Capitulo: 5
¿Café o leche?
Un sonido gutural salió de su garganta, y pronto se vio alarmada al escuchar un — ¿Qué fue eso?—por parte de uno de los profesores que había entrado al aula de la profesora Kureina. Se sintió un poco más tranquila al ellos ignorar lo ocurrido, continuando con su calmada platica sobre los próximos parciales. Apretó con fuerza sus labios y hecho su cabeza asía atrás, esquivando sus besos. Él mofo con una sonrisa arrogante y déspota.
—Descuida. Hay mejores cosas que besar. —Susurro frente a sus labios, bajando su mirada hasta sus dos redondeados pechos.
Suspiro ansioso. Subió sus manos pausadamente desde la cintura de ella hasta llegar a sus dos pechos, apretando estos con fuerza.
— ¿No cree qué es mejor lo que hacemos qué estar sentada en el suelo pintando un mural?, ¿Eh? —Se sobresalto al escuchar sus palabras. ¿Le estaba observando desde un principio sin ella percatarse?
— ¡Sasuke!, ¡Détente!, ¡Estas mal de la cabeza! —Atajó en un murmuro mientras le empujaba con ambas manos asía atrás. Él rio ante su vago intento, viéndose la frustración en ella reflejada.
Ella era mucho más mayor y alta que él, y pese a ello, él la domaba sin problema alguno. Tomo los bordes de la camisa en sus dedos, amenazando con subir esta para exponer sus pechos ante él. Ella de inmediato reacciono, infligiendo fuerza en sus manos. Él pareció divertirse ante otro intento fallido de ella.
—Profesora…—enredo los dedos de su mano derecha en los cabellos de ella, desajustando su moño, y tiro fuerte de este, echando su cabeza asía atrás, exponiendo ante él su blanquísimo y cremoso cuello de granito. Tan perfecto y apetitoso.
—Gustoso, le aria una marca en su cuello. Usted decide. —Amenazó, acallándola de inmediato.
La plática entre aquellos dos profesores se asía eterna para ella quien rogaba el no ser descubierta, porque pese a que no era lo que todos creían, las cosas como se veían, asía las creerían, hasta ella misma lo juzgaría de esa forma si llegase a encontrar una profesora teniendo "sexo "con un estudiante en un armario.
La anticuada lamparita del armario, empezó a hacer sonidos raros, amenazándose con dejarlos a oscuras. No era que le tuviera miedo a la oscuridad ni nada por el estilo, pero quedarse a oscuras frente a ese joven enfermizo era algo que inmediatamente le provocaba una irreconocible fobia a la oscuridad. Ella no quería quedar a oscuras, sin poder ver lo que ese degenerado le asía.
Pronto, las parafilias de una mente dañina y enfermiza cómo la de Sasuke, aparecieron, sonriendo ante la idea de amarrar a su profesora, dejarla completamente inerme ante él…sodomizarla a su gusto.
Busco con la mirada alrededor de ese pequeño e intrincado armario, encontrando una bola redonda y morada. ¿Hilo de tejer? No era una cuerda ni nada por el estilo, pero al fin de cuentas, era perfecta para cumplir su parafilia sexual, y en cierto punto, le pareció más excitante utilizar ese tipo de material.
—Date vuelta. —Ordenó con voz fría y calmada. Ella le miro confundida y al no responder a su petición la atenazó del brazo, obligándola a que se diera vuelta, la pego contra la pared.
Tomo en manos el hilo de tejer, lo desenvolvió y ajunto las manos de ella en su espalda, en forma de cruz, amarrándolas con fuerza para así evitar un posible escape.
—Bien…así esta mejor. —Se pego con brusquedad a su cuerpo, avanzando todo su peso en la espalda de ella, aplastándole sus senos contra la fría pared de ese armario.
Se separo de ella luego de haberla sentido por complete y aspirado el aroma de su cuello.
—Uchiha… ¿Qué haces? —el bufido en él se había hecho más habitual en esos minutos que llevaban dentro de ese armario.
— ¿Qué me haces?... —Aquella interrogante lo excito de sobre manera mientras se desajustaba su licra.
Giro su rostro e intento de mirar por encima del hombro, viendo a un Uchiha con las manos dentro de su pantalón. Se sobresalto, girándose al momento.
— ¡No! —Murmuro, amordazándola él con su mano antes de que dañara su diversión.
