Muuuuy buenas a todos mis queridos lectores!1! Acá está Kitten con una felicidad A-bun-dan-te, pues recién terminé de escribir el cap, y estoy orgullosa de mi misma por haberlo terminado antes de lo esperado! Bueno, la verdad de que estaba debatiendo conmigo misma sobre que escribir en el cap, y me quedó tal vez algo apresurado... pero por favor aguanten! Que todavía pienso sacar un cap antes de año nuevo! Y hablando de eso, Felices fiestas a todos ustedes! Ya pronto cumpliré un año de haber comenzado a escribir, y me alegra tanto haber podido compartir este año con ustedes y con mis amados llctores del fandom de inglés. De verdad que estoy que reviento de alegría, y no puedo esperar para celebrar ese aniversario como es debido!- con una actualización, por supuesto!

Este capitulo va dedicado a:

~Las chicas del grupo, en especial Sakura-sama por su apoyo moral (?), y Xu-sama por su cumple ,aue fue hace unos días. ¡Feliz cumple atrasado, mija!

~A mi mejor amiga Ana, que la verdad no hizo nada, y que también sé que es poco probable que lea esto a menos que la obligue, pero bueno, también se lo dedico por su cumpleaños 15 que es muy pronto, y por ser tan buena conmigo, por todo este tiempo que nos llevamos conociendo (Año y medio :v)

Bueno, aquí les traigo lo que pude escribir en todo este tiempo, y espero que les guste! Sin más que agregar, les dejo para que lean. Disfruten!

OoOoOoOoOoOoOoOoO

En el último capítulo...

Pero aquél momento fue interrumpido de improvisto cuándo alguien tocó la puerta

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Kazuto terminó de recoger todo, y acompañado por Asuna, fue a abrir la puerta. Allí se encontraban un par de hadas con aspecto desconocido para la muchacha. Eran un chico y una chica, aparentemente de edad cercana a los ocupantes de la cabaña.

La chica, al igual que todos los demás usuarios, poseía un par de alas translúcidas de un color ligeramente amarillento. En su coronilla, reposaban un par de orejas felinas de color dorado, a la par con el brillante cabello que ella poseía, y una cola de igual color que se movía de un lado a otro sin patrón notable, mientras que el muchacho tenía solamente orejas élficas, comunes de la mayoría de las razas del juego. Los ojos de la chica eran de un color azul cielo, con un brillo enérgico.

El muchacho poseía cabello rubio, que parecía tener un tinte ligeramente verdoso, y ojos de color verde esmeralda.

Por lo que las explicaciones del tutorial le habían enseñado, la muchacha de ojos azules pertenecía a la raza llamada "Caith Sith", caracterizada por las orejas y cola de aspecto felino, y el muchacho de ojos verdes pertenecía a los "Sylph", notable debido a la combinación de colores de sus ojos cabellos y vestimenta. Una pareja no tan fuera de lo común, puesto a que existía una alianza entre ambas razas, y desde hace ya mucho tiempo que a los usuarios dejó de importarles las parejas, partys y guilds de razas variadas, o eso le había explicado Kazuto unas horas antes.

–Ah, Selka-san, Eugeo– Les saludó el pelinegro con toda naturalidad.

–¿Eu..ge..o-kun?– Pronunció con lentitud Asuna.

–¿Huh?– Dijo él, volteando finalmente hacia la peliazul –¿Te he visto antes? Me pareces familiar…

–¿Eh? ¿Asuna-san?– La caith sith rubia preguntó, mirando con atención a la muchacha.

–¿C-como sabes mi nombre?– Asuna se colocó en la defensiva hasta que reconoció a la rubia que le estaba sonriendo. –Alice-san…– Dijo mientras sonreía de vuelta.

–¿Y bien, ustedes dos se conocen?– Le preguntó.

Sin dejar que ella respondiera, Kirito mostró una sonrisa calmada mientras rodeaba la cintura de la peliazul con su brazo y respondía en su lugar –A decir verdad, si. Hasta se podría decir que esta chica es mi prometida. Asuna se sonrojó ligeramente ante la mención de su compromiso, aunque no hizo nada para alejarse del muchacho.

