En el último capítulo...

-Tal vez no sea la manera más adecuada de preguntarlo, ni tampoco este sea el lugar más adecuado, y definitivamente no es la situación correcta para ello, pero...- Mientras murmuraba la última parte, sacó una pequeña cajita roja de su bolsillo, y la abrió, mostrándole a ella el anillo plateado qué allí estaba contenido -Señorita Yuuki Asuna, ¿me haría usted el honor de ser mi esposa?

Y aquel fue el primer y único momento de su vida en el que Asuna deseó con todo su ser el responder afirmativamente a una pregunta, pero la palabra que se deslizó de sus labios no fue aquél "Si" qué había practicado muchas veces frente a el espejo para cuando llegara el momento, sino que fue justamente lo contrario...

-No.

~One Summer is More than Enough~

La palabra salió de sus labios sin siquiera pasar previamente por su subconsciente, y ni siquiera lo pensó dos veces antes de corregirse apresuradamente -...¡N-no es que no me quiera casar c-contigo! Es más, por el contrario, sería un honor.- Añadió, haciendo gestos exagerados con sus manos -P-pero es que todavía no estoy lista...- Se explicó, en un tono desesperado, mientras su respiración se agitaba ligeramente por su explicación apresurada.

Él parpadeó un par de veces, confundido ante lo antes alegado por la muchacha. Luego, su cerebro pareció registrar una parte en específico de aquel mini-discurso que ella había procurado. Asuna notó como las orejas del muchacho enrojecían ligeramente -¿Podrías... repetir lo que dijiste...?

-¿...Qué todavía no estoy lista?- Preguntó ella, en tono interrogativo, mientras la confusión frente a la anterior pregunta se mostraba en sus rasgos.

-No, lo anterior a eso.

Ella desvió la mirada al darse cuenta de lo que el quería saber -Q-que sería un honor... El casarme con Kazuto-san.

-Entonces hagamos esto- Comenzó él, obteniendo una vez más la atención de la aún abochornada muchacha -Tu, tendrás esto- Dijo, tomando el anillo y colocándolo en la palma de la mano de ella, para luego cerrarla sobre si misma con tanta delicadeza como pudo demostrar -Y lo usarás cuando te sientas completamente lista; ni un minuto antes, ni uno después. Hasta entonces estaré esperando tu respuesta, que ojalá sea positiva.

Ella asintió, sonriéndole con ternura. -Comprendo.

Luego de este intercambio, el par quedó envuelto por un silencio entre cómodo y tenso. Ambos mirándose en complicidad, mientras la brillante luna en el cielo presenciaba su silencioso intercambio y su peculiar promesa...

~One Summer is More than Enough~

-- Time Skip, 26 de Agosto --

09:00 am.

-¿Entonces?- Preguntó aburrida, mientras alternaba entre mirar al joven que estaba sentado a su derecha, y a la sirvienta que estaba en frente suyo.

-Las preparaciones para interceptarles por segunda vez están casi listos- Respondió primero Kazuki, mientras asentía levemente.

-La joven señorita está bastante emocionada por esta decisión.- Continuó hablando la sirvienta peliplateada -Dijo que si ese es el caso, entonces será feliz de cooperar.

-Hmm, ya veo. Aún así me sorprende bastante que hayas decidido utilizar a tu tesoro,- Comenzó, y soltó una risita antes de continuar -Para nuestros fines. Bueno, no me importan realmente los medios que usen para lograrlo, así que, Kazuki-kun, siéntete libre de hacer lo que sea necesario.- Finalizó, riendo de forma angelical, pero maliciosa, mientras se retiraba hacia una habitación contigua.

Y en el instante en el que la muchacha salió de la habitación, una pequeña niña de cabellos castaños entro corriendo, visiblemente emocionada.

-¡Padre!- Exclamó, abrazando al joven de cabellos oscuros, mientras este desordenaba sus cortos cabellos otoñales -¿Es cierto lo que dijo Sasha-chan? ¿Enserio podré ir a una guardería?- Inquirió, la emoción reflejada en sus irises ámbar.

El asintió -Correcto. Además trataré de ser quien te lleve y vaya a recoger- Añadió, obteniendo una enorme y brillante sonrisa por parte de su hija.

Un par de segundos después, arribó una joven de cabellos castaño-rojizos, que aparentaba cansancio -¡Hikari-sama! Así que aquí se encontraba...- Soltó, sonriendo de alivio, hasta que notó las otras dos presencias en la habitación, y se reverenció ante ambos -Kazuki-sama, Yulier-dono.- Les reconoció, antes de tomar la mano de la pequeña e inclinarse una vez más antes de retirarse.

-Buen viaje, Kazuki-sama.- Le deseó la sirvienta peliplateada, al verlo colocarse su chaqueta y tomar sus llaves.

-Regresaré lo antes posible. Asegúrate de comentarle eso a Hikari.

~One Summer is more than enough~

Guardería "Destellos"

10:00 am

Dejando que sus pensamientos divagaran sin rumbo, se halló a sí misma pensando sobre su, ahora, prometido. Sobre su apoyo, su propuesta de matrimonio fuera de lugar, y su indomable pero definitivamente atractiva personalidad.

-Y aunque sabía que era lo que debía responderle, aún así fui totalmente incapaz. Que útil- Masculló sarcásticamente, rastrillando las hojas caídas de la entrada de la guardería mientras seguía reprochándose por debajo de su aliento.

Su mirada la mantenía en el suelo, donde se encontraban dichas hojas que habían adquirido preciosos colores otoñales, muchas de las cuáles se podrían comparar con la tonalidad de su cabello. Una vez que había terminado se dispuso a regresar dentro de la guardería, pero fue interrumpida cuando una profunda voz le llamó desde atrás.

-Disculpe, señorita... ¿Es ésta la guardería "Destellos"?- Preguntó aquella voz, provocando que volteara a ver la fuente de la misma. Sus ojos miel chocaron con una hermosa mirada plateada, perteneciente a un muchacho de largos cabellos de color negro medianoche y tez algo pálida.

Ante ése suceso, Asuna no pudo evitar sentir un fuerte dejavú.

'Cierto, así fue como conocí a Kazuto-kun y Yui-chan...' Le susurró su subconsciente. Sin embargo, ignorandolo, se decidió a ayudar al apuesto joven que parecía algo despistado.

-Claro, bienvenido.- Dijo, sonriendole cordialmente. -Mi nombre es Yuuki Asuna, soy una de las niñeras.

-Mucho gusto, Ishikawa Kazuki- Respondió, estrechando su mano extendida.

-Y yo Ishikawa Hikari- Saludó otra voz, muchísimo más aguda que la del muchacho. Se trataba de una alegre niña de cortos cabellos de un castaño ligeramente rizado y ojos color ámbar.

