Holaza calabaza, mis amigos v': No me maten todavía pl0x, que aquí les traigo el nuevo Cap de "One Summer is More Than Enough" Le dedico éste Cap a Mel-san por escuchar mis descabelladas historias, a Xu-tan por la pérdida de su historia de 2.5k de palabras (?), y a Sakura-kaa-san por ser tan inspiradora, y por pedirme a cada rato que actualizara v':

Espero que les esté gustando ésta historia, porque ahora es que se va a calentar la cosa si, sé que estoy subiendo caps sin un patrón definido, así que me esfuerzo para que salgan lo antes posible, con cuidado de que sea calidad antes de cantidad (aunque ni loca les pongo un Cap de menos de 2k de palabras). Por lo tanto, disfruten.

Disclaimer: Aunque no tengo que repetirlo realmente, Sword Art Online y sus personajes me pertenecen! En mis sueños nada más, pero ahí si, eh?! No me pertenecen para nada v': y lo único que poseo es el argumento e historia de éste AU, y mis tres OCs: Hitomi, Rose* y Olive* (aparecen en éste Cap).

Kirigaya Kazuki tampoco me pertenece en lo más mínimo. Le pertenece a la imaginación/creatividad/musa de la inspiración de alguna de las chicas del grupo v': creo que Kaa-sama (?)(?)(?)

Bueno. Sin más que agregar, los invito a leer. Pasen, pasen. Aunque no haya té, café, chocolate, pastel o galletitas para acompañar la lectura v':

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En la mañana

Guardería "Destellos"

Asuna estaba tendiendo las sábanas que los niños habían usado el día anterior, para que estuvieran listas para cuándo ellos se cansaran. Al haber finalizado la llamada, ella se había sentido nerviosa en extremo. Después de todo, era la primera vez que saldría con un muchacho en bastante tiempo, y la primera vez en su vida que salía con un chico no elegido por su madre. Asuna puso una mano en su pecho, y respiró profundo para calmar su agitado corazón.

–¿Asuna-san? ¿Se encuentra bien?– Preguntó una muchacha desde en frente. Su cabello era de un tono rubio-dorado que parecía brillar bajo la luz del sol, y sus ojos eran de un azul glacial. La muchacha (o mejor dicho, adulta joven, de 23 años) venía acompañada de un apuesto muchacho que era casi una cabeza más alto que ella. El tenía un cabello rubio de un tono un poco más oscuro que el de la muchacha, mas cercano al castaño claro, y ojos de un brillante color verde esmeralda.

Y junto a la joven pareja, estaban dos pequeñas niñas. Gemelas idénticas a simple vista, excepto por el color de los ojos. Pues los de la mayor eran de un color verde un tanto más amarillento que los de su padre, y los de la menor eran azules, iguales a los de la madre de ambas.

–Ah. Alice-san, Eugeo-kun. Buenos días– Respondió ella cortésmente, con una pequeña reverencia, y luego agachandose a la altura de las pequeñas rubias – Olive-chan, Rose-chan. Buenos días– Dijo, sonriendoles, a lo que ellas respondieron alegremente.

–¡Buenos días, Asuna-sensei!– Dijeron las gemelas al unísono, de una manera ligeramente torpe, característica de los niños de su corta edad.

–Veo que ya regresaron de sus vacaciones. ¿Van a dejarlas aquí hoy?

–Sí. Pensamos que sería buena idea acomodar las cosas de la casa, y comprar la comida para hoy primero. Ya están desayunadas las dos, y traen sus respectivos almuerzos consigo. Te las encargamos por el día de hoy, Asuna-san– Respondió el rubio muchacho por el nombre de Eugeo.

–Entendido. ¡Solo dejenmelo a mi!– Dijo Asuna, con su ánimo de siempre restaurado, y el pensamiento de la cita con el muchacho apartado a un lado por el momento.

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En la tarde.

Dicey Café.