–Heeh, así que es así... ¿y por qué no me lo mencionaste el día que regresé?
–Bueno, estaba un tanto distraída-– Le interrumpió con una sonrisa vil en su rostro.

–¿Pensando en él?– El comentario hizo que el rostro de Asuna se tornara de un color rojizo, y que ella ocultara su rostro en el pecho de su autoproclamado "prometido".

–Creo que con eso ya es suficiente– Le dijo el pelinegro a la rubia, mientras acariciaba inconscientemente los mechones celestes del cabello de la abochornada muchacha. –Hablando de eso, ¿a que viene su visita? Es extraño recibir visitas de ustedes directamente a esta cabaña, Selka-san, Eugeo. Además de que casi siempre están tan ocupados con cosas en el mundo real que no se pueden conectar.

–¡Ah! Casi lo olvido. Necesitábamos hablar en privado contigo, Kirito.–Dijo apologético el muchacho de cabellos de tinte verdoso, Eugeo.

–Está bien– Respondió el otro muchacho –Ah, pero Asuna...

–No te preocupes por mi. Iré a dar un paseo por los alrededores. Mandame un mensaje en cuanto terminen de conversar. Fue un placer verles, Alice-san, Eugeo-kun.

–Igualmente– Le respondió la pareja al unísono.

–Nos vemos más tarde, Kirito-kun.– Terminó ella saliendo, con una sonrisa falsa plantada en su rostro, cosa que no paso disapercibida frente a Kirito.

Una vez afuera de la cabaña, Asuna respiró profundo y se dejó llevar por sus pies a cualquier parte. Llevo una de sus manos hacia su pecho, tomando con fuerza el frente de su túnica y apretujandolo por un momento mientras suspiraba.

¿A que correspondían aquél vorágine de sentimientos y nuevos pensamientos que se habían apoderado de ella?, ¿Por qué se sintió horriblemente decepcionada cuando él dejó de insistir en que ella se quedara? … Las preguntas llenaban su cabeza, y sin darse cuenta, tropezó con alguien, ambos cayendo al suelo por el impacto. La otra persona fue la primera en incorporarse, y extender una mano hacia ella.

Era un muchacho de apariencia joven, no parecía mucho mayor que ella, pero en altura sin duda el llevaba ventaja. Tez blanca, cabello negro con un ligero destello rojizo y una penetrante mirada de un color gris perlado que se asomaba detrás de sus oscuros mechones de cabello. Aparte de eso, llevaba sobre su rostro una máscara roja, muy refinada, con algunos pequeños detalles en negro, misma que combinaba bien con su atuendo, lo que le llevo a deducir a Asuna rápido que el muchacho formaba parte de los salamander.

El le estaba sonriendo ligera y misteriosamente mientras le ofrecía su mano para poder levantarse. Ella, un tanto confundida, aceptó su mano y una vez de pie, se disculpó con el muchacho por no mirar a donde iba. El solo siguió sonriendo, negó ligera, pero firmemente con la cabeza, y la inclinó un poco, aún sin soltar la mano de Asuna.

Luego, el comenzó a caminar tranquilamente, llevándola consigo puesto a que sus manos seguían unidas. Ella sólo caminó tras del amable muchacho desconocido sin prestar mucha atención ni mirar el camino, pues su mente había vuelto a pensar en los acontecimientos previos en la cabaña. Por esa razón, ella ni se percató de el momento en el que sus pies dejaron de pisar terreno estable.

OoOoOoOoOoOo

La Cabaña de Kirito

–Ya veo. Gracias por ayudarnos con este problema, Kirito– Le agradeció la rubia.

–No hay problema, pero ¿por qué hicieron que Asuna se fuera?– Les preguntó el pelinegro –No me digan que no querían que ella supiera.

