Capítulo 7:
En aprietos…
La clase del profesor de natación, prometía ser entretenida, no por el hecho que era su deporte favorito, con el cual representaba al colegio, sino por que la señorita Haruno estaba allí, platicando abiertamente con un par de profesores que se había reunido en horas de recreo para ver a los muchachos alistarse para las competencias.
—Haruno, ¿Cómo te va en tus primeros meses en el colegio? —Le pregunta, una energética Anko.
Sakura se disponía a contestar, pero al verlo a él, salir de la piscina y mirarle sin discreción, ella roda los ojos de manera inquietante, turbándose en cada palabra que salir de su boca.
—Pues. Bien. Me va. Excelente. —Decide contestar con más claridad, luego de tremenda disparatadas que había dicho que ni siquiera los allí presente le entendieron, y para salir de tan bochornoso momento, lo justifico con una vaga imitación de un destornudo.
—Son unos mocosos. Malcriados por sus padre que le dan todo por contar de no escucharles. —Escueto Temari, la profesora de historia internacional.
La profesora de Arte, la señorita Yuhi Kureina había llegado a la pequeña reunión, acercándose hasta Sakura para saludarle, con un beso en el cachete.
—Te vez hoy mejor, Sakura. —Le menciona Kureina al acordarse de que hace dos días atrás la había encontrado en la parte de atrás del estacionamiento, con un ataque de llanto.
—Si. Gracias. —contestó Sakura, con una amplia y forzada sonrisa.
—Oi, ¿Qué creen del profesor de natación? —Pregunta Anko, llamando así la atención de las chicas.
—Que es una mierda. —Se apresura a contestar Temari. —Al igual que el nuevo profesor de natación. —Añadió, luego de una acortada pausa.
— ¿Sabes?, he pesado a creer que tu ruptura con tu prometido se debió a lo amargada que eres. —le contesta Anko, encarándola Temari ante su comentario cual no encontró nada de amistoso.
—Tu hermano también era un imbécil que no sabia lo que quería a sus veintiséis años. —Atacó Temari, curvando sus labios.
Mientras la plática se llevaba a cado en una decidió sobre donde ira a comer después de clases, cerca de allí, en los primeros asientos de la banca, se encontraba la hija menor del profesor de Literatura, el señor Jiraiya. Su nombre era Konan, activa, intelectual, la más callada de la familia, toda una señorita a quien Yahiko le observaba desde el borde de la piscina.
— ¿Te quieres meter en problemas? —soltó Shikamaru quien se encontraba recostado en el suelo, con sus piernas metidas en el agua.
Yahiko, ignorando el comentario de Naruto, decide levantarse y caminar hasta ella
Konan le había notado, pero poco le importó, no fue hasta que el se detuvo frente a ella, cayendo pequeñas gotas de agua en las paginas que leía de nuevo libro que su padre había publicado.
—Hola. —Habla él, pero poco le importa a ella, continuando su interesante lectura.
— ¿Te importa? —Le dice, y ella suspira.
—No me importa, para nada—Aquello que contesto él lo tomo como uno de los peculiares sarcasmos que solo esa genética rara podía heredar.
Se sentó al lado de ella, a su izquierda y sin más empezó a hablar a lo que ella asemejo como una conversación estupefacta, carente de interés y poco peculiar de él…el chico problemático de la clase de papá hablando de casualidades, del zodiaco y signos, y que todo tiene un sentido en la vida.
—Y esta conversación, ¿Tiene algún sentido?, porque, sinceramente, yo no la veo. —Respondió, ella…Strike uno.
—Vaya…si que eres algo, cruda. —Suspiró, frustrado.
— ¿Eres tímida?, ¿No te gustaría conocerme? —decide ser directo, soltando aquello de sopetón. Ella despega la vista del libro y le mira por unos segundos para luego cerrar el libro y colocarlo en su mochila.
— ¿Al chico problemático de la clase que no solo me aventó a mis diez años de edad en la piscina del colegio sin preguntarse si sabía nadar?, ¡O mejor dicho!, Al chico que golpeo a mi hermano la semana pasada y abandalizó las gomas del auto de papá hace tres meses quien se suponía que me fuera a buscar en la estación de tren de Tokio y terminé esperando seis horas y asaltada por un desconocido. —Soltó, con sarcasmo, para luego levantarse e irse.
—Perra…—Masculla él al resultarle bastante zorra la mujercita esa.