El rió, y le revolvió el cabello en un gesto fraternal -Ya te dije que es "Kasahara". Además, ¿no se suponía que debías quedarte en casa?

La menor hizo un puchero, antes de responderle -Me gusta mucho más "Ishikawa". Además, Sasha-chan dijo que podríamos dar un paseo, y cuando te vimos, me dejó venir hacia acá.

Unos instantes después, llegó una muchacha de cabello rojizos -Mis disculpas, Kazuki-sama. Pero Ojou-sama pensó que sería mejor idea inscribirla con ella presente…

Kazuki soltó un suspiro -Ya veo.

Mientras Asuna veía la escena desenvolverse frente a sus ojos, se encontraba terriblemente confundida, sin embargo, sólo dijo lo más sensato que se le ocurrió.

-Bienvenidos a la Guardería Destellos, por favor pasen adelante...- Dijo, mientras se daba la vuelta y caminaba hacia la entrada, a lo que la pequeña, llamada Hikari si no le fallaba la memoria, corrió detrás de ella hasta alcanzarla y tomar su mano.

-¿Usted es la niñera?- Preguntó, entrando junto a Asuna. En respuesta, la última asintió, repitiendo su nombre.

Con naturalidad, se dirigió a la oficina de la guardería, y le indicó a aquellos que la seguían que pasaran.

Paso por paso, Rinko les hizo preguntas para rellenar el corto formulario de inscripción; Asuna no estaba prestando mucha atención, pero si logró captar que tenía cuatro años y su nombre legalmente era Ishikawa Hikari.

-Ahora, como ustedes dos son las personas inscribiendola, asumo que son las personas que la van a traer y retirar... ¿O me equivoco?

-No, señora, pero falta incluir... Dos personas más- Respondió Kazuki, asintiéndole a Sasha para que continuara.

-Mizushima Yulier-san y... Kasahara Hitomi-sama.

Al escuchar el último nombre, Asuna comenzó a sudar frío, casi inmediatamente reconociéndolo.

-Por último, ¿les gustaría dejar a la pequeña aquí, al cuidado de las niñeras de la guardería?

La niña miró a su tutora y padre con ojos de súplica, por lo que ambos suspiraron, antes de asentir.

-¿A que hora podemos venir por ella?- Preguntó la joven tutora.

-A partir de las cinco y media, que los niños ya están terminando su siesta.

Tras ese último intercambio, tanto la tutora como el muchacho se retiraron, y la pequeña tomó la mano de Asuna.

-¿Estaría bien si le llamo "Asuna-sensei"?- Preguntó Hikari, mirándole con atención.

Ella le sonrió a la pequeña, antes de responderle -"Asu-chan" también está bien.

La pequeña lo considero por unos momentos, antes de negar con la cabeza -Me gusta Asuna-sensei.

-Como lo prefieras, entonces; Hikari-chan.- Respondió, ofreciéndole una sonrisa que la pequeña alegremente le devolvió.

~One Summer is More than Enough~

Con algo de desconfianza, una mirada grisácea observaba de lejos a la nueva niña en la guardería, que se encontraba mostrándole libro tras libro a Asuna. Fue interrumpida, sin embargo, cuando una voz la llamó. Por impulso, volteó su cabeza hacia quien había pronunciado su nombre; Persona que probó ser la otra niñera de la guardería, Rika.

Inclinó la cabeza, como preguntándole sus motivos some sin decir palabra alguna. Y gracias a su experiencia en aquél campo, la castaña inmediatamente comprendió lo que quería transmitir. Dicha muchacha le hizo señas a la chiquilla para que se acercara, a lo que accedió, después de titubear momentáneamente.

-Nee, Yui-chan, ¿Por qué estabas por allá tratando de leer tú sola?- Le preguntó la castaña, una vez que había llegado cerca.

En un primer momento, la pelinegra se mantuvo en silencio, pero al considerar que tal vez estaba siendo grosera, respondió -Porque Asu-nee está ocupada...

-Ah, ya veo. Normalmente Asuna te ayuda a leer, ¿No es así? Pero estoy segura de que si te acercaras, ella estaría dispuesta—- Comenzó, en un tono suave, pero fue interrumpida por la menor.

-No.

La castaña se quedó pensativa por un par de segundos, alternando su mirada entre la pelinegra y su compañera de trabajo, antes de unir los cabos. -...Es por Hikari-chan, ¿no es así?

La menor, aunque algo desanimada, asintió. -Ha estado aca-... acaparando a Asu-nee desde ésta mañana...- Murmuró, enredandose un poco en su pronunciación, como era común en alguien de su corta edad.

-Ya veo...- Musitó la castaña, aún pensativa -¿Y no puedes ir allá con ellas? Estoy segura de que Hikari-chan y tu podrían volverse amigas.

Yui pareció considerarlo por un par de segundos, pero posteriormente agachó la cabeza -No.- Repitió en voz queda.

Rika torció el gesto, un poco confundida -¿Por qué? Parece agradable...

La niña le miró como si hubiese dicho la mayor locura del mundo, pero solo respondió -No me agrada.

-¿Y como lo sabes si no has intentado hablarle?

Ella simplemente negó con la cabeza -Sólo lo sé.

-¿No puedes decírmelo?- Inquirió, con el ceño ligeramente fruncido por la extraña actitud de la normalmente alegre chiquilla.

Y cuando Yui volvió a negar con la cabeza, la muchacha decidió desistir, sin percatarse de lo que molestaba a la menor.

-Kasahara Hikari...- Murmuró por debajo de su aliento para que nadie le escuchara -Suena como el nombre de esa señora...

Aquella tarde, Yui decidió mantener la llegada de su nueva compañera en secreto de su padre.

~One Summer is More than Enough~

27 de Agosto

17:55 pm

-Estás seguro de ésto, ¿Kazuto-kun?- Preguntó Asuna, con la inseguridad clara en su tono de voz. -Tal vez esto sea todavía muy temprano...

-Por supuesto. Si no lo estuviera, no te hubiera pedido matrimonio en primer lugar.- Le aseguró el, mientras tomaba su mano y le ofrecía una sonrisa ladina que terminó por derretir el corazón de la joven. Al suceder esto, la mente de la pelirroja inevitablemente la llevo a los eventos de la noche anterior.

~FLASHBACK~

-Últimamente no me puedo concentrar en nada, esto me va a volver loca- Se quejó la pelirroja, mientras enterraba su rostro contra una suave almohada.

-¿Heeh? ¿Y eso?- Preguntó su mejor amiga, fingiendo inocencia, mientras miraba atentamente a la otra muchacha.

-No lo sé... Tal vez sean los nervios. Mañana Kazuto-kun irá a conocer a mis padres, y mi mente solo quiere procesar absolutamente todo lo que puede salir mal...- Respondió, levantando su cabeza solo para devolverla hacia donde había estado previamente. -Me siento como una estúpida... Eso es, tal vez solo soy una estúpida...

