le decía el Uchiha en su odio…