Se levantó de la banca, caminó hasta la piscina y aventó al agua, intentando de calmarse y no ir tras el hermano de ella y golpearle nuevamente, como un tipo de terapia personal de control de enojo, como él le llamaba.
—Te meterás en problemas. —Le advierte nuevamente Shikamaru. Yahiko, escéptico, le ignora.
—Sabes como es el profesor con su hija. — ¡YA cállate!, a quien le importa. —le interrumpió, exasperado de tantas advertencias.
—No se porque te empeñas en hacerle la guerra si sabes muy bien que él, de tan solo mover su mano, te reprobara nuevamente. —Comentó Shikamaru, seguro así de continuar la conversación, guste o no.
—Que lo haga, y yo me asegurare de dejarle un regalo entre Su familia para que se acuerde el resto de su vida en mi. —Shikamaru le miró serio ante el crudo y como graciosos que fue ese comentario, preguntándose así mismo si él verdaderamente seria capaz de aquello.
Mientras la conversación de Yahiko y Shikamaru se tornaba en una discusión en lo que estaba bien y mal, Sasuke había nadado hasta el borde de la piscina Recostó su pecho en el borde de a piscina, dejando el resto de su cuerpo dentro del agua. Le observó en silencio, y ella le notó, aun así, le continuo ignorando no fue hasta que una de sus compañeras de trabajo notó la atención en sasuke sobre ella y le dijo.
—Sasuke ha estado mirando a esta dirección. —Comenta Kureina en un tono siniestro.
— ¡Oh!, Vaya, ¿Qué le has hecho al mocoso malcriado? —Le interroga Anko.
—Es un malcriado presumido. Sus padres le dan todo y cree que se puede salir con las suyas en clase. —Alcanzó a decir Temari, con gran aversión puesto que en varias ocasiones había tenido fuertes discusiones con el mocoso, en el pasado.
—Te cuenta, no vallas a terminar con las gomas de tu auto quemadas, como le hizo a Temari. —Soltó Anko, y en eso, Temari le mira de manera siniestra, enojada por aquel comentario.
— ¡Oh!, casi lo olvidaba. El estudiante Sasuke me debe unos exámenes y aun no le e dado la materia que tiene que estudiar para ello. —Mintió ella para luego disculparse y retirarse, caminando hasta Sasuke.
Le miró serio y mientras caminaba a su dirección, Sasuke ponía atención en sus piernas, sonriendo al detenerse frente a él.
—vi las fotos que me enviaste a mi correo. —soltó ella, de manera discreta.
Sasuke, levantó la mirada y le miro fijo, casi en una expresión divertida.
—Sasuke. Alguien pudo haber tomado mi correspondencia de mi oficina y visto esas fotos. ¿Tienes idea en el problema que me pudieses haber metido? —pese a que prestaba atención, parecía no importarle sus quejas.
—mira. Haremos esto. Te dejare pasar la clase. Te regalare la nota y no tienes que venir más a clase. —Intentó de chantajearle.
rio bajito para luego chasquear la lengua.
—Hablo enserio, Sasuke. Te regalare la nota. —Repitió ella.
—De enviarme fotos desnudas al correo de mi oficina y deja de comportarte diferente alrededor mío que empezaran a notarlo. —Le rogó, casi en suplicas.
—Entonces, deja de ignorarme las llamadas y dejándome plantado en el salón de arte cuando te digo que te quiero ver. —Finalmente, le contesta.
—Sasuke. Déjame en paz. Prometo darte la nota. Pasaras la clase sin tener que ir a ella más. —le ruega, nuevamente.
—No quiero tú nota, me es fácil conseguir eso. —Espetó, serio.
—Entonces, dime, ¿Qué quieres?, ¿Dinero? —El rio ante aquello.
—Tampoco el dinero es algo que me haga falta. —Le aclara.
Pronto, por sus miradas, ella se percata de lo que esta dispuesto a pedirle.
—No. —Soltó ella, antes de que él hablara.
—No te estoy pidiendo una relación. —aclara sasuke.
—Tengo un prometido. Lo amo y le respetó—Soltó, indignada.
—Tampoco te pido que lo dejes. —sus expresiones, parecía que se divertía.
—solo será una vez. —Prometió él.
—He dicho que no, y ¿Sabes que?, olvídate de la nota y sigue con tus chantajes. Si me meto en problemas, tú también lo harás.
—No tanto como tú. —Le retó.
—te veo a las ocho, en el estacionamiento. —Le invita.