— ¿Qué pretendes?, ¿Eh? —Pregunto serio mientras apretaba sus mejillas con fuerza.
— ¿Qué nos descubras?, ¿Es eso?, ¿Verdad? —Atajó en un murmuro, furioso ante las acciones de ella.
—Si nos descubren, a ti te irá mal, porque aunque te bases en el hecho que estabas amarrada, fácilmente podría decir que solo cumplía con tu orden, con tus parafilias. —Ella quedo pasmada entre la impresión. Él no era estúpido y le había leído sus intenciones.
— ¿Pensaste que con tu valiente idea podrías lograr algo?, ¿Eh? —se burlo furioso.
—Ni lo pienses, o te irá mal. No juego, profesora. —Amenazó, fulminándola con la Mirada.
—Ahora, arrodíllate. Rápido. —Ordenó, teniendo que ejercer fuerza en los hombros de ella para que así acatara su orden y de una Buena vez bajase.
Lo próximo que vio la dejo nula. Sasuke se había subido su camisilla licra, dejando a la vista un erecto pene al borde de la desesperación por ser atendido.
— ¡No Sasuke!, ¡No! —Murmuro con aversión e intentó pararse, pero él se lo impidió, ejerciendo fuerza en sus hombros.
—hazlo. Ahora. —Ordeno, fulminándole con la mirada, dejándole claro sus intenciones.
—Me da asco. —Aquello pareció enojarlo de sobremanera… ¿Le da asco?, ¿Su pene le da asco?, ¿Qué mujer con la que él ha estado le ha dicho semejante de estupidez?, y pese a que era una estupidez, lo tomo muy personal.
—Bien…tú lo quisiste. —guardo su miembro, arreglo su bóxer y ajusto su licra, dispuesto así a abrir la puerta y sin más descubrirse ante aquellos profesores. Justo cuando se disponía a abrir la puerta, ella supo de inmediato que no vacilaba ante la idea y que no le importaba ser descubierto.
— ¡No! —Soltó nerviosa.
— ¿No qué? —le miro por encima de su hombro, arqueando sus cejas con intriga ante lo que ella diría.
—Esta…está bien. —Soltó vacilante, y pese a que lo había escuchado, la obligo a que se humillarla, pidiéndole que lo repitiera con la excusa que no la había escuchado.
—Dije que está bien…lo hare. —Soltó con aversión asía ella misma, ante lo bajo que había caído.
Se volteo triunfante, sacando su pene de sus pentatlones, coloco su glande entre los picos de su labio, incitándola a que se lo metiera.
— ¿Qué esperas? —Frunció el ceño, arqueando considerablemente su ceja derecha.
Con timidez y arrepentimiento, saco pausadamente la punta de su lengua para luego meterla con rapidez dentro de su boca al sentir la humedad de su glande, sintiendo aquel "amargo" y salado sabor de su órgano copulador.
— ¿No te gusta? —Soltó indignado, retirándose un poco de ella, solo con el propósito de alterarla, hacerla creer que abriría la puerta.
— ¡Sí! —soltó arrepentida. Él sonrió.
— ¿Te gusta qué? —Insistió en que lo dijera complete, solo para humillarla y calentar más su excitación.
— ¡Sí me gusta! —Cerro los ojos con fuerza, frunciendo por complete su ceño…estaba más que avergonzada y humillada.
Sasuke conocía muy bien las debilidades de cada persona a "simple" vista, y ella era fácil de lograr manipular, claro está, según él. Primero la humillaría, pisotearía su ego y valentía de mujer para luego mordearla a su gusto, asiéndole creer que si quería de ello, no mas que se privaba por el simple "¿Qué dirán?".
— ¿Te gusta qué?, profesora. —Insistió.
— ¡SI!, ¡Me gusta tu órgano! —no pudo evitar reírse. Aquello era lo más estúpido que le había dicho. ¡Sí!, ¡Me gusta tu órgano!
—Dilo en mi idioma. —Ordeno con voz déspota.
— ¿Qué? —Soltó incrédula e indignada. Él quería escucharla decirlo en su idioma, vulgar e impúdico. En el idioma de la calle.
— ¡Dilo! —Insistió el Uchiha, ejerciendo fuerza en su voz.
—Me…—vacilo en un momento. Suspiro y decidió continuar.