Kazuto estaba recostado contra una pared, cerca de la entrada del café. Miró hacia su teléfono, en el cual se retrataba la corta conversación telefónica que tuvo con Asuna, dándole la dirección del sitio, y ella respondiendo le con un "Entendido, voy en camino ^^" El muchacho suspiró mientras leía ese mismo mensaje por la undécima vez desde que había llegado. Habían pasado unos pocos minutos desde el tiempo acordado, y Kazuto comenzaba a preocuparse por el pardero de la pelirroja.

–Se está haciendo tarde. En dónde-?

–¡Kazuto-kuun~!– Le llamó ella desde la derecha, corriendo hacia la entrada dónde el se encontraba.

–Ah. ¡Asuna-san!– Respondió el, sonriendo y saludando a la hermosa muchacha, que ahora podia ver claramente. La muchacha traía puesto un vestido celeste que se ondeaba con el viento en la misma dirección de sus largos cabellos mandarina, que para la ocasión había dejado completamente sueltos, debajo de un pequeño sombrero que ella sostenía con su mano izquierda a la par que corría, para que no se lo llevara el viento con sus fuertes soplidos. Una vez cerca, la muchacha se detuvo frente a el, antes de inclinarse de manera profunda y exagerada.

–¡Lamento llegar tarde! El tráfico desde mi hogar estaba horrible, ¡y se que no es excusa, pero-!–

–Deja de disculparte. Solo trata de no hacerlo muy seguido, me estaba preocupando de que algo te había pasado. Además, solo estás tarde por unos minutos" Explicó el, tomando su mano con una sonrisa en el rostro y encaminandose a el café. –Bueno, suficientes cordialidades.

Ella pareció decepcionada por un momento, pero al siguiente soltó la cálida mano del muchacho, inmediatamente extrañando la agradable calidez de esta, y poniendo un frente serio –Comprendo.

–Al entrar, hay que actuar de la manera más natural posible, sin exagerar mucho, y tratando de actuar de una manera amistosa. ¿Crees que puedas hacerlo?

–Si. Confío plenamente en mi habilidad para actuar.– Le respondió ella, asintiendo firmemente.

El le sonrió de lado, haciendo que el corazón de la muchacha pegara un salto. Luego el tomó su mano con confianza, haciéndole sonrojar –¿Lista?– Preguntó el. Ella sonrió cómplice, y dio un pequeño apretón a sus manos entrelazadas.

–Si tu lo estás

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Al mismo tiempo

Dicey Café, adentro del local.

El pequeño, pero muy acogedor café estaba ocupado por algunas personas. Algunas en pequeños grupos que charlaban sinun sentido, y otras en parejas, o solitarios, sentados en la barra. El dueño del local, Andrew Gilbert Mills, estaba trabajando tranquilamente, ofreciendo bebidas no alcohólicas a la gente sentada en la barra (puesto a que era tan solo tarde temprana).

La campanilla que estaba justo en frente de la puerta, sonó, dándole a conocer a Andrew y a su esposa que nuevos clientes habían arribado al local. Su esposa limpió sus manos de un pequeño pañuelo blanco, que prosiguió a guardar en un bolsillo de su delantal, y luego se acercó a la puerta amablemente.

–¡Bienvenidos al Dicey Café!– Pronunció ella, con ánimo evidente, pues después de varios meses encargada del café junto a su esposo, ella había aprendido a disfrutar su trabajo, y ya había pasado varios años junto al rústico local.

–Ah, Rinima-san. Buenas Tardes.– Dijo el cliente, saludandola de vuelta con igual ánimo.

–¡Kazu-san!– Soltó ella, antes de mirar hacia su lado –Y veo que traes compañía. Una mesa para dos?– Preguntó de una manera ligeramente sugestiva, lo que hizo que Asuna se sonrojara.

–No, está bien. Nos sentaremos en la barra– Respondió el, a lo que Asuna asintió suavemente, reforzando su punto.

