Hola a todos, Orchid aquí con un nuevo capítulo de One Summer Is More Than Enough. Quizá muchos de ustedes se preguntaron "¿Quien demonios es esta TheCrimsonOrchid y porque rayos aparece como la autora de One Summer, qué se supone que debería ser de una tal Kitten?", pues a decir verdad sigo siendo la misma Kitten de siempre, pero tuve que cambiar mi username (Como ya mencioné anteriormente, pero repito para aquellos que no leyeron FAR). De verdad que lamento mucho la tardanza, pero si les iba a traer algo, tenía que ser por lo menos aceptable. Por otro lado, ayer cumplí un año como escritora! Le agradezco a todos ustedes por su apoyo incondicional en este año que de a ratos se me hizo un poco difícil, especialmente siendo yo todavía tan joven, pero que gracias a ustedes y a mis otros lectores logré cosas de las que me enorgullezco. Una vez más gracias por todo, y espero tener un año más de diversión, muchísimo mejor que el anterior. Me disculpo con las chicas porque esta actualización en realidad iba a salir hace dos horas y media, pero por complicaciones (Se fue la luz x.x), no lo pude subir sino hasta ahora.
Y por otro otro lado, este capítulo va dedicado a Kirigaya Yui-sama! Feliz cumpleaños, y disfruta este capítulo qué escribí especialmente para ti y para todos los que aún estaban esperando con ansias qué yo actualizara ésta historia xD.
En fin, disfruten!
En el último capítulo...
–¿¡A-Asuna!? ¿Qué está pasando aquí? ¡Exijo una explicación en éste instante!
OoOoOoOoOo
Todos los presentes voltearon sorprendidos en dirección a la persona cuya voz resonó en toda la estancia. La voz sonaba en extremo sorprendida, quizá hasta tanto como los otros ocupantes, pero ninguna malicia estaba presente en su tono.
–¡R-rika-chan! ¡Casi me das un infarto!– Le soltó Asuna, antes de que el resto de los ocupantes tuvieran tiempo de reaccionar. Poco después del arrebato, los otros ocupantes del cuarto suspiraron en alivio también.
–Puedo verlo, y parece que también interrumpí algo importante, ¿eh?– Respondió la aludida, enarcando una ceja y colocando sus manos en sus caderas de manera acusatoria.
Ante las palabras de la otra muchacha, Asuna se sonrojó profundamente, mientras alternaba miradas entre Rika y Kazuto, quién parecía un tanto confundido ante la actitud de ambas jóvenes frente a la situación presente.
–B-bueno, te explicaré todo mas tarde, asi que por favor solo ve a la sala de juegos y encargate de que no pase nada malo con los niños, ¿entendido?– Dijo Asuna, pasando de su actitud extremadamente abochornada a una muchísimo más seria, con más compostura, a medida que iba hablando.
–Entendido...– Respondió la otra, decepcionada. –Sólo alégrate de que quién te vio no fue mamá.- Finalizó, desapareciendo detrás de una de las varias puertas en las que desembocaba el pasillo en el cual se encontraban.
Mientras los otros tres ocupantes veían la silueta de la castaña de pelo corto entrando a la sala principal, Asuna soltó un suspiro pesado.
–Tengo el presentimiento de que este va a ser un largo, largo verano...
OoOoOoOo
Una semana después.
En algún otro lugar...
–Kazuki-kun.- Le llamó una suave voz femenina.
–¿Que sucede, Kasahara?– Preguntó el aludido, en un tono indiferente, mientras volteaba a ver a la muchacha que había pronunciado su nombre segundos atrás.
–Técnicamente ya conociste a esa mujer que trata de quedarse con mi Kazu-kun. Dime que opinas de ella. Sé lo más detallista qué puedas.
–Hmm, es muy bonita físicamente, pero no hay nada que resalte mucho sobre su apariencia en general, aparte de los colores de su cabello y ojos. Pero definitivamente me parece una persona en extremo intrigante...– Respondió, sonriendo de manera indescifrable para ella.
–Ya veo...– Sonrió, mientras un un pensamiento cruzaba su mente, hasta que la sonrisa que había esbozado se tornó ligeramente vil y oscura –Mi único interés en todo esto es Kazu-kun, así que puedes jugar toodo lo que tu quieras con ella; hasta que finalmente te aburras. Solo recuerda cual es el lado qué te conviene a la hora del juicio y no tendras ningún problema conmigo~.
OoOoOoOoOoOo
Hora de salida.
Guardería "Destellos"
Sala vacía
Asuna caminaba de un lado a otro en la habitación vacía en la que se encontraba, mientras esperaba que la guardería se vaciara. De pronto, sintió una mano posarse ligeramente sobre su hombro, lo que detuvo su caminar, y desencadenó un escalofrío que recorrió todo su cuerpo por la sorpresa.