—Me gusta tu verga. —Finalizó, humillada así ante las peticiones de Sasuke.
—Así está mejor. —La apremio dándole una sutil palmada en su cabeza.
Sus parafilias no tenían inicios de nada que tuviera que ver con felación. ¡NO qué va!, él no quería algo así, puesto que no tendría todo el control de ella, como quería tenerla, así no podría cumplir sus parafilia, esa donde la palabra irrumación centralizaba en sus meticulosas y descaradas ideas de satisfacer su mente perversa.
Agarro con su mano su pene y lo talló con fuerza en los labios de ella, humedeciéndolos en su excitación.
—Abre la boca, Sakura. —Pidió entre la excitación.
—Ábrela, ahora…—Ordenó un poco más serio, obedeciendo con toda la aversión del mundo.
Lo metió en una sola embestida, agarrándose con ambas manos de sus cabellos. No tuvo delicadeza alguna sobre ella, no más quería satisfacer esa desquiciante necesidad que lo desesperaba aun más.
Se abochorno, cerrando sus ojos con fuerza, humillada ante lo que ocurría. Empezó a moverla de manera lentísima, lo más suave posible para disfrutar a fondo su fantasía sexual. Esto era diferente, en cierto punto ya que no podía dudar que lo había practicado e incluso, había llegado hasta el límite de amarra a una de sus tantas "novias", aun así, ni la más salvaje ni la menos tímida podría excitarle de sobre manera como lo que acababa de hacer ahora. A ellas no las obligaba, simplemente, el les decía—ponte en cuatro— y ellas, gustosas obedecías sin replicas algunas. Pero su profesora, asía la diferencia puesto que tenía que ejercer fuerza, obligarla y sodomizarla. Tenía qué obligarla hasta tal punto de amenazarla para que cumpliese con su fantasía, él tenía que amarrarla para aquietarla mientras que a las otras las amarraba por simple gusto, sin ellas ejercer fuerza alguna. ¡Que si es un enfermo!, si, lo es y qué hombre en este mundo no lo es…todos, pero más los jóvenes.
Estiro su cuello y echo su cabeza asía atrás, embistiendo la pequeña cavidad bocal de ella. Suspiro. Le gustaba, y mucho. Retiro por completo su pene de la boca al atravesarle una nueva idea en su mente.
—Profesora. —Le llamo, abriendo los ojos casi llorosos por la rabia.
—Consiénteme…—coloco su mano detrás de la nuca, obligándola a que se agachara un poco, llevándola hasta sus testículos.
—Hazlo…muérdeme. —él no tenía pudor alguno ante sus descaros, y ella se abochornaba el doble.
—Jhmp.. —un gutural sonido salió de su garganta inesperadamente al sentir los labios de ella y sus blancos dientes aprisionar esa piel semi-arrugaga y suave, abalanzando su cuerpo contra ella, dejándola casi aprisionada entre la pared.
—Más despacio, No pretendo correrme rápido. —Soltó casi forzadamente mientras apretaba sus labios de una manera seductora que ella poco le importo, sino que le desagrado en lo absoluto.
Los mordisqueo pausadamente, los lamio y chupo, succionándolos copiosamente mientras él jalaba de su cabello revuelto.
—Ya. Basta….para ya. —Ordeno entre cortado, separándola de sus testículos para luego e inesperadamente, sorprenderla con su pene, metiéndolo nuevamente en su boca.
Su frete estaba perlado en sudor, al igual que sus brazos y parte del cuello. Sus movimientos empezaron a ser más certeros, rápidos y bruscos. Pronto lo escucho gemir bajito e ansioso, sorprendiéndola el primer disparo de semen dentro de su boca. Intento de salirse, pero él se había agarrado fuerte de sus cabellos, impidiéndole que se saliera.
—Trágatelo…—Ordeno mientras disfrutaba del rostro y las facciones de ella que nada asemejaban a una mujer complacida, gustosa por recibir el semen de su amante.
Se alejo de ella con el propósito de arrodillarse, quedando sus rostros a la misma altura. Le sonrió como todo un joven rebelde para luego extender su mano asía su rostro y limpiar sus labios. Acerco su rostro al de ella, y le susurro.
—Buena niña—Bacilo con la última palabra puesto que le dio risa…aquello no era una niña, sino una mujer madura.