Su mejor amiga no dejo ni que transcurriera un segundo para contrarrestar aquel último comentario con lo primero que paso por su mente- O una chica enamorada...

La otra levantó su rostro sonrojado para mirar sorprendida a su amiga -¿Qué?

-Que pareces una chica profundamente enamorada. Preocupada de lo que va a pasar cuando su amado conozca a sus padres; Con dificultad de concentrarse en algo que no sea aquel chico que le roba el aliento...- Suspiró dramáticamente -O algo así. -Finalizó, encogiéndose de hombros, antes de echarse a reír por su propia broma.

-¿Qué dices? No seas ridícula, Rika-chan- Respondió, soltando una risa seca y sin humor.

-Si realmente estuviera siendo ridícula, tu rostro no parecería una paleta de tonos de rojo, ¿O si?- Ante aquel comentario, el sonrojo de la muchacha empeoró considerablemente, y esta soltó un leve gruñido.

-No ayudas...- Dijo, fulminado a su pecosa mejor amiga con la mirada -Ya de por sí es bastante complicado para mi, muchas gracias.

Rika pareció sorprendida ante este comentario -¿Entonces por qué no se lo dices? Estoy segura de que lo único que necesitan es aclarar todo.

-No es así de fácil, Rika-chan. Ya de por sí nuestra situación es tan complicada. Piénsalo. Nos conocimos hace un par de meses, y en un par de meses vamos a casarnos. Eso no es para nada normal...

La otra muchacha dejó entrever una sonrisa juguetona -¿Entonces eso significa que por fin aceptaste su propuesta?- Preguntó, empeorando nuevamente el sonrojo de la muchacha, que hasta ese momento había estado lentamente reduciendo su intensidad.

-S-si… Decidí que mañana se lo presentaría a mis padres como mi prometido, y no como sólo un hombre con el que estoy saliendo. Tengo que demostrar nuestra seriedad o no vamos a lograr nada.

-Ya veo.- Dijo Rika, de repente muy seria, lo cual impresionó a Asuna -Mucha suerte, entonces.

-Gracias, Rika-chan. No sabes lo mucho que significa eso para mi.

-Entonces... ¿Admitirás que te gusta?- Soltó en broma. Y con un último gruñido de frustración, Asuna se dejó caer sobre su cama, dejando que la pregunta permaneciera sin respuesta alguna, aunque no pudo olvidarla en toda la noche.

~FIN DEL FLASHBACK~

-Ahora la pregunta es, ¿estás lista? No quisiera que te pasara algo de nuevo si puedo evitarlo- Admitió el muchacho en voz baja, devolviendo su atención al tiempo presente.

Respiró profundo un par de veces, antes de dirigir su amielada mirada a la puerta que se alzaba frente a ellos imponentemente, portando una mirada decidida. Y con la desaparición de la última pizca de duda que quedaba en ella, deslizó la pequeña banda plateada en el dedo anular de su mano izquierda, y empujó la puerta, con aquél al que a partir de ese momento estaba comprometida, a su lado.

La luz del comedor les cegó en un primer instante, pero pronto se acostumbraron a ella. La señora que les había dirigido allí, Sada, se excusó con una reverencia antes de perderse de su campo de vista, probablemente a atender la comida.

Al otro lado de la mesa del comedor, se encontraba su familia. En el asiento central, estaba sentado Shouzou, del lado izquierdo, conversando ávidamente con su padre, estaba Kouichirou; y por último, al lado derecho, con una actitud tan sobria e inexpresiva como siempre, se encontraba Kyouko.

Asuna instintivamente se inclinó un poco hacia adelante, haciendo una reverencia -Buenas tardes, Madre, Padre, Kouichirou-nii-san- Les saludó, en un tono meramente cordial a la primera, pero con mayor dulzura a los últimos dos. Su padre y hermano le saludaron de igual forma, interrumpiendo su discusión para recibirla. Después de esto, Kazuto imitó sus acciones.

-Buenas tardes...- Comenzó, generando un eco alrededor de la habitación en la que se encontraban, al ser recibido su saludo con silencio total.

Después de permitirles un momento para que fueran ingiriendo la presencia del extraño, la pelinaranja elevó su voz -Madre, Padre, Kou-nii-san. Este es Kazuto-kun, cenará con nosotros el día de hoy.- Alegó, tomando la mano del aludido y guiándolo hacia sus asientos.

Los otros ocupantes de la habitación les observaron con escrutinio, aún en silencio, hasta que este fue interrumpido por la profunda y firme, pero amable voz del padre de Asuna -Está bien, entonces. ¡Sada-san!- Llamó, a lo que la ama de llaves acudió rápidamente, preguntando que requería. Shouzou no tardó en responder - Ya estamos listos para la comida, pero por favor ve a traer las entradas primero; Precisamos de un momento para conocer a nuestro huésped- Añadió, mirando con algo de sospecha al recién llegado.

-¿Cuál es tu nombre?- Preguntó el mayor de los hermanos Yuuki, observándole con escrutinio, notablemente más alerta que su padre, pero mucho menos que su madre.

-Kazuto Kirigaya.- Respondió, manteniendo la calma mientras le extendía su mano a quien desde ahora, si no habían inconvenientes, sería su cuñado.

El mayor tomó su mano, aún ligeramente desconfiado, y reciproco el gesto. -Kouichiro Yuuki.

Continuó conversando con el mencionado y Shouzou por algunos momentos, con ocasionales comentarios de parte de Asuna. Sin embargo, no fue hasta que finalizó la comida que la señora Yuuki levantó la voz por primera vez, dirigiéndose a su hija menor -¿Que clase de relación mantienes con este... muchacho, Asuna?- Preguntó, inspeccionando al pelinegro de pies a cabeza como si tratara de medir su posición social con la mirada.

Asuna respiró profundamente, preparándose para responder; la calidez que sintió en su mano le proporcionó las fuerzas que le faltaban. Miro con decisión a su madre, mientras levantaba su mano izquierda y se la mostraba. -Kazuto-kun es mi prometido- Declaró, evocando otro incómodo silencio en el comedor, mientras sus familiares trataban de procesar la información.

Sin embargo, no pasó más que un par de instantes antes de que Shouzou levantara la voz -¡¿Prometido?!- Exclamó, inevitablemente sorprendido.

-¿Que quieres decir con esto, Asuna?- Preguntó Kouichiro, notablemente más calmado que sus padres -¿Cómo es que no nos enteramos de...- Comenzó haciendo énfasis con gestos al reducido espacio entre ambos -ésto antes?

-Verá, nuestro compromiso es bastante recien—- Comenzó a explicar Kazuto, pero fue abruptamente interrumpido por su "suegra"

-¡Usted haga silencio!- Le ordenó, mirándole como si fuera escoria antes de dirigir la mirada a su hija -¡Explica que está pasando aquí en este instante! ¿Es acaso ésto alguna clase de broma de mal gusto?