—Olvídalo. —Soltó y él se rio.
—¿Sabes lo que quiero hacer? —Le miró las piernas para luego fijar La Mirada en Ella, mordiendo sus labios de manera sensual.
—masturbarme aquí mismo mientras Te abres de piernas y me ensenas lo que tienes allí dentro. —Ella le observó indignada y él le aguanto de su tobillo derecho al momento que vio hacer el mero aguaje de irse.
—Quítate la roma interior. Aquí mismo. Vamos. Nadie te vera…no hay nadie ahora mismo en la piscina y los demás se han ido. —Ella se arrodillo, le tomó Del brazo y le apretó con fuerza, logrando que él la soltara.
Le miró serio para luego sacar sus manos del agua y sostenerle por ambos tobillos, logrando que ella callera sentana, en el bode de la piscina, con sus piernas metidas en el agua. Sus zapatos, de tacón alto y color crema, cayeron en el fondo de la piscina. Sin perder ni una fracción de segundo, metió sus manos dentro de la falda de ella y agarró consigo las bragas y los bordes de las medias, tipo licras, que llevaba puestas, de color gris, jalándolas consigo.
—¡SASUKE! —Gritó ella.
—¿Estas loca? ¿acaso quieres que entren y nos vean? —Le recrimina por su acción.
—¡Verán que tú me estas obligando! —Exclama y él, como respuesta, rio bajito.
—NO se ve violentada, de hecho. Esta aquí, sentada en el borde de la piscina, con sus piernas buen abiertas y las bragas bajadas. —sus obscenidades la enfermaban, dándole una fuerte cachetada que no más provocó violentarlo, rompiéndole las medias a medida que se las bajaba y quitaba por completo.
—Anda, profesora. Levántese ahora. No podrá irse a ninguna parte sin sus zapatos ni bragas. —Se bufó de ella mientras nadaba, alejándose de ella.
—Sasuke. Por favor, busca mis zapatos. Por favor, detén este juego. No es gracioso. —Le pidió.
—NO intento de ser graciosos. —Le contesta, serio.
—Dame mis cosas, por favor. Prometo verte en la tarde. —Le mintió, pero él no era estúpido.
—No. Lo quiero ahora. —Soltó.
—Quiero que se siente, donde estaba, y metas las piernas en el agua y las abra, lo suficiente para yo verla. —Ordenó.
—¡CLARO QUE NO! —Exclamó.
—Entonces, iré donde el rector y le enseñaré las fotos que le he tomado la vez que le practique sexo oral en el salón de clase, ¿Se acuerda de eso, Señorita Haruno? —Le amenazo, y ella estalló en pánico.
Quería golpearlo…darle una tremenda paliza, pero no mas hizo fue levantarse la falda, sentarse en el borde de la piscina, con las piernas metidas en el agua y bien abiertas, para él. Sasuke Sonrió y nadó hasta ella, colocando aun lado las medias y sus bragas para luego poner sus manos en las rodillas de ella y abrirla más de pierna, mirando, de manera descarada y sin pudor aquella zona.
La empujó un poco más hacia él para luego acercarse y meter su rostro entre medio de sus piernas, introduciendo su lengua entre los húmedos pliegues vaginales de ella, degustándose de su sabor.
Se le escucho gemir mientras pasaba la lengua, de arriba a hacia abajo, por su vagina, oprimiendo su clítoris con su lengua. Ella se mordió los labios, e indignada, miró a otra parte.
Pronto lo escuchó gemir con prisa y mover su mano derecha dentro de agua. Ella miró lo que hacia, descubriendo que se masturbaba mientras le practicaba sexo oral.
La empujó hacia atrás, recostándola a la fuerza, y salió del agua, posicionándose frente a ella, arrodillado, con su mano derecha masturbándose mientras la abría de piernas y le masturbaba con su mano libre.
—Sasuke, ¿Qué haces? —Le interroga al ver que se había inclinado y recostado.
—Shsss…tranquila. No soy estúpido. No lo meteré. —le murmura mientras con su pene en manos, lo pasa alrededor de su clítoris, oprimiendo con su glande su clítoris. Luego, bajo su pene hasta la entrada de su vagina y medio no más su glande dentro, gimiendo para luego sacarlo y repetir la misma acción, moviendo dentro de ella, de manera circular su glande.
Escucho las voces alarmada de un grupo de estudiantes, levantándose de inmediato. Se mintió en el agua y nado hasta el fondo del agua, recuperando los zapatos de la profesora, colocándolos aun lado de ella.