Ante la repulsión asía él y sus facciones maliciosas, acometió contra la gran estupidez de escupirle en su propio rostro su semen para luego fulminarle con una mirada llena de odio. Bufo molesto para luego apuñalarla con su mirada dura y fría, pasmándola entre el miedo y pánico.
—Mira lo que has hecho. Te castigare. —Sentencio serio, obligándola a que se levantara.
—Límpiame. Ahora. —Atajó molesto.
—Límpiate tu solo. —Bramo ella, siempre con esa lengua suelta y venenosa. A pesar de sus palabras, no se molesto, sino que al contrario, le provocaron risa.
—Hazlo o será peor. —Amenazó con un tono cambiante y serio. Ella se percato que aun los profesores estaban allí.
Le pego contra la pared, aprisionándola contra su cuerpo. Recostó su mano izquierda en la pared mientras que con la derecha se masturbaba a medida que su profesora limpiaba su rostro con su lengua, como él lo había ordenado. Una pequeña gota de semen se había escurrido por su ancho y largo cuello, teniendo así que ella inclinarse un poco para limpiar esa área. La pego mas asía él, pudiendo ella sentir los movimientos de su mano en su abdomen.
Se masturbaba con fuerza, desesperado y ansiosos, rogando ella que no eyaculara encima de su ropa ya que sería vergonzoso exponerse así ante los demás docentes. Sus movimientos aumentaron mas y esta vez sintió su pene por debajo de su camisilla, rosarle su abdomen.
No se pudo contener, y pese a que no tenía planeado eyacular en su abdomen, lo hizo sin más preámbulos.
—Ahora estamos a la par…—Se separo de ella quien estaba paralizada ante el repulsivo asco que sentía escurrirse en su abdomen.
Las voces se había apagado dentro del aula, y ella sin más preámbulos, ataco ante su fuerte deseo, metiéndole un gran puñetazo al Uchiha, abriendo la puerta del armario.
—¡Eres un asqueroso cerdo! —profirió furiosa, acercándose al armario para tomar una de las batas negras, parecidas a la de un doctor, que tenia Kureina en su salón con el propicito de que los estudiantes no mancharan sus uniformes.
Se disponía a darle una paliza al desvergonzado del Uchiha quien andaba tirado en el suelo, riendo en voz baja, pero el llamado de Kureina le interrumpió.
—Sakura. Te estaba buscando, ¿Dónde te habías metido? —Preguntó, volteándose la Haruno.
—Me entretuve viendo el partido, ¡Y ya vez! Si no fuera por uno de los estudiantes, no me hubiera acordado para nada que tenía cosas que atender. —Mintió con una fingida sonrisa mientras abotonaba la bata.
—Bueno…en fin. Busca las pinturas que te pedí que yo iré a la cafetería por ti. —Soltó Kureina.
—¡Ah!, traite otra bata para Mei Terumi, sabes cómo es ella de complicada y delicada. —Finalizo en un suspiro.
—¡Sasuke!, ¿Porqué no vas con la profesora Terumi?, debe estar en el salón de recepciones. Ve a ayudarle en algo. —Soltó al momento. Sasuke frunció el ceño algo molesto.
—¡Sí!, ¡Claro!, es muy buena idea. Los demás muchachos están ayudándole a mover las mesas. —Intervino Kureina y sin más, Sasuke tuvo que aceptar.
—A propósito, ¿Quieres café o leche caliente? — A Sasuke le pareció divertida la pregunta de Kureina, sobre todo la última palabra. Bufando bajito.
—¡Café estará bien? —Exclamo a lo algo cómo queriendo acallar los bufidos del Uchiha.
—¿Segura?, creí que te gustaba la leche con crema de canela—Indago Kureina.
—Café me irá mejor. Me mantendré mas despierta y enfocada en mi trabajo…—Contestó.
Salieron del Aula dejándola sola, pudiendo así pensar mejor en lo sucedido. Tenía que salir de ese colegio antes de que acometiera a una gran estupidez de acabar a golpes a ese muchachito. Se sentía furiosa, enojada y sobre todo, tenía unas inmensas ganas de caerle a golpes y gritar a los cuatro vientos lo que era víctima del ultraje de ese joven. Aun así, silencio ya que después de todo, nadie le creería y eso era lo que le enfurecía aun más.
Espero que les guste el capítulo…
ATT; Sadness Doll