-Me temo que no es una broma, Madre.- Respondió ella, apretando la mano de su prometido por debajo de la mesa a causa del nerviosismo que mantenía bien escondido en su expresión. -Ésta es mi manera de cumplir mi parte de nuestro acuerdo.

-¿Acuerdo...?- Preguntó Shouzou después de un momento, captando aquella palabra en particular entre lo dicho por su hija -¿De qué está hablando, Kyouko?

La aludida sólo suspiró -Acordé con ella que si encontraba un pretendiente apropiado para el momento que volviéramos, no tendría que casarse con Yuuya-kun- Explicó -No esperé que realmente intentara involucrarse con el primer hombre que se le cruzó en el camino.- y tras decir esto, suspiró decepcionada.

El comedor quedó nuevamente en un silencio sepulcral, que fue interrumpido por la ama de llaves entrando con la cena, y retirándose rápidamente. Pero por supuesto, nadie probó un bocado del alimento servido sobre la mesa.

La tensión en el aire era casi palpable, y presionaba a todos los presentes a que levantaran la voz.

-Mis disculpas por no haberles dicho antes, Padre, Kouichirou-nii-san.- Habló Asuna, dirigiéndose a sus familiares más allegados. -Pero no estoy mintiendo y muchísimo menos bromeando cuando digo que este hombre es mi prometido.

Kyoko elevó una ceja, mirando a su hija como si fuese una completa extraña -Y puedes tener claro que yo tampoco miento ni bromeo cuando digo que me opongo a ese compromiso.

-Dame aunque sea una razón por la que rehúses aceptar a quien elegí a pesar de que no sabes nada sobre él.- Le retó la pelinaranja, fulminandole con ojos ambarinos.

-Lo creas o no, se mucho más de éste muchacho que tu. Lo suficiente para poder decidir que no es acreedor de entrar a la familia. Primero que nada, un estudiante, con historial económico bastante cuestionable, sin trabajo estable; Y encima de eso, con problemas legales no resueltos y una hija de procedencia de otra manera desconocida.

-¿¡Hiciste que lo investigaran!?- Exclamó, escandalizada, aunque moderando su tono tanto como podía -Sabía que no confiabas en mi, pero esto es demasiado. Para conseguir tanta información, tendrías que haber ordenado un seguimiento contínuo desde el primer día...- Esto lo dijo reduciendo el tono de su voz hasta que era un murmullo apenas perceptible por encima de su aliento, en un tono lleno de dolor.

El muchacho sentado junto a ella todavía se encontraba callado, algo impactado por lo recién descubierto, pero aún sosteniendo con firmeza la fina mano de tez clara perteneciente a su prometida y trasmitiendo todo su apoyo a través del tacto.

Ella pareció recibir el mensaje, pues le dirigió una mirada furtiva con un brillo de agradecimiento en sus orbes. Sin embargo, inmediatamente después dirigió la vista hacia su progenitora, quien reciprocó el gesto, mirándole con desaprobación.

-Me niego a reconocer ese compromiso- Alegó la castaña, recuperando por completo su compostura, y en un tono de voz que daba a entender que consideraba el tema poco importante.

-Madre, te haré saber que tu opinión no es requerida y mucho menos necesaria.- Dijo Asuna, después de un momento -Lo aceptes o no, me voy a casar con éste hombre y no podrás hacer nada para evitarlo.- Continuó, en el mismo tono calmado y altivo que su madre adoptó.

Y justo después de esto, volteó hacia su prometido sin soltar su mano, y le indicó con un gesto simple que se iban a retirar, aún sin tocar la comida que se les había servido.

Su madre les observaba con furia contenida y silenciosa, su padre se veía algo agitado, y se notaba que le iba a dar un dolor de cabeza. Por otro lado, Kouichiro parecía algo indeciso, pero no se notaba del todo molesto ante la noticia, y hasta se podría decir que parecía algo orgulloso de la confrontación por parte de su, antes tímida, hermanita menor.

Y cuando arribaron junto a la puerta, Asuna estuvo a punto de tomar el pomo, pero se detuvo por un segundo, volteando hacia Kazuto y mirando a su familia por encima de su hombro. -Ah, y ¿Madre?- Dijo, como si hubiese olvidado comentar algo.

-¿Si, Asuna?- La aludida le miró con expresión de pocos amigos, pero expectante ante lo que su hija quería decir.

Sin embargo, la respuesta no llegó de forma verbal, sino con una acción inesperada de su parte: Jaló descaradamente de la corbata azul rey de su acompañante, hasta que se encontraba a meros milímetros de su propio rostro, y junto sus labios, incitándole a su prometido a que le respondiera, soltando la mano que sostenía y ubicándola en su propia cintura antes de colocar la suya en el cuello del muchacho.

Éste, aunque anonadado, no se atrevió a llevarle la contraria a la atrevida joven, por lo que respondió el gesto con similar fiereza, aunque internamente se sintiera algo mortificado por la escena que estaban montando frente a su futura familia política.

No transcurrió más de un minuto cuando Asuna se separó de forma repentina, mirando a su Madre como desafiándola, antes de finalmente retirarse del hogar donde creció, de la mano del hombre con quien se casaría.

~One Summer is More than Enough~

28 de Agosto

08:00 am

-Hola.- En un principio la voz la sorprendió, pero no lo pensó mucho antes de voltear en su dirección con una expresión seria.

-¿Necesitas algo?- Preguntó de vuelta, en un tono un tanto más grosero de lo que había planeado.

La otra niña le miró, algo contrariada, pero no tardó en responder, en una voz cargada de decisión -M-mi nombre es Hikari. Ishikawa Hikari.- Dijo, mirándole con algo de timidez repentina.

Aquello captó la atención de la pelinegra -¿"I-Ishikawa"? ¿No era Kasahara?- Preguntó Yui, inclinando la cabeza para demostrar que se encontraba genuinamente confundida.

La castaña bajó la mirada, jugando con sus manos por el nerviosismo -Mi apellido es Ishikawa, como el de mi padre. Pero él y Sasha-chan dicen que debería pres-presentarme con el otro, con "Kasahara". E-es algo confuso.- Y aunque podía hilar oraciones bastante complejas para su edad, al decir aquello la chiquilla se enredó un poco; Pero para su suerte, la otra niña de su edad pudo comprenderle.

Yui asintió, examinando a la otra niña de pies a cabeza hasta que estuvo convencida de que no estaba mintiendo -Ya veo. Yo soy Kirigaya Yui. Un gusto, Ishikawa-chan.- Prosiguió a extenderle su mano, sonriendo ligeramente.