–Asuna– Pronunció la voz, qué identificó como la madre de Rika (Rinko) –Tienes una llamada pendiente en el teléfono de la guardería.
–¿Shinozaki-san? ¿Tiene alguna idea de quién podría ser?– Preguntó, volteando para ver a su jefa.
–Es Kyouko...
Asuna suspiró, y con pasos pesados se dirigió hacia el teléfono de la guardería —qué se encontraba en la sala de reuniones—, y sin ánimo tomo el teléfono de las manos de su mejor amiga –¿Alo?- Preguntó, tratando de sonar siquiera interesada.
–Alo. ¿Asuna?– Preguntó la voz ligeramente distorsionada que Asuna casi inmediatamente reconoció como la de su madre, Yuuki Kyouko.
–Si, madre. ¿Necesitas algo?– Preguntó, tratando de no sonar muy molesta.
–Si, quería avisarte sobre algo. La compañía de tu padre ha decidido acortar el viaje de negocios considerablemente. Así que tu padre y yo regresaremos a casa más temprano de lo planeado.
–¿Que tan temprano...?– Preguntó, sintiéndose confundida y mareada de repente.
–Regresaremos casi a finales de agosto. Espero que para entonces cumplas tu parte del acuerdo, o recuerda lo que sucederá...
-Si, madre- Pronunció, sin ánimos de seguir escuchando sobre el tema. Ahora tenía aún menos tiempo para acostumbrarse a estar junto al muchacho pelinegro con el que se iba a casar, si todo salía como esperado -Nos vemos entonces.
-Así será. Te llamaré si la junta directiva de la compañía de tu padre cambia de opinión. Adiós.
Y sin siquiera murmurar respuesta alguna, colgó el teléfono, y sintió su malestar repentino empeorar. Cubrió sus ojos con el reverso de su mano derecha, y con la otra se sostuvo de la pared con dificultad. Su cabeza daba vueltas, y se sentía algo ligera.
- A-Asuna, ¿Pasa algo?- Le preguntó su mejor amiga, preocupada. -Te ves algo pálida...
Su visión se volvió borrosa, y antes de que lo supiera, todo lo que podía ver a su alrededor se había tornado completamente oscuro. Pero no pudo evitar mantener un último pensamiento en su mente antes de perder la consciencia por completo.
-Kazuto...kun- Susurró débilmente antes de caer inconsciente en el suelo.
OoOoOoOoOo
Kazuto estaba llegando a la guardería para recoger a su pequeña Yui, cuando vio qué en frente de la guardería se había estacionado una ambulancia. Trotó hasta ella, y notó que aún no habían abordado al paciente, fuese quien fuese. Tratando de ignorar la escena por el momento, entró a el pasillo de entrada, con la intención de ir a recoger a su hija en la sala de juegos, pero el escuchar voces desesperadas de la sala de reuniones le inquietó de alguna manera.
Con lentitud, abrió la ligera puerta de madera pintada, y observó casi horrorizado como levantaban el lánguido y pálido cuerpo de Asuna y lo subían a la camilla con cuidado. También notó qué las raíces de su cabello se encontraban ligeramente manchadas de un líquido de color entre rojo y vino tinto, qué identificó como sangre. Caminó hasta Rika decidiendo interrogar a la asustada muchacha antes de saltar a conclusiones.
-Rika, ¿Qué sucedió?- Preguntó, poniendo una mano en el hombro de la joven, mientras ambos observaban como los paramédicos impulsaban la camilla hacia la salida; hacia la ambulancia qué les esperaba afuera para llevar a la otra joven al hospital lo antes posible.
La muchacha soltó un pequeño sollozo, antes de responder: -E-ella estaba al... teléfono y de pronto... Kyouko-san dijo algo... Y ella se desmayó justo después...!- Explicó, mientras trataba de controlar su incesante llanto -Esto n-nunca había pasado antes. Asuna no es la clase de persona que se enferma muy seguido... P-por eso tengo muchísimo miedo de lo que pueda llegar a pasarle...
El la ayudó a subir a un taxi, y junto con Rinko y Yui, fueron detrás de la ambulancia.
OoOoOoOoOo
Ya casi llegando al hospital, Kazuto, qué se encontraba sentado en el asiento del copiloto, le murmuró algo al taxista. Éste asintió, y detuvo el automóvil amarillo junto a la acera.
-¿Eh? ¿Papá, a donde vas?- Preguntó su pequeña hija, al ver que el se estaba bajando del vehículo.
-A buscar una cosa. Ustedes adelántense, y avísenme en caso de que suceda algo- Respondió, terminando de bajarse y pagándole al taxista por adelantado, antes de desaparecer entre la gente que había estado caminando por las calles.
El taxi siguió por su camino, mientras que Kazuto entraba a una pequeña tienda. Rika y Yui lo miraron extrañadas hasta que finalmente desapareció de su vista.