—Actúa como si nada hubiera pasado. —le ordena para luego alejarse de ella y empezar a nadar, pretendiendo que entrenaba.
El profesor Gai entró a centro de natación, junto con un grupo de estudiantes de gimnasia a los cuales había prometido que en la tarde se irían a refrescar, notando a la señorita Haruno, sentada en el borde de la piscina, con sus piernas metidas en el agua.
—Profesora Haruno, ¿Qué hace aun aquí? —Le cuestiona, con un amplia sonrisa. Ella le sonría de vuelta.
—Nada. Me refresco los pies y veo a los muchachos nadar. Tengo los pies hinchados. Estos zapatos me tienen adolorida. —Mintió.
El profesor Gai hecho una mirada en la piscina, viendo a un solo estudiante nadar. No vio nada extraño por lo que se enfoco en la belleza que tenia frente.
—Pues, ahora que esta por aquí, no le importara que me refresque los pies con usted. —Ella sonrió y rio pese a lo desagradable que fue aquel piropo.
—No, claro que no. Adelante. Me hará bien su compañía, ya me estaba empezando a aburrir sin nadie que hablar. —Mintió.
Mo próximo fueron cuarenta y cinco minutos de una desagradable plática con gai, sobre el poder de la juventud, sus logros y musculatura. En todo ese tiempo, Sasuke no dejo de mirarla y mirar con recelo al profesor Gai.
Esa tarde, luego de aquel susto que había pasado en el centro de piscina, al terminar la última clase, Sakura, se acordó que tenía que entregarle a Temari unos documentos que le había prestado la semana pasado y que con urgencia ella se los había pedido de vuelta. Recogió sus cosas y las coloco en su maletín, encaminándose en dirección a la cancha, bajo techo, donde Anko le había asegurado haber visto a Temari en caminarse hacia allí.
Una vez allí, el busco en los alrededores, sin dar con ella, no fue hasta que escucho la alterada voz de uno de los estudiantes, encaminándose ella a toda prisa hasta el cuarto de baño de los chicos.
— ¡Lo lamento!, Vale, ¡Lo siento! —Exclamó la joven del joven.
Sakura, sigilosamente, se acerco hasta la puerta de cuarto de ducha, la abrió despacio y se introdujo, asomando su vista en una de las esquinas, reconociendo a aquel muchacho como Shikamru.
Detrás de los casilleros, vio salir a aquella persona que lo había alterado, llevándose una gran sorpresa.
Era…ella era…Temari.
—No puede reprobarme no más por un simple comentario. Usted solo es una ayudante de maestra. —Espetó Shikamaru.
— ¡Cállate! —Ordena Temari, seria y directa.
—Vale, ya le dije que lo lamento. Fue un comentario estúpido. —repitió por enésima vez.
—Entonces, ¿Soy una vieja amargada y dejada que no más necesita de un buen coño para dejar de ser miserable con todos?, No fue lo que dijiste, ¿Eh? —habló serio, mirando al muchacho, aun en toalla, como retrocedía a medida que ella se acercaba, tropezando con una de las bancas.
—Profesora. En verdad, lo siento. —Repitió, tranquilo, pero, por dentro estaba que reventaba de la tención que ella había infligido en toda esta situación.
—Cállate y siéntate. Ahora. —él no entendió, y le miró confuso, levantando ella la mano, le dio un fuerte c=golpe con su recha en su muslo derecho.
— ¡PERO!, ¡Que putas! —Exclamó el muchacho mientras se pasaba las manos con prisa en su muslo derecho.
— ¡Estas loca!, ¡NO más por esto te pueden despedir!, ¡Hablare con el resto!, ¡Le diré que entraste al cuarto de baños y me acosaste! —Exclamó furioso.
— ¡Vieja loca! —Finaliza, eufórico.
— ¡Cállate y siéntate!, ¡AHORA! —LE ordena.
— ¡Vallase al carajo! —Le retó.
—Seamos claro. O te sientas y te evitas que no solo valla donde el rector y le diga que encontré no solo mariguana en tu mochila, sino cocaína y entre varios medicamentos controlados. No solo se lo diré a rector, sino a tus padres quienes se han forzado bastante para llevar a su intelecto, hijo prodigo, a un buen colegio. Tengo entendido que tus padres son de clase simple, no más operan una repostería y tu madre es desempleada. —Le amenazó, y el sin mas, silencio.