El rostro de la otra niña se iluminó, y pronto fue surcado por una sonrisa de oreja a oreja -Puedes llamarme Hikari.- Sugirió, mirándole de forma expectante.

Yui pareció considerarlo por unos segundos, antes de asentir para sí misma, satisfecha -Entonces, Hii-chan- Y tras apodar de aquella manera a la otra niña, le observó fijamente para esperar su reacción.

No tuvo que esperar mucho para ver a la chiquilla sonrojarse un poco, aún sonriendo -Espero que nos llevemos bien, Yu-chan.- Y tras decir esto, nuevamente de forma tímida, tomó la mano de la otra niña, sacudiéndola con tanta firmeza podía manejar una niña de cuatro años.

Y aunque aún se hallaba algo desconfiada, la niña de ojos grises sonrió de vuelta, decidiendo que su nueva amiga probablemente era una buena persona.

Ambas pequeñas se dispusieron a jugar juntas, y lograron su cometido por un rato, pero pronto fueron interrumpidas por la voz de la directora de la guardería.

-Kirigaya Yui-chan- Llamó desde la puerta, buscando a la aludida con la mirada -Tienes una llamada de tu padre- Añadió, y al encontrar a la chiquilla, le hizo un gesto para que la siguiera.

-¡Voy!- Respondió, levantándose -Ya vuelvo, Hii-chan.- Dijo a su amiga, en tono apologético.

Ella asintió, aún sonriendo -Aquí espero.

Yui se encaminó al pasillo, dirigiéndose hacia el teléfono fijo que allí se encontraba, siendo sostenido por Rinko.

Tomó entre sus manos el aparato, y lo junto con su oreja -¿Aló?

-¿Aló, Yui?- Aunque sonaba algo distorsionada, pudo reconocer la voz de su padre.

-Hola, Papi- Contestó, sonriendo. -¿Pasó algo?

El permaneció en silencio unos segundos antes de responderle -¿Recuerdas que te dije que conocerías a mi prometida ésta noche en la cena? Bueno, ha habido un muy pequeño cambio de planes...

~One Summer is More than Enough~

El sonido de su teléfono le sobresaltó en un primero momento. No se suponía que la contactaran ese día en específico; Había llamado temprano a la guardería para avisar que no se sentía del todo bien por lo que no iría a trabajar, y le había pedido en un mensaje a su prometido qué pospusieran la cena para conocer a su familia, dejando su teléfono de lado sin esperar a la respuesta.

Luego se había quedado dormida por horas hasta que aquel infernal aparato la despertó con el cortante tono que indicaba un mensaje de texto entrante. Supuso de inmediato que su mejor amiga y colega de trabajo iba a inquirir sobre su bienestar, sin embargo se sorprendió por el corto mensaje que recibió del número de Kazuto; La pantalla rezaba "¿Podemos vernos?", seguida de la dirección del café al cual habían ido juntos la última vez, y una hora tentativa.

Meditó por un segundo su respuesta, pero se decidió por responder un simple "Ok, nos vemos allá", antes de levantarse y dirigirse al cuarto de baño.

En el camino a la bañera, sin embargo, paso frente a un reflejo, y no pudo evitar arredrarse a causa de su reflejo. La piel pálida denotaba que no había recibido luz natural desde el día anterior, el cabello enmarañado hablaba de su inhabilidad de levantarse esa mañana por falta de espíritu, y sus ojos vidriosos e hinchados indicaban a gritos lo mucho que había llorado antes de caer dormida.

Después de salir del hogar de su familia, los eventos previos finalmente le cayeron como balde de agua fría, y se hubiera desplomado sobre sus rodillas si el muchacho no le hubiese atrapado a tiempo. Refugió su rostro en el pecho del joven, presa de la vergüenza, incomodidad y remordimiento que le abrumaron en aquél instante.

No se dio cuenta de en que momento comenzó a llorar, pero en algún punto de la noche, mientras su prometido le escoltaba en dirección a su hogar, se encontró sumergida en un llanto entre amargo y culpable, doloroso pero sin el más mínimo sollozo.

Las cálidas lagrimas se deslizaron por sus mejillas, ininterrumpidamente, hasta volverse rastros fríos y brillantes; Kazuto pareció notarlo, pero decidió darle algo de espacio por el momento, aunque en ningún momento soltó su mano, aquella en la que se encontraba la alianza plateada, que brillaba tenuemente a la luz platinada de la luna, recordándole a ambos de aquel nexo que desde aquel día los uniría.

Sacudió la cabeza para espantar el reciente recuerdo, y encendió una vela aromática antes de dirigirse a la tina, con pasos algo pesados.

Una hora después, había logrado de alguna forma arreglarse para que no se notara demasiado su delicado estado, y había tomado sus cosas, sin olvidarse de deslizar su anillo de compromiso en su dedo anular antes de salir. Se preparó mentalmente para ello, respirando profundo, y se alejó de su hogar, con una fachada de normalidad.

No tardó mucho en llegar, tras tomar el transporte público, y notó que a diferencia de la última vez, Kazuto no la estaba esperando afuera. Negó ligeramente con la cabeza al notar la pequeña punzada de decepción que conllevó el percatarse de ese detalle en específico, y continuó su camino.

Aún desde fuera se escuchaba el leve murmullo de la clientela, y Asuna sonrió inconscientemente al recordar el cálido ambiente del café que había podido observar en su anterior visita.

Detalló en el simpático logo que decía el nombre del establecimiento, sobre la puerta, y aquello le ayudo a notar un cartel de madera ubicado justo debajo que leía "Apartado".

Frunció el ceño, pero no lo pensó mucho más antes de tocar levemente en la puerta. Todo ruido en el local cesó por un par de segundos, antes de ser remplazado por susurros casi imperceptibles, y poco después, pasos veloces en su dirección. Inconscientemente tragó con fuerza, y se tensó al sentir como abrían la puerta.

Pero su sorpresa traicionó lo que debía ser un rostro sin expresión alguna, al encontrarse de pie frente a ella su mejor amiga, Rika Shinozaki.

La muchacha no le dejó siquiera procesar su presencia allí antes de saludarla, energéticamente -¡Bienvenida, Asuna!- Celebró la muchacha, sonriéndole -Ven, pasa. Te estábamos esperando.- Y luego de ofrecer la explicación más ambigua posible para su presencia allí, la tomó de la mano, jalandola dentro, hacia un costado del café y dejándole allí junto a Kazuto, quien solo reía ligeramente, con una expresión que claramente decía "¿Qué se le va a hacer?". -¡Uno, dos...!

-¡Felicidades por su compromiso!- Las luces, que hasta el momento se habían encontrado bastante tenues, aumentaron su intensidad, dejando notar los otros tantos invitados, quienes se unieron a la congratulación, aplaudiendo fuertemente.