–Rika-nee– Llamó la menor a la consternada muchacha –¿Qué pasó con Auna-nee?
Ella dudó un poco antes de responder –Se sentía mal así que la llevaron al hospital.
–¿Una ambulacia no es para emergencia?– Preguntó torpemente, mientras trataba de no enredarse entre las palabras que para su edad eran algo complicadas.
Ella sudo frío, y trató de encontrar una respuesta apta para que la pequeña no se asustara, pero lo suficientemente coherente para que ella dejara de preguntar.
Pero antes de que pudiera siquiera mover sus labios para hablar, su madre se le adelantó –Yui-chan– Le llamó –Ella necesitaba esa ambulancia para llegar al hospital antes de que algo le pasara, porque es malo tomar muchos riesgos cuando se trata de salud. ¿Verdad?
La pequeña asintió en silencio, y volteó para ver por la ventana. Había comenzado a llover, y había una fina niebla cubriendo las calles.
Finalmente, el vehículo giró hacia la derecha, y las dejó frente al hospital. Después de agradecerle al conductor, entraron en el edificio.
OoOoOoOoOo
Los pasillos del hospital eran de un tono de blanco cegadoramente brillante, y casi parecían reflejar las siluetas de aquellas personas que los transitaban apresuradamente. Habían pocas personas, y aquello se debía a la hora; Se acercaban las 07:00 pm, y la mayoría de los familiares y amigos de los pacientes internados habían regresado a sus hogares a descansar, viendo que se estaba acabando el turno de la tarde que permitía las visitas.
Kazuto caminaba de un lado a otro por el pasillo, preocupado por aquella joven que no había demostrado ningún signo de malestar ni esa semana, ni en la mañana de ese mismo día. Trató de respirar profundo para calmarse y no alarmar a Yui, pero los nervios y el miedo no lo dejaban permanecer quieto. Rika, estaba sentada en uno de los fríos asientos de metal, igual de preocupada pero de una manera más controlada; y Yui qué había caído dormida unos instantes antes, y se encontraba descansando profundamente sobre las piernas de Rika. Mientras tanto, Rinko había regresado a su hogar a descansar, viendo que tenía muchas cosas que hacer al día siguiente.
-Kazuto-san- Le llamo Rika, sin siquiera mirarle -Está bien si vas a casa con Yui, no tienes por qué quedarte aquí.
El detuvo su marcha, y le fulminó con la mirada -¿...Que no tengo por qué quedarme aquí? No me perdonaría jamás si algo le sucediese a Asuna mientras que no estoy. No quiero que lo que pasó con Lyceris se repita...
Ella le miró sorprendida, y le ofreció una sonrisa triste -¿Así se llamaba ella, no es así? La mamá de Yui-chan.
-Si...- Le respondió él, volteando la mirada.
-¿Sabes? Hay mucho que se puede saber de alguien por su nombre. Algunos nombres reflejan la personalidad y muchos otros reflejan lo que aquella persona que lo porta puede llegar a ser. Yo pienso que aquél es un muy hermoso nombre, y presiento qué le perteneció a una persona muy amable y fuerte. A una mujer que luchó por quienes quería a pesar de las circunstancias- Dijo ella, riendo ligeramente -Mi padre fue así. Era una gran persona y cuido de mi mamá y de mi cuando aún se hallaba con vida. Este mundo... Es un lugar muy injusto. Las buenas personas sufren mientras que otras tienen todo a su alcance a pesar de no merecerlo en lo más mínimo. Miles de buenas personas pierden sus vidas injustamente en cada momento. Eres una buena persona, Kazuto-san. Por eso quiero pedirte que cuides mucho a Asuna. Porque es la persona más dulce qué conozco, y quiero confiar qué estará en buenas mano; pues no quiero que nada malo le pase.
-Incluso si no me lo estuvieras pidiendo lo haría. No es fácil para mi decirlo tampoco, pero ella... Ella es lo más maravilloso que ha llegado a mi vida después de Yui. Y no pienso perderla así como así. Nunca había sentido una cercanía tan grande con nadie desde que Lyceris partió de este mundo, pero ella ha logrado obtener mi aprecio y mi confianza sin siquiera mover un dedo; solo siendo ella misma.
Ella sonrió, mientras que una lágrima solitaria se deslizaba por su mejilla antes de caer.
Justo en ese momento, una enfermera salió de la habitación qué ambos tenían en frente.
-Buenas tardes. Soy la enfermera Aki, y estoy a cargo de la señorita Yuuki Ustedes son sus familiares y amigos, ¿correcto?- Preguntó, mientras acomodaba sus lentes con una mano, la otra sosteniendo una carpeta. Ambos asintieron afirmativamente, y ella reconoció el gesto asintiendo de vuelta -La señorita ya ha recuperado la consciencia. Está pidiendo ver a un tal "Kirigaya Kazuto-kun". ¿Se encuentra él aquí en este momento?