–Es que queremos que sepa, pero también queremos que sea una sorpresa, y aún así no podemos encontrar un momento adecuado para decírselo. Gracias por ayudarnos, y deseamos que les vaya bien, viendo que se van a casar...– El otro muchacho, Eugeo, le dijo.

–Gracias supongo…– Respondió el pelinegro con ligero nerviosismo –Y ahora que lo pienso, Asuna no conoce bien este juego, a donde pudo haber ido en el tiempo que tardamos hablando de todo esto?

La pregunta que soltó el pelinegro fue inmediatamente respondida el momento en el que un fuerte y seco sonido se escuchó, tal y como si algo hubiera caido. Los tres ocupantes de la cabaña se levantaron de sus asientos y corrieron en dirección al sonido que habían escuchado tan sólo unos segundos antes de ver una figura carmesí con negro escapar a vuelo veloz.

El trío de hadas prosiguió a acercarse a un acantilado que no parecía haber estado allí antes, y se asomaron hacia abajo. En el fondo del acantilado, que no era más profundo que 6 metros, apenas se podía distinguir la silueta de otro jugador tirado en el piso.

El spriggan pelinegro maldijo entre dientes y saltó al sitio dónde se encontraba la muchacha. Aterrizó con fuerza, pero no le paso nada serio. Después de todo, ya estaba más que acostumbrado a esa clase de acciones arriesgadas.

Ahi se encontraba ella. Tendida en el suelo inconsciente, respirando con dificultad y con muchos arañazos alrededor de su cuerpo, aparte de algunos raspones y una que otra herida menor. Aparte de eso, parecia sostener algo en su mano, cosa que Kirito notó instantáneamente, y con toda la delicadeza posible, tomó lo que parecía una pequeña botella de cristal de las manos de la pálida muchacha.

Dicho objeto contenía lo que parecía una nota en su interior. Por lo tanto, Kirito dudó un momento antes de destapar el envase y sacar la nota, que demostró su contenido ante el en cuanto hubo escapado de su confinamiento.

[ Mucho cuidado con lo que haces, Kazu-kun, ¿o debería llamarte Kiri-kun aqui? Bueno, eso no importa realmente. Lo que quiero decir es que se te agota el tiempo. Si no respondes que si antes de la fecha límite, no sólo te demandare, sino, que tu noviecita podría salir lastimada. Más te vale pensar con cuidado lo que vas a hacer, o perderás todo con un simple movimiento de mi mano. Recuerdalo, y elige sabiamente, pues las vidas de tu niña y aquella "señorita" están en mis manos.
— Hitomi ]

Kirito sudó frío. Ahora todo parecía tener sentido: El acantilado que apareció de la nada, la persona qué salió huyendo de la escena, y el hecho de que Asuna hubiera sido el blanco de aquellas amenazas. Si aquello seguía así, la vida de la muchacha correría peligro; y según la nota, también la de Yui.

Luego de guardar la nota en su inventario, miro hacia la muchacha, notando una larga herida que cruzaba casi toda su mejilla derecha.

OoOoOoOoOoOo

Al día siguiente

En la guardería

Hora de apertura

Era una tranquila mañana de verano, y Asuna se encontraba caminando por los pasillos de la guardería mientras dejaba su mente rondar por los acontecimientos de la tarde anterior, e inconscientemente elevo su mano para rozar su mejilla en el lugar donde había estado aquella herida anteriormente. Sin notarlo se topó con la cicatriz que ésta había dejado por alguna razón.

No se lo había podido mencionar a Kazuto porque no tuvo el tiempo, y éste no se había dado cuenta porque su largo cabello la había escondido. Pero esa mañana era diferente, puesto a que llevaba su cabello recogido en una coleta a un lado de su cabeza.

Fue despertada de su trance cuando alguien le llamó.

–¡Asuna-san!– La joven le llamó. Era una muchachita no mayor de 16 años con cabello azul y ojos de igual color. Tomada de su mano se hallaba una niña pequeña de cabello negro y ojos azules. –Hoy tengo que dejar a Hisa-chan temprano. Una vez más, gracias por cuidar de mi prima.