Decir que Asuna estaba anonadada era quedarse corto, pues su expresión sorprendida de hacía un momento progresó a una de shock absoluto, mientras trataba de procesar el rápido cambio de eventos que acababa de suceder.

Pero aquello fue interrumpido cuando sintió una calidez familiar recubrir su mano izquierda, apretando suavemente a forma de apoyo. Dirigió la mirada hacia el origen del gesto, encontrando el rostro sonriente de Kazuto cerca del suyo. -No lo pienses demasiado, sólo dejate llevar y disfruta del momento.- Dijo, apretando su mano nuevamente.

La muchacha sonrojó ante la poca distancia entre ambos, pero devolvió la sonrisa, asintiendo como respuesta.

No había demasiados invitados, notó, y podía reconocer al menos a la mayoría de ellos. Identificó a la familia Schuberg, a Rika y Rinko Shinozaki, entre muchos otros entre los cuales detalló a Yui, quien estaba acompañada de dos mujeres que Asuna no conocía.

Las tres pelinegras antes mencionadas se acercaron a la pareja, y la mayor de ellas levantó la voz -Mucho gusto, soy la tía de Kazu. Mi nombre es Midori, y esta es mi hija Suguha.- Se presentó, haciendo un gesto a la menor al presentarla, a lo que la aludida hizo una pequeña reverencia.-Felicidades por su compromiso.

-El gusto es todo mío, Kirigaya-san- Respondió, sonriendole con tranquilidad -Y muchas gracias. Estaré en su cuidado, así que espero que nos llevemos bien.

Acto seguido saludó a Yui con un abrazo, el cual la pequeña correspondió alegremente -Cuando Papá dijo que se iba a casar, tuve miedo; pero me alegro que seas tu, Asu-nee, y no alguien más- Susurró la pequeña, enterneciendo a la pelirroja, que abrazó con un poco más de fuerza a la niña, soltandola poco después y ofreciéndole una sonrisa.

-Gracias, Yui-chan.

Después de aquello, e incontables buenos deseos de parte de sus otros conocidos, la celebración continuó, y Asuna se sintió muy agradecida de no haberse negado a la invitación, pues la fiesta de compromiso casi le pudo ayudar a olvidarse del problema del día anterior. Casi.

Sin embargo, un par de horas más tarde, se le hizo imposible no recordar el claro hecho de que su familia no se encontraba junto a ella en tan importante celebración, y que probablemente no estarían presentes al momento de la boda.

Trató de ocultarlo, pero siendo los ojos la ventana del alma, los suyos reflejaban parte de su pesar, y aquello no pasó disapercibido por la mirada de su futuro esposo.

No pasaron más que pocos instantes para que el joven se levantara, aplaudiendo un par de veces para llamar la atención de sus invitados, antes de dirigirse a ellos. Asuna le miró atentamente, aún parcialmente perdida en sus pensamientos -Ahora que la fiesta está en su momento cumbre, creo que es hora para revelar la última sorpresa de esta velada- Alegó, caminando hacia el centro del café para poder comunicarse de forma más eficiente. -¿Qué opinan?

Comenzando por un hombre de cabello castaño —Ryoutaro, si Asuna recordaba correctamente—, los invitados comenzaron a aplaudir y vitorear en respuesta, algunos de ellos levantándose y dirigiéndose al pasillo detrás del establecimiento, mientras otros cuantos, como la tía de Kazuto, se despidieron y se retiraron del lugar.

El joven pelinegro le ofreció su mano a Asuna, quien sonrió nerviosamente antes de tomarla, y seguirle a aquel pasillo, dirigiéndola hacia la misma habitación de la última vez, y cerrando la puerta detrás.

-¿Vamos a entrar al mundo virtual?- Inquirió ella, enarcando una ceja.

-Allí se encuentra la sorpresa, así que si.- Respondió el, encogiéndose de hombros, antes de mostrarle una sonrisa socarrona mientras le extendía el Amusphere.

La joven tomó el aparato, observándolo con sentimientos conflictivos, mientras pesaba las posibles consecuencias, positivas y negativas, de seguirle la corriente a su prometido e ingresar al juego.

Lentamente, una de sus manos se dirigió a su mejilla, acariciando de forma casi inconsciente la cicatriz que allí reposaba.

Por un segundo, su gesto se torció al recordar el dolor que en aquella ocasión no debería haber sentido, dadas las características del juego, y aunque trató de calmar su errática respiración para que el otro ocupante de la habitación no se diera cuenta, no tuvo éxito.

Lo primero que sintió fue la presencia del muchacho tomando asiento junto a ella, y pocos instantes después, sus firmes brazos rodeando su cuerpo hasta reposar al lado contrario de su cintura, y sus labios rozar su frente muy brevemente. -Comprendo si no quieres volver allí- Comenzó a explicar, aún sin soltarla -Pero si decides confiar en mi,- Siguió, bajando su voz hasta que apenas y la podía distinguir con el leve murmullo de voces aún presente afuera -Prometo no dejarte salir de mi vista ni un solo segundo al encontrarte.- Y esto último, fue dicho en un susurro cerca del oído de la muchacha, que se estremeció ante la sensación.

Asuna se sonrojó levemente, mirándole de una manera casi abochornada, y el rió. Al escuchar la leve carcajada mal disimulada, frunció el ceño -¿Qué es tan gracioso?- Preguntó, fingiendo estar de mal humor, más el arrebol sobre su rostro la delataba.

-Oh, no me malentiendas; No me estaba riendo de ti, sino de mi mismo.- Explicó el, casi desesperado, finalmente soltando a la muchacha y haciendo que ésta le mirara con una ceja enarcada, como pidiéndole explicaciones. Él rascó su mejilla, riendo nerviosamente y desviando la mirada antes de contestar -Me reía de un pensamiento tonto que tuve, por favor olvídalo.

La pelirroja, cuya atención había sido atrapada por la manera en que su prometido había esquivado responder, decidió dejar el tema ir -Está bien, lo olvidaré, y entraré al mundo virtual contigo. ¿Feliz?

Kazuto se dirigió nuevamente al otro sofá, dirigiendole una sonrisa ladina mientras ponía el Amusphere sobre su cabeza y comenzaba a recostarse en el sofá -Si, gracias por escuchar mis pedidos egoístas.

Ella sólo asintió, imitando las acciones del chico, antes de detenerse. -K-Kazuto-kun...- Llamó en voz temblorosa, y el aludido le dirigió una mirada paciente, preguntándole con ella lo que requería -¿Estaría bien... si también hago un pedido egoísta?

El muchacho asintió, y pocos minutos después, se encontraban ambos sentados sobre el mismo sofá, tomados de las manos, de la forma más cómoda que se les permitía.

-Asuna- Ésta vez fue el quien la llamó, aunque su voz se notó segura.

-¿Si, Kazuto-kun?