Kazuto dio un paso adelante -Soy yo. ¿Ella pidió algo en específico?
La enfermera llamada Aki asintió, y les ofreció una sonrisa pícara -Dijo que tiene algo muy importante que hablar contigo.
OoOoOoOoOo
En algún otro lugar...
Sus pasos hacían qué la madera, que servía como piso en aquella cabaña, hiciera pequeños crujidos a forma de queja por su peso. Con lentitud subió las escaleras, qué tampoco aceptaban el peso de su cuerpo en silencio, sino que dejaban salir aquellos ruidosos y molestos crujidos. Llegó hasta el segundo piso del lugar, y se dirigió hasta una puerta al final del pasillo qué se extendía en frente de el. Con cuidado abrió la vieja puerta de madera, entró a la habitación, y la volvió a cerrar.
Luego se quedó de pie con la puerta justo detrás suyo, observando a una niña que se encontraba acostada sobre un colchón. Sus bellos rizos marrones caían a su alrededor, enmarcando su rostro dormido dulcemente. Con una sonrisa casi paternal, se acercó a la niña y le propinó un leve beso en la frente.
-Te prometo que te sacaré de aquí pronto y te alejare de aquella mujer lo antes posible... Hikari.
OoOoOoOoOo
De vuelta al hospital.
Kazuto entró con lentitud a la habitación de hospital, y justo después apartó la cortina qué se encontraba en su camino. Lo poco qué quedaba del atardecer transitorio qué se estaba acercando a su final se asomaba levemente por la ventana que estaba al fondo de la habitación. La fresca brisa entraba libremente al cuarto, meciendo las cortinas, y el largo cabello anaranjado de una joven que se encontraba sentada en una cama ubicada en el centro de la habitación.
Sus ojos entrecerrados estaban mirando hacia la ventana, distraídos, mientras dejaba sus pensamientos divagar sin sentido alguno, tratando de no caer dormida. Tenía una vía intravenosa conectada a su sangradura a través de una fina aguja, suministrando algún medicamento que probablemente era la causa de su comportamiento adormilado.
-Asuna- Le llamó, haciendo que ella volteada hacia el, aunque fuera lentamente - ¿Te sientes bien? ¿Necesitabas verme?
-Kazuto-kun- Soltó ella, observándole desde la cama, mientras le hacía un ademán para que se acercara y se sentará en la silla qué estaba ubicada al lado de ella,cosa que hizo, no sin antes colocar unas hermosas flores en el envase -Tengo que contarte algo...
-¿De qué se trata?- Preguntó, obteniendo un suspiro de su parte.
-Mis padres van a regresar antes de lo planeado; Vamos a tener mucho menos tiempo.- Explicó, mientras con su mano libre tomaba un pequeño puñado de su cabello y lo apretaba en frustración. El la detuvo.
-No hagas eso, te harás daño.- Le dijo, de una manera similar a como un padre regañaría a su hijo.
-Está bien- Respondió, soltando su propio cabello y mirando hacia las blancas sábanas qué cubrían su figura.
-Por cierto, quisiera preguntarte sobre algo que tiene que ver con el tema...
Ella volvió su atención hacia el, y ladeó la cabeza. El respiró profundo, y se levantó de la silla, hincándose en una de sus rodillas
-Tal vez no sea la manera más adecuada de preguntarlo, ni tampoco este sea el lugar más adecuado, y definitivamente no es la situación correcta para ello, pero...- Mientras murmuraba la última parte, sacó una pequeña cajita roja de su bolsillo, y la abrió, mostrándole a ella el anillo plateado qué allí estaba contenido -Señorita Yuuki Asuna, ¿me haría usted el honor de ser mi esposa?
Y aquel fue el primer y único momento de su vida en el que Asuna deseó con todo su ser el responder afirmativamente a una pregunta, pero la palabra que se deslizó de sus labios no fue aquél "Si" qué había practicado muchas veces frente al espejo para cuando llegara el momento, sino que fue justamente lo contrario...
-No.
Eso es todo, espero que les haya gustado. Lo voy a dejar hasta acá porque si no no hay drama! XDDDDDDDDDDD Ustedes me conocen, los finales dramáticos son el pan de cada día para mí xD.
Bueno, muchísimas gracias por leer, saludos a todas las chicas del grupo de FB y a todos aquellos que comentaron en el capítulo anterior. Pueden dejar reviews si quieren (Reviews= Musa feliz. Musa feliz= Capítulos), pueden añadir esta historia a favoritos si gustan, o también me pueden añadirla a sus alertas. Eso es todo, nos leemos pronto. Orchid se despide hasta una próxima oportunidad!
~Orchid.