–No te preocupes, cuidaré bien de ella– Le respondió antes de llevar a la pequeña a la sala y dejarle para recibir al resto de los niños.

Fue entonces cuando se topó con Kazuto, quién le saludo tranquilamente y le ofreció una sonrisa. Ella le sonrió nerviosamente mientras que saludaba a Yui con un abrazo, y le indicaba que fuera a la habitación contigua, cosa que hizo. Luego, se levantó y se dirigió hacia Kazuto. Este miró a la pálida muchacha, y comenzó a hablar.

–Asuna, ¿te sientes bien? Digo, no es que te veas mal ni nada, es más, exactamente lo contrario, ugh, lo que quiero decir es que después de lo de ayer...– Dijo el, con nerviosismo obvio, antes de detenerse al notar la cicatriz en su mejilla.

–Me encuentro bien, Kazuto-kun. No es como si hubiera muerto en el juego ni nada, sólo fue una caída y como puedes ver, no me afectó en lo absoluto.– Le mintió ella, otra vez mostrando una sonrisa falsa.

El solo avanzo y la arrinconó contra la pared que se encontraba junto a la puerta, apoyando uno de sus brazos en el espacio junto a la cabeza de ella.

–Si nos vamos a casar, deberías intentar ser un poco más sincera. No me mientas, ¿si?– Preguntó, la preocupación notable en su rostro mientras acariciaba la cicatriz levemente con su mano libre, tal y como ella había hecho unos minutos antes.

Ella asintió ligeramente, sin poder despegar su mirada ambarina de los profundos ojos grises del muchacho, mientras que el la observaba con similar intensidad. Ninguno de los dos decía nada, y sus rostros se acercaban peligrosamente hasta que casi no había ni un centímetro de distancia entre ellos y...-

–¡Buenos días, Asuna-san!

-…fueron interrumpidos por la emocionada voz de Alice.

Los dos se separaron al instante, y se voltearon para ver a la recién llegada.

La joven, que para esa ocasión venía acompañada por su esposo y sus dos hijas, parpadeo confundida –¿Interrumpo algo?

–N-no, no, para nada– Respondió la peliroja, sacudiendo su mano en el aire con nerviosismo.

–¿Hmm~?, De casualidad, ¿no eres Kirito?– Preguntó la rubia, mirando con atención al nombrado.

–¿E-eh?– Kazuto parecía un poco sorprendido frente a la pregunta de la joven – E-em, si. Un placer. Me llamo Kirigaya Kazuto.

–Alice Schuberg. El placer es todo mío.– Le respondió ella con igual cortesía – Ah, y ésta es mi familia. Mi esposo Eugeo, y mis hijas Rose y Olive– Dijo, señalando a sus familiares respectivamente a la par que los mencionaba.

–Un placer. Esperen un momento, por favor – Dijo, entrando a la habitación principal, y regresando con la pequeña pelinegra. –Ésta es mi única hija, Yui.

–U-un placer...– Saludó la pequeña, haciendo una pequeña reverencia –Mi nombre es Kirigaya Yui.

–Igualmente, yo soy Alice.

–Yo soy Olive– Saludó de vuelta la pequeña de ojos verdes –Y esta es mi gemela.

–Un gusto. Mi nombre es Rose.

–Bueno, ahora que todos nos conocemos, ¿que tal si ustedes dos van a la sala de juegos a pasar el rato con su nueva amiga, mientras que nosotros hablamos?– Propuso Eugeo, agachandose a la altura de sus hijas.

–¡Si!– Respondieron las niñas al unísono, llevándose a Yui consigo de vuelta a la sala prncipal.

Una vez que las pequeñas estuvieron fuera de rango, Alice levantó una ceja, y observó al par.

–¿Y bien?– Preguntó ella.

–¿Y bien qué?– Preguntó Asuna de vuelta.

–Se supone que ustedes están comprometidos, ¿cierto?

–Si

–Entonces quisiera saber algo. ¿Puedo preguntarles?