-Me reí de mi mismo por pensar que era un hombre con bastante suerte por poder casarme contigo.- Éstas palabras tomaron a la muchacha por sorpresa, quien aún confundida, sintió el calor en sus mejillas aumentar, tiñéndolas de un adorable carmín, mientras una leve pero ajena presión hacia mella en su pecho. Él, aparentemente ignorando su reacción a causa del bochorno propio, luego añadió -¿Estás lista?

Ella, casi por instinto, respondió -S-si.

Él sonrió -Entonces, uno, dos, y...

-¿E-eh?

-¡Link Start!- / -¡L-link Start!

Y tras decir estas palabras, sus mentes se materializaron dentro de Alfheim online.

Asuna abrió sus ojos, que ahora eran celestes, y se encontró a sí misma dentro de la cabaña del pelinegro, donde recordaba haberse desconectado la última vez. Nuevamente tocó su mejilla, antes de negar con la cabeza para deshacerse del desagradable recuerdo.

-¡Finalmente!- Exclamó una voz junto a ella, haciéndola dar un pequeño salto por el susto. Miró en dirección a la voz para encontrar el personaje que se asemejaba a su mejor amiga en sobremanera -Se tardaron bastante, así que tendremos que ser muy veloces con ésto.

Y tras estas palabras, y algunas instrucciones para hacer que Asuna volviera su menú visible, le hizo cerrar los ojos mientras maniobraba hábilmente a través de las pantallas haciendo uso de su mano, haciendo a la peliceleste nerviosa con cada mínimo efecto de sonido, especialmente aquel que identificó como aquel de ropa materializandose o desmaterializandose sobre su avatar.

Casi nerviosamente, levantó la voz -¿Ya, Rika-chan?- Preguntó, obligándose a mantener los ojos cerrados.

La pelirrosa emitió un ruido que más que cualquier otra cosa parecía dar a relucir su inconformidad, antes de esquivar la pregunta -Para tu información, en este mundo es "Lizbeth".

La peliceleste dejó escapar un suspiro exasperado antes de parafrasear su pregunta -Entonces, ¿Cuánto falta, Liz?

Lizbeth finalmente soltó su mano, ahora asintiendo satisfactoriamente -Si, ya puedes abrir los ojos, Asuna.- Y sin esperar otro segundo, la aludida abrió sus ojos, parpadeando un par de veces para acostumbrarse a la luz, y luego dirigió la mirada a su propio atuendo.

Se sintió más que un poco sorprendida al notar la larga pero etérea tela blanca que caía a su alrededor tan fluidamente como el agua, alcanzando sus pantorrillas . Tomó una pequeña porción del impecable vestido con su mano, sintiendo la suave textura entre sus dedos por unos segundos antes de mirar a su amiga. -¿Qué es esto, Rika-chan?

La mencionada le miro como si hubiera hecho una pregunta estúpida, pero respondió de todos modos -Pues un vestido, claramente.

Asuna le fulminó con la mirada, antes de volver a voltear en dirección a la prenda -Puedo ver eso sin que me lo digas, ¿Pero para qué?- Luego, su subconsciente registró otro detalle sobre su vestimenta, sobre el cual decidió inquirir también -¿Y por qué estoy descalza?

La otra muchacha rió -Una pregunta a la vez, por favor.- La mayor de ambas suspiró, renunciando al interrogatorio al que había sometido a la otra muchacha, que notó, también había cambiado de apariencia. -No te preocupes, todo se responderá a su debido tiempo. Por ahora, solo sigue la corriente y sonríe.- Y dicho esto, alcanzó hacia la coronilla de la peliceleste, tomando una delicada tela transparente entre sus dedos y cubriendo su rostro detrás de ella, sonriendo a la imagen de la muchacha vestida de aquella forma.

El cerebro de Asuna tardó un par de segundos después de aquel gesto para procesar lo que era, y unir las piezas desde allí. Sus ojos se expandieron ligeramente, mientras miraba sorprendida a su co-trabajadora, a través de aquella tela, que había revelado ser un velo.

Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para seguir pensando, pues pocos instantes después su mejor amiga la estaba arrastrando de camino a la salida de la cabaña. Suspiró por enésima vez ese día, tratando de seguirle el paso a su amiga mientras salía del acogedor lugar. Una vez fuera, Lizbeth dio un salto, activando sus alas y obligando a la otra muchacha a hacer lo mismo antes de seguir su camino.

Siguieron volando con algo de prisa por algunos minutos, pasando de largo el pintoresco paisaje, y dirigiéndose directamente hacia un gran lago en la distancia, que cada vez se notaba más cercano.

Un poco antes de llegar, la pelirosa desaceleró, regresando al suelo y guiando a su mejor amiga a través de un claro, no muy lejos de su destino. Allí les esperaban un Salamander y un Gnome, ambos vestidos formalmente.

Ambos sonrieron un poco al verlas, pero fue el mayor de ambos, a quien pudo identificar como Andrew fácilmente, quien se dirigió a ella en una voz gentil -Se me asignó ser tu escolta el día de hoy, ¿Estás lista?- La muchacha bajó la mirada por unos segundos, sopesando su respuesta antes de tomar el brazo que se le estaba ofreciendo y asentir.

Y así continuaron en su camino hacia el destellante lago de aguas cristalinas, notando la presencia de otros allí mientras más se acercaban.

Las otras personas, unas cuantas hadas de variadas razas, también estaban vestidas en atuendos formales, y ubicadas en filas en dirección al lago.

Sin embargo, una de aquellas hadas se percató de que se acercaban. El hada identificada como de raza Pooka levantó hacia sus labios una flauta que traía en sus manos, y comenzó a tocar la marcha nupcial, siendo rápidamente acompañada por otros instrumentos musicales, y transformando aquella suave tonada en una hermosa orquesta.

Y cuando dicha orquesta comenzó a tocar, las demás hadas voltearon en su dirección, antes de formar un espacio similar a un pasillo entre los dos grupos en que se habían dividido, dirigiéndose hacia un arco de madera bajo el cual se encontraban de pie dos hadas que a aquella distancia Asuna no pudo reconocer.

Una vez que estuvo más cerca, notó a Kazuto —O mejor dicho, Kirito—, de pie al final del pasillo, vistiendo un traje formal de color negro.

El spriggan portaba una sonrisa algo tímida, con las mejillas muy ligeramente arreboladas, y sus manos se encontraban detrás de su espalda.

Y finalmente, cuando la Undine alcanzó el "altar", soltando su agarre al brazo del Gnome, la música se detuvo y los invitados hicieron total silencio.

Kirito extendió su mano derecha en dirección a la muchacha, quien titubeó levemente antes de extender su mano izquierda. Sus manos se juntaron, dedos entrelazándose casi automáticamente, y sus miradas por fin se encontraron.