–Comprendo. Avisenme cuando estén listos para ordenar algo–Dijo ella, retirándose devuelta a la cocina.

–Por aquí, Asuna-san– Dijo Kazuto, retrocediendo un banquillo de la barra para Asuna.

–Muchas gracias– Respondió ella, aceptando la agradable oferta, y tomando asiento en el mencionado banquillo.

–Disculpa si no es un sitio muy elegante o algo mejor que un pequeño café– Dijo él, de una manera tan creíble frente a los ojos de Asuna, que le hizo pensar que era completa y absolutamente imposible que fuera tan solo un acto. Pero ella sabía perfectamente que si lo era, pues ella también estaba actuando acorde a lo planeado.

–No te preocupes, es un muy lindo sitio, y la gente es muy amable. No me molesta que me hayas traído aquí en lo absoluto– Respondió ella, con una naturalidad increíble, lo que causó el mismo efecto anteriormente mencionado, ésta vez en Kazuto. Al decir eso, ella rozo su mano ligeramente la mano del muchacho con la suya, al hacer un pequeño gesto para expresarse.

–Ya veo. Entonces, ¿Qué te gustaría ordenar?

–Hmm... No sé. ¿Que tal tu, Kazuto-kun?

–Bueno, probablemente un café de avellana... ¿Quieres uno?

–Si, suena delicioso– Respondió ella, sinceramente emocionada.

–¿Qué, acaso nunca lo has probado?– Preguntó Kazuto, haciéndole un gesto a Rinima para se acercara a pedir sus órdenes.

–Bueno, tal vez lo haya probado alguna vez en casa de mis abuelos, pero no lo recuerdo– Respondió Asuna, luego volteando a ver a Rinima, que se detuvo frente a ellos, con una libreta pequeña y un bolígrafo en las manos.

–¿Y bien? ¿Qué ordenaran el día de hoy?

–Hmm, a ver. Dos cafés de avellana y dos rebanadas del pastel especial de hoy.– Respondió Kazuto, a lo que finalizó con –¿O te gustaría algo más?

–Para nada, estoy segura de que ese pastel estará delicioso – Le dijo Asuna, sonriendole amablemente a la mujer mayor.

–A ver, dos cafés de avellana, y también dos porciones del especial de hoy. Comprendo. En unos minutos se los traigo.

–Gracias– Respondieron ambos al unísono de manera cortés, antes de reírse un poco.

–¿Como está Yui-chan?– Preguntó Asuna, un momento después.

–Un poco triste porque no pudo ir hoy a la guardería, aunque se alegró al saber que iba a casa de su abuela.

Rinima dejó los pedidos en la barra en frente de ellos, y se retiró e silencio. Ambos comenzaron a probarlos.

–Hmm, ya veo... Una pregunta, y sepa que no quiero ser meterme en donde no me incumbe, pero, ¿Acaso nunca la lleva a donde su madre?– Ante la repentina pregunta, el rostro de Kazuto pareció cubrirse de tristeza por un segundo.

–Si promete mantenerlo en secreto... se lo diré.

–Está bien, comprendo. Prometo mantenerlo en secreto. Mis labios están sellados– Le dijo ella, haciendo el gesto de cerrar con llave su boca y lanzar lejos la llave, lo que hizo que Kazuto riera.

–Está bien, se lo diré, pero no aquí.– La respuesta dejó a Asuna preguntándose de a que clase de lugar le llevaría, y sobretodo, en que clase de lío se había metido. –Pero primero terminemos esto. No se vaya a convertir en un desperdicio el haber venido – Continuó el, terminando su taza de café, y tomando otra cucharada del trozo de pastel que tenía en frente, idéntico al que tenía Asuna

Ambos comían en silencio, en espera de lo que estaba por llegar, y una vez terminaron, se levantaron de la parte de la barra en la que se encontraban, y se acercaron a dónde se encontraba Andrew.

–Hey, Agil.– Le dijo el pelinegro, una vez estaban cerca.