–Adelante– Respondió el pelinegro.

–¿Como es que nunca los había visto juntos, o haya oído la mínima mención de tu nombre antes? Aparte de que se nota que no hay anillo de compromiso. Quisiera saber ¿como pretenden que alguien de verdad crea siquiera que están comprometidos si no hay prueba alguna?– Ante las palabras de ella, ambos sudaron frío. La vista analítica de Alice era tan buena como siempre, y no falló en notar hasta los más mínimos detalles. –¿Tienen por lo menos una manera de probar que siquiera son una pareja?

Los dos permanecieron en silencio con la mirada gacha. No había manera en la que pudieran escapar de aquello mintiendo o fingiendo, pues Alice notaría el engaño de inmediato.

–¡Ah! Ya sé.– Dijo ella, como si de repente la mejor de las ideas le hubiera llegado en ese mismo instante. –¿Qué tal si continúan lo de antes? Ya saben, lo que estaban haciendo antes de que llegáramos.

Ambos se sonrojaron un poco recordando la situación anterior, y se dieron una pequeña mirada por el rabillo del ojo.

–Si pueden hacerlo, entonces no tendré ninguna duda y dejaré de preguntarles sobre el tema, así que, ¡adelante!

Los dos voltearon de manera que estuvieron de frente. Ambos se miraron a los ojos, como afirmando que si podían y lo iban a hacer. Kazuto fue el primero en moverse, al usar una de sus manos para atraerla hacia sí por la cintura. Luego ella le siguió, extendiendo sus brazos y rodeando la nuca del muchacho con sus manos, impulsandose ligeramente hacia adelante, e inclinando su cabeza hacia un lado sutilmente. Ambos se movían con total naturalidad, como si fuera algo a lo que estuvieran muy acostumbrados, pero la verdad era que ambos se encontraban muy nerviosos por lo que sabían que iba a suceder entre ellos.

Luego de eso, y después de una última mirada, los dos cerraron los ojos, y terminaron por cerrar la distancia entre sus labios, conectandolos por tan solo una fracción de segundo, tan sólo un roce, para despues volver a juntarlos en un beso superficial y rápido, que no duro mas de 5 segundos, pero a los dos les pareció que no duró mucho ni un instante.

–¿¡A-Asuna!? ¿Qué demonios está pasando aquí? ¡Exijo una explicación en éste instante!

…Aquella mañana no era tan tranquila después de todo.

OoOoOoOoOoOo

Bueno, lo voy a dejar hasta acá. Lamento si era muy corto, y espero que les haya gustado.

Acá les adjunto un pequeño grupo de adelantos de los próximos capítulos:

/

–¿Así se llamaba ella, no es así?

–Si...

—Pienso que es un hermoso nombre.

/

–¡Lo siento tanto! Pero por más que lo intento, no lo puedo sacar de mi cabeza. Me siento cómo una estúpida, eso es, tal vez solo soy una estúpida...

–O una chica enamorada.

/

–Si esto sigue así, no voy a poder controlarme, y-y puede que le confiese mis verdaderos sentimientos...!

/

El tiempo pareció detenerse en ese instante, y todos los invitados parecieron dejar de respirar en espera de su respuesta.

–Acepto.

/

[Te lo advertí ya muchas veces, y me hiciste caso omiso. Y como ya deberías saber, siempre cumplo mis promesas. Y dudo que seas capaz de proteger a tu bebe mientras estás dentro de ALO... Ah, y solo una cosa más. Con "tu bebé" no me refiero a Yui.]

/

Como siempre, dejen sus opiniones/quejas/comentarios/consejos/sugerencias/etc, en el botón de reviews allá abajo, tambien pueden añadir esta historia a sus favoritos, o seguirla, recuerden que mientras más algo les parezca real y tangible, más existe la posibilidad de que haya una falsedad, mentira o verdad completamente diferente escondida detrás. Los amodoro un montón y espero que nos leamos pronto en una próxima oportunidad!

Con amor y sueño, pero sobretodo amor,

~Kitten~