-Me temo que en este mundo el matrimonio no es más ceremonia que solo presionar unos cuantos botones en nuestros menús, pero espero que sea suficiente hasta que podamos encontrarnos en nuestra verdadera ceremonia, en el mundo real.- Tras decir esto, el joven maniobró a través de su menú momentáneamente antes de seleccionar una opción, que causó que una ventana emergente apareciera frente a ella. -Así que repetiré mi pregunta de hace un tiempo. Asuna, ¿Te casarías conmigo?

El mensaje informaba de forma concisa y directa del envío de una solicitud de Matrimonio de parte del jugador "Kirito", seguido de los símbolos usuales que representaban rechazar o aceptar, y acompañado de una breve explicación de los efectos del matrimonio in-game.

Asuna levantó la vista de la pequeña ventana, mirando directamente a los ojos gris perlado del muchacho a través del velo. -Yo... No sé qué decir.- Admitió en voz débil, frunciendo el ceño, aunque sabía que su prometido podía escucharla.

El rió un poco -¿Qué tal "Acepto"?- Sugirió, ofreciendo una sonrisa ladina que logró acelerar el ritmo cardíaco de la joven y colorear sus mejillas, aunque esto pasó disapercibido gracias al velo.

Ella devolvió la sonrisa, asintiendo -Entonces, acepto.- Respondió, desviando la mirada momentáneamente para seleccionar la opción positiva en su pantalla, y luego levantándola de forma tímida una vez que ésta se esfumó.

La pequeña sonrisa que portaba Kazuto se expandió, mientras ambos notaban como un par de anillo plateados idénticos se materializaban en los respectivos dedos anulares izquierdos de ambos.

Los invitados aplaudieron, celebrando con fervor ante el cierre de la ceremonia. Sin embargo, la celebración se interrumpió cuando alguno de los presentes comenzó a repetir cierta palabra, contagiando a todos los invitados hasta que se convirtió en un coro de aquella misma palabra, una y otra vez.

-¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!- Demandaban los invitados, mirando atentamente a los "recién casados".

El matrimonio en cuestión no pudo evitar reír por algunos segundos, aunque nerviosamente, antes de volver a juntar sus miradas.

-El pueblo ha hablado. ¿Cuál es su respuesta, Su Majestad?- Preguntó Kazuto, obteniendo una risita como recompensa por su intento de romper el hielo.

Una vez que las pequeñas carcajadas cesaron, Asuna asintió con delicadeza en respuesta a la petición.

El muchacho procedió a soltar su mano para levantar el velo y dejarlo caer detrás de la cabeza de la joven, quien sólo lo miro atentamente.

Acto seguido, aún con los coros sonando de fondo, ambos volvieron a juntar sus manos, entrelazándolas nuevamente, y aproximaron sus rostros, cerrando sus ojos cuando se encontraban a pocos centímetros de distancia. Y en pocos momentos, sus labios se encontraron en una caricia tierna y delicada, sin prisa, consiguiendo que las exigencias de los invitados se desvanecieran, reemplazadas por vítores y más aplausos.

Y al separarse, encontrándose sus miradas plata y ámbar nuevamente, los recién casados sonrieron en complicidad.

Las celebraciones avanzaron, entre música y comida preparada y dispuesta en el patio de la cabaña, y antes de que cualquiera se diera cuenta, ya era bastante tarde. Los invitados fueron retirándose poco a poco, y ahora solo permanecían algunos.

-Kirito-kun.- Llamó la peliceleste, tras haber notado la hora, para obtener la atención de su esposo.

-¿Si, Asuna?

-Ya es hora de que me vaya. Tengo que ir a trabajar mañana después de todo...

-Ya veo. ¿Te acompaño a tu apartamento?- Preguntó, preparándose para abrir el menú.

Sin embargo, ella sacudió su cabeza con lentitud para rechazar su oferta -No hace falta, pediré un taxi.- Explicó, abriendo el suyo y deslizando su mano a través de las opciones hasta alcanzar la de salida y presionarla.

Kazuto asintió -Está bien. Ten mucho cuidado.

Tras escuchar aquellas palabras, cerró sus ojos, y al abrirlos nuevamente, se encontraba de regreso en el mundo real, aún sentada junto a Kazuto y tomando su mano.

Con tanta delicadeza como pudo, soltó su mano del agarre, y removió el Amusphere de su cabeza, mirando a sus alrededores por unos segundos para adaptar su vista nuevamente.

Luego, su mirada se dirigió hacia el muchacho, quien aún parecía estar inmerso en el videojuego a notar por su estado similar al sueño.

Sin poder evitarlo, Asuna sonrió cálidamente mientras se levantaba del sofa y tomaba su bolso para retirarse.

Pero cuando se encontraba a tan solo pasos de la salida, se devolvió rápidamente hacia el muchacho, admirándolo por un par de segundos antes de levantar la voz.

-Gracias por hoy- Dijo, y antes de poder arrepentirse, aproximó su rostro al del muchacho, depositando un leve ósculo en los labios de él. Luego, se levantó apresuradamente. -Buenas noches.- Añadió, antes de retirarse de la habitación.

El pequeño lugar permaneció en silencio por un par de segundos, antes de que el único ocupante que quedaba allí suspirara, quitando el Amusphere de su cabeza y dejándolo sobre la mesa de café en el centro de la habitación.

Acto seguido, cubrió su rostro con ambas manos, respirando profundamente un par de veces para calmarse, antes de retirarlas.

Procedió a mirar a la pared, pensando en lo que acababa de suceder, e inconscientemente, su mano derecha se dirigió hacia sus labios al recordar la sensación de aquellos ajenos que habían rozado los suyos hacia tan solo unos momentos.

~~~Bueno, eso es todo por ahora....¡Hola! Aquí Orchid después de una eternidad sin actualizar nada en lo absoluto XDLlevo cerca de un año sin subir nada en esta historia, y me sentí tan mal que los últimos meses los dediqué a escribir un capítulo largo para desarrollar más la trama de esta historia, y ¿por qué no? Regalarles un capítulo repleto de drama y fluff.Ah~ Extrañaba muchísimo el Fandom, y espero no distanciarme así en el tiempo próximo de nuevo.Como esta indicado arriba —Si es que no se me olvido—, este capítulo va dedicado al reciente cumpleaños de Sakura Zala (¡No lo olvidé! :'D), y aunque no lo pude subir a tiempo por problemas con la luz y el Internet, llevaba rato planeando traer este fic de vuelta a la vida.De igual manera, planeo regresar con algunos fics nuevos en la KiriAsu week de este año, y tal vez unos días antes con otro regalo que tengo por ahí en proceso.Si les gustó, pueden añadir este fic a favoritos o seguirlo, y me encantaría leer lo que tienen por opinar en sus reviews, así que no olviden dejar uno si pueden :3Sin más que agregar, ¡me retiro!

~Orchid