–Oh, Kirito, y tal como hoy de Rinima, parece que tienes compañía– Le respondió el alto e imponente hombre desde atrás de la barra –¿Como te ha ido?, ya sabes, porque pronto es … tu comprendes.

–Lamentablemente, si. Y ahora que lo pienso, ¿dónde están mis modales?– Preguntó, mirando a ambos –Asuna-san, éste es Andrew, también conocido como Agil. Agil, ésta es Asuna-san. Trabaja en la guardería a la que va Yui– Finalizó alternando entre mirar al hombre, y a la muchacha.

–Un gusto, Asuna-san– Dijo el, extendiendo su mano en un gesto gentil.

–Igualmente. Espero que nos llevemos bien– Respondió ella, extendiendo también su delgada mano, y devolviendo el apretón de mano. Al terminar ésta accion, Kazuto volvió a hablar.

–En fin, me preguntaba si podíamos utilizar una de las habitaciones vacias de la parte de atrás…– Dijo el, en un aire misterioso.

–Habitaciones… de ... atrás...?– Preguntó ella, inclinando la cabeza hacia un lado en un gesto de confusión.

–Si, todavía quedan unas cuantas vacías. Siganme– Le respondió el, ignorando completamente la pregunta de Asuna.

Agil abrió la puerta que separaba el café de su puesto detrás de la barra, haciendo un gesto que indicaba que podían entrar. Ambos jóvenes lo siguieron, uno seguro y la otra no completamente. Llegaron a una puerta que estaba al lado de la puerta hacia la cocina, y entraron. Lo que se extendía en frente de ellos una vez estuvieron adentro, era un largo pasillo de pinta azulada, que tenía muchísimas puertas en cada lado.

–¿Dos cuartos?– Preguntó Agil.

–No hace falta, no queremos ocupar espacio innecesario. Con una habitación servirá– Respondió Kazuto tranquilamente, obteniendo una mirada que claramente decía que Agil querría una explicación detallada de los acontecimientos más tarde.

–Perfecto. Entonces un cuarto...– Dijo el, mirando entre las puertas. –¿Se te hace familiar éste?

–Claro que se me hace familiar, es el cuarto dónde solía pasar el rato con "ella"– Respondió Kazuto, sonriendo melancólicamente.

Fue entonces cuando mi mente procesó sus palabras y encajo las piezas. La chica que habían mencionado... era la madre de Yui..

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Hasta ahí lo dejo ;u; Espero que le haya gustado, me tardó bastante llegar a terminar éste capítulo. Pero anoche me llegó la inspiración y la llevé a mi escrito en la mañana. ¿Qué Prosigue? El siguiente capítulo. ¿Cuándo? No sé. Pero se llamará "El origen de Yui"

Bueno, eso es casi todo, también quiero avisarles que a partir de el día 24 de octubre comienza la Kiriasu week 2015! Ya tenemos los temas y yo estoy lista y preparada para el primero. ¿Y ustedes?

Día 1 (24/10) Tema: Diferencia de edad. (Au/Cannon)

Día 2 (25/10) Tema: Fluff Escolar. (AU/Cannon)

Día 3 (26/10) Tema: Relaciones carnales interrumpidas (AU /Cannon)

Día 4 (27/10) Tema: Kazuto celoso (AU/Cannon)

Día 5 (28/10) Tema: Matrimonio arreglado (AU)

Dia 6 (29/10) Tema: Profesor/alumna (AU)

Día 7 (30/10) Tema: KiriAsu como padres (AU/Cannon)

Día 8 (31/10) Tema: Primera vez no planeada en el mundo real (AU/ Cannon)
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Esos son los temas.

Bueno, eso es todo. Dejenme sus opiniones/quejas/ lo que sea abajo en la cajita de reviews, pueden añadir esta historia a sus favoritos y alertas si les gusta, y los leo luego. Kitten se despide!

~Kitten.