Si ella hablaba con el rector y le decía que él introducía drogas en el colegio con el propósito de venderlas y sacar dinero para pagar su colegiatura y ayudar en la casa, si su madre se enteraba que ese dinero no lo sacaba del trabajo que tenia lavando autos y trabajando en una gasolinera como en los días feriados, ellos se decepcionarían.
—por favor. No se lo digan. Mire, ya le pedí disculpa y, podemos llegar a un acuerdo. Mire, le daré lo que quiera, puedo conseguirle cualquier tipo de droga. —Intentó de solucionar con ella y calmarla.
—Siéntate y cállate. —él, sin más, silencio y se sentó en la banca.
Ella le miró por unos segundos para luego aproximarse hasta él. Con su rodilla derecha, le separo las piernas y se colocó en medio de ellas para luego mirarle nuevamente.
—entonces, ¿Necesito de un buen coño?, ¿No? —Le dice.
—Levántame la falda. —soltó, sin más, y él le miro, escéptico.
— ¿Qué? —le cuestiona.
—Dije, que me levantaras la falda. —Esta vez, implementa fuerza en sus palabras.
Sin más, levanta las manos y las lleva hasta la falda de ella, corta, hasta la rodilla y de color crema, levantándola hasta su cintura.
— ¿Qué quiere exactamente que haga? —Suspiró y le pregunto, con la mirada en el suelo.
—NO te hagas el ingenuo. Sabes lo que significa todo esto. —Le contesta ella.
El suspira, frustrado en si de la situación en que estaba metido, y sin más, lleva sus manos hasta la ropa interior de ella y se las baja. Coloca sus manos en las caderas de ella y sin más, aproxima su rostro hasta su entrepierna. Ella levanta su pierna y la coloca en la banca para luego colocar su mano derecha detrás de su nuca y atraerle más, suspirando al sentir su lengua abrir paso entre sus pliegues vaginales.
Sorprendida, se llevo ambas manos a la boca y salió corriendo de allí, espantada de lo que había visto…en verdad, esa era Temari.
¿Acaso ella era consiente de lo que hacia?, O, mejor dicho, ¿Sakura era consiente de lo que había visto?, ella había rompido las leyes como profesora, y Sakura no tenia idea que debía hacer, si reportarla o no más quedarse callada.
Su teléfono celular sonó, saliendo de sus pensamientos, sacó su teléfono de su chaqueta y contestó la llamada.
—cariño, lo siento. Saldré de inmediato. —soltó a lo rápido ella, y él, intentaba de interrumpirle.
—Sakura. No podremos ir hoy. Lo siento. En verdad que lo siento. —Se disculpa.
—Pero, lo habíamos planeado. Habíamos planeado nuestras vacaciones de aniversario hace tres meses atrás. —Le explica, pero él no más se disculpa y le pide que le entiendo con eso que se le presento un problema.
—Amor, en verdad que lo siento. Nos veremos mañana y te prometo que partiremos el próximo viernes. Te lo juro. —Ella intenta de hacerle razonar lo importante que era esto para ella, pero se detuvo al ver que él había cortado la llamada, si ni siquiera decirle un adiós…
Tenía la mente hecha un torbellino. Bebía salir de allí, antes de estallar en un mar de lágrimas. Salió por la puerta trasera de la cancha y cruzó el estacionamiento, llegando hasta la salida y justo cunado cruzó el portón, una motocicleta, marza Suzuki GSF1200 bandit, atravesándosele en el camino.
Apago el motor de la motocicleta y se quitó el casco, dejando caer sus cabellos, esparcidos, en la frente.
—Hola. —Le sonríe y ella, escéptica, le ignora, empezando a caminar.
Se bajó de la motora y le siguió el paso mientras ella intentaba de llamar a su novio, sonando una vez para luego contestarle el buzón de voz.
— ¿Quiere ir alguna parte? —le pregunta mientras le sigue el paso, ella, por otra parte, intenta una vez más de llamar a su novio.
Detiene el paso y se voltea, quedando frente a Sasuke.
— ¿Tienes un teléfono? —Le pregunta Sakura.
Sasuke le observa por un momento para luego sacar su teléfono celular y dárselo en manos. Sin perder tiempo, le marca a su novio y lo deja sonar. Sasuke le observa por dos minutos largos para luego ver como la expresión de ella cambiaba a una de asombro y desconcertada, devolviéndole el teléfono.
— ¿Puedes llevarme a mi casa? —Le pregunta, y él sonríe.
